Ok, como estoy actualizando rápido aqui va el siguiente, eso si... ya tengo el 4º cap subido a mi lj pero aqui les dejare con la intriga más tiempo xD
Disclaimer: Ya saben que Hetalia no me pertenece.
Título: El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Resumen: España le impone reglas al italiano pero este hara todo lo posible por no cumplirlas.
Advertencia: seguimos con la mala boca de Romano.
Aún no podía creerlo. No podía estar hablando en serio ¿no? ¿Quién se creía que era para imponerle reglas?
-No pienso seguirlas… tú podrás ser mi jefe pero yo no tengo porque hacerte caso…
-Pero Romano… son sólo unas pequeñas reglas, además eres tú quien está en mi casa como si fuese suya
-Ah, entonces me estas echando ¿no, Antonio?
El recién nombrado sintió un pequeño escalofrío en el cuerpo ¿desde cuándo el italiano usaba su nombre de pila con él? De seguro debía de estar enfadado o algo parecido. Pero él no entendía porque, sólo le había dicho que si se quería quedar en su casa pues que siguiera alguna que otra regla que no eran nada del otro mundo.
Mientras el español se comía la cabeza pensando en lo que había hecho, el italiano aprovecho para irse lo más rápido posible. Ya estaba harto que el ex-imperio le siguiese tratando como a un niño pequeño.
-¿Es qué no se da cuenta que ya no soy un niño? Y además… ¿por qué se sorprendió cuando le llame por su nombre? ni que fuera nada del otro mundo… además, Francia y Prusia siempre lo llaman por su nombre ¿y él qué hace? Nada, no se sorprende ni nada, sino que sigue su conversación con ellos como si no hubiese pasado nada… además él también los llama por su nombre… y además y además… tengo que dejar de decir además… ¡AH! ¡Maldito España!
Mientras seguía maldiciendo a toda persona, planta, animal o cosa que se le cruzase por delante decidió ir a visitar a su hermano, no es que tuviera nada mejor que hacer.
-Feliciano… he venido a visitarte… ¿dónde estás?
-¿Nii-chan? ¡Que alegría, pensaba que te quedarías a vivir con España-nii-chan y tendrían muchos hijos con nacionalidad italiana y española! –decía alegremente mientras le daba un abrazo y el otro intentaba zafarse
-No seas molesto, joder… y además maldito "además" porque no se busca una novia y me deja en paz, como si no hubiesen "ademases" solteras –en ese momento es cuando se dio cuenta y ante la mirada sorprendida y divertida del menor, se dio un golpe en la cabeza con su puño- ¡Esto es por tu culpa! Por tu culpa no dejo de decir "además"; por tu culpa he venido a visitar a Feliciano, no es que no me agrade es sólo que no me cae bien el macho patatas; por tu culpa estoy pensando tanto; por tu culpa me duele la cabeza porque me la he golpeado, que por cierto, el golpe también es tu culpa; ¡es todo tu culpa, Antonio!
-¿Antonio? Nii-chan… has llamado a España-nii-chan por su nombre, eso es genial ¡Ludwig tenía razón! –y comenzó a dar vueltas alrededor de su hermano mientras gritaba "genial"
-¿Ludwig? ¿Ese es el nombre del alemán ese? No jodas ¡le estas llamando por su nombre! Y además ese nombre horrible que tiene… ¿por qué no se compra uno nuevo? –antes de seguir con su crítica, paro a su hermano, lo cogió de los hombros y lo puso delante de él- "¡Ludwig tenía razón!" –repitió las palabras que había oído hace unos segundos- ¿En qué tenía razón?
-En eso. –sentenció el menor de los italianos como si fuese la cosa más normal del mundo, pero ante la mirada irritada de su compañero y un "o me lo dices para que te entienda o te vas enterar ¿entendido, F-e-l-i-c-i-a-n-o?" se lo explico para no sufrir las consecuencias- el otro día, cuando te fuiste a casa de España-nii-chan, te ibas muy feliz, y para ser tu… eso es raro, entonces Kiku pensó que ibas a hacerle una broma, pero Ludwig dijo que eso era normal en los enamorados… entonces me explico que nii-chan estaba enamorado de España-nii-chan ¿a qué es genial?
-No, no es genial. Maldito, bastardo come-patatas-inventa-historias-sin-sentido ¡cuando lo coja…! –estaba tan enfadado que no se dio cuenta que se había acercado demasiado a la pared y se choco contra ella.
-Nii-chan ¿estás bien? –él otro lo miro con cara de pocos amigos- ¿es qué no sabes que no hay que chocarse con las paredes?
-Lo que me faltaba… ahora tú también me impones reglas… si es que, al final, tendré que volver a casa de ese pesado…
Y dicho esto, se fue de la casa de su hermano y volvió a la del español.
-Ya he vuelto… y no pienso seguir tus reglas…
-El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones (1) –decía sonriente
-Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros. (2) ¡Y ya te he dicho que no pienso seguirlas!
-Como quieras –dijo el dueño de la casa
-¿Cómo quieras? ¿Cómo que "como quieras", eh?
-Sí, como quieras… igual tú siempre haces lo que se te da la gana, Romano así que por eso te digo "como quieras"
-¡Serás imbécil! Ahora veras…
En los siguientes días que pasaron, aunque nadie se lo podía creer, Romano, había seguido todas y cada una de las reglas impuestas por el español. Desde las más tontas y básicas como: al levantarte me buscas y me das los buenos días; hasta las más complicadas, o al menos para el italiano, como: me tienes que ayudar a recoger los tomates pero no debes comértelos.
Sí, aunque resultase increíble… Romano las había hecho todas. Y eso es algo que no paso desapercibido por el ex-imperio que aprovecho un día de esos para sorprenderlo con un abrazo
-Me alegro que siguieras todas las reglas, Lovi~ -el italiano se sonrojo y miro a los ojos verdes de su compañero
-¿Lovi?
-Sí, ese es tu nombre… bueno en realidad es Lovino pero es que s muy largo y no tengo ganas de decirlo porque pareciera que no terminase nunca y es muy molesto y…
Pero antes que terminase su discurso el menor le dio un pequeño beso en los labios para luego darse la vuelta e irse dentro de la casa mientras una tímida sonrisa le aparecía en los labios.
Por su parte, el español, que se había quedado un rato en el mismo sitio intentando entender a que venía la actitud del chico, sonrió y pensó que después de todo debía usar psicología inversa con el pequeño. Mientras este pensaba que después de todo seguir las reglas no era tan malo.
1- El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones: es una frase de Oliver Wendell Holmes.
2- Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros: esta pertenece a François de la Rochefoucauld.
Bueno ya saben... críticas, tomates, aplausos... lo que se les de la gana...
Ah! y muchas gracias Grosella por la aclaracaión... no sabes cuanto investigue para hacer ese capítulo y no encontraba en ningun sitio el tiempo cornologico, asi que me canse y lo puse asi xD, pero de en serio... muchisimas gracias!!!
