Disclaimers: Hetalia no es mío u.u si lo fuera, el GerIta seria canon, Romano tendría un desliz con Prusia, UK seria seme de Francia y Rusia tendría un harem con US, China y España

Advertencia: Nazis, judíos, SS, GESTAPO, segunda guerra mundial… a sii... y algo de Pastaa~ /Posible (subjetivo) OoC de Feliciano y Louise

Agradecimientos: A todas aquellas personas lindas que me dejaron un review. También a mi Esposa Alma_Anderson, mi amanta Panshaaa y mon ami spoilera Yaoist_Secret (Las tres pueden encontrarlas en fanfiction con esos nombres de cuentas, pasen y vean sus maravillosos fics!)


Liebe im KZ

(Amor en campos de concentración)

Noviembre de 1943, Venecia, Italia

-Vee~ ¡nonno! ¡Que bueno que vienes a verme!

-Il mió nipotino amato… Disculpa por no venir antes, pero las cosas en Roma se han puesto difíciles desde que el Duce recupero su poder, y algunos de mis superiores se revelaron…

Rómulo Vargas era un general Italiano fiel al viejo régimen fascista italiano. Su familia era pequeña, su hijo Remo y su esposa Rafaella habían fallecido de tuberculosis 10 años atrás, dejándole a su cargo, y el de su esposa Amaratta, sus mellizos, en ese entonces adolescentes, Lovina y Feliciano.

-No importa Nonno, las cosas acá en Venecia han estado difíciles, la resistencia nos ha traído muchos problemas, ¡pero si estas acá todo mejorara! Y podremos comer deliciosa pasta! Vee~

Feliciano Vargas, el menor de aquella familia, tenia 27 años, con mucho esfuerzo entro a la milicia para seguir los pasos de su abuelo, llegando a Coronel en grado Superior. Feliciano a simple vista se veía un típico italiano torpe, risueño y algo holgazán, pero tenia una excelente capacidad como mediador, así que fue designado a su natal Venecia para intentar aplacar la resistencia. Su éxito fue tal, que logro gracias al dialogo que sus compatriotas desistieran de muchas pequeñas rencillas contra los soldados, pero luego de la primera caída de Mussolini, su forzada reincorporación al poder, y la división de su amada Italia, la SS había tomado como propia la batalla contra la resistencia italiana, y los soldados italianos serian reasignados a diferentes misiones en Francia y la unión soviética…

-Feliciano, perdóname, pero, no puedo quedarme. Solo, quería informarte que la SS se hará cargo de la resistencia. Tú, y tus compañeros serán reasignados a otras misiones…

-¡Che! ¿Pero donde iré? Sabes que no soy bueno luchando, me rindo con facilidad, Vee~…

-Il mio Feliciano, il mio Bambino… Tu sabes que desde comenzó esta masacre en Europa, intente mantener a la familia lo mas alejada. Tú hermana, su esposo Antonio y tu abuela tomaron un barco con dirección a Argentina hace unos días, pues temo como acabe esta guerra. Hable con tus superiores, para ver la posibilidad de enviarte lejos en algún barco, pero me dieron a entender que tu misión como soldado es mas importante. Lo que más logre, fue que te reasignaran a Auschwitz, en el límite entre Polonia y Alemania, es un campo de trabajo para judíos, gitanos y comunistas. Puede que no sea el mejor sitio del mundo, pero te veras libre de batallas. Perdóname…-El hombre se derrumbo. Sentía que había traicionado la memoria de su hijo al no poder sacar de la guerra a quien prolongaría el apellido Vargas, pero dios sabia que había hecho lo humanamente posible.

-Nonno, non piangere più¡Lograste sacar lamía sorella e la mía nonna, y eso me hace muy feliz! Yo haré mi mejor esfuerzo en Polonia para volver a casa con la familia, ¡y comeremos Pasta todos juntos denuevo! Vee~ -Aunque se mostrara feliz, en el fondo lloraba por estar lejos de su amada Sorella y el resto de su familia, pero en el fondo de su corazón, sabia que todo era temporal, y algún día volverían a reunirse. –Vee~ Nonno, ¿scusa, cuando debo partir?

-Perdón, perdón… Me informaron que partirá en 3 días un tren con dirección a Auschwitz. Es un tren que lleva los judíos que no lograron llegar a la vieja Italia*. Per favore, ten cuidado. Puede que te veas alejado de batallas, pero la crueldad que coexiste en sitios como esos es peor que la que podrías ver en una trinchera.

-No te preocupes Nonno, entiendo. Daré lo mejor de mí y prometo volver a casa –El menor se emociono por la preocupación de su abuelo, y lo abrazo.

Rómulo le devolvió el abrazo a su nieto, y en silencio hizo una oración para tener la oportunidad de volver a ver a su nieto.


Noviembre 1943, Auschwitz-Birkenau, Polonia

Louise sentía una presión extraña en su pecho. Sabía que era algo más allá que la simple llegada de más judíos. Decidió no tomarle mayor importancia y dedico parte de su mañana a caminar entre las barracas de las judías y vigilar que no ocurrieran pleitos. Al llegar a la última sección, se sorprendió del desorden, como si alguien hubiera entrado a la fuerza. Su corazón comenzó a latir con fuerza, un mal presentimiento la embargo, pero rogaba que no fuera cierto. Se dirigió corriendo al patio, y tuvo la sensación que todo el calor de su cuerpo escapaba por sus pies.

Las chimeneas estaban encendidas, un humo espeso salía a través de ellas, un olor desagradable inundaba todo el campo, un olor que Louise conocía a la perfección, el olor de la carne quemada.

Como pudo, reunió las pocas fuerzas que le quedaban y se dirigió hacia su oficina. Estaba segura que no había nada programado, ella misma lo había comprobado. Elizabetha se lo había asegurado. Alguien le habría informado. Entro a su pequeña oficina. Todo estaba tal como lo dejo en la mañana. Salio pesadamente, fue a la oficina de Elizabetha, pero se detuvo en la puerta, se escuchaba una pelea en su interior

-¿Por qué demonios no le informaron a Louise? ¿O creían que no se daría cuenta que enviaron a las duchas a una sección completa, y luego directo a los hornos? – "Es la voz de Elizabetha" fue todo lo que pensó Louise.

-Eli, ¿Qué querías que hiciéramos? Las órdenes venían desde Berlín. ¿O crees que no lo intente evitar? No soy el demonio que el estupido de tu novio me hace parecer. Yo no apruebo todo lo que el loco de Hitler esta haciendo con inocentes, pero soy solo un subordinado de el. –Louise se quedo como una piedra, definitivamente quien estaba con Elizabetha era Roderich, un capitán austriaco que estaba al servicio del ejercito alemán. Ella estaba acostumbrada a su calmada voz y sus gesticulaciones de viejo aristócrata, pero esta vez se escuchaba diferente. La tensión era evidente en su voz, como también el matiz de miedo con la cual estaba impregnada. Louise sabia que esa su oportunidad para saber que ocurría, así que golpeo suavemente la puerta para informar su presencia, y entro a la pequeña oficina de su secretaria. Su sola expresión les daba a entender que había escuchado parte de aquella conversación y exigía explicaciones –Louise, supongo que esta no es una visita de cortesía hacia tu secretaria, ¿verdad?

-Roderich, sabes perfectamente que quiero saber, y al parecer Elizabetha también lo sabe. Quiero saber porque cuando revisaba las barracas, la última sección estaba vacía y desordenada.

- Señorita Beilschmidt, perdón por no informarle, pero las ordenes no pasaron por esta sección. Las enviaron de Berlín directamente a la oficina central, que necesitaban liberar espacio para la llegada de los italianos, y una eventual llegada de mas gitanos rumanos –La voz de Elizabetha se escuchaba temerosa, no había tenido tiempo de informarle a su jefa nada, y temía por su integridad, pues aunque ella fuera una persona noble, todos sabían que sus enojos se descontrolaban con facilidad.

Louise comenzó a respirar pesadamente, intentando calmar la ira que sentía. No contra Elizabetha, tampoco contra Roderich, pues ella tenía claro que finalmente eran subordinados. Sentía rabia por la guerra, por el führer, por su abuelo, por todos aquellos que de forma invisible la habían empujado a ser lo que hoy era. También sentía rabia consigo misma, se sentía responsable por las mujeres y niños que estaban en su sección, y si su mente no la traicionaba, el día de hoy se habían perdido casi 200 vidas sin que ella hubiese podido evitarlo. Cuando Louise sentía que estaba por derrumbarse, sintió unos brazos alrededor de sus hombros. Sabía quien era. Antes aquellos brazos ha habían consolado. Pero no podía creerlo. El no debía estar hay. El debía estar en el frente soviético.

-¿Gilbert?

-Kesesese~ el mismo mi pequeña West. –Louise se sintió desfallecer, la persona a quien mas quería estaba con ella, apoyándola. También estaban sus dos amigos a su lado (aunque no lo admitiera). Por primera vez en muchos años, dejo que las lágrimas fluyeran libres por sus mejillas. Se acurruco en el pecho de su hermano, mientras escuchaba a lo lejos como este saludaba a Elizabetha y Roderich. Pasaron unos 10 minutos, y se alejo de su hermano quien narraba alguna de sus misiones en Rusia.

-Perdónenme, pero debo seguir en mis labores. Hermano, espero que te quedes en mi residencia en Cracovia, y no aceptare un no por respuesta. Roderich, Elizabetha, están invitados a cenar conmigo esta noche, y si desean, pueden invitar a Vash. –Y se alejo rápidamente, siendo victima de un nuevo arranque de llanto.

Esta vez Louise necesitaba estar tranquila, necesitaba sacar de su sistema todo rastro de rabia y dolor. Primero se aseguro con los jefes de las demás secciones que habría mas "duchas" ni "hornos", por lo menos el día de hoy. Luego dejo programado el trabajo para el resto del día y se los entrego a las soldaderas que estaban de guardia. Confiaba en ellas y sabía que no cometerían abusos. Se dirigió al comedor de oficiales, del frigorífico saco una botella con cerveza y la bebió de un solo trago. Se regocijo del sabor amargo de la cerveza que recorría su garganta y aunque aquello no fuera femenino, cosas como esas eran las que ella mas disfrutaba. Tomo otra botella y la guardo en el bolsillo interno de su abrigo, tomo unos panes que alguien había dejado olvidados en el mostrador y rápidamente salio por la puerta trasera.

Cuando sintió que estaba lo suficientemente lejos de cualquier general o soldado que pudiera delatarla, comenzó a llorar, a gritar, maldecir. Sentía que aquella guerra había perdido todo sentido ya. Su ejército estaba cada vez más débil luego del fracaso en la operación Barbarroja. Su nación había sufrido mucho, pero nada de eso era comparable con lo que su führer les encomendó. Abrió la botella de cerveza y comenzó a beberla a tragos lentos. A lo lejos diviso el tren que se esperaba. Sabia que ella debería estar hay para recibir y organizar personalmente los judíos, pero no se sentía de ánimos, y era algo que Roderich o Elizabetha podrían hacer en su lugar. Se sentó debajo de un árbol. Sentía su ropa humedecida por la nieve que se derretía al contacto con su calido cuerpo, pero no le importo, le gustaría enfermarse, así la enviarían devuelta a Berlín e intentaría encarrilar su vida, pero en el fondo, aun le era leal a todos sus ideales, aunque supieran que estaban errados. Cerró los ojos y bebió de un solo trago lo que le quedaba de cerveza. Un viento frío comenzó a salir, pero no le importo. Se sentía bien. Estaba sola con sus pensamientos y la ventisca golpeando su rostro.

Pasaron minutos, horas, incluso días. En realidad era algo que Louise no sabia. Simplemente se quedo sentada bajo aquel árbol, hasta que escucho el sonido de un gimoteo y unas ramas quebrarse a corta distancia.

Abrió precipitadamente los ojos y por acto instintivo tomo el revolver que siempre llevaba en uno de sus bolsillos internos. Se quedo en silencio y comenzó a caminar buscando el origen de aquel ruido.

Se sorprendió al encontrarse con un solado, por su uniforme llego a la conclusión que italiano, sentado en la nieve, dándole la espalda. Se dio cuenta que posiblemente viniera junto al tren que había llegado, y decidió acercarse.

-SOLDADO. ¿Qué hace sentado en la nieve cuando seguramente debe tener labores que cumplir?

-Ve~ No dispares no dispares soy un buen italiano que solo quiso lo mejor para su país –Y sin siquiera abrir los ojos, saco, quien sabe de donde, una pequeña bandera blanca que agito con rapidez. La alemana se sorprendió por tan extraña actitud, pero se dio cuenta que era inofensivo y bajo su arma. El italiano a ver que nada ocurría abrió los ojos, quedando de frente con una mujer de aspecto severo, con un pelo rubio tan claro y brillante que parecía sacado del sol no muy largo, afirmado en una fuerte coleta, unos ojos color cielo, una boca pequeña en forma de corazón, y claro, un uniforme nazi. Para el, aquella era una exótica combinación, pues en su país las chicas tenían el cabello y los ojos mas oscuros. Se dio cuenta que aquella mujer no le haría daño y que lo mejor seria intentar eliminar la primera pésima intención. –Scusa bela signorina, Mi Chiamo Feliciano Vargas. Soy soldado en grado de Coronel de la división Veneciana del ejército italiano. ¿Cuál es tu nombre? Debe ser un nombre tan lindo como tu rostro, vee~

La alemana quedo sorprendida por el repentino cambio de actitud de su par italiano, y aprovecho de observarlo. Era unos centímetros más alto que ella. Piel ligeramente bronceada, un bonito pelo castaño rojizo con un rizo que parecía tener vida propia y unos ojos color miel. Le pareció bastante atractivo, pero desecho rápidamente aquellos pensamientos.

-Hallo, ich heiße Louise Beilschmidt, soy soldadera en grado de generala, encargada de la sección femenina de este campo de trabajo – Y estiro la mano para estrechársela al italiano, pero este extrañado con la actitud, se acerco y le dio un beso en cada mejilla, haciendo que Louise se sonrojara furiosamente,

-¿Qué demonios crees que estas haciendo?

-Ve~, Scusa, pero así saludamos en mi país a las lindas signorinas.

-Herr. Vargas, se puede saber, ¿Por qué estaba tan alejado del lugar de trabajo? –Le intrigaba saber, pues aunque habían mas extranjeros ejerciendo labores en aquel sitio, era extraño ver un recién llegado merodear solo, especialmente con el mal clima. La cara del italiano se desfiguro, sus ojos volvieron a aguarse e intento mantener la calma

-Llegamos hace una hora en el tren… Estábamos registrando los judíos cuando al parecer, un soldado alemán dijo que faltaría espacio en las barracas, y como encargado me pidieron que seleccionara 20… Yo… no sabía... Creí que los enviarían a casa… Divise algunos conocidos… y creí que lo mejor seria elegirlos y darle tranquilidad a sus familias… Pero... El soldado los fusilo… un solo disparo en la sien… Todos fuimos testigos… -El italiano se callo abruptamente victima de un ataque de culpabilidad. Su abuelo se lo había advertido, pero jamás imagino el nivel de inhumanidad del sitio.

Louise apretó los puños con fuerza, las cosas se salían de control.

- Scheiße… esos mal nacidos… ¿Cuántas personas estaban en el vagón?

-Unas 150, quizás menos. En mi país no llevábamos el registro de los judíos que quedaron en la parte norte de Italia. La mayoría escapo en barcos o se quedaron en la vieja Italia…

-¡ ¿Qué? ! Es imposible que no haya habido espacio. Hoy eliminaron a 200 personas, entre mujeres y niños para hacer "espacio". ¡Es inaceptable la crueldad desmedida de aquellos soldados! Ahora mismo me encargare de la situación… A fínales de mes aquellos soldados estarán en el frente soviético… -rápidamente se dirigió al campo, caminando entre la nieve que empezaba a acumularse, la rabia corría ardiente por sus venas, quemando a cada paso que avanzaba… Había divisado la entrada cuando sintió como alguien la sujetaba por la cintura, enviándole una corriente por toda su espalda. Se detuvo secamente, escuchaba unos ligeros "vee~" entremezclados con la respiración agitada

-Per favore, no lo hagas, no vale la pena… Hoy se perdieron demasiadas vidas… No cultivemos mas odio… -Louise sintió deseos de abrazar a aquel italiano que había conocido hace tan poco… Era un respiro de aire fresco en aquel ambiente tan podrido de rencores y con tantas muertes a sus espaldas, pero se contuvo y simplemente se quedo parada, siento como aquellos brazos abandonaban su cuerpo. Miro al chico y este le sonreía ligeramente. Ella le devolvió la sonrisa y en silencio avanzaron de regreso a Auschwitz. Inconcientemente habían formado una silenciosa alianza, y juntos intentarían aplacar la maldad que habitaba aquel sitio


Konnishiwa!

Me demore mas de lo auto planeado en subir… pero la Sra. inspiración se fue de vacaciones y solo la semana pasada volvió a mi!

Sooooooooooooo…

Aquí deje siguiente cap! La verdad no se que opinar de el. Una parte de mi lo amo. La otra lo odio. XD Espero que los personajes no hayan quedado muy OoC. Intente hacer a Feliciano ligeramente más valiente, y a Louise más femenina que Ludwig.

Ahora, no creo que haga muchos OC. Me basto con inventarles una abuela a los hermanos vargas, además de unos padres muertos. Usare a las naciones. Hasta ahora han aparecido Prusia, Roma, Germania, Austria, Hungría, ligeras menciones de Polonia, Suiza, Romano y España. Polonia volverá a aparecer, pero mas adelante y será un personaje crucial. También es posible que agregué a Lituania, Rusia, estados unidos, quizás Inglaterra, quizás Francia, quizás Japón. Y muy probable que en el ultimo cap aparezcan argentina y nyochile

AAAA y apartir de ahora los capitulos seran evidentemente mas largos. Estos dos fueron solo la introduccion. Ahora comienza el drama y el romance!

Ya tengo la idea clara del siguiente cap, así que no creo que demore demasiado.

Küsses y gracias por leer!

Por cada review dejado Hidekaz-sama recibirá

una carta de mi parte para que aparezcan los latinos


Nonno/Nonna/Sorella = Abuelo/abuela/Hermana

Il mió nipotino amato = Mi amado nieto

Che = Que

Il mio Feliciano, il mio Bambino= Mi feliciano, mi hijo (de forma cariñosa)

Nonno, non piangere più = Abuelo, no llores mas

La vieja Italia = En 1943 Italia paso al bando de los Aliados y arrestaran a Mussolini. El 12 de septiembre de 1943 paracaidistas Alemanes lo rescatan de prisión y el 18 de septiembre anuncia por radio la reconstrucción del partido fascista, toma el control del lado norte de Italia, convirtiéndose en la Republica de Saló, llamada también Republica social Italiana, un gobierno títere del régimen nazi. El lado sur de Italia sigue manteniéndose como el "reino de Italia" o llamada popularmente por los noritalianos "la vieja Italia"

Scusa bela signorina, Mi Chiamo Feliciano Vargas = Discupe hermosa señorita, me llamo Feliciano Vargas

Hallo, ich heiße Louise Beilschmidt = Hola, mi nombre es Louise Beilschmidt

Scheiße = Mierda