CAPÍTULO 14

REUNIÓN

Dos oscuras cabelleras aparecieron al pie de la gran cama adoselada. En aquella habitación tan conocida por los intrusos pero esa mañana tan diferente también. Dos tonos de verde vigilaban al mago que dormía allí. Verde esmeralda, herencia de una gran hechicera y verde oliva resultado de la conjunción de una sangre traviesa y una muy amada por dos hombres.

-Estará despierto?- susurró Albus.

-Voy a investigar- le respondió James y trepó a la cama donde Sirius Black dormía profundamente. El pequeño merodeador, como lo había bautizado Remus, se acercaba sigilosamente, sin dejar su gran perro de peluche de lado. Llegó hasta las almohadas, levantó una y encontró que Sirius yacía boca abajo. Entonces tomó con sus dedos un párpado y lo levantó.

-Estás durmiendo?- preguntó mientras la perla gris lo enfocaba.

-Ya no tocayo- y se incorporó en la cama, bostezó mientras se estiraba- ven aquí Albus- el niño obedeció- díganme cómo hicieron para entrar si la puerta estaba bloqueada.

-Mi madrina me enseñó- respondió James divertido- Albus llamó a la puerta pero no respondiste y como mamá pidió que te despertáramos como sea- levantó los hombros- entonces le pedí que se abriera y lo hizo.

-Le pediste que lo hiciera? Muéstrame- solicitó Sirius y entonces con su varita bloqueó la puerta.

Sirius Potter descendió de la cama, se acercó a la puerta, aproximó su mano al picaporte sin tocarlo y la giró mientras decía- Alohomora- siguió un clic y la puerta se entreabrió. Entonces se escuchó un grito desde la planta baja que erizó los pelos del recién despertado. Saltó de la cama y salió a las escaleras urgentemente. Bajaba con la varita en mano y se encontró con Ginny que abrazaba a una desconocida morena y a Harry que estrujaba a Remus entre sus brazos.

-Quién se anima a decir que este lobo ya está viejo! Así se hace Remus- animada comentaba la Sra. Potter.

Remus notó la llegada de su amigo y con los ojos llorosos de la emoción incontenible le dijo- voy a ser papá de nuevo.

Cuando Sirius asimiló que la morocha era su sobrina y entendió la noticia se acercó a Remus y se apretaron en un efusivo abrazo, ya nada más podía decirse allí. Los dos sabían lo que se habían perdido y esta oportunidad la iban a compartir unidos.

-Hasta que por fin te levantas!- reclamó Ginny.

-Cállate Colorada que tu hijo puede desbloquear las puertas y tú ni enterada- los presentes se sorprendieron por el comentario- ven aquí mi pequeña y refinada sobrina, ven que te dé un fuerte abrazo mi niña- se reía Sirius de Tonks.

-Vas a ser tío abuelo de nuevo- se burló ella y logró que el moreno se estremeciera.

Al rato estaban sentados todos en la entonces confortable cocina, conversaban sobre lo que les había comentado Luna, los pormenores del embarazo y que los había tranquilizado y asegurado que la bebé nacería sin ninguna de las dos herencias de los padres.

-Por eso no puedo modificar mi aspecto, mi cuerpo rechaza los cambios para proteger a la bebé es lo que nos explicó también Hermione.

-Hablando de ella- interrumpió Remus a su esposa- Uds. sabían que ella estuvo con licencia médica todo este tiempo que estuvo ausente?

Los tres se miraron sorprendidos- ni idea – habló Harry- pensé que ella estaba en una de esas misiones a la que nos tiene acostumbrados aunque me extrañó que no nos avisara como lo hace siempre.

-Misiones?- preguntó Sirius.

-Sí, con un grupo de medimagos viajan por algunos días para asistir a familias de escasos recursos que hay en algunos poblados mágicos- explicó Ginny- pero Harry tiene razón, no suele marcharse al menos sin despedirse de James.

Los hermanitos Potter ingresaron en ese instante a la cocina, el viejo Kreacher los acompañaba- hablan de mi madrina?- curioseó James- ya está en su casa? Porque me prometió que vendría a verme cuando el tío Draco le diera permiso- explicó logrando que Sirius se ahogara con el desayuno que Harry y Ginny enmudecieran además que Remus bajara la cabeza para poder esconder la risa burlona y que Tonks intentara encubrir su expresión de secreto desenmascarado. No lo había conseguido. Nada podía ocultarle a su esposo por más que lo hubiera prometido.

-Vas a contarme lo que sabes?- susurró Remus a su amada disimulando su pregunta en un abrazo.

-A su debido tiempo lo sabrás amor, te lo juro, pero yo no puedo hacerlo.

-Está bien, confío en ti como siempre.

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La noche se acercaba y en la casona de piedra los amigos ya estaban reunidos. La ansiedad existente era casi asfixiante. Molly, Arthur y Fleur se despedían. Bill había decidido quedarse para acompañar a Remus en su encuentro con la dama de plata, con la que se había amigado desde hace varios años, gracias a Severus y a Albus. Ellos en sus largas estadías en el reformado Castillo habían logrado mejorar la poción matalobos, transformarse ya no era dolorosa. Aunque la maldición siempre lo acompañaría, pues la infección hacía irreversible ese cruel destino. Por suerte además podía conservar su mente aunque estuviera bajo el embrujo de aquella otra dama. Aún así Nymphadora nunca lo había dejado solo, gracias a su capacidad, ellos podían transitar esas noches juntos, como todas las noches de sus vidas sin que nadie ni nada lo impidiera.

Teddy se había despedido de sus padres y se dirigía a la Madriguera junto a los Weasley. La noticia de la pronta llegada de una hermana lo había deslumbrado y ya contaba los meses hasta que él se convertiría en el orgulloso hermano mayor. Algo más que compartir con su adorada Victorie.

Entre bromas y risas Harry y Bill salieron de la casona y caminaban hacia el claro del bosque que la rodeaba, el punto de encuentro acordado. Dos valientes magos que en esos momentos se sentían como adolescentes en una nueva aventura.

-Y Hermione?- Bill se había sorprendido por la ausencia de la castaña.

-Debería estar llegando, su presencia es importante- le dijo Harry- está un poco rara- reflexionó sin darse cuenta en voz alta.

-Rara?

-No me lleves el apunte Bill, creo que son ideas mías.

Remus besó a Tonks en el jardín de la casa, él intentó marcharse pero ella no lo soltaba- Amor, ya es hora, Sirius me está esperando, es peligroso demorar mi llegada al claro.

- Sabes bien que eso es una mentira- ella se negaba a aflojar su férreo abrazo.

-Para ti no pero quiero estar otra vez con Canuto, tú más que nadie sabe como lo extrañé- la besó delicadamente tomando el lloroso rostro de su esposa entre sus manos y lentamente se alejó.

-Ya estás listo Lobo Alfa?- se escuchó la voz de Hermione que le gritaba desde la orilla del bosque, Sirius no había notado su llegada y se sorprendió de verla ya lista con la varita en la mano mientras saludaba a Bill y se abrazaba a Harry. Por la expresión del intercambio de palabras entre los amigos, su ahijado le reclamaba algo y ella solo asentía sin decir nada.

Cuando se aproximó a ellos escuchó que la castaña le juraba que luego le explicaría pero que necesitaba tiempo.

-No hay abrazo para mí?- el requerimiento había salido de su boca sin querer, había sido su deseo pero nunca pensó que su lengua fuera más rápida que sus pensamientos.

Hermione soltó a Harry y ruborizada se acercó a él- hola Sirius, te sienta bien el bronceado- agregó para disimular los nervios que experimentaba cada vez que estaba en presencia del moreno.

-Cómo estás Brownie?, descansaste bien porque a mí los chicos me agotaron las reservas.

-Tú te comportaste como uno más de ellos, así que no te atrevas a echarles la culpa- comentó entre sus brazos.

-Tienes razón y tú fuiste una madre genial para los tres, en el futuro serás la mejor de todas- él aún no había soltado, estaba embriagado con la cara entre esos rizos que últimamente encontraba los más suaves que hubiera acariciado alguna vez. Y él tenía una vasta experiencia en caricias.

-Hola Hermione- Remus logró romper el hechizante abrazo y Sirius carraspeó un "qué oportuno" entre los dientes- muy ocupada?

-Lo siento, me demoré por un imprevisto en San Mungo pero ya estoy aquí- saludó con la mano a Tonks que permanecía en el jardín entre las rosa silvestres, los lirios de Remus y el jazmín de arroz que ella misma había traído.

-Se acerca la Luna apuremos el paso entonces- Remus encabezaba el grupo de amigos.

Caminaban en silencio, solo se escuchaba el sonido del viento entre el tupido follaje que los rodeaba y a lo lejos el correr del arroyo cercano.

-Estás enferma?- le había preguntado Sirius quien no aguantó tanto silencio.

-No, solo me tomé unos días y esa fue la excusa que dí en el hospital- explicó.

-Sigues siendo una pésima mentirosa- refutó Sirius- espero que tu tiempo con mi sobrino haya sido placentero- y se alejó de ella enfurecido sin esperar respuesta.

-Si supieras que la causa eres tú- susurró ella pero Remus con sus sentidos agudizados por su cercanía a la transformación la había escuchado.

El hombre lobo había demorado su paso para caminar junto a Sirius en silencio, las bromas de la juventud, previa a su entonces doloroso cambio, ya no estaban. Pasó un brazo por su hombro y siguieron camino, ya quedaba poco para que Lunático y Canuto estuvieran juntos.

Así abrazados llegaron al claro, se encontraron con un lobo de pelaje rojizo sentado sobre sus patas traseras- Es Bill, cuando decidió aprender animagia eligió ese animal, no puede explicarlo, pensamos que lo odiaría pero nos sorprendimos gratamente.

-Cornamenta- murmuró Sirius al ver a Harry en su transformación.

-El parecido es increíble pero Harry es el único mago conocido que puede cambiar en dos animales diferentes, el gran ciervo es uno pero no es el más habitual, lo escogió solo porque esta noche te unes a nosotros.

Sirius lo miró embelesado por un instante había pensado que estaba frente a su hermano otra vez- en qué se transforma habitualmente?

-En otro perro, aunque parece un lobo- tomó una profunda respiración y agregó- ya es hora, ya la siento cerca.

Sirius entendió que se refería a la Luna entonces Canuto hizo su aparición. Miró a su amigo, el de los ojos azules, pero éstos habían desaparecido. Se encontró con aquella mirada ambarina que tantas veces había contemplado.

Remus lo acarició y le advirtió con la voz ronca- acércate a Harry y Bill, rápido.

Sirius no lo obedeció, ya una vez lo había enfrentado para defender a unos jóvenes magos y ahora lo haría de nuevo.

No se había percatado de la hermosa criatura que estaba a su lado y que lo empujaba con la cabeza como queriéndolo apartar. Un bello ejemplar de pastor belga tervueren de largo pelaje castaño con los inconfundibles ojos de su Brownie le ladró y él al fin se alejó de su amigo.

No podía dejar de observarla, Canuto no había desviado la mirada desde que descubrió a Hermione en su versión animaga.

El feroz aullido del lobo Alfa le recordó por qué estaba allí esa noche. Entonces se fijó en su amigo, había esperado encontrar a aquella terrorífica criatura que guardaba un enorme y culpable corazón pero la imagen actual de Remus lo sorprendió. Un enorme lobo gris estaba parado frente a él, lo miraba fijamente, sus ojos amarillos brillaban intensamente y no parpadeaban. Caminó lentamente hacia él. Una rama crujió y el lobo gruñó. Entonces Hermione se interpuso a los dos cánidos y Remus la reconoció pues movió la cola, ella no se había movido y el lobo entendió que protegía al perro negro. Harry y Bill estaban escoltando a Sirius, Remus ya los había registrado por eso no se inmutaron por la cercanía del lobo plateado.

Cuando Canuto ladró creyeron que habría problemas, no fue así. El gemido de Remus confirmó lo que estaban deseando y entonces Hermione se apartó de los viejos amigos. Lunático y Canuto volvieron a las andadas, se mordían, corrían por el bosque, saltaban juntos en una imaginaria carrera y el trío los seguía de cerca. Corrieron hacia el arroyo, donde continuaron con sus juegos. Harry se les unió, Bill se había quedado junto a Hermione vigilando.

El gran perro negro estaba mojado, se acercó a Hermione y entonces se sacudió consiguiendo que ella se levantara y lo persiguiera por la orilla del afluente. Desaparecieron entre el frondosidad. Durante un buen tramo la perra lo siguió pero le había perdido el rastro. Olfateó el aire pero su sentido del olfato no era tan desarrollado como el del lobo. Se sentó para descansar y al no lograr que Sirius volviera decidió retornar con sus amigos. La energía aún era escasa supo entonces que no debía malgastarla en juegos con un desquiciado perro.

Lentamente volvió sobre sus pasos no se había percatado que Sirius la observaba escondido. Él notó el agotamiento pero investigar la causa quedaría para más adelante. Primero estaba Lunático y disfrutar del encuentro juntos.

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Remus no había merodeado por la casa. Tonks había estado muy asustada toda la noche hasta que apareció el patronus de Harry que le avisaba que habían decidido quedarse en el bosque y que no había inconvenientes.

Hermione agotada apareció muy temprano esa mañana, cubierta de barro seco- fue culpa de tu tío- le reclamó a Tonks cuando ella se ahogaba en carcajadas- necesito descansar y me dejé las pociones que me dio Narcisa en casa.

-Con respecto a eso- pudo hablar la Sra. Lupin- James metió la pata- le relató las palabras del niño-y no pude disimular, Remus está seguro que le oculto algo con respecto a tu salud y no demorará en preguntarme y yo no sé por cuánto tiempo podré callar.

-Solo te pido un poco más de tiempo.

-Tiempo es lo que no tienes Hermione, abre los ojos de una buena vez- Tonks se había enfurecido con su testaruda amiga- Sirius va a enterarse en el mismo momento en que se decida a tomar posesión de sus bienes, sabes de sobra que los duendes de Gringotts no dudarán en contarle lo que ocurre.

-Lo sé Dora lo sé- las lágrimas llegaron a sus ojos chocolatosos- pero mientras él no lo haga puedo encontrar una forma de salir del aprieto en que nos metimos sin querer.

-Se nota que no conoces la magia de los Black, no se puede salir de ella- Hermione abrió la boca para refutar- y no hay ningún libro que te diga cómo hacerlo y ya lo sabes- entonces Tonks la abrazó e intentó consolarla- lo mejor será que le digas cuanto antes lo que descubriste con Draco cuando intentaron casarse en secreto.

-No me lo recuerdes, creo que fue un gran error que por suerte no pudimos concretar- suspiró Hermione con un gran vaso de jugo de naranja en sus manos.

-Sobre todo si una de las partes está enamorada y prometida a otro- agregó Tonks mientras preparaba el abundante desayuno y cuando giró hacia la puerta que daba al patio trasero se encontró con el pálido rostro de su tío que las miraba absorto.

-Hola Sirius, todo bien entonces?- intentó disimular- por qué no subes, tomas el baño que necesitas en el cuarto de huéspedes y luego vienes a desayunar, vamos no te demores- lo agarró de la mano y como en un trance lo sacó de la cocina.

Hermione había quedado petrificada, había escuchado las palabras de Tonks y no había podido girarse para enfrentar al moreno. Una cálida mano se posó en su hombro lo que la sobresaltó.

-Vas a explicarme a mí lo que te sucede y que mi esposa tan celosamente oculta?

Ella no respondió, la sorpresa de sentirse casi descubierta la enmudeció pero asintió a su antiguo profesor.

-Así lo espero, ahora será mejor que no te demores o se te hará tarde para llegar al hospital, yo veré cómo lo distraigo porque seguramente nos interrogará.

-Gracias Remus, tu esposa tiene razón, debemos hablar cuanto antes.

-Así lo creo también.

-Mañana a la tarde, en la casa de Andrómeda.

-Allí por qué?.

-Mañana lo sabrán, ahora haré los arreglos y pronto se enterarán de todo.


Gracias por seguir allí. Uds. son incomparables.

=O)

P/D1: la casa de los Lupin en mi mente, pero solo la fachada.

http: / www. blogdecoraciones. com/ 2011 / 01 / 29/ el -estilo- cottage/

P/D2: Hermione como animaga.

http: / www. perrilandia. com / tervueren / index. htm