Los personajes no son míos, eso está más que claro, pero la historia es de mi completa autoría.

Anteriormente...

-Exquisito. Hueles a fresas, mi fruta favorita- pude ver a través de su voz una sonrisa- no te escaparás tan fácil de mí. Nos volveremos a ver más pronto de lo que piensas. Adiós preciosa, dulces sueños…- y dicho esto me soltó y caminó en la dirección contraria esquivando a la gente. Despejé mi cabeza y salí en busca de las chicas. Cuando llegamos a mi piso caímos rendidas en el sofá de la sala. Comencé a recordar todo lo vivido esta noche: las caricias de Edward, su mirada, sus movimientos, su voz y su olor ¡Oh Dios mío! Ese maravilloso olor que tanto me había cautivado. Caminé dando tumbos hacia mi habitación. Me arrojé sobre la cama y rápidamente caí en un profundo y tranquilo sueño con aquel chico de ojos esmeralda rondando por mi mente. Y por qué no decirlo, también en mis sueños.

Cuarto Capítulo

Los rayos de sol me despertaron. Estaba ansiosa por sentir el maldito dolor de cabeza producto de la resaca. Tallé rápidamente mis ojos y me levanté con cuidado, aún estaba desequilibrada. Alcancé a dar dos pasos hacia el baño cuando sentí como la resaca se apoderada de mi cabeza. Era insoportable. Simplemente encantador. Gruñí.

Me duché, vestí, maquillé y traté mi resaca son dos sagradas pastillas y un gran vaso de agua. Me dirigí a prepararles el desayuno a las chicas.

Al llegar a la cocina sorprendentemente me encontré con una Rosalie demacrada. Había un café humeante en frente de ella.

Alzó la vista y me dedicó una adorable mueca. Le respondí el saludo antes de servirme un té. Odio el café.

-Hola Rose- saludé mientras golpeaba los utensilios de cocina. Me sobresalté al escuchar un fuerte golpe en la mesa. Me giré con el ceño fruncido.

-Demonios Bella, no hagas tanto ruido, siento que mi cabeza se parte- dijo tapando sus oídos con ambas manos. La verdad es que la entendía, me sentía igual.

-¿Y Alice?- pregunté mientras me ubicaba frente a ella con el té ya servido. Era tan extraño que Alice aún no asomase su cabeza por la cocina. Ella siempre es la primera en levantarse.

-No lo sé- respondió con indiferencia- debe estar dormida aún. Anoche bebió demasiado.

-Es verdad, hace años que no la veía beber de esa manera- agregué por inercia. Rosalie me dedicó una mirada perspicaz. Me mordí la lengua.

No sé cómo puedo ser tan despistada. Todos los que conocemos a Rosalie sabemos muy bien que ella siempre dice o hace las cosas por algo. Y lógicamente esta no es la excepción. Estaba tratando de llegar a un punto, a punto. Quería sacar información de lo que pasó anoche. ¡Oh no y lo peor es que yo recién ahora lo descubro! Debe ser la resaca.

-A ti también te vi beber mucho anoche. Y si mal no recuerdo- dijo tocando su barbilla mientras simulaba recordar- estabas muy pegada a Edward- me ahogué con el té- ¿pasó algo en el club que yo no sepa?- preguntó con una mirada inquisitiva. Trague pesado. Tenía muy claro que esto se venía. Pero no tenía idea de qué decir en este momento.

Si les decía a mis amigas todo lo que sucedió me alentarán a dejar a Jacob y eso es algo que no tengo en mente. Debía salir de esto rápida y dignamente.

-No pasó nada anoche- respondí atropelladamente-. ¿Has visto mi móvil? Debo llamar a Jacob- agregué muy rápido para cambiar el tema. Está bien, eso dio asco. La parte del plan donde mantenía mi dignidad no dio resultado y Rosalie lo notó. Rodó los ojos y suspiró mientras negaba con la cabeza.

Busqué mi móvil hasta la saciedad. Una vez en mis manos le marqué a Jacob. Contestó al segundo tono.

-¿Bella?- saludó emocionado. Rodé mis ojos.

-Hola Jacob- contesté con parsimonia. Esto era estúpido ¿quién más que yo le marcaría a su móvil privado? Nadie, solo yo tengo ese número.

-¡Bella mi amor! ¿Cómo estás? Te extraño tanto cariño… ¿Qué has hecho estas dos semanas?- preguntó esto último, estoy segura, tratando de sonar casual. Resultó más un tono de molestia. No entendía que era lo que le pasaba.

-Ehh… Nada importante. He estado bien- respondí tratando de abarcar todas sus preguntas y evitando mentir lo máximo posible. Aunque debí hacerlo de todas formas, pero solo en parte- Jacob- continué-, llamaba para saber si podríamos juntarnos a desayunar. Iré hoy a la oficina y pensé que tal vez tú…- No me dejó terminar.

-¡Por supuesto! Pasaré por tu oficina en media hora. Hoy me toca trabajo. Te amo- dijo tiernamente. Se me hizo un nudo en la garganta.

-Adiós Jacob- colgué.

No sabía qué demonios estaba haciendo. Bueno, en realidad tenía una vana idea.

Muy simple: hacer como si nada hubiera pasado. Era la mejor forma de no dañar a Jacob, y a mí misma. Claro que debía partir por mirar a Edward como un amigo y no como un pedazo de carne. Un hermoso y musculoso pedazo de carne… ¡Mierda!

Al llegar a mi oficina saludé a Jane -mi secretaria- y le pedí que no pasara llamadas.

Alcancé a leer solo algunos documentos cuando sentí como se abría la puerta dejándome ver a un Jacob muy alegre.

Me levanté y a regañadientes le dejé un casto beso en los labios. Pude ver la decepción en su semblante que disimuló rápidamente con una enorme sonrisa. Pero la alegría no le llegó a los ojos nuevamente.

Me sentí miserable. Yo era la que estaba causando esto. Era mi culpa todo lo que estaba pasando. Lo estaba haciendo sufrir y de la peor manera. Era una maldita egoísta.

Tomé su enorme mano de forma cálida y la envolví con las mías. Lo miré directamente a sus enormes ojos negros y le sonreí tierna y sinceramente. Él correspondió a mi gesto de igual manera. Lo besé como era debido, con tranquilidad y cariño. Al separarme de él ambos sonreímos. Tomé solo una de sus manos y entre risas lo arrastre fuera del edificio. Así, entre risas y comentarios ridículos nos encaminamos a mi café favorito: Starbucks.

Nos acercamos al mesón y pedimos un té verde y unas donas para mí y un café cortado para él. Puse cara de asco al ver el café. Jacob rió estridentemente, como siempre.

Nos sentamos un poco alejados de la gente para charlar. No encontraba la manera de disculparme por todo lo que estuve haciéndole. Las palabras que tenía en mente no eran lo suficientemente adecuadas para expresar lo muy arrepentida que estaba. Estuvimos en silencio bastante tiempo. Ninguno hablaba. Comenzaba a desesperarme esta situación. Debía decir algo, y rápido.

-¿Y qué has estado haciendo en estas dos semanas? –dije sin pensar. Una vez lo dije caí en cuenta de lo que realmente había dicho. ¿Por qué tenía que yo empezar con el tema que desesperadamente estaba evitando? Me pateé mentalmente ¿Cómo tan distraída?

-Intenté avanzar en el trabajo para no pensar en lo que pasaba- sentía ya la culpa caer sobre mí-, estuve en casa y descansé mayormente. ¿Y tú Bella, qué hiciste estas dos semanas?- preguntó inquisitivamente. Volvía a usar ese tono, de la misma manera que cuando le marqué. No entendía nada.

-Nada Jacob, solo… Estuve con las chicas. Salí de compras con ellas, quiero decir- respondí lo más natural posible. Me pareció ver que Jacob rodó los ojos ¿qué le pasaba? No, tal vez eran solo alucinaciones mías.

-Umm, Bella… ¿dónde estuviste ayer por la noche?- me atraganté con mi té al escuchar esa pregunta, pero lo disimulé lo mejor que pude. ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Oh Dios! Jacob sabía algo, estaba segura. Lo mejor era decir la verdad. Bueno… A medias.

-Salí con los chicos a bailar- respondí rápido y sin entregar detalles. Lo miré directo a los ojos. En ellos había tristeza, lo podía ver claramente. Bajé la mirada al sentir la culpa con mayor fuerza.

-¿Con los chicos? ¿Qué chicos?

-Los chicos: Alice, Jasper, Rose, Emmett, el hermano de Alice y Emmett y yo- la última parte lo dije lo más bajo posible. Fijé mi vista en un punto muy interesante de mi té. Jacob no dijo nada así que me obligué a levantar la mirada. Me encontré con un Jacob confundido. Suspiré y me expliqué más claramente. Ya no podía ocultar más la existencia de Edward.

-El hermano de Alice llego hace un tiempo de Inglaterra y los chicos quisieron que fuéramos a celebrar su llegada. Anoche fuimos a Holiday´s a bailar y tomar algunas copas…- me expliqué lo más claramente que pude. Jacob estaba pensativo mirando a la nada. Me extrañó.

-Mhmm… Eso explica muchas cosas…- dijo aún sin verme. Supongo que hablaba consigo mismo. Pero eso no evitó que yo captara la parte importante de la oración ¿qué explicaba? ¿Qué tenía que ver mi salida con los chicos con su mal humor? Algo extraño pasaba.

-¿Qué es lo que explica Jacob?- dije con el ceño fruncido.

-¿Qué? –dijo saliendo de sus pensamientos- Ah, sí eso, que explica muchas cosas, aunque no todas –volvió a ocupar el tono inquisitivo.

-¿Qué cosas explica y cuáles no?

-Explica, por ejemplo, qué Sam, Emily, Demetri y Leah te vieran en el club anoche, pero lo que no explica es que hacías tú bailando "acaloradamente" con un chico ayer- dijo furioso haciendo las comillas con sus pedos. Tragué pesado.

¿Qué le iba a decir? ¿Qué Edward me había gustado desde que lo vi? ¿Qué habíamos coqueteado toda la noche? ¿Qué casi me besa? ¿Qué le baile sensualmente hasta excitarlo? No, no podía decirle eso. Aunque tenía algunas cosas en que escudarme. El alcohol y sus efectos por ejemplo.

-¿Eso te dijeron que hice? Wow Jake, no sé qué decirte. Lo cierto es que no recuerdo casi nada de lo que pasó anoche. Bebí unas copas de más y a decir verdad, hoy me siento horrible.

-¡¿No recuerdas "casi nada", bebiste "unas copas de más"? ¿Bella en qué demonios estabas pensando para emborracharte de esa manera y no recordar nada?- dijo más que furioso ahora. Me asusté, Jacob jamás me había hablado así. Sabía que tenía un temperamento fuerte, pero nunca lo demostró conmigo y eso, ahora, me aterrorizó.

Instintivamente apoyé mi espalda en el respaldo de la silla para alejarme de él. Mi rostro debió ser un poema ya que Jacob comprendió su error e intentó calmarse tomando largas respiraciones. Yo también me relajé.

-Es verdad que no tomo así siempre, lo siento- dije agachando la cabeza-. Pero anoche necesitaba salir y despejarme, estaba muy estresada. Te prometo que no pasó nada raro anoche- hice una mueca ante tamaña mentira- lo hable con las chicas y ellas lo corroboraron. De verdad lamento lo de anoche y lamento todo esto.- La culpa y el miedo comenzaron a hacer mella en mí. Mis ojos se llenaron de lágrimas desesperadas por salir y mi voz se quebró. Era una maldita traidora, egoísta, desleal, mentirosa, embaucadora y todos los demás descalificativos que pudieran existir en el mundo.

Oí como Jacob acercaba su silla a la mía y me acercaba a su pecho. Las lágrimas fluyeron libremente por mi rostro y yo me abracé con todas mis fuerzas a su pecho. Lloré por todo lo que me había pasado en este último tiempo. Por la encrucijada del destino y por no encontrar una solución.

Una vez me calmé Jacob aflojó su agarre y tomó solo mis manos. Alcé la vista y lo miré directo a los ojos. En ellos había ternura y comprensión. Bajé la mirada ante la intensidad de aquellos sentimientos.

-Bella, sé que no es normal lo que te está pasando- dijo comprensivamente- pero estaré contigo cariño pase lo que pase. Sé que hay algo que te atormenta y buscaré la forma de hallar la paz para ti y evitar que esas lágrimas no vuelvan a caer. Ya te hice daño una vez Bella y quiero retribuir todo lo que te hice pasar con cosas buenas. Ahora sonríe que adoro ver esa preciosa sonrisa.

Le sonreí de forma sincera. Siempre tuve la duda de si Jacob era en realidad un hombre o un amigo para mí. Nunca he tenido respuesta a esta interrogante. Cuando creo tenerla él siempre demuestra lo contrario. Sequé el rastro de mis lágrimas sobre mi rostro y miré a Jacob con agradecimiento.

-Gracias Jake- dije con el corazón. Él me devolvió una enorme sonrisa.

Seguimos conversando y riendo de variados temas. Incluso me informó de muchas cosas.

-Bella, el Sr. Jenks le dijo a su secretaria que arreglara una reunión contigo. Al parecer quiere hacerte socia.

-No Jake, eso no pasará. Debe ser por alguno de los documentos que le entregué ayer. Espero que no tenga nada que ver con la ineficiencia de Jessica. Si es así, recomendaré su despido. Estoy harta de sus coqueteos y su falta de eficiencia.

Bebí una poco de mi té para calmar mis nervios e instintivamente dirigí la mirada hacia la puerta. Lo que vi me dejó helada.

En el mesón estaba Edward con Emmett y Jasper ordenando. Reían por algo. Podía ver claramente como la chica que los atendía coqueteaba con ellos. Me hirvió la sangre ¿Qué se creía que coqueteaba con Edward?

Quedé tanto tiempo clavaba mirando a los chicos que ellos ya se acercaban hacia donde estábamos nosotros. Dirigí mi mirada hacia Jacob para que no sospechara nada. Volví a tomar otro sorbo de té esperando que no me vieran. Era ridículo esperar tanto de la maldita suerte que eme había tocado.

-¡Bella!- escuché como Emmett gritaba mi nombre. Jacob se giró instantáneo y llamó a los chicos. Cerré mis ojos y los apreté con todas mis fuerzas. Escuché como se acercaban. Respiré hondo y me preparé mentalmente para enfrentar al mar esmeralda.

Al levantar mi rostro vi como Jasper y Emmett saludaban a Jacob mientras que Edward tenía la mirada clavada en mí. Me sonrojé. Volví a mirar a Jacob quien miraba con el ceño fruncido a Edward. Al parecer este último no estaba muy consciente de la presencia de Jacob ya que yo tenía su completa atención. Tenía MI sonrisa tallada en su bello rostro. Sus hermosos ojos esmeralda brillaban con intensidad. Era imposible no devolverle la sonrisa y despegar los ojos de ese dios. Vestía una camisa azul y un pantalón de vestir negro. Sobre sus hombros descansaba una bata blanca con su nombre grabado. Su cabello estaba ordenado como de costumbre y sus labios tan apetecibles como siempre. La voz de Jasper me sacó de mi escrutinio.

-Jake te presento a Edward, hermano de Alice y Emmett. Edward, este es Jacob novio de Bella.-esto último captó su atención ya que le dirigió una mirada por primera vez a Jacob. Lo examinó con la vista, estoy segura, y luego me observó a mí. Sonrió y bajo la mirada negando con la cabeza divertido. Volvió su atención a Jacob, quien lo observaba confundido, y le tendió la mano.

-Uno gusto Jacob- dijo Edward rudamente. Jamás lo había escuchado hablar así. Era extraño y sexy. Muy sexy.

-El gusto es mío, Edward-respondió Jacob con la misma rudeza. Pude distinguir como los nudillos de ambos se ponían blancos. Ambos estaban estrechando sus manos con más fuerza de la necesaria. Emmett y Jasper soltaron risitas. Los miré a ambos y les supliqué con la mirada. Ellos comprendieron la indirecta y procedieron con la salida.

-Ehh chicos-dijo Emmett- los dejamos solos para que sigan en los que estaban- Emmett me observó buscando mi aprobación. Asentí silenciosamente. Edward soltó la mano de Jacob y me observó con intensidad. Trague pesado.

-¿Jacob?- Edward habló separando sus ojos de mí a regañadientes y dirigiéndolos a Jacob- ¿nos podríamos sentar con ustedes?-abrí mis ojos como platos. Emmett y Jasper me imitaron-el lugar está a reventar y no hay mesas disponibles ¿Les molestaría compartir la mesa con nosotros, Bella…?- Volvió a observarme descargando todo el poder de su mirada en mí. Suspiré audiblemente.

-¿Jacob…?- dije delegando el permiso. Estaba en una encrucijada. El bajo la mirada, suspiró audiblemente y levantó los ojos esta vez fijándolos en los chicos que observaban a Edward impactados.

-Claro chicos, siéntense con nosotros- dijo con una enorme sonrisa. Los tres suspiramos a la vez mientras tomaban asiento a nuestro lado. Miré a Jasper desesperada y él solo se encogió de hombros. Magnífico.

-Y Jacob- comenzó Edward- ¿hace cuanto que se conocen con B… los chicos?- preguntó cambiando la última parte. Escuché un golpe bajo la mesa mientras hablaba. No le presté demasiada atención.

-Veamos… A Bella la conozco de toda la vida. Nuestros padres son amigos desde Forks, nuestro pueblo natal y a los chicos los conocí por medio de Bella el primer año en la Universidad- respondió Jacob pensativo.

-Si-agregó Emmett- hemos sido buenos amigos desde entonces. Ángela también es amiga nuestra. Ella es amiga de los chicos-desde Forks- y ellos nos la presentaron.

-Que interesante- respondió Edward pensativo. Podía escuchar cómo funcionaban los engranajes dentro de su cabeza. De pronto, su rostro se iluminó y me observó con una sonrisa. Se me hizo un nudo en la garganta.

-¿Hace cuánto que están juntos tú y Jacob?- Abrí mis ojos al máximo ante la sorpresa. Jasper y Emmett hicieron lo mismo y se escucharon varios golpes bajo la mesa. Jacob estaba distraído robando algunas de mis donas por lo que no se dio cuenta. Una vez salí de mi asombro me aclaré la garganta para responder.

-Un poco más de tres meses- respondí bebiendo un poco de té. Edward frunció el ceño. Busqué alguna escapatoria para lo que pasaba en la mesa, pero no encontraba ninguna. Observé mi té y mi mente se iluminó.- Mi té se está acabando, voy por otro- dije levantándome de mi silla.

-Te acompaño- dijo Edward levantándose también. Lo fulminé con la mirada y caminé rápidamente hacia el mesón sin esperarlo. Oí como él apresuraba sus pasos para acompasarlos a los míos- Bella espera - dijo tomándome del brazo. Me giré rápidamente.

-¿Qué diablos pasa contigo?- pregunté sin pensar.

-Nada, es solo que me causó curiosidad verte con ese imbécil tomando un café.

-¿Y por eso presionaste para sentarte con nosotros?- inquirí acercándome a su rostro.

-No, la verdad es que deseaba conocer al idiota que tienes por novio y medir la potencia de mi oponente.

-¿Potencia de tu oponente? ¿De qué hablas Edward? ¿A qué es a lo que juegas?

-A nada hermosa- dijo tomado un mechón de mi pelo y ubicándolo detrás de mi oído- es solo que quería saber que tan estable es tu relación con ese estúpido y así saber que cartas deberé ocupar para tenerte conmigo- agregó tranquilamente. Mi boca se abrió por el asombro.

-No le llames así- dije ya enfurecida.

-De todas maneras lo haré- dijo encogiéndose de hombros.

-Eres un idiota- dije entre dientes.

-Di lo que quieras. que no te soy indiferente y mientras eso pase no dejaré de insistir.

-¿Indiferente en qué, Edward? Entre nosotros no ha pasado nada como para que tengas esa impresión. Estás mal.- dije girándome para continuar con mi recorrido. Me mordí la lengua ante tamaña mentira. Edward tomó mi brazo y me giró rápidamente. Lo enfrenté con la barbilla en alto.

-Lo de anoche no fue precisamente nada para mi Bella- dijo acercándose a mi rostro. Quedé perdida en su suave voz. Moví mi cabeza ligeramente para ambos lados con el fin de despejar mi mente y puse ambas manos sobre su pecho, para alejarlo. Él detuvo su avance y retrocedió un paso. Pasó una de sus manos por su cabello desordenándolo más de lo que estaba y me miró disculpándose- Lo siento Bella, pero contigo no me puedo controlar.

-Está bien, solo… Compórtate- dicho esto giré sobre mis talones y me dirigí al mesón. Oí a Edward suspirar.

Una vez recargadas nuestras bebidas volvimos a la mesa. Allí estaban los chicos charlando sobre un partido de baseball. Edward rápidamente se unió a la conversación y yo me dediqué a observarlo hablar, reír y beber café tan hermosa y pulcramente como solo él lo puede hacer.

Edward de vez en cuando me dedicaba miradas fugaces a las que yo rodaba mis ojos y me sonrojaba. ÉL siempre sonreía y volvía su atención a los chicos.

Después de un tiempo miré mi reloj y me di cuenta que se hacía tarde para volver al trabajo.

-Jacob- dije luego de aclararme la garganta- se nos hace tarde dije apuntando al reloj de pared que estaba justo detrás de mí. Jacob abrió los ojos de asombro y se levantó de la silla.

-¿Trabajan juntos?- preguntó Edward. Percibí en su tono tal vez ¿celos? No, imposible. Estás loca Bella. Negué divertida. Emmett respondió por nosotros.

-Sí, pero para humillación de Jake, Bella es su jefa- dijo riendo. Jacob le enseñó el dedo.

-Ese puesto ella se lo merece por ser tan malditamente buena en todo- dijo Jacob pasando su brazo por mi cintura y acercándome a él. Me besó tiernamente en los labios. Escuché como alguien se aclaraba la garganta. Me separe de Jacob y vi como Edward fulminaba a Jacob con la mirada. Volví a escuchar golpes bajo la mesa. Nada interesante.

-Bien, yo también debo irme, tengo asuntos que atender- dijo Edward con rudeza nuevamente. Miró a los chicos buscando apoyo. Ellos rápidamente se levantaron alegando distintos quehaceres pendientes. Rodé mis ojos.

Juntos salimos del lugar. Jake conversaba con los chicos cuando Edward se acercó a mí. Me susurró sensualmente en el oído.

-Nos vemos preciosa. Y recuerda, haré todo lo que esté en mis manos para tenerte conmigo. Besó la comisura de mis labios, dio media vuelta y regresó con los chicos. Yo quedé pasmada.

No era la primera vez que Edward insinuaba algo así. Ese chico realmente estaba decidido a mantenerse en mi vida. Y yo estaba decidida a sacarlo de ella a como dé lugar.

Me despedí de mis "casi-cuñados" con la mano y me encaminé, con Jacob a mi lado, de regreso a la oficina.

Al llegar Jane me informó que el Sr. Jenks me esperaba en su oficina. Me dirigí de inmediato a su encuentro.

Toqué la puerta un par de veces. Desde dentro de la oficina se escuchó un débil adelante. Rápidamente me adentré en ella.

-Buenos días Bella- me saludó Sr. Jenks y señaló una silla en frente de él. Me senté obedientemente.

-Buenos días Sr. Jenks- río disimuladamente por cómo lo llamé.

-Bella, te he dicho cientos de veces que puedes tutearme, entre nosotros no es necesario la formalidad y mucho menos lo será ahora.- No se me escapó lo último, pero lo dejé pasar.

-Está bien Jason, ¿para qué me mandaste a llamar?

-Como tú debes haber escuchado, hay muchos rumores sobre tu incorporación a la directiva de la editorial o la intención de convertirte en socia, ¿no es así?

-Por supuesto, es difícil hacer oídos sordos a todo lo que se dice en los pasillos

-Bueno, pues te he mandado a llamar para confirmar ante ti todos los rumores. Quiero proponerte que seas nuestra socia en la editorial, entregándote el diez por ciento de las acciones y, por consiguiente, formando parte de la directiva de nuestra editorial ¿qué dices?

Estaba en blanco. No lo podía creer. ¿Yo, accionista de la editorial? Era un sueño, prácticamente dueña de ella. No venía nada a mi mente.

-¿Bella, que dices? ¿Aceptas? Y espero por Dios que así sea- insistió Jason. Despejé un poco mi mente y respondí con toda seguridad.

-Sí, acepto.-dije con una sonrisa. Esto era utópico. Jason se puso de pie rodeo el escritorio y me abrazó con mucho cariño.

-Me agrada escuchar eso Bella. Te hemos tenido por tres años en la editorial y no me agradaría perder a un excelente elemento y persona como lo eres tú.

-A mí también me alegra todo esto Jason, y aún más tus palabras- dije con el corazón.

-Bueno, entonces como has aceptado arreglaré todo el papeleo para el próximo mes. Pero antes de que concretemos todo el traspaso necesito que te hagas cargo de un nuevo cliente.

-Por supuesto Jason. Hasta que no esté todo firmado yo seguiré siendo editora en jefe.

-Me parece muy bien que pienses así Bella, pero la verdad es que yo tenía en mente que te relajaras más respecto al trabajo. Pero este cliente es nuevo y quiero que seas y tu equipo los que se hagan cargo. El nuevo cliente es una empresa que desea publicar un libro que consiste en cuidados para niños y para ello, contrató a un pediatra del Hospital Mount Sinai-me relajé. Allí es donde trabaja Carlisle, tal vez él conoce al Pediatra con el que debo trabajar-. En esta carpeta tengo todas las referencias del doctor, la dirección y sus números de contacto. Necesito dentro de una semana te reúnas con él para que construyan el comentario y la recomendación que él aportara para la publicación del libro. Toma-dijo pasándome la carpeta- ahí está todo lo que necesitas. Tienes una semana más para realizar el informe, el comentario y el perfil completo con la recomendación del doctor. Te avisaré cuando tenga los papeles listos- me guiño un ojo- cualquier duda solo acude a mi oficina- ambos nos pusimos de pie. Me despedí, le agradecí un millón de veces por su oportunidad y me retiré.

Una vez en la soledad de mi oficina comencé a revisar la carpeta papel por papel. Por último me encontré con las referencias del doctor. En un pots-it estaban anotados en número telefónico de su oficina y como encabezado solo Pediatra. Fruncí el ceño.

Marqué el número de la oficina y al tercer tono contestaron. La voz me resultó gratamente familiar.

-¿Hola?

-¿Hola, hablo con el Pediatra del Hospital Mount Sinai?

La respuesta hizo que el auricular cayera al suelo ante tamaño asombro.

-Sí, el Dr Edward Cullen ¿y con quién tengo el gusto…?


¡HOLA CHICAS! Paso por aquí dejandoles un nuevo capítulo.

Aquí pudimos ver como Jacob se entera de la "existencia" de Edward y de cómo éste se comporta con el novio de Bella. No creas que Jacob no sospecha nada. Claro que lo hace, pero más adelante iremos viendo como se descubren cosas y cambian los comportamientos de ellos.

Quiero mandarles mis mas sinceros agradecimientos a:

Ashley. Rose. Granger
LuluuPattinson
Katiuska Cullen Swan
3twilighterslove
xikita
MeliicadyCullen
sandryttaa

Gracias chicas por interesarse en mi historia y sus palabras de apoyo. Han sido muy importantes para mi & me han dado las ganas para seguir escribiendo y publicando. Espero que les haya gustado & ustedes saben, cualquier comentario será muy bien recibido.

También quiero recomendarles la historia de una amiga que, según yo, esta buenísima. Les dejo el summary & el enlace, ¡pero ojo! sin espacios

Summary: Bella estaba a punto de casarse pero una decisión de Jacob cancela sus planes, sus amigas la convencen de viajar, ¿quien diría que su destino se iba a cruzar con un Edward desempleado nada mas ni nada menos que…En las Vegas?...Todos humanos ExB AxJ ExR

w ww.f a nfict ion.n et/ s/66 191 05/ 1 /U na_ Lo cu ra_d e_A mo r_e n_l as_ V eg as

Insisto-aunque suene cargante-que les agradecería si me bendijeran con un review para saber si les gustó o alguna recomendación.

Eso sería chicas & les vuelvo a agradecer por interesarse en esto.

¡Nos leemos en el siguiente cap!

Sarih!*