Capitulo V
Pasé las siguientes noches soñando con ella y prohibiéndome a mi mismo soñar, para dejar de ser un puñetero masoquista. Pero no dormir no es una gran idea, y drogarse para ello tampoco. Tras la boda de Roderick todo fue un poco mejor, con eso de que se iba de luna de miel sus hijas se aburrían suficiente como para subir a vernos de vez en cuando, y el mantenerme ocupado servía para que mi cabeza dejara de cavilar estupideces.
Al principio me daba miedo que Marie Anne pisase mi casa, en fin... ella había visto algo que podría llevarnos a la ruina a Rin y a mi, pero por algún motivo que desconozco creo que no recordaba nada. Algo que me pareció extraño al principio hasta que me di cuenta de que Rin tampoco lo hacía.
Si que iban borrachas aquella noche y eso no me hizo sentir mejor.
De todos modos incluso cuando las Stradfort estaban en casa, no me iba muy bien. Usaban la piscina del jardín para sus estúpidos juegos de chicas mientras desde el desván me bebía un botella de Vodka a eso de las 3 de la tarde pasadas y las espiaba desde allí al mismo tiempo.
O mas bien espiaba a la única de las 4 chicas abajo que me interesaba espiar. Sus movimientos, sus sonrisas, sus gestos... lo peor de todo es que aquella sonrisa que me dedicó borracha, ha sido la única en los últimos meses 2. Porque han pasado ya 2 largos meses desde entonces y ha regresado al sistema de ignorarme completamente.
- Cariño - Oí la voz de mi madre detrás de mi. Solté un suspiro removiendo un poco la botella de vodka que tenía en mis manos a medio terminar y me había bebido casi entera. No me molesté en contestar, dijera lo que dijera, o hiciera lo que hiciera seguramente ya se habría dado cuenta de porque estaba allí. Se acercó a mi pasando su mano por mi cabello antes de apoyar la mejilla sobre uno de mis hombros agarrándose a mi brazo como si una parte de ella temiera que en cualquier momento me tirase por la ventana o algo similar. - Deja de beber por amor a dios. Ya no puedo seguir tu ritmo comprando las botellas que tengo que reponer en la estantería de tu padre para que no se de cuenta de que se las robas. - Intentó iniciar una conversación que no le llevaría a ninguna parte, porque todas las conversaciones que intentaran iniciar conmigo conducían hacia el mismo lado...
- Es la única manera en la que me duele menos quererla. - Cuando me abandonó me di cuenta de cuanto tiempo había pasado siendo el centro de mi mundo. No solo 3 años, sino los 3 anteriores, y los 3 anteriores a esos 3... y los otros 3 anteriores a esos 3 más. Por muy patético que suene, se había convertido en todo lo que necesitaba, en todo lo que quería. Era algo que había olvidado hasta ese estúpido día en el que pensé que la mala racha había acabado y por fin me diría aquello que tan desesperadamente llevo esperando a que me diga. "No debería haberme ido jamás"
Su vista se posó en la ventana hacia el mismo punto que la mía, donde Rin y el resto de las Stradfort seguían ajenas a mi vigilancia con sus juegos en aquella especie de fiesta de pijamas poco convencional.
- ¿Sabes que eres un poco masoquista? - Solté una carcajada.
- ¿Un poco nada mas? - Me burlé separándome de la ventana, dejando la botella de vodka en el alfeizar con el último trago que le quedaba, perdiéndome por el pasillo sin añadir nada mas. Mi madre tan solo suspiró terminando el trago y dejando la botella enteramente vacía antes de marcharse también.
Clarisse tronó sus dedos al menos 10 veces frente al rostro de Len, antes de que el chico reaccionase. Miró hacia todos lados pensando que se trataba de algún tipo de urgencia pero al ser la hora en la que menos trabajo hay, no es que hubiese mucho para ver.
- Len... estás bien?. Llevas una temporadita en la luna - Bromeó la chica en la sala de descanso de detrás, mientras se escuchaba el leve bullicio del bar y la cocina. Él se encogió de hombros sin saber que responder.
- Es complicado - Ella se sentó a su lado posando las manos enlazadas sobre la mesa y mirándole, sin decir aquello que hizo obvio con sus gestos. "Explícamelo e intentaré entenderlo". Len soltó un suspiro bajando la vista hacia sus manos mientras el café, que intentaba tomarse, se terminaba de enfriar - Hace una semana Rin fue al hospital - Ella asintió. Lo recordaba. Y seguramente no solo ella sino el resto de empleados también. - El medico le dejo caer la... posibilidad, de que estuviese embarazada - Clarisse soltó un gritito que intentó contener tapándose la boca, para no derrochar la emoción que le embriagó.
- En serio?, oh dios mío Len felicida... - se interrumpió al ver que el chico no parecía muy contento. Hizo un par de muecas y retrocedió cuando se vio a si misma a punto de abrazarle. Aclaró su garganta y volvió a la postura anterior. - No te hace ilusión? -
- No tenemos dinero para subsistir ella y yo, de donde vamos a sacar para un tercero? - Soltó sin explicarse del todo bien, levantándose del asiento y empezando a caminar por todas partes.
- El dinero no lo es siempre todo. Además, todas las personas del mundo dicen lo mismo antes de ser padres - Ella se levantó también para intentar al menos seguirle con la mirada. - Y sí, algunas de ellas no tienen suerte. Pero definitivamente eso no puede pasaros a vosotros!. Vosotros sois como... sois... - Ni siquiera se vio capaz de explicarse, masajeándose las sienes antes de cambiar de frase. - Ahora no hay vuelta atrás Len, vais a ser padres estéis listos o no. Y vale, ha sido una sorpresa pero que mas da? Yo también fui una sorpresa y no fue el fin del mundo -
- No... no me estás entendiendo - Se detuvo pasando su mano por el cabello hasta despeinarlo totalmente. - No está embarazada. Y aún así, el susto antes de saberlo, le hizo darse cuenta de que quería ser mamá - Clarisse soltó un "oh" muy alargado al entender por donde iban los tiros, cosa que tardó un poco en comprender. Se acomodó su cabello un par de veces antes de sentarse directamente sobre la mesa de un saltito dejando sus pies colgando.
- Hay algo que se llama reloj biológico - Marco entró a la sala de descanso sentándose en una de las sillas y soltando un suspiro cansado mientras su hija y Len posaban sus vistas en él. - Lo tienen todas las chicas y los chicos también. Es solo que funcionan de un modo distinto. El de los chicos se enciende cuando ven a su hijo por primera vez, el de las chicas cuando están listas para ser madres -
- Pero como va estar lista! No tenemos dinero, no tenemos casa, o bueno, es una mierda de casa. Somos mellizos Marco! Tu no tienes ni idea del peligro que puede acarrear un embarazo así no solo para el bebé, sino para ella también... - Soltó al menos 10 cosas más que se le ocurrieron sobre la marcha, moviendo sus manos de modo imperioso además de caminando de un lado a otro de nuevo cual león enjaulado. - Tiene 19 años! No está lista. Cree que está lista pero no lo está - Concluyó gritando sin darse cuenta.
- No Len, no te equivoques - Marco se relajó usando tres sillas una tras de otra para acomodarse de un modo mejor y terminar recostándose en estas con los ojos cerrados - Ella está lista. El que no está listo eres tú -
Era finales de noviembre y Rin y yo estábamos en el despacho de mi padre. Discutían en voz baja frente a nosotros como si no pudieramos escucharlos antes de que se aclararan la garganta y mi madre decidiera tomar la palabra.
- Chicos. Os vamos a dar un voto de confianza - Oí a mi padre refunfuñar. Eso solo significaba que era idea exclusiva de ella y él no estaba muy de acuerdo que se diga. - Hace casi 11 meses que Len ha vuelto a casa y hemos recuperado el amor familiar. - Hizo un vesto en esas últimas dos palabras, haciendo mas énfasis en el "amor familiar" de lo que sé que pretendía. - Y bueno... todos hemos estado tensos durante este tiempo, pero ya nos hemos ido relajando verdad? ¿verdad? - Le dió un codazo a mi padre esperando a que dijese algo, mientras este soltaba un "si!" adolorido. - Que guay - Terminé por reírme ocultando mi risa tras una leve tos. A mamá se le daba fatal ir de madre genial, pero eso no significaba que no dejase de hacerlo. - Hemos sacado dos entradas para el teatro. Es para la obra de navidad de dentro de 2 semanas. Sin embargo nos ha sido imposible conseguir para vosotros - Según la cara de mi padre, ella no le había dejado comprarlas - Así que tendréis que estar el 22 de Diciembre solitos en casa -
Solitos en casa no solo significaba sin ellos, sino también sin el 98% de la servidumbre de la casa, dado que el 20 salían todos a vacaciones y no regresarían hasta el 5 de Enero. Y puede que tal vez para nuestro cumpleaños, el 27 de diciembre, porque muchos de los empleados nos conocen desde antes de nacer y son casi como de parte de la familia.
- Brandon y Charlize se quedarán con vosotros - Atropelló mi padre. Ellos eran los empelados del año. Es decir, que como no tenían familia se quedaban con nosotros siempre. El Mayordomo y el Ama de llaves. - Si alguno de vosotros... - Mamá le tapó la boca sonriendo.
- El voto de confianza. - Añadió con una voz incluso algo siniestra. - Vuestro tío Roderick irá con nosotros así que es probable que terminemos regresando tarde. - Tarde eran las 12. Puede que la 1. Puede incluso que mucho antes de eso.
La charla duró al menos una hora más, y papá se pasó todo el rato siendo callado por mi madre cada vez que soltaba ese tipo de amenazas que ella quería evitar que lanzara. Pero las siguientes dos semanas fueron incluso peores.
Ambos discutían por doquier. Él se empeñaba en poner cámaras de vigilancia por toda la casa mientras ella casi le recordaba a chillidos escandalosos lo del voto de confianza. Respecto a nosotros, Rin por su parte seguía en su misión de ignorarme y yo por la mía, el acabar con las reservas del bar de mi padre.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Tres días antes del 22 de Diciembre, mi melliza tocó la puerta antes de entrar a mi habitación.
- Len? - Lancé todos los libros al suelo justo en el segundo en el que me llamó, girándome algo cortado por el hecho de que me haya visto pelearme con un montón de objetos inanimados. Ella frunció el entrecejo alzando uno de ellos que casi cayó a sus pies para leer la página donde tenía el montón de Post-it. Dejó el libro sobre la mesa y tras esto me miró. - ¿Problemas con los estudios? - Asentí haciendo una pequeña mueca. La verdad es que los últimos meses no me concentraba suficiente como para si quiera entender lo que estaba leyendo. - A ver, te ayudo... - De alguna manera me pareció cómico. Puse mi mano sobre el escritorio mientras ella leía, viendo como asentía de vez en cuando.
- No te enteras de nada - Ella asintió con todo el ímpetu de fingir que sí, antes de mirarme y luego negar.
- La verdad es que no - Terminé por reír cerrando el libro.
- Da igual. Yo tampoco me entero mucho - Recogí las cosas del suelo que mas cerca me quedaban, viendo como tomaba asiento a los pies de mi cama y dejando de agacharme antes de que mi cabeza me traicionara vilmente para pensar en ella y luego no dejár que la sacase de ahí en semanas enteras. - A que debo el honor de que estés en mi habitación? -
- He estado pensando en lo del teatro y eso de quedarnos tu y yo en casa - Hizo un gesto con su mano sin llegar si quiera a mirarme de frente. - Y he llamado a Miku. Su marido no está así que puedo quedarme en su casa esa noche con ella y con su hijita - Solté un "tsk" adoptando una pose demasiado sugerente, que en realidad ni siquiera me propuse poner.
- ¿Por que te vas? ¿Tienes miedo de lo que puedo llegar a hacerte si no hay nadie que me diga que no puedo hacerlo? - Me di cuenta de que la broma no tenía gracia una vez la había soltado. Ella se limitó a suspirar y esbozar una risa por consuelo, antes de levantarse de mi cama.
- Será mas fácil así - Susurró enlazando sus manos entre sí. Llevo con ella mucho tiempo para saber, que ese es el gesto que usa cuando se siente de alguna manera muy incómoda.
- Si lo has hecho por mi no hace falta - Dejé la postura sintiéndome algo ridículo y metiendo las manos dentro del bolsillo - Se van a las 8 y volverán antes de media noche seguro. Cualquier cosa que se me pase por la cabeza podré tragarmela sin crearte ningún problema - Tampoco es como si tuviera que molestarme en fingir que no sentía nada por ella. De todos modos el mellizo débil siempre he sido yo. - Aunque si quieres irte vete. No es como si hubiese hecho un plan o algo así - Era verdad a medias. Tenia en mente palomitas y película, pero bueno, eso ya podía hacerlo solo.
Ella se encogió un poco sobre si misma y se disculpó, saliendo poco después de la habitación.
"No te equivoques, el que no está listo eres tú."
Quiso olvidarse de esas palabras, pero no hacía mas que repetirlas dentro de su cabeza. Era mas de la media noche y seguía vagando por la ciudad, dando vueltas estúpidas para retrasar su llegada a casa. Rin le llamó repetidas veces en las que se contestaron sus compañeros de trabajo inventandose distintas excusas incluso incoherentes. Su melliza sabía que le mentían, sin embargo hacía como que se lo tragaba y volvía a llamar tiempo después con el corazón en un puño para preguntar cuanto más tardaría.
De algún modo una parte de ella creía que a lo mejor la estaba engañando y ellos lo sabían pero claro... eso habría sido una ridiculez. Era Len! Era SU Len. El que fingía ir a clases de Fútbol mientras en realidad pasaba con ella la hora de clase en el tejado del colegio jugando a tonterías donde hicieran lo que hicieran siempre terminaban uno frente al otro rozando sus labios contra la piel del otro hasta el borde de la locura. Aún así, aunque la parte mas fuerte de si misma supiera que era una estupidez, no podía evitar llorar. Fuera llovía, como si el cielo comprendiese su tristeza.
¿Que iba a hacer si le dejaba? Era su culpa definitivamente. Quien la habría mandado a dejarse llevar por la tontería de querer un bebé en casa. De que alguien la llamara mamá y de estar orgullosa de él hasta límites que ni siquiera podría explicar.
Terminó por sentarse en el suelo con la espalda apoyada en la pared llorando desconsoladamente y temiendo quedarse sola. Llevaba toda la vida a su lado, ¿como iba a soportar el solo hecho de que ya no estuviera?. Eran mellizos! eran un ente de una misma célula que luego se transformó en dos. Ella no estaba hecha para vivir sin él.
Volvió a llamar. O a intentarlo en realidad. Hace horas que habían dejado de contestarle.
Y entonces la puerta de casa sonó dando paso a un Len empapado, lidiando con un bulto en el pecho que tenía envuelto en su camisa.
- Te quieres... pero... coño! - Terminó por estresarse de tal manera que espetó tal palabrota sin pensarsela dos veces. El bulto tan solo se removía y en determinado punto maullaba muy agudamente.
- Len? - Llamó Rin parándose del suelo para ir a ayudarle, temiendo acercarse de todos modos y encendiéndo la luz ahogando un grito cuando se fijo en que las manchas de la ropa de Len, ahora distinguibles con la luz, eran sangre.
- Rin? - Alzó la vista hacia ella incluso sorprendido de verla. - ¿Que haces despierta? Pensé que estarías durmiendo - Que estaría durmiendo? Se ha pasado las últimas dos horas llamándole desesperadamente sin que él le cogiese el teléfono ¿y es lo primero que se le ocurre decirle?. Sin embargo, cuando el bultito empezó a moverse otra vez y a maullar cada vez mas fuerte, él corrió hacia el baño para dejar en el interior de la bañera un pequeño gatito que apenas podía tenerse en pie.
- Len - Sollozó sin saber que decir. Quería respuestas. Pero él no estaba prestándole mucha atención.
- Trae el botiquín - Fue lo único que contestó abriendo la llave con algo de agua caliente para bañar al minino que empezó a quejarse otra vez emanando mas sangre de la que posiblemente tendría dentro su pequeño cuerpecito.
Pasó casi una hora antes de que Len se tranquilizara. A pesar de que parecía saber lo que estaba haciendo estaba muy alterado. Se le cayeron muchas cosas al suelo sin querer y maldijo al menos 10 veces más de lo que lo ha hecho en los últimos 18 años. Y es bastante, porque no es de los que sueltan maldiciones a lo loco.
Cuando Len estornudó Rin le obligó a dejar de ignorarle. Con mucho cuidado agarró al gatito que tenían envuelto en una toalla limpia y ya totalmente curado, lanzando una mirada a su mellizo de no admitir réplica alguna.
- Ve a bañarte, te vas a resfriar - Soltó un "ah!" para interrumpirlo cuando pareció verle con ganas de reclamar. - Ahora Len. Le puedo cuidar 10 minutos. - El se relamió los labios, y se acercó para quitar un poco la toalla y ver al pequeño minino a punto de dormirse. Suspiró y tras esto se retiró para darse un baño debidamente.
A Rin le bastaron 3 segundos para enamorarse de ese gato. Y lo único que éste hizo fue posar su pata sobre uno de sus dedos mientras le acomodaba en la cama y se recostaba junto a él. Len llegó poco después ubicándose al otro lado asegurándose primero de que la herida que el gatito tenía en una pata seguía vendada perfectamente.
- Donde le has encontrado? - Su voz sonaba muy baja, y es que de alguna manera no quería despertar al gatito.
- En el verterero - La chica se alarmó
- Y que hacías tan lejos? - El suspiró.
- Estaba pensando en tí - Dicha frase habría sonado incluso romántica de no haber sido por el tono que utilizó. Y ella, sin siquiera preguntarlo, supo que no iba por ese camino. - Ya se que estás lista para un bebé, y me encantaría estarlo también - Su voz sonaba algo entrecortada por los susurros y añadido a esto, no quitaba la vista de encima de la toalla que subia y bajaba suavemente. - Tu y yo somos gemelos, no puedo darte un bebé. No puedo porque existen un montón de riesgos y con todos ellos te perdería. Podrías morir, podrías perderlo y ninguna pareja en el mundo ha superado algo como eso. Pero de verdad que no quiero que te vayas con otro que pueda dartelo - Ella terminó por reírse y llorar al mismo tiempo, posando su mano sobre la mejilla de este que interrumpió sus delires.
- Yo no quiero ser madre si tu no eres el padre de ese bebé Len - Apoyó su frente suavemente contra la de su mellizo, cerrándo los ojos durante un largo instante. - Ya sé que no tenemos dinero y puedo esperar. Puedo esperar a que tengamos una casa que sea nuestra, y a que ganemos suficiente dinero para llegar a fin de mes - Posó su dedo indice sobre los labios de él, sabiendo que volvería con lo de las posibilidades de perder al bebé por la compatibilidad genética entre ellos - Médico hasta el final ¿Eh? - Bromeó antes de separarse un poco para besarle dulcemente. - Hay muchos niños en el mundo sin mamá - Acarició su mejilla esbozando una sonrisa. - Podemos adoptar uno de esos. - El termino por soltar una especie de suspiro con una risa oculta asintiendo debilmente. Se recostaron juntos en la cama con el gatito entre los dos, al que no pudieron quitarle la vista de encima durante varias horas más.
- Un montón de pandilleros han matado a los demás. Y también a su mamá - Contó Len tras que Rin empezase a interrogar otra vez. - No tiene a donde ir -
- Pues habrá que darle un hogar
- Pero Rin, no tenemos dinero...
- Ya nos las apañaremos. ¿Que tanto puede comer un gatito?
Mucho. Pero sí que se las apañaron. Ahora eran padres de un gatito y consiguieron salir adelante. Porque como Clarisse había dicho en su momento:
"... Sí, hay gente a la que no le sale bien. Pero definitivamente eso no puede pasaros a vosotros"
Le pusieron Lucky, aunque pasaron 3 meses discutiendo en que era nombre de perro, sin embargo no encontraron otro que le pegase mejor. Era el último gatito de la camada de recién nacidos en la cual murieron todos, su madre murió de la paliza que le dieron antes de llegar a darle a luz, se abrió paso al exterior solo cuando los pandilleron se habían marchado, Len vive a kilómetros del vertedero donde le encontraron, y además seguramente es el único casi-medico del mundo que trabaja en un bar como camarero y se va hasta la conchinchina cuando necesita pensar. Definitivamente una posibilidad así se da una entre un millón.
Se acostumbró a dormir entre Len y Rin, cuando aún compartían la misma cama. E incluso cuando dejaron de compartirla se mantenía durmiendo entre los dos. La mitad exacta de la distancia exacta que había entre la cama de la habitación y el sofá del salón. El pasillo.
Ese gato sigue existiendo aún hoy en día, es el mismo al que Len le dio de comer la noche en la que su padre tocó a su puerta ofreciéndole la posibilidad de volver a casa. Al siguiente día, cuando fue a trasladar sus cosas, se dio cuenta de que no estaba. Se había fugado lejos, seguramente para no ser testigo de como sus padres fingían no quererse.
Len se limitaba a dar vueltas por la casa. ¿Que hacía ahora que no había nadie? Rin se había ido con Miku hacía un par de horas, y sus padres se fueron poco después, al igual que los sirvientes que aunque nadie lo supiera, o eso creían ellos, habían elegido esa noche para una cita mutua ya que no tenían que hacer de niñeros de nadie.
Se aburría un poco a decir verdad aunque antes no se había percatado de que necesitase gente para entretenerse. Se pasaba la mayor parte del tiempo bebiendo en alguna parte de la casa que no le trajera recuerdos, cosa que había descartado porque cada uno de los rincones tenían una secreta historia suya que contar. El lugar donde la besó por primera vez; donde le dijo que la quería; donde se pasaron horas y horas jugando al ajedrez y pagándose con besos; donde casi los descubren por primera vez; donde le enseñó que la anatomía era mas fácil de lo que ella creía; donde le quiso desesperadamente por primera vez.
Soltó una leve risa que se perdió en la inmensa oscuridad de la mansión. ¿Cuanto tiempo había pasado desde entonces? Todos aquellos recuerdos le parecían tan lejanos que habría incluso dado su vida por haberlos grabado en video. Así podría llegar a límites masoquistas aún superiores y pasarse noches enteras viéndolos una y otra vez. Pero los únicos videos que había grabado eran los de sus padres y ninguno tenía recuerdos que quisiera conservar. Jamás se había sentido orgulloso de fingir que no sentía nada por ella delante de su familia.
Cuando estaba a punto de ir a por las botellas de su padre y zampárselas todas como si fueran agua, un coche sonó en las inmediaciones de la mansión. Len miró el reloj, apenas eran las 10, sus padres ni siquiera serían tan aburridos como para llegar una hora después de que empezara la función. Bajó las escaleras llegando a tiempo a la puerta cuando esta se abrió, divisando a Rin lidiando con una cosa que había envuelto en lo que parecía ser su chaqueta.
- ¿Que haces aquí? - Preguntó. Ella soltó el bulto a media altura del suelo con todo el odio del mundo, del cual salió un gatito de poco mas de 2 años que estaba un poco histérico y no hacía mas que esponjarse para parecer mas grande y maullar con todo su odio. - ¿Lucky? - Se agachó a su altura estirando hacia él su mano para acariciarlo, retrocediendo cuando le mostró los dientes muy molesto.
- Había puesto una denuncia cuando lo perdiste - Dijo ella sacudiendo su brazo derecho donde habían algunos rasguños e incluso una mordida. - Parece que le han encontrado, y diría que no es él si no fuera por la placa del pecho - Era una correa, que le habían puesto con dirección, teléfono, nombre de los dueños y nombre de la mascota por si se perdía alguna vez. Fue un regalo de "tita Clarisse" como ella le había dicho al gato nada mas se la dio.
- Seguirá enfadado - Susurró Len levantándose ya que el gatito ahora no tan pequeño, no parecía estar a punto de mejorar su humor y saludarle felizmente como en antaño.
- ¿Y por que va a estarlo? - Rin retrocedió un poco por inercia cuando este casi le gruñó, dejando sus cosas sobre la mesa del hall y cerrando la puerta con un golpe de su mano.
- Porque hemos dejado de querernos - Ambos mellizos bajaron la vista a la alfombra donde Lucky bufó largamente encorbando el lomo y erizando el pelo para intentar demostrar lo enfadado que estaba, antes de echar a correr subiendo las escaleras y perdiéndose por los pasillos.
Lamento haber tardado un montón de tiempo, ha llegado el verano, mis hermanas pequeñas han salido de vacaciones y se me ha armado un follon sin darme cuenta xD. He estado fuera de casa días enteros y no he tenido contacto con la tecnología hasta el punto de casi sentir que tengo sindrome de abstinencia de ella T-T
Hoy he llegado a casa muerta, pero nada mas ver el ordenador me he tirado sobre él para encenderlo XD. Ya que estoy aquí me sentiría culpable si me fuera a dormir sin dejaros otro capi. El caso es que como en el otro fic (que por cierto también lo dije) tengo un poquito de sueño asi que no le he hecho una revisión en condiciones, me disculpo desde ya si veis faltas ortográficas de gravedad jajajaja.
Un besiño a todos y espero que esteis pasando unas bonitas vacaciones (Mala suerte para los que no las tenéis. Os compadezco T-T)
Nos vemos... diría pronto pero no quiero faltar a mi palabra veremos lueguito, cuando pueda venir. Gracias por leerme *_*
