Hi¡ ha pasado mucho tiempo lo se, quiero agradecer en especial a ini narvel, y a valeriita masen, que sin sus comentarios y presión je je creo ke que hubiera tardado mas en publicar¡ mil gracias¡ sin mas, aquí les dejo el siguiente cap. Espero les guste es un poco largo y por alguna razón me costo mucho escribirlo pero creo que quedo como yo quería, au revoir¡.
Bella's POV:
"Mas que susurros."
Al llegar a casa, lo primero que hice fue bañarme y seleccionar cuidadosamente mi ropa interior, no había mucho de donde escoger, prendas simples y con encajes.
Nada exótico ni erótico, colores neutros y simples, al igual que mi ropa, escogí ambas de un tono azul profundo, y trate de esmerarme un poco mas en mi cabello, mi olor y mi nulo maquillaje.
Pero resulto igual, seguía viéndome igual, ignore el descontento que provocaba mi propio aspecto y baje para prepararle la cena favorita de Charlie.
Necesitaría una buen escusa para mi salida de esta noche, y otra buena mentira, era pésima mintiéndole, no sabia como lo iba a hacer una vez mas.
-Así que saldrás esta noche, Bells.- Dijo tranquilamente mientras se llevaba un pedazo de filete a la boca.
-Si, saldremos, Ángela, Jessica y yo a Port Angeles, quiero ver unos libros y ellas unos vestidos.- Mentí lo mejor que pude, esperaba que mis tics nerviosos- morderme las uñas y los labios compulsivamente- no me delataran, pero Charlie estaba tan embelesado con su cena favorita que no noto estos desperfectos.
-Esta bien Bella, iba a decirte que creo que deberías salir mas, te la pasas mucho tiempo encerrada y eso me preocupa.- Esa era la excusa perfecta que necesitaba, si que iba a salir mucho en estos últimos días.
-Quizá, te tome la palabra.- Dije distraídamente. Charlie no hizo mas preguntas y se limito a comer.
A las 6 salí de mi casa, Charlie tampoco reparo en mi esta vez ya que estaba abducido por el televisor, cuando Edward toco el claxon fuera de la casa, Charlie ni siquiera se inmuto por oír un nuevo sonido, cuando salí de casa solo dijo:
-Cuídate Bells.- Sin querer lo tome en el doble sentido, cuidarme… ¡diablos! no había reparado en eso que hablar con Edward de eso inmediatamente.
Salí de casa y enfrente de está, encontré un volvo plateado, Edward me abrió la puerta caballerosamente y yo entre en este, después él ocupo el lugar del copiloto y arranco.
En cuanto lo hizo comencé a hablar.
-¿A dónde me llevas?.- Dije algo reticente. Aunque confiaba en Edward no se me olvidaba su fama de truhán.
-A una caballa a las afueras de la ciudad.- Dijo tranquilamente.
-Es…. Es, seguro?.-
-Mmm, algo rustica, pero es segura y tiene lo que necesitamos.- Dijo lanzándome una mirada y una sonrisa lasciva.- Es perfecta para nosotros, no te preocupes Bella, yo te cuidare.-
-De eso precisamente quería hablarte, la… la otra vez.- Dije nerviosamente, al recordar ciertas posiciones comprometedoras entre el y yo.- mmm tu…. me, te ¿cuidaste?.- Pregunte casi aterrorizada, no quería que dijera que no.
-¿Por quien me tomas Bella? No soy idiota, por supuesto que si y esta noche también lo hare, así que despreocúpate, tengo suficientes municiones para el día de hoy,.- Entonces me lanzo un guiño, y yo no pude mas que sonreír. Entonces me miro enigmáticamente.
-¿Qué?.-
-Nada… solo que… te ves bonita cuando sonríes.- Yo rodee los ojos y como odie sonrojarme violentamente ante él, y mas por un cumplido estúpido y cursi. Asi que para disimular mi sonrojo, decidí ser un poco sarcástica.
-No es necesario que mientas Edward…. Igual me meteré en tu cama, despreocúpate no tienes que ser amable conmigo.- Sabia lo que respondería y me mordí los labios fuertemente para no reír.
-Bella…- me lanzo una mirada molesta.- Solo digo la verdad, no lo hago por molestarte, ya se que mi amabilidad te molesta pero….- Lo interrumpí
-Ya, ya cállate, ya lo se, ya te dije… igual me meteré en tu cama.- Entonces reí con ganas.
-Bella….- Me miro con enfado.
-Ya ya, tu a lo tuyo.- Volteé de lado contrario y sonreí con ganas.
Llegamos en unos 20 o 30 minutos, quizá menos, había perdido la noción del tiempo, Edward no dejaba de lanzarme miradas o comentarios lascivos, después de mi "pequeña broma".
Cuando llegamos el cielo tenia un tono grisáceo, gracias a las pinceladas a las estrellas y el claro de luna.
Era un lugar apartado, había un sendero que salía de la carretera y conducía directamente a una caballa desolada, de aspecto muy rustico.
Los grandes arboles grisáceos y desnudos, se alargaban tanto, que daban la impresión de querer tocar el cielo con sus largas ramas, daban un aspecto casi fantasmal, el lugar era mágico, era hermoso reinaba un silencio y una paz total.
Los únicos sonidos que se distinguía en la lejanía, eran: el susurro del viento que parecía gritarme algo ininteligible, el canto místico y enigmático de algún búho, el sonido de mis pies sobre la grava, los latidos de mi corazón y la respiración casi frenética de Edward.
Yo estaba hipnotizada por aquel lugar, era simplemente hermoso a mis ojos, a mis oídos, ¡a todos mis sentidos¡.
Otras personas se sentirían abatidas e incomodas, por su soledad, por su silencio, por su simplicidad, pero yo me sentía en perfecta armonía, parecía encajar perfectamente con aquel lugar.
Edward busco algo en una ventana y después extrajo de esta un pequeño objeto plateado, eran las llaves.
-Es un lugar hermoso Edward.- Dije hipnotizada.- ¿Es tuya?.-
-No.- Respondió abriendo la puerta de un solo golpe, parecía bastante… desesperado.
-Pues me encanta.- Respondí mirando por ultima vez el horizonte y respirando profundamente aire fresco. Después Edward me tomo por las muñecas y me llevo casi a rastras a la caballa.
-Me alegro que te guste, pues la visitaremos mucho.- Después cerro la puerta sin soltarme las muñecas y me empujo contra esta para luego besarme frenéticamente.
Me tomo por el cuello, tratando de profundizar y forzar el beso, yo estaba sorprendida no me lo esperaba, me quede congelada, no sabia como reaccionar tan rápido ante aquello.
Edward era mas bien un animal en aquellos momentos, quería quitármelo de encima, apenas si me dejaba respirar.
Su cuerpo presiono al mio con intensidad y sus manos abrazaban mi cintura pétreamente, intento abrirse paso entre mi boca pero yo se lo negué, iba muy rápido y no me gustaba, me estaba haciendo daño.
Después abrió mis piernas con sus rodillas a la fuerza, entonces supe que estaba yendo muy lejos.
Cuando me dejo respirar y por fin pude hablar, dije:
-¡Basta¡.- Murmure sin aliento.- Vas muy rápido y me lastimas.- El pareció tranquilizarse también le faltaba el aliento.
-Creo que tienes razón.- Dijo con un hilo de aire.- Es solo que… realmente te deseaba.- Dijo con lujuria.- Fue una semana muy larga Bella, tu no tienes idea.- Esta vez volvió a besarme, pero suave y tiernamente.
Edward aun estaba sobre mi, pero su cuerpo ya no me aprisionaba como antes, ahora su cuerpo se acoplaba suavemente al mio.
Entrelace mis dedos detrás de su cuello, y entreabrí mis labios con los de él.
Cuando el aliento nos falto, Edward desvió sus labios de los míos hacia mi cuello, succiono y beso cada centímetro de este y pronto perdí el hilo de mis propios pensamientos.
Apenas fui conciente cuando Edward me cargo en brazos y me recostó sobre la cama.
No me había dado cuenta pero yo estaba también desesperada, por no decir necesitada, de su cuerpo, de sus besos, había pensado con este momento toda la semana pero no quería reconocerlo.
Necesitaba de Edward tanto como el me necesitaba a mi o tal vez mas. Este encuentro fue mas fácil que el de la primera vez, no sentía tanto pudor, ni vergüenza.
-Creo que… estamos muy vestidos ¿no crees?.- Me encogí de hombros.
Edward saco rápidamente mi campera y la arrogo al suelo.
-¿Y bien Bella que quieres hacer?.- Pregunto entrecortadamente, su pregunta me pillo por sorpresa, ¿creo que era obvio no?.
-Eso es claro, Edward.-
-Si, claro pero me refiero a… ¿tienes alguna fantasía, algo que te gustaría hacer? Con gusto podría cumplírtela.- Dijo esto acercando tentadoramente sus labios a mi cuello y luego a mi oído. Eso me dejo algo noqueada.
-Ehh… no Edward creo que no, no he pensado en eso. ¿Por qué no simplemente lo hacemos?.- Dije sin mas rodeos.
-¿Acaso tienes prisa Bella?.- Rio musicalmente al lado de mi oído, ¡como podía ser tan odioso¡ y tan tentador al mismo tiempo.
-Pero eso es precisamente lo que quiero evitar, no quiero que se haga algo rutinario ¿entiendes?. - Me miro fijamente a los ojos y luego me beso. ¡No¡ no podía entender nada si el estaba tan cerca.
-¿Te gustan la palabras obscenas,?.- eso no me lo esperaba.
-Eh… ¿Qué?... No lo se.- Dije entrecortadamente. El sonrió de lado y volvió a besarme lentamente el cuello, lo aferre fuertemente por el cabello y me arquee mas hacia el.
-Veo que vas aprendiendo.- Susurro Edward sarcásticamente.- Eres una buena discípula.-
-Cállate Edward.- Dije molesta, sus burlas me distraían. El rio melodiosamente. Después subió lentamente sus manos por mi cintura y roso levemente mis senos.
-Que tal algo como… ¿te gustaría que te reventase toda?.- Estaba fuera de contexto, fuera de excitarme me pareció divertido. Reí fuertemente, Edward me miro indignado.
-¿Te parece lúdico?.- Dijo arqueando una ceja. Yo no pude reprimir una risilla.
-Si… la manera en que lo dijiste… lo siento.- Volví a reír.- Intenta con otra…- Lo alenté. El volvió a recostarse sobre mi, y volvió a besar mi cuello.
Lo que salió del pecho de Edward no fueron palabras si no sonoros gemidos guturales.
Su cuerpo oprimió mas al mio, con una mano tomo mis caderas y con la otra separo mis rodillas, para permitirse mas espacio.
Subió violentamente mi camisa para besar mi vientre mientras sus manos sostenían mis caderas fuertemente. Deje escapar un gemido sonoro.
Entonces, arranco de un tirón mi camisa y sujetador, y después mis pantalones y el resto de mi ropa interior, dejándome vulnerablemente desnuda ante sus penetrantes ojos.
-Eres mas hermosa, que en mis fantasías.- Susurro embelesado antes de tocar mi cintura con uno de sus dedos.
-Demasiada información.- musite tan bajamente, que no estaba segura si me había escuchado, supongo que si, pues el sonrió de lado, al oír mi pequeña broma.
Después el se deshizo de su ropa y, quedo el mismo adonis frente a mis ojos. Pronto sentí su desnudes sobre la mía.
Rozo ligeramente sus manos sobre mis piernas para luego pasarlas por mi cintura y mis caderas, presiono las suyas sobre las mías y froto su cuerpo contra el mio. De mis labios salió algo mas que un suspiro y de los suyos también.
Subió sus manos a mis senos, mientras sus labios besaban compulsivamente mi cuello y su cuerpo se movía febrilmente sobre el mio. Mientras la temperatura de nuestros cuerpos iba en aumentos, las blasfemas y gemidos de Edward también.
-Maldición Bella.- Murmuraba contra mi cuello, y yo en respuesta gemía sonoramente mientras sus manos se movían libremente entre mis piernas.
No me había fijado bien pero… al lado de nosotros, pegado a la cama, había una ventana con unas cortas cortinas transparentes que dejaban ver claramente la luna y el exterior eso me hizo pensar y un temor me asalto.
-Edward…-
-Mmjjmm.- Respondió este con los labios pegados a mi cuello.
-Esa ventana… se ve todo ¡Edward¡ alguien podría vernos ¿no?.- Pregunte inquieta ante esta perspectiva.
-Quizás.- Dijo antes de y volver a besarme el cuello.- ¿No te exista la idea?.- La verdad era que no. Al ver mi desconcierto Edward rio musicalmente y dijo:
-Pero eso no pasara, no te preocupas, nadie vera tu desnudez, vera la mía.- Después me lanzo un guiño, y volvió sus manos y boca a mi cuerpo, y en cuanto sus labios rosaron mis senos, no solo me olvide de la ventana, si no de mi misma, del tiempo y espacio, del mundo en el que vivía.
Sin perder mas tiempo, sin rodeos, Edward abrió ligeramente mis rodillas y me penetro, sin previo aviso, sin palabras bonitas, sin preámbulos, sin poesía, solo sexo, eso tuvimos esa noche y muchas otras noches mas.
Sus movimientos al principio lentos y confusos, fueron volviéndose frenéticos y violentos, a medida que susurraba su nombre con intensidad, con deseo, con desesperación, abducida por el movimiento de sus caderas, por sus caderas, por él mismo, me movía convulsivamente y me arqueaba de una manera que jamás imagine capaz de realizar
A medida que el placer aumentaba en mi cuerpo, así aumentaban mis movimientos, mis susurros, mi sonrojamiento, los latidos de mi corazón, mis gemidos, y el nombre de Edward salía a borbotones de mi garganta reseca, a él parecía gustarle pues me pedía entre gemidos y respiraciones agitadas que lo repitiera una vez mas con vehemencia.
Cuando Edward alcanzó el clímax, cayo exhausto al lado mio, nuestras respiraciones eran frenéticas, ninguno de los dos dijo nada durante unos largos minutos.
Yo veía pensativamente la luna y Edward tenia cruzados los brazos sobre su cabeza, ninguno de los dos dijo nada, era un silencio cómodo.
Edward no intentaba besarme, o abrazarme como la primera vez, eso me gusto, no habíamos echo el amor, así que no necesitaba de su cariño, por así decirlo.
Cuando nuestras respiraciones y nuestros corazones, volvieron a la normalidad, hable sin mirarlo:
-¿Te veré este fin de semana?.- Dije sin despegar mis ojos de la resplandeciente luna, la cual al parecer tenia un poder gravitacional sobre mi, pues no podía dejar de observarla.
-No lo se… tengo que salir con mi familia el fin de semana que viene, pero no te preocupes ya tengo planes para ti.- Entonces le mire y tenia una gran sonrisa torcida en el rostro algo tramaba y no debía ser muy bueno, al menos no para mi.
-¿Qué tramas Edward?.- Dije recelosa.
-Dime Bella… ¿te haz tocado últimamente?.- Sus palabras me desconcertaron y me sorprendieron totalmente.
-¿Qué?.- Dije como autómata.
-Ya sabes, si… ¿te haz tocado tu misma?.- Pregunto impaciente. Sentí mis mejillas arder.
-No.- dije sinceramente. El rodo los ojos. Entonces se acerco mas, y se puso sobre mi, puso sus labios en mi oído y susurro:
-Cuando te bañes, cuando te desvistas, cuando te toques… piensa en mi.- Beso lentamente mi cuello, después se incorporo un poco y me sonrió de lado, para después incorporarse totalmente.
Yo aun estaba aturdida, ¿quería que me masturbara pensando en el?. Ni en la mas sórdida fantasía se me hubiera imaginado algo así.
Yo pensaba que las fantasías eran cosas como… hacerlo en la playa, en el elevador o hasta en un probador, pero jamás se me hubiera imaginado algo así.
Edward se había ya cambiado completamente, cuando yo aun permanecía aun en la cama.
-¿No piensas vestirte? Vamos… cámbiate, tengo que llevarte a tu casa.- Oí la aterciopelada pero impaciente voz de Edward al lado mio. Yo aun seguía confundida.
-Yo me puedo ir a casa, Edward gracias.- Dije aun en estado zombi.
-¡Oh no¡ de ninguna manera, ¿te haz vuelto loca? Sabes cuantos kilómetros hay de aquí a tu casa?, sin contar los peligros con los que te cruzarías, no quiero leer el diario mañana y enterarme que algún psicópata te ha destazado y te ha dejado a las orillas de la carretera en una bolsa negra, de ninguna manera Bella, párate.- Entonces Edward me jalo de un brazo fuera de la cama y de las sabanas, me estampe contra su pecho, y eso me devolvió a la realidad.
-Vamos cámbiate rápido.- Dijo mas calmado, yo asentí levemente con la cabeza y me separe de el. -Bella, voy al coche para que te cambies mejor.- Dicho esto salio de la cabaña rápidamente.
Cuando termine de vestirme y recoger mis cosas que se encontraban regadas por toda la cabaña, cuando salí de esta, ya era noche cerrada y solo podían verse, las escasas luces de Forks a la lejanía, la luna y los faros incandescentes de Edward.
Después de cerrar la puerta de la cabaña me dirigí hacia el coche de Edward.
-Entonces Bella… harás tu tarea?.- Dijo cuando salimos del sinuoso camino.
-¿Qué tarea?.- Sabia a que se refería, pero no quería contestar a ello, al menos no aun.
-¿Cuándo te duches, pensaras en mi?.- Era claro que se divertía haciéndome este tipo de preguntas ya que siempre que las formulaba tenia una traviesa sonrisa en sus labios, se divertía acosándome e intimidándome. No le daría el gusto, ya no.
-Claro.- Dije sin rodeos, los ojos de Edward se abrieron desmesuradamente, estaba claramente sorprendido, había cambiado las reglas del juego.
Tuve que morderme la lengua estoicamente para no reírme, la cara de Edward era… increíble.
-Ah… mmm, pues… me parece muy bien.- Dijo un poco mas serio.- Entonces te masturbaras y pensaras en mi ¿cierto?.- Dijo mirándome con ojos inquisidores, era difícil sonar seria, con ese tipo de preguntas y con sus ojos, observándome fijamente, casi pierdo la razón pero me recobre y como pude le conteste:
-Claro, Edward, me masturbare pensare en ti.- Dije lo mas convincente que pude, pero estaba a punto de echarme a reír, o de sonrojarme violentamente al darme cuenta del significado de esas palabras.
-¿Usaras un vibrador?.- Entonces mis ojos se abrieron como platos y no pude mas seguirle el juego, me ruborice violentamente y me reí nerviosamente.
-No, de ninguna manera.- Dije entre risas.
-¿Por qué no?.-
-Por que no.-
-Bien… me conformo con que te masturbes, el fin de semana ¿lo harás cierto?.- ¡hablaba en serio¡, no podía ser.
-¿Hablas enserio Edward?.- Edward, estaba programando una masturbación mía? Esto era muy surreal, no tenia sentido.
-Claro, el fin de semana no estaré, ya te lo dije.-
-No podemos vernos entre semana?.- Me negaba a programar una masturbación, eso era patético.
-¿Tan urgida estas? ¡pero si lo acabamos de hacer Bella¡ ¿Qué he hecho? ¡he creado a un monstruo¡.- Dijo dramáticamente, en tono de burla. ¿Qué no podía tomarse nada, nunca enserio?.
-Edward…- Dije molesta. El soltó una carcajada.
-¿Qué tienes en contra de la masturbación Bella?.-
-Me niego a programar una, solo por que tu, no estarás este fin, prefiero esperar otro fin de semana, tu puedes masturbarte yo no programare una, es patético.-
-Si te digo eso… no es pro que piense, que no podrás soportar un fin de semana sin mi escultural cuerpo, lo digo por que es tu tarea, creo que debes de conocer mejor tu cuerpo, para saber que te gusta mas, soy hombre, no adivino.- Dijo realmente serio, y como siempre termine ruborizada.
- Nadie lo sabrá… igual cuando te desnudes, pensaras en mi, y cuando te bañes igual, te lo aseguro.- Dijo seductoramente, de repente el coche paro, habíamos llegado a mi casa.
-Adiós Edward.- Dije algo molesta, esta platica incensaría sobre mi sexualidad me había puesto irritable.
-No tan rápido.- Dijo poniendo los seguros del coche, le mire con el seño fruncido.
-Edward… tengo que llegar a casa, mi padre…- En ese momento me jalo de los muñecas, me aferro por el cuello y me beso apasionadamente.
-Que tengas buenas noches Bella.- Entonces abrió las puertas y pude salir de su coche, desconcertada. Siempre me desconcertada como odiaba eso.
Me tomo unos segundos recobrar la concentración y el equilibrio antes de comenzar a caminar sobre la calle para llegar a mi casa, después de trastabillar un par de veces pude llegar a mi casa, sana y salva.
Lo mas difícil de todo esto, era llegar a casa y decirle a mi padre una gran mentirota, me era sumamente difícil, y por lo general evitaba el verle a la cara, por miedo a que viera mi sonrojo.
Aquella noche, mientras me cambiaba de ropa, tal como dijo Edward, pensé en él, era una idiotez pero al parecer la táctica de Edward comenzaba a dar resultado y lo odiaba por ello.
