CAPÍTULO 16
FAMILIA
Sirius estaba parado frente a la entrada de la antigua casona que pertenecía a Andrómeda, respiró profundamente y se acercó a ella. Golpeó la antigua aldaba, la puerta se abrió lentamente y un elfo le indicó el camino.
Se dirigieron hacia la sala donde se habían reunido hace una semana. Sentía como si estuviera dirigiéndose hacia el cadalso. Los pelos de su cuerpo se habían erizado, esto no le gustaba mucho.
Cuando el elfo abrió la puerta doble, Sirius se detuvo bruscamente. Allí en una presentación casi ceremonial estaban esperándolo Andrómeda Tonks, sentada en un elegante sillón de dos cuerpos y a su lado Narcisa Malfoy, que lo miraba respetuosamente. Siempre altiva como la recordaba.
No eran las únicas personas presentes, Nymphadora y Remus estaban allí y mirando por la ventana, pues no había volteado hacia la puerta se encontraba Draco Malfoy.
Sus primas se pusieron de pie cuando Sirius Black ingresó a la sala y lo saludaron con una inclinación de sus cabezas.
- Aliquam Capitis et dominus quo familie- exclamó Andrómeda Tonks.
-Bienvenido Cabeza y Señor de la familia- habló Narcisa Malfoy.
-Se puede saber qué clase de broma es esta?- inquirió Sirius mirando a su amigo quien solo le sonreía.
-Mi querido será mejor que ocupes tu lugar- intentó tranquilizarlo Andrómeda y le indicó un sillón frente a ellas.
-Andrómeda, hoy me enteré de ciertos temas que quisiera aclarar cuanto antes, así que por favor terminemos con todo esta…- movía las manos nervioso- reunión familiar pues necesito ir urgente por Hermione.
-No es necesario que me busques Sirio- la castaña había aparecido por una pequeña puerta lateral y se acercó a él nerviosa- lo que se debe aclarar lo haremos aquí, todos juntos, pero antes es necesario que escuches a tu familia.
Sirio la miró con prudencia, en sus ojos Hermione no había encontrado la luz que siempre lo acompañaba cuando se dirigía a ella pero él aceptó sus palabras y sin pronunciar ninguna volteó hacia sus primas para escuchar lo que tendrían que exponer.
-Cuando fuiste expulsado de la familia- había comenzado el relato Narcisa ante la mirada penetrante de su primo- mi hermana lo había sido por mucho tiempo antes- tomó la mano de Andrómeda- en tu ausencia mi tío como Cabeza de la familia se vió obligado a heredar a Regulus, pero como era menor de edad el ritual de traspaso no pudo concretarse. Cuando él cumplió la mayoría de edad, tu padre, que sospechaba de él más que de ti, se negó a seguir con el rito, ganándose el odio de tu madre- Narcisa hablaba despacio, explicando detalladamente los acontecimientos para que no quedara lugar a dudas- Cuando mi tío murió, por causas inexplicables, la casa quedó acéfala.
-No entiendo- Sirius pasaba la mano nervioso por su oscura cabellera negra- si no completó el ritual con mi hermano y tampoco lo hizo conmigo entonces por qué soy yo el que ocupa su lugar ahora?
-Porque te corresponde por derecho propio Sirius, eres el heredero por naturaleza- respondió la Sra. Malfoy.
-Tú y yo nunca participamos de las reuniones ceremoniales de la familia, porque no nos interesaba por nuestra rebeldía, por eso es que ahora Narcisa está exponiendo esto mi querido, para mí también fue una novedad el enterarme lo que ahora tú estás oyendo- aclaraba Andrómeda.
Nadie, excepto los primos, se había animado a pronunciar una palabra. El resto de los presentes eran meros testigos de una tradición que se estaba develando para algunos de ellos.
-al morir mi padre, por qué no asumió el tío Cygnus?
-Porque mi papá no era el heredero Sirius, solo en caso de faltar herederos naturales sigue la línea más cercana, pero aún así a mi padre no le correspondía, pues el tío Alphard era mayor, pero estaban Uds. dos antes. Aún así el título siempre vino por el lado de tu padre- Sirius la miró sin comprender- te lo voy a demostrar- miró a su hijo y él extrajo de su saco un pergamino que Narcisa desplegó en la mesita frente a ellos, era el árbol genealógico de la familia Black, pero sin las quemaduras en las personas expulsadas.
Sirius acarició el pergamino con pena. Pasó los dedos por el nombre de su tío predilecto, allí brillaba con orgullo su nombre, por el de su prima favorita, Andrómeda, la notó llorosa al levantar la vista y encontrarse con esos ojos tan claros como el cielo. Pero dudó antes de tocar el suyo. No lo hizo. Sin embargo sintió una mano delicada sobre su hombro y el perfume de jazmines inundó su espacio. Hermione se había allegado para observar aquella copia sin manchas, la misma que el ahora cabeza de familia le había mostrado hace muchos años. Ella lo miró con afecto y Sirius agradeció el gesto.
-Lo notas?- le preguntó Narcisa a Sirius y él asintió.
-Por eso cuando regresaste supimos que debías tomar tu lugar.
-Pero no lo quiero- habló seguro- siempre odié toda esta pompa familiar, no es lo que deseo para mi vida.
-Sirius, es la tradición, pero ahora eres tú quien pone las condiciones- había intervenido Andrómeda.
-Prima querida, no lo entiendes, son generaciones de malas costumbres y dictámenes oscuros, si la acepto debe atenerme a ello.
-Allí es donde te equivocas tío- Draco había dirigido la palabra por primera vez- eres el único que puede establecer las costumbres de ahora en adelante- Sirius bufó incrédulo pero le indicó con la mano al rubio que prosiguiera- cada Cabeza de familia elije el destino de su linaje- y sentándose junto a él continúo- tú tienes ahora la oportunidad única de comenzar una nueva generación de Black, estás en la posición de darle un giro importante a siglos de oscuridad, como yo lo hice cuando mi padre murió y asumí el manejo de mi vida y lo que quería para mi hijo- agregó emocionado por la sola mención de su amado Scorpius.
-Es una jodida broma verdad?- inquirió receloso de lo simple que sonaba todo.
-Crees que yo formaría parte de esto si se tratara de una broma macabra Sirius?- le respondió su amigo con otra pregunta.
-Cómo es que yo no supe nunca de esta tradición?- pasaba sus manos insistentemente por su cabellera.
-Porque abandonaste la casa antes de cumplir tu mayoría de edad que es cuando se transmiten las obligaciones familiares.
-Qué obligaciones familiares?- tenía sus codos en la rodillas y sus manos sostenían su cabeza atribulada, temía la respuesta que recibiría.
-Asegurar la descendencia y para ello te elegían a quien desposar, seguramente alguien de una familia oscura como lo fueron las nuestras- acotó Narcisa, triste por el recuerdo de su destino impuesto.
Sirius paralizado por las respuestas de su prima, fue incapaz de refutarla pero al cabo de unos segundos estalló en carcajadas. El sonido de su risa perturbada erizó los vellos de Hermione que bajó la cabeza en un intento de ocultar su tensión.
-Quién en su sano juicio querría tener un hijo mío- gritaba colérico- o mejor, quién sería tan estúpida como querer formar una familia conmigo?- se llevó una mano al pecho al pronunciar estas palabras.
Sirius se había levantado del sillón y se paseaba por la sala como un león enjaulado. Miles de imágenes cruzaban por su mente, años en una casa que había odiado, padres que se empeñaban en imponerle conductas que entonces en su corta edad ya despreciaba, mujeres con las que había compartido experiencias, pero jamás había visto entre sus recuerdos demostraciones de cariño, solo obligaciones e intereses y eso era lo que lo enfermaba. Por eso los había desafiado y había elegido Gryffindor, para demostrar que a él no iban a lograr imponerle una vida llena de oscuridad.
Respiraba agitado, le dolía el pecho.
Nadie se había animado a responderle, las hermanas Black miraron a Hermione a la espera de su intervención.
-Sirius?- Hermione susurró su nombre pero por los nervios prácticamente las palabras no tenían la fuerza necesaria para hacerse oír.
-Sirius?- intentó más enérgica y él detuvo su deambular y la miró ceñudo.
-Hermione Jean Granger- le espetó su nombre- te sorprende que lo sepa completo verdad? por tu expresión así lo creo pero ahora no es el momento, esta discusión no te involucra. Pero ten por seguro que tú y yo tendremos una conversación a solas- se dio vuelta para no descargar su repentino enfado con ella- pero sabes qué? será mejor que mi sobrino también esté presente- agregó mirándolo acusadoramente.
-Esta situación también me involucra Sirius Orión Black- lo enfrentó ella como cuando era una adolescente que impidió que cometiera una locura- y lo que debamos hablar lo haremos delante de todos ellos como ya te lo había aclarado- terminó gritando logrando la confusión en aquellos ojos grises que hace muchos años la habían deslumbrado.
-Si el grado de implicancia tuya tiene relación con que hayas estado manejando mi cámara personal haciéndote pasar como mi prometida- ella palideció al instante y giró hacia Draco quien se acercó al irascible mago, Sirius los miró sospechosamente- y por supuesto con tu heraldo caballero secundándote entonces podremos hablar.
Aguantando las lágrimas ella lo enfrentó una vez más y entonces habló- Sirius- tragó el sollozo- yo… lamentablemente para ti- respiró para tomar más entereza- soy tu prometida.
Si momentos antes Sirius había enmudecido por la abrumadora información sobre su familia, cuando la castaña al borde del llanto le confirmó lo que le había relatado el duende en Gringotts ese mediodía, parecía que el suelo se le había abierto y caía en un pozo sin fin.
Mareado, intentó aferrarse a algo y en su desesperada sensación de vacío encontró las manos de Hermione, la mejor amiga de su ahijado, su Brownie, que lo sostuvieron y guiaron hasta el sillón donde había estado sentado anteriormente. Sus palabras aún retumbaban en su mente.
-Hermione qué diablos están diciendo?- preguntó Remus, tan asombrado como su amigo y el único que se animó a buscar más explicaciones.
-Ella tiene mucha razón Sr. Lupin- Draco se encargó de continuar el relato- es una certeza como que Ud. fue el mejor profesor que tuvimos.
-Draco no me des más vueltas y continúa por favor.
Sirius tenía la mirada perdida en la nada, no podía enfocar a nadie en especial, solo sabía que seguía aferrado a ella.
Y ella no había mostrado intenciones de alejarse de él.
-Es una sucesión de acontecimientos los que nos condujeron a esta verdad Sirius- aseguró Draco y entonces logró llamar la atención del aludido- sin embargo es mejor que sea detallado por quienes forman parte de ellos, Hermione, podrías por favor comenzar?- todas las miradas se dirigieron a ella.
-Te acuerdas- carraspeó, se le había secado la garganta- qué sucedió cuando llegué a Grimmauld Place por primera vez?- Sirius afirmó- me diste la bienvenida, muy caballerosa por cierto- sonrió ella al recordarla- y recuerdas también lo que me ocurrió en la biblioteca al intentar acceder a ese pasillo de libros familiares y oscuros.
-Como si hubiera sido hoy- respondió el moreno sin apartar su mirada atormentada de los chocolatosos ojos que lo hipnotizaron.
-Qué hiciste para ayudarme?
-Extraje esta daga- la sacó de su antebrazo izquierdo- y realicé un corte en nuestras manos derechas.
Hermione le mostró su mano, la cicatriz era una fina línea rosa, la de él estaba en iguales condiciones.
-No están curadas del todo!- susurró preocupado.
Narcisa se había acercado a ellos y mostró la misma cicatriz pero la suya era blanquecina.
Esto terminó por confundirlo.
-Lucius también la tenía, nos la hicimos cuando nos comprometieron Sirius y con esa misma daga de plata, que perteneció a la familia Black desde hace siglos- le reveló- cómo la obtuviste?
-Creo que cuando regresé allí, a esa casa luego de mi fuga de Azkaban, la encontré en mi habitación, siempre supe que le había pertenecido a mi padre.
-Cuando desapareciste, Bellatrix estaba exultante, pues al ser la Black con mayor edad pensó que todas tus posesiones serían para ella y que al cederlas al innombrable podría demostrarle su total sumisión, como si hubiera sido necesario tal confirmación- continúo con el relato Narcisa- grande fue la sorpresa cuando jamás pudo acceder a alguna de ellas, eso quería decir que, o estabas con vida, habías dejado descendencia o tu sangre había aceptado a alguien como tu mujer.
-Por favor, pueden detenerse unos instantes, que no puedo seguir escuchándolos por un buen rato- se incorporó y caminó hacia la puerta que daba a los jardines de la casona- necesito un poco de aire.
Salió despacio como contando los pasos, Hermione tuvo la intención de seguirlo pero Remus se lo impidió- déjalo, necesita su espacio, en serio, nada de lo que le digas ahora podrá hacerlo retornar, no es la primera vez que lo veo así. Cuando murió su padre fue la primera vez que nos enfrentamos a un Sirius así. En un rato estará de regreso, más lúcido, de mejor semblante y con ánimos de seguir escuchando.
En silencio permanecieron por un buen rato.
-Necesito un baño urgente- habló Tonks y salió corriendo seguida por Hermione.
-Lo siento, las náuseas del embarazo- la disculpó su esposo.
-Mamá por qué no le cuentas al profesor lo que ocurrió en la Mansión cuando trajeron a Harry, Ron y Hermione?- solicitó Draco.
Narcisa había dudado de compartir esa información pero era inevitable- Allí Bellatrix se ensañó con la joven, en un principio no entendía el por qué la torturó horriblemente- Narcisa se estremeció ante el recuerdo de ese espantoso momento- lo entendí muchos años después cuando la guerra había terminado y cuando mi hijo tenía la intención de casarse con Hermione.
-sabíamos lo mal que ella lo pasó en tu casa, por sobre el resto de los prisioneros pero pensamos que su tortura fue a causa de su sangre y por ser quien ayudaba a Harry- comentó Remus intrigado.
-Bellatrix también tenía esa cicatriz en la mano, al igual que su esposo, por eso cuando le gritaba a ella que le dijera dónde la había obtenido se refería a la cicatriz y no a la espada de Gryffindor- Andrómeda tomó la mano de su hermana para calmarla, consolarla ante los macabros recuerdos que le invadieron- si no hubiera aparecido Dobby en ese instante la loca de mi hermana podría haberla matado allí mismo.
En ese instante Tonks ingresaba a la sala junto a Hermione que miró hacia la puerta por donde había salido Sirius y lo vió estático, pálido, temió lo peor y se dirigió a él. Nadie había notado su regreso.
Frente a él le susurró- Sirius entiendo que te sientas mal por la noticia de nuestro compromiso, yo también me sentí mal al descubrirlo pero creo que podremos encontrar cómo librarnos de esto que nos obliga a estar juntos si tú quieres.
Él sabía que ella le había hablado pero no entendió sus palabras- Fuiste torturada por Bellatrix?- le preguntó preocupado y ella asintió- por qué no me enteré de eso apenas regresé?- murmuró, había lágrimas en esos ojos grises que mostraban su alma.
-Porque es una experiencia que me costó mucho dejar atrás y no me gusta traerla de nuevo- explicó compungida.
Sin mediar una palabra más la abrazó fuerte. Ella se aferró a él como a un salvavidas en medio de una feroz tormenta.
Sirius sacó su varita y desaparecieron.
Draco tragó el nudo que se le había formado en la garganta. Su madre notó su desazón, le tomó la mano para que supiera que ella estaba allí para acompañarlo como siempre.
Las palabras que pronunció fueron las más sinceras- Ella jamás renunció a él.
El capítulo tuvo que ser cortado aquí, lo siento.
Gracias a mis lectores de siempre. Por Uds. yo sigo aquí.
A mis infaltables comentaristas, no se imaginan lo feliz que me hace leerlas. Besos mis bellas.
Hasta el próximo.
=O)
