Sexto Capítulo
Temari pudo casi tantear el límite de la paciencia de Shikamaru.
Ahora, él tenía una expresión demasiado seria, demasiado cansada, y se dio cuenta de que si no dejaba atrás esas bromas, Shikamaru explotaría.
Entonces, decidió abortar el plan que tenía con sus hermanos. Pero no sabía cómo hacerlo, ahora que Shikamaru estaba ahí. Trató de hacerle señas a Kankuro, y luego a Gaara, pero ninguno parecía comprender.
-Kan… Ku… Ro- susurraba ella lo más bajo que podía:- Ya… no… hay… bro… ma.
-¿Qué?- dijo Kankuro en un tono unos decibeles más alto que el normal.
Temari se calló de repente, para que nadie mas, es decir Shikamaru, prestara atención a lo que trataba de decirle a su hermano.
-No hay broma…- farfulló Temari cuando creyó que nadie la escuchaba.
-¿Qué dices?- exclamó Kankurou
-Que… ya… no… hay…- repitió Temari en tono cansino, pero fue interrumpida por su hermano Gaara:
-Prometiste que la seguirías hasta el final.
Temari evitó mirar a Shikamaru al tiempo que decía:
-Pero ya no es gracioso.- respondió ella aun en voz baja.
Shikamaru la miró de soslayo con frialdad, y Temari sintió un escalofrío, sabía lo que su novio iba a hacer a continuación…
Levantarse, y decir en la puerta antes de irse:
-Arregla tus problemas de familia, Temari.
Los tres ninjas de la arena se quedaron petrificados durante unos segundos, mas los dos varones se recuperaron rápidamente para seguir con su broma. Desgraciadamente, Temari había entrado en un estado de pánico astral y solamente podía mover sus ojos.
-Sabes que la vamos a seguir hasta el final, y ahora creo que tu estás fuera.- determinó Kankuro, y agregó:- Supongo que para sorprenderte no podremos seguir con el plan que tu conocías. Qué fastidio, a planear nuevas cosas, ¿No Gaara?
Los ojos de su hermana se desplazaron lentamente hacia él. Su boca abierta se transformó en una mueca maniática. Sin previo aviso, Temari salió de su estupor y empezó a azotar a sus hermanos con su abanico, chillando:
-¡Paren la broma!
-¡No!- respondían ellos.
Afuera de la habitación, Shikamaru escuchaba asustado. Se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era subir al techo a mirar las nubes.
Subió las escaleras lentamente, y se perdió de vista.
Unos minutos y unos aullidos de dolor más tarde, los tres hermanos salieron del cuarto, dos de ellos magullados y sobándose y la tercera con aire ganador. Temari llamó a Shikamaru, para explicarle todo, pero este no acudió.
Temari volvió a llamar sin hacerle caso a una difusa alerta de pánico en su interior. Shikamaru no acudió. Entonces subió al cuarto donde él dormía y no encontró a nadie.
"Tal vez le dio hambre"- pensó, y se encaminó a la cocina, donde había un pan abierto y el plato con jamón estaba destapado.
"Debe haberse preparado un sándwich y luego seguro se fue a otra parte…"
Subió a la sala de juegos y tampoco lo encontró. "Qué extraño…"
Sus hermanos se preguntaban por qué su hermana iba de cuarto en cuarto gruñendo. Al final, cuando había visitado todos los cuartos de la casa, se volvió hacia Kankuro y Gaara y les pidió que lo buscaran por la aldea, mientras ella veía qué podía hacer.
Sus hermanos salieron y Temari sacó una botella blanca del almacén, y tomó un trago.
Gaara y Kankuro caminaban por la aldea, preguntando por un ninja mariquita de Konoha que había llegado con su hermana. Todos los aldeanos los esquivaban y al final, como a las ocho de la noche, cuando habían dado la vuelta a la aldea dos veces, los aldeanos les empezaron a tirar tomates a discreción.
Kankuro casi no se podía mover dados los kilos de tomates y distintas ensaladas que yacían sobre él, y Gaara tampoco porque el jugo de tomates había mojado su arena y se le hacía demasiado difícil hacer nada por si mismo.
-¡Malditos aldeanos!- maldijo Kankuro sacándose una cáscara de tomate que estaba pegada a su nalga, mientras caminaban a su casa a las 12 de la noche. Como no podían tocar el timbre, tuvieron que esperar un par de horas más para que se evaporara el jugo de tomate y así Gaara pudiera abrir la puerta usando la técnica secreta de abrir puertas.
Entraron a la casa sigilosamente, y aunque no habían hecho ruido alguno, alguien prendió la luz. Era Temari. Pero su pelo estaba alborotado y sus ojos parecían tener una curva maniática.
-¿Lo encontraron?- preguntó en un escalofriante susurro.
-Bueno… No.- dijo Kankuro tras unos minutos de titubeo constante.
Instantáneamente, Gaara hizo un escudo de arena, que sintió el impacto de las patadas de Temari.
-¡Lo he buscado por TODA LA CASA Y AUN NO LO ENCUENTRO!- aulló desesperada.- ¡Si es una broma, la pagarán muy caro!
-¡Pero Temari, no es una broma!- farfulló Gaara.- ¡De verdad no sabemos donde está!
-¡Tal vez se fue a su aldea!
-¡No, porque mande un pergamino y me han dicho que no se ha reportado ahí!- susurró Temari conmocionada.
-¡Entonces se ha convertido en un fugitivo de la ley!- concluyó Kankuro.
Sin previo aviso, la luz se apagó, y Gaara pudo dejar de ver junto a su hermano, la cara roja de ira de Temari.
Hubo unos segundos de silencio, hasta que escucharon unos golpeteos frenéticos afuera.
Los tres hermanos dirigieron sus pupilas a la puerta, aunque no veían absolutamente nada. Los tres tragaron saliva, y Temari dijo con una voz que pretendía ocultar el susto:
-¿Quién es?
Nadie respondió, y los golpeteos cesaron.
-Qué raro.- susurró Gaara.- Mejor nos vamos a dormir. Ya buscaremos a Tutsi mañana.
Empezaron a tantear las paredes para guiarse hacia la escalera, cuando los golpeteos volvieron. Y esta vez eran tan fuertes que podían sentir las bisagras crujir.
-Gaara, anda a ver quien es- dijeron Kankuro y Temari al unísono.
-Eh… no creo que sea nadie…- dijo el aludido. Justo entonces la manija de la puerta empezó a moverse haciendo unos ruidos insoportables.
-Debe ser uno de los aldeanos locos.- dijo Kankuro.- Anda dale su merecido, Gaara.
El hermano menor dio unos pasos a tientas, y Temari soltó un grito: una mano rompió la luna de la ventana y empezó a tratar de abrir la puerta con la manija de adentro.
-¡Golpeen la mano!
Kankuro le tiró un jarrón a la mano, y esta se despegó del brazo y empezó a arrastrarse hacia Gaara.
-¡Dios mío!- dijo este, y trató de pisar a la mano, y esta se le subió por una pierna.- ¡Temari, mátala con tu abanico!
-¡Pero, cómo!- exclamó ella
-¡Pues golpéame la pierna o algo!
Temari golpeó la pierna con su abanico y la mano saltó y se trepó a su hombro. Entonces, el cuerpo que estaba afuera acercó su cabeza a la ventana lentamente a contraluz. Temari y Kankuro se quedaron petrificados. Gaara ya estaba petrificado.
El silencio se quebró con la voz rasposa del cuerpo, que dijo con una risa malvada:
-¡Era una broma…!
La luz se encendió y los hermanos vieron a Shikamaru sentado tranquilamente en el sillón. Luego de unos segundos, el ninja empezó a desternillarse de risa.
-TUTSI TUTSI… - dijo Temari, hinchándose con aire
Shikamaru la miró sonriendo. Se acercaron y se abrazaron, y casi se podía oír la canción de Gai.
-¿Quieren comer algo?- preguntó.
-No, gracias.- dijo Gaara, con el ceño fruncido.
-Yo si.- respondió Temari de buena gana.
Prepararon un mixto y lo metieron al horno para que se calentara un poco. La cocina olía bien y Gaara se acercó poco después para pedirle a Shikamaru que le preparara un mixto igual al de Temari.
Sacaron del horno el mixto de Temari y metieron el de Gaara, y de un momento a otro volvía a reinar la oscuridad en la casa.
Todos se quedaron petrificados.
-Ja, ja… muy gracioso, Tutsi- dijo Temari
-Muy graciosos ustedes, diría yo- respondió él con voz sorprendida.- Saben que a mi no me da miedo la oscuridad.
-Disuélvela. Shikamaru, ya no nos asusta.- dijo Kankuro.- El mixto de Gaara está a medio hacer.
-Idiotas, - susurró Shikamaru- esta vez no soy yo.
Lamento haberme demorado tanto! Es que he tenido exámenes casi todos estos días.
Espero que les guste el capítulo, ya falta poco para que esto termine.
Le dedico el capítulo a Dekatsuki Inuchika de todo corazón :D
Muchas gracias a todos los que han leído el fic hasta ahora, y a los que me dejan reviews. Realmente dan ganas de continuar.
