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Superman volaba hacia la mansión Luthor, cuando la vio saltar por los aires en medio de una explosión.

Sin entender nada de lo que en aquel lugar había sucedido, descendió justo para ver surgir de entre los escombros calcinados a su hijo, quien llevaba en brazos a una mujer inconsciente.

-¡Tom!

-¡Papá!

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo…?

-¡Luego hablamos! – lo cortó su hijo - ¡Liz necesita ir a un hospital! ¡Ya!

Superman no sabía quién era aquella mujer que su hijo depositó en sus brazos, pero ya lo averiguaría mas tarde. Salió volando nuevamente, llevándosela…

Tom volvió a entrar en la mansión en llamas. El fuego no podía lastimarlo.

Iba por Lex.

Lo halló desmayado en un rincón, con una viga de madera encima. La levantó con facilidad y lo tomó entre sus brazos; vio que el fuego había quemado su mano derecha horriblemente.

Lo sacó de la casa y lo depositó en el jardín, a cierta distancia.

Agotado, se desplomó a su lado y observó como el incendio avanzaba consumiendo la casa.

-¿Por qué? – murmuró una voz. Era Lex. Había recuperado parcialmente la conciencia.

-¿Hubieras preferido que te dejara allí dentro? – dijo Tom – La ayuda está en camino – le avisó, al oír a lo lejos sonidos de sirenas.

-Te disparé… Te di en el pecho… yo lo vi…

-Te equivocas – Tom miró hacia otra parte. ¡Demonios!Se había olvidado de ese hecho tan evidente. Luthor lo vio erguirse como si nada después de descerrajarle un tiro directo. Era obvio que recordaría una cosa así…

Decidió que lo mejor era poner distancia cuanto antes.

-Te ayudaran cuando lleguen – dijo a Lex – Quédate aquí.

Tom se marchó. Lex lo vio alejarse.

Luego, se desmayó otra vez.