Hola gente¡ como estan? Espero y bien¡ lamento el retrazo… pero bueno, aquí esta la continuación… y ke creen… habra lemmon y si… esta algo intenso… de echo le tuve ke quitar "intesidad" xk creia ke era demasiado para alguien tan inocente como Bella… en fin… dependiendo de los reviews, actualizo depende de ustedes¡ ya tengo el siguiente cap, solo falta editarlo bueno sin mas preámbulos les dejo el capitulo ciao¡.
Edward POV:
Simplemente no podía creer, que la tímida, inocente y solitaria Bella Swan, me acababa de proponer ¡un favor sexual¡.
Eso si que fue sorprendente y un tanto divertido, nunca me imagine, que ella me pidiera algo así podría esperarlo de otras chicas, como Jessica, o Tanya, claro era selectivo.
No me liaba con cualquiera y estas dos no eran de mi agrado, sin embargo, había pasado algunas noches con Tanya solo por placer, era fácil de esperarse de alguien como ellas, pero no de Bella.
¿Por qué me lo pedía a mi? era muy bonita podía buscarse a alguien mas. Alguien a quien ella amara, con el que se sintiera segura y respetada, ¿Por qué conmigo?. Un gandul, mujeriego y ella lo sabía perfectamente.
Tampoco entendía, sus ansias por descubrir el sexo, por quitarse la virginidad, ¿Qué prisa había? Bella parecía mas del tipo: "esperare hasta casarme" algo sumisa y soñadora, nunca llegue a pensar, que Bella guardase tales sentimientos eso me sorprendió muchísimo, ¿Qué tenia yo que no tuviera otro?.
Yo era muy educado con Bella siempre mantenía mi distancia, ella era muy tímida e inocente y yo era demasiado… impulsivo, podía ofenderla con algún comentario o gesto y ahora ella me lo pedía ¡como un favor¡.
Eso era irónico yo estaba dispuesto totalmente, a hacerle ese favor ¡total era un mujeriego¡ que daba una mujer mas, no seria ningún trabajo ni ningún sacrificio, como ella pensaba.
Bella se subestimaba a si misma, ella no creía que fuese bonita, pero estaba equivocada, Bella era preciosa, ojos color chocolate, cabello rebelde color caoba con tonos rojizos o dorados, a la luz del sol, cuerpo delgado pero con curvas, piel pálida como el alabastro, en si era preciosa.
Por eso mantenía mi distancia por que Bella era diferente a cualquier otra chica, y yo no quería tratarla como cualquiera, como trataba a las otras chicas y como ellas me trataban a mi, como un simple juguete, un juego, algo pasajero por eso no podía darle un trato diferente, yo no tenia nada para ella.
Mi libertad valía mucho, por eso es que éramos buenos amigos, pero ahora ella me venia con esto ¡como decirle que no¡ si la deseaba y mucho.
Iba a ser todo un placer desflorar aquella flor, recorrer y conocer todo su cuerpo, enseñarla a ser mujer, besarla, desearla, estar dentro de ella, que me sintiera, que pronuncie mi nombre con lujuria y pasión.
Quizás Bella no se imaginaba hasta que grado la deseaba, era un pervertido y mejor que no lo supiera yo no planeaba tener solo una noche con ella, yo era ambicioso y algo egoísta, si me daban a probar de una droga no solo quería una probada.
Quería estar con ella en mas de una ocasión, pero si Bella… no me satisfacía como hombre, cosa que dudaba, solo la vería un par de veces mas y después inventaría una excusa, pero si Bella me hacia sentir mas placer, que ninguna otra mujer en mi vida no la dejaría ir tan fácilmente.
La quería sola y totalmente para mi, por eso cuando ella dijo que le pediría el "favor" a Jacob Black me enfurecí, parecía algo desesperada, y si yo le rechazaba iría con otro.
El solo hecho de pensar que el la iba a enseñar, a tocar, a besar, a desflorar me dio rabia, yo quería saber que era estar con alguien como Bella, alguien puro e inocente, yo nunca había estado con alguien virgen, pero trataría de ser lo mas paciente posible.
La verdad era que en el fondo yo sabia que alguien como yo, no podía siquiera desear, tocar o pensar en ella de una forma lasciva como iba a hacerlo, mis manos, mis dedos, mi boca, no merecían a alguien como Bella.
Mis dedos no merecían recorrer su cuerpo, yo no era digno de ella, pero me arriesgaría. Total, si ella me había elegido era por algo. Todo lo que quería era algo de sexo sin compromisos, como lo había hecho muchas veces con otras chicas… con Bella iba a ser algo diferente, pero esencialmente lo mismo. ¿Qué podía pasar? Solo era un simple favor sexual.
Bella POV:
"Primer encuentro".
El resto de la semana, Edward se comporto de la misma manera conmigo… amable, gentil y caballeroso, aun así yo me sentía cohibida y avergonzada ante su presencia, no podía quitarme de la cabeza lo que le había pedido, era algo vergonzoso, digno de dar lastima y tampoco podía dejar de pensar en lo que iba a ocurrir en su casa el viernes por la noche.
Edward no había sacado el tema a relucir, lo cual le agradecí enormemente no era algo de lo que me sintiera orgullosa "Bella Swan le pidió un favor sexual a Edward Cullen".
¿Cómo explicaría eso?. No era algo por lo cual ufanarse, de hecho era humillante, esperaba que nadie se enterara de lo que había sido capaz, por perder la virginidad, ¡que vergüenza¡.
El jueves, un día antes de nuestro a última hora, me tocaba Biología, con Edward, en los días anteriores, no había hablado del tema… y hubiera preferido que no lo hubiera hecho.
-Ehhh… Bella ¿estas lista?.- Pregunto cuando me senté, le mire confundida.
-¿Lista y para que?.- El rodó los ojos.
-Para que va a ser Bella.- Después se inclino y me susurro en la oreja.- Nuestro encuentro, ¿recuerdas? Tenemos una "cita" el viernes en mi casa.- su aliento me puso la piel de gallina.
-Ahhh.- Logre decir con dificultad.- Edward preferiría que no sacaras el tema a relucir, hay mucha gente presente y una cosa mas, ¿le haz dicho a alguien sobre lo que te he pedido?.- Dije preocupada.
-No Bella claro que no, despreocúpate tu secreto esta a salvo conmigo.- suspire aliviada. Después Edward hizo algo que me dejo impresionada, toco delicadamente mi rostro con sus manos, acaricio mis mejillas como si fueran de porcelana. Me aleje de el rápidamente, con el seño fruncido.
-Aquí no Edward no quiero que nadie se entere.- Le espete molesta.- Alguien podría darse cuenta.-
-Tranquila Bella, esta bien.- Dijo alzando las manos teatralmente, me relaje un poco, quizás había actuado exageradamente, pero el día se acercaba y yo cada vez estaba más nerviosa. Al finalizar la clase de biología, el molesto de Mike Newton se acerco a mi.
-Bella…- Me llamo nerviosamente, mientras recogía mis libros.
-Mike…- Le dije escuetamente.
-Ehh… Bella te quería preguntar ¿Qué vas a hacer el viernes por la noche? estaba pensando que si no tenias nada que hacer, tal vez quisieras ir conmigo al cine.- Dijo nerviosamente, yo fruncí el seño, ¿Qué quería decir con eso? ¿Me estaba invitando a salir ¡MIKE NEWTON¡? esto si que era el colmo.
-Pues ehh… tengo que ire a Seattle.- Le mentí, esperaba que se la creyera, no podía decirle que no podía ir al cine con el, por que tenia una cita sexual, para perder mi virginidad, con Edward Cullen.
-Ahhh, ¿y no podrías ir otro día?.- Dijo esperanzado.
-Lo siento me es imposible, ya compre el boleto.- Esperaba mentir lo suficientemente bien, para que me dejara en paz, no quería ni podía explicarle los verdaderos motivos por los cuales no quería ni podía salir con el.
-Ohh… esta bien supongo que será en otro fin de semana.- Dijo ilusionado, lo dudaba por que por lo visto, tenía varias citas pendientes con Edward.
-Claro Mike, quizás en otra ocasión.- Dije sin ánimos. No quería ni podía salir con el.
-Bueno adiós Bella que te vaya bien en Jacksonville, espero te diviertas.- ¡si supieras¡ pensé para mis adentros, con una sonrisa sardónica.
Por supuesto que me iba a divertir pero no iba a ser una diversión pura y sana, si no todo lo contrario.
Cuando Mike se hubo ido, me pare de mi pupitre y recogí unos libros, cuando voltee la mirada, ahí estaba Edward, mirándome con una expresión divertida, ¡se me había olvidado que estaba detrás de mi¡ ¿estuvo espiando todo el tiempo nuestra conversación?.
-¿Seattle?.- Pregunto divertido.
-No se me ocurrió otra mentira, no quería decirle el verdadero motivo… ¿o si?.- Pregunte confundida. El se encogió de hombros.
-¿Por qué no le pediste el favor a el Bella?.- Pregunto divertido. Yo rodeé los ojos. Y bufé.
-Hay limites Edward, Mike es un idiota, y eso hasta yo lo se.-
-Es cierto, el solo se pavonearía con sus amigos de haberte llevado a la cama. Y al siguiente día, seguro toda la escuela se enteraría y tu intimidad… ya no seria tan "intima".- Dijo en tono burlón, yo rodee los ojos, ¿no se podía tomar esto enserio?.
-Ya Edward no hables de eso aquí se mas discreto por favor, ¿no le dirás a nadie cierto?.-
-Claro que no Bella yo seria incapaz de contarle a alguien, despreocúpate.- Dijo mientras se paraba al lado mío y me acompañaba al estacionamiento.
-Bueno Edward… hasta mañana.- Me despedí de el, cuando llegamos al estacionamiento.
-Si Bella, hasta mañana.- Sentía que sus palabras tenían un trasfondo, que ocultaban algo mas, no quise darle vueltas a la cabeza y descubrirlo no quería volverme mas loca de lo que ya estaba, este "encuentro" con Edward me había alterado mucho, en los últimos días.
Al día siguiente en la cafetería me volví a encontrar a Edward, esta vez me puse realmente nerviosa, el nunca se acercaba a mi, en la cafetería, ni durante los recesos, eso era extraño y no era nada bueno.
-Hola Bella ¿Cómo estas?.- Dijo amablemente, con una sonrisa burlona. Ocultaba algo.
-Emmm Bien Edward ¿y tu?.- Dije nerviosamente mientras cogía una manzana, los nervios y la torpeza hicieron que se me resbalará de las manos, Edward la agarro en el aire ¡genial¡.
-Mucho muy bien… se acerca nuestra "cita".- Susurro en mi oído, con un matiz lascivo. Mientras me regresaba la manzana, la agarre tímidamente entre sus dedos.
-¿Me estas acosando Edward?.- Pregunte incrédula.- ¡Aquí no¡ alguien puede darse cuenta, ¡aléjate Edward¡.- Le espete molesta, mientras me alejaba un poco de el.
Pero Edward aun no soltaba mi manzana, y había aprendido mis dedos entre los suyos, así que cedí y solté la manzana, no quería que nadie se diera cuenta.
-¿Acosándote? ¡ja¡… Tranquila perdona, no fue mi intención molestarte solo tenia curiosidad, ¿estas nerviosa Bella?. Bueno teniendo en cuenta que hoy la vas a perder… conmigo.- Pregunto, mientras me veía fijamente a los ojos. Si que era intimidante.
-Amm, yo no se Edward creo… creo que un poco.- Dije alterada. El rió melodiosamente.
-No te preocupes Bella…- Se acerco un poco mas a mi y me tomo por la barbilla.- Hare todo lo posible, por que te sientas cómoda será, in- ol- vi- da- ble, te lo prometo.- Dijo lentamente, silaba por silaba, mientras dejaba la manzana en mi plato.
Después soltó mi barbilla y se fue con una extraña sonrisa, dejándome anonadada en mi lugar, sin poder respirar, hablar o pensar. ¿Qué quería decir con INOLVIDABLE?... ¿Qué trasfondo escondían sus palabras?.
Edward había bloqueado todos mis sentidos, ¿Dónde quedo aquel Edward amable y caballeroso?
Supongo que yo me lo busque… debía ser así con todas sus conquistas, pero yo no era una de sus conquistas, yo solo le había pedido sexo, eso iba a tener que dejárselo claro, pero Edward cuando se acercaba, hacia que mi corazón latiera como un caballo desbocado.
¿Seria por la terrible verdad que nos unía?. O seria, por que el… en si, me atraía… me incitaba, me gustaba, me seducía. Creo que era normal, Edward era todo un Adonis.
Creo que iba a ser fácil pasar la noche con el, pero aun así no podía evitar sentirme tremendamente nerviosa, ¿Cómo iba a ser?... ¿dolería?... ¿Dónde lo haríamos?... ¿en su cuarto?...
¿seria paciente o demandante? todas esas preguntas solo podía responderlas, hoy en la noche, no
antes.
Bella POV:
Antes de salir del estacionamiento, cuando las clases terminaron, Edward me alcanzo y me recordó lo de nuestro "trato".
-Bella…- Me llamo, últimamente, oía mucho esa voz.
-¿Si Edward?.- Le pregunte ausente, poniendo mi maleta en el asiento trasero de la Pick up.
-Solo quiero recordarte que no se te olvide llegar a mi casa a las 7:00 en punto ¿aun tienes la dirección?.- Me voltee lentamente hasta quedar frente a el. Asentí con la cabeza.
-Si Edward… aun la tengo, imposible que olvide nuestra "cita".- Dijo con cansancio. El sonrío de lado, ¿Cómo podía ser tan… irresistible?.
-Bien, entonces te veo en la noche ¡Adiós Bella¡.- Se despidió con la mano, yo solo asentí con la cabeza, estaba muy nerviosa y mi "cita" con Edward Cullen se acercaba.
Le tuve que mentir a Charlie, le dije que iba a casa de Ángela y que llegaba a las 8:30 o 9:00 y que no me esperara, que estudiaríamos calculo y que no llamara a casa de Ángela, no queríamos distracciones, creo que me oí lo suficientemente convincente como para que no intentara llamar a la casa de los Weber.
Me di una ducha, con agua caliente, para que se relajaran los músculos, me puse ropa interior limpia… (aunque claro que, Edward iba a ver mucho mas que eso) me puse unos jeans y una blusa gris, con botones al frente, me puse un poco de perfume, que Renné me había regalado en mi cumpleaños pasado y salí de mi casa, con los nervios a flor de piel.
Afuera hacia mucho frío lo cual dificultaba mi situación, la casa de Edward, estaba en el bosque, no fue difícil identificarla, ya que era la única casa, de los alrededores, me baje del coche, temblando no se si por el frío o por el miedo.
Era una casa hermosa, era blanca y muy grande con ventanas grandes azuladas, las luces estaban encendidas, esperaba que solo estuviera Edward… y no toda su familia.
Toque nerviosamente el timbre dos veces, Edward salio al instante, llevaba un pantalón negro ceñido a su figura y una camisa blanca. Me sonrío amablemente.
-Pasa Bella.- Pase tímidamente, su casa era mas hermosa por dentro, estaba decorada clásica y contemporáneamente, al final del pasillo, en una tarima pude distinguir que había un hermoso piano de cola color negro, no sabia que Edward tocara el piano. Edward me tomo por sorpresa cuando me quito mi chaqueta por los hombros.
-Gracias.-
-De nada.- Dijo amablemente.
-¿Estas solo?.- Le pregunte con inquietud.
-Si Bella… te dije que los viernes por la noche estoy solo, no te preocupes no hay nadie en casa.-
-Ahh.- Eso fue todo lo que pude decir.
-Siéntate.- Señalo un sofá de color hueso. Yo me senté tímidamente.
-¿Quieres algo de beber… vino tal vez?.- Pregunto el.
-No… no yo no, bebo nunca.- Me apresure a decirle. El se acerco a mi y me dijo:
-Bella te recomendaría que bebieras una copa conmigo por que bueno, te ayudara a relajar los músculos del cuerpo, te relajaras, será mas fácil.- Me dijo con una tímida sonrisa, yo me sonroje y asentí con la cabeza.
El fue a la cocina, saco una botella de vino y la destapo, después sirvió el vino en dos copas, y se sentó junto a mi, parecía muy diestro en eso del vino… me pregunto ¿a cuantas les habrá servido vino?.
Me dio mi copa y la acepte, me bebí el contenido de un solo sorbo, haciendo una mueca al final.
-¡Woo¡ tranquila Bella, al paso que vas, ¡te acabaras la botella¡.- Dijo divertido, ignore su comentario.
-¿Me das mas?.- Dije tímidamente, el sonrío y asintió, se paro del sofá y me sirvió vino en la copa, un poco menos que la primera vez, regreso y me la entrego. La mire confundida.
-¿Tan poco?.- El rió por lo bajo.
-Bella no quiero que quedes borracha y que luego no recuerdes lo que paso, no es recomendable tomar tanto vino cuando… aun eres virgen. Ya sabes lo que dicen "El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución". No quiero que parezca que abuse de ti.- Dijo sinceramente, mirándome con precaución, yo me sonroje violentamente y bebí un pequeño sorbo de la copa, eso me hizo recordar la verdadera razón, del por que estaba aquí, quería dejar de ser virgen.
-¿Quieres ir… a mi cuarto Bella? Estarás mas cómoda.- Me ofreció amablemente. O eso quería creer.
-Ammm… ¿tan pronto?.- Dije nerviosa.
-Pues… ¿Por qué esperar? Y además dudo que tengas hasta las 12:00 cierto?.- Tenia razón, le había dicho a Charlie que regresaría a las 8:30 o las 9:00 no tenia tanto tiempo, como para desperdiciarlo en mis absurdos miedos.
-Cierto… vamos.- Le dije mientras me paraba del sofá, el hizo lo mismo, me indico las escaleras y subí junto a el, subimos en silencio sin decir nada, me indico un cuarto que estaba junto a las escaleras.
Debía de ser su cuarto, era una recamara amplia y muy iluminada, con grandes ventanas y muchos CD'S, mi vista se fijo en su cama, que estaba cubierta por sabanas blancas, el pánico se apodero de mi, me di la vuelta para escapar de ahí, pero choque con Edward, el cual me sostuvo los codos con sus manos.
-¿Pasa algo Bella?.- Pregunto confundido.
-Es que… Edward, ¿estas seguro de que quieres hacerlo en tu cuarto?.- Era un lugar muy intimo y personal, además el estomago se me revolvió al pensar en lo que haríamos en esas sabanas blancas, yo era virgen… no quería arruinarlas.
-Si… ¿Por qué, no te gusta?.- Pregunto incrédulo.
-No es eso, es muy bonita pero es tu cuarto y tienes sabanas blancas y yo aun soy virgen y no quiero arruinarlas.- Dije avergonzada, el tomo mi barbilla con un dedo.
-¿Y donde quieres que lo hagamos en el cuarto de mis padres?.- Dijo divertido, yo abrí los ojos desmesuradamente.
-¡No claro que no¡.- Dije aterrorizada.
-Mira Bella, no hay otra habitación y no creo que sea muy cómodo para ti hacerlo en un sofá yo me encargo de las sabanas, no te preocupes.- Me dijo con una sonrisa, yo asentí no muy convencida.
Edward me tomo por la cintura y me arrastro, literalmente a su cuarto cerro la puerta con pestillo y yo le mire confundida y asustada. Se volteo hacia mi y me dijo:
-Es por si las dudas…-
-Ahhh…- No entendí muy bien eso de… "por si las dudas" pero creo que prefería no entenderlo.
-Siéntate.- Me indico la cama, yo le obedecí aun con la copa entre mis manos. Le di un pequeño sorbo y luego mire ausentemente el contenido de la copa, pensando en la tremenda similitud de esta noche.
Las sabanas iban a quedar manchadas del mismo color. Edward me quito la copa de las manos y la puso en su mesita de noche.
-Suficiente vino por hoy Bella.- Me reprendió. Se sentó a mi lado y me observo fijamente durante unos segundos, poniendo realmente nerviosa, después el sonrío de lado ¿Qué era tan gracioso?.
-¿Qué?.- Pregunte confundida. Se inclino sobre mi.
-Puedo… puedo quitarte el vino ¿que se te quedo en la boca?.- Pregunto observando fijamente mis labios, ¿vino… en mis labios? ¡pero que torpe¡ claro típico en mi, no sabia que contestar, tenia a Edward demasiado cerca de mi.
-¡Ohhh¡ No yo… no se, supongo que si.- Dije estúpidamente, el sonrío de lado de nuevo, aproximo su pulgar a mis labios y retiro una gotita de vino, después la llevo a sus labios y me miro fijamente.
-Creo que te quedo algo… ¿me permites?.- Yo asentí con la cabeza, me tomo por la barbilla, pero no retiro el resto del vino con sus manos sino con su lengua, dejándome totalmente sorprendida, mareada y desorientada, recorrió con la punta de su lengua un extremo de mis labios, exhalé entrecortadamente, mirándole totalmente sorprendida.
-Bella… ¿puedo besarte?.- Me pregunto amablemente, y eso fue todo para entrar en pánico e híperventilar.
-Yo… no se.- Me excuse torpemente. Era obvio que para el, eso no era ningún impedimento.
-Eso supuse, no importa, ¿puedo besarte?.- A pesar de todo, Edward no dejaba de ser amable conmigo ¿Cómo decirle que no?.
-S… ssi.- Tartamudee, el se acerco mas a mi y me tomo por los hombros, para mi sorpresa, y me empujó suavemente a la cama, aumentando mi histeria.
-¿Qué haces?.- Pregunte con pánico.
-Tranquila.- Después se acostó sobre mi, ignorando mi pánico, rozo mi frente con la yema de sus fríos dedos, después mis mejillas, y luego mi labio inferior.
Sin decir palabra alguna, solo mirándome fijamente a los ojos, por un momento sus orbes verdes se fundieron con los míos, en un gran agujero negro.
Después me tomo fuertemente por el mentón, y se acerco a mis labios, los rozo tiernamente, y dejo que su aliento se mezclara con el mío, haciendo del momento algo embriagador.
De pronto… ya no sentía tanto pudor, pánico o vergüenza, todo lo que quería era besarle, sentir sus labios sobre los míos tenia una enorme curiosidad por saber como besaba el.
¿Cómo seria la sensación de sus labios sobre los míos?. Y como si me hubiese leído el pensamiento o como contestación a mis preguntas, Edward estampo sus labios con los míos, fundiéndonos en un beso.
Al principio me beso tierna y lentamente, como esperando mi reacción, le correspondí el beso cautelosamente sin apresurarme.
Su aliento helado y fresco se entrelazo con el mío, sus labios suaves y pétreos se acoplaron a los míos, me sostuvo por la cabeza, y yo hice lo mismo, entrelace mis dedos en su cabello, y me fui volviendo gradualmente mas demandante.
Entre abrí los labios, para permitirme esa sensación que tanto había anhelado, pensado, imaginado, y fue tan placentero como había imaginado, quizás mas.
Los labios y la lengua de Edward eran simplemente algo embriagador, algo delicioso, le permití mas acceso… pero solo el suficiente, Edward no dejaba de ser un extraño para mi, solo lo suficiente para rozar mi lengua con la de el.
El beso se fue volviendo cada vez mas apasionado y profundo,- olvide poco a poco mis propios principios y pudores,- hasta que el aire nos falto, y la cabeza comenzó a darme vueltas.
Después el se separo de mi por un breve instante y me miro fijamente.
-Bella...- Pronuncio mi nombre lentamente..
-¿Si?.- Dije intrigada.
-¿Estas conciente de que vas a hacerlo sin amor?... ¿Qué lo harás por presión social?.- Dijo de repente, eso me sorprendió, no me lo esperaba, no había pensado en eso pero… ¿qué importaba? Y mas aun, ¿a el en que le afectaba?.
-Emm… si estoy conciente de ello.-
-¿Y no te importa?.- Pregunto confundido.
-No. ¿Por qué habría de importarme?.-
-Por que por mas amable, paciente y tierno que quiera ser contigo no será lo mismo como si lo hicieras con alguien a quien amas, para mi solo es sexo no creo que sea el mismo significado para ti que para mi, y probablemente no sea lo que esperas, tal vez la pasión me ciegue y haga algo que no te guste soy hombre al fin de cuentas ¿si entiendes?.
-Te vas a entregar a un hombre al cual apenas conoces solo por presión social ¿si estas conciente de ello?. Puede que te arrepientas Bella esto no es un juego, solo que no quiero que te sientas usada ni maltratada ni ultrajada, no me hago responsable si quedas traumada…- No lo deje terminar.
Ya había escuchado demasiadas sandeces, no quería escuchar un sermón por parte del… ¡y menos de el¡ ¿Qué demonios le había pasado? ¿Dónde quedaba el Edward, mujeriego, irresponsable, semental, e intimidante, ¡donde¡?.
Ahora era maduro, juicioso y centrado, ¡todo un santo¡ y hasta se daba el lujo de darme sermones, esto… solo me podía estar pasando a mi.
-¡Basta¡ lo que menos necesito es un sermón Edward, yo conozco las consecuencias, es mi responsabilidad ¡no me digas que te vas a poner juicioso y melodramático¡ ¡y que me vas a proteger¡ vamos Edward solo es sexo..¡hagámoslo¡, o es que ¿ya no tienes ganas?.- Pregunte con pánico, miedo y desilusión, quizás el problema fuese yo, y trataba de decírmelo sutilmente.
-Por supuesto que no Bella.- Dijo divertido.
-Entonces no me sermonees, no vine a eso ¿o si? Haz lo que tienes que hacer.- Le dije segura de mi, tan segura que ni yo misma no me reconocí, el sonrío de lado.
-¿Donde quedo la Bella inocente?.-
- La deje en casa.- Dije perspicazmente
-Me alegro… me gusta mas la Bella traviesa e irresponsable.- Dijo con lasciva, y antes de que pudiera reaccionar o pensar, Edward se acerco mas a mi, oprimiéndome contra su cuerpo.
Me beso intensamente en los labios, no como la primera vez, este beso fue mas… apasionado e intenso, como si las palabras que le había dicho antes, hubiesen desatado al verdadero hombre que era Edward.
Sus manos comenzaron a viajar rápidamente por otras partes de mi anatomía, no supe como reaccionar, solo me sorprendí no pensé que Edward fuera a ir tan rápido… estaba yendo demasiado rápido, me aparte un poco de el y le dije:
-¿Puedo usar tu baño?.- quería verificar y comprobar algo. El me miro confundido y asintió.
-Si… al fondo y a la derecha.- Me separe de el, y me levante de la cama, un tanto desorientada, camine hasta el baño, y cerré la puerta.
Cuando vivía en Phoenix con mi madre, la consejera de la escuela, en una de las tantas pláticas sexuales que recibíamos cada año, nos dijo que si algún día estábamos a punto de hacerlo con alguien, al cual momentos antes habíamos besado o tocado, fuésemos al baño de mujeres y nos tocáramos nuestro sexo y si estaba húmedo… es que ya "estábamos listas".
Al menos físicamente, para tener relaciones, jamás pensé siquiera en usar aquel concejo, jamás pensé llegar a estar en una situación como esta.
Así que me desabotone el pantalón, y me baje las bragas e hice lo que aquella consejera dijo, y en efecto mi sexo, estaba completamente húmedo.
Eso quería decir, que Edward con tan solo unos besos, había logrado excitarme como nunca antes en toda mi vida, ¿seria que era la falta de un hombre en mi vida, lo que me hacia tan vulnerable ante sus roses? O acaso ¿seria que realmente deseaba a Edward?.
Creo que ese era un hecho, ahora mas que nunca estaba completamente convencida de que quería hacerlo con el, con nadie mas, pero había unas cosas que… tenia que dejar en claro con Edward, no quería correr riesgos.
Me subí las bragas y abotone mis pantalones de nuevo, salí del baño, y vi a Edward tumbado en la cama, con la vista hacia el techo y los brazos cruzados por encima de su cabeza, titubeante fui hasta la ventana y la abrí un poco, para mirar las estrellas, que esa noche parecían brillar mas que nunca.
-¿Qué haces Bella?.- Pregunto Edward confundido y hasta algo irritado, creo que comenzaba a perder la paciencia conmigo, no lo culpaba, no le conteste y seguí viendo la noche oscura repleta de pinceladas grises.
Escuche como Edward se levantaba de la cama y caminaba hasta donde yo estaba, se paro detrás mío y me tomo por la cintura, después me beso el cuello haciéndome perder el hilo de mis pensamientos.
-¿Qué haces Bella?.- Volvió a repetir cerca de mi oído, esta vez con mas suavidad y lujuria en la voz.
-Veo las estrellas… hoy se ven mas hermosas que nunca.- Le conteste como pude, no muy segura de lo que dije, apenas casi audible, tanto que pensé que Edward no me había escuchado.
-La única que se ve, realmente hermosa esta noche eres tu.- Después volvió a besarme, el cuello y subió sus manos hasta rosar mis senos, comencé a respirar intensamente contra la ventana. Sentía como mi sexo se iba humedeciendo nuevamente.
-Te deseo… como tu no tienes idea Bella.- Dijo mientras seguía tocando intensamente, mis senos por encima del sujetador. Me voltee para encararlo, frete a frente.
-Yo… yo también.- Dije nerviosamente, el sonrío de lado, y se aproximo a mis labios, lo detuve, puse mis dedos sobre sus labios.
-Pero hay… de un par de cosas de las cuales quiero hablarte.- Le dije seria, su cara cambio, fue de incertidumbre total.
-¿Te haz arrepentido de hacerlo conmigo?.- Dijo atónito.
-¡No Edward¡ no es eso no me he arrepentido, es solo que… hay ciertos puntos que quiero aclararte antes de hacerlo.-
-Esta bien… habla.-
-Bueno primero que nada no quiero correr riesgos, lo diré sinceramente: no quiero que tengas relaciones sexuales con otras mientras estés conmigo…-
-Pero Bella yo no…- Lo volví a silenciar poniendo mis dedos en sus labios.
-Déjame acabar, no es que quería tenerte solo para a mi, o por celos, no Edward es solo que, soy… una novata en este tema, y no quiero contraer una enfermedad o algo así, se bien la fama que tienes de truhán y no quiero quedar con una infección o algo peor, no quiero quedar con la dignidad ultrajada, no quiero ser como tus novias de paso… no lo soy ¿si me entiendes?. Si no aceptas este punto, no hay sexo.- Le dije claramente. El abrió los ojos desmesuradamente. Estaba claramente sorprendido.
-Claro.- Dijo simplemente, eso me desoriento, pensé que me iba a reclamar y a renegociar el punto, pero no.
-¿Qué? Lo aceptas así… sin reclamar ni chistar?.- Pregunte sorprendida.
-Si, lo que te iba a decir es que… hace tiempo que yo no me meto con nadie, pero no me dejaste terminar, las chicas baratas y fáciles dejaron de llamarme la atención, es por eso que acepte tu ofrecimiento desde un principio y tu condición ahora, eres mucho mas interesante que ellas, no será ningún sacrificio.-
-Bueno y hay otros puntos que yo…- Ahora fue el quien no me dejo terminar.
-No, ya escuche demasiado Bella solo quiero hacerte el amor, estoy demasiado excitado como para hablar de otros temas.- Se acerco mas a mi y tomándome por la cintura me arrastro hasta la cama y me arrojo sobre esta, con un poco de fuerza para después besarme apasionadamente.
Sus manos viajaron hasta los botones de mi blusa, y desabotono unos cuantos, solo los suficiente para que se viera parte de mi sujetador.
Me beso el cuello y comenzó a bajar hasta el nacimientos de mis senos, termino por desabotonar todos los botones, dejándome media desnuda antes sus ojos, termino por sacarme la blusa y comenzó a desabotonar mi sujetador, no tardo nada en desabotonarlo creo que tenia bastante practica.
Cuando me quito el sujetador por completo, Edward vio por unos segundos mis pechos, la lujuria estaba descrita en sus facciones, yo respiraba entrecomadamente, era demasiado mi deseo.
-Eres hermosa.- Susurro con lasciva, después paso sus dedos por el nacimientos de mis senos, hasta rosar mi obligo, subió ambas manos por mi abdomen hasta rosar mis senos delicadamente, mis respiraciones, se volvieron jadeos, deseba que tocara mis pezones, que llegara hasta esa parte de mi anatomía
Pero Edward hacia pequeños círculos en torno a mi seno, yo deseaba que sus dedos se movieran mas de prisa, pero Edward iba lento… muy lento, Edward conocía a las mujeres, sabia como y cuando infundir el placer necesario, quería que enloqueciera de placer.
Edward, tardo una eternidad para llegar ahí… juega con ellos, juega conmigo, me provoca, sabe que soy vulnerable, no tengo opción, debo someterme a sus ordenes, a su juego, así lo elegí yo.
Cuando llega, mis pezones ya están duros, y siento mi sexo aun mas caliente y húmedo, siento como una honda de calor, invade todo mi cuerpo, me estremezco, mi cuerpo reacciona a sus caricias, se enloquece, se doblega, se retuerce.
Después Edward desabotona mi pantalón, me toma por la cintura y levanta mis caderas para sacarme los jeans, dejándome solamente con las bragas, me sentía en desventaja con el… ya que
Edward seguía vestido, torpe y tímidamente desabotono su camisa como puedo, mientras el besa dulcemente mi cuello.
Edward comienza a tocarme las piernas, los pies, sube y baja lentamente las manos por el lado interno de mis muslos, siento el calor entre mis piernas el también lo siente, pero no me toca, me hace sufrir y enloquecer un poco mas.
Yo desabrocho su pantalón, y este cae al suelo, dejándolo solamente en boxers, Edward presiona sus caderas contra las mías, besándome desenfrenadamente el cuello, mis jadeos pronto se convierten en leves gemidos.
Sube sus manos hasta rozar mis caderas, me muerde el lóbulo de la oreja y susurra:
-¿Te haz masturbado?.- Eso me dejo totalmente sorprendida, yo jamás había hablado con nadie de ese tema… pero Edward conocía mas mi sexualidad y mi intimidad, que cualquier otra persona.
-Ahh… yo, lo he intentado pero… nunca he sentido gran cosa, ni placer, ni nada de eso, quizás no sepa como hacerlo.- Dije entre jadeos, ya que Edward no dejaba de tocarme mientras hablaba.
-¿Quieres que te enseñe?.- Dijo perspicazmente.
-Si.- Dije en un susurro. Sus manos viajaron hasta mis bragas, y las bajo muy lentamente, pasando por mis muslos, mis pantorrillas y finalmente por los pies.
Edward pasa una de sus manos por mi muslo izquierdo hasta llegar a los labios de mi vagina, manteniendo la suavidad y la lentitud, acostumbradas, pero solo es un rose, yo deseo que meta los dedos ahí adentro, en la parte de arriba, que presione con mas fuerza, pero Edward no lo hace, desesperada y agitada le digo:
-Ahí… presiona.- Le digo en un jadeo.
-Tranquila… aun no, debo enseñarte, no quiero que tu tengas una decepción, te enseñare a usar y a tocar tu clítoris, para llegar al orgasmo.- Edward presiono y toco mas adentro, metió uno de sus dedos en mi sexo, haciéndome jadear de placer.
-Esto Bella… es tu clítoris.- Edward comenzó a mover su dedo alrededor de el, en pequeños círculos, primero lentamente, después fue aumentando la intensidad, hasta volverme totalmente loca, hasta hacer del movimiento algo frenético, levante mis caderas, para sentir mas, quería mas, mucho mas que eso, mis gemidos se fueron volvieron cada vez mas audibles y sonoros, hasta volverse casi gritos, me retorcía en la cama, presionaba y estrujaba fuertemente las sabanas, mientras Edward mantenía el ritmo de sus dedos, y hacia que lo peor y lo mejor de mi, salieran a relucir.
Empezaba a sentir un extraño calor por todo mi cuerpo, cuando Edward paro, paro de la nada, dejo de tocarme, saco sus dedos y respiro fuertemente.
-¿Por qué paraste? ¡No pares¡.Tócame… hazme tuya.- Dije desesperada, necesitaba mas de el.
-No… esperaremos un poco.- ¿¡QUE¡? Estaba loco, lo deseaba, lo deseaba y mucho como jamás imagine desear a alguien, no podía parar ¡no ahora¡ lo quería dentro de mi, ahora.
-No Edward, tócame, ¡vamos¡ no me dejes así…- Dije desperada, pase mis manos por su torso desnudo, presionando aun mas su cuerpo contra el mío, le bese el cuello delicadamente, y acaricie su torso desnudo. Edward exhalo cerca de mi oreja, había ganado.
Edward toma el control de nuevo, me toma por las caderas, y abre mis piernas, vuelve a tocar mi clítoris, esta vez con mas fuerza e ímpetu, incrementando la intensidad, sentí que mi alma se hundía en una especie de agujero, algo exploto dentro de mi.
Sentía muchísimo placer, pero no era el mismo placer de antes, sentía que una especie de luz explotaba dentro de mi, grite, era el dolor y el placer combinados, quería decirle que parara, pero no podía ni quería que se detuviera, de pronto comprendí… lo que estaba sintiendo, era un orgasmo.
Sentí como las paredes de mi vagina se contraían, y me sentí fuera de este mundo, como un fantasma, sentía que flotaba, que no estaba aquí, mi cuerpo temblaba frenéticamente, no tenia control sobre el.
¿Qué me había hecho este hombre?... ¿me había llevado al cielo o al infierno?.Ya no era yo, era otra persona.
No tenia control sobre mi misma, ni sobre mi cuerpo, ni sobre mi alma, el me controlaba, el me manejaba, ya no era nadie.
Edward paro, se acerco a mi y me susurro al oído:
-¿Estas segura de querer hacerlo?.- ¡Que si estaba segura¡, deseaba desesperadamente el momento en el que él, me hiciera suya.
-Si.- Dije en un susurro, Edward me tomo de las caderas y dejo pequeños besos húmedos por todo mi cuello.
Abrió mis piernas un poco mas y se metió entre ellas, froto nuestros sexos levemente, mientras tocaba mis senos, incrementando el deseo.
Sin pedir permiso, sin sutilezas, o sugerencias, Edward fue introduciéndose poco a poco en mi, al principio con un movimiento lento y desenfadado, pero después el movimiento se volvió rápido y conciso, sentí dolor mucho dolor, no fue como la masturbación, la penetración me dejo dolorida, no pude evitar gritar, rasguñe el torso de Edward en un intento desesperado de calmar mi dolor y pedirle que parara.
-¿Estas bien?.- Pregunto preocupado, lo cual me sorprendió.-¿Quieres que pare?.-
-No.- Dije firmemente, no quería que parara, por algo estaba aquí, quería que siguiera, desde este momento había dejado de ser virgen, ¿Qué importaba si paraba? No me iba a regresar mi virginidad.
Edward entraba y salía de mi, al principio lentamente, con delicadeza, y hasta con algo de miedo, como si esperase mi reacción, yo no me queje ni le dije que parara sentía placer pero no tanto como en la masturbación.
Edward tenia razón conocía muy bien a las mujeres… sabia donde y como tocarlas, no me arrepentía de habérmele entregado a el, conocía mi cuerpo igual o mejor que yo.
Sabia como tocarlo, sabia cada punto débil de mi cuerpo, Edward fue incrementando la intensidad de sus movimientos dentro de mi, de repente Edward toco un punto en mi interior, que hizo que casi tuviera otro orgasmo.
Gemí su nombre fuertemente distorsionado por el placer, sus caderas se movieron mas deprisa y después oí gemir fuertemente a Edward, al parecer el también lo estaba disfrutando.
Cuando termino y salio de mi, Edward cayo exhausto sobre mi pecho, oía su acelerado palpitar y su descontrolado respirar, hasta que ambos se normalizaron, Edward me beso tiernamente la frente y las mejillas y quito el cabello de mi frente y mi cuello pegados por el sudor, después beso mis labios castamente y me susurro:
-Lo haz hecho muy bien Bella.- No supe como responder a eso.
- Quiero volver a verte ¿el viernes esta bien?.- Dijo de repente, ¿Qué no habíamos quedado ya en eso? ¿o me estaba poniendo a prueba?.
-¿Me estabas poniendo a prueba?.- Le pregunte sorprendida.
-Algo así… de cualquier forma pensaba verte un par de veces mas, si tu no me satisfacías como hombre… pero Bella, por dios que tu me haz hecho tener el mejor orgasmo de mi vida, estas loca si crees que te voy a dejar escapar así de fácil, tienes que cumplir con tu parte del pago.- ¿Enserio le había hecho sentir el mejor orgasmo de su vida? O me estaba mintiendo.
-Lo hare Edward… lo cumpliré.- Dije con cansancio.- Creo que es hora de que me vaya… ya es tarde.- Dije tratando inútilmente de retirar su cuerpo del mío.
Pero Edward no me dejaba ir, además no tenia fuerzas, estaba demasiado agotada. Edward se apoyo sobre sus codos, y me miro fijamente a los ojos, me beso los labios lentamente y después dijo:
-Ok… te espero aquí el viernes, a la misma hora.- Yo asentí con la cabeza, Edward se hizo a un lado, para dejarme pasar, me pare de la cama y busque mi ropa por el suelo, me sentía cohibida ante su mirada.
No encontraba mis pantaletas, cuando Edward encendió la luz, me dejo cegada por unos minutos, cuando mis ojos se acoplaron a la luz, Edward estaba junto a mi, con mis pantaletas.
-¿Buscabas esto?.- Pregunto perspicaz
-Si… Edward.- conteste un poco incomoda y avergonzada, el sonrío de lado, me puse las pantaletas, me sentí bastante avergonzada ante su mirada, me puse el resto de mi ropa, frente a su escrutinio, no tenia de otra.
-Lamento haber arruinado tus sabanas.- Dije avergonzada. El se encogió de hombros restándole importancia.
-No importa, no creo que las hayas arruinado realmente, despreocúpate Bella.- Dijo con una sonrisa.
Edward me acompaño hasta su porche, con solo unos pantalones y el torso al desnudo, cuando estaba a punto de irme, Edward me sostuvo por las muñecas y me beso apasionadamente, yo intente quitármelo, pero el era mas fuerte que yo, me amolde a sus brazos y a sus besos, como siempre, después me soltó y me dijo adiós.
-Adiós Edward.-No había nada mas que decir un simple "adiós" bastaba, nada de recordatorios o reprimendas, o finales cursis, un beso apasionado era perfecto para ambos, solo pasión, eso tenían en común nada mas, eran dos almas libres, el no era de ella y ella no era de el, y seguirán juntos hasta que la pasión les alcanzase.
Solo la pasión y el deseo les unía nada mas. Pensé regreso a casa, en las consecuencias que esto traería, dolor, decepción, humillación, vergüenza quizás, pero sorprendentemente no me importo, había pasado la mejor noche de mi vida, con Edward Cullen, y no importaba por lo que tuviera que pasar, seguiría viéndolo sin importar las consecuencias.
