Soul's Scars


Summary:Wanda y Melanie han sido separadas, Wanda ya tiene un nuevo cuerpo, pero ¿Podrá Wanda separar los sentimientos de su nuevo cuerpo con el anterior cuerpo que pertenecía a Melanie?

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente de mi creación por lo que queda prohibida la copia parcial o total del texto, además de cualquier tipo de adaptación. También queda prohibida cualquier publicación en otra página que no sea fanfiction sin mi autorización previa.


Capítulo III.

Enfrentamiento.


Cuando quieres es mejor decirlo, gritarlo a los cuatro vientos, porque si no lo dices, tu querer se lo llevará el viento como una hoja de otoño y jamás nadie recordará en verano que alguna vez tu quisiste con una locura incomensurable.

El amor se vive cuando eres capaz de expresarlo. Si lo silencias es como si jamás hubiese existido. (By: Manne Van Necker)

Fanfiction dedicado a:lizzy_liz.


Previamente en Soul's Scars: Melanie sigue confundida con sus sentimientos por Jared, pero Ian a pesar de soportar todo por ella, ha comenzado a perder la paciencia. Cuando Wanda es herida levemente, decide ir sola a curarse, dejando a los dos en el coche y dando por finalizada la Misión.


Una vez en el hospital fui atendida con normalidad, un accidente de excursión le pasa a cualquiera, más con este cuerpo, cualquiera creía que mi dulce ser era demasiado delicado como para hacer ese tipo de actividades. La apariencia de mi anfitriona era muy útil en estas ocasiones. Después de todo, nuestra misión fue completada con éxito. Cuando Doc vio a Cold Wind, dijo que intentaría la extracción en un par de días pues tenía que preparar algunos materiales que le habíamos traído, por mientras dejaron a Cold Wind en una de las cuevas en las que a mi me habían dejado los primeros días.

—Tenemos que hablar —dijo Jared a mi espalda —, si quieres pertenecer al equipo deberás actuar como tal y no deberías…

—Hice lo correcto, fui a curarme y regresé, eres tú quién debería alejarse, ya está bueno de molestar a Ian ¿Crees que no me doy cuenta de qué va todo esto? —me volteé a mirarle.

—¿Qué tiene que ver O'Shea en todo esto? —se hizo el desentendido mientras se sentó cerca de mí.

—Pues tiene mucho que ver. Has ganado, está Melanie de vuelta, yo me salí de su cuerpo, vuelves a tener tu vida y no sé por qué insistes en esa rivalidad con Ian, él demostró que era a mí a quién quería y no al cuerpo de Melanie, creo que es hora que lo dejes en paz —añadí con seguridad.

—No es a él a quién me interesa molestar, acosar o como le quieras llamar —rió.

—Pues, te diré que si continuas conseguirás que Melanie te ponga en el lugar que te mereces, déjame en paz de una vez, no me tortures más ¿Quieres? —le miré seria.

—¿Torturarte? No sé por qué no eres capaz de tolerar mi presencia cerca de ti ¿Aún tienes problemas con eso? —rió.

—Ustedes los humanos tienen la manía de disfrutar del dominio que poseen sobre los demás —afirmé.

—Eso no es una respuesta —inquirió acercándose aún más.

—Tendrás que conformarte con eso, Howe —dijo Ian detrás de nosotros.

Pude ver como la mirada tensa que ambos mantenían fue mantenida hasta que Jared se fue, de hecho Ian me volvió a mirar un poco diferente, no podía decir que en sus ojos hubiese rencor o algo así, pero parecía más tosco, más alejado de mí. Diferente en una manera no positiva.

—¿Qué pasa? —sonreí, di mi mejor intento, aunque pareció poco.

—¿Me lo podrías decir tú? —su voz seguía siendo suave, casi tierna, pero sus ojos no lo eran, dejaron de ser acogedores, conmovedores, parecía que a pesar de estar a su lado hubiesen galaxias entre nosotros.

—No sé qué pasa en realidad —añadí algo nerviosa.

—Creo que ya es hora que debas saberlo, si no lo sabes tú no lo sabrá nadie —susurró mientras miraba el plato de comida que estaba frente a mí.

—Yo —sentí el nudo en mi garganta —, yo creo que él busca problemas.

—Howe siempre está metido en problemas, lo que me pregunto es ¿Desde cuándo que está metido en tus problemas? —dijo despreocupadamente mientras comía de su plato.

—¿En mis problemas? —insistí.

—Olvídalo —susurró, mientras una tibia sonrisa llegaba a su rostro.

Sabía que no podría estar siempre apoyándome, sabía que para él era doloroso y lo entendía, no es agradable que tu chica esté confusa, pero jamás había estado en un humano, obviando a Melanie, jamás había tenido que experimentar con tantos sentimientos y emociones. Amor y odio eran fáciles de diferenciar aunque igual de fuertes, pero entre el amor y el querer, aún para mí no había diferencia, aún buscaba esa respuesta.

—Ian —susurré rompiendo el frío hielo que nos separaba.

Él me miró, su rostro era pasivo, casi inofensivo, era guapo en realidad, cada día me convencía más de eso, sus ojos eran tan alentadores, comprensivos, era un gran ser y sentía eso dentro de mí, pero sus ojos esta vez estaban opacos.

—Ian —sonreí —, ¿Podemos jugar algo más tarde? Jeb me ha dado libre.

—A mi no me ha dado libre, lo siento —susurró.

No podía ser, él actuaba fríamente, como si el hielo de todos los mundos estuviese entre nosotros, era insoportable y me dolía como nunca antes algo me había dolido. Las fuertes emociones humanas eran capaces de aniquilar la propia vida, era una cualidad impresionante.

—¿Qué tal si hablo con Jeb? —sonreí.

No me daría por vencida, ambos teníamos que vernos, tenía que conseguir que arreglásemos las cosas.

—Podría ser —sonrió antes de besar mi frente.

Corrí donde Jeb que estaba junto a Doc, no me importó que hablaban, ni interrumpirlos, aparté a Jeb por un momento y le conté parte de la situación.

—Vaya muchacha —rió —, tu primer lío de pareja ¿eh?

Hice una mueca, algo que intentó ser un "aja" pero que falló rotundamente.

—Bien, dile a Ian que no se apresure en lo que tenga que hacer —sonrió.

Cuando volví a verle, él estaba sentado, parecía aquejumbrado, entonces me acerqué a él para corroborar mis miedos. Se tocaba la zona abdominal y su rostro no decía nada bueno.

—¡¿Qué te ocurre? —dije asustada mientras sentía mi corazón detenerse para latir desbocado.

Él simplemente gruñó.

—¿Qué ha pasado? —insistí.

No había señal de golpes o algo, simplemente parecía adolorido e incomodo con algo.

—Creo que ha sido algo que comí —gruñó.

Lo ayudé a levantarse, pero me fue imposible mantenerlo de pie, así que él se apoyó en la pared, mientras que yo tomaba aire. El cuerpo de Melanie era más fuerte que este, por más que intenté ayudar a Ian me fue imposible.

—¿Qué pasó? —la voz de Jamie estaba a mis espaldas.

—Ayúdame a llevar a Ian donde Doc —le pedí.

Asustado Jamie me miró y no preguntó nada, entre ambos logramos mover a Ian hasta donde estaban los demás que no tardaron en ayudarnos. Le insistí a Doc que me dejase quedarme allí, pero no lo hizo, algo no andaba bien y nadie me quería explicar que ocurría.

Doc comenzó a hacer lo suyo y no pude ver más, exigí quedarme allí, pero entre todos me quitaron el acceso, no podía evitarlo, eran más fuertes.

—Tranquila —susurró Melanie a mis espaldas.

—Quiero entrar —le dije.

Aún intentaba resistirme a que me sacaran de allí.

—Lo sé, pero es mejor que te quedes fuera —sentenció.

—¿Hay algo que todos ustedes sepan y yo no? —grité, pero mi voz sonó como un tenue sonido.

—Tranquilízate —sonrió Melanie —, él estará bien, no es necesario que te alteres, no hay nada que te ocultemos.

Era una sensación de histeria, nerviosismo y exasperación constante, no quería seguir esperando, quería obtener resultados ya, quería saber que le ocurría a Ian, nunca lo había visto así. ¿Por qué ahora? En este instante en que no estamos bien y en el que quería arreglar las cosas. Melanie al ver que andaba de un lado a otro me fue a dejar a mi habitación.

—Será mejor que descanses y no te muevas de aquí —me miró fijamente.

—Lo intentaré —mentí.

No creer en las personas y mentir eran cosas que pocas veces hacía, pero este sentimiento de enajenación no me dejaba alternativa, estaba furiosa, ansiosa e histérica. Quería a Ian, no podía perderle, jamás se había enfermado. Después de él no hay ni habrá nadie más, él no tiene ni tendrá inmortalidad. Un dolor en mi pecho se instauró y no quería marcharse.

Comencé a caminar de un lado a otro esperando que se marchase para intentar escabullirme por algún lado, sabía que mi actitud no ayudaría a nada, pero esa necesidad imperante me consumía.

Debía verle, debía decirle que no me dejase, Ian tenía que saberlo, él era tan frágil, nuestros cuerpos son tan frágiles que temía por él.

—¿Dónde crees que vas? —dijo Jared a mis espaldas.

—¿Qué haces tú aquí? —gruñí.

—Turnándonos para que dejes a Doc hacer lo que tenga que hacer, aunque por Ian dudo que haya que hacer mucho —rió.

—¿A qué te refieres con eso? —chillé.

—Que Ian siempre ha sido inferior —dijo secamente.

Levanté mi mano y la dirigí en forma de puño a su rostro, pero este fue más rápido y la detuvo.

—Vaya, si nuestra Wanda está aprendiendo costumbres humanas —se burló.

—¡Déjame ya! —chillé al ver que no soltaba mi mano.

—Escúchame bien, lo diré una sola vez —rió suavemente —, no entiendes nada de nada de este mundo, pero deberías darte cuenta de lo que nos hiciste.

—¿Nos hiciste? —dije sin entender —, lo único que hice ya lo enmendé y ahora Melanie tiene su cuerpo.

—Pero tu presencia sigue entre nosotros, Wanda —susurró.

—No entiendo —mentí.

Entonces él me apegó contra la pared y por más que me resistí lo hizo. En ese momento sólo podía pensar en Ian, sólo en Ian y en nadie más que él, porque él era todo para mí, porque era la cosa más dulce que había conocido en todos los mundos y si hubiese sido una flor que no hubiese sido capaz de sentir con esta intensidad sabría que en otro mundo le amaría por como él es. Lo sabía y no había duda, esta actitud de Jared y el peligro de Ian me hacían verlo, el problema es que quizá ya era demasiado tarde.

—Me gustas, Wanda —susurró Ian cerca de mi rostro —, y sé que te gusto.

—No, no me gustas —intenté apartarme —, me gustabas, pero ya no. Ni un solo poco. Ahora si me disculpas quiero ir a ver a Ian.

—No sin pedir permiso —rió poniéndose en mi camino.

—¡Déjame ya, Jared! —chillé.

—¿Qué pasa aquí? —la voz de Melanie paralizó a Jared, tanto que pude escaparme de él.

—Sólo sostenía a Wanda que quería ir a ver a Ian —sonrió.

—¿Wanda? —dijo Melanie incrédula.

—Así es —mentí —, no quiero dejar a Ian solo.

—Pues Doc dice que ya le puedes ir a ver —sonrió Mel.

Me marché de ahí rápidamente, no sabía por qué había mentido por Jared, pero más le vale que se mantuviese al margen, lo único que ahora deseaba era ver a Ian y decirle todo, darle la seguridad que siento ahora y poder estar con él sin pensar en nada ni en nadie más.

—¿Qué tal Doc? —dije intentando recuperar aire.

—Tiene una infección, pero con los medicamentos que trajeron será suficiente para que se mejore —sonrió.

—¡Gracias! —no pude evitarlo y le abracé.

Me acerqué a la camilla ansiosa por verle y él estaba allí, con sus ojos abiertos directamente mirando hacia mí.

—Cada vez que vengo aquí recuerdo la vez que te tuve entre mis manos —sonrió.

—Lo sé —sonreí nerviosa.

—Escuché que estabas tan desesperada que no dejabas al Doc hacer lo suyo —rió.

—Sólo quería saber qué tenías, en qué podía ayudar —susurré.

—Con sólo estar aquí ya ayudas a mi alma —sonrió.

—Ian, yo… —mi voz se quebró.

—¡Oh, mi pequeña! —sonrió él posando su mano en mi rostro —, no te asustes de nada, todo fue por culpa de que bebí del agua equivocada, eso es todo.

—Ian, tengo que decir algo, por favor —susurré.

—Adelante —sonrió.

Sus ojos estaban mirándome con dulzura, era de nuevo mi Ian, todo se había ido, todo lo que alguna vez vi que se venía sobre mí, ya no estaba, la desesperación y la confusión se marchaban, no podía haber otro, no podía existir nadie mejor que Ian para que se apoderase de mi corazón.

—Te amo —susurré.

Sus ojos se abrieron ante la sorpresa y no tardaron en brillar intensamente.

—También te amo, Wanderer —sonrió.


Hola Chicas.

No tengo perdón lo sé, pero este capítulo no se dignaba a salir, lo miraba y lo miraba y NADA, no quería se escabullía y no había caso.

Pero ahora salió.

Les cuento que es el penúltimo, ya que el que se viene es el final, es un fic corto, porque no quise darle vueltas a lo mismo una y otra vez.

Wanda no es tonta, sabe lo que quiere y ahora sabe a quién ama.

Cariños hermosas

Manne Van Necker