Notas de autora:Aun sigo sin acostumbrarme a esto de postear los capitulos por mi cuenta, no se, como que se siente raro, casi nostalgico. Supongo que antes solo me dedicaba a escribir y molestar a chibi y ya… no se, generalmente mis otros fics en mi otra cuenta son sabiamente ignorados incluso por mi ya que me da reparo continuarlos xD (neru, tu me entiendes!) oh dios, ya me pego la nostalgia de nuevo… es increíble como pasa el tiempo, y de que manera; pero bueno, ya sea para bien o para mal, en esta vida solo podemos avanzar.
Me he dado cuenta que si bien a estas alturas este fatidico fic tiene mas comentarios positivos por capitulo que la primera vez que se posteo este,( lo cual es mas que sastifactorio teniendo en cuenta mi desesperación por suplir a mi ex compañera), mucha gente ha dejado de leer este intento (fallido) de universo semi-alterno de Inazuma eleven, lo cual me deja muy triste y me duele como una patada a mis inexistentes huevos… pero vamos, soy masoquista, de echo se puede decir que en parte lo disfruto ya que veo en esto una posibilidad de no decepcionar a mas gente.
Raro! esto si es raro!
La cita que no es cita.
Era otra tranquila y pacífica mañana de domingo en la vida de los habitantes de Inazuma Town, el sol brillaba, los pájaros cantaban, las flores floreaban (?) todo parecía indicar el inicio de un hermoso y feliz día , lleno de cosas hermosas y felices, tan pero tan hermosas y felices que uno no podria dejar de comentar lo hermoso y feliz que era todo. En especial si eras Genda Koujiro quien se preparaba para salir con su amadísimo y tuerto amigo de la infancia, Sakuma Jirou.
Ese día iba a ser uno decisivo en su vida. No, no iba a gobernar el mundo ni se habia convertido en mejor arquero que Endou pero si era algo de igual o mayor importancia, ya que el tenia un plan que concretar; uno que tenía unos tres años y medio de planeamiento y, si bien siempre fallaba por su falta de valor o situación X donde los planetas parecian alinearse y conspirar para que todo saliera mal, fueron cientos de veces fallidas donde se juntaba con el de piel morena tan solo con el inocente propósito de confesarle el tan devoto amor que le tenia desde la niñez. Sí, millones de veces quiso rendirse, mandar todo al demonio y hacerse heterosexual maldiciéndose internamente, auto convenciéndose de que era imposible, que lo que sentía era asqueroso, antinatural, inhumano, pero cuando a los catorce descubrió que a su amigo le gustaba cierto compañero de goggles al cual respetaba mucho, creyó tener al menos un 0,0000001 por ciento de oportunidad para estar con su amigo, ¡Ja! Hablando de gente pesimista.
Y ahí estaba corriendo frenéticamente como si Kageyama intentara violarse al de parche y el pudiera impedirlo con el trote presuroso que llevaba, ahora se preguntaran ¿Qué carajo hacia moviéndose casi a la velocidad de la luz? Pues es bastante sencillo, se quedo tanto tiempo repasando las fases de su plan para que no fallase como el resto de las 10000 veces que perdió la noción del tiempo y se le hacia tarde, unos 10 minutos para ser exactos. ¿Y qué con eso, preguntan? La cosa es que su asexuado amigo ODIABA quedarse esperando ya que siempre habría algún salido que intentaría ligárselo creyendo que era mujer. Sus piernas se movieron aun mas rápido cuando estaba a una cuadra del punto de encuentro que era el reloj de la estación de trenes.
Entonces lo vio, tan pequeño y hermoso, como siempre. Con su ceño fruncido, con su único ojo visible encolerizado, con su cabello meciéndose mientras insultaba a los gritos y dando pelotazos a un tipo random que seguramente trato de ligárselo. Y es que pese a que Sakuma se había cortado el cabello para evitar que lo confundieran con una chica, se seguían dando ese tipo de situaciones, donde Genda aun queriendo salir en defensa de su amigo tenia que defender a los que se confundían. Porque si había alguien que contrastaba con su apariencia física, ese era Sakuma, quien no dudaba en hacerse respetar a base de insultos, golpes, pingüinos y pelotazos. Cuando se quiso dar cuenta se encontraba nuevamente sosteniendo a su amigo por detrás mientras el pobre tipo salía corriendo como si se estuviera incendiando.
-Disculpa, se me hizo tarde!- se lamento el peli caoba mientras soltaba los brazos de su asexuado amigo quien aun no se recuperaba de su histerico estado de mujer con periodo.
-Pues yo no olvidare que perdi diez minutos de mi vida, Genda.
Eran las 9 AM de la mañana cuando Fudou Akio abrió los ojos, sentía como si su cabeza estuviera siendo pisoteada por una manada de elefantes obesos. Arrojó el despertador con furia y se levanto dirigiéndose al baño maldiciendo todo lo existente. Si algo había aprendido en todos sus años de amistad con el alcohol, era que no había nada mejor que empezar el día con una ducha y una buena taza de café para lidiar con la resaca; una vez salido del baño se vistió con lo tuviese a mano y limpio, y ,luego de poner en su mochila su billetera, su cámara, algo comestible y unos condones se fue de una jodida vez.
Toco el timbre de manera impaciente, obviando el hecho de que había llegado media hora tarde. Cuando la puerta se abrió encontró a un enojado Yuuto Kidou que lo miraba expectante como si esperara una explicación, una que nunca llegaría, claro está.
-Es domingo, quítate esos malditos goggles- Dijo el de ojos verdes a modo de… ¿Excusa?
- No quiero, ¿Vamos o no?- respondió el de rastas cortante.
-Pues no pienso ir hasta que te quites esos goggles, te ves estúpido- Si había algo en lo que Fudou era malo, era para callarse.
-…Bueno.- Pero el de rastas en vez de quitárselos, se metió al interior de su casa, cerrando la puerta en la cara del otro, quien después de unos momentos de silencio, comenzó a golpear la puerta desaforadamente con una mano mientras que con la otra tocaba el timbre con desespero. Ante tanto ruido el de rastas volvió a abrir la puerta esperando a que el otro dijese algo.
- ¡Está bien! ¡Está bien! Pero vamos de una vez- Aparentemente, Akio tampoco era bueno lidiando con Kidou.
Estaban en el tren, callados, escuchando "Stupid mother fuckers" de MSI en el I-pod de Fudou, muy al pesar del de rastas porque una de las cosas en la que MENOS eran compatibles eran sus gustos musicales, cuando algo atrajo la mirada del primero a través de la ventanilla que separaba un vagón de otro; un par muy conocidos a su vista entraron en el de al lado, el más bajito, tuerto, con pelo plateado decía cualquier estupidez mientras el otro lo miraba embobado mientras asentía luciendo, a su parecer, un retrasado mental.
-Dios, qué gente.- pensó el amante de las bananas en voz alta observando como los inferiores de sus ex-compañeros buscaban un asiento, agradeciendo el echo de que el tuerto del peliplateado no se había dado cuenta de la presencia del de goggles en el mismo vagón, ya que de ser lo contrario lo tendría todo el maldito día pegado a ellos diciendo "Kidou, Kidou, Kidou, Kidou" arruinando sus planes por completo. Otra cosa que agradeció, fue el hecho de que el de pelo caoba que, por primera vez desde que lo conoció NO tenia la cara pintada como un idiota, sí se había dado cuenta de sus presencias y, cuando sus miradas se cruzaron, ambos se hicieron los idiotas; Genda distrajo a Sakuma e incluso lo dirigió hacia el otro vagón con la incoherente excusa de que entraba mucho el sol y Fudou por su parte tomó violentamente al de rastas y lo besó como si no estuvieran en el medio del tren con mucha gente ,probablemente homo fóbica, mirándolos como cuando un obeso plomero se agacha dejando ver Paris, Francia y hasta su misma infancia en su trasero; muchas madres trataron en vano de tapar los ojos a sus no tan traumados hijos, ya que cuando lo hicieron el ruido de una persona cayendo y un "¿¡Qué haces!" las interrumpió.
-Lo mismo que tú, lo que se me antoja.- Anuncia con una sonrisa triunfante, sentándose de costado mientras estiraba sus piernas abarcando todo el asiento, impidiendo que el otro se sentase, de manera desafiante. Provocando que el otro levantase la ceja sorprendido mientras asentía con una sonrisa que a cualquier persona que lo conociera hubiera llenado de terror. En voz alta y sin tacto alguno dijo:
-Baja los pies de ahí y déjame sentar o te juro por todo la sagrada pornografia que tengo en mi casa que te voy a coger tan duro que no te vas a poder sentar en un mes.- La desafiante sonrisa que adornaba el rostro de Kidou, se fue deformando a medida que escuchaba la oración, pues habría comprobado en carne propia lo en serio que podían sonar esas palabras. Por lo que flexiono sus piernas para que el otro se sentara, pero no las bajo, para mantener al otro LEJOS.
Fudou solo atino a sonreír de manera triunfante y se sentó, y despreocupadamente dijo en voz baja.-Aun así no te salvas.
Habían llegado a la estación y, cuando caminaron hacia el lugar planeado que no era ni mas ni menos que el planetario, vieron a una persona de pelo rubio y largo con ojos rojos, que les resultaba bastante familiar y que curiosamente llevaba una cámara en la mano. El sujeto en cuestión, al divisarlos se acerco a saludarlos.
-No esperaba verlos hoy- Dijo Afuro Terumi más conocido como Aphrodi. Este se mostraba de alguna manera decepcionado, obviamente por la falta de memoria en su cámara.
-¿A quién vas a filmar hoy?- Preguntó el de ojos verdes.
-A los de siempre, Nagumo y Suzuno que van al zoológico.- Contestó el pelilargo lleno de camaradería.
-¿Al zoológico? ¡Ellos si que tienen imaginación!- Dijo sorprendido.
El de asexuada apariencia los saludó y se fue, dejando al par con el pretexto de que los iba a perder de vista. Kidou, analizando la situación, agradeció su ignorancia al no saber a qué se referían los otros dos, preguntándose de manera aislada porque parecía que esos dos se conocieran de toda la vida si el nunca los vio cruzar palabra alguna.
Una vez que llegaron al planetario, se ubicaron en las sillas del mini cine y la función sobre el inicio del universo dio comienzo, pasaron unos veinte minutos (que para Fudou habían sido eternos) para que el castaño comenzase a molestar; primero moviendo los pies como si estuviese tocando una batería, sacando su celular cada dos minutos para verificar cuanto faltaba para que termine la funcion, luego removiéndose en el asiento, sacándose el abrigo que llevaba quedando únicamente con una camisa sin mangas, golpeando y molestando a todo el que estuviese a su lado en el proceso alegando que hacia mucho calor, para luego ponerse su abrigo de nuevo porque a su parecer ya no hacia calor, sino frio.
-Pareces un niño de ocho años, quédate quieto.- Dijo su compañero de rastas, ya cansado de su actitud y lleno de vergüenza al sentir la mirada de muchos dirigidas hacia su dirección.
-No quiero, además…¿Cuánto falta para que termine? Me aburro.
-…- Suspiró largamente pensando el error garrafal que había cometido de haber arrastrar al castaño a un lugar que requería completo y absoluto silencio.- Por lo menos cállate.- En ese instante a Fudou se le prendió la tan llamada lamparita, por lo que sonrió descaradamente y se bajo el cierre de su pantalón, acomodándose en el asiento de manera que su cabeza se apoyara en el respaldo, como si estuviera interesado en las putas estrellas, pero sin quitar la vista del de rastas.
-Entonces… cállame- Dijo sin más.
Kidou no sabia que hacer; pensó en levantarse e irse, fingiendo que no lo conocía, golpearlo, o complacerlo. Por muy degenerado que suene, optó por lo tercero ya que temía las consecuencias que las otras dos opciones conllevaban. Por ende terminó metiendo la mano entre las piernas del otro arrimando disimuladamente su cuerpo al del otro, para que no se notase (demasiado) lo que estaba a punto de hacer, agradeciendo lo alta que era la banda sonora y lo alta que sonaba la voz del locutor, echo una mirada rápida a su alrededor comprobando de que nadie lo estuviese mirando y, maldiciendo empezó a masturbarlo.
Al principio las cosas iban bien, había logrado su cometido, que el otro se callase, pero conforme fue pasando el tiempo, sentía como el otro temblaba levemente y lanzaba ligeros suspiros, perdiendo la poca paciencia que le quedaba, la cual se derrumbo por completo cuando escucho un gemido que inundo el silencio de cinco segundos que había echo el narrador y el conveniente oscurecimiento de la pantalla que sirvió, no solo para que nadie se diera cuenta de la proveniencia del gemido, sino que también fue aprovechado por el de rastas, que salió corriendo cual una ráfaga de viento.
El castaño abandonado, sorprendido por la desfachatez del otro de dejarlo en ese estado; se acomodo la ropa y se levantó persiguiendo al otro echo una furia con el cierre del pantalón sin cerrar; porque nadie dejaba a Fudou Akio sexualmente frustrado, NADIE.
El de rastas se dirigía hacia la salida, con la esperanza de poder salir vivo de ese calvario cuando una temblorosa mano le apretó el hombro con fuerza y escuchó una seca voz susurrándole en el oído "¿A dónde crees que vas?" Yuuto Kidou supo que la había cagado, hasta el fondo.
Fue llevado por su verdugo hacia el baño (en el cual coloco un cartel de "en mantenimiento") que parecía ser el destino de su mortal sentencia. Cuando el otro cerro la puerta, bloqueándola con un trapeador del lado de adentro, quitó sus goggles arrojándolos al tacho de basura mientras desataba su cabello. En ese momento Kidou supo que no había escapatoria.
El de orgullo herido tenia tan herido este que no espero ni un segundo para bajarle los pantalones de un tirón. Dio vuelta al otro y, sin importarle qué, estampo su cara contra la pared, comenzando a lamer su entrada. Era apresurado pensarán, demasiado atrevido y sucio porque vamos "en un baño publico?" dirán, pero ya los quisiera ver Fudou con una Excalibur entre las piernas. Kidou odiaba ser preparado de esa forma, (bah, de todas las formas) pero el otro estaba tan enojado que si decía algo terminaría sin poder siquiera caminar por los siguientes días, pese a eso tenia que morderse los nudillos para no gemir sintiendo la necesidad de aferrarse a algo para no caerse, ya que tanto sus rodillas como su cuerpo temblaban notoriamente amenazando con ceder.
No pasó mucho tiempo para que el otro, dejara lo que estaba haciendo para sostenerlo de las caderas y acomodar toda la longitud de su miembro entre sus nalgas, entrando sin lentitud ni cuidado. El de rastas sentía como estaba siendo duramente penetrado, como su espalda era mordida por el otro, como su vista comenzaba a nublarse, como el placer se entremezclaba con el dolor intensificando las sensaciones, el como su cuerpo dejaba de ser suyo solo. Y antes de que se diera cuenta había eyaculado en la pared al tiempo que sus musculos se tensan apretandose, haciendo que el otro por inercia, hiciera lo mismo.
Fudou salio de su interior con la misma rapidez con la que entró, se acomodó su ropa y tomando su mochila lo dejo tirado cual ramera de calle, recordándole mucho a la primera vez que lo hicieron. Con la diferencia de que esta vez no había alcohol de por medio, lo cual no sabia si era mas o menos consolante. Se levantó como pudo sintiendo unas puntadas de inaguantable dolor acompañadas de unas gotas que le resbalaban por los muslos y maldijo porque por lo menos antes el dolor era placentero pero ahora el dolor solo era eso…dolor.
Dolorido y acongojado, salio del baño dirigiéndose nuevamente a la salida, esta vez de manera exitosa; realmente quería golpear a ese sujeto. ¿Por qué siempre era él el que tenia que ceder?, si no lo hacía el otro se enojaba y lo trataba como algún objeto descartable y, para colmo, se iba dejándolo a su suerte. Todo eso pensaba cuando, ya en la salida notó a cierta persona esperándolo en la puerta mientras se fumaba un cigarrillo. No pudo evitar su sorpresa y, por un momento se sintió bien, como si no hubiera sido usado, pero luego reevaluó la situación y se dio cuenta de que se había olvidado de algo importante: nunca, pero nunca lo hacían menos de 2 veces. Por lo que imagino que la causa por la que el otro lo estaba esperando se debía a que tenia la intención de seguirlo en su casa. Entonces suspiró, simplemente pensando en que Fudou no tenia remedio.
Sorprendentemente, en el camino de regreso, el de ojos verdes se había comportado bastante bien, le paso la mano por el hombro, mientras iba callado, fumando despreocupadamente; el de ojos rojos tampoco dijo nada, aceptando las no tan comunes "disculpas", porque si había algo que Kidou había aprendido con el tiempo, era que Fudou nunca pedía perdón. Simplemente decía todo lo que tenia que decir no diciendo nada, en silencio, la mano que en ese momento se apoyaba en su hombro era un extra.
-y…. la seguimos? –Dijo cuando llegaron acorralándolo contra la puerta de su casa una vez que estaban allí. El de rastas no dijo nada, solo sonrió mirando al piso y abrió la puerta, dejándolo pasar, pensando en que él tampoco tenia remedio, se echo ninguno de los dos lo tenia, pero tal vez, eso era lo mejor de todo.
Lo que había empezado como un hermoso y tranquilo día en la vida de Genda Koujirou se había transformado en un para nada bonito día de mierda. Para empezar se había cruzado con un par que NO quería ver ese día en el tren (porque el no quería ver a nadie que no fuera Sakuma, por lo menos ese domingo). De colmo ese par no había tenido mejor idea que seleccionar el mismo destino que ellos: el planetario; al verlos intentó alejarse lo mas que pudo de ellos, para que su amigo no convierta ambas salidas en una cita grupal. Aunque en su caso eso no podría ni siquiera llamarse "cita" porque ellos no eran mas que amigos, muy a su pesar. Sin embargo, lo que más le había perturbado, fue el echo de que vio cómo su ex compañero y capitán del teikoku le estaba haciendo una paja a otro ex compañero de él; sentados entre una dulce pareja de ancianos y una feliz familia con niños que ni siquiera sospechaban la atrocidad que sucedia en sus cercanias. Si ya sentía vergüenza ajena por semejante espectaculo, no pudo sentirse peor cuando escucho un gemido, y vio al de goggles salir disparado como una bala hacia la salida para que luego, el de ojos verdes lo persiguiera con el pantalón abierto.
Realmente quería contarle todo lo que vio a Sakuma, de hecho hubiera sido una buena oportunidad para que el de parche desistiera de intentar algo con el de goggles, pero todos sabemos que Genda es un buen tipo que no mata ni a una mosca; por ende mas bueno que el pan y pasó por alto el hecho pese a la ventaja que le traeria, consolandose con el pensamiento o mas bien esperanza de que no los iba a volver a cruzar. Pese a eso pudo disfrutar lo que le quedaba del día junto a su amigo, tratando de, por un lado, no pensar en lo bizarro que había sido su día, por el otro, pensando en lo mal que se sentiría Sakuma al saber que su tan admirado Kidou recibía en vez de dar.
No había echo nada para confesarle sus sentimiento a su amigo, había visto algo perturbador que quedaría grabado en su memoria por los siguientes días y, una vez mas, había recapacitado en lo inútil que era de no poder ser lo que su amigo necesitaba, pero entonces lo ve reír de manera despreocupada y todo pensamiento negativo se disipa, haciendo que ría junto con el.
Notas finales: Nuevamente quiero agradecer a los que leen y siguen el fic…. Y al mismo tiempo pedir paciencia. Últimamente estube trabajando en varios shoots de Ao no Exorcist y he de admitir que me tienen atiborrada ya que bueno, no tengo experiencia en eso de escribir parafilias sexuales, que se le va a hacer. Tambien queria agradecer a mis darlings, las personas que se toman la molestia de leer mi intento fallido de la primer secuela, la cual espero terminar de una vez por todas xD Deseenme suerte!
