Devilish Kitty
Capitulo 2
"Un lindo encuentro" Por Bill
La luz del Sol empezaba a entrar por la ventana, escuche como la puerta de mi cuarto se abría cuidadosamente –Billy, levántate cariño, ya es tarde-me empezaban a quitar las cobijas de mi cama –no quiero- le dije a mi mamá mientras regresaba las cobijas para taparme –Bill, levántate, ya es tarde, mañana podrás dormir todo lo que tú quieras- fui abriendo poco a poco mis ojos para acostumbrarme a la luz –me levanto porque tengo hambre no porque tú me lo digas- mi mamá revolvió un poco mi cabello- si hijo, lo que tu digas, ¿qué quieres de desayunar?-
-wafles estarían bien- mi mamá tomo el teléfono para llamar a servicio al cuarto –bien, ahora metete a bañar tenemos solo unas horas- bostezando y acomodando mi cabello pregunte acerca del paradero de mi mochila, la voz de Gordon, mi padrastro, me dijo que estaba en su habitación así que fui por ella para meterme a bañar y poder arreglarme debidamente para la ocasión, mi prima se iba a casar con un mexicano, se llamaba Jordán, así que viajamos a México para la boda, al parecer la familia de él tiene mucho dinero pues financiaron todo, incluso varios de los viajes.
Caminaba con algo de flojera hacia el baño, me gusta verme en el espejo, mi cabello se veía un poco mal, mi pijama estaba algo arrugada, y mi maquillaje estaba corrido bajo mis ojos, había crecido considerablemente en el último año, incluso era más grande que mi hermano, que Gustav y ya casi pasaba Georg. Suertudos, ellos no tenían que soportar a la gente de la reunión que seguramente no disfrutaría.
El agua caliente caía lentamente en todo mi cuerpo, se sentía demasiado bien, también ayudaba a que me terminara de despertar, tome el bote donde estaba el shampoo y puse un poco en mi mano y luego en mi cabello, continúe enjabonando mi cuerpo, el agua se empezaba a enfriar así que decidí salir antes de morir congelado, puse una toalla en mi cintura y me dirigí a donde estaba mi mochila para cambiarme, saque mi ropa, al contrario de lo que pensaba mi mamá, no estaba muy arrugada, después de ponérmela me pare enfrente del espejo para peinarme, y maquillarme, motivo por el cual era blanco de brabucones ignorantes en la escuela, los únicos que nunca dicen nada son mi hermano y mis mejores amigos: Andreas, Gustav y Georg.
-Bill, apúrate, te puedes terminar de arreglar aquí afuera, y ya llego tu desayuno- mi mamá había hecho que la línea de delineador en mis ojos se fuera chueca –si mamá, ya salgo- tenía hambre, casi no había comido el día anterior, había pasado la mayor parte del día ensayando pues a mi regreso tendríamos una de nuestras primeras presentaciones, no era mucho pero era un comienzo, en un pequeño bar en Berlín, Gordon nos propuso llevarnos y ayudarnos con el equipo, la guitarra de Tom, la batería de Gustav , el bajo de Georg, y yo solo llevaba mi micrófono en una pequeña mochila.
Al salir del baño la habitación estaba inundada por un delicioso aroma a wafles el cual instantáneamente me atrajo a la mesa donde estaban y empecé a comer hasta no ver el fin de mi desayuno –termine, estoy lleno- Gordon volteo a verme y me hizo una seña para limpiarme la boca, al terminar de desayunar fui a terminar de arreglarme, un poco de laca, maquillaje, un collar, pulseras y unas cadenas para terminar.
Mamá y Gordon aun no terminaban así que decidí intentar ver algo en la televisión. Nada, todo estaba en español, del cual solo entendía unas pocas palabras, mi última salida fue mí mp3, me puse los audífonos y la música se empezó a reproducir, comenzaba una canción de Nena, era de todos mi favorita, termino, que lastima, le siguió Green Day, Placebo, ya no faltaba mucho tiempo para que nos tuviéramos que ir a la misa, el hecho de ir no me alentaba mucho, me habían dicho que el novio tenía una hermana, de la misma edad que yo y la cual seguramente sería una de esas niñas ricas engreídas que se creían más que todos, el tipo de gente que realmente me desagrada, definitivamente ese sería un día para sufrir y a eso le tenía que agregar el hecho de que el torpe de mi hermano no estaría para, por lo menos, hacerme reír un rato.
El tiempo pasó muy rápido, un carro había llegado por nosotros para llevarnos a la iglesia, y después al salón, por suerte encontramos a un señor que hablaba alemán. Mi madre llevaba un vestido rosa y Gordon un traje negro – wow mamá te ves muy bien- ella se hiso el cabello un poco para atrás – gracias hijo, ustedes también se ven muy bien hoy- nos dijo mientras me acomodaba el chaleco que estaba vistiendo. Bajamos al estacionamiento donde nos estaban esperando, la cuidad era muy bonita, muchos edificios, centros comerciales, de todo un poco. Llegamos a la iglesia, en la cual ya había gente esperando, pero al parecer no estaban ni el novio ni mi prima, mi madre se quedo parada junto a una fuente, yo fui a refugiarme del Sol debajo de un árbol, desde que habíamos salido no me había quietado los audífonos. No paso mucho tiempo para que llegara una camioneta, bajo de ahí una chava, parecía de mi edad, su cabello era raro, muy alborotado, su vestido negro y llevaba… tenis!
Saludo a todo mundo con una sonrisa en el rostro, se acerco a una señora que hablaba con mi tía, seguramente era la hermana de Jordán. En el momento en el que pensaba todo eso un grito me distrajo –¡BILL!- no me importaba si era la hija del ministro de magia, solo sabía que seguramente era igual que todas las niñas de su clase - ¿qué pasa mamá?- la chava que acababa de llegar volteo a ver, tal vez escucho algo raro el alemán - ven apara acá, ya casi llega Lauren- me tenía que quitar los audífonos, no me dejarían entrar así al lugar – si mamá- decidí no discutir más.
Como mi mamá me había dicho, no tardaron mucho en llegar, el novio bajo de un auto aparentemente conducido por su papa, y unos minutos después Lauren, nosotros ya estábamos dentro de la iglesia. Como lo había supuesto, aquella chica era la hermana de Jordán, se sentó enfrente de mí con sus padres. La misa se hacía tediosa, insoportable, estaba a punto de quedarme dormido, después de momentos que se hicieron eternos al parecer el padre llamo por los anillos, de nuevo ella, se levantó y se los dio con una sonrisa en la cara, regreso a su lugar, tenía algo que hacía que no pudiera dejar de verla, se dio cuenta y casi cae al intentar sentarse, los últimos minutos pasaron volando.
Al salir los recién casados de la iglesia comenzaron a aventarles arroz, después las fotos, de las cuales no pude escapar, después se subieron a su auto y se marcharon con rumbo al salón. Ella también se fue en compañía de sus padres, los míos pedían indicaciones para llegar al lugar, después de un rato nos marchamos en el mismo auto en el que habíamos llegado. Tardamos un poco más de lo previsto pues el chofer se perdió a pesar de tantas referencias e indicaciones, al llegar en la puerta estaba la hermana, Ania según mi mamá, su madre solo sonreía, no decía nada, seguramente no hablaba un alemán tan perfecto como el de su hija la cual nos llevo a nuestra mesa con algunas de mis tías, que no paraban de decir que había crecido bastante en los años que por suerte no las había visto. Después de la cena escape hacia un balcón que había ahí, un cigarro no haría daño y me relajaría para seguir soportando a la gente que tenía alrededor.
Pasaron unos minutos, al escuchar que alguien había entrado escondí el cigarrillo que tenía en la mano, nadie de gran importancia, solo era Ania –perdón si te asuste- tal vez la reacción de mi rostro la hiso reaccionar, yo no hablaba español –lo siento olvide que hablabas alemán- pensé en ignorar las palabras provenientes de su boca pero seguramente esa sería la única oportunidad para conversar con alguien de lago que no fuera la apariencia de mi cabello – no importa pensé que eras mamá- no tenía idea de que cosas le pudieran gustar a alguien de su tipo, pero no hiso falta que pensara demasiado –¿no te dejan fumar?- ya no era yo el que tenía que empezar a hablar
– no, ¿a ti si?- una sonrisa fingida fue lo que apareció en su rostro
–no, ni fumar ni tomar, me reprimen- había hecho su aparición la fría noche, su aliento se notaba en el aire -¿tú también querías escapar?- no podía abandonar la pequeña conversación que había iniciado - si, ya no soporto estar adentro y mucho menos que mi mamá me obligue a bailar con mis primas fastidiosas que se creen dueñas del mundo solo por el dinero que tienen sus padres- su actitud era distinta a lo que suponía
- al parecer no eres como todas las demás chicas que están ahí dentro-no podía mirarla a los ojos sentía como… pena
- pues creo que no, me gusta ser simplemente yo, hacer lo que me den ganas de hacer, lo puedes notar en mi cabello- seguía sin poder mirarla sentía que me perdería en su mirada si me atrevía a siquiera mirarle de reojo
- y creo que tu tampoco eres como los demás-su pregunta se respondía con solo mirarme, era el único que no llevaba puesto un traje, al escuchar eso tome suficiente valor para verla - pues creo que no, soy algo impulsivo y no me llevo bien con mucha gente en mi escuela porque dicen que parezco niña, por lo de maquillarme y eso- ahora era ella la que no me miraba
- pues a mí no me lo parece, es mas creo que eres lindo- sus mejillas tomaron un ligero tono rojizo, sentía mi cara igual a la de ella, no podía seguir callado ella también era linda –bueno… gracias… tú también eres muy linda-.
