Notas de autoras: Si, lo se. Se supone que según la publicación en nuestro grupo de Facebook hace mas de una semana que tendríamos que haber actualizado y la verdad es que me dsculpo por mi flojera. Aunque una de las principales razones es la falta de tiempo en nuestras ocupadas vidas, cosa que tanto Chibi como yo lamentamos, si alguien quiere regalarnos su tiempo será mas que bien aceptado LOL.
Evacuando la pista de baile
A diferencia de lo que todo el mundo cree no es fácil ser un chico cool. O al menos eso era lo que pensaba Tsunami en el momento en que todos sus compañeros del equipo de Soccer se le habían abalanzado encima suyo de manera depredadora cual leones sobre una gacela. ¿Razón? Demás decir que era un chico cool, y todos los chicos buena onda conocen gente aún más buena onda, en su caso, Otomura, uno de sus ex compañeros de escuela en su ciudad natal, el cual se había mudado a inazuma town por razones laborales. El peliceleste le regaló entradas para una muy exclusiva y codiciada discoteca para él y los que quisiese invitar; era de esos lugares donde suele frecuentar la gente famosa y donde los simples y comunes mortales tienen que hacer horas y horas de cola o pagar un buen dineral por entradas. Todos se levantaron de encima del pelirosa, incluidas las chicas que se sentían, muy en el fondo, algo avergonzadas por actuar de manera tan desesperada. Pensando que tal vez tanto tiempo con los "hombres", había echo que se les pegara parte de su brutalidad mental; pero no podemos culparlas por dejar a un aplastado Tsunami Jousuke en el suelo con las costillas doloridas, porque después de todo era una oportunidad única.
Cuando decidieron actuar como la gente civilizada que creían ser (tan civilizados que el pelirosa estuvo a punto de morir unas cuantas veces) y cada uno obtuvo su "sagrada" entrada, se juntaron en pequeños grupos para hablar sobre lo genial que sería ese fin de semana, pasando olímpicamente de la práctica diaria.
- ¡Además son pases VIP para los reservados!- Decía emocionada Haruna.
-¿Acaso sabes para qué son los reservados?- soltó irónicamente Fudou, el experto en el campo nocturno, pero se calló de inmediato cuando notó la amenazadora mirada de Kidou sobre él.
-¡Yo sí!- Dijo Endou alzando la mano.-¿No son esos sectores apartados llenos de sillones a donde las parejas se van a tocar y esas cosas?- Todos voltearon a verlo estupefactos.- Lo vi en la tele.- Dijo inocentemente, haciendo que todos suspirasen. Tanto Fubuki como Tachimukai se miraron con complicidad haciendo que sus respectivas parejas sintiesen escalofríos.
-Entonces sabemos quien NO ira por esos lares, shishishi.- Le dijo Kogure a Kurimatsu, señalando con la mirada a la virginal peliazul, riéndose por lo bajo. Esta comenzó a perseguirlo al gritando su nombre como si su vida dependiese de ello.
- ¡Qué mala suerte que mi Darling no pueda estar aquí conmigo!- decía una decepcionada Rika, juntando sus carnosos labios en una especie de puchero, mientras Touko que estaba a su lado era invadida por una ola de corazones, pensando en la suerte que tenia Ichinose de NO estar cerca de la peliceleste, pues la chica no era ni mas ni menos que un contenedor de hormonas acumulado.
-Ya que todos tienen una le apartare esta a Kazemaru.- dijo el pelirosa mientras guardaba una de las tantas entradas sobrantes en su bolsillo, Endou, siempre tan bueno como inoportuno, se ofreció a llevársela, llamando así la atención de cierto goleador, quien quería ofrecerse en dársela al pelilargo el mismo, pero no sabía cómo encararlo después de lo del otro día Si, aquel donde prácticamente lo había violado, el otro ni siquiera lo miro, ni le dirigió la palabra ni una sola vez en todo ese tiempo, no es que lo haya estado vigilando constantemente durante las clases con su espejo; no, solo "chequeaba".
Algo que sorprendió a muchos, fue que Megane haya preguntado tímidamente a Tsunami si podía invitar a un amigo, este, sorprendido le sonrió fraternalmente dándole una entrada y, dado que le sobraban unas cuantas, le preguntó al resto si querían invitar a alguien. Kidou tomó dos pensando en Genda y Sakuma, a lo que Fudou quien había adivinado los planes del de goggles quiso matarlo. Si había algo que no quería en un lugar donde se podía follar hasta en el techo, era a su ex compañero de parche pegado al de rastas, aunque la culpa era de Genda por dejar que el otro anduviese suelto sin correa.
Por otra parte había un par de chicos escondidos en uno de los casilleros, apretados como atunes en una lata, uno de ellos observaba por las rejillas de este con atención, ignorando el hecho de que casi ni podía respirar en un espacio tan estrecho, mientras el otro se lamentaba el no tener amigos normales.
- ¿Escuchaste eso Ruca? Hay que ir a esa fiesta como sea.
-…Hide- susurró carente de aire.
-¿Qué?-
-Para tu cumpleaños, te regalaré una vida.
-…cállate Ruca.-fin de la innecesaria conversación
Un cojo Kazemaru estaba a punto de salir de las instalaciones de su escuela, cuando sintió una mano girarlo de repente. Era Endou, que al parecer lo estaba llamando desde hacía rato, pero este estaba tan ensimismado en caminar sin parecer que necesitaba una protesis, que no se había dado cuenta.
-No sé si pueda ir, Endou- dijo apenado Kazemaru, rechazando la entrada que el castaño le había tendido- trabajo esa noche.
-Tu solo tómala y si te haces un tiempo, nos vemos allí.- le sonrió Endou - después de todo –continúo- necesitas despejarte, últimamente no te he visto muy animado.
-…-el otro levantó la cara para mirarlo directo a los ojos, algo sorprendido.
-sé que no tengo que meterme en lo que no me corresponde, pero solo quiero que vuelvas a sonreír y ser el Kazemaru de siempre; ese que siempre esta cuando lo necesitamos, ese en el que todos podemos confiar.- puso su mano en el hombro del pelilargo, regalándole una sonrisa.
-Gracias, Endou- sonrió nostálgicamente, ya que ese tipo de actitudes eran la razón por la que había estado enamorado del arquero durante tanto tiempo.- ¿Sabes? Nunca creí que diría esto, pero me alegro que seamos solo amigos.-El otro asintió sin entender del todo lo que el peliazul acababa de decir, pero así era el: si uno de sus amigos necesitaba ayuda, siempre estaría ahí y más aun si se trataba de Kazemaru.
Al fin había llegado el sábado, el día tan esperado. Como no podía ser de otra forma, todos estaban reunidos en la casa comunitaria de Endou, esperando a que llegasen todos para poder partir a la discoteca; cuando llegó el último, no otro más que Fudou Akio, se desesperó al ver lo que algunos traían puesto. Para empezar ¿Qué les pasaba a las mujeres presentes que les hacia pensar que tenían que vestir como monjas las veinticuatro horas del día? ¡Ya tenían diecisiete años por el amor de Dios! Y mejor no hablar de los hombres. Afortunadamente era un hombre precavido, por lo que trajo consigo unas filosas tijeras.
Al grito de "¡No pienso ir con ustedes vestidos así!" comenzó a cortar faldas una por una hasta que llego a la de Haruna, quien se sintió decepcionada cuando el maleducado estratega no cortó la suya; porque tener la mirada asesina de Yuuto Kidou solo podía significar una cosa: nada de sexo por una semana y el no era tan estúpido como para hacer caso omiso a aquella amenaza; no obstante, la chica dirigiéndole una molesta mirada a su hermano, le quitó la tijera de las manos, cortando ella misma la falda de su vestido, dejándola mas corta que la del resto, cosa que le agradó mucho a su cuñado. Este dirigió su mirada a Endou, quien estaba bien vestido, pero se veía completamente estúpido con esa bandana naranja, por lo que se la quitó y lo despeinó, para terminar, ordenó al resto que se intercambiaran las camisetas e hizo algún que otro recorte de mangas y listo, todos pasaron de lucir como si fueran a misa a lucir mayores y como si estuviesen a punto de cometer un crimen.
Estaban en la cola de los que tenían entradas anticipadas y, para variar, se encontraron con varios conocidos de distintas escuelas, llegando a preguntarse, si realmente el mundo era tan pequeño o las constantes coincidencias se daban solamente en Inazuma Town, mas específicamente alrededor de ellos. No solo se encontraron con algunos de la secundaria Aliea, sino que también con los de la secundaria Zeus, sin contar al amigo de Megane, quien no era nada más y nada menos que Manga Moe, el rubio otaku de aquel equipo lleno de vírgenes y freaks.
Todos, a excepción de los experimentados Fudou y Tsunami, se quedaron boquiabiertos al ver qué tan grande era el lugar. Empezaba con un extensa sala a oscuras iluminado únicamente con una luz ultravioleta que iluminaba desde las paredes a sillones en formas de corazón y estrella. Frente a estos, una barra que tenía un cartel brillante que decía "guardarropas"; al dejar sus abrigos subieron por una escalera en forma de caracol hacia un extenso pasillo el cual era como si fuese un puente de un lado, ya que del lado izquierdo estaba enrejado y se podía mirar la parte de abajo, donde estaban las pistas. La otra pared estaba pintada de negra y tenía unos brillantes graffitis fosforescentes. Al final del pasillo podían apreciarse dos escaleras, una que dirigía hacia abajo, a las pistas de baile y otra que iba hacia arriba, los que subían, no eran mas que parejas que no aguantaban el manosearse en público o preferían ponerse más "cariñosos", por lo que se iban a un lugar más privado, bajaron a lo que parecía ser la pista de baile, sintiéndose algo patéticos por impresionarse con el guardarropas. Toda la pista tenia un suelo a rombos monocromáticos, e incluso podía apreciarse una plataforma que sobresalía, era luminosa al mejor estilo "Fiebre de sábado por la noche", las paredes oscuras decoradas con monitores plasmas y lo más llamativo de todo: un cubículo de vidrio colgado del techo que dejaba ver en su interior al dj: que no era ni más ni menos que Otomura. Incluso había cámaras haciendo entrevistas, que filmaban por la conmemorativa de que el lugar cumpliera 5 años. Emocionados, se desparramaron por toda la pista.
Las chicas, a excepción de Haruna que buscaba a alguien, se apartaron a un sector a bailar, completamente alejadas de los chicos; podrían parecerlo, pero no eran inocentes ni tontas y con tantos hombres atractivos dando vueltas, lo que menos necesitaban era que las vieran con unos críos. Touko, usualmente menos tímida y femenina que un travestí, ahora estaba nerviosa ya que era la primera vez que salía a uno de esos eventos y no sabía bien como bailar; Rika al ver esto, la abrazó por detrás, pegando sus cuerpos, haciendo que la pelirosa moviera las caderas al compas que las de ella. El resto de las féminas sonreían tiernamente ante una escena que rebosaba tanta ternura y camaradería, y el resto de los hombres a su alrededor, sonreían babosos ante una escena que rebosaba tanto sexo y lesbianismo.
Y ahí estaban Fubuki y Tachimukai, sentados en las barras esperando sus tragos; ambos sonrieron con decisión, pues el plan era bastante simple: solo tendrían que tentar a sus respectivas parejas con algo de alcohol, alejarlos de la multitud y dejar que todo fluya. Oscuridad, música y alcohol ¿Qué podría salir mal?
Si había alguien que no la estaba pasando tan bien como el resto, ese era Goenji. Él le había preguntado a Endou, como quien no quiere la cosa, si Kazemaru iba a ir, a lo que el portero respondió con un "tal vez venga". Y no, no es que estaba buscando frenéticamente entre medio de una multitud que bailaba, empujándolo de todos lados esperanzado de que el pelilargo fuera a ese lugar, simplemente "chequeaba". Muchas mujeres, de todas las edades y estilos, lo miraban como si fuera un trozo de Roast Beef de la mejor calidad y estas fueran una manada de dobbermans muertos de hambre, por lo que se sintió algo incómodo. Había muchas parejas devorándose sus bocas en público, sin siquiera molestarse de ir a los reservados, restregándoles en la cara a los pobres que no tenían pareja lo bien que se la pasa entre dos. Si, definitivamente Goenji no la estaba pasando para nada bien.
Por otro lado, un Sakuma, un poco pasado de copas, se abrazaba a un nervioso Genda que lo sostenía para evitar que el otro se cayese, conduciéndolo con cuidado a un sector donde había muchos sillones contra la pared, pese a casi morir aplastado por la apasionada multitud que pogeaba frenéticamente como si no hubiera un mañana. Sentó al de piel morena lentamente en un mullido sillón que, sin saber por qué, estaba muy alejado de todo, dándole cierta privacidad. Aún no comprendía cómo es que una persona podía ponerse en ese estado con tan poco alcohol; es decir, cuantos vasos había tomado el menor ¿tres?¿cuatro? él había tomado el doble y apenas se sentía acalorado.
Sintió como el otro apoyó la cabeza en su hombro, recostándose levemente contra el; el corazón del de pelo caoba dio un brinco y sin saber cómo es que su mano se había independizado del control de su mente terminando en el hombro del otro, acercándolo hacia el, suspiró con cierta melancolía, ya que desde que tiene memoria, siempre había sido así. Sakuma hacia alguna travesura que desencadenaría en un eminente desastre y él lo seguiría hasta el fin del mundo. Evidentemente, si Sakuma se tiraba de un edificio, él también lo haría, sin dudarlo.
-…Genda- susurró el otro cerca de su oído.
-¿Si?.- Respondió algo nervioso
-Eres un buen amigo.- sonrió aun descansando en el hombro ajeno. El otro se limitó a acariciarle la cabeza pretectoramente, contento y al mismo tiempo dolido por lo que el de parche dijo. No importaba qué tan alto (o bajo) volara uno con esperanzas, la realidad era tan dura como una caída libre al abismo.
-…Gracias, tu también lo eres.- Respondió algo seco.
-No, es que tu siempre fuiste un muy, muy buen amigo, incluso de niños. Apoyándome en cada tontería que fuese a cometer- se calló un momento, sintiéndose raro- siempre terminaban castigándote por hacerte cargo de mis acciones, aun si no te lo pedía- Hizo una pausa y dudando si seguir hablando o no, continuo – siempre fuiste muy bueno conmigo, sin pedir algo a cambio y eso aun no ha cambiado- hizo una pausa mayor, el mas alto quería llorar, no sabía si de la felicidad o de la tristeza de que el otro siempre lo había considerado un buen "amigo"-…Genda…
-¿Si?.-
- Tengo ganas de vomitar.
Definitivamente tenía ganas de llorar
Por otro lado se encontraba Ryuuji Midorikawa tomando su decimocuarto vaso de, bueno, no sabia de qué, digamos algo verde que sabía dulce y le quemaba la garganta, pero por alguna razón, el alcohol no parecía tener efecto alguno en él, de hecho parecía que estaba mas hiperactivo que de costumbre, por lo que decidió, nuevamente, tratar de hacer algún movimiento con su pareja.
- Hirotooo… me aburro ¿No quieres hacer algo mas interesante? mi habitación esta vacía.- Dijo en un tono juguetón, jugando con la camisa de su pareja, regalándole una sensual sonrisa.
- Hace menos de una hora que estamos aquí y creo que estas bebiendo demasiado.- Dijo algo nervioso, mirando fijamente a Midorikawa y alejándolo de la peligrosa cercanía.
- Ho vamos… no es que quiera aparentar estar ebrio para que te aproveches de mí- de repente sintió como si todo esa ruidosa discoteca entre se hubiera puesto en silencio, justo cuando decía esto ultimo, haciéndolo sonar peor de lo que sonaba- No es que quiera que te aproveches de mi estando ebrio- Hizo una pausa- ¡Tampoco es que NO quiera que te aproveches de mi!-se apresuró a corregirse mientras el pelirojo sentado a su lado le sonreía distrayendo al otro mientras muy disimuladamente alejaba el vaso con alcohol del peliverde.
No era cuestión de que le importase la opinión de los demás, porque de hecho la opinión ajena en cuanto a su persona siempre le importo y le importará un reverendo carajo; lamentablemente su compañero opinaba todo lo contrario, por lo que estuvieron mucho tiempo tratando de desaparecer de la vista de sus conocidos, tratando de buscar un lugar con privacidad. Pero pareciera que a los dioses les encanta cagarse en la gente, o mas bien en los indecentes planes de Fudou Akio, porque no es que fuese paranoico ni mucho menos, pero tal vez el hecho de que siempre que estaban a punto de divertirse tenia que aparecerse alguien y estropear la diversión habían echo que sintiera que el cielo tenia algo en su contra. Como último recurso, probaron en el lugar habitué de ambos: el baño de hombres; entraron en uno individual y comenzaron a devorarse con ansias y desespero, a arrancarse la ropa como si esta quemara. Todo iba perfecto hasta que ocurrió el horror: sintieron la puerta del baño abrirse de una patada y como un par casi tan necesitados como ellos se metieron en el baño individual continuo, hasta ahí todo normal. Lo que no se esperaban era escuchar cierta voz que gritaba "¡Sakuma! ¡Aguanta, Sakuma!" y que el sonido de alguien vomitando hasta el desayuno, resonara tan fuerte sus mentes, que hizo que toda magia existente se esfumara, muy lejos.
Pero Fudou no iba a permitir que necedades ajenas arruinasen sus buenas intenciones, por lo que tomó al de rastas del brazo y, sin molestarse en ponerse bien los pantalones, lo sacó lentamente del baño tratando de hacer el menor ruido posible; lo que no se esperaba era que incluso en medio de un evidente estado de ebriedad y vomitando la vida misma era que el detector de Kidou de Sakuma tintinease en alguna parte de su nublada cabeza y dijera, olvidándose de todo malestar:
-¡Genda, Kidou esta cerca. Puedo sentirlo!
Evidentemente aquel imaginario detector funcionaba, ya que le preguntó "¿dónde?" y miró para todos lados, y antes de que el de pelo caoba pudiera decirle siquiera un "tienes la bragueta abierta" ya se había esfumado del lugar.
Estaba muy aburrido, llevar cámaras y tazas vacías de café era molesto, por lo cual no las tenia encima, su amigo de asexuada apariencia y cabello azul estaba trabajando en el albergue transitorio del frente de la discoteca y no saldría hasta las 5 de la mañana y, para colmo, ese día solo atraía estúpidos vírgenes con miembros chicos, no era una muy buena noche para ser Afuro Terumi, por lo que suspiro en la barra, pidiéndole al barman lo usual. A su lado, según se pudo percatar estaba sentado nada mas ni nada menos que Shuuya Goenji; sonrió satisfactoriamente, al parecer esa noche no iba a ser tan aburrida.
Según Kazemaru, el chico a su lado poseía grandes destrezas y movimientos, velocidad y fuerza feroces, intensas. Obviamente se refería a sus habilidades en las sábanas; tal vez fuese porque tenia curiosidad sobre la relación del de pelo azul y el goleador de fuego o simplemente porque estaba teniendo una mala noche y quería jugarle una broma al otro se le acercó un poco, hasta que el otro se asustó por la repentina cercanía, a lo que el rubio le sonrió seductoramente.
-ah, eres tu…- el de ojos rojos se sorprendió ante tal deje de decepción, ofendiéndose un poco.
-Hace tiempo que no nos veíamos, Goenji..
-Sí.- contestó cortante.
No, Goenji no se había vuelto un retrasado mental de la nada, solo tenia la cabeza en otro lugar. Los últimos días tubo su mente dirigida hacia Kazemaru, y de los acontecimientos ocurridos; no es que haya querido ignorarlo, ni violarlo, ni mucho menos desconfiar de el; y teniendo en cuenta que su vida últimamente estaba llena de situaciones bizarras y malos entendidos, ¿Por qué no podría este ser otro? Tal vez el peliazul realmente dejó las viejas andanzas en el pasado, tal vez sí fue a tomar un café, un sex shop y un albergue transitorio con Aphrodi sin que haya pasado nada. Entonces miro a la persona que hace mas de diez minutos trataba de llamar su atención.
-Hey ¿Tú eres amigo de Kazemaru, no?- dijo de repente el goleador.
-Ajá.
-y ¿Qué hicieron la ultima vez que se vieron?- sabia que Aphrodi no era estúpido por lo que ni se molestó en dar rodeo alguno y fue directo al grano.
-No tengo obligación de decirte- se hizo el interesante el de pelo largo. Puede que el goleador estuviera mas bueno que un tren bala, pero no iba a delatar a su amigo, después de todo su camarada la estaba pasando mal por culpa de unas estúpidas y, pese a eso, había conseguido un empleo para regalarle algo al platinado.¿quién era el para arruinar la sorpresa?
-…- Goenji dudó si realmente quería saber lo que paso ese día, pues temía lo peor. (como si él no hubiese echo nada malo)- Se que fueron a un albergue transitorio- el mas alto evaluó la cara de sorpresa del Dios- y sé lo que hicieron allí- quería confiar en Kazemaru, pero todo tenia un límite, y ese era el suyo.
-¡Se supone que tú no tenías que saberlo! Seguro que no aguantó la culpa y te lo contó todo.-Goenji lo miró colérico, por lo que Aphrodi añadió nervioso- ¡Pues lo siento! No sabía que te pondrías así… sé que no tengo que meterme entre ustedes, pero Kazemaru me citó porque tenía muchas ganas de hac…- el otro se levanto sin dejar que el otro terminase la oración y se fue de la barra.
-…-Aphrodi se quedo mirando como se alejaba el otro algo sorprendido- ¿qué dije de malo?
Haruna Otonashi era la persona mas fea que el había visto en su vida; esos enormes ojos, ese pelo (ahora largo) azul, esa para nada bonita blanquecina piel, esos rosados labios, su constante alegría y animo, incluso su altura que era mayor a la de él, todo en ella lo molestaba y desesperaba de sobremanera, llegándose a preguntar si ella había nacido para joderle la vida aun sin quererlo. Tal vez era por eso que la había estado siguiendo toda la noche, para ver quién tenia tan mal gusto y era lo suficientemente bondadoso como para bailar con ella; porque definitivamente esa persona NO seria él. Pero lo que Kogure no lograba entender era porque la chica había estado caminando por todo el lugar desde que llegaron, como si hubiera estado buscando a alguien y no lo encontrase por ningun lado; entonces vio como un atractivo chico se le acercó preguntándole si quería bailar con el, ella dudó y echando una larga mirada a sus alrededores algo decepcionada, accedió.
Paso un rato hasta que vino una canción lenta, de esas donde uno baila pegado y al parecer el muchacho no desaprovecho la oportunidad de, con mucho disimulo, bajar las manos por las esbeltas caderas de la chica, que lucia algo incomoda pero no le dio mucha importancia, cosa que desesperó a Kogure. Se fue corriendo, alejándose a toda velocidad para luego volver muy tranquilo y campante con las manos ocupadas; esperó el momento justo donde el desconocido chico trato de besarla y, con la puntería que lo caracterizaba, le lanzó un globo de agua, dándose a la fuga casi de inmediato.
-¡Kogureeee!- Haruna ahora lo perseguía algo entre colérica y aliviada, dejando al mojado chico con el que había estado bailando atrás.
El bromista se dio cuenta de algo: ella no había nacido para joderle la vida a él, sino que él había nacido para jodérsela a ella.
A diferencia de muchos chicos de su edad, Toramaru sabia bien que era lo que quería, y en ese momento era estar más cerca, si es que eso era posible de Tobitaka. Los dos se estaban en cierto lugar apartado, abrazados. El de pelo morado estaba de espaldas a la pared tomándolo de la cintura acercando las pelvis de ambos moviéndose lentamente, mientras el menor se retorcía, temblando rodeando el cuello del otro con los brazos. Aun si como pareja no habían llegado demasiado lejos (tercera base), ya que el cargo de conciencia del mayor era enorme por aprovecharse así de la inmadurez del menor; eso no le importaba a Toramaru, porque mientras estuviesen juntos, atraídos por ese invisible magnetismo que muchos llamarían "amor" todo estaría bien.
-Tobitaka- Jadeó
-¿qué?.- Preguntó el mayor acariciando el rostro del peliazul.
-¿Seguimos en otro lado?- El mayor no dijo nada, solo sonrió.
Genda Koujirou no era una persona muy afortunada, sobre todo si la persona a la que podía llamar su mejor amigo y al mismo tiempo, primer y único amor desde hace más o menos diez años, estuviese enamorado de un ex compañero suyo, y esa noche en especifico dicha persona después de largar por el excusado cierta cantidad de vomito, fue a seguir a su adorado Kidou, dejándolo solo; no es que Sakuma fuera una mala persona, pero cuando se trataba del estratega de goggles, no podía evitar ignorar el mundo con él incluido. Molesto por su mala suerte y falta de valor, comenzó a beber, y en vista de que su molestia no disminuía, bebió aún mas, llegando al punto donde no tenia mucho control de sus acciones. De ser el caso contrario no habría accedido a las muy subidas de tono insinuaciones de cierto aburrido rubio pelilargo (que le resultaba de algún modo familiar) que buscaba algo de acción nocturna, y por sobre todas las cosas no estaría dirigiéndose con dicho rubio hacia cierto Love Hotel que se llegaba con solo cruzar la calle de donde estaban.
Ryuuji Midorikawa no era un chico inocente, sino todo lo contrario; le gustaba provocar de todas las posibles a la gente, refugiándose en su inocente y picara apariencia, sobretodo a su persona mas querida, que no era otro que Kiyama Hiroto. Hace un par de años que estaban saliendo y tal vez porque a su parecer ya había pasado demasiado tiempo como para no tener relaciones sexuales como Dios manda o tal vez porque en sus días como Reize había espiado a Burn y a Gazelle en acciones que nadie en su sano juicio catalogaría como puritanas, sentía que debía presionar al pelirrojo. Por eso mismo en ese momento que estaban bailando, se acerco a una distancia para nada sana, casi restregándose con el otro, mientras la "pobre" victima de sus acciones le recordaba frustrado que no estaban solos.
Estaba enojado, algo ebrio y todas las parejas a su alrededor parecían restregarle en la cara lo solo que estaba, para colmo vio como Aphrodi iba tomado del brazo de un confundido y no muy sobrio Genda hacia fuera ¿Qué mas podía hacer Shuuya Goenji en una situación así? Lo primero que se le vino a la mente fue patear una lata vacía, envolviéndola en llamas con toda la fuerza que fue capaz, sin darse cuenta de que dicha lata daría contra el techo, muy cerca de la alarma de incendios.
¿Que qué había salido mal en un plan tan sencillo, se preguntan? Pues empezando porque este intento de fanfiction lo escriben dos sadicas personas, le seguiría lo mas recalcable, que es la diferencia de graduación y resistencia que tienen las personas con respecto al alcohol. Y si, habían metido la pata muy, muy al fondo.
Primero tenemos a al dulce Tachimukai, que no pensó ni un segundo que a su pareja, sin importar cuanto tomase, no le afectaba casi en nada el alcohol, ya que apenas se notaba algo alegre, a diferencia de él, que sin importar que tan poco tomase, sentía un enorme calor recorrer su cuerpo, y como su cabeza estaba sumida en una inmensa niebla donde lo único que veía era al pelirrosa. Molesto consigo mismo, arrastró al de piel morena hacia los reservados sin importarle la traumada mirada que les dirigió Kurimatsu cuando vio hacia dónde se dirigían. Por otra parte tenemos a Tsunami que estaba tranquilamente bailando con el inocente arquero de repuesto hasta que este comenzó a besarlo de la nada (no es que se quejase) y lo arrastró al área de los sillones. Tsunami no era tonto, sabía que el otro no estaba de todo en sus cabales y probablemente si continuaban, al otro día el menor apenas recordaría lo que habían echo. Él era un chico cool, y los chicos cool no se aprovechan de la ebriedad de sus parejas. O eso quiso sostener cuando sintió al de pelo castaño sentarse encima suyo, abrir ambos pantalones con una sorprendente desenvoltura y juntando ambos miembros, comenzó a masturbarlos.
Luego tenemos al persistente Fubuki, que no pensó en la poca resistencia que tenía su pareja al alcohol, de hecho el mayor se lo dijo, pero este poniendo mejor cara de cordero degollado manipuló para que bebiese. Resultado: Someoka tambaleándose al caminar. Pero si había algo que caracterizaba a Fubuki era la perseverancia; llevándolo como un pequeño diablillo a las hogueras del infierno, terminaron en unos muy cómodos sillones. El menor accionó sentándose encima del mayor, aprovechándose del otro que no sabia casi ni dónde estaba ni como se llamaba. Besó al mayor como si no hubiese comido en semanas, haciendo que el otro, aturdido, respondiera confuso. Puso sus manos sobre las de Someoka y las obligó a que lo recorrieran entero. Someoka si bien no entendía nada de lo que pasaba, creyendo que era otro de sus sueños, atacó al otro por el cuello, lamiendo, mordiéndolo, dejando marcas, haciendo que el menor gimiera a sus anchas. Fubuki, que había visto por si mismo lo "grande" que era su pareja aquel día donde casi lo deja estéril, lamió los dedos del mayor, en una maniobra muy efectiva que había visto utilizar a Handa en uno de los videos de aquel sitio web, el de cabello rosa introdujo sus dedos en el interior del menor, moviéndolos primero lenta y después velozmente. Todo iba bastante bien, de no ser porque de la nada se escuchó la alarma de incendios y la gente comenzó a correr como loca; cuando trató de asimilar la incómoda, bizarra y surrealista situación un guardia se acercó a ellos y les dijo que tenían que abandonar el lugar, Fubuki, por primera vez desde que comenzó su tan frustrado plan, tenía ganas de llorar.
Si había una buena noche o mas bien madrugada para suicidarse, era esa, pensó Shuuya Goenji, quien luego de provocar de manera accidental un falso simulacro de incendio, descubrió que en la prisa de escapar del lugar, había perdido su billetera. Para colmo, si es que su leve ebriedad no lo engañaba, pudo divisar que en la vereda del frente había cierto albergue transitorio y que de él, salían unos cansados Kazemaru Ichirouta y Afuro Terumi; realmente quería matarse a sí mismo o matar a todos a su alrededor , pero no todo era sombra en la vida de Goenji, pues a pesar de que quería tirarse del primer edificio que encontrase un muy feliz y animado Endou Mamoru lo invito a su casa a hacer una pijamada en su casa en un fallido intento de animarlo.
Yuuto Kidou jadeaba y gritaba a más no poder, mientras se aferraba con fuerza a la fuerte espalda del chico de piercings, quien lo arremetía con fuerza y furia, hundiéndose en su interior en la comodidad del sofá de su casa. Habían pasado muchas cosas esa noche pero ni siquiera un incendio los iba a detener.
Al día siguiente un confundido Genda Koujirou se despertó de repente, y un pesado malestar le vino al instante. Trato de recordar qué había pasado la noche anterior o cómo es que había llegado a ese lugar desconocido en vano, hasta que en la mesa de luz del hotel había una nota que decía. "Aunque no me gusta que piensen en otra persona cuando lo hacemos, estuviste increíble. Espero que se repita. Con amor, Aphrodi." Entonces varias borrosas imágenes de algo que NO tendría que haber echo le vinieron a la cabeza. Un grito desgarrador se escucho por toda Inazuma Town esa mañana de domingo.
A la tarde en la casa de la familia Someoka y sin ninguna clase de remordimiento alguno, Fubuki miraba la televisión muy a gusto al lado de su pareja en un sillón continuo al de los padres del de ojos negros. Veían un programa de esos donde pasan los eventos sociales importantes de la semana, entre ellos la importante fiesta del día anterior, a la que ellos habían acudido. La madre sonrió y aumento el volumen ya que le intereso saber como había sido la fiesta , y lo que vio no fue muy grato: el chico al cual consideraba su yerno estaba sentado encima de su hijo besándolo mientras la sangre de su sangre lo manoseaba introduciendo sus dedos en el, sin importarle absolutamente nada.
Su padre comenzó a perseguir a Someoka por toda la caza con un bastón, mientras la madre abrazaba a Fubuki, consolándolo y disculpándose por tener un hijo tan degenerado y aprovechador. El hermano menor de Somoeka, quien tenia al mayor como un ejemplo a seguir, se fue corriendo a llorar a su habitación. Fubuki pensó que la necedad de su pareja no era solo suya, sino que venia de familia y como bien se sabe, contra la genética no se puede luchar.
Notas finales: ya falta poco para completar el proceso de resubir los capítulos! Sinceramente no podemos esperar a subir nuevos, porque como bien dijimos hace aproximadamente un año TODAVIA NO VIERON NADA xD
En fin, esta es una cálida respuesta para el review perteneciente a CONFUNDIDA N3
1-"fubuki es shota, pero no idiota" déjame decirte que es completamente al revés, un chico de aprox 17 años no puede ser considerado shota sino mas bien shonen u otoko si prefieres, y en mi opinión los personajes de Inazuma Eleven hablan un poco aniñadamente (por no decir retrasados) en ocasiones y en con este fic no hacemos mas que mofarnos exagerando levemente la no muy rapidez mental de algún que otro personaje. En este caso, fubuki, que no es lo que llamaríamos "una luz".
Con respecto a tu "duda" sobre Fudo me parece mas una forma de romper las pelotas que otra cosa. Haciendo hincapié en la vida real, la marihuana NO genera adicción y ni siquiera se le puede llamar droga, de hecho la ilegalidad de la marihuana recae no en la tenencia, sino en la venta, al menos en algunos países. Mejor informarse antes que hablar sin saber, no? Al menos nosotras lo hacemos y sin caer en el espantoso OOC que muchas autoras cometen. Con respecto a que "en Inazuma eleven Go no muestra que fudo es adicto por lo tanto no lo es" te aclaro acabas de matar al fanfiction. Porque según ese criterio (mas bien el tuyo) Endo termina con Natsumi y todos solteros y no gays, por lo tanto todos los fics yaoi se van al carajo? Pues dejame decirte que PARA ALGO ESTAN LOS FICS! xD
2-Sinseramente por que se nos dio la regalada gana y esos dos sobraban porque ya todos tenían a alguien. Amo a kazemaru y porque si, me gusta ponerlo como una puta emo arrepentida que busca constantemente un estilo de vida diferente y Goenji no me cae muy bien pero como su carácter dominante es tan evidente que ni sorprende decidi ponerlos juntos pues de alguna manera pegarían dado que sus caracteres son similares en algunos aspectos, necesitaba algo de drama y esos dos son muy dramaticos, te jode? Creo que eso no es contradecirse.
Con respecto a la persona que hizo el fanfic de Someoka, no me importa en lo mas mínimo. Ella o cualquiera es libre de amar u odiar a quien quiera por las razones que quiera. ¿Quién somos nosotras para decir que esta bien y que esta mal? Aunque odiar a alguien por ser feo es algo que muchos otakus odian en la vida real y cometen en su idilio, y no habla bien de ellos. Porque feos somos muchos, pero lindos por dentro solo pocos.
Y aunque hayas aclarado que no pusiste tu nombre no por miedo sino por otra cosa que no me quedo clara, no te creo en lo mas mínimo. Si hubieras querido evitar quilombos hubieras mandado un MP, una forma muy discreta de aclarar dudas he de decir. Pero tu, amiga lo que en realidad querías evitar era una respuesta. Como la clásica situación tirar la piedra y esconder la mano, algo muy recurrente en la gente que dice no ser cobarde y lo es. En fin, es tu vida y tu manera de desenvolverte en ella, yo no me meto. Espero que la próxima vez si tenes una duda preguntes como se debe y no hagas esta clase de chiquilinada que para dos personas que ya tienen una veintena de años encima es un chiste de mal gusto.
Suerte en tu vida y suerte en tus escritos.
Atte: Pervert-fairy
Llamado a la solidaridad: Cada review dejado será no solo donado a la causa de los vírgenes Fubiki y Tachimukai, sino también a controles de alcoholemia para los personajes (¿?)
Reviews? :3
