CAPÍTULO 5

CAMBIOS INESPERADOS

El inicio escolar había sido difícil para todos. No solo trataban a Harry de mentiroso sino que además no creían que Voldemort había regresado. Por cualquier rincón del colegio por el que el trío caminara, los susurros y cuchicheos los perseguían.

Muy pocos en la casa de Gryffindor confiaban en él pero lo peor era que tampoco creían en el Director, que además no había sido visto rondando por el colegio tan asiduamente como el año anterior.

Había que sumarle además la incorporación al plantel de profesores de Dolores Umbridge, enviada directamente por el Ministro de Magia Cornelius Fudge, quien estaba seguro que Dumbledore quería arrebatarle su puesto. La enviada o infiltrada impartía las clases de Defensa contra las Artes Oscuras o por lo menos eso aparentaba.

-Esto no es una clase Harry, quieren instruirnos con tonterías así no vamos a aprender a defendernos- habló Hermione enojada- hiciste muy bien en dejarlo claro en clase.

-y de qué sirvió?- suspiró el triste joven de gafas.

-le quedó claro nuestra posición Harry, que te creemos y te apoyamos, aunque ahora nos acosará- había agregado Ron quien le puso una mano sobre el hombro.

-Hermione te buscan en la puerta- Ginny había ingresado a la sala común- es Luna Lovegood.

-Voy- ella saltó de su sillón favorito- chicos después seguimos me voy a la Biblioteca, Harry deberías contarle a Canuto- susurró su nombre para que nadie la escuchara- él puede hablar con Lunático y aconsejarte- y salió presurosa mientras sus amigos la miraban sin entender.

-Prefiero dejarlo al margen de esto- habló el mago de ojos verde- me voy a caminar, necesito aire.

-te acompaño- se ofreció Ron.

-quiero estar solo.

-Harry, desde que llegamos aquí que estás extraño, no hablamos, estás malhumorado, nos evitas hasta me atrevo a decir que te molestamos inclusive que te estorbamos.

-Cómo quieres que esté con lo que está pasándome?, déjenme en paz un buen rato- le gritó a su mejor amigo- necesito estar solo- dejó a Ron más desconcertado, su amigo nunca lo había tratado así.


Hermione había invitado a Luna a que se les uniera en el festejo de su cumpleaños que se realizaría en unos días. Se reunirían con los hermanos Krum y un pequeño grupo de amigos y quería contar con su presencia.

Luna la miraba sin entender mientras descendían por las escaleras- tú quieres que yo vaya?- le preguntó dubitativa.

-Me encantaría.

-Está bien, me agradas, allí estaré entonces, gracias por la invitación- y la rubia de largo cabello rizado de color del sol se fue dando saltitos, llegó a la puerta del colegio que daba a los jardines y la saludó feliz.

-Parece que la Lunática encontró con quien juntarse- esas palabras arrastradas y dicha con desprecio no podían ser de nadie más sino de Draco Malfoy- dónde dejaste a los otros fenómenos?- agregó y provocó la risa de sus amigos de Slytherin.

Hermione los ignoró y cuando intentó sobrepasarlos él se lo impidió- te hice una pregunta Granger.

-y yo opté por no responderla- lo miró a los ojos, ella no le temía y él lo sabía, entonces lo rodeó y siguió camino hacia su lugar preferido en el Colegio.

-Uuuuu- exclamaron los amigos- sangresucia, responde!- le gritaban.

-Se callan- les dijo Draco y ellos lo obedecieron- vayan a la cancha ya los alcanzo.

Theo Nott se había quedado, él sabía que decir- vas a dejar que te trate así? O mejor dicho, por qué insiste en tratarla de esa manera?

-déjame en paz Theo.

Draco Malfoy se quedó mirando como la mujer prohibida doblaba en el pasillo que la llevaba directamente a la Biblioteca. Resignado suspiró y alcanzó a sus compañeros. Otra vez la máscara que esconde sus sentimientos recuperó su lugar. Otro Black la había notado.


Estaban sentados en el Gran Salón a punto de cenar, Harry se acercó -Ron- habló tímidamente- quiero pedirte disculpas hermano, no fue mi intención tratarte así, algo me sucede y no sé qué puede ser realmente.

Su compañero de casa, de habitación y de la vida le sonrió- todo bien Harry, yo debería disculparme, tu vida es difícil para que yo te agregue un disgusto más.

-Hombres!- renegaba Ginny eventual testigo de las disculpas de su eterno amor- estás bien Harry?- preguntó preocupada.

-Sí, ahora estoy bien- levantó la mirada y le sonrió a Luna que lo saludó desde su mesa.


El día del cumpleaños de Hermione amaneció soleado. Desde que abrió los ojos, ella se sintió diferente.

-feliz cumpleaños!- dos personas saltaron a su cama y la asustaron. Lavender y Parvati, sus compañeras de habitación, muy animadas no dejaban de besarla.

-gracias chicas- logró hablar- me ahogo!.

-lo sentimos pero es la emoción- se disculpaba la joven de profundos ojos negros y larga cabellera.

-siiii- agregó Lavender- volveremos a ver a Víktor y eso no me dejó dormir.

Hermione sonreía- me voy a bañar y las espero al mediodía en las Tres Escobas- les recordó mientras se perdía en su baúl buscando qué usar.

Cuando estaba terminando de arreglar su atuendo, Ginny ingresó a la habitación.

-Hola, buen día cumpleañera- la abrazó fuerte- woww, estás hermosa.

Jean negro, remera blanca mangas largas, cinturón de cuero, botas negras y una campera larga tejida de color verde oliva, muy moderna.

-regalo de mi madre, ella conoce mis gustos y el conjunto es el adecuado.

-y tu infaltable medallón.

-Vamos a desayunar los chicos ya estarán hambrientos.


El grupo de amigos ocupó varias mesas. Estaban sus amigos más cercanos, Harry, Ron, Ginny, Neville, Luna, Parvati y Padma Patil, Lavender Brown, Seamus Finnigan, los gemelos, Lee Jordan, Dean Thomas, Katie Bell, Angelina Johnson, Hannah Abbot y Colin Creevey.

Estaban todos hablando entre ellos, no faltaban las risas y bromas de los gemelos, cuando la puerta se cerró de golpe y todos giraron para ver de quién se trataba. Víktor y Katya habían ingresado acompañados de Tonks.

-lo siento- se disculpaba la Auror- me tropecé.

Hermione se levantó y corrió al encuentro de sus amigos, se abrazó con la hermosa Srta. Krum- cómo te extrañé!

-Feliz cumpleaños Mi.

Víktor la estrechó entre sus fuertes brazos- A mí me extrañaste?.

-Demasiado, Big Boy- respondió ella y lo besó en la mejilla, pero los flashes de las fotos la sorprendieron.

-Colin deja de hacer eso!- pidió avergonzada.

-Es que, es Víktor Krum!, otra vez , no puedo dejarlo pasar!- hablaba entusiasmado.

Siguieron hasta la mesa y todos celebraron la llegada de los hermanos desde tan lejos.

-Chicos ella es Katya, la hermana menor de Víktor- la presentó y los jóvenes se levantaron de sus asientos en señal de respeto y caballerosidad- a él me parece que ya lo conocen.

Todos los saludaron amablemente, la búlgara se sentó a la par de Ron que la miraba embelesado- mucho gusto Ronald, Mi me habló mucho de ti.

-Si? Espero que no creas todo lo que dice- le respondió avergonzado.

-Acaso no ayudaste a la niña francesa en su rescate del lago y además como dice ella ,eres muy buen guardián?

-Ahh, eso si es verdad.

-Tonks, gracias por venir.

-No me lo perdería por nada, de paso los cuido un rato- se reía de la cara de sorpresa de Hermione pero ella no estaba mintiendo, era su turno de patrullar por Hogsmeade- además te traigo unos regalos que me encargaron- le entregó tres obsequios.

Ella los abrió entusiasmada, el primero era una edición limitada del libro que con tanto entusiasmo había estado leyendo durante la estadía en la casa de los Black y no se había atrevido a pedir prestado, Artis transfigurationem: Animagus -ese es de Remus, "Disfrútalo y sigue con el aprendizaje", rezaba la tarjeta. Al mejor profesor que ella había tenido, no se le escapaba nada.

El segundo era de Tonks misma, una remera negra con la leyenda "Magic, Rocks", Hermione la adoró apenas la vió. El último y más grande paquete no tenía una tarjeta pero sí una pluma de hipogrifo y aún sin retirar el fino papel que lo envolvía ella supo de quién se trataba, era una impecable campera de piel de dragón, negra, de las que usan los motociclistas.

-Muchas gracias a los tres- le susurró a su colorida amiga.

Fue una reunión muy agradable, entretenida, Madam Rosmerta no dejaba de traer jarras de zumo de calabaza y cerveza de mantequilla, el pastel lo había enviado Molly, tenía forma de un gran libro, no podía ser de otra manera.


-Hermione necesito que le entregues un encargo al director, me gustaría hacerlo personalmente pero debemos regresar sin demora- hablaban en la puerta de la taberna.

-lo que necesites, ya lo sabes.

-pero no deben verte cuando lo hagas, por favor, sé muy cuidadosa de ello.

-puedo saber de qué se trata?- preguntó mientras escondía la pequeña bolsa de terciopelo oscuro entre sus obsequios.

-lo siento pero no, con el tiempo lo sabrás, posiblemente.

Katya se había retrasado pues estaba despidiéndose de cierto pelirrojo que la había cautivado- escríbeme si puedes, yo lo haré.

-Estaremos en contacto, lo prometo.

-Disfruta mi regalo Krasiv, será de gran utilidad-era un antiguo libro de hechizos y encantamientos, Víktor la abrazó y le susurró-no dejes de usar el medallón.

-Jamás.

-vamos Maluk- llamó a su Katya.

-Por cierto qué es Krasiv?

-Hermosa- explicó Víktor.

-Gracias, me encantó verlos, no sé cuándo estaremos juntos de nuevo- los abrazó y las lágrimas asomaron.

-Cuando sea el momento indicado, estaremos a su lado- dijo el bravo búlgaro mientras miraba a Harry.

-Pase lo que pase, aunque pienses que todo puede empeorar, no te dejes vencer- la morena de extraños ojos lilas tomó sus manos y prosiguió- si él parece que decae, debes ayudarlo, empujarlo, tú tienes esa fuerza y Harry tiene la suerte de que estás de su lado, de nuestro lado- agregó Katya.

-los amo tanto, no saben cuánto- lloraba entonces Hermione- ahora vayan, suerte en el campeonato- secaba sus lágrimas mientras Harry y Ron que la habían alcanzado, la abrazaban.

-escríbeme Ron- fueron las últimas palabras de Katya y el ceño fruncido muy serio fue el último gesto que vieron de Víktor antes que el traslador se activara.

Pasaron varios años, casi tres, hasta que el trío volvió a estar frente a frente con los hermanos Krum, pero en circunstancias muy distintas. Aunque Ron y Katya se escribían muy a menudo. Excepto el año de la gran Batalla.


El ambiente en el Colegio se había oscurecido los meses siguientes. Fuera de él las situaciones eran igual de angustiosas. Los ataques de los mortífagos se habían multiplicado pero lo más alarmante había sido el escape en masa de presos desde Azkaban.

Arthur ya se estaba recuperado del ataque que había sufrido en el Ministerio en una de sus rondas, el Ejército de Dumbledore ya estaba en pleno entrenamiento y Harry había comenzado sus clases particulares de Occlumancia con el profesor Snape.

Umbridge intentaba dominar el colegio, aunque esto se le hacía muy difícil.

Durante las festividades de Navidad y Año Nuevo, que la habían festejado en Grimmauld Place, Hermione había dejado olvidado su medallón en el baño. Cuando ya habían partido hacia el colegio, ella notó su falta y no podía mencionarlo en una carta para que lo se enviaran pues habían intervenido el correo de los estudiantes, entonces debería esperar a su regreso cuando el año escolar finalizase.

-Kreacher, qué llevas escondido en la mano?- Sirius lo había descubierto.

-la sangresucia se dejó esto en el baño y lo llevo a la basura- le respondió el viejo elfo.

-ya te dije que no la llamaras así, te lo prohibí- le gritó- dame eso- el elfo de mala gana puso el medallón en la mano de su amo, quien lo acarició y decidió usarlo, de esa manera no lo perdería y Kreacher no intentaría tomarlo otra vez.

Cuando el medallón estuvo en contacto con la piel del animago brilló intensamente y las inscripciones rúnicas en él se modificaron. Había reconocido un nuevo portador.


Los acontecimientos se habían desencadenado estrepitosamente.

Harry había descubierto el secreto de la profecía, esto lo tenía muy asustado aunque no lo demostraba.

El Ejército de Dumbledore había sido desenmascarado por un traidor entre sus filas y la vigilancia de los alumnos era extrema. El director Dumbledore había sido desplazado de su cargo, entonces Dolores Umbridge ocupaba su puesto.

Pero lo que más preocupada tenían a Hermione era las visiones que Harry experimentaba en algunas ocasiones, sobre todo la última, donde el que-no-debe-ser-nombrado torturaba a Sirius en el Ministerio y le exigía la profecía. A causa de ésta última estaban caminando a escondidas hacia el despacho de Umbridge para poder alertarle a Sirius por la red flu que bajo ningún motivo se acercara al Ministerio.

Harry, Hermione, Ron, Ginny, Neville y Luna, Dumbledore fueron capturados por Umbridge y la Brigada Inquisitorial, integrada por alumnos de Slytherin.

Luego que la castaña logró despistar a la directora y llevarla al bosque prohibido, donde fue capturada por los centauros, regresaron hacia el Castillo y de allí se dirigieron al Ministerio volando en los thestrals.

-Harry, y si viste lo que Voldemort quería y te está engañando atrayendo hacia una trampa?- le preguntó Hermione mientras caminaban por los oscuros pasillos del Ministerio.

-y si es verdad? Sirius es lo último que me queda.

Los cinco jóvenes habían sido interceptados por los mortífagos, con Lucius Malfoy a la cabeza y Bellatrix Lestrange secundándolo. Querían la profecía que Harry tenía en sus manos.

Pudieron escapar pero terminaron en la extraña Sala de los Misterios donde se alzaba un raro velo.

Allí fueron capturados por los oscuros vasallos del innombrable.


-Potter, por el bien de tus amigos, entrégame esa profecía- Lucius se acercaba lentamente.

-me prometes que si lo hago, los dejarán libres?

-tienes mi palabra- en los acerados ojos, Harry encontró verdad.

Se acercó lentamente al padre de su compañero de escuela y le entregó la esfera que contenía un valioso recuerdo dentro. En ese momento llegaron los integrantes de La Orden del Fénix y se desató el combate.

Los jóvenes fueron liberados de sus captores y estaban escondidos a salvo, excepto Harry que luchaba a la par de su padrino.

Uno de los hechizos golpeó en la pared cercana al velo y lastimó en el rostro a Sirius quien empezó a sangrar levemente. Una de las gotas de sangre cayó en el medallón y entonces los círculos empezaron a girar pero el valiente Black no lo había notado.

Hermione reconoció a su medallón que colgaba del cuello de Sirius. Se quedó tranquila al saber que su amuleto estaba a salvo, seguramente luego lo tendría ella nuevamente.

La mayoría de los mortífagos habían sido reducidos excepto Bellatrix que aún luchaba contra Tonks, su sobrina, y Kingsley, su escalofriante risa rasgaba los oídos y entonces sucedió lo que nadie esperaba.

Una luz roja muy intensa envolvió al instante a Sirius que lo desconcertó, levantó la mirada y pudo ver la desesperación en la cara de su ahijado y la carrera alocada de Hermione hacia él, todo esto sucedía lentamente, casi parecía un sueño y cuando recibió la maldición verde proveniente de su desquiciada prima, sintió un fuerte empujón hacia atrás y luego la oscuridad.


Cuando aterrizó y pudo abrir los ojos estaba otra vez en la sala principal de su ancestral casa, aunque no había notado que ésta estaba muy iluminada.

-ohh, por Merlín!- se quejaba del dolor en su cuerpo cuando intentó incorporarse- maldita loca me las vas a pagar.

-hoa Señor- la voz de un niño lo asustó.

Abrió los ojos y vió a un pequeño niño de intensos ojos verdes además de una oscura y revoltosa cabellera que lo miraba risueño, tenía la carita llena de chocolate.

-James Sirius Potter ven para aquí ya mismo, déjame limpiar tu cara.

La mujer que venía tras el niño, vió a Sirius parado en la sala y quedó petrificada por unos segundos. Ella había enmudecido y lo miraba fijamente, lo estudiaba, el ceño fruncido en su cara lo demostraba. Y de repente corrió y saltó a los brazos de un desconcertado mago que no entendía dónde había caído.

Las únicas certezas que tenía es que estaba en su casa, otra vez, y que los ojos de la hermosa mujer que, entonces lloraba entre sus brazos tenía los mismos ojos chocolatosos que su Brownie.

El medallón que estaba en su pecho todavía brilló otra vez, los signos rúnicos cambiaron de nuevo, había llegado a destino.


Aquí va otro capítulo.

Quisiera agradecer a todos los que agregaron a mi nueva historia entre sus favoritos y a mis amables amigos que pasan y además dejan un mensaje. Los quiero mucho.

Gracias.