El conde Alois Trancy podía ser muchas cosas: vanidoso, obsesivo, cruel. . .pero lo único que no era es: ser feliz. . . excepto claro, cuando un demonio de dorada mirada estaba junto a él.
-¡Claude!-grito desesperado entre aquella oscuridad-¡Claude!-volvió a llamar-
-¿sucede algo?-pregunto el demonio llegando por entre la puerta en las penumbras, alumbrado solamente por la poca luz de luna que se colaba por entre las cortinas-
-yo. . . tuve un sueño horrible. . . más bien una pesadilla-dijo en tono avergonzado evitando la mirada del demonio-
-espere aquí, le traeré algo para que vuelva a conciliar el sueño-dijo inexpresivo saliendo de la habitación-
-¡NO!, espera-dijo rápidamente al ver que este salía-solo. . .quédate aquí conmigo, hasta que me duerma de nuevo-le ordeno-
Claude frunció su seño por unos breves segundos, para enseguida ir a sentarse junto a Alois y arroparlo entre las cobijas. No era la primera vez que se encontraba en esa cama a esas horas, ya antes el rubio había pedido su presencia allí y no precisamente para verlo dormir. . .más le parecía extraño que de unos días para acá Alois se despertara en las noches gritando, pues eso no sucedía desde las primeras noches que había estado a su servicio y aquellas pesadillas siempre tenían que ver con aquel viejo pervertido, el cual cabe añadir, él tuvo el placer de asesinar.
-Claude-le llamo en susurros-¿puedo hacerte una pregunta?
-el castaño esbozo una débil y casi inexistente sonrisa-esa es una pregunta-le dijo viéndolo-pero usted está en todo su derecho de hacer cuantas le plazca
Alois se le quedo viendo dudando si hacer la pregunta o no, pero después de unos momentos con voz segura habló.
-¿Por qué hiciste el trato conmigo?-soltó sin más, sorprendiendo al mayordomo-
-por qué usted me invoco-le respondió sencillamente-
-pero bien pudiste negarte a aparecer. . .¿por qué fuiste?-pregunto nuevamente el rubio-¿Qué viste en mi?-agrego-
-un alma digna de devorar-le respondió haciendo que sus ojos brillaran para reforzar lo que dijo-
-un alma digna de devorar-dijo para sí mismo, luego, tímidamente preguntó-¿y el alma de Ciel es más digna o más apetecible que la mía?
-Claude volteo su mirada hacia la ventana por donde se veía la luna o parte de ella-el alma de Ciel Phantomhive es única verdaderamente entiendo el por qué Sebastián Michaelis la desea tanto-le respondió con cierta emoción-
Mas al voltear vio que Alois se había recorrido hasta el otro extremo de la cama, dándole la espalda y alejándose de él.
-ya veo. . .-respondió en voz baja y algo triste, para luego voltear a ver al demonio, claro que, sin acercarse-en ese caso te ayudare a conseguir su alma, después de todo eso forma parte del trato-le respondió sencillamente y Claude pudo ver en sus ojos tristeza y resignación mezcladas con algo de dolor-
Esto sorprendió un poco a Claude, que: como siempre, no dejo entrever sus emociones, más se acercó a Alois y le abrazo, aunque este se negó al principio, termino por aceptar el abrazo, momento que Claude aprovecho para susurrarle al oído.
-yo solo dije que su alma era única, nunca dije que fuese mejor o más apetitosa que la suya, después de todo es a usted a quien quiero devorar-y le lamio la oreja causándole escalofríos al menor-
-Claude. . –intento decir, más el mayor lo callo dándole un beso apasionado, el cual Alois aceptó gustoso-
Alois sabía lo peligroso que era depender de un demonio, como dependía Ciel de Sebastián, pero aún más peligroso era depender y aferrarse a un demonio como lo estaba el a Claude, y también sabía que tarde o temprano ese aferramiento o amor como dirían ellos los humanos. . terminaría por acabar con él.
