Notas de autoras: Hi, everyone! Disculpen de nuevo por la casi exagerada ausencia teniendo en cuenta que aun estamos resubiendo los capítulos, cosa que requiere unos 20 min de revisión y shada shada, pero me excuso con la muy noble intención de hacerles saber que (otra vez) tuve problemas con mi computadora y que después de un mes, me la han devuelto. Eso, y que tanto chibi como yo estamos frikeando mucho con el k-pop . En fin espero que disfruten el capitulo y que tengan en cuenta que ya falta menos para los nuevos caps.

Festejos no tan privados

Kazemaru jadea y Goenji no puede detenerse, siente todo su ser en el interior del otro mezclándose, fundiéndose. Le aprieta las caderas con fuerza mientras el otro se mueve sobre él empalándose, dejando todo pudor atrás. Quiere tocarlo más que a nada, pero el pelilargo no lo deja y sin dejar de moverse baja su tronco y lo besa. A Goenji no le alcanza, nunca le alcanza, lo toma con ambas manos de la nuca, y le lame, le besa, le muerde de manera furiosa el cuello, saboreando su sabor, tratando de recordarlo como si este fuera a desaparecer. El menor se arquea en un elegante movimiento, escapando de su agarre.

-¡Ahí!-grita- ¡Justo ahí!

El de pelo azul sube y baja sus caderas, cabalgando pesadamente, por lo que se arrodilla levantándolo y ayudándolo a moverse adquiriendo un ritmo frenético, demencial. Le tira del cabello para acercarlo aun mas hacia sí, obligándolo a que lo bese; y es que Kazemaru tiene ese efecto en él, un efecto que le provoca arrinconarlo, atraparlo, a no dejarlo ir, como si se tratase de una efímera ilusión a punto de desvanecerse. Lo escucha, sufriendo y disfrutando al mismo tiempo, suplicando con voz ronca y lo ve, con sus ojos apretados, sonrojado, mordiendo eróticamente sus labios de a momentos, entonces Goenji no puede con el menor ni consigo mismo y lo empuja a la cama, volteándolo sin dificultad alguna, haciendo que este se sostenga sobre sus rodillas y antebrazos, hundiendo la cabeza en la mullida almohada.

Volvió a penetrarlo, a fallárselo tan profundo y duro como podía llegar, uniéndolos, llegando al punto donde ya no sabía donde empezaba uno, ni donde terminaba el otro. Las húmedas pieles chocando una contra otra, los músculos tensos y al mismo tiempo relajados. Gotas de sangre y pre-eyaculación resbalando por los muslos del ex corredor. Gritos desaforados y gruñidos ahogados. Sentía que estaba cerca y la manera desvergonzada en que Kazemaru apretaba su ano, simplemente aceleraba las cosas. Ahora esta muy cerca, tan jodidamente cerca, que podía sentir su orgasmo aproximarse. Entonces despierta desconcertado al ver que lo anterior no era más que un sueño, su sorpresa fue aun mayor al ver que tan mojadas estaban sus sabanas. Sí, ese era otra frustrante mañana de lunes en la vida de Shuuya Goenji.

Afortunadamente, no todos tuvieron ese comienzo, un asexuado chico de pelo azul estaba corriendo por los alrededores. Ese día, sin saber por qué, se había levantado especialmente temprano y, sin nada que hacer, se puso su antigua ropa del club de atletismo (que sorpresivamente aun le quedaba) y salió disparado hacia ningún lugar en particular. Si bien por su lesión en el tobillo aún no podía practicar fútbol; el medico le había recomendado que corriera para no perder resistencia. Sentir el viento soplando en su cara lo llenaba de cierta nostalgia, como una especie de deja vú.

-¡Sempai!- Oyó que le llamaron. Se detuvo un momento para ver como un algo crecido Miyasaka se acercaba eufóricamente a el.

- Miyasaka. - dijo no muy animado. Kazemaru no era idiota, puede que en hace unos años no se haya dado cuenta, pero tantos encuentros clandestinos lo habían entrenado en cuanto a percibir intenciones ajenas hacia su persona. Y efectivamente, podía ver como el rubio chico de ojos verdes le lanzaba toda clase de miradas deseosas y, la manera melosa en la que lo trataba (casi tanto como Fubuki trataba a Someoka) por lo que le costaba estar cerca suyo sin sentir una leve incomodidad.

Kazemaru suspiró en cuanto se despidió del chico, al parecer aun no desistía de querer que se vuelva a unir al equipo de atletismo con la muy noble razón de que todos lo extrañaban. Sí, lo extrañaban, pero no en la forma que al peliazul le hubiera gustado. Aun podía sentirse follado con la mirada cuando caminaba por los pasillos, y el hecho de que sus ex compañeros lo vean sin mucho disimulo de esa manera, no lo reconfortaba del todo. Pese a todo, sonrió y siguió su camino. Necesitaba algo con lo que distraerse, y correr siempre lo había ayudado, esperaba que aun funcionase.

Era otra armoniosa mañana en la casa de los Someoka, donde un muy campante y alegre Shirou Fubuki hacia el desayuno con la mama de su pareja, mientras los hombres se peleaban por usar la ducha, cuando el ringtones de su celular sonó, indicando que tenia un mensaje.

"¡Fubuki-san! ¡El sábado Tsunami-san y yo llegamos a segunda base! Luego te cuento los detalles."

Fubuki ya no estaba tan campante y alegre. Sin darse cuenta, quemó una de las tortillas que estaba haciendo.

-¡Ah! No te preocupes, le daremos esa a Ryuugo por degenerado.- rió la madre despreocupadamente mientras su hijo se duchaba sin la mínima sospecha del feo desayuno que le esperaba.

Yuuto Kidou se quedó estático, mirándolo como si esperara que el otro no hubiese dicho lo que dijo, el otro solo rió.

-¿Que quieres que yo qué?

- No es que digo que lo hagas, pero molaría mucho que debajo de un tapado no llevases nada puesto, ya sabes como esos exhibicionistas de la tele.- El de rastas aceleró el paso ignorando al otro, que reía pervertidamente- ¡Hey, Que era una broma!- y se fue corriendo, persiguiendo al de goggles, que se alejaba de él como si Fudou fuese la peste o lo estuviese persiguiendo con un hacha en manos.

En otro lugar no muy lejano de Inazuma Town, había un par de chicos caminando juntos hacia su escuela, algo distanciados el uno del otro. Por un lado tenemos a Genda Koujiro que, si bien estaba enamorado hace aproximadamente unos diez años de su mejor amigo, se había despertado la mañana anterior en una habitación de un lujoso Love Hotel con un espantoso dolor de cabeza y con una nota que afirmaba que había pasado la noche con Aphrodi haciendo cosas no muy castas. Y lo principal: que había sido increíble. Dejando de lado toda evidente señal de ego sobre sus habilidades en la cama aun si hasta el dia anterior era virgen y sin contar que ni ebrio y teniendo sexo con otra persona se podría sacar de la cabeza a Sakuma, había algo que estaba mal. Desde que cumplió los doce años y vio por accidente a una pareja de hombres copular de noche en un oscuro callejón, había decidido que su primera vez seria con su mejor amigo (obviamente sin entender del todo que lo que sentía era anormal) y hasta ese momento había hecho una especie de voto de castidad, negando y rechazando de manera cortés, las numerosas invitaciones que le habían hecho a lo largo de su adolescencia. ¿Y tanto dolor de huevos para qué? ¿Para echarlo todo al inodoro por un par de tragos de más? Evidentemente, sí. Aun así decidió no decirle nada a su amigo, porque lo que menos necesitaba para su nada fructuosa "relación" eran obstáculos que ya de por si tenía bastantes.

Por otro lado tenemos al yandere Sakuma Jirou, quien esperaba a que su mejor amigo le contase qué pasó la noche del sábado. Puede que nunca se lo haya dicho, pero su detector interno también reaccionaba con el de pelo caoba, por lo que cuando desistió de encontrar a su compañero de rastas ya que por su estado de ebriedad la búsqueda le fue dificultosa, lo busco siguiendo dicho detector, y lo que vio no le agrado para nada: Afuro Terumi, más conocido como Aphrodi estaba no solo coqueteando con su amigo, creando una tensión sexual que se sentía a lo lejos aunque Genda tenía una cara que reflejaba mas confusión que otra cosa, sino que a los pocos minutos ya estaban dirigiéndose a la salida, olvidándose totalmente de él. Salkuma se sintió tan sorprendido y tan fuera de lugar que no pudo decir o hacer nada al respecto.

-Genda….¿Dónde estabas cuando sonó la alarma de incendios?- Preguntó el del parche rompiendo el para nada cómodo silencio- No te volví a ver y tu celular estaba apagado.

-…-mentir no era lo suyo, por lo que pensaría bien lo que diría para no cagar las cosas más de lo que ya estaban- pues, bebí de más y comencé a sentirme mal- Hizo una pausa al ver la dudosa expresión del otro- Y como tú te fuiste a buscar a Kidou y no volviste, me fui a mi casa.

- Ya veo. -hizo una larga pausa- Genda…

-¿Si?

-¡Ojala te den hemorroides!- Dicho eso se fue a paso apresurado, dejando a un shockeado Genda atrás.

Pobre y pequeño Kogure, aun le dolían las orejas de los tirones que le había dado la fea bruja de Haruna y por si fuera poco, la chica había frustrado dos de sus bromas durante la hora de educación física, y la única venganza a la que podía aspirar el menor era a llamarla "fea", "estúpida", entre otras cosas. Aunque si había algo que le intrigaba era porque el hermano de la chica, más conocido como Yuuto Kidou, nunca le había dicho palabra alguna sobre las constantes peleas que tenia con la chica; era algo extrañable, ya que el de goggles, era capaz de arrancar la vida a pelotazos hasta de una mosca que hiciera la vida de su hermana menos que agradable. Y él, que siempre le hacía jugarretas, que la encolerizaba al punto donde en una ocasión la peliazul lo persiguió un kilómetro y medio, nunca le había hecho ni dicho absolutamente nada. Pero a lo mejor el estratega tenía sus razones por lo que dejo de pensar y termino de llenar sus globos de agua, ese sí que sería un día divertido.

Desafortunadamente para no todos fue así, especialmente si se es Shuuya Goenji. Cansado, apoya su barbilla sobre una de sus manos, preguntándose cuanto tiempo faltaba para que sonase la campana, hasta que el profesor llamó a cierto alumno a la pizarra para que traduzca un párrafo del japonés al Ingles. La persona que se sienta tras de sí, se para respondiendo con educada voz un "Si, profesor" y con pasos moderados y elegantes se dirige al pizarrón, meciendo su brilloso cabello con su silencioso andar. Se pone en puntas de pie para comenzar a escribir; su letra es limpia y prolija, incluso más que la del mismo educador, pero una bola de papel que le pega en la cabeza hace que se detenga y que la mayoría de la clase se ría. Mira disimuladamente a una chica boba con cara de querer orinarse de la risa, y sin darle importancia termina de escribir; se da la vuelta y con su calmado caminar vuelve a su asiento o por lo menos trata ya que cae sorpresivamente al suelo, alguien lo hizo caer, vuelve a mirar con desinterés a la misma chica que se ríe orgullosa de su travesura. Entonces Goenji lo ve, como dolorosamente (debido a su lesión) trata de levantarse con sus apagados ojos mirando el suelo, ve la indiferencia del profesor que solo abre la boca para soltar un "Apresúrese y vaya a su asiento" también puede ver como las chicas de su clase lo miran divertidas, preguntándose entre ellas y sin ninguna clase de disimulo, qué broma le harían después al muchacho y, antes de que pueda siquiera preguntarse qué coño esta haciendo, lanza un sacapuntas a la cabeza de la chica en un movimiento tan veloz y poderoso, que cuando esta se da vuelta, él esta sentado tranquilamente en su asiento haciéndose el tonto. Lo que no ve, es como la chica le dirige una mirada llena de rencor al chico peliazul, que en ese momento se estaba sentando en su asiento.

Y Yuuto Kidou fue violentamente estampado contra la pared, sin siquiera molestarse por la brusquedad del "saludo" miro a su atacante, que no podía ser otro que Fudou Akio, este solo le sonrió de manera macabra. No le costó mucho adivinar de que quería algo.

-¿Qué quieres?- preguntó sin querer, porque sabía que seguramente querría fornicar, fornicar o… querría fornicar

- Este Sábado en mi casa a las ocho

-¿Que dijiste?

-Lo que escuchaste.- lo suelta y lo mira de manera pervertida- La vamos a pasar muy bien, Kidou-kun.

Kidou no era un estúpido, sino todo lo contrario o al menos eso era lo que él pensaba. Generalmente, Fudou no hacía esta clase de invitaciones, sino que simplemente lo arrastraba a donde fuese que quisiese ir, sin importarle un carajo su opinión, así que dedujo (además de fijarse en su calendario) de que ese día no era más que el cumpleaños de su maleducada pareja.

"molaría mucho que debajo de un tapado no llevases nada puesto"

Por alguna razón, sintió como esa frase, en vez de desaparecer, reaparecía, repitiéndose una y otra vez, como incitándolo, tentándolo. ¿Seria realmente capaz de ir desnudo como un exhibicionista bajo un tapado solo porque el otro sugirió de que "molaría mucho que debajo de un tapado no llevases nada puesto". Mierda,. He ahí la frase de nuevo. Lo pensó y recapacito por un momento, no es como si fuera a estar en ese estado delante de todos, además era el cumpleaños, por lo que esa sugerencia tan indecente como bizarra no parecía tan fuera de lugar.

Era sábado a la noche en la casa de Fudou Akio, cuando se detuvo en la puerta, estaba nervioso y desnudo bajo un largo tapado, vistiendo como calzado unas botas que le llegaban hasta las rodillas temblando y dudando si tocar el timbre o no, como cualquiera en ese tipo de situación. La puerta se abrio de repente, dejando ver a un Endou Mamoru que lo saludaba con un "Kidou! Entra, Fudou esta jugando contra Toramaru en la Wii!". Silencio. En ese momento, Kidou quiso tirarse a las vías del tren y después de una oleada de insultos hacia el anfitrión de la fiesta, entró. Y lo que no se esperaba era no solo ver a sus compañeros de equipo, sino también a su hermana y al resto de las managers y hasta a alumnos de otros institutos. Endou le preguntó si quería que guardase el tapado y él después de gritarle un sonoro "¡NO!" se fue corriendo al baño saludando con un sonoro "¡HOLA!" a los presentes que a penas notaron su presencia.

Había una chica de rubios cabellos y pálida tez observando a cierto asustado chico corpulento de pelo verde, quien quería que la tierra lo tragase o la chica se fuera, lo que sea que ocurriera mas rápido. Pero Fudou Akio no iba a permitir que NADIE se auto invitara a su fiesta, ya que el auto invitarse era invento suyo, por lo que se acercó a la chica y cruzándose de brazos bramó:

-¿Quién carajo eres y qué haces en MÍ casa?- Todos se callaron al ver como la pequeña chica se paró como si fuese a asesinarlo.

-Soy Mary Sue, yo voy a donde Kabeyama vaya…. Y traje esto- de la nada saco un cajón de cerveza holandesa de primer calidad, el castaño se quedo mudo unos cinco largos segundos.

-Estas en tu casa.- Dijo sonriendo y tomando el cajón de cerveza para llevarlo a la cocina.

Todos la estaban pasando genial, a excepción de, obviamente, Yuuto Kidou. Pero si observamos mejor, tenemos también a Shuuya Goenji, que estaba teniendo, nuevamente, una de las peores noches de su vida. Esos últimos días veía, olía, escuchaba y sentía a cierto pelilargo de ojos rojizos a tal punto que creía padecer paranoia y, cuando finalmente lo tiene en frente en vez de hacer o decir algo, solo atina a quedarse callado como si estuviera mudo y lo mira como si estuviese mirando a un cadáver. Pero la verdad era otra, él no padecía de paranoia sino de estupidez y calentura crónicas. Ah… la adolescencia.

El timbre de la puerta sonó y Endou, alias el portero que guarda los abrigos abrio la puerta. Burn y Gazelle se hicieron presentes trayendo consigo un enorme pastel, con sumo cuidado lo entraron, atrayendo así la mirada de todos los presentes que no tenían un muy buen presentimiento. A pedido de los recién llegados, el DJ que no era otro que la persona mas Groovy sobre la tierra, Otomura , puso el tema "You can leave your hat on" y un Afuro Terumi salió de adentro del pastel bailando la caución, vistiendo un traje de mucama. Como la mayoría de los presentes estaban más ebrios que sobrios, aplaudían y chiflaban como si el bailarín no fuese otro que Pamela Anderson con sus artificiales atributos al aire.

Kazemaru no podía decir mucho, estaba siendo ignorado por la persona que lo había violado días atrás, y lo peor de todo es que, a pesar de que ya no frecuentaban los juegos de sábanas, seguía siendo molestado y abusado por niñas sin vida. Estaba harto y el alcohol que recorría sus venas, no estaba ayudando mucho. Hasta que probó cierto pastel del cual había salido su amigo, el rubio, quien se había encargado de que todos los presentes comiesen de él, mala idea. Él, al igual que otros comenzaron a actuar extrañamente, por no decir estúpidamente, se reían de cosas sin sentido y tenían la mirada algo lejana. El por su parte, vio como dos pingüinos uno de color azul y otro de color rojo trataban de convencerlo de que hiciera un Strip Tease, literalmente.

-Vamos, vamos. No es que fueras a matar a alguien todavía.-lo animo el pringuito azul

-¡Es verdad! Solo tienes que restregarle a ese violador lo que se está perdiendo- dijo con malicia el rojo- tú sabes lo mucho que le gusta tu culo.

-¿Y por qué debería hacerles caso?- pregunto como si estas alucinaciones existiesen de verdad.

-…-Ambos pingüinos se miraron como si el peliazul hubiese dicho una pregunta muy estúpida y respondieron tiernamente al unísono- porque somos muy lindos- Lo miraron con ojos brillantes y tiernos

-….- Kazemaru enmudeció, sin poder dar una respuesta factible, pensando en lo cierta que era la oración.

Al minuto siguiente Kazemaru Ichirouta estaba haciendo un strip tease con Aphrodi al ritmo de la canción "Shakin' Hands" encima de una mesa ante la babosa mirada de todos, especialmente la de Goenji, que quería cortar su miembro antes de que se hiciera evidente qué tanto estaba disfrutando de la escenita que se estaba montando el pelilargo. Entonces el platinado hizo lo más grato y desagradable que se le ocurrió para bajar su excitación, que no podía ser otra cosa que entablar una conversación con la pequeña y extraña Mary Sue y escuchar sus maravillosos y románticos (por no decir cursis y hasta vomitivos) planes junto a Kabeyama, quien se había desmayado al probar el pastel "cargado". Afortunadamente, él no probo ni un bocado, pero Kazemaru, en vez de pasar desapercibido ante su mirada, parecía en empeñarse en incitarlo a cometer homicidios múltiples, ya que de repente había desaparecido del lugar, al igual que Otomura, quienes volvieron a la media hora con la ropa algo desarreglada y una satisfactoria sonrisa en el rostro de ambos, sin contar las múltiples marcas para nada disimuladas del pelilargo en el cuello y hombros. No se necesitaron más de dos segundos para que tomase sus cosas y se fuera del lugar.

Si los que escribieron la canción "qué mierda ser yo" hubieran conocido a Yuuto Kidou, probablemente se la hubieran dedicado. Había hecho la cosa más estúpida que podría haber hecho en toda su corta vida: ceder a los fetiches de Fudou. Abrió la ventana del baño, con la esperanza de encontrar alguna manera de escapar. Olvidando el hecho de que estaba en un segundo piso, y que sus compañeros y conocidos estaban abajo.

-¡Maldición!- le grito a la luna que brillaba divertida burlándose de él.

-¿Quién anda ahí?-preguntó una voz de niño; ante esto Kidou miro a su costado, descubriendo que, la ventana continua daba a la casa de al lado. El de rastas vio un brillo de esperanza, por lo que le contó al niño su situación, obviamente disfrazando ciertos puntos para no traumar al niño a tan temprana edad.

-¿Entonces no llevas nada de nada?- volvió a preguntar el menor.

- Bueno, tengo un tapado negro…

-¿Cómo el de Neo de matrix?- pregunto ilusionado el menor. A Kidou se le prendió la lamparita.

- Sí, justo como ese, te lo puedo cambiar por alguna prenda.- dijo con una sonrisa triunfante.

- Si quieres puedo darte ropa de Ren, pero yo quiero ese tapado.- el mayor sonrió, pues las cosas no podían estar saliendo mejor, aunque sintió que estaba pasando por alto un pequeño detalle. Le paso el tapado al niño por la ventana, y esperó, pues el menor iba a buscar ropa de ese tal bruno y cuando este le paso la ropa, quiso tirarse por la ventana.

-¡Buenas noches, Adiós!- Dijo el niño cerrando la ventana, mucho antes de que pudiera decir "espera". El niño, como había prometido SI le había traído la ropa del dicho Ren, pero lo que no le dijo era que Ren tenia 3 años.

Por su lado Kazemaru no se sentía del todo bien, tal vez el alcohol, el pastel que días mas tarde se enteraría que tenía como ingrediente principal el tan llamado cannabis y la reciente "dosis láctea", habían hecho algunos estragos en su cabeza, que si bien estaba increíblemente relajado, senita una abundante nubosidad incrementándose, llegando al punto de querer echarse al suelo y dormir. Fudou, que notó esto hizo una segunda excepción a su regla de "nadie sube al segundo piso" y le dijo que fuera a echarse a su cuarto y que no jodiera mas, visto fríamente, se podría decir que el de piercing tuvo uno de los escasos actos decentes en su vida. Ya que el peliazul le hizo recordar como fue su primera experiencia con la marihuana. Algo asqueado por el no tan grato recuerdo, siguió buscando al de goggles, a quien no había visto desde que llegó. Probó en el piso de arriba, ya que el único autorizado aun si no lo dijese para subir al piso superior era el estratega.

Entonces noto que la puerta de su baño estaba trabada por lo que la abrió de un empujón, viendo algo que solo lo había visto en sus más extrañas fantasías: Yuuto Kidou estaba desnudo en su baño. No pasaron ni cinco segundos de perplejidad que el de rastas cerró la puerta del baño, dejándolo afuera. Fudou no sabía qué carajo estaba pasando, pero fuera lo que fuese, lo estaba excitando.

-¡Abre la puta puerta!- Gritó, empujando la barrera de madera que los separaba

-¡No! ¿Estás loco?- Al de piercing no le hizo falta abrir la boca para tratar de derribar la puerta, aun si derribaba la casa en el proceso.

El de rastas se resignó y con un largo, muy largo suspiro, lo dejo pasar, intentando taparse con algo. Esa si que sería una larga noche, una muy, muy larga.

-O sea que…- Contuvo la risa y la emoción- ¿Si viniste desnudo debajo de un tapado?- el otro solo asintió- ¡Pues a aprovecharlo!- dijo lanzándose sobre el, pero antes de que pudiera besarlo el otro le esquivo la cara- ¿Y ahora qué?

-No pienso hacerlo con todos, en especial mi hermana, allí abajo

-…-se quedo mudo unos segundos- como tú digas….Kidou-kun- Kidou trago saliva, porque Fudou era capaz de muchas cosas, pero no iba a echarlos a todos en mitad de la noche, ¿verdad? … ¿verdad? Cinco minutos después, con la casa totalmente vacía Fudou lo acorraló en un rincón del baño, relamiéndose los labios y sonriendo.- ¿Sabés? Podrías haber agarrado ropa de mi cuarto, tú sabes, estabas al lado.- Antes de que Yuuto quisiese tirarse debajo de un tren, o maldecir, los labios de Fudou se abalanzaron sobre su cuello, comenzando el interminable festín nocturno.

Kazemaru Ichirouta, se despertó una mañana de domingo luego de un sueño increíblemente pesado, cosa que le extraño, ya que él solía tener el sueño bastante liviano, en una habitación totalmente desconocida y por demás desordenada, por lo que descartó la teoría de estar en un hotel. Se levantó como pudo, tambaleándose un poco, se acomodo la ropa y salio de la habitación. A medida que iba bajando por las escaleras fue recordando que hacia en ese lugar, pero unos gemidos provenientes del piso inferior lo sacaron de su alivio; cuando bajo pudo ver en el sofá del living como Kidou Yuuto con una venda en los ojos, estaba siendo sodomizado por Fudou, quien casi se detuvo en su labor al notar su presencia. Casi.

-Es mi imaginación… o estas yendo mas lento-Dijo el penetrado, que hizo un ademán de quitarse la venda, pero el otro no lo dejó y le hizo señas con la cabeza al pelilargo para que se apresurara y saliera de ahí sin que el de rastas lo notase.

De camino a su casa, unos pingüinos felicitaban al pelilargo, por su impecable perfomance en la noche anterior: había consumido alcohol, drogas, fluidos de un conocido groovy en una fiesta repleta de amigos y había visto a dos de sus compañeros teniendo sexo masoquista. Kazemaru, que pensó que su vida no podía ser peor, suspiro. ¿Qué había aprendido esa noche? No se acordaba, pero lo importante era que era un día maravilloso, por lo que camino bajo el hermoso sol que nunca dejaría de brillar.

Notas finales: Ya falta menos para que termine el año! Que rápido pasa el tiempo! A las que están unidas a nuestro grupo de facebook: Espero que no les moleste que pongamos videos k-pop, la verdad me parece un genero musical bastante atrayente ya que fusiona muchos ritmos y el fanservice sobra, mis queridas darlings entienden