Summary: dos adolecentes que se aman, una desgracia ¿puedes creer en los milagros?
Carlisle hablo con Charlie la prioridad era Bella, después arreglarían todo eso del odio a su hijo.
Ya eran tres meses sin saber nada, Edward no entendía como sus padres cedieron ante la petición de Charlie que era una reverenda tontería
-no diremos nada- dijo
-¿Por qué?- pregunto algo enojado- la policía puede encontrarla
-si, pero si la asustan volverá a huir- Charlie seguía odiando al chico pero no era el momento
Luego le grito a sus padres, pero nadie cedió, el quería encontrarlos lo antes posible como lo haría si nadie sabia que Bella estaba desaparecida.
El único consuelo que tenía era que un detective la buscaba ¿pero como un solo hombre iba a encontrarla en todo el país? Es ilógico, una reverenda estupidez pero ¿que mas podía hacer? Fue con su papá y Charlie buscar al lugar de donde llego la carta pero no encontraron nada, no se separaba ni un solo momento de su celular ala espera de que Bella se comunicara pero nada.
¿donde estas mi amor? Preguntaba cada que toma la foto que tenia sobre la mesita de noche esa que se tomaron hace 5 meses en el festival de Port Angels El la abrazaba por la cintura y Ella sujetaba su brazo ambos reían, ahora no encontraba una sola cosa que lo hiciera sonreír, viendo las fotos solo se preocupaba y entristecía mas.
Un día el detective llamo a Carlisle y a Charlie tenia noticias que darle, Carlisle lo sito en su casa Edward tenia derecho a saber lo que les comunicarían. Todos estaban reunidos en la sala viendo al hombre frente a ellos.
-¿Qué encontró?- pregunto Charlie desesperado
-tome- el hombre le dio una bolsa negra, Charlie la tomo algo confundido, al abrirla se encontró con ropa y una cartera
-¿Qué significa esto?- no quería imaginarse cosas
-la encontré en Tampa- respondió el detective
-¿Qué es?- Edward se levanto de su lugar y camino hasta Charlie- eso es de Bella
¿donde la encontró?
-lo siento mucho- el detective agacho la cabeza
-hable de una vez que pasa- exigió Edward a punto de golpearlo
-lo encontré en la estación de policías de Tampa- continuo como si no lo hubieran interrumpido- nadie había reclamado las pertenencias, no había reporte de que buscaran a la dueña, lo siento- volvió a repetir- hubo un accidente en carretera un camión se impacto contra un tráiler todos murieron la mayoría de los cuerpo quedaron irreconocibles, pensé que no se trataba de ella pero el forense me dio la descripción detallada- saco un papel- mujer entre 17 y 19 años, caucásica, embarazada el feto se encontraba con 19 semanas de gestación- nadie decía nada- lo siento volvió a repetir
Todos estaban en silencio, "eso no podía pasar, era un error", "Bella entrara por esa puerta en cualquier momento", esos eran los pensamientos que pasaban por sus cabezas.
-es tu culpa- grito Edward sacando a todos del shock- tu maldito- estaba por aventarse a Charlie pero Carlisle lo detuvo- si no la hubieras asustado, ella estaría aquí conmigo- grito antes de dejarse caer en el suelo llorando.
Toda su familia corrió a su encuentro Esme trato de abrazarlo pero el no lo permitió, se levanto del suelo y corrió a su habitación con su padre pisándole los talones temiendo por su integridad, Edward fue mas rápido y se encerró sin permitirle a su padre entrar.
Abajo todo seguía igual, Alice estaba en el suelo abrazándose las piernas mientras lloraba Esme estaba a sus lado tratando de consolarla, imposible por que ella también lloraba, el detective salió no era el momento de hablar dejo todo los papales encima de la mesa, ¿Charlie? El se encontraba en el mismo lugar sin poder moverse por su cabeza solo pasaba las palabras del detective "todos murieron", su hija, su Bella estaba muerta, "es tu culpa, tu maldito si no la hubieras asustado ella estaría a mi lado" su culpa, Edward no tenia que repetírselo el lo sabia había matado a su hija.
Como un zombi se levanto del sillón y salió de la casa de los Cullen, subió a su carro todo lo hacia en forma mecánica no era consiente de la gente, del los carros todo estaba perdido para el, su única razón de vivir, el regalo por el que su esposa dio la vida, Renee debía de estar maldiciéndolo por tener a su bebe a su lado ahí en el cielo.
Vio su casa sin valor a entrar y ver todas las fotos de Bella, todos los recuerdo hasta el ultimo cuando ella le pidió que no le quitara a su bebe, tenia que largarse de ahí, aunque deseaba unirse con sus mujeres no lo aria el arruino la vida de su hija y la muerte seria una fácil escapatoria para sus errores lo único que tenia que pagar con su existencia –por que ya no vivía– todo el daño que le causo a Bella lo últimos días de su vida, esa era su condena jamás olvidar el monstruo que era.
Tomo solo un poco de ropa y salió de esa casa sin decir nada a nadie tomo un taxi no quería nada, sin darse cuenta estaba en el aeropuerto de Seattle ahí tomaría otro avión no importaba donde nunca lo llevaría a lado de su Bella.
En casa de los Cullen nada cambio, Alice seguía llorando Esme a sus lado consolándola, Carlisle aporreando al puerta para que Edward le abriera, sin obtener respuesta.
Tres días pasaron ahora Emmett estaba en casa preocupado por su hermano y triste por la perdida de su hermanita. Todos estaban en la misma situación pero en este momento les preocupaba mas la situación de Edward, en esos tres días no había salido, no hablaba con nadie, solo se escuchaba su llanto lastimero, en los momentos que el cansancio lo vencía, todos se asustaban pensando que había cometido una locura.
Claro que paso por la cabeza de Edward, reunirse con el amor de sus vida y su hijo que no tubo la oportunidad de ver la luz, pero algo le impedía atentar contra su vida tal vez su lado masoquista o que en todas las religiones se veía el suicidio como una escapatoria fácil y se condenaba con el infierno, así nunca podría estar con Bella, la única solución era esperar su muerte, condenarse a vivir hasta poder estar alado de sus dos amores.
Al fin salió del su enclaustramiento, pidiendo a sus padres irse de ese lugar, no podría vivir si todo se la recordaba. Carlisle y Esme no lo pensaron mucho todos necesitaban nuevos aires para tratar de superar tan grande perdida, salieron del pueblo sin decir nada.
…..
Pasaron cuatro años desde aquel día Edward seguía respirando muy a su pesar, ahora se encontraba un parque cerca de la Casa Blanca toda su familia estaba en Washington D.C. para acudir a un evento importante, el recuerdo de años atrás le perforaba mas su corazón.
Había decidido seguir con vida hasta que pudiera reunirse con su único amor, pero no seria una carga para su familia, decidió terminar la preparatoria y entrar a la facultada de medicina en la universidad de Yale quería especializarse en pedagogía el simple hecho de estar cercas de niños le daba cierta paz.
Niños si no se equivocaba su hijo tendría tres años tal vez cuatro.
Salió de sus pensamientos cuando oyó un llanto, bajo la mirada y ahí frente a el en el suelo se encontraba una pequeña sobándose la rodilla.
-estas bien - se levanto para ver a la pequeña, ella negó incapaz de hablar -deja reviso tu rodilla- pidió, la pequeña volvió a negar –soy doctor puedo ayudarte- la niña volteo a verlo pero su cara de susto no fue lo que impacto a Edward, fueron sus ojos color chocolate como los de Bella, la niña se sintió intimidada por la mirada del hombre y comenzó a levantarse, Edward se percato de esto y cambio su expresión. –Perdón lavemos esa herida o se infectara- tomo la botella de agua que lleva en la mano y la dejo caer sobre la rodilla lastimada –no duele verdad- la niña le sonrío y negó
-Nessie- oyó que gritaron la niña volteo y el hiso lo mismo –Nessie ¿que haces?- se trataba de un niño como de unos ocho años de tez cobriza –nos van a regañar por alejarnos y a ti por hablar con extraños- se acerco a la niña
Edward se dio cuenta que se refería a la niña y se apresuro a defenderla –se callo y yo la ayude-
-lo siento- se disculpo el niño y después le sonrío –gracias
-de nada- le sonrío de regreso
-Jake- llamo la niña –vámonos
-si o nos van a castigar- respondió el niño tomando su mano –gracias- volvió a dirigirse a Edward
-de nada, tengan cuidado- el niño asintió y la pequeña le sonrió.
No entendió por que pero la niña le dio mucha ternura y un le produjo un sensación de paz que hacia cuatro años no sentía.
