Primero que todo… perdón, perdón y mil perdones por la tardanza, sé que no merezco ni siquiera pedirlo, pero tengo una escusa medianamente aceptable, bueno resulta que llevo casi tres meses convencida de que tenia este fic terminado, y por cuestiones de la vida, hoy me encontré con que no era así, pues resulta que tenía el cap a medio escribir en el compu pero nunca lo terminé, fue mi error, ya que yo siempre actualizo al terminar de escribir, bueno todo fue culpa de mi atrofiada y olvidadiza mente; bueno este debería ser el final, pero hoy escribiendo, se me ha ocurrido algo mas, que actualizaré a mas tardar la semana que viene.
Bueno no siendo más les dejo el cap.
Chapter 5: Tu
HERMIONE POV
Me encontraba corriendo a todo lo que daban mis piernas, subía escaleras y escaleras, sintiendo como me asechaba el reflejo de ser atrapada infraganti, casi había sido encontrada por Filch fuera de la sala común y a horas inadecuadas. Tal vez habría sido mejor opción traer la capa invisible de Harry; pero no había tenido ocasión de sacármela a escondidas, y que esperaban ¿Qué se la pidiera? ¿Qué podría haberle dicho? Harry, hoy por la noche tengo una cita con Snape, no se probablemente solo sexo casual, ¿me podrías prestar la capa de tu padre?, es que no quiero que me encuentre nadie.
Ya iba retrasada, pero había tenido que coger el camino más largo, hacia la torre de astronomía y a pesar de todos esos esfuerzos, seguía sintiendo los ojos de la Sra. Norris clavados en mi espalda, observándome y esperando a su amo para que me atrapara.
Viré a la izquierda para subir el último tramo de escaleras que me faltaba, y tan pronto como puse uno de mis pies fuera de la escalera, está empezó a moverse, me sobresalté, dando un rápido brinco hacia la superficie estática, entonces lo vi, Filch venía pisándome los talones, junto con su gata . Pero se habían quedado estancados unos cuantos pasos atrás, a causa de la escalera que había cambiado de posición; entré por la puerta que estaba frente a mí y allí estaba él, Severus me esperaba con la cara de fastidio que creía conveniente, considerando la impuntualidad con la que yo había llegado.
―No digas nada―espeté, mientras corría a esconderme tras él, entre una armadura y su espalda― no te muevas, es Filch― apremié cubriéndome con su eterna capa negra, lo mejor que pude.
―Pro-profesor, que bueno que lo encuentro ― empezó Filch, en tono fatigado, casi sin aliento. ― he estado siguiendo a alguien que venía en esta dirección, y…
―así que era usted…― comenzó Snape, en tono monótono ―idiota, estaba persiguiéndome a mí, ¡estúpido! ― continuó impasible; yo a duras penas intentaba acallar mi pesada respiración.
―Mawwwrrrrrrr― masculló la gata, muy cerca de mí, yo podía oír el rasgar de sus garras sobre la túnica de Severus.
― ¿Qué tienes bebe? ― preguntó de forma empalagosa el conserje a su gata― ¿Qué no ves que es el profesor Snape?
― ya veo― afirmó Snape de forma cortante― con que eso es lo que pasa, su estúpido animal, lleva persiguiéndome desde yo que sé cuándo y usted le siguió el juego, ¿no Filch? ― continuó de manera odiosa― sabe bien lo que pienso de su gata, así que si no se la lleva ¡ahora! Puede que aparezca un poco de veneno mañana en su lechita…― amenazó irónicamente.
Por lo que pude escuchar, Filch agarró a la Sra. Norris y se fue como a quien lleva el diablo.
Snape me tomó ágilmente por los hombros, haciendo que me pusiera de pie, su rostro era ilegible.
― ¡No puedo creer que te hayas dejado ver! ― me regañó enfadado.
―pues viéndolo desde esos términos, no puedo creer que siendo tú el adulto responsable, hayas dejado que me escape y ni siquiera te preocupaste por acompañarme. No tienes ningún derecho a reclamarme. ― puntualizó golpeándolo con el dedo índice en el pecho.
― tienes razón, pero entiéndeme ¿sabes los castigas que pone Filch cuando atrapa a alguien desprevenido? Me puse nervioso, lo siento, debí recogerte, lo sé.
― No, lo siento yo es que no soporto que me reprendas de esa manera, como sí yo no fuera más que una torpe estudiante que se escapó y se topó con su profesor; ― me disculpe yo.
―Eres más que eso Hermione, debes entenderlo, ahora eres mi vida.
― Te quiero Severus― dije lanzándome a sus brazos, él me abrazó fuertemente, mientras yo escondía mi cara entre los pliegues de su túnica; me sentía tonta y no quería que él pudiera notarlo.
Entonces me abrazó poniéndome a su costado y me dirigió hacia la parte alta de la torre, yo subía los escalones uno a uno aferrada a su fornido torso. Llegamos a la última puerta y él la abrió dejándome pasar primero.
No podía creérmelo, todo era tan hermoso, una pequeña lágrima se deslizó por mi mejilla, él la limpió con su pulgar. Las estrellas resplandecían por todo el tejado descubierto de la torre; y en el suelo a nuestro alrededor volaban y descansaban un millar de velas de todos los tamaños, en el centro de la habitación había una mesa con los platillos cubiertos, como en los más finos restaurantes y una botella de champagne en una cubeta de hielo esperaba por nosotros.
Esto es para ti, mi bellísima princesa― dijo susurrando en mi oído y al instante mi túnica del colegio, se convirtió en un hermoso vestido entallado en la cintura, que tenía un gran pero femenino escote en la espalda, era de color rojo y tenia mil capas de tul rojizo, que hacían que la falda fuera abultada, al mejor estilo de una princesa.
Lo mire sorprendida y note como el ya no tenía su túnica habitual, en cambio tenia una de gala, de corte antiguo, muy parecida a lo que se usaba en la época medieval, que de todas maneras era de color negro y hacia resaltar su tez blanquecina en demasía, se veía espectacular.
Me invitó a sentarme y como todo un caballero retiró mi asiento, para luego empujarlo educadamente.
―Es hermoso Severus― apenas pude articular, aun anonadada por la sorpresa.
― es solo para ti― espetó, aun a mi lado― ¿champagne madame? ― me preguntó.
―Por supuesto caballero―si él me iba a tratar con tantos modales, yo no me iba a quedar atrás.
El por supuesto no estaba acostumbrado a esa bebida muggle, así que la empezó a destapar como si fuera una simple botella de vino de elfo, así que extrajo el corcho de la botella con sus hábiles manos, sin tener ningún cuidado de apuntar la boquilla de la botella en otra dirección que no fuera su cara. El corcho salió despedido, le golpeó uno de sus ojos y un gran chorro del liquido espumoso bañó su cara en un abrir y cerrar de ojos.
SEVERUS POV
―Me cago en M…―automáticamente me detuve, había prometido ser un caballero, pero es que…― estúpidos muggles y sus estúpidos inventos… la madre que los par… ― entonces si me detuve ¿Cómo era posible que hubiera hablado de esta forma sobre los muggles y frente a Hermione? ― lo siento…― comencé a disculparme, pero me detuve al ver que ella se ponía de pie, entonces me di la vuelta, porque no quería ver cuando se fuera ofendida de aquel lugar.
De repente sentí como me tocaba los hombros y me hacia quedar frente a ellas.
―No te preocupes― dijo acercándose a mí de manera seductora, pasando uno de sus pequeños y suaves dedos sobre mis labios― de esta manera sabe mejor― afirmó para luego lamer su dedo bañado en champagne y besarme, haciéndome olvidar cualquier sentido de culpabilidad que me aquejaba.
Después de unos pocos segundos la cena romántica se fue al traste, los besos eran más frenéticos y voraces, literalmente nos devorábamos el uno al otro.
Decidimos darnos un respiro para luego continuar sin detenernos, ella tomaba intermitentes bocanadas de aire; no sé como pero ahora estábamos tendidos en el lustrado piso de madera, ella con sus ojos cerrados, yo observándola.
─ me has convertido en un adicto Hermione ─ susurré pesadamente─ ahora soy adicto a ti.
─no tanto como lo soy yo de ti Severus─ dijo abriendo sus ojos para mirarme.
Aparte un bucle de cabello que ocultaba su perfecto rostro de mi vista y acaricie su rostro delicadamente, asombrándome con las perfectas reacciones que tenía su piel bajo mi tacto, como se erizaba al rozar de mis dedos.
Entonces ella se irguió quedando de rodillas frente a mí, ese gran vestido de princesa que le había conjurado ya no era más que un gran estorbo, así que lo hice desaparecer y la observe, observe su perfección y sentí como al verla se me hacía irresistible acercarme a ella y probarla.
Me estaba convirtiendo en adicto definitivamente, era como si estuviera sometido a rehabilitación y de repente me hubiera dado cuenta de que una pequeña pastilla de éxtasis me estaba esperando en frente y lo único que necesitara, lo único que me hiciera falta fuera tomarla y hacerla mía lo más pronto posible, porque de no hacerlo explotaría y no me perdonaría.
La acerque a mí por la cintura con una mano, mientras la otra viajaba hasta sus pliegues ya húmedos, preparados para mí, la acaricie extasiándome con el calor que emanaba y me perdí en los recuerdos de aquella primera noche que pasamos juntos, sonreí, recordando mi propio descaro, como había entrado en su habitación y la había seducido sin más, como sin su permiso había tomado un poco de crema de chocolate y avellanas directamente de su vagina y como no solo me había atrevido a espiarla esa noche, sino que llevaba haciéndolo desde ya varias noches atrás, excitándome al verla manosearse y deseando ser yo quien lo hiciese, hasta el punto en que no soporte más y me deje ver por ella.
Hermione gemía y gritaba audiblemente por el placer que le estaba proporcionando, yo me excitaba cada vez más mientras la masturbaba, sentía como mi erección pulsaba continuamente contra mi apretado pantalón, casi dolorosamente, Hermione llego al orgasmo y se vino completamente sobre mi mano. Entonces si fue doloroso, mi excitación creció imposiblemente estrechándose contra mi pantalón, solté un gruñido gutural y desaparecí mi ropa para luego, posarme sobre Hermione, que ahora se retorcía en el suelo, por las contracciones del placer recibido, la penetré sin esperar siquiera que se hubiera calmado, la embestí brutalmente, una y otra vez, sintiendo su estreches como mi gloria, extasiándome a cada movimiento y a cada centímetro que recorría en su interior.
Esta vez mis pensamientos fueron más allá de los recuerdos, me transporte hasta la sala de menesteres.
Entramos en la gran sala, yo llevaba cargada a Hermione, nos besábamos, la deposite sobre la gran cama de dosel que había aparecido para nosotros e intente separarme un poco, ella no lo permitió, aun con miedo de que yo volviera a desaparecer de su lado, pero eso no volvería a ocurrir, no era tan estúpido, nuestra ropa desapareció entre besos y caricias, y pronto ya la estaba poseyendo, la embestía lentamente pero a la vez con fuerza como si con cada embestida borrara un pedacito de todas aquellas cosas que le había hecho, como si con cada beso que le daba le borrara uno a uno esos malos recuerdos, queriendo reivindicarme con caricias y abrazos.
HERMIONE POV
Mientras aun intentaba controlar las contracciones que mi cuerpo hacía involuntariamente, gracias al maravilloso orgasmo que Severus me acababa de obsequiar, sentí como él se posicionaba sobre mi cuerpo y me penetraba casi en seguida, los niveles de excitación que se encontraban en descenso, se elevaron de nuevo con violencia, el simple toque de su cálida piel desembocaba tal tipo de reacciones en mi cuerpo, con cada embestida me hacía desear una nueva y otra y otra que siguiera a esa, era una necesidad, necesitaba cada pedacito que pudiera recolectar de aquel hombre, lo necesitaba todo. Era oficialmente una adicta a Severus Snape, y no quería hacer nada para sanarme.
Severus acomodo mis tobillos sobre sus hombros me penetro brutal, salvaje y de manera completamente carnal; recordándome el momento exacto en que el éxtasis le había hecho efecto la noche anterior, como me poseía desquiciado e incontrolable y como yo me rendía pasiva ante su brutalidad, no podia negar que me encantaba, adoraba cuando me tomaba con ternura, pero enloquecía de deseo cuando me follaba como un animal, ver ese brillo demente en sus orbes azabache era para mí como beber el más exquisito elixir, estaba rendida ante él, en ese momento Severus podía hacer lo que le placiera, y yo igual seguiría encantada.
Severus deslizó mis piernas hasta sus costados y yo me enganche a su espalda con ellas, entonces, el dio un giro sobre el suelo, quedando bajo mi cuerpo, yo marcaba el ritmo, yo mandaba ahora.
SEVERUS POV
Tomé sus torneadas piernas y las deslicé para que quedaran a mi espalda, ella me abrazó con ellas, me tumbé de espaldas y la dejé tomar las riendas de la situación, adoraba la perspectiva de momentos como ese, donde podía contemplar con plenitud la mujer en la que se había convertido Hermione, mi pequeña e insufrible sabelotodo.
Recordé con claridad lo sucedido la noche anterior, enloquecí cuando la pastilla me hizo efecto, la tomé como si fuera un animal, poco a poco mi razón ganaba la batalla contra mi instinto, por fin logré apaciguar mis brutales movimientos, y entonces un brillo distinto apareció en los ojos de Hermione, ella puso ambas manos sobre mi pecho y me empujó dejándome bajo su cuerpo, cabalgaba sobre mí, con una rapidez y habilidad indescriptiblemente excitante, mordiendo su labio inferior, justo como hacía en este momento, culminamos al tiempo, minutos más tarde alguien tocó a la puerta de mi despacho, Hermione se asustó por la perspectiva de que la pudieran atrapar allí, se vistió a toda prisa mientras yo hacía lo mismo, me dirigía a mi despacho, abrí la puerta con fastidió y miré con una ceja enarcada al molesto y entrometido conserje.
―profesor hay un estudiante fuera de la cama causando estragos por los pasillos, si usted quisiera venir conmi…― había empezado a decir Filch.
― Me importa poco lo que el estudiante ese esté haciendo, lárguese de aquí, que no ve que estoy descansando, ― sin más le tiré la puerta en las narices y regresé con una sonrisa a mi dormitorio, ― ya se ha ido Her…― la sonrisa se me borró al no encontrarla allí―sacudí pesadamente mi varita y mi ropa desapareció completamente, no me importo en lo más mínimo el hecho de encontrarme totalmente desnudo, ni me preocupe por ponerme el pijama, solo me deje caer sobre la cama, tal cual estaba.
Un brillo perlado nos cubría a ambos, mientras Hermione se balanceaba al ritmo de una armonía inexistente sobre mis caderas, el choque de ambos cuerpos era electrizante, sus pechos se balanceaban llamándome a gritos, me incorpore a medias, quedando frente a ellos, encargándome de darles la atención que les correspondía, pude sentir como los musculos de Hermione se contraían, el climax la estaba alcanzando, mientras gemía fuertemente, inundando la habitación de hermosa música.
―severussss― pronunció al terminar y eso fue el detonante de mi cronométrica bomba, estallé en su interior.
Ambos caímos rendidos sobre el suelo, con las estrellas como únicos testigos de lo que allí había acontecido
…
HERMIONE POV
Estaba descansando sobre el hombro de Severus, él me acariciaba la espalda perezosamente con su mano izquierda.
―Hermione― llamó repentinamente.
― ¿hmmm? ― contesté yo.
― ¿me harías un favor?
― Lo que sea, tu solo pide.
―bien pues siendo así, ¿puedes abrir los ojos Hermosa?
Yo simplemente lo obedecí y no pude dar crédito a lo que encontré, en el cielo sobre nosotros las estrellas se habrían agrupado en líneas curvas y rectas, y adoptando la forma de una caligrafía apretada y perfecta que ella conocía bien rezaba:
¿Te casarías conmigo?
―claro que si, Severus―respondí en un susurro entrecortado, las lágrimas de felicidad acudieron a mis ojos nublando mi vista.
―entonces hay algo allí que te pertenece, esto lo había planeado diferente…―afirmó Severus limpiado mis mejillas con sus pulgares. ― ¡accio postre!― automáticamente un plato de la mesa voló hasta nosotros y se posó sobre mis manos, era una rebanada de torta de chocolate―…pero en vista de las circunstancias, que lo disfrutes.
― ¿Chocolate Severus? ya sabes cómo me hace poner el chocolate.
― ¡Claro que lo sé! ¿Por qué sino, escogería este postre?
―Mmm eso suena tentador profesor. ― dije levándome una enorme cucharada a la boca, entonces sentí algo duro en ella, lo saque de allí y me encontré con un precioso anillo de plata, con una bellísima esmeralda en el medio. ― tienes buen gusto Severus.
―ya l se te escogí a ti ¿no? ― Lo golpeé juguetonamente.
―no es para pasar por engreída, pero tienes razón, ― hablé con tono altivo, limpiando el anillo con mi varita, ya me lo iba a colocar cuando él me lo arrebató.
―serás preciosa y todo lo que quieras, pero ese es trabajo mío ¿vale?
― Como quiera señor Snape.
― Pues así quiero, futura señora Snape― yo sonreí ante esto, mientras el deslizaba la joya por mi dedo anular.
Eso era una genial expectativa: señora Hermione Granger de Snape.
―¿ y en donde nos habíamos quedado con cómo te ponía el chocolate Hermione? ― preguntó el recostándose nuevamente en el suelo con ambas manos tras la nuca.
― nos habíamos quedado por aca― tome un poco de crema y se la unte en la nariz, ― y por aca, ― esta vez le unte la barbilla, y la frente y el cachete y…―¡uy! Severus eso definitivamente no te va a gustar.
―¿Qué cosa amor? ―preguntó despreocupado.
―no pues yo lo decía por el enorme moretón que te acaba de salir en el ojo, cariño. ¿Sabes que le quedaría bien a ese ojo?... que lo emparejemos con el otro, solté una carcajada mientras le untaba mas crema alrededor de ojo sano, ― el me miro con cara de pocos amigos, cruzándose de brazos.
―no es gracioso, todo es culpa de querer impresionarte, a decir verdad e tu culpa. ― dijo mirando a otro lado.
― ¿mi culpa? y ¿habrá algo que pueda hacer para que el profesor Snape pueda perdonarme?
―se me ocurren unas cuantas cosas― sonrió de lado Severus.
― tendrá algo que ve con esto― pregunté agachándome y lamiendo su barbilla.
―si, alguna idea llevas leoncita, pero tendrás que esforzarte un poco más, es bueno que tengamos tiempo indefinido para que logres alcanzar tu cometido, tenemos toda una vida para lograrlo.
