CAPÍTULO 05: ¡EL PODER DE LA JUVENTUD A TOPE!
Shiro se dirigió al palco preparado para los luchadores, donde Naruto lo recibió entusiasmado. Kakashi solo afirmó con la cabeza, Shiro hizo lo mismo.
- ¡Ha sido genial Shiro-sensei!
- Venga, tampoco ha sido para tanto.
- ¡Para nada! ¡Ha sido fantástico!
- Bueno, bueno… que se supone que he ganado al padre de tu mujer, ¿cómo crees que se pondrá cuando se enteré que me alabas a mí y no a su esfuerzo?
Naruto pensó en las últimas palabras que dijo Shiro y se quedó de piedra. Sabía lo terrorífico que era Hiashi cuando se podía enfadar. De hecho lo comprobó un día que le tocó pagar por el castigo de una broma que Naruko le hizo a su abuelo. Chorreaba sudor solo de imaginarlo.
Al verlo, Shiro se rió por lo bajo. Un chirrido en el altavoz indicaba que el comentarista iba a hablar.
- Damas y caballeros, dentro de poco tendrá lugar el tercer combate. Por favor luchadores, vayan preparándose.
- Anda, ese es el combate de cejas pobladas, ¿no? – Comentó Naruto que ya se había recuperado del Soc. y miró a Lee que le daba la espalda y parecía que temblaba. Se acercó a él y le puso una mano en el hombro de manera amistosa -. Ey no te pongas así, ya verás como todo va…
- ¡Uoooooooh! ¡Por fin me tocaaaaaaa!
Naruto cayó al suelo de la impresión cuando Lee gritó de repente y alzó las manos al aire. Sus ojos expulsaban llamas y su cuerpo no paraba de moverse.
- Esta claro que este chico tiene mucha energía, ¿verdad? – Comentó Shiro.
- Es un problema… - suspiró Shikamaru.
Se oyeron unos pasos que provenían de la puerta que provenía del pasillo que llevaba al palco de los luchadores. Todos, salvo Lee que estaba emocionado por su futuro combate, se giraron para ver quién era.
En principio pensaron que podía ser Hiashi, pero no, era un cansado y agotado Gai.
- Y-Ya he terminado… K-Kakashi… ya podemos luchar – las palabras de Gai se entendieron a duras penas, le faltaba el aliento a más no poder y casi ni hablaba bien. Cayó de rodillas al suelo e intentaba recuperar el aliento.
A todos les cayó una gota detrás de la cabeza al verlo. Kakashi se acercó a Gai y se arrodilló frente a él.
- Gai, el combate lo gané yo, tú te marchaste y fuiste eliminado.
- ¿Eh? – Gai pensó un momento en las palabras que le dijo Kakashi, más bien parecía una eternidad - ¿¡Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!? – Gai se quedó de piedra.
- Son las normas oye.
De nuevo se quedo pensativo, Kakashi tenía razón.
Como si nada hubiera pasado, Gai se levantó, hizo señal del OK con su mano y sonrió. Pose del tío Guay la llamaba.
- ¡No pasa nada! ¡Estos combates son para la juventud! ¿¡Verdad que sí Lee!?
Lee no le hacía caso, estaba absorto en sus emocionados pensamientos sobre el combate, expulsando fuego.
- ¿¡Verdad que sí Lee!? – Gritó Gai mientras le daba un fuerte puñetazo a Lee que lo estrellaba contra la pared y lo incrustaba en ella de espalda y boca abajo. Entonces Lee vio a su maestro.
- ¡Gai-sensei! ¡Ha vuelto!
Gai se acercó a su alumno y se arrodilló frente a él.
- Escúchame Lee. En este torneo tienes que demostrar a todo el mundo del poder tú juventud. ¡Demuestra la fuerza que posee la época más bella de toda la vida!
Lee sacó su brazo incrustado de la pared y se lo colocó en la frente en base de entendimiento.
- ¡Si, Gai-sensei!
- Lee…
- Gai-sensei…
Maestro y alumno se miraban emocionados el uno al otro, con los ojos llenos de lágrimas. Al final Lee salió corriendo de la pared y se abrazó a su maestro con un fuerte abrazo de pasión. Gai hizo lo mismo.
- ¡Leeeeeeeeeee!
- ¡Gai-senseiiiiii!
El resto de los presentes se sentían algo deprimidos con la escena y preferían mirar a otro lado.
De nuevo un chirrido en el altavoz.
- Participantes Rock Lee y Merik Toriyo, acudan al campo de batalla.
Maestro y alumno se separaron de golpe.
- ¡Adelante Lee! ¡Muestra el poder de tú juventud!
- ¡Uooooooooh! ¡Si Gai-sensei!
Lee no fue por el pasillo para bajar al escenario, sino que saltó desde el palco al campo de batalla. Su rival si que había ido por el pasillo y estaba entrando a la zona de batalla por la puerta justo en ese momento.
Todos lo miraron. Un chico pelirrojo, bastante alto, de complexión normal, de ojos rojizos. Algo muy normal pero… su rostro parecía el de un auténtico crío. Por su tamaño parecía que tuviera ya entre los 18 y 23 años pero, su rostro daba a creer que parecía que tuviera unos 12.
Entre el público se oyeron murmullos, incluso la propia Tsunade estaba sorprendida.
- Shizune, ¿quién es ese chico?
- No lo sé Tsunade-sama. No me suena.
- ¡Pues ve a investigar!
Shizune se asustó un poco pero por fin reaccionó.
- ¡S-Si!
Todos se quedaron fascinados ante ese extraño ninja. Llevaba en su frente el protector de la aldea de Konoha, pero a nadie parecía sonarle y a pesar de que por su rostro parecía muy joven, a varias chicas le parecían muy guapo y empezaron a abuchearlo.
Al contrario que el resto, Lee ni se inmuto.
- ¿Tú eres Rock Lee? Es un placer conocerte – saludó el joven con una sonrisa.
- Lo mismo digo, pero no pienso ser flojo contigo. Me lo tomaré en serio.
- Espero que lo hagas – de nuevo el chico tenía esa cara sonriente.
Lee no sabía porque, pero su mirada le daba mala espina. Sus ojos de color rojo como el fuego no le parecían nada del otro mundo, pero notaba algo en ellos que no le gustaba.
- ¡Luchadores! ¡Empezad!
Lee no se esperó y paso directamente al ataque. Comenzó a atacar al joven cuerpo a cuerpo con puñetazos y patadas. Merik esquivaba todos los golpes con gran facilidad, como si los pudiera predecir.
- ¿¡Esta esquivando los golpes de cejas pobladas!? – Dijo un sorprendido Naruto.
- Es cierto, los esquiva sin mucha dificultad – añadió Kakashi cruzado de brazos y mirando el combate.
- Tiene un rostro infantil, pero desde luego se defiende bastante bien – comentó Shiro.
- Vamos, otro problema… - suspiró Shikamaru.
Lee no entendía como era posible que sus golpes no le dieran a su rival. Los esquivaba con gran facilidad, como si los pudiera predecir sin problemas. Se alejó de él de un salto y se puso en posición de combate.
- Esquiva todos mis golpes sin problemas, como si ya supiera lo que voy a hacer… - pensó Lee mientras examinaba a su rival que estaba sin moverse y sin colocarse en posición de ataque o defensa – Bien… en ese caso…
Lee dio un gran salto en el aire y se puso en la posición del águila. Luego se lanzó contra su enemigo mientras se preparaba para darle una patada voladora.
- ¡Dainamikku-Entori!
Merik saltó en el aire y esquivo a Lee antes de que le diera. Este se estrelló contra el suelo, partiéndolo en cientos de pedazos, y hundiéndose en él.
Se creó una gran cortina de polvo, pero Merik salió por el aire de ella.
- Has fallado – dijo Merik sonriendo.
- ¡Todavía no he acabado!
La voz provenía de arriba. Merik se giró y vio a Lee que se acercaba a toda velocidad, preparado para intentar a volver a darle con su patada voladora.
Merik la esquivó girando sobre si mismo, lo que le impulsó a la derecha y Lee se perdió de nuevo en la nube de polvo.
- Has vuelto a fallar
- ¡Ya eres mío!
De la nada Lee apareció disparado a toda velocidad contra Merik y lo golpeó en el estómago. Luego lo impulsó contra el suelo, contra el que lo estrelló y lo hundió en él. Seguidamente, dio un saltó hacía atrás, y tras realizar varias volteretas, se puso de nuevo en posición de combate.
- ¡Muy bien cejas pobladas! – Gritó Naruto.
- Vaya, así que ha hecho tres patadas de esas seguidas. No esta nada mal – alabó Shiro el trabajo de Lee.
- Esa técnica mía da una sola patada en la que concentró una gran potencia. Lee la divide en tres patadas donde da la mayor potencia a la tercera – explicó Gai.
- Ya veo. Teniendo en cuenta el poder destructivo del taijutsu de Lee, ese golpe le ha tenido que hacer un gran daño a ese chico.
Todos miraban al campo de batalla a ver que pasaba con Merik. El golpe de Lee había hundido a Merik en el suelo. ¿Lo habría matado? Hasta Lee comenzaba a pensar que quizás se había pasado un poco.
Todos cambiaron de opinión cuando Merik salió de entre los escombros de tierra. Lleno de rasguños, pero se movía como si nada hubiera pasado. Por el labio le salían un poco de sangre que se quitó pasando su mano por el labio.
- Eso ha estado muy bien. Me has pillado desprevenido.
- Es una de mis técnicas especiales. En alguna de las patadas te pillaré seguro.
- Entiendo. La última patada es en verdad la más poderosa. Verdaderamente ingenioso.
- Bueno, creo que ya esta bien de tanta palabrería. Así que sigamos si no te importa.
- Me parece bien.
De nuevo Merik no se ponía en posición de combate, lo que desconcertaba bastante a Lee, pero no solo a él, sino al resto de gente que miraba el combate.
- ¡Ahora verás!
Lee saltó de nuevo en el aire y se preparó de nuevo para realizar su patada voladora.
- ¡Dainamikku-Entori!
- ¡Tsunade-sama! – Gritó Shizune mientras se acercaba al asiento de su maestra.
- ¿Qué pasa Shizune? Ahora que Lee volvía a atacar…
- ¡Miré! ¡Es el expediente de Merik Toriyo!
- A ver…
Tsunade lo ojeó y se quedó sin palabras.
- ¿V-Va esto en serio…? – Pensó para si misma.
Miró los datos de sus misiones. Había hecho varias decenas de misiones de rango S y todas con éxito. Tenía 30 años, vivía en Konoha y pertenecía al ejército privado ANBU del tercer Hokage, después de su muerte estuvo inactivo todo ese tiempo.
Tsunade ojeó sus atributos como ninja. Esto le dejo aún más de piedra. Todos los atributos de ese ninja eran de los más elevados que jamás había visto, ¡incluido el taijutsu! ¡Lo tenía aún más elevado que Gai!
Rápidamente, Tsunade miró de nuevo el escenario de combate donde Lee estaba a punto de alcanzar a Merik.
Merik no se movió hasta el último momento. Justo cuando Lee le iba a dar una patada en la cara, Merik se inclino, apoyó su manó izquierda sobre el suelo y luego elevó en forma de circunferencia su pierna, hasta golpear en el costado izquierdo a Lee, quién salió disparado a toda velocidad hasta estrellarse contra la pared, que estaba a más de 20 metros.
Todos se quedaron con la boca abierta, sobre todo Gai. Ese chico había detenido a Lee en pleno ataque y lo había atacado a la vez. Algo impensable con una técnica como esa.
Lee salió de entre la polvareda. Tosiendo un poco y cayendo al suelo de rodillas. El costado le dolía bastante. Aunque se puso en pie pasando del dolor.
- ¿Cómo lo ha hecho? Me ha atacado justo cuando pasaba a su lado con esa velocidad y esa potencia… no me lo puedo creer… - Lee se acarició un poco el costado y miró de nuevo a su adversario y sonrió - . Este va a ser un gran combate – pensó para si mismo.
- ¿¡Pero como ha hecho eso!? ¡Qué alguien me lo explique! – Gritó Naruto mirando a todos los presentes.
- Ha sido un buen movimiento… - dijo Shiro - . ¿No lo crees Gai?
- Si. Pero jamás pensé que hubiera alguien que pudiera hacerlo.
- ¿Eh? ¿Eh? – Naruto miraba a Shiro y Gai - ¡Qué alguien me explique que ha pasado!
- Naruto es muy sencillo – dijo Shikamaru y Naruto lo miró - .Cuando Lee ha utilizado su golpe, según descendía concentraba más poder en su patada gracias a la velocidad, su fuerza física y su chackra y más poderosa hacía la patada, por lo que si te golpea, es un golpe muy devastador.
- Eso lo entiendo pero… ¿cómo ha podido atacarlo justo cuando estaba utilizando ese golpe? ¿No se supone que es un golpe imposible de parar?
- En verdad, hay varias formas de pararlo Naruto – intervino Shiro.
- ¿Eh? ¿Ah sí?
- Una de ellas es como la ha hecho este chico. Cuando Lee estaba a punto de atacarle, el chico ha posado su mano en el suelo y la ha usado como un modo de mantener el equilibrio mientras daba su patada, pero es mucho más que eso.
- No lo entiendo.
- Es muy sencillo Naruto – intervino esta vez Kakashi - . Cuando Merik ha golpeado a Lee, el contacto de su patada contra el cuerpo de Lee en verdad solo le podía perjudicar a él, porque a pesar de que golpeará a Lee, el daño que el recibiría sería el mínimo, mientras que Merik recibiría todo el daño.
- Por eso – continuó Shiro – posó su mano sobre el suelo. No solo como medio de impulso, sino también como un medio para distribuir toda esa energía.
- No lo entiendo…
Todos suspiraron.
- A ver… - siguió Shiro - . Imagina que de pronto recibes un fuerte golpe en tú estómago. La fuerza que realiza ese golpe se distribuye por todo tú estómago, haciendo que te duela. Pero, si consigues que haya algo que lo contrarreste, entonces no te dolerá. Como por ejemplo, golpearte tú mismo en un costado para hacer el daño mínimo.
- Lo que ese chico a hecho – siguió Kakashi – es que cuando ha golpeado a Lee en su costado, la energía que se ha distribuido por su cuerpo fuera a parar al suelo al posar su mano en él, porque se ha movido por todo su cuerpo buscando una zona por donde salir, y allí la ha encontrado.
- Pero aún así… golpear a Lee a esa velocidad y con esa potencia quiere decir que ese chico tiene una fuerza física fuera de lo común… - dijo Gai, algo nervioso.
- Si, eso es verdad. Es cierto que yo o tú mismo Gai podemos hacer algo parecido. Habrá usado su chackra para potenciar su patada, por eso le habrá podido dar tal golpe. Y si añadimos que ese chico puede ser un experto en el uso del taijutsu, la cosa se explica sola.
Todo el público estaba atento a como iba a continuar el combate. Ambos luchadores estaban quietos, pero estaba claro que no iban a tardar mucho en moverse.
- Bien… en ocasiones como esta…
Lee se arrodillo y se levantó las perneras del pantalón, mostrando una especie de pesas de entrenamiento. Se las quitó y las cogió con ambas manos.
- Con esto estaré más ligero.
Las tiró por el aire. La gente murmuraba diciendo cosas como:¿qué pasaba por qué se quitará unas pesas? Seguro que no había mucha diferencia. Pero al tocar estas el suelo, todos los comentarios cambiaron.
Las pesas se hundieron en el suelo, provocando un pequeño temblor en todo el estadio. Merik silbó al verlo.
- Vaya, si que llevabas peso chaval.
- ¡Ahora vas a ver!
Lee comenzó a correr hacía Merik y pronto desapareció de su campo visual, dejando tan solo un rastro de polvo. En verdad, nadie lo veía.
- Pero, ¿dónd…?
Merik recibió un golpe en la cara que lo tiró al suelo. Antes de caer posó ambas manos y se impulsó para dar un saltó y aterrizó en el suelo tras dar una voltereta.
- Así que te has vuelto más rápido… bien… eso hace esto más interesante.
Se seguía sin ver a Lee, pero Merik no perdía la sonrisa de su rostro. Se quedaba quieto, sin moverse. Como si esperara a que Lee lo atacará
De la nada, Lee apareció ante Merik e intentó golpearlo con un patada baja, pero Merik saltó en el aire justo cuando la patada baja giratoria de Lee iba a golpearle.
De nuevo Lee desapareció y siguió a Merik hasta el aire, donde le dio una patada que Merik paró con sus brazos, pero la potencia del golpe lo hizo elevarse aún más.
- ¡Ya eres mío! – Pensó Lee sonriendo y desapareció de nuevo hasta situarse en la espalda de Merik.
Con sus brazos lo sujeto y las vendas de sus brazos lo ataron. Ambos comenzaron a caer de cabeza hacía el suelo, girando a una gran velocidad como si de un pequeño torbellino se tratarán.
- ¡Omote Renge!
- No me voy a dejar pillar tan fácilmente chico…
Haciendo acoplo de sus fuerzas, Merik se libró de las vendas rompiéndolas y se separó de Lee dándole una patada. Ambos luchadores aterrizaron en el suelo y se pusieron en sus posiciones de combate. Aunque Merik seguía en su posición de posición impasible.
- ¿¡Ha detenido el ataque del Omote Renge!? ¿¡Pero cómo!? – Gai sabía como detener el golpe al igual que otros muchos ninjas, pero no era tan fácil librarse del ataque de Lee.
- Desde luego, ese tipo tiene muchas sorpresas bajo la manga – Comentó Kakashi.
- Otro problema sin duda…
Lee no daba crédito a lo que sus ojos veían. Gai podía evitar el Omote Renge, pero aparte de él no conocía a nadie más que pudiera hacer tal cosa.
- El Omote Renge es una técnica que conoce todo aquel que use el taijutsu chico. No tiene ningún misterio. Y no intentes abrir las Puertas celestiales porque el Ura Renge tampoco te servirá de mucho.
- ¿¡Cómo!? – Lee entendió eso como una provocación.
- El taijutsu depende tanto de la fuerza física como de la manera en la que manipules el chackra para aumentar tu potencia a la hora de atacar. Eres un experto manejando ambas cosas, y sé que conoces el Ura Renge, pero que no quedaste muy bien parado la última vez que lo hiciste.
Era cierto. Lee recordó cuando lo usó contra Gaara y ese error casi le cuesta su vida como ninja. Si no llega a ser por Tsunade, nunca hubiera podido volver a ser un ninja.
- El Ura Renge realiza una fuerte presión tanto en el cuerpo como en la mente, y quedarían muy debilitado. Te moverías a una velocidad sobre humana y no podría seguirte, pero conozco el secreto del Ura Renge y se como esquivarlo, así que te valdría de bien poco.
- ¿¡Eso crees!?
- Si quieres comprobarlo adelante, pero yo también abriré las puertas celestiales para que estemos en igualdad, ¿te parece?
- ¿¡Qué ha dicho!? – Dijeron Kakashi, Shiro y Gai a la vez.
- ¡Me parece genial! ¡Vamos!
Lee comenzó a concentrar chackra al igual que Merik y comenzaron a preparase para abrir las puertas celestiales.
- ¡Puerta de la Apertura! ¡Ábrete!
La piel de ambos se volvió de un tono rojizo y comenzaron a expulsar más chackra de su cuerpo y las pupilas de sus ojos se volvieron totalmente blancas.
- ¡Puerta del Descanso! ¡Ábrete!
Más cantidad de chackra expulsada por ambos.
- ¡Puerta de la Vida! ¡Ábrete!
La cantidad de chackra que ambos expulsaban los dos era algo impresionante. Ambos desaparecieron, como si nunca hubieran estado allí.
Todo el mundo miraba de un lugar a otro a ver si los podía ver, pero no los encontraban. De pronto se oyó el choque de dos golpes y una potente onda expansiva creó una fuerte corriente de aire. Miraron al cielo, allí se encontraban ambos luchadores intercambiando golpes a una velocidad inhumana.
Tras un gran intercambio de golpes, ambos luchadores aterrizaron de nuevo en el suelo.
- Estamos al mismo nivel… puedo usar ya el Ura Renge pero si abro otra puerta me aseguraré la victoria… - pensó Lee y comenzó a correr a toda velocidad hacía Merik mientras cruzaba sus puños concentrando su chackra - . ¡Puerta del Dolor! ¡Ábrete!
Lee se movía ahora más rápido. Por su parte, Merik no corría hacía Lee. Se limito a adelante su pierna izquierda e inclinarse, atrasando su brazo izquierdo y cerrando el puño con fuerza.
- ¡Allá voy! ¡Ura Renge!
Una gran cantidad de chackra rodeó el puño de Merik quién miró como Lee se acercaba a esa velocidad inhumana y sonrió.
- Gano yo chico… ¡Chackra Ken Canon (Puño cañón de chackra!
Como si un misil se tratará, una potente descarga de chackra salió disparada del puño de Merik y golpeó de lleno a Lee, estrellando contra la pared y recibiendo una gran descarga de chackra de golpe.
Todos se quedaron sin palabras. Era cierto que realizar esa técnica podía ser muy sencillo, pero la cantidad de chackra que Merik había lanzado era descomunal.
- E-Es increíble… - dijo Naruto.
- Los Hyuga son capaces de lanzar ataques como este pero… nunca había visto uno con tanta potencia – Shiro estaba sorprendido a más no poder. Había luchado varias veces contra los Hyuga, pero nunca había visto nada como eso.
Lee se encontraba en el suelo. Un ninja fue a examinarlo. Estaba inconsciente, pero no muerto. Aunque si estaba muy malherido. El golpe le había dañado todo el cuerpo, y eso que se traba de un ataque se utilizaba solo para dañar un solo punto.
Los enfermeros se llevaron a Lee en una camilla. Gai se fue corriendo tras ellos.
- Hinata, Amelia, ¿os importa cuidar del pequeño? Voy a ver si necesitan mi ayuda.
- Esta bien Sakura, no te preocupes – dijo Amelia y Sakura se fue.
- Damas y caballeros. Rock Lee ha caído vencido y ¡Merik Toriyo gana este combate!
El público aplaudió con fuerza. Les había encantado ese último ataque. Aunque para algunos era algo fuera de lo normal, para ellos había sido al fantástico.
Merik abandonó la zona de combate y comenzó a caminar por el pasillo iluminado. Las luces de pronto se apagaron y tres pares de ojo aparecieron salidos de la nada.
- Ha sido una gran demostración Merik-sama
- No deberíais estar aquí. Creo que vuestro sitio esta fuera.
- Lo sabemos, pero queríamos asegurarnos que estaba bien.
- Al fin de cuentas este es su plan.
- Lo sé… cuando todo este a punto, lo llevaremos a cabo. ¿Cómo van los preparativos?
- Esta todo ya casi listo mi señor.
- Muy bien, pues tenedlo todo a punto, porque dentro de poco… ¡será el fin de Konoha!
- ¡Si señor!
Los tres pares de ojos se desvanecieron en la oscuridad y las luces se volvieron a encender. Una sonrisa maléfica se dibujaba en el rostro de Merik mientras caminaba hacía la zona de descanso. No le apetecía estar con los futuros cadáveres del palco de luchadores.
