-Encontré el libro- dijo triunfante una chica de 17 años de edad, mostrando el tesoro a su compañero.
El chico corrió hasta encontrarse con su amiga.
-Llevamos días buscando, que esperas para comenzar a leerlo.
-Bueno, creo que es un diario, no creo que este bien que lo lea.
-Vamos, acaso ya viste la fecha.
La chica bajo la mirada y pudo leer al principio de la pagina.
"Paris, 1810"
-No creo que el fantasma de esa mujer venga por ti.
Dándole razón a su amigo comenzó la lectura.
"Estoy a pocas semanas de que mi matrimonio con el vizconde Itachi se consagre.
Desde los 15 años, la edad en la que lo conocí, deseaba poder acercarme a el. Y ahora años después estoy a punto de realizar mi sueño.
Este fin de semana mi mejor amiga Ino nos invito a las cabañas de su familia.
Pasare toda una semana compartiendo habitación y casa con mi futuro esposo…
-Sakura ¿Estas ya lista?- la voz de mi prometido se escucho por toda la casa.
-Enseguida bajo.
Estábamos por salir a la reunión que Ino y su esposo Chouji nos habían preparado.
-Estoy lista.
Baje alegre, pues finalmente llevaba el chal que había pertenecido a mi madre.
-Perfecto marchémonos.
Como era de costumbre en el, no hacia algún cumplido sobre mi aspecto, ya no me importaba demasiado y la verdad no sabia por que esperaba algo que sabia que el nunca solía hacer.
Llegamos a la casa vecina, donde mi mejor amiga se hospedaba con su esposo.
La reunión no era nada muy formal, solo el momento para tomar té entre amigos.
-¿Itachi como va todo con los ferrocarriles?
-El negocio al igual que el país esta en "marcha".
Ino y yo escuchamos sus risas antes de apagar todo volumen entrando a la cocina.
-Detesto que siempre hablen de lo mismo.
-¿Del trabajo?
-Exacto me tiene harta, de verdad solo le falta hablar sobre eso en nuestra "intimidad".
-Ino, no creo que sea tan malo.
-¿¡Que no lo es! Seamos sinceras Sakura aun no te ocurre eso con Itachi porque aun no se casan, pero ya veras cuando estén casados te aburrirá en el sexo.
-Ino, nunca me he acostado con el.
-¡Como!
-Si me lo ha insinuado pero no quiero.
-Pero después de tu boda será algo obligatorio, querrá poseerte.
-Lo se, tengo un poco de miedo. Pero hasta ese día será cuando tengamos relaciones, no antes.
Deje que mi mente bajara entre mis pensamientos, no quería escuchar todas las dudas y quejas de Ino acerca de mi virginidad.
Observe atreves de la ventana, la vista era maravillosa y el bosque del otro lado del rio era increíblemente verde.
En eso algo interrumpió la tranquilidad del bosque. Algo se movía lento y al parecer agonizante entre los arbustos. Parecía ser un perro o algo por el estilo.
Tenia que ayudar a la criatura.
-¡Sakura a donde vas!
-No me sigas, regresa a la mesa que no tardare.
Corrí hasta toparme con las frías y cristalinas aguas del rio.
Olvide por un momento mis modales de dama y me transforme en la pequeña Sakura, a la cual le gustaba ensuciarse los ropajes y jugar en la tierra.
Admito que era difícil atravesar el agua pero no me importaba, debía ayudarlo fuera lo que fuese esa cosa.
Al llegar del otro lado intente recordar la zona en la que lo había visto desvanecerse.
Un sonido muy parecido al de un humano quejándose se escucho a pocos metros de mí.
La piel se me erizo con aquel ruido, pero mayor fue mi sorpresa al ver que se trataba de un hombre.
Me acerque con cautela, y pude apreciar sus heridas. Heridas que recorrían todo su rostro y torso desnudo.
El se encontraba sentado, y su espalda se recargaba sobre un enorme árbol.
-¿Qué quieres?- note lo débil que era su voz.
-Vine ayudarte.
-Lárgate- ordeno.
-No te puedo dejar así.
Me acerque más y me coloque en cuclillas para poder ver su rostro. El cual cubría con su azabache cabello.
Intente remover algunos mechones, para poder ver bien su rostro. Pero lo impidió tomándome por la muñeca, con algo de fuerza.
Intente ocultar de sus ojos– los cuales ahora me miraban –la mueca de dolor que aquello me causaba.
-No me toques.
-Pero estas, herido.
-Crees que no lo se- se levanto con mucho esfuerzo.
-¿Qué haces?
-Si no te vas tú, me voy yo.
Apenas dio un paso y volvió a caer sobre el suelo, pero esta vez inconsciente.
-¿Qué ocurrió?
Apenas comenzaba abrir sus ojos.
-Te quedaste inconsciente por unos minutos, los cuales aproveche para limpiar tus heridas.
Hizo un esfuerzo por ver su cuerpo, el cual había cubierto con el chal de mi madre.
-No debiste hacerlo, niña tonta.
-Pues ya lo hice, y por cierto soy Sakura Haruno ¿Cuál es tu nombre?
-Oye no me hubieras puesto esto- apunto a la tela que descansaba sobre su cuerpo- se ve que es costosa y ahora esta llena de sangre, además mira como dejaste tu ropa por ayudarme, que torpe eres.
El tenia razón, llevaba varios minutos fuera de mi "mundo" había olvidado por completo lo que itachi y mis amigos dirían al verme. No tenía importancia, no hasta ese momento.
-El sol esta por ponerse…
-¡Sakura!
El grito de Itachi se escucho a lo lejos, y rezumbo en mis oídos una y otra vez. Debía encontrar un pretexto perfecto.
