CAPITULO I
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 29 minutos
- Existen distintos motivos por los que la gente se levanta cada mañana, por los que pone el despertador a una hora especifica, arregla su ropa el día anterior, lo prepara todo de antemano para esperar con ansias un nuevo amanecer. Mis días eran así hasta que ella se fue, porque incluso cuando estábamos peleados y dormíamos en habitaciones distintas, la sola sensación de que la vería al día siguiente, de que su ropa estaría secándose junto a la mía, de que comía en la misma cocina que yo... me hacían sentir seguro.
Ha pasado un año desde que se marchó, un año que me he pasado pensando que volvería. Guardándole su lugar en el armario, su sitio en la cama, su almohada... aquella que ya no tenía su perfume impregnado a estas alturas de la vida.
Mi nombre es Len Kagamine... y soy alcohólico desde hace exactamente 11 meses, 30 días, 23 horas y... 30 minutos -
En la habitación habían mas o menos 10 personas contando los que intentaban rehabilitarse, la psicóloga y además un par de limpiadoras. Todos con historias muy interesantes.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 31 minutos
- Bienvenido Len - Saludó la mujer esbozando una sonrisa. Intenté devolvérsela sin que saliera algo que mereciera la pena verse. Ella contuvo la respiración por un instante como si regulara sus pensamientos y sentimientos antes de volver a dirigirse a mi. - Quiero que nos cuentes el motivo por el que bebes - Terminé por soltar una risa algo melancólica.
- Es una historia demasiado larga.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 32 minutos
- Tenemos tiempo, ¿verdad? - Todos asintieron. Eran como borregos. "Verdad que somos todos idiotas?" *Todos asienten*. Así funcionaba ese lugar, era uno de los motivos por los que no estaba preparado para estar allí, aún así, Clarisse y Marco, no solo padre e hija sino compañeros de trabajo, me obligaron a venir. Cada uno estaba en ese mismo instante controlando una salida distinta de aquel local, para aplacarme contra el suelo tan pronto como intentase escapar.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 33 minutos
- Ocurrió el día en el que descubrí que había perdido a la mujer de mi vida - comencé sin siquiera mirar a nadie, sabiendo que todos los ojos estaban puestos en mí en ese mismo instante.
- Tienes 21 años, nadie encuentra el amor de su vida a los 21 años - Se burló un hombre mayor a mi derecha, mirando al resto que secundaron suavemente sus palabras con espasmódicos asentimientos y sonrisas casi de consuelo.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 34 minutos
Aquel hombre era uno de los mas veteranos del centro de rehabilitación para "personas con problemas", perdió a su familia en una colisión en medio de la estatal 44, en un coche que él iba conduciendo estando muy ebrio en dicho instante. Se salió de la carretera, se precipitó por el barranco y terminó empotrado contra un arbol tras descender muchos muchos metros. Su hija mayor y su esposa murieron al instante, su hijo menor está en coma en el hospital desde hace mas de 10 años y él siguió perfectamente con tan solo una pierna menos.
Puede que siempre parezca que nunca presto atención a todas las cosas que cuentan, pero en realidad, de algún patético modo, me hacen sentir menos miserable el oír las desgracias de los demás.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 35 minutos
- Tenía un minuto de vida cuando la conocí, tal vez menos... y 8 años al darme cuenta de que me había enamorado de ella - El silencio se hizo en la sala, la gente se miraba entre sí confusa. Los datos no cuadraban y es comprensible, les faltaba la mitad de la información. - La mujer de mi vida es la última persona de la que debería haberme enamorado... la mujer de mi vida es mi melliza -
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Era su cumpleaños número 15. La gente de la casa estaba muy alborotada, los gemelos de su alma se harían mayores. Esa ceremonia era un paso muy importante en la vida de ambos. Él pasaría a ser un caballero. Rin, una dama. Había jaleo por todas partes, convite, sirvientes, familiares venidos desde muy lejos solo para presenciar dicho evento y una enorme montaña de regalos que ocupó mas de una habitación entera.
- LEN! RIN! LEEEEEEEEEN! RIIIIIIIIIIIIN! - Los chillidos podían oirse a kilómetros de distancia. Y es que en la fiesta iba todo perfecto salvo porque habían desaparecido los anfitriones mas importantes de dicho evento. - Joder! donde coño se han metido! - Gritó la madre desesperada. Pero ella es así, mas cuando a temas de Len se refieren. Es su niño del alma, así como para su padre, Rin es un niña del alma.
Varios pisos por encima de la planta principal donde les llamaban, estaban los susodichos en la habitación de los trastos jugando con un tablero de ajedrez, vestidos, arreglados, peinados... simplemente perfectos. Len llevaba un traje elegante de color negro, zapatos negros a juego, camisa de color azul y corbata con unos motivos en gamas de azules también. El cabello peinado pero despeinado al mismo tiempo, sin gomina, al natural... como mejor le queda siempre.
Rin por su parte estaba vestida con un traje blanco hasta la rodilla, con 3 capas de distintas telas encima, cada una mas fina que la anterior, que le daban un toque de madurez y elegancia. Sus zapatos eran a juego con el vestido pero sin tacón puesto que la tradición en medio de la fiesta era cambiar sus zapatos de niña, por unos de mujer. Su cabello estaba semi recogido y alisado hasta la mitad, desde donde empezaban a caer unos bucles muy definidos. Maquillada ligeramente y con las joyas adecuadas.
- Te toca - susurró mordiéndose las uñas hasta que len le lanzó uno de los peones que ya habían caído para que dejase de hacerlo, sin quitar la vista del tablero esbozando una sonrisa antes de mover la ficha.
- Jaque mate - Rin bajó la mirada al tablero soltando un suspiro. - Ya me debes tres besos - reclamó Len.
- Y tu a mi dos. - El se encogió de hombros mientras colocaba las fichas otra vez.
- Sabes que por mi te los pagaría ahora -
- Mamá me matará si estropeo el maquillaje - Unos pasos sonaron cerca. Ambos se callaron ipso facto, girando su cabeza levemente hacia la puerta como si de algún modo pudieran ver a través de ella. Sus respiraciones menguaron hasta que casi se hicieron inexistentes, y en un segundo len giró sobre si mismo metiéndose entre uno de los percheros con ropa antigua que guardaban en aquel lugar, para algún día llevar a la beneficencia.
- Papi! - Soltó Rin tan pronto como vio al susodicho aparecer por la puerta levantando un poco de polvo por la rapidez con que la abrió.
- Cariño ¿donde te habías metido? llevamos horas buscándote - Ella sonrió, levantándose de la silla y andando hasta él para abrazarle escondiendo su cabeza en el pecho.
- Estoy muy nerviosa. ¿Y si no hago bien de mujer? - Preguntó con un tono de voz bastante preocupado ganándose un buen abrazo.
- Mi vida, no hay chica mas preparada en este mundo que tu para un trabajo como ese - Intentó animarle, dandole un beso en la frente. - ¿Sabes donde está tu hermano? a él también parece darle pánico lo de entrar en la adolescencia - Ambos soltaron una risa al mismo tiempo.
- Creo que sí. Siempre que se pone melodramático, se sienta en el ático. En la ventana que da al jardín, ¿te ayudo a buscarlo? - El negó.
- Ya voy yo. Tu baja, que tu madre está medio histérica - Ella asintió viendo a su padre desaparecer al final del pasillo, volviendo a dejarla sola con sus fantasmas, además de su hermano gemelo que salía en ese momento dentro de el montón de ropa polvorienta en la que se había escondido.
- yo no soy melodramático - bufo por lo bajo ganándose una risa de Rin.
- Ya... - Dijo como si no se creyese ni un pelo. Avanzó escaleras abajo oyendo el 'eh!' de un Len quejándose, perdiéndose entre la gente de la fiesta que transcurrió como cualquier fiesta de una quinceañera. Simplemente ideal.
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 45 minutos
El espacio tiempo se congeló en el lugar durante un largo tramo de tiempo. La gente no sabía que hacer con su mirada y su gesto de sorpresa. Sí, tal vez nadie estaba preparado para saber que me había enamorado de mi hermana gemela y menos un montón de desconocidos que no tenían ni idea de lo que sentía en ese mismo instante. Escuché un "Es un enfermo" en alguna de las esquinas del salón, levantándome del asiento y dirigiéndome hacia la puerta.
- Len espera - Negué soltando una risa entre triste y melancólica.
- No importa... No lo entendéis. Como el 99% del mundo y no importa. A estas alturas de la vida me da exactamente lo mismo - Abrí la puerta y salí, la psicóloga fue tras de mi y el bullicio se hizo en la habitación inmediatamente. Comentarios dolorosos que ni siquiera me atrevo a repetir.
Su manos se cerró alrededor de mi muñeca haciéndome detener la marcha bruscamente.
- Espera! puedo ayudarte. Esto solo se trata de una confusión Len, los sentimientos que tienen hacia ella son... -
- Fraternales? - Concluí como si hubiese leído su mente. - Lo que siento por ella no existe? y... y.. en realidad se trata de la relación Mellizo/Melliza que a veces puede ser mal interpretada porque poseen una conexión distinta a un hermano o hermana normal y que nadie puede explicar ni tampoco comprender? - Eran las frases de siempre. Todos los psicólogos por lo que habíamos pasado cuando papá lo descubrió, decían exactamente lo mismo. Ella mantuvo su rostro sereno, tentada a asentir pero resistiendo el impulso y simplemente manteniéndose callada. Solté su agarre con un brusco movimiento mientras negaba lentamente. - No... lo que siento por ella es real y tangible. Y... podría amarla hasta cansarme pero no puedo. No puedo porque se ha rendido, ha cogido sus cosas, me ha tirado nuestros anillos a la cara y se ha largado. No me escribe, no me llama, si la llamo no me contesta... - En algún punto había empezado a hablar atropelladamente. Paré cuando los recuerdos masoquistas empezaron a hacerme daño nuevamente e hice un gesto dando la conversación por terminada. Oí mi nombre de sus labios una vez más cuando me giré para irme, pero este se perdió en el eco del pasillo mientras mi figura desaparecía tras la puerta principal.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 46 minutos
Mi cuerpo chocó contra la pared aprisionado por el de Clarisse, haciéndome ahogar un quejido por la brusquedad de sus movimientos.
- Papá! papá! - chilló llamando refuerzos. - Que se escapa por aquí! - me miró con un gesto muy enfadado, entornando sus ojos. - Mira que eres idiota. Y yo pensando que ibas a elegir algunas ventanas que no estábamos vigilando. - Farfulló para si misma con un tono suficiente para que le oyese y sin preocuparse demasiado por que lo hiciera.
- Clarisse suéltame - Añadí pero ella no cedió. Y no lo haría, porque para empezar la idea de que estuviese allí había sido meramente suya.
- Ya estoy, ya estoy... joder, menuda carrera me he pegado, ¿no podías escaparte por mi puerta? que ella tiene mas condición física que yo - Se quejó Marco, un hombre joven y viejo al mismo tiempo, sobrepasando los 40 por uno o dos años. Jamás había querido confirmarlo y cada vez que celebramos su cumpleaños nos vemos obligados a poner solo 40 velas, por si acaso.
Eran los gerentes del bar donde trabajábamos los tres. En total contándolos a ellos eramos 8 empleados además del jefe principal. Él era el de la pasta, Marco el de las ideas y bueno... Clarisse era hija del segundo y sobrina del primero así que era algo así como una especie de co-propietaria por derecho.
La diferencia de edad entre ambos es bastante corta. Se llevan menos de 17 años. Clarisse es lo que se dice "un error de juventud". Te enamoras de alguien locamente, la quieres hasta el cansancio y por fuerzas desconocidas del destino 9 meses después viene al mundo un niño.
Su madre murió cuando ella tenia 3 años. Marco es quizá la única persona del lugar que podría entender lo que siento desde que Rin se fue. Que sabe lo que es querer a alguien hasta el borde de la locura; y también sabe lo que es perderle en un leve instante. Es un poco inmaduro, hace comentarios extraños en momentos inadecuados, se lía a hablar de cosas de fútbol cuando empezó narrando un cuento sobre pescados... pero si alguien tenía la respuesta a una pregunta, ese era él.
- aaah los años de experiencia Len. Cuando tengas mi edad sabrás todas las cosas que yo se. Ya sea porque las aprendes por experiencia propia, o porque las aprendes de las experiencias de los demás. Y créeme, como camarero de un bar tan popular como el nuestro, tendrás mucha información sobre las experiencias de los demás - Fueron las palabras que me dijo un par de semanas después de que le conociera.
De eso hace ya mas de 4 años.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 47 minutos
Aquel bar era como una enorme familia. Sin embargo como todo, la gente tiene cosas que ocultar, nadie juzgaba a nadie porque todos eramos amigos. A nadie le importa lo que has hecho antes de estar donde estás ahora, porque el pasado es algo que está en el ayer, y que no debería atormentar a la gente constantemente.
El jefe es un caso a parte, es majo... pero es un caso a parte. Viene de vez en cuando a ver como va todo y Marco y Clarisse son los únicos que entienden los bipolares cambios de humor de este que en un minuto está contento y 2 después gritándole a un gato callejero por osar mirar la puerta del local.
Cada uno con sus cosas raras.
- Vuelve dentro Len - Dijo Clarisse con ese tono de 'Como no me obedezcas te meto una leche'. Negué. Vi su mano alzarse limitándome a girar la cara y cerrar los ojos esperando el impacto que nunca llegó.
- ¿Por que? - La voz de Marco resonó en mi cabeza, su mano cerraba en la muñeca de su hija, deteniendo en alto el golpe que tenía destino a mi mejilla.
- ¿Como que por que? es idiota! no hay mas explicación posible - Chilló ella un poco enfadada. Y es que era la primera que había soportado todas mis idioteces... pero cuando estuve a punto de hacer una estupidez, como lo era cortarme las venas con el cuchillo jamonero... fue la gota que derramó el vaso.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 48 minutos
No hubo necesidad de una respuesta. Aquellos que antes estaban en la sala conmigo empezaron a salir. Uno a uno, cuchicheando. Len esto... len esto otro... "Es un cerdo asqueroso" "como puede enamorarse de su gemela? eso es de locos" "shhh, está ahí" "a lo mejor no ha escuchado"
Ya... a parte de ser un cerdo asqueroso ahora soy sordo.
- Tío... - Susurró Marco poniendo su mano en mi hombro y apretando como solo él sabe hacerlo; con fuerza de más. - Ignórales, ellos que sabrán? -
- Eh tu! zorra inmunda! - Y esa era la voz de Clarisse. La experta metiéndose en líos. La que sacaba a un borracho corriendo del Bar solo con una de sus intimidantes miradas. - Porque no vas a un bar y te dejas meter todo lo que te... - En realidad fue un impulso eso de saltarle encima y cubrirle la boca antes de que terminara de soltar la burrada que se le estaba pasando por la cabeza. Ella no sabía controlarse, apreciaba la sinceridad de sus palabras pero... joder, a veces eran demasiado bordes, bruscas y muchas cosas más.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 49 minutos
Las mujeres se fueron tras indignarse un poco. Muchas de ellas recayeron 3 días después, aunque diga lo que diga... aguantaron mas que yo.
- Montón de Gilipollas. Vamonos a casa anda... -
Subimos al coche, lo arrancó y nos perdimos los 3 en el horizonte camino a los edificios de la calle principal de Westminster, con el tictac de mi corazón latiendo otras 60 veces, dando el aviso de que había pasado otro minuto más en el que Rin, no había vuelto a casa.
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 50 minutos
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
- Eh! Len - Marco le llamaba. El susodicho se giró. Era otoño, Rin le esperaba en casa y habían pasado casi 15 meses desde que se fugaron juntos. Las cosas al principio no iban bien porque su padre había hecho lo imposible para que así fuera. Aún así, siempre hay gente a la que un magnate multimillonario no puede llegar, y ellos habían corrido con la suerte de encontrar a esa gente. El rubio arrugó la nariz con un gesto de la mano, limpiando frenéticamente las mesas y subiendo las sillas de dos en dos hasta que casi se medio deja ciego con una de las patas de estas. - joder chico para un poco! -
- Que son las 8! - Exclamó el rubio con la mano en la ceja donde se había dado de lleno. Clarisse levantó una mano mostrando cinco dedos y una sonrisa de superioridad. - Bueno si, faltan 5 minutos aún pero son las casi 8 -
- Pero espera hombre, que hemos comprado un regalo para ti y para tu esposa -
Esa es una larga historia. Bueno, tal vez podamos resumirla en poco lo suficiente. Rin Kagamine y Len Kagamine... viven juntos, se quieren con locura y como es de esperar, la gente hace preguntas. Las experiencias con sus amigos, aquellos que sabían que eran gemelos y se enteraron de lo que sentían el uno por el otro no fueron satisfactorias, para que engañarnos, fueron un completo desastre. Cuando nuevos amigos llegaron, desconociendo la mitad de sus vidas, optaron por el camino mas simple... ¿Quien es Len Kagamine? "Es mi marido" ¿Quien es Rin Kagamine? "es mi esposa". La gente siempre se sorprendía con esas respuestas, no solo por el parecido evidente entre ellos dos sino porque además por entonces apenas rozaban los 18 años.
- ¿Un regalo? ¿pero estáis majaras? - Soltó Len negando, reacio a recibirlo pero le hicieron encerrona y no pudo escapar por ninguna parte.
- Eh, que no es una bomba nuclear ni nada por el estilo - Marco sacó del bolsillo una caja pequeña de color turquesa, levemente ovalada en la parte superior y con un lazo muy fino alrededor - Anda ábrelo - Eso hizo. Dos anillos había en el interior, en oro puro totalmente lisos. Esos mismos anillos que tienen todos los matrimonios del mundo. Era lo único que a su perfecta coartada les faltaba, no podían permitírselos, eran carisímos.
Len se olvido de respirar un instante.
- Hemos visto que no tenéis anillos - Soltó Clarisse tras un momento de silencio. - Si sois marido y mujer deberíais tener unos, no os parece? - El chico siguió sin responder. Cualquier cosa que dijera, en caso de que estuvieran sondeando su historia, le delataría.
Su primera reacción fue girar la caja de los anillos para echarle un vistazo, tampoco es que perdiera mucho si lo hacía pero en el momento en el que los vió mas de cerca, notó algo que todavía no había visto desde la lejanía.
Rin - Mi Alma Gemela - 27/12
Len - Mi Alma Gemela - 27/12
Len cerró la caja estampandola contra el pecho de Marco, negando de inmediato sin siquiera atreverse a mirarle directamente.
- Esto tiene que haberte costado un ojo de la cara - Intentó no atropellar las palabras al hablar, mientras la voz de Adelbert, el cocinero, sonaba en la estancia diciendo que lo habían comprado entre todos por lo cual, les había costado nada y menos.
Marco intentó recuperar la cajita de entre las manos del rubio al que en ese momento solo se le venían a la cabeza maneras de salir corriendo de allí y fugarse a Timbuctú. Eran sus amigos... maldita sea eran los únicos amigos que le quedaban, después de que el resto les mirase como bichos raros cuando salió a la luz lo que sentía por su gemela. Clarisse puso su mano sobre las suyas, mirándole fijamente a los ojos esbozando una sonrisa.
- Hace mucho tiempo, mi abuela me contó una historia. En la cultura Egipcia, las sacerdotisas de Neith e Isis, creían que mucho tiempo atrás, tanto que no existe nadie que pueda recordar esa época claramente, en el mundo las personas no eran personas sino almas. Pero un día, un alma corrupta por la crueldad del otro mundo dividió todas las almas en dos y creó a los humanos, condenados siempre a buscar la otra mitad que les pertenecía... que les hacía seres completos -
- Sin embargo, también creían en la reencarnación - Continuó Marco con la historia de su hija, pasandole a esta un brazo sobre sus hombros. - Así que los humanos nacían y morían buscando a su alma gemela, pero ese trozo de alma, cuando su cuerpo ya no le servía, se trasladaba a otro mas joven y continuaba intentándolo. Sin embargo siempre ha habido un ser superior allí arriba... o llámalo destino, como quieras... -
- Existen almas gemelas que se han encontrado en varias vidas... una y otra vez - La voz de Clarisse volvió a sonar, contando la historia con sentimientos encontrados. - aún así, no han podido ser todo lo felices que se merecen. Han sufrido demasiado separados el uno del otro y ese ser superior o el destino mismo, los hace juntarse... juntarse de un modo en el que se encuentren de inmediato -
- Y es por eso que existen los Gemelos - La sangre del rubio se volvió azul un instante. Retiró sus manos de la enredadera entre las de Marco y Clarisse como si le hubiesen transmitido un millón de voltios de golpe. Retrocedió en total pánico. Lo sabían... lo sabían y en un par de segundos empezarían con lo de siempre, reirse, burlarse, llamarles muchas cosas. En ese mismo instante la cara de Len debería estar en un agobio total, porque por un instante los dos cocineros intentaron sostenerlo creyendo que se desmayaría en cualquier momento y le echaron aire con uno de los menús mientras el rubio controlaba sus ganas de empezar a hiperventilar.
Todos se miraron entre sí sin que el chico dijera nada, no podía, no tenía nada en la cabeza. Le daba vueltas, le dolía... quería echarse a llorar como un niño pequeño. Estaba un poco harto del rechazo si era sincero porque con ese tipo de rechazo no solo sufría él, también sufría Rin a la que por cierto no le iba tan bien con sus compañeras de trabajo. Mojigatas maestras de pre-escolar.
- Len... - Llamó una voz. Él se alejó por inercia encogiéndose en si mismo todo lo que podía chocando con varias mesas y tirando algunas sillas al suelo por no mirar por donde iba.
- Como lo... Como lo habéis sabido?
- Salis en las noticias a toda hora. Lo sabemos desde hace casi 9 meses. El hospital de los Kagamine es muy famoso por la zona y además...
- Tu padre está todo el rato diciendo que Rin y tú estáis especializándoos en no se que país de Europa - Si, eso último era algo obvio. Por su propio bien y el de toda su empresa, no podía decir a la prensa que sus dos hijos primogénitos, herederos de la fortuna Kagamine y mellizos, se habían fugado a quien sabe donde para poder quererse hasta que llegase el fin del mundo. El chico se llevó las manos a la cabeza bastante desesperado, tendrían que irse de nuevo... no aguantarían una segunda tanda de miradas asqueadas, de dolorosos comentarios, de gestos bastante déspotas. Quería salir corriendo, agarrar a Rin y correr hasta que ya no pudieran mas. Llegar a Rusia, a un lugar alejado de la mano de dios donde no hubiese televisión. Donde nadie supiera quienes eran, lo que hacían, de donde venían...
- Len no importa! - Le gritó Marco, haciendole salir de su ensimismamiento de golpe. - No importa si es tu hermana, tu madre, o tu puto reflejo en el espejo! Lo que sientes por ella es real, no es una cosa que te has inventado porque mola hacer cosas raras... - se lio a poner ejemplos con plantas que les da por amanecer un día verdes y al otro amarillas, haciendo que todo el mundo se perdiera a la tercera similitud que intentó encontrar entre lo que decía. - ... por donde iba? ¬¬U -
- por lo de que... mola hacer cosas raras - Dijo Victor, otro de los camareros, con un gesto de 'eres tonto'
- No! por lo de que tu amor es real. A mi no me importa que te hayas enamorado de tu hermana gemela porque antes de saberlo he visto lo que os queréis. He visto como sales corriendo a las 8 en punto para llegar a casa antes que ella, hacerle la cena... como llegas al día siguiente con cara de bobalicón porque te has pasado la noche abrazado a ella. Eso es real, y eso debería importar mucho más que si su sangre y la tuya tienen muchas similitudes en los cronogramas... -
- Cromosomas papá... cromosomas -
- Bueno! esas cosas! ya sabes a lo que me refiero -
Esa misma noche, el rubio dejó los anillos puestos sobre la mesa y cuando Rin los vio creyó que moriría antes de poder terminar de pagarlos.
- ¿Quieres casarte conmigo? - preguntó, con el corazón en una mano y una mesa separándoles a ambos. Ella se llevó las manos al rostro con las lágrimas abundando en sus mejillas justo segundos antes de que saltara sobre la mesa para llegar hasta él y abrazarse a su cuello como si se le fuera la vida en ello.
- Si... si quiero casarme contigo - Ambos se dedicaron una sonrisa, fundiéndose segundos después en un beso que habría durado la eternidad entera si sus pulmones no hubiesen gritado solicitando urgentemente una bocanada de aire.
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Dejé la botella en el suelo, era la segunda o tercera que estaba terminando, había perdido la cuenta cuando tropecé con una de las camisas tiradas por el suelo y terminé tumbado boca arriba con el gato pidiendo comida a maullidos escandalosos. Me paré un par de veces intentando mantener el equilibrio por los pasillos lo justo y necesario como para llegar a la cocina y darle de comer.
- A ver si me dejas en paz de una puta vez - Solté arrastrando las palabras a causa del alcohol que tenía en la sangre, ganándome un mordisco por parte de mi mascota que antes era "nuestra".
Salí de nuevo dejándome caer en el sillón del salón boca abajo, con la mano izquierda delante de mi rostro jugando con los dos anillos de matrimonio que ostentaba mi dedo anular. Lo primero que se quitó antes de irse de casa fue el anillo, soltando tras esto un borde "Que quede muy claro, que eres el peor error que he cometido en mi vida" desapareciendo por la puerta con sus maletas. Así que suponiendo que en realidad nunca nos habíamos casado de verdad, ese gesto de tirar el anillo contra la mesa soltando esas palabras había sido algo así como un acta de divorcio que yo no había firmado...
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 58 minutos
Hiciera lo que hiciera solo conseguía sentirme peor. Beber, tirarme de un puente, cortarme las venas. Me pasaba la vida preguntándome que había hecho mal. A lo mejor no la quise suficiente, pero no podía quererla mas. Si humanamente hubiera sido capaz de quererla mucho más lo habría hecho. Porque no concibo mi vida sin ella, porque ella siempre ha estado allí.
Cerré los ojos y volví a abrirlos cuando lo único que vi fue imágenes de Rin, suspiré haciendo memoria del montón de cosas bonitas que habíamos vivido juntos.
- ¿Como puedo ser su peor error? - Susurré tras varios minutos en los que me dediqué masoquistamente a recordarla, su textura, su piel, sus labios, la calidez de su cuerpo en invierno bajo las sábanas, las palabras de ánimo, los abrazos porque sí, los momentos de egocentrismo en los que reclamaba mi entera atención...
...11 Meses, 30 días, 23 horas y 59 minutos
Los latidos de mi corazón ya no tenían sentido. Ya no tenía motivo para acelerarse, para detenerse... ya no estaba ella para volverme loco el pulso y hacer latir a mi corazón de un modo desbocado. Ya no estaban sus sonrisas, sus te quiero, sus palabras, sus lo siento... sus caricias y gestos... su adorable sentimiento de vergüenza cuando mis colegas le hacían preguntas indecentes y estaba yo delante...
Ya no habrían mas llegadas tardes al bar porque pasábamos de largo en la ducha queriéndonos hasta que el tiempo se hacía casi eterno.
...11 Meses, 30 días, 24 Horas y 0 Minutos.
Lo que traducido al idioma normal sería: 12 Meses. Todo un año acaba de pasar y sigo sin ella. Echándola de menos hasta límites que ni siquiera podría describir.
Y de mis ojos salieron un montón de lágrimas que no pude contener. Mi alma estaba llegando al máximo, mi corazón ya no resistía seguir latiendo cuando ya no tenía sentido hacerlo... en ese mismo momento habría vendido mi alma al diablo por volver a verla un mísero segundo.
Entonces la puerta sonó... y la voz del diablo se escuchó al otro lado, fuerte, clara, decidida... nítida.
- Len... ábreme... - Era la voz de mi padre
- LÁRGATE! - Grité. Papá tiene una habilidad que nadie mas que yo conoce... y la conozco porque solo la usa conmigo.
Si dejo que me hable... habré perdido y haré todo lo que le de la gana que haga.
- No... tengo que hablar contigo. Voy a hacerte una oferta... e incluso dejaré que vuelvas a casa con nosotros... -
- NO QUIERO TU ESTÚPIDO DINERO! - Me levanté del sillón enfadado avanzando hasta la puerta y soltándole un golpe a esta. Tal vez no sea cierto que aquella habilidad la usaba solo conmigo. Rin se fue... y aún quiero creer que no fue por su propia voluntad. - NO QUIERO NADA QUE PUEDAS OFRECERME! -
Todo se calmó un momento, casi creí que se había marchado cuando una fotografía se deslizó por debajo de la puerta. Me agaché... la recogí... la giré...
Era Rin... estaba mas guapa que nunca o tal vez era el efecto de no haberla visto en tanto tiempo. Su cabello había crecido y ahora lo tenía por debajo de la cintura, había ganado un poco de peso comparado con el que tenía cuando estábamos juntos y... parecía mucho mas feliz. Porque sonreía de lado a lado... y le brillaban los ojos de esa manera en la que parece que todo saldrá bien aunque en ese justo instante vayamos todos a morir.
- Antes de que cometieras la estupidez de marcharte de casa, te conformabas con estar a su lado, desayunar en la misma habitación que ella, dormir a 10 pasos de distancia... - La voz del diablo resonó de nuevo desde el otro lado de la puerta. - Puedes hacer con ella lo que quieras, menos tocarla... - Mi dedo se deslizó por la cara de la foto sintiendo un corrientazo dentro del pecho. Era lo mas cerca que estaría de ella nunca... porque acaba de darme cuenta de que no iba a volver; nadie en su sano juicio reemplazaría esa sonrisa por mi.
Abrí la puerta lentamente, tan lentamente que las bisagras sonaron al hacerlo, como en una película de terror dos segundos antes de que aparezca el monstruo y/o asesino para acabar con todo el mundo. Posé mi vista en el carísimo traje de mi padre y fui subiendo hasta encontrarme su mirada que seguía tan decepcionada como siempre, porque para mi nunca han habido otro tipo de miradas. Para él, también soy su peor error. Aunque de un modo completamente distinto.
- ¿Por que quieres que vuelva? - Susurré de un modo ahogado, apretando la foto contra mi pecho de modo inconsciente, como si estuviera protegiéndola de algo de lo que no necesita ser protegida.
- Porque tu madre te quiere de vuelta en casa y concuerdo con ella en que no tienes necesidad de seguir viviendo como un mendigo -
La conversación duró poco más. Había olvidado mi regla de no dejarle hablar y ahora estaba sentado en una limusina de 6 puertas, con chófer delante, mini bar en el centro, asientos de cuero, aire acondicionado y mi padre... camino a la Mansion Kagamine en las afueras de la ciudad. Una mansión de mas de 20 habitaciones, 50 personas sirviendo... y un jardín tan grande que podría hacerse un campo de fútbol en él.
Y 12 meses, 0 días, 1 hora y 33 minutos después de que Rin se marchara de mi vida, fui tan masoquista como aceptar dar un paso atrás y regresar a los tiempos donde podía limitarme a verla pasar por delante como si fuese lo que es, solo mi hermana... como si no existiera para mi... como si mi corazón no latiese solo por ella...
Masoquista... Una risa resonó en la limusina mientras seguíamos avanzando por las calles con mi mirada puesta en el cristal tintado... eso no era masoquista; eso era simple y directamente un atentado contra un ya de por sí destruido corazón. Era aceptar haber perdido la guerra definitivamente tras infinidad de torturantes batallas que ahora no habían valido la pena.
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Tal y como prometí en el nuevo fic ¡aquí tenéis el primer capítulo de ¿Que nos ha pasado?. El primero después de una eterna espera.
Esta historia está casi terminada, espero que consiga dejar de tenerla "casi terminada" y terminarla antes de que llegue a publicar el número de capítulos que tengo escritos XD así no os hago sufrir tanto (porque me he pasado y lo siento de verdad).
Las cosas se ponen calientes, pronto tendrá que convivir con la mujer que ama pero que le odia. ¿Como lo llevará? ¿Queréis averiguarlo? pues hacedme feliz *_*. Los reviews hacen feliz a los escritores porque así se dan cuenta de que sus esfuerzos no han sido en vano *_*
Primero que nada, gracias a los que esperasteis el montón de tiempo que os he dejado colgados.
Y segundo, Fans de aviones de papel, como ya dije en mi nuevo fic, tengo continuación!. Espero tenerla pronto para reducir vuestra agobiante espera y retomar la marcha porque sinceramente, ese es fic del que hasta ahora me siento mas orgullosa. Ya veréis jojojo.
Besitos gemelosos para todos (que son mas bonitos *_*)
