Notas de autoras: al fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin! Con este ya estan todos los capitulos resubidos! A partir del proximo se viene lo que me gustaria llamar un "lento camino al apocalipsis" ya que este intento fallido de trama se perturbe cada vez mas.

Llegó al aeropuerto a primera hora de la mañana tal y como lo habían pactado sus compañeros de equipo, pero lo que Kurimatsu no calculó, es que, como los adolescentes que eran, llegarían al menos una hora tarde, cosa que lamentablemente pudo comprobar. Al cabo de hora y media, el resto fue haciendo acto de presencia sin disculparse con el desubicado que llegó temprano. Las chicas llegaron juntas como para no variar, porque parecía que se esforzasen poner su tan estrecha amistad en una vista muy ambigua. Para terminar, con los chicos que ni se molestaban en disimular su homosexualismo; sobretodo Fudou que, si bien no podía acercarse mucho a Kidou, porque este lo alejaba constantemente, se las arreglaba para tocarle el culo de vez en cuando mientras todos reían en armonía como si fuera completamente normal tocarle el culo a un "compañero de equipo".

-Chicos, ya que sera nuestro ultimo día en Japon por una semana, ¡Hicimos bolas de arroz como despedida!- dijo emocionada Aki, que ocultaba tan bien sus ojeras que nadie, ecepto el resto de las chicas, sabían el enorme sacrificio que habían costado aquellos onigiri, cual preparación había llevado la noche entera. Los chicos, a excepción de Kudou, se abalanzaron sobre las bolas de arroz como si fueran muertos de hambre, a lo que Haruna les impidió el paso desafiante.

-Primero lávense las manos.- dijo de manera muy amenazante cambiando su cara a una expresión mas propia de ella- Porque sino se llenaran de gérmenes- Sentenció sonriendo.

Después de pasar por el baño, se abalanzaron una vez mas; Fubuki, por alguna razón, vio que había un ignorado tarro rosado repleto de bolas de arroz que, por alguna razón nadie tocaba, a lo que aprovecho el despiste de sus compañeros y se las comió. Cuando Haruna quiso avisarle que esas las había echo Natsumi, vio a esta tan contenta de que le hayan salido bien que no dijo nada; más tarde descubriría que la diarrea de uno, es la felicidad de otro.

Lo que tampoco sabía como digerir nuestro normal amigo Kurimatsu, era el echo de encontrarse con los del Neo Japan en el Aeropuerto y descubrir que ellos habían recibido invitaciones al cumpleaños del malcriado inglés, aún si ni siquiera habían sido invitados para la selección de jugadores para el Inazuma Japan, digamos que fue algo que no vio venir. Y ahí estaban, los representantes de Japon de repuesto siguiendo a Hitomiko, la mujer del estado permanente de menstruación, como si fuesen perros. Ante esto no sabía si sorprenderse o, como tan acostumbrado estaba, aceptarlo sin hacer preguntas ya que, como bien sabrán, es bastante duro ser la única persona normal en un universo cuya realidad parece ser un crossover entre Matrix, Dragon Ball Z y Capitán Tsubasa.

Escucharon la voz de la locutora anunciando que el vuelo al cual debían abordar iba a dar comienzo, por lo que en lo que parecería una manifestación de Bishies, trataron de adentrarse en el avión en multitud. Todos fueron acomodándose en sus asientos. Kidou, quien tenía entendido que se iba a sentar junto a Fudou, ya fuese fuerza de hábito, o simplemente porque quería, vio su suposición frustrada al encontrarse con que el castaño le dijo que le habían asignado un asiento más adelante, por lo cual se verían cuando terminase el vuelo. Maldijo no haber traído su mp3, pero ¿qué podría salir mal sin el castaño cerca y con sus compañeros de equipo alrededor?

Antes de que se preguntara quién sería la persona que se sentaría a su lado esta se hizo presente, saludó con un inaudible "hola", para luego sentarse a su lado. Kidou, por simple curiosidad, lo miró de reojo y su sorpresa fue aún mayor; el sujeto en cuestión era una de los hombres más apuestos que había visto en su vida: piel blanquecina, cabello negro, unos muy profundos ojos mieles y una muy, muy horrible cicatriz que recorría su frente hasta llegar a la mitad de su rostro. Pese a tan espantosa, aberrante y asquerosa marca, esta persona no intentaba siquiera ocultarla con el cabello, llevándolo muy corto, como si estuviera orgulloso de ella y quisiese mostrársela al mundo entero.

-¿Quieres una servilleta?- preguntó la persona a su lado, sorprendiéndolo un poco. El chico le sonrió y sí, tenia tan buena apariencia que si el de goggles no estuviera como un estúpido mirando su horrenda y para nada disimulada cicatriz, se hubiera sonrojado, pero no lo hizo, esa cicatriz era muy llamativa.

-…No, gracias- respondió educadamente, aún si no demostró sorpresa alguna por la peculiar pregunta.

-¿Seguro? Mira que siempre debes tener una servilleta a mano, uno no sabe cuando llega a necesitarlas- Dijo con nostalgia, como si un objeto tan insignificante como lo era una servilleta evocara recuerdos profundos e inolvidables.

-…Creo que estaré bien, no te preocupes- Volvió a responder ignorando a una azafata que pasaba a su lado y que sin querer, termino volcando el jugo que le iba a tender al de rastas sobre él; cubriéndolo del dulce y pegajoso liquido.

-¿Ves?- Dijo calmado el pelinegro- Uno nunca sabe cuando necesitarás una- Le tendió una de las cientos de servilletas que llevaba consigo en alguna parte de su vestimenta.

-Gracias- agradeció abochornado- Creo que a partir de ahora tendré en cuenta tu consejo.

-Teniendo en cuenta de que el viaje es tan largo, ¿quieres que te entretenga con alguna historia basada en mis experiencias?

-¡Claro!- Dijo el de rastas, quien a pesar de la horrible cicatriz que tenia el pelinegro parecía una persona normal, probablemente una de las pocas personas normales que iba a tener el placer de conocer.

-¡Excelente! ¿Qué mejor manera de pasar el tiempo que tener una conversación?- Dijo sonriendo el de ojos mieles- Pues déjame empezar con mi anécdota preferida: cómo me hice amante de las servilletas. Todo comenzó un día cuando quise abrazar a mi hermosa, inocente y modesta hermana y ella…- Según los cálculos de Yuuto Kidou, todo apuntaba que ese iba a ser un largo viaje, uno muy, muy largo ya que la persona a su lado era de todo, menos normal; es decir ¿un fanatico de las servilletas? Este mundo se estaba llendo al carajo.

Mientras tanto en la sección de primera clase, los pocos afortunados que tenían el placer de trabajar para cierto ya no tan bastardo hombre vivían la buena vida a su lado, mientras este administraba como sus repletas cuentas bancarias se llenaban aun más a través de su Laptop en la comodidad de los lujos. ¿Qué había aprendido este bastardo hombre que antes quiso vengarse el fútbol a lo largo de los años de tanto perder contra un misero equipo de secundaria baja? Que el crimen menor, por muy cool que sea, deja muy pocas ganancias. Por lo que decidió usar todos esos numerosos contactos en un rubro en el que se fuera igual de cool y que dejara ganancias: explotar a la juventud. Ok, no era nada de explotación en verdad, ya que a la hora de pagar a sus empleados era muy generoso. Eso y, además, la trata de esclavos era muy problemática y carecía de retos. Pero digamos que a Kageyama le gusta la palabra "explotación" y ya.

Desde unos cuantos establecimientos; que bien podían ser hoteles alojamientos (albergues transitorios, love hotel, etc.) hasta discotecas y una agencia de modelaje contaban en sus numerosos haberes, sin contar por su puesto, el sitio web vouyerista homosexual que tenía tantos miembros que asustaba. ¿Y qué mejor empleados que adolescentes para efectuar sus tareas? ¿Qué mejor anzuelo para viejos degenerados y pedófilos como el que usar a sus atractivos y hasta asexuados empleados?

Y ahí estaban sus adorados esclavos (tiene un fetiche con esa palabra, aparentemente), anzuelos, empleados o como sea; sentados al igual que él, algo inhibidos al total cambio de ambiente al cual estaban acostumbrados, hablando entre ellos de cómo habían terminado aliados con el, cosa que, a su jefe, le pareció muy tierna. Por un lado tenia a Aprhodi quien era la mejor creación después de Yuuto Kidou, ya que no solo podía cerrar muchos tratos gracias a que el mismo se ofrecía a ser parte de pagos, sino que también es un enorme aporte a cierto sitio web del que ya hemos hablado; También estaba Kazemaru, el chico rápido, como solía recordarlo de aquellos fatídicos partidos, quien guardaba en el muchos secretos y escándalos sexuales sobre gente importante, ¿Por qué, quién más podría no decir nada si ve al propio ministro de economía adentrándose en la habitación de temática sado masoquista con un menor de edad? Cualquier persona normal, iría a la prensa, o si es un estúpido, a la policía, pero ese chico tenia muy presente lo que significaba la palabra privacidad. También estaba Fudou, que si bien el maldito crío tenia el honor de cogerse a su mas maravillosa creación (ni que lo hubiera parido) a diario, era un ser muy inteligente y se podría decir que gracias a él, su discoteca principal había incrementado el consumo de drogas sin ningún problema con la ley, todo un genio. Por supuesto Kageyama no iba a olvidarse de su más reciente y fructífera adquisición, que no era ningún otro que Genda Koujirou, que si bien empezó como un popular modelo de ropa interior gracias a su perfecta anatomía, descubrió que el chico venía cargado con un arma que no se ve todo los días; el de pelo caoba tenia un miembro grande, tan así era, que lo usó como modelo para un consolador que se volvió extremadamente conocido para el poco tiempo que llevaba en el mercado, que no eran mas de un par de meses: para extender el éxito de futuros dilldos, Kageyama le dio un seguro a su miembro que bien podría valer más que la casa de quién esté leyendo esto. Si, Kageyama trataba bien a sus empleados y le encantaba consentirlos, después de todo ¿Qué sería de una persona bastarda sin seguidores bastardos?

Una muy bonita y alta azafata le entregó a Kazemaru un paquete de los bombones mas caros que había visto en su vida, señalando a un apuesto hombre de mediana edad el cual se los había mandado. Aphrodi, refunfuño de la envidia ya que el adinerado hombre era totalmente su tipo, pero este se había fijado en su amigo. Kazemaru solo suspiró y se dirigió al sector de los de clase media para ver si pasaba algo interesante alegando que iría al baño en caso de que necesitase alguna excusa, no sabía por qué, pero estaba seguro que los otros la estaban pasando la mar de bien. O por lo menos lo intentó ya que al pararse, el apuesto hombre que le envió los bombones se interpuso entre él y el pasillo.

- Me disculpo por interrumpir a tan hermosa señorita en su camino, pero ¿Me preguntaba si querría tomarse algo conmigo y tal vez tener un intimo encuentro en el baño de damas para conocernos mejor?- Dijo el apuesto señor. Kazemaru estaba acostumbrado a esa clase de situaciones, por lo que no se molestó.

-Lamento informarle que su invitación no puede ser. No se como decirle esto, pero soy un hombre.- confesó con algo de vergüenza, tratando de no ver la expresión del mayor que seguramente se transformaría en una cara llena de asco, cosa que no pasó.

-Ya veo- Hizo una pausa para luego mirarlo de arriba abajo, comprobando a la vista que efectivamente sí era un hombre- Lamento mi error… ¿Y si nos conocemos mejor en el baño de caballeros?- Soltó de manera picara para la reciente sorpresa y estupefacción del pelilargo quien no sabía qué coño responder ante tal situación.

Afortunadamente, un metido portero que no puede dejar de meter sus narices en lo que no le importa notó la incomodidad del ex corredor a medida que se acercaba hacia el baño, por lo que hizo lo primero que le vino a la mente (como para no variar).

-¡Kazemaru! ¿Esperaste mucho?- Dijo el entrometido de Endou Mamoru, arrastrando al asexuado muchacho al interior de uno de los estrechos baños ignorando olímpicamente a la persona que se encontraba a su lado, dejándolo completamente solo y confundido, aunque no por mucho tiempo ya que cierto rubio profesional sorberdor de tazas aprovechó su despiste y con un heaven's time sorprendió al apuesto caballero con la clara intención de tomar el lugar de su amigo.

Mientras tanto en los asientos de pobres, digo, gente sin recursos. Es decir, en la sección de clase media se encontraba un muy, muy jodido Fubuki; quien sentía la peor indigestión que había tenido en toda su vida. No pasó mucho tiempo hasta que sus pobres y castigados riñones hicieran un botín en su estómago y la diarrea que tanto amenazaba con tomar el control, lo lograra, frustrando (una vez más) los para nada puritanos planes de Shirou Fubuki, quien a los diez minutos de haber arrancado el vuelo, invadió uno de los baños, usándolo en toda su extensión. ¿Qué había aprendido Fubuki? Nunca, pero nunca de los jamases comer onigiris preparados por Natsumi; y como suele pasar en este fic, siempre se tiene que aprender las cosas a las malas.

Por otro lado se encontraba un algo decepcionado Yuuki Tachimukai quien no solo no había avanzado sus maléficos planes de "dominación mundial", que no eran otros que se tener sexo con su pareja, sino que dicha persona se encontraba a su lado temblando como si tuviera constantes convulsiones al grito de "QUIERO BAJAR, QUIERO BAJAR, QUIERO BAJAR QUIERO BAJAR" haciendo de la situación una buena representación de Marge Simpson en cierto memorable episodio; sus compañeros de equipo e incluso los de Neo Japan se reían divertidos, a excepción (por supuesto) de Hitomiko, quien hacia lo que cualquier persona normal haría: hacerse la dormida y fingir que no los conocía, Kurimatsu solo fingía mirar lo dinámico y emocionante que eran las nubes lamentando mentalmente que el vuelo recian haya comenzado.

-se puede saber que estabas a punto de hacer con ese tipo, Kazemaru!- dijo desesperado el portero señalando hacia fuera del baño de manera frenética- Puede que antes no haya dicho nada porque creí que solo se trataba de una pelea de novios, pero te estas pasando- Dijo como si tuviera miedo del Apocalipsis que caería sobre ellos.

-…- Lo miró detenidamente sin saber a que se refería- No te entiendo, Endou.

- ¡Por supuesto que no entiendes! ¡Goenji casi deja paralítico a un estudiante de nuestra escuela! Acaso no te enteraste! – Anunció con terror, Kazemaru fingió conmoción y se sintió algo culpable…. Algo- ¿Qué te hace pensar que no hará lo mismo con cualquiera que se te acerque?

-…-No sabía bien qué responder, después de todo, Endou sabía solo parte de la historia (obviando solo las partes que lo incluían) ; para colmo tenía un extraño presentimiento sobre permanecer en el baño por mucho tiempo, pero hizo caso omiso- Si te preocupa la seguridad de cualquiera no tienes de que preocuparte, después de todo ni se mosqueo cuando me acosté con Otomura en el cumpleaños de Fudou- Hizo una larga pausa, tragando el sabor amargo del recuerdo: se había desnudado delante de sus compañeros, y había tenido sexo con un conocido delante de la persona con la que se suponía que tenía algo mas profundo que una relación física, ¿Y todo para qué? ¿Solo para que se le quede viendo?- ¿No lo ves, Endou? ¡Fue en vano!

-Pues yo no lo creo así- Soltó de repente y sin que el otro se lo esperase, el portero lo tomó de los hombros y lo besó. Tal vez haya sido la sorpresa o tal vez en homenaje a sus antiguos sentimientos por su amigo, fuera lo que fuese no hizo nada por separarse, el moreno profundizo el beso y si bien aun seguía algo estúpido por la repentina acción, cedió aun mas, aferrándose a la camiseta de Endou con necesidad. Si bien, aun sentía una intensa revolución en su pecho debido a lo extremo de ese momento, había algo que no estaba del todo bien, algo que nunca estaba bien cada vez que besaba a alguien que no era Goenji- ¿Sientes la diferencia? -Preguntó el portero mientras Kazemaru solo asentía confuso y recuperaba el aire.

-Sí, si la he sentido pero no entiendo.

-Se supone que el estúpido soy yo, Kazemaru- Dijo el capitán quitando la tensión del ambiente- Tú tienes suerte, tú solo tienes ojos para Goenji y porque solo tienes ojos para el haces pendejadas para que te preste atención; yo no sé que pasó entre ustedes y no tengo el derecho a decirte que hacer pero creo que tienes que dejar las excusas porque puede que aun no te des cuenta pero es muy doloroso no poder estar con la persona que uno quiere.

-…-Kazemaru quiso reírse, quiso llorar, quiso hacer ambas al mismo tiempo sin importar lo esquizofrénico que podría llegar a verse, pues la ironía de la situación no tenia precedente alguno. El chico a su lado, había sido todo lo que él había anhelado hace un tiempo; por el habría sido capaz de cualquier bajeza, de abandonar su orgullo (en efecto lo hizo) y este viene a decirle lo que es sufrir por un amor que no puede ser? Se puede ser mas cruel sin saberlo?

-No me mires así. Aunque no lo parezca, yo, aunque no parezca amo a alguien- Soltó de repente- Yo amo a esta persona, llamémosla "A", desde hace mucho tiempo, pero no es la única a la que llegue a amar, pues siempre hubo alguien que siempre estuvo en las buenas y en las malas sin pedir algo a cambio desde incluso antes de conocer a "A"- la mirada melancólica de su rostro se transforma en una inusualmente irónica a medida que describía a esta segunda persona- llamémosle "B", y aunque tuve la suerte de estar con "A", las cosas no funcionaron- la cara de Kazemaru si que era un poema ilegible, pero no pueden culparlo, no.

-¿Por qué?- fue lo único que atino a decir, en medio de una visible estupefacción.

-Porque no me parecía justo estar con "A", y todavía tener a "B" en mi corazón. "A", que se había dado cuenta antes que yo de esto, estuvo de acuerdo en mi decisión de que nos separemos.

-¿Y que pasó con "B"?

-… él es feliz con otra persona, o por lo menos lo será- La momentáneamente expresión nostálgica del capitán, volvió a una mas infantil y palmeándole el hombro de manera fraternal le dijo- Por eso tienes deja de ponerte excusas para ser feliz y soluciona las cosas con Goenji.

Dicho esto, se fue o por lo menos trató, ya que al abrir la puerta se encontraba nada mas ni nada menos que el mismo Shuuya Goenji…. Hablando de Roma (y nunca antes mejor dicho).

El de pelos parados, quien momentos atrás tenia tan poco que hacer en su vida que decidió ir a hacerse una paja al baño para pasar el tiempo (¿Quién era el que pensaba que tocarse para satisfacer sus ansias era enfermo y asqueroso al comienzo del fic? ¿Goenji? Naaaaaaaa) no imagino bajo ninguna circunstancia el desafortunado encuentro que daría lugar en ese mismo momento. Sus ojos, pese a que se negaban a ver la escena que estaba presenciando, no podían despegarse de ninguno de sus compañeros, quienes lo miraban como si el mundo fuese a acabar o si el fuese alguna clase de asesino serial. Y no es que se estuviese volviendo loco, porque no, él no estaba loco; pero en ese momento en que dejo de respirar, sintió su sangre hervir, sintió sus manos apretar su (nuevo) celular tan fuerte, que lo sintió hacerse trizas bajo su tacto; su cara, normalmente seria, ahora se transformaba en algo que rozaba la ira, la desesperación y por si fuera poco todo sus para nada sanos y normales sentimientos de destrucción estaban erróneamente siendo dirigidos hacia el inocente portero que nada tenia que ver.

Kazemaru, que vio este cambio radical en él se desespero e hizo lo primero que se le ocurrió para calmar a la bestia, es decir Goenji, que no fue otra cosa que empujar a Endou fuera y meter al platinado al interior del baño, y antes de que este último pudiera reaccionar debido a su trance juntando sus labios en un para nada cariñoso ni romántico beso. El delantero lo aparto a los pocos segundos con violencia y lo miro con una iracunda expresión, jamás vista por el asexuado y dijo:

-¿Qué pasa? ¿Te arruine el polvo?- Enmarcó una sonrisa llena de sarcasmo ignorando la dolida expresión del peliazul. Este último, quien aun estaba tocado por las acciones y palabras del portero (y gracias a la aparición de dos adorables seres que dan malos consejos) mando todo tipo de reflexión o pensamiento al demonio y contesto de la forma más hiriente que podría haber contestado.

-Si, pero no te preocupes, solo tengo que hacer lo que siempre hago cuando lo hacemos: pensar que es la de Endou la que tengo dentro.

Eso fue un golpe bajo, un balde de agua helada, una estampida de toros pasándole encima, el tarro de las cenizas de su madre cayendo al suelo, una violación anal con palabras y, por qué no, una patada a toda hombría. Por lo qué, sin siquiera pensárselo dos veces, lo levantó en el aire, estampándolo contra la pared y haciendo uso de su característica violencia, se lo cogió dura y dolorosamente mientras el pelilargo internamente se disculpaba con Endou por ser tan maricon y tan amigo de las excusas.

Tiempo después el de pelos parados salio del baño con una expresión calma en el rostro mientras el pelilargo asomaba la cabeza al inodoro, intentando devolver para que aquella molestia en su estomago, se fuese. Salió al rato con una cara enferma, pálida y volvió a la sección de primera clase, agradeciendo que todos estuvieran o fingían que estaban dormidos, por lo que no tendría que dar explicaciones. Su rubio y asexuado amigo no solo era un profesional sorbedor de tazas, sino también un excelente actor y por esa nata habilidad pudo tapar sin sospechas el que él haya estado escuchando todo lo anteriormente sucedido desde el baño de al lado.

Se levantó a las tres de la mañana de la hora local, faltaban aun 4 horas para que el avión aterrizase. Yuuki Tachimukai vio que a su alrededor no había absolutamente ningún alma despierta a excepción de él. Por lo que se le ocurrió una brillante e inmoral idea. Lentamente y sin hacer ruido se arrimó contra Tsunami, alias su estúpida pareja y sin que le importe un carajo el que cualquier persona pudiese verlo, comenzó a acariciarlo, depositando suaves besos en su rostro y cuello. El pelirosa no tardó mucho tiempo en responder a tal contacto y abrir sus ojos, viendo como el joven besaba tan dulce y a la vez apasionadamente su cuello como si fuese algo comestible. Su respiración comenzó a agitarse y , no pudiendo aguantar mas, tomo el rostro del menor entre sus manos y lo besó demandante. Sintiendo desde el interior del baño, el ruido de una azafata pasando cerca, se desesperaron, en especial Tsunami que recordó que estaba metido en un avión y el miedo que tenía a volar, provocando que se asustáse nuevamente arruinando toda atmosfera posible. Pero Tachimukai no iba a dejar que le cagaran los planes tantas veces consecutivas, por lo que se tapó con una de las frazadas que incluye el servicio aéreo, bajó la parte alta de su cuerpo al regazo del ahora confundido pelirosa y con mucha excitación y sin nada de experiencia, bajó su cremallera sacando el miembro de su pareja para masturbarlo y momentos después metérselo a la boca. Un avión: un excelente lugar para hacerle un felattio a tu atolondrada pareja.

Dicha escena fue vista y oída por un constipado y analmente dolorido Shirou Fubuki quien sentía mas envidia que alegría por su querido aliado.

El avión sobrevolaba sobre la nublosa y lúgubre Londres, cuando los japoneses intrusos se despertaban adormilados, mientras las azafatas les repartían un delicioso desayuno, por supuesto que ese seria el último en varios días. Bajaron hacia el aeropuerto donde se encontraron con una gigantografía de Edgar Valtinas, que era sostenida por nadie más que el pobre de Owen, quien momentos atrás tubo que pagar una fianza por cierto incidente en un vuelo desde Argentina que tubo escala en Estados Unidos. Aparentemente un argentino, que estaba acompañado de dos rubios americanos, un castaño y un delgado y alto peliceleste, tuvo la magnífica idea de probar que sucedería si gritaba "¡BOMBA!" en medio del vuelo. Haciendo que los pasajeros, azafatas, pilotos e inclusive los inodoros entraran en un estado de pánico total. Los japoneses, al escuchar semejante historia y recordando sus vivencias en su viaje de 12 horas, llegaron a la conclusión de que no importa quién ni de dónde seas, siempre que se viaja, se tiene una divertida anécdota que contar.

Notas finales: Capitulo dedicado a massiel, que es un amor de persona y a hika, mi hermoso vientre alquilado. Alguien tiene DA? Quiero ser sociable lol