Disclaimer: los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y L.J. Smith, yo solo uso mi rara imaginacion con ellos haha.
Narrador POV
El sabía que no era correcto pero tenía que hacerlo. Hoy no era un día cualquiera, hoy hace un año se conocieron.
La única cosa que él le debía a Caroline.
Todavía la recordaba con toda exactitud, su cabello castaño con reflejos entre dorados y rojizos a la luz del sol, el café chocolate de sus ojos que lo miraban retadoramente y sus carnosos y rojos labios fruncidos en una mueca reprobatoria.
Le había parecido divertida la actitud de esa pequeña humana.
Suspiro mientras la veía dormir a través de su ventana.
Se veía mejor que antes, su cabello estaba más largo y su rostro había madurado mas, se veía más hermosa, si es que eso era posible. Suspiro de nuevo pero era por tristeza, era imposible que ese ángel fuera para un demonio como él.
Con una última mirada hacia la chica partió hacia el que alguna vez fue su hogar, pero ya no, no sin ella ahí.
Edward POV.
Sabía que algo no andaba bien. Me sentía extremadamente ansioso después de ver a Alex así. Alice me había tratado de tranquilizar pero aun así no pudo con todo y los poderes empáticos de Jasper. Me aguante como pude pero no dure mucho y fui a su casa para ver como estaba. La casa de los Swan era modesta pero linda, transmitía calor hogareño. Alice venia conmigo porque quería asegurarse de que no haría ninguna locura, bufe de nuevo.
-Edward si sigues así te saldrán canas antes de tiempo-se burlo al tiempo que tocaba el timbre, yo simplemente la ignore.
Pasaron los segundos y Alice volvió a tocar, nadie respondía. Me preocupe más.
-¿Crees que deberíamos entrar? Vi que su hermana iba a salir y Alex debería estar en casa.
Me importo un rábano lo demás y entre, la puerta no tenía seguro.
-¿Alex?-la llame casi a gritos mientras recorría como loco desesperado toda la casa. Llegue al salón y la vi tirada en el piso muy pálida-¡Alex!
La cargue al instante con dulzura, se sentía tan frágil en mis brazos y salí de la casa con Alice detrás de mí.
-¿Qué le paso?
-No lo sé, cuando la encontré estaba así.-conteste mientras la metía en el Volvo.
Maneje más rápido de lo que alguna vez habría creído posible y llegamos en tiempo record al hospital.
Un interno llego hasta nosotros, nos encamino a urgencias y mientras caminábamos pregunto.
-¿Qué paso?
-No lo sabemos-respondió mi hermana- la encontramos así.
-¿Son familiares?-negamos-ok entonces deben llamar a sus padres.
Y diciendo esto se la llevo.
Alice estaba ya hablando por teléfono, ni siquiera pregunte nada, ¿Qué sería de mi si algo le ocurría a Alex?
Las dos horas más largas de mi vida definitivamente.
Según los doctores ella no tenía nada, solo había sido un desmayo por culpa del estrés y de su mala alimentación, me preocupo el hecho de que no se estuviera alimentando bien pero ya hablaría con ella.
Su familia estaba aquí, su madre lloraba porque Alex tenía problemas del corazón y sentía pánico por su hija pequeña. No era el primer episodio de este tipo según sus recuerdos, yo también compartí su miedo ¿sería la vida tan injusta como para quitármela ahora que la había encontrado? No, yo no lo permitiría. Vagabundee más en mi mente tratando de distraerme hasta que Carlisle apareció.
-Puedes estar tranquilo Edward, ella va a estar bien.- el ya sabía todo lo relacionado con Alex y respire aliviado ante su afirmación, mi padre jamás me engañaría.
Lo oí hablar con los padres de Bella al igual que oírlos suspirar aliviados.
-¿Podemos pasar a verla?
-Está bien señora Swan pero que sean solo unos minutos-respondió Carlisle con ese tono tan tranquilizador que usaba siempre.
-Gracias Edward-me dijo Bella volteándose a verme- te juro que no me habría perdonado si algo le hubiera pasado algo a mi hermana.
Bella también era una buena chica.
-No te preocupes-le dije- tu hermana me cae muy bien y yo ya la considero mi amiga-mentí. Yo quería ser algo más que eso.
Ella me sonrió simplemente y se fue con sus papas.
Los padres de Alex entraron a la habitación junto con Bella, Alex le pidió a su mama un montón de veces que se calmara, claro que sí, mi ángel no permitía que nadie se preocupara por ella. Después de convencerlos que iba a estar bien ellos abandonaron su habitación.
No me di cuenta cuando sus padres se acercaron a mí.
-Muchas gracias por traer a mi hija-dijo su padre quien se veía incomodo, se veía como un hombre de pocas palabras.
-No fue nada señor Swan-respondí amablemente.
-No digas eso muchacho-intervino su madre-en serio estamos muy agradecidos contigo-me sonrió con picardía y calidez cuando agrego-mi hija seguramente querrá verte.
-Creo que iré a saludarla-dije cuando me recupere, algo en su tono me dijo que su madre intuía algo. ¿Yo era tan obvio?
Me dirigí a la puerta de su cuarto y gire el pomo.
Ella estaba un poco pálida todavía pero nada tan preocupante. Sonrió al verme y el aire se atasco en mi garganta.
-Hola
-Hola ¿Cómo te sientes?
-Bien gracias, solo fue un desmayo-no me gustaba que restara importancia al asunto pero lo deje pasar.- ¿te puedo preguntar algo?
-Claro-conteste sin dudar. Me senté en la silla al lado de la cama.
-¿Qué hacías en mi casa?
Diablos.
Supe que tenía que ser honesto, quería hacer bien las cosas desde el principio.
-Estaba preocupado por ti, en la escuela te veías muy rara y quise comprobar que estuvieras bien.-Se quedo callada pensando.- ¿pasa algo?
-Es solo que no lo entiendo, ¿Por qué te preocupas por mi? Nos acabamos de conocer.
Yo daría la vida por ti, pensé, preocuparme es lo menos que puedo hacer.
-Te considero una amiga-dije a regañadientes, yo quería más que eso de ella pero tenía que ir lento, ella no dijo nada y el miedo me invadió ¿y si ella no quería nada conmigo?- a no ser que a ti te moleste.
-Claro que no Edward-sonrió.-tú me agradas.
-Entonces ¿amigos?-pregunte sonriente.
-Amigos.
Mi esperanza creció un poco ese día, tal vez podría tener una oportunidad.
¡Hola! Me tarde lo se lo se y lo lamento mucho, que mas daría yo por escribir diario y no hacer nada mas pero hay algo horrible llamado escuela que me lo impide hahaha espero les guste el capi.
Océanos de amor y millones de besos.
