Corría como loca, no sabía exactamente porque lo hacía pero tenía la sensación de querer huir de algo… o de alguien. Me dedique a correr como loca por un bosque que conocía como la palma de mi mano, iba a ahí desde niña con Bella, Elena, Bonnie y Caroline pero esta vez me hallaba completamente sola. Entonces apareció frente a mí la causa de mi terror, ahí estaba el, tan perfecto como siempre, con esa sonrisa cínica que en una época yo adore y con esos hermosos ojos azul eléctrico que me impedían pensar, no sé en qué instante el escenario cambio pero el ya no sonreía, me veía con una máscara de frialdad, avanzo hacia mí con sus colmillos expuestos, decidido a matarme…

Me desperté sobresaltada, ese sueño había sido tan real, me revolví en mi cama con una incómoda sensación en la boca del estomagó, me sentía observada. Respire profundamente tratando de calmarme pero no podía, mi corazón daba saltos hiperactivos en mi pecho y por rostro se deslizaban lagrimas que no podía controlar, solo fue un sueño trate de convencerme, el no me volvería a encontrar, no lo haría. Mire hacia el despertador, eran las 5:49 de la mañana, decidí levantarme porque estaba segura que si cerraba los ojos volvería a ver ese rostro que ahora solo despertaba miedo y dolor en mi así que me quede sentada en mi cama pensando en cualquier cosa, hasta en la inmortalidad del cangrejo si era necesario pero no en el. Vague por mis pensamientos hasta que llegue a Edward Cullen, era un poco raro, él y toda su familia poseían demasiada belleza para ser cierta, había algo extraño ahí, bah seguramente me estoy volviendo loca. Aun así había algo en Edward, causaba… fascinación en mí, pero me daba miedo admitirlo, la última vez que un hombre, provoco eso en mí las cosas acabaron mal. ¡Basta! Me reprendí, dije que no pensaría en el. Mejor me enfoque en Edward, en Edward y sus hermosos ojos dorados. Cuando llego la hora me bañe y me arregle para la escuela, hacia un frio de los mil demonios por lo que opte por ponerme una blusa de algodón un poco gruesa, mis vaqueros, unas botas largas y una gabardina Burberry rosa que me habían regalado mi tío Evan y su novia Nicole, junto con media docena más, eran unos despilfarradores pero esta vez se excusaron diciendo que haría mucho frio aquí, esa vez no se equivocaron, la temperatura me helaba los huesos. Baje a desayunar y Bella ya estaba ahí, tapada de los pies a la cabeza, a ella no le gustaba mucho vestir con ropa de marca pero de vez en cuando la persuadía, hoy no era un día de esos. Mi hermana era una buena persona, era amable, desinteresada, valiente y madura además de un poco torpe, yo en cambio me comportaba como niña todavía, solía ser egoísta en ocasiones y se me daban bien las actividades físicas cosa que a ella no, no cabe duda que éramos dos polos opuestos. Suspire sonoramente al sentarme a la mesa y empecé a jugar con la comida.

-¿Como estas?-me pregunto Bella

-Bien-mentí-¿Por qué tendría que estar mal?

-Se que te levantaste porque volviste a tener pesadillas y eso lo sé por tus ojos rojos, signo de que lloraste y tus ojeras.-dijo.

Suspire de nuevo, yo no gritaba con las pesadillas, las padecía en silencio pero siempre terminaba ojerosa y con los ojos irritados, sobre todo en los últimos meses.

-¿Es por lo del día de hoy no?-pregunto de nuevo.

-Si- hoy se cumplía un año de que lo había conocido pero no me permití recordarlo ampliamente.-Ya no tengo hambre, nos vemos en el auto.

Y diciendo esto me pare, agarre mis cosas y salí de la casa en dirección al Camaro, pase involuntariamente la vista por los arboles y vi un cuervo, un gran cuervo negro, reprimí el grito de terror que estaba por salir de mis labios y me metí hiperventilando al coche. ¡Cálmate! Solo es un estúpido animal, no tiene nada que ver, tranquila me decía a mi misma pero ni yo me engañaba así que opte por al menos intentar cambiar mi expresión para que Bella no se preocupara mas. Al cabo de unos minutos la puerta del copiloto se abrió haciéndome saltar.

-¿Estas lista?-pregunto mi hermana.

No.

-Sí, vamos.

Conduje con precaución para no tener un accidente y en el coche íbamos en total silencio. Bella volteaba a verme como intentando hablar pero se callaba y volvía a mirar al frente, fue hasta que llegamos a la escuela que hablo.

-Se que estas mal hermanita pero quiero que sepas que siempre voy a estar aquí para ti, para cuidarte y sabes que no permitiré que te pase algo, ese tipo no se te volverá a acercar, lo que te hizo es imperdonable y doloroso pero tú eres más fuerte que eso ¿ok?

Asentí y la abrace.

-Gracias Belly Bells.

-De nada Lexi Ly- nos habíamos puesto así cuando éramos niñas y nos seguíamos diciéndonos así.- Si te sientes mal háblame y nos vamos a casa.

Asentí nuevamente.

Salimos de la calidez del auto y me llego el frio hasta la medula.

-Buenos días Alex-me saludo una voz sedosa y por segunda vez en el día pegue un brinco.-Lo siento no era mi intensión asustarte-se disculpo Edward.

-No te disculpes, venia distraida y por eso me sobresalte-menti, aunque una parte era verdad. Voltee a ver a mi hermana que estaba parada a mi lado y reaccione-no te he presentado a mi hermana, Edward ella es Bella, Bella el es Edward.

-Mucho gusto Bella-dijo Edward y mi hermana le extendio su mano a modo de saludo, el dudo un poco pero la tomo.

-Igualmente Edward, siento dejarlos pero tengo clase con la señora Goff y no quiero llegar tarde.- se acerco a mi y me susurro-cualquier cosa me hablas, te quiero hermanita.

Y se fue hacia su clase. Edward me veia con ternura.

-¿Qué?

-Nada, es solo que se nota que se quieren mucho.

-La verdad es que si, Bella es la única en la que puedo confiar-dije con cierta tristeza y amargura, me sentía tan traicionada por aquellas que juraron ser mis amigas. Debía dejar eso atrás, Caroline, Bonnie y sobre todo Elena debían dejar de existir para mí.

Edward me observaba como queriendo descifrar mis pensamientos pero yo me encogí de hombros indicándole que lo dejara pasar.

-¿Te acompaño a tu clase?-pregunto con una sonrisa encantadora cuando nos encaminábamos ambos a Biologia. Mi corazón resoplo.

-Claro-le dije y agregue con ironía- pero espero no desviarte de tu camino, seguro que tendrás que caminar un montón hasta tu salón.

Su risa se oyó por todo el pasillo y varias personas voltearon a vernos con curiosidad chismosa.

Fuimos hablando en el camino.

-¿Hace mucho frio no?

-Demasiado para mi gusto, no me mal entiendas, lo prefiero mil veces al calor pero hay un límite y créeme este es el mío.

-Debe ser difícil vivir aquí para ti.

-Un poco-admití- pero lo prefiero al lugar donde antes vivía.

-¿Por qué te mudaste Alex?- su curiosidad intensa y sus ojos hipnotizantes me desarmaron y le conteste con la verdad.

-Porque ya no era seguro vivir ahí- su expresión de confusión me hizo caer en cuenta de mi error.- Ya sabes, New York la inseguridad y eso-reí nerviosamente esperando que no se diera cuenta.

Entramos al salón y nos sentamos en nuestros lugares. El silencio se apodero de nosotros. Empecé a divagar en mis pensamientos y un recuerdo llego a mí involuntariamente.

El día estaba precioso, el sol brillaba en todo su esplendor en las canchas de la escuela de Mystic Falls, Bella estaba viendo el entrenamiento del equipo de futbol y el de nosotras, las porristas; estábamos preocupadas por nuestra prima Elena la cual estaba muy deprimida por la reciente muerte de sus padres y quien no lo estaría pero al parecer el nuevo alumno, Stefan Salvatore, había conseguido levantarle un poco el ánimo, a leguas se veía que estaba coladisima por él. Estábamos Bonnie, Elena y yo calentando pero Caroline no había llegado, algo sumamente raro en ella, entre todas habíamos estado llamándolas como locas pero no contestaba. De repente un convertible azul, un Chevrolet clásico, apareció con Caroline adentro junto a un chico de cabello negro, rodé los ojos, Caroline nunca cambiaria. Se despidieron con un beso y bajo del auto. Ella se disculpo por haber llegado tarde alegando estar ocupada, Elena nos volteo a ver y le pregunte qué pasaba, se encogió de hombros indicándome que me contaría después y centro su atención en el chico del auto el cual observo a través de sus gafas oscuras a ella y a mi alternadamente y antes de irse nos dirigió una sonrisa burlona pero sexy. Ese chico tenía algo raro, no sabía describir que pero había algo…

-¿Alex?-me llamo Edward.

-Lo siento, ¿Qué decías?-me sonroje al darme cuenta que por estar en las nubes Edward me había estado hablando.

-Nada pero ¿estás bien?-pregunto con preocupación.

-Si-le respondí no muy segura.

Afortunadamente la clase empezó y paso rápidamente al igual que todo el día, parecía que habían apretado el botón de avanzar a la videocasetera, tenía miedo de llegar a casa porque sabía que estando ahí todo se me vendría encima.

Bella me trajo a casa y se volvió a ir, no quería dejarme sola pero la convencí de que estaría bien, me dijo que le llamara por cualquier cosa y se fue hacia La Push a visitar a Jacob Black, un viejo amigo.

Mire el hermoso piano de cola que había en el salón y me acerque a él, pase los dedos por las teclas y me senté en el banquillo, las notas seguían siendo perfectas. Empecé a tocar aquella canción que tanto me lo recordaba sintiendo como el dolor afloraba en mi, mi pesadilla me había representado el miedo que tenia hacia su naturaleza pero no el dolor de mi corazón roto por una traición de dos personas a las cuales amaba y pensaba que me amaban. Incapaz de seguir me deje caer llorando, tratando de sacar todo, afortunadamente estaba sola. No sé cuánto tiempo estuve así hasta que caí en un pozo oscuro que me abrazo y no salí de el.

¿Review?