Aquí vamos otra vez…y se presentan los padres de Harry en esta vida, y se aclaran ciertos aspectos de su naturaleza mixta. Espero que os guste. Y gracias por leer.

DIFERENCIAS OLFATORIAS

El resto del día, ambos jóvenes permanecieron encerrados en el dormitorio, parando solamente para que Harry pudiera recobrar fuerzas, tomando un bocado y bebiendo alguna cosa, con Draco uniéndosele ocasionalmente e insistiendo en una dosis de poción regeneradora de sangre. El vampiro bebió de él muchas veces, breves tragos, marcando su piel, aunque a veces, enredados en la pasión, se dejaba ir y bebía mas, incapaz de saciarse de él. El joven vampiro temía lastimar a su compañero, y refrenaba su deseo de saciarse de él, sabiendo que no podía tomar demasiado de una sola vez, hasta que agotados, ambos acabaron sucumbiendo al sueño, la primera parte de su vínculo sellada por la sangre.

Más tarde, por fin calmados, comenzaron a prepararse para su reaparición pública en la cena, con un nuevo y concienzudo baño, que provoco finalmente una pregunta por parte del joven lobo, una que llevaba pugnando por salir de sus labios algún tiempo:

-Draco…¿Por qué tantos baños?

El vampiro sonrió y murmuró sonrojado, mientras terminaba de aclarar el cabello de obsidiana de su adolescente amante, dándole un suave beso en la punta de la nariz:

-Para borrar el rastro de nuestras actividades, Harry. No quiero ir pregonando por ahí lo que hago contigo…

El moreno comenzó a reírse, goteando agua mientras ascendía los escalones, y se frotó el cabello con una toalla, mientras Draco salía de la bañera. Sus ojos verdes chispearon y se burló risueño del vampiro de cabello platino.

-¿Es una broma, no Draco? ¡No hay agua ni perfume que pueda borrar eso!

Los ojos de plata se dilataron sorprendidos y su propietario preguntó intrigado, olfateando atentamente, llenos los ojos de curiosidad, enarcando una ceja:

-¿Qué quieres decir Harry? Es cierto que siempre queda un leve rastro, pero no es lo mismo que proclamar a los cuatro vientos que hemos tenido sexo. No hay necesidad de ofender a nadie y este jabón está especialmente diseñado para eso…

Envolviéndose en su albornoz, Harry se acercó al vampiro y aspiró su aroma con lentitud, los ojos entrecerrados. Sonrió levemente, y susurró en voz dulce, mirando al otro directamente a los ojos:

-Mi sangre ha eliminado casi por completo el olor de tus anteriores…comidas, pero puedo decir que tus últimos donantes eran mujeres, y no siempre las mismas. Unas…3 diferentes en los últimos meses…4 incluyendo a tu madre?

Con una pausa y mirando con sonrojo a Draco el joven murmuró algo cohibido:

-Debí haberlo notado antes, Draco, pero estaba tan asustado y confuso…olías intensamente a otras personas, pero no llevabas el olor de nadie impregnado de "esa" manera en tu piel…

Los ojos verdes bajaron al suelo, avergonzados de haber dudado de su compañero y el muchacho murmuró contrito, con un gesto de velado pesar:

-Lo siento Draco, no me di cuenta de que llevas mucho tiempo solo…hasta que alguien me lo hizo ver, no fui capaz de darme cuenta de ello, aunque tenía la prueba justo ante mí…

El rubio vampiro sonrió y el sonrojo cubrió sus mejillas, cuando un nuevo pensamiento se abrió paso en su mente, y susurró cauteloso:

-¿Todos los hombres lobo tienen el mismo sentido del olfato? Porque ninguno ha hecho nunca ese tipo de comentarios…Yo puedo oler la sangre, a través de ropas y piel, el semen e incluso la adrenalina y otras hormonas en tu cuerpo, y distinguir un rastro reciente de otras personas en tu piel, pero después de un baño, el olor se vuelve tan tenue que casi desaparece para mí.

Harry dudó, removiéndose sobre sus pies, y se encogió de hombros.

-No estoy seguro, Draco, pero podemos preguntarle a mi padre.

Y le tendió la mano al vampiro. Por un momento, este pensó que su amante había perdido la razón, o que se había pasado bebiendo de él y el joven deliraba, pero se dejó conducir a la habitación del muchacho, demasiado anonadado. El moreno entró en el vestidor, tirando insistemente de él, y le condujo al fondo del mismo. Sobre un estante, reposaba un pequeño cuadro, y con asombro, el rubio vampiro vio dos figuras masculinas en él. Sonrojándose, el moreno murmuró con timidez:

-Papá, padre, quiero presentaros a Draco. Él es mi vampiro.

Se giró hacia el vampiro y le hizo sitio, añadiendo:

-Draco, estos son mis padres, Charles y Richard.

Tras la sorpresa inicial, el joven murmuró un educado pero breve saludo, casi notando como los dos hombres le asaeteaban con los ojos. Ambos parecían…bien…formidables enemigos, y respondieron con cortesía, pero sin dejar de observarle. Harry, ignorando las extrañas miradas cruzadas, se dirigió hacia el retrato y murmuró:

-Padre, tengo una pregunta. Al parecer, mi olfato y el de Draco tienen diferentes sensibilidades. El dice que después de un baño los olores ajenos se hacen tan difusos para él que apenas los percibe, pero yo puedo decirte cuáles son sus anteriores donantes de sangre. Y para mí – se sonrojó intensamente- el olor del sexo no desaparece con un baño…

El varón rubio de ojos verdes exclamó enojado e indignado, poniéndose en jarras, mirando a uno y otro con recriminación:

-¡¿Sexo Harold?¿No recuerdas lo que te dije al respecto?

Bajando la mirada, completamente avergonzado, el moreno murmuró entre dientes, totalmente mortificado, en apenas un susurro:

-¡Por favor papá! ¡Ahora no!

Ignorándole, el hombre desplegó sus alas y gruñó amenazador, enseñando unos diminutos colmillos al vampiro, que respingó, sobresaltado ante el fiero despliegue.

-Ud. es mucho mayor que él, y debería ser consciente, responsable y no abusar de…

Con un grito de desesperación, Harry se interpuso y masculló, profundamente mortificado:

-No hemos hecho "eso" aun papá; solo…otras cosas…

Con aire sorprendido, el enojado hombre le contempló mientras su marido pasaba una mano por su cintura en un gesto tranquilizador, más calmado que su rubio esposo, aunque sus ojos azul oscuro se fijaron en los del vampiro, como si buscara en ellos la respuesta. Tras unos segundos, se giró hacia su aun indignado y gruñente compañero y susurró conciliador:

-Déjales, cariño. Estoy seguro de que Harry es plenamente sincero y responsable, y confío en que su compañero no está abusando de su posición, no te preocupes.

Una mirada dura se intercambió entre ambos y Draco asintió imperceptiblemente. Serían tan solo unos retratos, pero eran los padres de su Harry. Girándose hacia su compañero, el semivela-sirena exclamó indignado, volcando su enojo en su pareja:

-¡Lleva dos noches sin dormir en su cama! ¡Y es luna llena! ¡¿Cómo quieres que NO me preocupe?

El hombre lobo gruño roncamente, y le dio un beso en los labios a su pareja, abrazándole estrechamente y Harry exclamó indignado:

-¡Hey! ¡Que aun estoy aquí todavía!

La pareja terminó su beso, y el rubio olfateo el cuello del otro, sonrojado y más calmado, aun envuelto en sus brazos, las alas replegadas en una pose más relajada. El moreno rió, y acarició al ahora mimoso mestizo sirena-veela y murmuró:

-No te preocupes, Cachorro. Tu olfato te viene de tu papá. El siempre podía decir con cuantas personas había estrechado manos a lo largo del día. Y deducir si alguna estaba interesada en mí y ponerse todo posesivo y celoso…

El rubio le dio un codazo al hombre y este ahogó un gemido y se rió de nuevo, una risa grave y fácil, que hizo relajarse a la alada criatura entre sus brazos. Charles miró con sus bellos ojos a los dos jóvenes, y añadió:

-Richard puede rastrear una presa o a otra persona a través de un bosque, e incluso tener una idea del estado general de salud y ánimo de los demás, a través del rastro de su olor. Pero lo que cuentas se parece más a mi propio olfato, y el sexo es tal vez la actividad que más hormonas libera en el cuerpo, de manera que es posible que lo huelas mucho tiempo después…

El hombre le miró con ojos preocupados y un estremecimiento erizó sus plumas:

-Harry, se cuidadoso, por favor. Un error puede ser irreparable y ocasionarte mucho sufrimiento.

Richard le abrazó más estrechamente y el rubio se dejó hacer, sus ojos verdes aun llenos de ansiedad. Dócilmente, su hijo asintió y murmuró un quedo: si papá. Se despidieron y Draco le hizo sentarse en el diván, apenas dejaron el vestidor, guiándole firmemente.

Sin soltarle de la mano, el intrigado vampiro murmuró con voz preocupada:

-¿De qué error hablaba, Harry?¿Qué es lo que tanto les inquieta?

Con un murmullo el moreno susurró nervioso, los ojos verdes llenos de dudas y miedo:

-Es que…no están seguros de cuál va a ser…mi género, Draco.

Riéndose el vampiro exclamó:

-Así que es eso! Bien, creo que tengo la solución a tus dudas.

Con un gesto, hizo acudir a sus manos un pergamino que flotó suavemente hacia ellos, y leyendo con cuidado, susurró:

-Aquí está, es este párrafo… Apariencia externa masculina bien definida, con órganos sexuales funcionales y fértiles. Presencia de útero y ovarios aun inactivos, conectados al recto. Diagnóstico: Hermafroditismo funcional interno con apariencia externa masculina, veeloide.

Harry frunció el ceño y susurró:

-No es tan fácil como parece, Draco. Si me parezco más a las veelas, es mi elección la que determina el resultado, puedo impregnar o ser impregnado por mi pareja. Pero si finalmente adopto las características de una sirena de apariencia masculina, aunque aun podría… fecundar a cualquier otra pareja si soy yo el que…

El moreno bajó la vista y se sonrojó, nervioso y azorado. Sus siguientes palabras apenas fueron audibles, y salieron de entre sus labios tensas y rezumantes de angustia:

-Pero en ese caso, existe una alta probabilidad de que tarde o temprano, aparezca una sirena hembra, y entonces, no tendré elección, Draco. Me veré forzado a…

El rostro del joven se contorsionó en un gesto de puro dolor, y añadió entre dientes, casi como si dejar ir las palabras fuese a hacerlas realidad:

-No se marchará hasta que yo quede preñado de ella, Draco, aunque luego nunca vuelva a verla en toda mi vida…

El joven jadeó tomando aliento y susurró descorazonado:

-Por eso las sirenas tienen tan mala fama, Draco. Las que aparentemente son hembras no tienen órganos reproductores funcionales, se limitan a recolectar el esperma de los mejores sementales, a reunir el mejor material genético posible y transferirlo a un macho adecuado junto con el suyo propio. Es la magia la que activa la preñez de este cuando se unen…y las mejores cualidades posibles son legadas a la siguiente generación… Eso fue lo que ocurrió con mis padres…Richard incluso se acostó con ella, aunque la idea le resultaba horrible, para darme también algunos de sus genes a mí…

Draco, conteniendo mentalmente la rabia y la ira, los celos y la posesividad, le sonrió y le acarició, dejando a un lado sus sentimientos para dar prioridad a los de Harry, que evidentemente estaba muy angustiado. Saber que pese a que le amaba, podía verse obligado a traicionarle, sin que su voluntad contase para nada en ello, debía ser muy duro, sobre todo con la sangre del lobo y de la veela corriendo también por sus venas. No es que le entusiasmase la idea que el informe médico apuntaba, pero había aceptado interiormente esa posibilidad, la de que tal vez, Harry fuese finalmente también la pareja de una sirena, pero aun así, Harry era suyo, para siempre, y le amaba con todo su corazón.

Hizo lo único que se le ocurrió en ese momento para animar al deprimido y acobardado mestizo, y besó con ternura al moreno, acariciándole una y otra vez el cabello, hasta calmarle por completo y lograr que se relajara contra su pecho. De todas maneras, comprendía perfectamente que tal vez Harry quisiera en algún momento ser padre, y él, desgraciadamente, no podía ofrecerle eso a su amado. Entonces, le susurró con plena sinceridad, la voz cargada de afecto:

-Harry, cualquier hijo tuyo será siempre hijo mío. Te lo prometo.

El joven sollozó quedamente, aferrándose al vampiro, asombrado de ser merecedor de tanto amor y entrega, inconsciente de su propia devoción para con su pareja. Draco le besó la negra cabellera, apretándole contra él protectivamente y susurró, intentado detener el acceso de lágrimas:

-Te lo prometo, Harry, le preguntaremos a Hades, tal vez él sepa si hay alguna manera de determinar esto…vamos Cachorro, venga, vamos a cenar…

Aseados, bien vestidos y más calmados, los dos bajaron al comedor, donde su aparición levantó miradas curiosas. Cuando pasaron cerca de la mesa de los hombres lobo, que en luna llena tendían a agruparse entre sí, unos rápidos olfateos curiosos hicieron alzarse las comisuras de la boca de Lupín en una casi imperceptible sonrisa. Y el lobo Alpha se levantó de la mesa. Harry se detuvo, y el vello de su cuerpo se erizó. No le gustaba en absoluto que el otro rondase cerca de Draco y sus ojos centellearon, aunque se dominó. Racionalmente sabía que el otro no era un peligro para su compañero, ni una amenaza para su unión, pero contener sus instintos era otra cuestión. El vampiro olió la súbita bocanada de adrenalina, y percibió el destello de su mirada al cruzarse con los ambarinos ojos de Lupín, pero en imperceptible movimiento, el joven bajó los ojos apenas un segundo, y entonces Lupín se aproximó, apenas los hombros de Harry se relajaron levemente, y aunque el lobo se mantuvo al menos a un metro entre ambos, Harry ladeó el cuerpo, interponiéndose parcialmente ante al vampiro.

-Veo que Harry encontró tus habitaciones sin problemas, Draco…

Los ojos dorados escrutaron el rostro del vampiro, llenos de ligera preocupación. Harry era después de todo un miembro de su manada, y el gran macho sentía un fuerte instinto protector hacia él, pese a su breve relación. Harry alzó ligeramente una ceja, confuso, leyendo perfectamente las emociones del otro. La protectividad entre los miembros de una manada es fuerte, pero la intensidad que percibía en Lupín era casi excesiva. Con una sonrisa y cogiendo en su mano la del muchacho, el vampiro murmuró asintiendo levemente:

-Gracias por cuidar de él y traerle de vuelta, Lupín.

La sonrisa del castaño se ensanchó y el hombre respondió con una mirada condescendiente al moreno de ojos verdes:

-¡Oh, de nada! Hubiera regresado él solito, en cuanto el sentido común entrase en su cabezota.

Con un gesto ambiguo hacia la mesa, el lobo Alpha susurró, mirándole directamente a los ojos:

-¿Correrás con nosotros esta noche Harry?

Las dudas se reflejaron en el rostro del muchacho y el hombre añadió conciliador:

-Solo unas horas, Harry, quiero que conozcas mejor a los demás…

Con un gruñido casi inaudible y un leve asentimiento, Harry aceptó y se retiró con Draco hacia la mesa de sus padres y Hades, seguidos por las miradas y risas maliciosas de muchos comensales, que habían olido los residuos de la intensa actividad de los jóvenes, y fueron capaces de percibir que Draco estaba plenamente saciado de sangre. Los vampiros se percataron de que su joven líder estaba satisfecho y bien alimentado, por una vez, y las sonrisas se extendieron por el comedor.