-Sera mejor que te vayas

-¿Qué pasara contigo?

-Estoy bien, que no lo vez

Observe con más atención su cuerpo y rostro y confirme que lo que decía era cierto, ya no había rastro de las heridas en su cuerpo.

Me levante y sin decir nada mas corrí hasta toparme con la orilla del rio.

Rápidamente lo cruce y nuevamente corrí, ahora hasta toparme con Itachi y mis amigos.

-Perdonen fui ayudar a un animalito.

-Nos tenías preocupados pequeña- dijo un poco sorprendido Chouji al ver mi vestido sucio y mojado.

-Sakura mira como ha quedado tu vestido, ya no eres una niña para que andes jugando.

-Lo siento Itachi, es solo que me gusta ayudar a los animales.

-Pues vaya que tu acción de hoy no nos fue de mucha ayuda- finalizo enojado.

Ino se acerco con una manta, la cual me cubría del viento que comenzaba a soplar. "Te puedes resfriar" fueron sus palabras.

Llegamos a casa, ambos un poco molestos.

Detestaba que Itachi intentara que yo fuera la novia perfecta. A veces pensaba que esto de las diferencias de edad le dejaba creer que podía actuar como si mi padre fuese.

-Itachi no se porque te molestas tanto, aunque no lo quieras aun soy una niña.

-Dentro de unos días cumplirás 18, deberías comenzar a comportarte como una dama.

Por mas que odiara admitirlo, el tenia razón.

En una semana seria mi cumpleaños, y en un mes seriamos oficialmente esposos. Tal vez era tiempo de olvidar todos mis cuentos y juegos absurdos.

-Cariño lo siento- pasos sus brazos por mi cintura-Es solo que me preocupe bastante por ti.

-Perdona

-Pero que tal si arreglamos esto- comenzó a besar mi cuello dejándome con aquel impregnan te olor del alcohol - con la receta mágica del perdón.

-Itachi no me siento bien para hacerlo ahora.

-Pero serás mi esposa, deberíamos comenzar.

-Itachi…. Mi ropa esta sucia.

-Y eso que, si quieres te ayudo- y con algo de violencia comenzó a romper aquel verde vestido.

-No… Itachi ¡suéltame!

-Sakura ya no lo soporto mas… quiero que seas mía- sus besos y caricias no eran nada a lo que había imaginado.

Atribuía todo a que no me encontraba lista para hacerlo y que no sabia con exactitud lo que debía sentir.

-Itachi te lo pido aléjate.

Mi voz se veía consumida antes su jadeante respiración. Nadie podría escucharme y quitármelo de encima era imposible.

El escenario era claro, seria la mujer del vizconde esa noche.

Itachi tomo mi frágil cuerpo entre sus brazos y lo deposito en la cama. Comenzó a mover sus manos con velocidad, intentando despojarme de lo poco que quedaba de mi vestido.

En ese momento, cuando ya no veía luz en el camino, un sonido parecido al de una piedra estrellándose contra la ventana se escucho sobresaltándonos.

-Que demonios fue eso- se levanto y abrió la ventana sacando la cabeza atreves de está.

En ese momento tome rápidamente mi ropa y entre corriendo torpemente al baño, esperando que Itachi saciara sus deseos y me dejara tranquila esa noche.

-¡Sakura que ocurre!- sus golpes en la puerta me pusieron alerta.

¿Qué podría hacer yo si el tiraba la puerta? ¿Ceder esa noche y arrepentirme toda mi vida?

Fue cuando un segundo sonido salvo la noche, solo que esta ves era el de la campana de la puerta principal.

-Enseguida regreso.

Abrí despacio la puerta, gire hacia ambos lado para asegurarme de que no estuviera más ahí.

Salí de la habitación y pude verlo en la planta baja hablar con un hombre.

Me asegure de que no pudieran verme u oírme y corrí hasta la otra habitación.

Una vez adentro pude ver la hermosa vista que la ventana dejaba ver.

Me senté cerca de ella, queriendo olvidar todo lo que había sucedido. Deseaba olvidar y borrar de mi cuerpo aquella horrible sensación, sus besos y sus caricias. Quería que todas esas sensaciones dejaran mi cuerpo.

Tome mis cosas y entre a la bañera, donde talle mi cuerpo hasta que ardió y mi piel tomo un color rojo.

En eso un golpe mas suave y tímido se escucho, era la puerta de mi habitación.

-Sakura, se que estas ahí, lo siento es solo que, tu sabes como me pone el alcohol. No era mi intención, y respeto tu decisión de dormir aquí esta noche. Solo quiero que sepas que te quiero.

Las palabras de Itachi me entristecían un poco, pero por un lado resultaban satisfactorias.

Detestaba pelear con el, pero algo bueno salía de las discusiones; si, su lado sensible, el que tanto me gustaba.

Tome mi pijama y después de ponérmelo regrese la mirada a la ventana. Desde ella podía ver el rio y el bosque en el que había conocido aquel extraño chico, del cual no sabía su nombre.

En eso una extraña sombra se acerco a la casa. Cuando se hayo mas cerca de la luz pude ver de quien se trataba.

Lanzo una piedrita a mi ventana y saludo algo frívolo. Era el chico del bosque, ahora con una camisa blanca y pantalones negros.

-Traigo tu tela- lo escuche decir después de que yo abriera la ventana.

-Chal- conteste divertida.

-¿Perdona?

-Así se llama, espera bajare.

Me sentía como adolescente viéndose con un chico prohibido a las espaldas de sus padres. Y aunque no quisiera, eso era lo que era. A excepción de los padres. Y el que yo no sentía nada por aquel chico.

Busque entre mis cosas algún abrigo o algo que pudiera cubrirme de la fría noche. Pero no encontraba nada, o mejor dicho nada que me gustara mucho.

-¿Qué haces?

Me alarme al escuchar aquellas palabras, se suponía que me encontraba sola y en el peor de los casos, Itachi seria el único que podría estar dentro.

Pero al girar me encontré con el misterioso chico.

-Como es que tu…

-Eso no importa, toma- estiro el brazo y deposito el chal sobre mi hombro- Hace rato intente dártelo, arroje una piedra, pero al parecer no escuchaste, luego vi a un hombre acercarse y me fui a esconder.

Involuntariamente me acerque a el y rodee su rígido y notoriamente caliente cuerpo con mis brazos. No lo pretendía abrazar, pero si había una razón, el acababa de salvarme de Itachi. Y estaba en deuda con el.

-Gracias.

Se movió algo incomodo y me aparte de su cuerpo.

-No pensé que esa cosa tuviera tanto valor.

-Hiciste más que devolverme el chal.

-Si lo lave, lo notaste.

-No seas tonto…

-Bueno, debería irme, tu esposo vendrá y me vera aquí.

-¿Como sabes de el?

-Lo vi cuando le abrió la puerta al otro hombre.

Paso un pie por la ventana, decidido a irse.

-¿A dónde iras?

-No lo se, al bosque tal vez.

-Porque no te quedas esta noche.

-Estás loca, tu esposo vendrá.

-No es mi esposo y el se quedara en la otra habitación.

-No creo que sea buena idea.

-Es tarde y hace frio, insisto, quédate.

Se alejo de la ventana cerrándola.

Algo en mi no lo quería lejos, necesitaba alguien con quien hablar. Y el era mi único amigo en ese momento.

-Duerme tú en la cama, el suelo esta bien para mí.

-La cama es muy grande, yo dormiré de un lado y tú del otro.

-De acuerdo- no sonaba muy convencido, pero no me importo.

Nos acostamos cada uno de un lado, dándonos la espalda.

Yo por mi parte estaba algo apenada y nerviosa.

-Soy Sasuke- finalizo.

Escuche como su respiración se volvía mas tranquila y note que se había quedado dormido.

-Gracias, Sasuke.