Y por si el capitulo anterior os dejó con alguna duda, ahí va el final del encuentro entre el rubio vampiro y el mestizo moreno de ojos verdes…Agarraos al sillón.

RETORNO Y NOTICIAS

Tras abandonar su merecido baño, los jóvenes comieron, saciando su hambre devoradora, jugando y acariciándose entre bocados, las molestias físicas de sus intensas sesiones borradas o suavizadas por el agua caliente. Draco hizo que Harry tomase todas sus pociones, las reconstituyentes, y la regeneradora de sangre y el mismo tomó una dosis de la primera ante la mirada jocosa del moreno ojiverde.

Se recostaron de nuevo en la cama, vestida de limpio tras varios días sin abandonarla, recordando con nostalgia como sabanas y demás ropa de cama había acabado reducida a poco más que jirones, trapos impregnados de su sangre, sudor y semen. El joven vampiro ordenó a los elfos que no se deshicieran de las ropas de cama, por rotas o manchadas que estuvieran, y que no las lavasen tampoco, ordenándoles guardarlas tal como estaban, cuidadosamente dobladas en un cofrecillo. Las pobres criaturas se habían retorcido las orejas ante la extraña orden, pero la habían cumplido, pese a su sorpresa.

El vampiro acarició suavemente la piel que se le ofrecía, sin ansiedades, recreándose y saboreando cada detalle de aquel cuerpo que temblaba bajo su más nimio contacto, y su joven amante gruñó complacido. Inclinándose, Draco deslizó la lengua por uno de sus pezones, y Harry gimió suavemente. Tal vez por su parte lobuna, la lengua húmeda y caliente de Draco era terriblemente erótica para el joven mestizo y el vampiro explotó esa debilidad a conciencia. Enarcándose y acariciándole, el moreno se dejó llevar suavemente a una nueva fase de excitación, y jadeó levemente.

Con un gesto, el rubio le tumbó en la cama y Harry le dejó hacer. Aun notaba algo…sensible su parte trasera, pero no le dolía realmente ni nada de eso, así que supuso que podía hacerlo una vez más. Draco se instaló entre sus piernas y le acarició el erguido pene, para después deslizar su lengua tentadoramente por él."Bueno…si sigue así un poco más…no voy a durar mucho" Pensó Harry, viéndole lamer su miembro como si de un polo se tratara. Como si sintiera sus pensamientos, el vampiro sonrió taimadamente y ascendió dejando besos a su paso, hasta reclamar su boca y murmurar tras romper el beso con voz ronca:

-Ven aquí, Cachorro…

Harry se incorporó, plegándose a sus deseos y sonrió. Después de todo, Draco le había tomado en mil y una posturas en los días anteriores, demostrando una gran imaginación y empeño en llevar a cabo lo que visualizaba. Y ninguna de las experiencias había sido mala para él. Pero el vampiro le hizo sentarse entre las almohadas, acomodándole con ellas y avanzó sobre sus muslos, besándole de nuevo. Acarició su erección, arrancándole un gemido ahogado y se acomodó en su regazo, dejando que su propio miembro rozase con el del joven. Una vez firmemente instalado, Draco procedió a besar a Harry hasta dejarle sin aliento, moviéndose suavemente sobre él, rozándole de manera incitante, hasta que se alzó sobre el apoyo de sus rodillas y se dejó caer en un gesto firme sobre la erección del moreno.

Había usado un potente hechizo relajante y otro lubricante sobre sí mismo, y el glande de Harry se abrió paso sin problemas en su esfínter. Draco gimió, siseando entre dientes ante la sensación extraña, secundado por Harry que había abierto los ojos, dilatados por la más absoluta sorpresa. Harry se aferró a sus caderas, por instinto, reteniéndole, sus ojos de esmeralda llenos de luz dorada. Arrojando la cabeza atrás, el vampiro jadeó, y se empujó aun mas contra la poderosa erección, que abrió su cuerpo por primera vez, exhalando un nuevo grito ahogado. El moreno le atrajo hasta si, y le besó con vehemencia, arrebatado, vibrando con él. Poco a poco sus cuerpos se unieron, encontrándose y reconociéndose en esta nueva e inesperada manera, y el placer les embargó.

Los ojos de Harry no perdían de vista a Draco, como este gemía y se alzaba para empalarse de nuevo en su cuerpo, la tensión alternando en sus músculos, su expresión de absoluto deleite y abandono…Era lo que Draco le había negado a todos sus amantes, incluido Harry en su anterior vida. Draco le estaba otorgando lo que no había dado a nadie, su rendición y compromiso absoluto, cumpliendo su promesa de entregarse a él, totalmente. Harry sintió más, mucho más que placer físico. Era como volver a comprometerse, era saber que eran el uno enteramente para el otro, para siempre, en la forma y manera que ambos necesitaran. Cuando por fin, el vampiro logró acomodarle por completo dentro de sí, gritando su nombre entre gemidos, Harry se sintió en el cielo.

Una parte de él, dominante y agresiva, que usualmente estaba oculta y que ciertamente había estado dormida hasta ese momento, surgió. Los ojos verdes se volvieron casi dorados y aferrando las esbeltas caderas del rubio, sujeto este entre sus firmes brazos, Harry se levantó del lecho con Draco aun empalado en su virilidad. Apoyándolo contra uno de los gruesos postes de la cama, le embistió con fuerza, mientras Draco se aferraba a sus hombros y gritaba de placer, arqueando las caderas contra él, las piernas ancladas en su cintura. El vampiro jadeó, arañando sus hombros, los ojos casi en blanco de placer ante las vigorosas embestidas, suplicando más, más, más… Se corrieron casi juntos, el orgasmo de Draco arrastrando a Harry detrás de él, aullando y sollozando incoherencias. Draco le mordió, aun apresado contra el poste y lleno de él, y Harry devolvió el mordisco, marcando ahora el otro lado de su cuello. Con una nueva erección, y aun unidos, deslizó la rubio hasta el lecho, las piernas colgando a ambos lados de sus caderas y reanudo su encuentro, afirmándose en el suelo, sujetando sus muslos en sus manos para atraerle hacia sí.

Draco hizo caso omiso a la ligera sensación de molestia inicial, rápidamente perdido en el placer, ahora mucho más confuso por las sensaciones que las mordeduras de Harry le producían, pero emborrachado e intoxicado por ellas. Harry le hizo correrse de nuevo, esta vez con más calma, pero con igual ardor detrás de cada gesto, y el rubio le notó vaciarse en su interior instantes después, tensándose antes de derrumbarse a su lado. Harry le besó, abrazándole, pero el vampiro tenía otras ideas. Gateó hasta su sexo, aun semilleno, húmedo de semen y lo englobó en su boca. Su lengua y sus labios hicieron el resto, y pronto Harry gruñía de nuevo, enardecido y salvajemente agresivo. Tumbándole bocabajo en la cama, el moreno le tomó con pasión, deslizando una mano bajo él para acariciar su miembro mientras le penetraba. Los jóvenes gimieron, sudorosos y jadeantes, cuando se corrieron de nuevo y se derrumbaron sobre la cama, nuevamente agotados, el moreno aun dentro de Draco.

Después de eso, durmieron hasta el día siguiente de un tirón, exhaustos, y ambos despertaron con unas radiantes sonrisas, aunque sentarse suponía una ligera molestia aun, sobre todo para Harry. De nuevo se regalaron con un buen desayuno, un baño lleno de ternura, besos y caricias; y una vez limpios y bien vestidos, llamaron a la familia de Draco y a Molly.

La medimaga reconoció a ambos muchachos, primero a Draco, después a Harry, y sonrió. Ambos estaban en buen estado, y las leves marcas de moretones que aun exhibía Harry desaparecerían con una simple crema. Después de todo, la fortaleza física de ambos era grande, y sus instintos habían estado fuera de control.

-Bien, enhorabuena a los dos. Harry, llevas en tu interior dos embriones, que actualmente están en un estado latente. No puedo deciros el sexo de los bebés, aun no son más que un pequeño grupo de células y magia. El embarazo real comenzara cuando ambos estéis listos para ello, probablemente, poco después de que completes tu desarrollo físico.

La mujer giró sus ojos hacia Draco que parpadeaba con una sonrisa de oreja a oreja mientras murmuraba una y otra vez "¡Dos! ¿Son dos?"

-Los mordiscos rituales son comunes para veelas y lobos, pero me preocupa la reiteración, así como el que Harry este tomando repetidamente tu sangre, Draco.

El rubio bajo la cabeza con confusión, sonrojado y murmuró:

-A mi no me importa. Me hace sentir algo…muy especial.

Lucius enarcó una ceja, sobreponiéndose al shock de saber que iba a tener dos nietos, ignorando el intenso olor a sexo que emanaban ambos jóvenes, pese al baño ritual y las lociones especiales que siempre usaban los vampiros. Harry murmuró entre dientes, completamente sonrojado:

-A veces…no puedo evitarlo…pierdo el control…

Los vampiros sonrieron radiantemente ante la admisión y Molly suspiró suavemente.

-Está bien, Harry. Es perfectamente natural. Draco es inmune al veneno del lobo, así que por ese lado no hay peligro. Cierta contaminación es inevitable y esperable, pero no te descontroles. No más mordiscos por ahora Harry. Deja que tu organismo se adapte, y si la ansiedad por morder a Draco se incrementa, quiero un aviso inmediato. Después de todo, ahora debes cuidarte mas, no? Pasaros por mi consulta mas tarde para que os dé un listado de cosas a evitar.

El moreno asintió sonrojándose, y Molly les dejó a solas, con su familia. Los ojos negros de Hades relucían de orgullo. El primer vampiro engendrado en…mucho tiempo, demasiado, realmente; era de su sangre, los hijos de su Childe y su poderoso compañero. Y los Malfoy…si les hubiesen coronado reyes de Inglaterra y sus Colonias, no habrían estado más felices. Narcisa abrazó al joven mestizo, sollozando suavemente de alegría, mientras Lucius apretaba tan fuertemente entre sus brazos a Draco que el joven temió que su padre iba a dislocarle algún hueso.