Séptimo capítulo

La oscuridad no era completa: quedaban los rayos de luna que entraban a través de las rendijas de la puerta principal.

Shikamaru nunca lo habría admitido, pero estaba más que asustado. Temari, Kankuro y Gaara aguardaban impacientes a que se acabara el genjutsu que, según ellos, había puesto Shikamaru.

Y no salieron de su estupor cuando una voz cavernosa pero muy conocida les habló:

-No tengan miedo…

Ninguno creía haber escuchado algo tan tétrico en toda su vida. Un ruido horrendo hizo saltar a Gaara.

-Ay, perdonen.- dijo Kankuro en voz baja. –Se me cayó la wafflera.

Como si no fuera suficiente, las cortinas se cerraron. La oscuridad, si antes no era tan negra, ahora presionaba los globos oculares hacia adentro.

Shikamaru le dio la mano a Temari, que empezó a estrujársela hasta que el chico sintió que se le despegaban los dedos.

Gaara se sentó en una esquina, susurrando palabras sin sentido aparente.

-Shikamaru… ¿Qué es el amor para ti?

-¿…Gai sensei?- preguntó el aludido, creyendo que era el Ninja de Konoha el que estaba detrás de toda esa situación.

-El amor es Gai sensei.- afirmó la voz con sorna

-¡No, no!

-¿Entonces?

Gaara y Kankuro habían dejado de hablar en voz baja y ahora lo miraban intensamente, con los ojos abiertos de par en par, curiosos pero con miedo.

-Bueno, no le diré nada.- respondió Shikamaru- si no me dice quién es.

-Como quieras. No me iré- respondió la voz en tono de estar dispuesto a esperar sentado.

Luego de media hora, Shikamaru sentía que le salían várices en las pantorrillas.

-El amor es una forma de violencia que te obliga a pensar.

-¡Qué romántico!- exclamó la voz burlonamente.- No me iré. Esa es la patraña más grande que he escuchado en mi vida.

-¿O sea que lo que sientes por mi es una violencia pensativa?

-No, solo digo que el amor es una forma de violencia que te obliga a pensar, y no en el sentido malo, sino en el competitivo.

-Claro, tú y tu personalidad competían por mí.

-Vaya, vaya, la parejita está peleándose…- comentó la voz.

-No es verdad, solo estamos discutiendo pacíficamente.- aclaró Shikamaru y miró a Temari con los ojos rebosantes de amor… aunque estaba oscuro.

-¡Discutiendo pacíficamente! ¡Esto es la guerra!- Gaara y Kankuro estaban pasmados.- Mentira, Tutsi.

-¿Tutsi es Shikamaru Nara?

-Sí.

-Todo esto está perdiendo sentido…- dijo la voz con tono aburrido, seguidamente la luz se prendió y vieron a la persona más inesperada, o tal vez no: -Soy Baki.

-En fin…- murmuró Gaara luego de que el shock inicial hubiera empezado a esfumarse. Las luces se encendieron, y apareció Baki sentado en el sillón de lo más tranquilo.

-Buenas noches.- saludó.- Shikamaru, venía a avisarte que tu aldea te necesita. Temari, Gaara, Kankurou; ustedes también prepárense.- mientras hablaba, la cortina de su cara se sacudía en un vaivén fastidioso para cualquier espectador.

Pasó una rafaga de viento y Baki dijo:

-¡Maldición! Odio esta maldita cortina en mi cara. No hay nada mas impráctico.

-Pero, ¿Cuál es la misión?-preguntó Shikamaru

-Tienen que ir al país del estiércol a resolver un misterio-respondió Baki mientras Kankurou le alcanzaba una taza de té. Mirando a Shikamaru y a todos en general a través del humo, continuó:- El país del estiércol prefiere no decir exactamente de qué se trata su misión a personas que no esten involucradas. Partirán mañana por la noche. Tengan cuidado, podría ser una trampa.

Temari tomó la mano de Shikamaru en plan preocupado. Este simplemente le dijo:

-Vamos a dormir.

Subieron las escaleras y se fueron cada uno a su cuarto. Bajo su almohada, Shikamaru encontró un cangrejo vivo. Tuvo que salir en pijama a la fosa marítima para ponerlo en libertad. Supuso que era otra broma de Gaara y Kankurou. Al regresar, Temari estaba en el cuarto de Shikamaru.

-¿A dónde fuiste?

Para no darle problemas en que pensar, Shikamaru alegó que había tenido unas ganas locas de comer chocolate así que fue a comprarlo.

Se sentó al costado de su novia y le dio un beso en la mejilla, otro en la esquina de los labios y otro en la boca.

-¿Lo de las faldas era mentira, no Temari?

-Ah… si.

-Me sentía como una niña de seis años con esa ropa puesta- comentó Shikamaru.-¿Toda esa ropa solo la compraron para hacerme esa broma?

Temari se rió

-No, tonto. Es mi ropa de cuando era pequeña.

Una tibieza y ternura nunca antes vistas se apoderaron del corazón de Shikamaru y estuvo a punto de hacer algo totalmente en desacuerdo con su forma de actuar. Imaginarse a Temari de pequeña, con el atuendo que él se había puesto ese día…

-¿Puedes mostrarme fotos de cuando eras pequeña?

Temari asintió. Luego le dio un beso corto a Shikamaru y se levantó.

-Buenas noches, Tutsimaru.

-Sueña con los angelitos, cara de rodilla.- Temari se rió y le lanzó cariñosamente una bota militar a su novio, quien por suerte la esquivó.

Cuando se quedó solo, se deshizo la coleta, se desenrredó el pelo y en cuanto cerró los ojos, echado en ese raro camastro, se quedó dormido.

Ninguno de los ninjas sabía qué tipo de misión les esperaba.