CAPÍTULO TRES

NOTICIAS

El calor no les había dado tregua. Nadie en todo el país podía explicar la ola de calor que abrazaba a todos por igual. Muggles y magos habían sido en este verano asolados por lo mismo. Sufrían lo implacable.

En la ancestral casa además había que sumarle el entusiasmo que Molly le ponía a la ardua tarea de restaurarla, trabajo que no se lograría solamente con limpiarla. La suciedad que había que sacarle estaba más allá del polvo y la humedad. Estaba en los cimientos de la familia.

Había varios frentes de batalla dentro de la casa Black. Sirius y su eterna disputa con el elfo de la familia. Molly con sus hijos idénticos, la causa era la de siempre, sus súbitas apariciones. Hermione contra Ginny y Ron, ellos no la dejaban sola en ninguna habitación, hasta la esperaban en la puerta del baño. La paciencia de la castaña ya estaba en rojo.

Aquella tarde sin embargo todas las discusiones habían quedado de lado, habían perdido la cuasi importancia. Arthur Weasley se había convertido sin querer en el vocero de tan inesperada como increíble noticia. Por los pasillos del Ministerio la noticia había corrido como reguero de pólvora. La acusación y posterior enjuiciamiento del Niño que Vivió por realizar magia frente a un muggle. Había convocado un patronus.

Cuando el patriarca Weasley relató a todos lo sucedido, la cocina había quedado en silencio que fue interrumpido abruptamente por el golpe en la mesa del fugitivo padrino de Harry.

-no pueden enjuiciarlo por eso, acaso no usó magia cuando estaba por comenzar el tercer año?- sus compañeros asintieron- en este caso es lo mismo.

-yo creo que no Sirius, ahora estoy seguro que hay infiltrados en el Ministerio- respondió Arthur.

-Pero escucha viejo amigo, intentó salvar su vida y la de su primo- gritaba ofuscado- fue en defensa propia.

Molly retorcía su delantal, señal clara de nerviosismo, puso su mano sobre el hombro de Sirius, quería infundirle su apoyo- creo yo que deberíamos traer a Harry, estará seguro aquí.

-ya mismo voy por él- Sirius se levantó bruscamente, su silla cayó y cuando intentó llegar a la puerta de la cocina se encontró con un pequeño obstáculo- Brownie es mejor que te corras y me dejes salir, vuelve con el resto de los niños y no te metas en cuestiones de adultos.

-Perdóneme sr. Black pero si Ud quiere ayudar a MI amigo- remarcaba con énfasis los pronombres-, está por cometer el peor error de SU vida- lo miraba furiosa, el moreno respiraba agitadamente- yo sugiero que deje planear la llegada de Harry a quienes pueden pensar tranquilamente y puedo entender perfectamente la gravedad de lo sucedido.

-Pequeña muévete ahora de la puerta de mi casa- le inquirió bruscamente.

-No lo haré-fue terminante y decidida- yo también me muero por ir por mi amigo, me derrumba saber que no podemos estar en contacto con él pero si el profesor Dumbledore así lo quiso yndebe tener una poderosa razón que es suficiente para mí.

-esto no tiene nada que ver con lo que Albus decidió, es MI ahijado, yo soy responsable por su seguridad- le recriminó a la joven que lo enfrentaba ante el estupor del resto de los habitantes temporales de la casa.

-y cómo cree Ud que puede beneficiar a Harry si regresa a la cárcel o peor, si lo besan-fuego puro había en sus ojos de chocolate, tomó una respiración profunda y agregó- por favor Sirius esperemos que llegue aunque sea el profesor Lupin o el resto de los adultos.

-lamento decirte Sirius- quien había girado cuando escuchó la voz del sabio mago- que la Srta. Granger tiene razón- Albus había ingresado con Remus, Tonks, que tropiezo de por medio llegó hasta las jóvenes y las abrazó, Moody estaba también y finalmente llegó Shacklebolt- gracias mi joven amiga por no permitir que el joven Black cometa una locura- le susurró a Hermione pero el aludido lo había escuchado y bufó de indignación.

-solo hice lo que me pareció razonable Sr. y ahora si me permite me voy a investigar cómo puedo hacer para ayudar a Harry en su acusación- y dándole a Sirius una mirada que lo atravesaba agregó- ahora que los adultos responsables están aquí ESTA niña se va a la biblioteca- Ron fulminó al dueño de la casa y Ginny prefirió quedar en silencio, su amor había estado en peligro, eso fue suficiente motivo para ayudar a Hermione en la investigación.

Sirius se dio por aludido ante el comentario irónico de la brillante bruja pero prefirió no contestar y giró, craso error, Remus lo miraba y podía leer en sus ojos claros que él apoyaba a esa niña.

-Después hablamos- le susurró bajito a su amigo de toda la vida, el moreno aceptó pero él notó el reproche en sus ojos.

Tres horas más tarde, los gemelos hicieron su aparición por la biblioteca. Ron y las muchachas estaban rodeados por libros, levantaron sus cabezas y miraron hacia la puerta-Recién ahora pudieron convencer a Sirius que él no puede salir de la casa, Albus fue muy duro con él.

-cómo se enteraron- preguntó Ron- no me digan que tienen más orejas extensibles.

-hermanito me supera la poca confianza que nos tienes.

-chicos, dejen las bromas, esto es muy serio- Ginny agregó.

-Nunca escuché al profesor Dumbledore ser tan exigente con él, me impresioné, pero parece que surtió efecto-comentó Fred mientras George jugaba con el cabello de Hermione.

-George si no sueltas mi cabellera ahora vas a pasarla muy pero muy mal- amenazó una ofuscada castaña.

-Tú fuiste a causa de tanta perorata Brownie- se defendía uno de los bromistas.

-no me llames así- reclamaba Hermione- y suficiente motivos tiene el director para hacerle entender que está equivocado como para utilizarme a mí como ejemplo de algo.

-no te usó de ejemplo sino que dijo que tú una simple niña vió con más claridad que él la gravedad de su decisión y esto sacó de quicio a Sirius.

-yo lo entiendo- agregó en voz baja- sigue encerrado, está preso ahora en la casa que siempre odió, se siente un inútil.

-El profesor Lupin tiene mucha razón, eres la más brillante bruja de tu edad.

Hermione bufó y se dirigió hacia uno de los pasillos en busca de más bibliografía, ignorante del ingreso de Sirius y la posterior salida de los hermanos.

-pero en estos momentos de nada me sirve ser la más brillante bruja o la insufrible sabelotodo sino puedo encontrar alguna referencia para ayudar a Harry- gritó y con una impotencia arrojó un par de libros al suelo- malditos, malditos- comenzó a llorar y golpear las estanterías. Unos fuertes brazos la contuvieron y ella se arrojó en ellos, ahogada lloraba, por ratos gritaba y le dio puñetazos a ese duro pecho que le permitió descargar tanta rabia contenida.

-Ya Brownie, ya cálmate, necesitamos tu mente clara para seguir buscando ayuda- Sirius la consoló.

-lo siento Sr. Black, no fue mi intención dar este espectáculo- ella se disculpó mientras secaba sus lágrimas.

-Se entiende tu estado Hermione- habló Remus, se acercaba hacia ellos, Sirius aún la tenía entre sus brazos pero ella se soltó incómoda- tienes tantas ganas como todos de salir a buscar a Harry pero ya se tomó la decisión, esta noche irán por él.

-Ud no va?- preguntó asombrada.

-Tengo que partir a una tarea que me encomendó Albus- le explicó- pero estará seguro con Moddy, Tonks- un leve rubor apareció en sus mejillas al nombrarla- Kingsley y dos compañeros más.

-Entonces esta noche estará aquí- suspiró aliviada- tenemos que acondicionar la pieza de Ron, seguro que allí dormirá- su mente empezaba a conjeturar tareas.

-pero antes quería pedirte disculpas por cómo me porté contigo- Sirius tomó su rostro para mirarla de frente.

Su corazón casi salía disparado de su pecho y ruborizada respondió- Sirius yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo, un segundo antes mis intenciones eran acompañarte pero mi cerebro optó por lo más razonable, difícil pero lo más acertado.

-Qué es esto- el medallón que Víktor le había regalado estaba a la vista, Sirius lo tomó entre sus dedos y un brillo celeste lo envolvió, Hermione se sorprendió por lo sucedido, frunció el ceño, recordó que lo mismo había sucedido cuando ella lo tocó por primera vez - es piel de Unicornio?- preguntó asombrado, miró a Remus quien también se acercó para mirarlo detalladamente.

-Es un amuleto protector que me regaló Víktor , y sí es piel de Unicornio negro- ella lo sacó de su cuello y lo depositó en manos de Remus quien lo inspecccionó absorto, ella lo miró fijamente para poder observar el mismo fenómeno pero éste no sobrevino.

-escuché o lo leí no lo recuerdo pero esa piel tiene propiedades mágicas especiales, qué sabes al respecto- la miró serio.

-muy poco- mintió y lo notaron pues ella no estaba acostumbrada a hacerlo.

-algo me dice Brownie que sabes más de lo que dices pero dejemos eso para más adelante, me disculpas entonces- finalizó Sirius mientras Remus le devolvía le medallón.

-por supuesto que sí, ya quedó en el olvido, ahora si me permiten debo hablar con Ron, bueno más que hablar, obligarlo a ordenar su habitación- explicó riendo y salió presurosa.

Sirius se había quedado mirando su partida- te juro que le tengo más miedo a ella dando órdenes que a Molly y te aseguro que la roja mayor es terrorífica- pero cambió su semblante y se puso serio- qué te traes con mi sobrina, yo respondo por ella- cruzó su brazos sobre el pecho y miraba fijamente su amigo de correrías, su hermano por elección.

-No sé a qué te refieres Sirius- respondió igual de serio.

-Moony no te hagas el lobo desentendido, a mí no, que te traes con Nymphadora.

-no la llames así, a ella no le gusta- agregó incómodo- dile Tonks- Sirius apoyó su hombro contra una de las estanterías, cruzó sus largas piernas y esperó una respuesta convincente- no hay nada entre nosotros Canuto- suspiró resignado- por más que ella me gusta- Sirius carraspeó- sí te lo confieso, no puedo tener una relación con ella, le arruinaría la vida.

-Volvimos a las estupideces de la edad y tu pequeño problema peludo.

-no son estupideces, son verdades, certezas, yo estoy maldito y no pienso ni quiero que ella sufra o peor pague las consecuencias- caminaba con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha.

-bla, bla, bla, ni tú te lo crees- Sirius lo abrazó mientras se dirigían hacia la salida- y ella, no te olvides, tiene mitad de mi sangre y los Black no nos detenemos cuando queremos algo, tarde o temprano lo conseguimos- lo amenazó.

-a eso le tengo más miedo, a la obstinación de ella- se detuvo, miró a su amigo- Canuto, ella es joven, amorosa, tiene tanta vida que contagia sus ganas, con un brillante futuro como Auror, yo sería una carga para ella y un obstáculo en su ascenso, no puedo permitir que eso suceda.

-Si tuvieras una razón de peso que no sea la edad y tu problema yo te entendería- le replicó el moreno- pero no me las das, así que no tienes mi apoyo, si quieres huir de la felicidad hazlo, no sería tu primera vez y si crees que otra vez aparecerá un hombre tan bueno como tú y ella dejará de mirarte como lo hizo aquella flor- los ojos de Sirius lo miraban acusadores, Remus desvió la mirada- no sucederá de nuevo Moony, Dora es tu futuro, vamos lobo- intentaba infundirle ánimos-en esta época tan oscura encontrar a una mujer que te ama, como estoy seguro que mi sobrina lo hace, es un tesoro.

Suspiró cansado- voy a pensarlo, me voy unos días pero te juro que lo pensaré- abrazó fuerte a Sirius-gracias mi hermano, me hiciste tanta falta.

-Bueno, bueno, menos abrazos y a ponerse en marcha, cuándo partes?

-Mañana temprano, pero regreso a los dos días- se pasó las manos por los cabellos- voy a la cocina, necesito hablar con Molly- y con pasos lentos Remus Lupin bajó hacia la cocina.

Sirius miraba la partida de su amigo- me imagino que la sangre Black es fuerte en ti.

-Ese lobo no se me escapa primo, voy a encadenarlo si es necesario- respondió la auror de pelo rosa chicle y tropezó con el paragüero.

-solo procura no enredarte y caerte con las cadenas entonces- bromeó Sirius.

-maestro – interrumpió a los primos y habló con desprecio el elfo de la familia- llegó una carta para la sangre sucia.

-No la llamarás así nunca más, entendiste- amenazó furioso- o te dejaré libre y abandonarás la casa y no podrás servir a nadie- sus palabras hicieron palidecer a Kreacher- dame esa carta, yo se la entregaré- estiró su mano y el elfo se la dio- vuelve a tus quehaceres- y desapareció el sirviente.

Sirius miró el fino sobre una delicada cinta de encaje de seda borgoña la rodeaba, no reconoció el escudo de cera y no entendía la letra, se la enseñó a Tonks.

-qué raro, no son runas, parece un código, será de alguien confiable.

-deja de pensar como un auror, es solo una carta- la olfateó, levantó la vista y Hermione bajaba las escaleras con Ginny y Ron como sus fastidiosos guarda espaldas- Brownie llegó esto para ti.

Hermione tomó el sobre, lo leyó y una amplia sonrisa apareció en su rostro- es de Víctor- piso la carta contra su pecho.

-Se escriben usando códigos?- preguntó Sirius- no quieres que nos enteremos qué se dicen- levantó las cejas sugestivamente.

La castaña puso su mano en la cadera y le respondió levantando el mentón en clara señal de disgusto hacia el moreno- ningún código Sirius Black, nos escribimos en su idioma, búlgaro, yo lo manejo mejor que él al inglés y ahora permiso me voy a leer tranquila- giró hacia su habitación- vamos Ginny- la pelirroja la siguió risueña- dije Ginny, Ron vé con tus hermanos necesito un poco de intimidad- y subió los escalones a paso firme.

-Odio que me trate así- bufó Ron- gracias a Merlín hoy llega Harry.

Sirius acompañó a Ron hacia la cocina- vamos que tu madre ya tenía el pastel de chocolate listo y si nos demoramos Remus nos dejará las migajas.

Nymphadora Tonks, auror, metamorfomaga y mitad Black, puso en alerta sus ojos, lo que encontró le causó pena y nostalgia. La mujer que amaba a su primo había llegado tarde, demasiado tarde para él.

Después de un fin de semana largo en mi ciudad y un paseo relajante, vuelvo. Gracias a quienes llegan hasta aquí.