Gracias por los rw…aunque son poquitos…Snif snif…
SANGRE FRESCA
En la madrugada, cerca del amanecer, la luna se ocultó por fin y Harry sintió su influjo desaparecer. Sus músculos temblaron, y su forma osciló levemente, mientas su sensible hocico se contraía nervioso. Abrió los ojos levemente, y encontró la figura dormida de su amante a su lado, aun como hermoso y sedoso perro blanco. Harry simplemente, deseó seguir a su lado, y su forma no cambió. Con un suspiro, el lobo negro hundió el hocico en el esponjoso pelaje del otro, y volvió a dormirse enroscado con él.
Draco despertó ya de mañana – la noche había sido ajetreada – envuelto en una cálida manta de piel negra y bostezó levemente, girando la cabeza para mirar a su alrededor. Harry, aun como lobo, dormitaba a su lado. Y el joven se extrañó. La luz que se filtraba por la ventana indicaba que ya era de día, pero…Harry aun era un lobo! Se alarmó cuando los hechos calaron en su cerebro aun somnoliento, y cambió a su forma humana, sacudiendo al negro lobo que yacía a su lado.
Este abrió los ojos verdes y dorados, y vio su alarma y preocupación, y estirándose, dejó que el cambio le bañara. Su figura humana apareció sobre la cama, junto a Draco y este se sintió aliviado…y orgulloso. Harry no solo era un hombre lobo, de alguna manera, había logrado hacerse también animago, y su transformación no dependía tan solo de la luna o un arranque de ira, el joven tenía el control sobre la forma de su cuerpo, con la excepción de las tres noches de luna llena.
Ambos jóvenes estaban desnudos, pero Harry no parecía estar molesto por ello y sonrió dulcemente. Tal vez para Draco era confuso, pero a él no le importaba en absoluto ser el Alfa y estar mhh…al mando cuando ambos adoptaban sus formas animales, y cederle en control al joven vampiro el resto del tiempo. Si su lado lobuno, el más agresivo de su personalidad estaba conforme con ello…perfecto. Para demostrarle a Draco que nada había cambiado, que seguía siendo el mismo, le besó con timidez, deslizando sus brazos por su cuello.
Draco respondió instantáneamente, envolviéndole en sus brazos, tumbándole sobre la cama, y avasallando sus labios bajo los suyos. Harry entreabrió los labios, y por primera vez, busco con su lengua la del vampiro, retornando la caricia. El vampiro exploró a su gusto la boca del joven, tras haberse conformado con besos ligeros y superficiales, alentado por la respuesta, gimiendo y apresándole con su cuerpo entre las sábanas. Harry respondió vehementemente, y aunque no tenía experiencia, la sangre de las criaturas que corría por sus venas era cuanto necesitaba para complacer a su pareja.
Tras la duda inicial, su lengua lamió con suavidad los labios de Draco, y entro en su boca, arrancándole nuevos gemidos. El rubio vampiro le asaltó y Harry reprimió una sonrisa cuando notó los caninos alongarse en la boca que exploraba. Con deliberación, deslizó la lengua por las afiladas dagas, y aunque Draco evitaba presionarle demasiado para no clavarlos en sus labios, Harry se cortó a propósito, inundando la boca del vampiro con un súbito chorro de sangre.
Draco le aferró con tanta fuerza, que el moreno gimió, notando la tensión repentina de su amante. Jadeante y con los ojos rodeados por un halo rojizo, el vampiro separó los labios de la boca del joven, y rugió, frustrado y rabioso, luchando con sus propios instintos, para no lastimar a su pareja, luchando contra la sed de sangre. Pero Harry quería darle ese placer a su compañero, a Draco, no tenía sentido negarle por más tiempo lo que deseaba, lo que necesitaba… lamió sus labios con su lengua herida, dejándolos sangrientos, y le miró con serenidad, los ojos relucientes.
-Hazlo Dragón, vamos, toma mi sangre…
Los ojos del vampiro le perforaron con su intensidad, y este gruñó, mostrando los afilados caninos en una mueca casi agresiva, los ojos aumentando su halo rojizo, hasta cubrir casi toda la córnea. Bufando e inhalando aire por entre los dientes encajados, y descubiertos, el vampiro susurró, luchando por mantener el control:
-No será suficiente con esto, Harry…quiero morderte…
Acariciándole el rostro, el moreno sonrió, sin apartar sus ojos de los suyos y giró levemente la cabeza a un lado, exponiendo su yugular para su amante. Con un rugido ronco, el vampiro volvió a besarle, paladeando de nuevo su sangre, y se plegó contra su cuello, excitado. Le besó salvajemente y con pasión, hasta que Harry estuvo totalmente erecto bajo él. Draco besó su cuello una y otra vez, arrancándole jadeos cada vez mas acalorados, gemidos cada vez más desesperados y necesitados. El vampiro deslizó su lengua por su yugular, hasta que la piel del joven se erizó a su contacto. Entonces, con deliberación, y un último y sordo rugido, los colmillos se hundieron perforando la piel, arrancándole un jadeo de sorpresa al moreno, que se aferró a sus hombros con más fuerza.
Draco bebió lentamente, moviéndose sensualmente sobre el cuerpo ardiente de su amante, las erecciones de ambos atrapadas entre sus cuerpos. Harry respondió y sus jadeos se hicieron más rápidos y entrecortados. El sudor cubrió sus cuerpos, y el líquido seminal se unió al mismo, lubricando sus vientres cada vez más. El moreno gimió y se enarcó contra Draco, desenado poder besarle, pero el vampiro aun se estaba alimentando en su cuello. Con un último grito ahogado, alcanzó el orgasmo, y el vampiro gruñó sordamente en su garganta, arqueándose y corriéndose con él. Con mucha suavidad, el vampiro lamió las heridas del cuello de Harry, y estas se cerraron, sin dejar mas huella que dos diminutos puntos rosados.
Harry estaba sorprendido, pero gratamente satisfecho de que alimentar al joven vampiro resultase tan…placentero, y sonrió, con ojos somnolientos, el rostro muy sonrojado por el sexo. Pero Draco, aunque alimentado, sentía la urgente necesidad de reclamar su posesión sobre su compañero, y comenzó a besarle de nuevo, despegando lentamente sus alas.
Harry no se hizo de rogar, y le acarició, excitándoles a ambos, y pronto el vampiro marcaba el otro lado de su cuello con un trago suave y breve. Con besos ardientes y acariciándole sin cesar son las alas, el vampiro bajó hacia su entrepierna, haciendo enrojecer aun mas al joven cuando engulló su virilidad por completo. La sensación era tan increíble, que Harry alcanzó la plenitud en pocos minutos, y se derramó en la boca de su amante, gritando y gimiendo de nuevo, mientras Draco se masturbaba entre sus piernas.
Su erección apenas comenzaba a disminuir, cuando el vampiro le mordió, arrancándole un grito de dolor y sorpresa, aunque su lengua mitigó la punzante sensación casi de inmediato, dando paso a una nueva oleada de placer, brutal y arrollador, nublando su mente. Y cuando el tercer orgasmo le sacudió, Harry comenzó a marearse, y perdió la consciencia, los colmillos de Draco aun clavados en su virilidad. Draco le liberó, preocupado y se ocupó de cerrar las sangrantes heridas, que dejaron en torno a la base del exhausto miembro del joven cuatro pequeñas marcas rosadas. Trepó hacia arriba y le acarició el rostro, contemplando el rostro de su amante aun desvanecido, frunciendo el ceño con preocupación, escuchando el intenso latido de su corazón y la respiración. Le besó en los labios, con dulzura y muy suavemente, acariciándole una y otra vez, envolviéndole en sus alas protectoramente. Con lentitud, Harry parpadeó, sin abrir los ojos, inhalando un poco más profundamente y por fin, abrió muy lentamente los ojos; y sonrió, totalmente arrebolado.
Olfateo y torció el gesto, el aire olía intensamente a sexo, al aroma de Draco en sus dos formas, y a sangre. La mezcla era intensa, y le llenó de satisfacción ser el causante de ella. El vampiro, con rostro inquieto, le ayudó a incorporarse, y susurró algo nervioso, acariciándole en negro y revuelto cabello:
-¿Te encuentras bien Cachorro? ¿Tal vez ha sido…demasiado?
Harry le echo los brazos al cuello y le besó con dulzura, los ojos chispeantes:
-En absoluto Dragón. Pero la próxima vez…recuerda darme un pequeño respiro entre asaltos…
Se sonrojó intensamente, y sus ojos relucieron con picardía la añadir en tono meloso:
-Y me muero de hambre, Draco. Necesito comer…
Con una risa cantarina, el vampiro le alzó entre sus brazos de la cama, eufórico y satisfecho, y le llevó de esa guisa al baño, murmurando con ojos radiantes de alegría:
-Primero lo primero, y después el desayuno, Harry.
Harry asintió, levemente intrigado con la obsesión del joven por mantenerle limpio, pero se duchó sin objeciones con el exultante vampiro, que se dedicó a explorar con las manos su cuerpo, besándole, ávido al parecer de él. Finalmente limpios, cuando Harry logró convencer a Draco de mantener las manos quietas por unos minutos – no es que le importase que el vampiro le manosease, pero así no progresaban mucho en la limpieza – y dos jóvenes muy sonrojados, envueltos en albornoces, se sentaron ante un abundante desayuno.
Harry devoró con ganas un plato de bacón y huevos, tras un generoso bol de fruta variada, ante la sonrisa traviesa de Draco, que tan solo picoteo algo de fruta y té. Ante la expresión curiosa de Harry, que miró alternativamente a la comida y al vampiro, este susurró con voz aterciopelada:
-Estoy demasiado lleno de ti para comer ahora, Harry…
Enarcando una ceja, el moreno se inclinó un poco hacia él y preguntó con una amplia sonrisa, con aire seductor:
-¿Y eso es malo, Dragón?
Cogiéndole la mano, el vampiro besó cada una de sus yemas y murmuró con deseo:
-Dame un rato y te demostraré cuan malo es Cachorro.
Sonrojándose, el moreno bajó los ojos un momento, y luego volvió a afrontar los ojos de plata de Draco, ahora relucientes y brillantes, libres del halo rojo de la sed, pero llenos de pasión. En un murmullo levemente cohibido, susurró:
-Eres insaciable Dragón…
-Tu lo has dicho, Harry, tu lo has dicho…
El desayuno perdió su interés para el joven moreno, que tras picotear durante un rato más, atentamente observado por el vampiro, se levantó de la mesa y caminó lentamente hacia la ventana, el húmedo y lago pelo cayéndole descuidadamente por sus hombros. Tras una pausa ante la ventana, giró la cabeza hacia Draco y dejó caer lentamente y con sensualidad el albornoz, revelando su espalda y sus firmes nalgas, haciendo jadear al vampiro, y murmuró con voz increíblemente seductora, llena de matices cálidos:
-Demuéstrame cuanto, Dragón…
Los ojos de plata se dilataron, y el vampiro olfateó el deseo de su pareja, aun cauteloso, vacilante.
-Demuéstramelo, Dragón…
Susurró roncamente Harry, volviéndose lentamente, dejando ver al vampiro su cuerpo desnudo y nuevamente interesado. Draco se levantó, olvidado por completo el desayuno, avanzando hacia él, los ojos fijos en sus ojos, deshaciéndose del albornoz, y cuando llegó a él, volvió a mirarle intensamente, buscando en sus ojos el permiso. Le besó apasionadamente, envolviéndole en sus brazos, con la plena respuesta de Harry, y ninguno volvió a dudar más.
