Seguimos con la historia. Gracias por los reviews :)


Parte Dos – Es Demasiado Tarde Para Arrepentirse

"El caso Fabray avanza con la confirmación de que ha sido visto el coche de Rachel Berry – una de las cuatro sospechosas del terrorífico doble homicidio, seguido por un triple homicidio tan sólo una semana después - a las afueras de Crawfordsville, Indiana. Chuck Baker, un empleado de McDonald's, llamó a la policía después de afirmar haber atendido a las chicas. La llamada fue descartada ya que comisarías de todo el país estaban siendo bombardeadas con similares afirmaciones. Sin embargo, imágenes provenientes de las cámaras del restaurante al lado de la autopista han sido entregadas a los medios de comunicación esta mañana con imágenes claras de las cuatro chicas comprando el desayuno a través de la ventanilla situada en el área de coches. El Sheriff William Brester ha declarado lo siguiente:"

Aparece un corte del Sheriff, que mira profundamente a la cámara. Mientras habla, su bigote se tuerce en su labio superior.

"Estas no son unas adolescentes corrientes. Son despiadadas. Las imágenes cedidas por McDonald's muestran a las chicas sonriendo y riendo mientras compran su desayuno justo horas después de cometer el asesinato. No pueden escapar del arresto por mucho tiempo. Pedimos a los ciudadanos que vigilen y sobre todo, no acercarse a ellas bajo ninguna circunstancia."

El ceño de Jessalyn Briggs se frunce cuando su cara aparece.

"A causa de los asesinatos en Beavercreek, Ohio, ciudadanos preocupados están empezando turnos de vigilancia. Los tres hombres asesinados ayer han sido identificados y hoy sus familias sufren su pérdida. Otra vez, desde Canal 43 pedimos a los espectadores que sean cautelosos. Estas chicas son incontrolables y extremadamente peligrosas. El reverendo Holt Granger nos acompaña hoy en el plató, bienvenido Reverendo."

El Reverendo Holt Granger tiene el pelo rubio y sus ojos transmiten una calma permanente.

"Gracias, Señora Briggs."

"Era amigo de los Fabray, ¿cierto?

"Si, nunca se perdían una misa. Sobre todo Judy Fabray, una amable mujer de clase alta. Su pérdida significa mucho para la congregación."

"¿Y es verdad que usted también tuvo contacto con Quinn Fabray?"

El Reverendo Holt Granger se mueve incómodamente en su silla.

"Si, señora. La perdimos justo después de que… eh, aparentemente se quedara embarazada"

"¿La congregación la abandonó?"

"Por supuesto que no. Tenemos un sistema firme de apoyo para aquellos que, eh, caen en el pecado."

"¿Así que decidió abandonar la iglesia?"

"Sí, creo que le dio la espalda a Dios. Después de saber lo que le pasó a Judy y Russell… Bueno, estaba claro que Dios había renunciado a ella"

Jessalyn se inclina hacia delante, juntando sus manos.

"Reverendo, ¿cree usted en el demonio?"

"Creo que a todos nos puede secuestrar el demonio, sí. Dios nos da la fuerza para luchar contra él. Estas chicas han cometido crímenes innombrables, crímenes que ni esperaría de un hombre maduro. Ahora, como lo veo yo, el Demonio no se ha manifestado mucho estos días, no donde cuenta. Ni en las escuelas ni en los medios de comunicación. Pero mantengo mi postura. Y eso es lo que les vine a decir hoy: El Demonio está entre nosotros. El Demonio se ha manifestado en estas cuatro chicas. No hay más explicación que esta por lo que han hecho. ¿Matar a tus padres?, ¿matar a extraños que están disfrutando de una cena tranquila? Es el Demonio, Señora Briggs. ¿Por qué sino estas jovencitas, las que una vez fueron unas amables y buenas jovencitas, hicieron esto? Les invito a que respondan esta pregunta y que no le echen la culpa al Demonio. ¿Pueden?"

"Un convincente argumento, Reverendo. Gracias por su tiempo"

Jessalyn se gira hacia la cámara 2 mientras el Reverendo Holt Granger asiente con la cabeza en su dirección.

"Les invitamos a que llamen al número que aparece en pantalla con sus opiniones respecto a las palabras del Reverendo y esta saga sin fin"

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"Giro en caso Fabray, nuevas pruebas han aparecido en relación a los tres hombres asesinados en Beavercreek, Ohio, una semana después de que Judith y Russel Fabray fueran violentamente asesinados por su propia hija y sus hijas. Jacob McArthur, asesinado brutalmente en el baño del área de servicio, estaba pendiente de juicio por un caso de agresión sexual cuando trabajaba de cartero y había salido de la ciudad antes de que el juicio tuviera lugar."

Jessalyn se mueve en su silla.

"La segunda víctima del asesinato en Beavercreek, Jed Holsworthy, estaba en libertad bajo fianza por un homicidio cometido conduciendo en estado ebrio."

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"Un grupo que se hace llamar 'Triple F' ha salido hoy en defensa de las cuatro adolescentes buscadas por cinco homicidios en Ohio durante las últimas dos semanas. Proclaman que las chicas se 'rebelan contra una sociedad que las somete'. Mientras que la localización de las chicas sigue siendo un misterio, nuevas pruebas han salido a la luz al revelar las identidades de las víctimas en el área de servicio. Francine Ferber, prima de Quinn Fabray, declaró esta mañana que Russel y Judith Fabray eran unos padres abusivos. Afirma textualmente que 'Mi tío tenía mal carácter. Muy mal carácter. Cuando Quinn tenía ocho años, ella escuchó a mi hermano decir una palabrota y la repitió delante de su padre. Su castigo fue severo y físicamente dañino. Muy dañino. No volvimos a ver esa cara de la familia nunca más.' La declaración añade que la madre, Judith Fabray, era una alcoholica. La policía aún no ha comentado sobre esta declaración. Sin embargo, si usted quiere opinar llame al número que aparece en pantalla."

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Sue Sylvester mira de manera chula a la cámara vestida en un chándal azul. Está sentada en la silla de Jessalyn Briggs.

"Buenas tardes, América. Soy Sue Sylvester. Quizá me recuerden de la sensacionalmente popular sección El rincón de Sue, o quizá me recuerden por ser clasificada como una de las entrenadoras de animadoras con siete títulos nacionales consecutivos. Recientemente fui entrevistada en relación a las tres animadoras que una vez entrené y su conexión al atroz asesinato de dos queridos ciudadanos de Lima. Bien, primero quiero aclarar una cosa: No entrené a estas chicas para que fueran asesinas. Ni siquiera las entrené para que mutilasen a gente. Lo han hecho porque han querido. Pero" Levanta un dedo. "Aún les guardo un lugar especial en mi corazón, porque ellas son unas supervivientes."

Una foto de Quinn, Santana y Brittany con el uniforme de las Animadoras aparece detrás de Sue.

"La encantadora Jessalyn Briggs hizo un tremendo trabajo corrompiendo los hechos de este caso, así que me encargué de decir hey, canal de noticias, ¿Queréis a una niñita maleducada alimentando a los espectadores con tonterías o queréis a Sue Sylvester?" apunta su dedo pulgar hacia ella. "Una mujer con la misión de descubrir la verdad, una mujer que conoce a estas chicas, una mujer con un ojo dentro de las mentes de estas adolescentes rebeldes… Y aquí estoy. De nada, America."

Sonríe encantadoramente y se gira hacia la cámara 3.

"Bien, estoy aquí esta noche para decirles que han aparecido nuevas pruebas… ¿Quién ha escrito esto? No voy a leerlo. Sue Sylvester no necesita chivatos.

Se sienta recta, antes de apuntar a la cámara.

"Este 'Triple F' grupo es, francamente, estúpido. No tengo miedo de decirlo. No puedo ni decirles qué significa su nombre y dudo que esas peludas chicas sin sujetador – oh por favor, por el amor de Dios, coger esos cachorritos del suelo y tened algún tipo de decencia – se conozcan ellas mismas. Pero os diré algo: Tienen parte de razón. Soy la última persona que defiende a la gente que se salta la ley, pero este caso se está volviendo interesante, América. Y yo seré vuestra guía para llevaros a través de él."

La foto de detrás de Sue cambia a una donde aparecen Russel y Judith Fabray sonriendo.

"¿Verdad que son una pareja muy bonita? Tuve el placer – y el desagrado – de conocer a Russ y Judes cuando entrenaba a su hija. Ahora, esta Francine Ferber, que parece que no haya trabajado en su vida, dice que el viejo Russ tenía mal genio. Bien, Francine, déjame preguntarte esto: ¿Quién no lo tiene? Y dale al chico un respiro. ¡Su hija queda preñada y luego los mata! ¿Quién no estaría un poco de mal humor? Miren, no estoy aquí para cogerles de la mano y decirles lo que han de creer. Estoy aquí para decirles los hechos: Vale, Russ tenía mal genio y sí, Judes era una borracha, pero nombrarme padres que no son ninguna de estas dos cosas y me comeré cada trofeo de mi estantería"

La foto cambia a una de las cuatro chicas, cogida del anuario donde aparecía el Glee Club.

"Volviendo al tema de las 'Triple F' - me arriesgare a adivinar: ¿Formidables Furcias Feministas? – dicen que no hay que temer a las chicas; ¡hay que alabarlas! Que las mujeres han sido, al largo de la historia, víctimas de la dominante violencia de los hombres y que estas adolescentes están revelándose por el feminismo y la libertad de la mujer y otras excusas para evadir la higiene personal."

Sue se encoge de hombros.

"¿Qué decís vosotros, compañeros Americanos? En verdad, ¿A quién le importa lo que vosotros penséis? Retiro lo dicho anteriormente: ¡Os diré lo que pienso yo! ¿Por qué sino estáis mirando este canal? Dejadme decirlo de manera sencilla: Aquí hay algunos hechos. ¿Fue su continua omisión por la acaparación de la sombra de una importante entrenadora de animadoras lo que les hizo aislarse de la sociedad? Por supuesto que sí. ¿Están de alguna manera dominadas por el Demonio? Por supuesto que no. Esta entrevista fue insultante. ¿Descansaré mientras la verdad permanece ahí fuera, mientras estas jóvenes delincuentes continúan escapando de los mejores inspectores, y malgastar vuestro tiempo con información inútil?"

La cámara se acerca a la cara de Sue.

"No."

Levanta la mano, curvando sus dedos en una C por encima del pulgar.

"Y así es como Sue lo ve."

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"¡Bienvenidos de nuevo al Rincón de Sue! El mejorado espacio, solo para adultos, de las impactantes imágenes y espectaculares noticias conducidas por vuestra única, Sue Sylvester. Bien, no soy de estas que pierden el tiempo así que vamos a ello. Por fin he descubierto lo que significa 'Triple F': Faberritana Freedom Fighters, lo que significa Luchadoras por la Libertad de las Faberritana. Mi pregunta es: ¿Os creéis que por ponerlo así queda más 'guay'? Pero supongo que les interesa más qué diablos significa Faberrittana. Bien, Señoras y Señores, estos listillos en internet apoyando asesinos y llamándose héroes han creado esta palabra al juntar los nombres de las cuatro chicas y convirtiéndolas en una simple etiqueta. ¿Eficiente? Rídiculo. Pero esto es lo que hay."

Sue niega con la cabeza.

"Saben, espectadores, cuando una joven Sue Sylvester contemplaba la posibilidad de cómo escapar de un asesinato, se invento un plan de apoyo: Debería darse a la fuga y mantener la calma. Era un buen plan, y si ciertos individuos no me hubieran hecho una reverencia contra su voluntad, ¿Quién sabe? Quizá hoy seguía huyendo de la ley. Pero no se puede decir lo mismo de Quinn Fabray, Rachel Berry, Santana… Oh, ya deberían saber sus nombres. Gracias a su aparente inhabilidad para pasar desapercibidas ahora pueden añadir 'robo armado' a su lista de delitos. Sólo tengo una cosa que decir: La discreción es un arte. Seguid a este ritmo, señoritas, y al final de esta semana os haré una visita a vuestra cleda."

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"¡Buenas tardes America!" Soy Sue Sylvester. Hoy acompañándome en el estudio tenemos a dos coloridos personajes del instituto William McKinley, el mismo instituto donde las cuatro asesinas crecieron y que ahora se encuentran vagando a su libre albedrío por algún lugar del país"

Sue sonríe.

"La primera es la orientadora educativa con dudosas credenciales, Emma Pillsbury"

Emma suspira, intentando sonreír.

"Sue"

"Dime a mí, y a la nación, ¿Cómo guiaste a estas cuatro chicas para convertirlas en unas asesinas?"

"Bueno Sue, eso es una pregunta injusta. Sin embargo, te voy a contestar lo que creo que estas preguntando. Y no, no tenía ni idea que Rachel, Quinn, Santana y Brittany estaban suficientemente perturbadas como para hacer lo que han hecho"

"Por supuesto que no tenías ni idea. Dudo que no veas nada que no sea la ofensiva colección de ropa que tiene William Shuester. Quiero decir, el hombre lleva un chaleco diferente cada día. Estoy atemorizada de que tenga tantos… Coño, ¡estoy aterrorizada que no haya sido arrestado por cometer crímenes en contra de mis ojos!"

"No veo la relación…"

"¡Siguiente pregunta! ¿Alguna vez fuiste a la universidad?"

"Sue, por favor, se una profesional sobre esto. Es una tragedia…"

"¡Vamos con el siguiente invitado! Con un nombre más ridículo que el del novio del hijo de ese Hummel… Holly Hollyday"

"Susan"

Holly sonríe a Sue, la punta de su boca elevada y sus párpados entrecerrados.

"Tu animaste a estas chicas a que se expresaran ¿Cierto?"

"¡Absolutamente! Especialmente a esa chica Santana… totalmente reprimida. Le tuve que decir, ¡tía déjalo salir! ¡Sé Lesbiana! Es increíble"

"Y esta alentación de vivir una vida desviada las llevó a cometer asesinato, y aún así sigues dando clases. ¡Explica!"

"Whoa, Whoa. No las animé a que hicieran eso. Solamente les canté una canción sobre el amor y crecer y… mira, en esto estoy con las 'Triple F'. Mataron a un violador. ¡Grandes!"

Holly Holiday se apoya en su silla con sus brazos cruzados mientras que Emma se gira para mirarla en shock.

"¡No puedes aprobar sus acciones! El asesinato es una ofensa muy seria y esas pobres chicas se enfrentan a un futuro entre rejas. Todas tenían unos futuros brillantes. Santana siempre había tenido aptitudes para las políticas; La voz de Rachel podía llenar tus ojos de lágrimas; Quinn adoraba la literatura, ¡Siempre estaba leyendo! Y Brittany, ella… ella era muy buena en… bueno da igual, ¡porque ahora lo han arruinado! Y tu va y te sientas aquí arrogantemente…"

" ¡Eh! ¿A qué viene el mal rollo, tía? Esto es lo que estoy diciendo: No todo tiene que ser pesimismo y negatividad. ¡Son héroes!"

"¿Héroes? Perdona, entiendo que seas una simple sustituta pero los héroes no matan a sus padres…"

"Si me dieran un céntimo por cada momento que he querido matar a mis padres…"

"Oh por favor, hay una diferencia entre frustración adolescente y cometer asesinato…"

"Si, ¿Y sabes lo que presencié en mi papel de simple substituta? Azimio Adams escondiéndose de Tina Cohen-Chang. Fue… Fue precioso…"

"¿Cómo puede…?"

"No lo pillas, tía. De repente, gracias a estas cuatro chicas, las chicas son temidas. Han impulsado más el feminismo que Gloria Steinem y Virginia Woolf y Alice B Toklas…"

"¡No se trata de feminismo! Se trata de las vidas que han arruinado por culpa de esta horrible secuencia de eventos. Pero por supuesto que no ves eso, estas tan colocada que incluso dudo que sepas que ahora mismo estás saliendo por la televisión"

La cámara vuelve rápidamente hacia Sue.

"Nuestro regidor, Bill, parece que tiene una especie de problema mental así que señoras y señores, tengo que cortar la conexión. Conclusión: ¿Saben quién está enseñando vuestros hijos?"

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"Me saltaré las formalidades esta noche, damas y caballeros. Un sexto asesinato tuvo lugar ayer en acertadamente llamado, Camp Crook, Dakota del Sud. Dos oficiales de policía fueron heridos en un tiroteo durante un robo chapucero encabezado con las adolescentes favoritas de la nación. La grabación habla por sí sola"

Se ve una imagen pixelada de la pequeña tienda, tomada desde una esquina del techo, que muestra tres figuras apiñadas la una contra la otra detrás de una estantería de comida. Una se da la vuelta y dispara ciegamente con una pistola. En el otro lado de la tienda, dos policías buscan refugio detrás de una estantería cerca de la entrada.

Las tres figuras permanecen juntas por unos instantes, una gesticulando energéticamente hasta que las otras dos asienten. La que gesticulaba se mueve lo más que puede hacia atrás, mientras que las otras dos parecen agarrarse las muñecas de la otra. Con una carrerilla, la gesticuladora salta encima de las muñecas de las otras chicas. Rápidamente, la chica salta en el aire empujada por las otras dos. Vuela por encima de las estanterías, extendiendo sus brazos y piernas en forma de estrella antes de envolverse ella misma como una pelota y aterrizando en las cabezas de los policías, haciendo que se golpeen con las estanterías. Coge un bastón de una de las estanterías y les da otra vez a cada uno, antes de coger sus armas y correr hacia afuera mientras las otras dos le siguen.

"En todos mis años como entrenadora de animadoras – todos los trofeos, la competición, el don para descubrir talento; incluso entrenando a Brittany, que nació con sólo la mitad de la cantidad normal de huesos, por ello es tan flexible – nunca he visto un lanzamiento de estrella más perfecto que este."

Sue parece molesta.

"La tragedia de perder tan buena animadora para que se dedique a una vida de crimen tan cerca de las Nacionales me rompe el corazón. De verdad que lo hace."


Condujeron tan lejos de Beavercreek como pudieron mientras aún era de noche. Se detuvieron solo una vez, para que Rachel pudiera usar el resto del agua embotellada para limpiar la sangre de su cara y sus manos. Se deshizo de la ropa y estaba agradecida de que fuera ésta la que se quedara con la mayoría del pegajoso líquido rojo que había salido del hombre al que mató.

Pero no podía dormir. Ni hablar. O hacer gran cosa, incluso con Quinn merodeando a su alrededor intentándola alimentar, incluso con Santana haciendo amenazas si ella no abría la boca y le explicaba lo que había pasado.

Quinn era su ángel de la guardia desde ese primer día, actuando como un verdadero escudo protector.

Mientras la rubia dormía a su lado, Rachel mantenía sus ojos centrados en el amanecer colándose por la cremallera de la tienda e intentando parar de pensar. Una y otra vez se le repetía en la cabeza la imagen de la noche anterior.

Así que pensó en otra cosa. En agonizante detalle se contó a si misma la historia de ella y Finn. Cada mirada, cada gesto y todas las canciones que cantaron juntos.

No era reconfortante, pero era le distraía completamente.

Mientras conducían a través de Kentucky esa noche en completo silencio, Rachel empezó a rascarse el pecho de manera obsesiva. Era un simple picor, sin más importancia.

Hasta que empezó a imaginarse que aún estaba cubierta de sangre. No sólo su ropa, sino también su piel.

Quinn mantuvo su mano en el asiento del medio, sin tocar a Rachel, pero haciéndole saber que estaba ahí. A parte, Rachel la dejó lidiar con el asesinato de sus padres en completo silencio. Lo mínimo que podía hacer era devolverle el favor.

Pero cuando la chica se empezó a rascar y luego a angustiarse, supo exactamente qué habían de hacer. Tampoco era sólo para Rachel. Les iría bien a todas.

Sólo una noche.

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Santana respiró profundamente, poniendose con la espalda recta y dejando su mano detrás de su cadera. Sacó barriga y sopló un mechón de pelo que tenía en la frente. Encajaba con su carácter, o lo que fuera, pero tener el pelo así de revuelto no ayudaba a controlar su carácter.

Esto era ridículo. Debería estar dando patadas al culo de Rachel ahora mismo, reiterándole, otra vez, que si alguna de las cuatro era el líder estaba claro que ella no lo era.

Necesitaba tener unas palabritas con Quinn. ¿En qué coño estaba la rubia pensando? De pronto todo era: Rachel necesita esto, y si claro, vamos sin problema a un motel y vamos a arriesgarlo todo para que la diva se pueda duchar. ¿Dónde estaba su ducha después de matar a los padres de Quinn, eh?

Gilipolleces. Totalmente gilipolleces.

La puerta hizo un pequeño ruido cuando Santana la empujó, doblando sus labios para abajo y frotándose el bulto bajo el vestido. Ni de coña se quedaba preñada en la realidad. Ni de coña. Si terminaba con alguien que quisiera los huevos del demonio… ¡Já! Ni en sueños arruinaba su figura para poder disfrutar de los milagros de la maternidad.

Se paró, un pie dentro de la recepción del motel. ¿En qué momento acepto el plan? Para nada se iba a vivir con una tía que quisiera tener un bebé. Ni es que con la tía más buena del mundo. Ni con Olivia Wilde… Bueno, quizá con Olivia Wilde.

"¿Puedo ayudarle, Señora?"

Dejó de soñar despierta y suspiro. Vamos allá.

"Ho il bisogno di una stanza. Io sono incinta. Una stanza grande. Adesso!"

Parpadeó con los ojos y se volvió a frotar el vientre cuando el chico se quedó mudo delante de ella. La miro de arriba abajo nerviosamente mientras se frotaba la nuca.

"Eh… No hablo Italiano… Eh… ¿Habla Español? Eh… Io non parlo… eh… ¡Joder! ¡Marjory!"

Fue el dolor físico más doloroso que nunca había experimentado. La fuerza de voluntad que tuvo que utilizar para no poner los ojos en blanco le provoco que se humedecieran.

"¡No llore! Oh, por Dios. ¡Marjory!" Volvió a chillar el chico, mirando por encima de su hombro a la Cortina corrida que tenia detrás de él. Santana no podía ver nada de lo que había detrás. No había señal de quien fuera que era esta Marjory.

Parecía tan nervioso que de repente, Santana se estaba divirtiendo. Dio un paso hacia delante y fingió como si le doliera.

"Lo vado a partorire qui!" jadeó Santana, agarrando el bulto y empezando a respirar con dificultad.

"Escuche señora, ¿Qué quiere?" Parecía que empezaba a sudar y Santana se estaba dejando la vida por no reír.

"¡Habitación! ¡Grande!" Gruñó, agarrándose al mostrador con una mano. Despues de un segundo, paró de fingir que le dolía y le ofreció al chico una débil sonrisa. "Per favore"

Parecía aliviado.

"¡Habitación! ¡Grande!" Repitió y rápidamente cogió una llave de la estantería.

Mientras lo hacía, Santana se puso la mano en el bolsillo de su gabardina y estampó un billete de 50 en el mostrador. En ese mismo instante juro que en cuanto todo esto terminase, le quemaba fuego a la ropa que llevaba. ¡Qué coño! Iba a quemar toda la ropa de Rachel.

"Em… ¿Qué nombre deberia…?" Empezó el recepcionista, respirando profundamente. " ¿Cómo se llama?" Chilló, y Santana hizo todo lo posible por no matarlo con la mirada.

"Sembra essere un huomo che fa sesso con gli animali" Murmuró, pestañeando.

Su cabeza hizo una cosa rara parecida a la de negar con la cabeza y después le entregó la llave.

"Jane Doe servirá" Murmuró, dándose la vuelta y metiendo el dinero en la caja.

Hubo un ruidito y cuando se dio la vuelta, la extraña mujer Italiana se había ido.

Bah, que le den. Odiaba el turno de noche.

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Rachel se estaba duchando con la presión del agua al máximo.

El chorro de agua caliente era tranquilizador. Le calentaba la piel y la limpiaba.

Había como un vacío en su mente… Como si hubiese dejado de pensar por primera vez en su corta vida.

Tan sólo era agua. Se estaba limpiando. Era todo lo que necesitaba.

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Los ojos de Brittany estaban pegados a la pantalla de la televisión. La había echado tanto de menos…

Santana se sentó al lado de la ventana con la mirada perdida.

Quinn se sentó en la cama individual apoyándose en la pared más lejana mirando a la puerta del baño y mordiéndose el labio. Sus manos apretaban el edredón en el que se sentaba mientras escuchaba el ruido del agua caer desde el otro lado de la puerta.

"Aburrido" murmuró Brittany, cambiando de canal en la televisión cuando una serie con abogados haciendo cosas de abogados apareció "Muy aburrido" Volvió a apretar el mando y apareció un canal de teletienda. "Súper aburrido" Apretó otro canal y apareció la previsión del tiempo. Volvió a apretar.

"Britts, apágalo" Santana dejó de mirar por la ventana. Así que podía ser que un equipo del S.W.A.T. estuviese sobrevolando la zona en helicóptero con las luces apagadas y que algún equipo super secreto del Gobierno con un motor extra-silencioso – sabía que existían, no era tan tonta – las estuviera vigilando, pero habían escondido el coche detrás del Motel y estaba completamente segura que no podía verse desde la autopista.

Bueno, tampoco era realmente una autopista. Se parecía más a un camino muy largo con el apenas asfalto en él.

"Pero San, me aburro" Replicó Brittany, ansiosa por ver tantos programas divertidos como pudiesen. Probablemente volvieran a acampar después de esto. Y sí claro, las estrellas eran totalmente geniales, especialmente con Santana aseñalando las constelaciones que parecían tetas, pero no se podía comparar con Bob Esponja.

"¿Cariño, estamos huyendo, recuerdas? Necesitamos saber lo que todo el mundo sabe para adelantarnos a ellos" Santana se puso de pie, ansiosa por ducharse. ¿Cuánto se tardaba en duchar a una enana?

Brittany hizo una pataleta y luego puso el canal de noticias. La imagen era un poco borrosa, pero podía distinguir a una presentadora y aun tío vestido como un cura.

Santana se colocó en la otra cama de la habitación, una doble, y puso sus manos detrás de su cabeza, entrecerrando los ojos para mirar la televisión.

"¿…matar a tus padres, matar a unos extraños que sólo están cenando? Es el Demonio, Señora Briggs. ¿Por qué sino estas jovencitas, las que una vez fueron unas amables y buenas jovencitas, hicieron esto? Les invito a que respondan esta pregunta y que no le echen la culpa al Demonio. ¿Pueden?"

Quinn levantó la cabeza para mirar a la pantalla y frunció el ceño

"…una controvertida entrevista entre el Reverendo Holt Granger y Jessaly Briggs, esta mañana…"

"Un momento, ¿Eso iba sobre nosotras?" Preguntó Santana, confundida.

"¿Somos el demonio?" Brittany jugó nerviosamente con las puntas de su pelo, mirando a las dos chicas y a la pantalla de la televisión.

"No, Britts, no somos el Demonio. Te lo dije, que aparezca en la televisión no significa que sea verdad." Santana giró la cabeza hacia Quinn. "Pero en serio, ¿Acaba un cura de culpar el demonio? ¿En serio?"

Quinn negó con la cabeza ligeramente. Dios, que semana más larga.

"Eso creo. Pero le conozco. Le echa la culpa de todo a demonio. Después de… Con Beth… Mira, todo lo que no entiende es culpa del Demonio y…" Se inclinó tapándose la cara con sus manos. "Y algún imbécil le ha puesto en la televisión."

El sonido del agua se detuvo y el sonido del pomo de la puerta se ecuchó.

Instantes después, Rachel salió envuelta en una toalla y con mirada decidida. Sin embargo, a pesar de sus mejillas rojas, su voz y cuerpo temblaba.

"Primero de todo, quiero disculparme por mis acciones. Era mi intención seguir el plan según lo acordado, y entiendo si estáis molestas por lo que ha pasado. Sin embargo, os pido que escuchéis lo siguiente que prueba, sin ninguna duda, que a partir de ahora debería quedarme con vosotras"

Respiró profundamente, preparándose para soltar un discurso que lentamente había ido construyendo en su cabeza mientras se duchaba, pero fue interrumpida por Quinn quién se levantó agarró por los hombros.

"¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? ¿Rachel?"

Era raro sentir esos ojos mirándola preocupadamente, cuando una vez sólo la miraron con desprecio. Más aún, sentir esas manos que una vez le lanzaron granizados a su cara y clavaron un cuchillo a Russel Fabray, agarrar sus desnudos hombros.

"¿Tu garganta esta bien?" Preguntó Brittany, apagando la televisión y mirándola también de manera preocupada.

"¿Qué coño pasó ahí dentro, Berry?" Se unió Santana, molesta por la impresión que daba la pequeña, con tan sólo una toalla, ahí de pie. A ver, sabía que era una enana, pero esto la asustaba. Rachel parecía frágil y todo eso. Ni podía apreciar el espacio en la toalla de la chica a la altura de sus muslos.

Tampoco es como si nunca lo apreciaría.

"Heridas superficiales" Murmuró Rachel, pasando sus dedos por su garganta. Dolía un poco, pero el corte no era muy profundo. "Yo…¿Aún me quereis echar?"

"Rachel" Suspiró Quinn. "No estábamos echándote…"

"Por supuesto, acabas de joder el plan de una manera…"

"Echar es mezquino"

"¡Me iba a violar!" Chilló Rachel de repente sin perder el control. Todo el mundo se callo.

"¿Qué?" Santana se levantó de la cama y caminó en dirección a Rachel, empujando a Quinn. "¿Quién te violó?"

Rachel casi suelta la toalla del miedo.

"Él no… Le dí un codazo en… Luego le apuñalé…" La mano de Rachel cubrió su boca, y luego se dio la vuelta para encerrarse en el baño.

Santana y Quinn ignoraron los sonidos de la diva vomitando.

"Cuando entré ahí dentro ella estaba… No sé qué pasó, sólo supe que algo no funcionó y… Dios, S, estaba apuñalando al tío este y…" Quinn se dejó caer en la cama. Santana abría la boca sorprendida.

"Vale, necesitas empezar a decir algo con sentido."

El ceño de Brittany se frunció cuando pensó en Rachel vomitando en el baño. El pelo de la diva estaba suelto, así que estaría en su cara y eso era asqueroso. Debería ir ahí dentro y aguantarlo. Asintió para ella misma y se puso de pie para luego arrodillarse al lado de la morena.

"Hey Rachel, no te preocupues" Dijo suavemente. Gentilmente retiró el pelo de la chica hacia la espalda. "Yo también quise vomitar. Pero no lo hice porque no me gusta. A parte, no estaba muy bien empezar a vomitar por todo tu coche después de haber vomitado en tu cara"

Rachel tuvo una arcada.

"Me alegra que no te violasen"

Brittany frotó la espalda de Rachel porque cuando era más pequeña, su madre lo solía hacer cuando se encontraba mal y eso la hacía sentirse mejor.

Y funcionó con Rachel también. Se calmó y desaparecieron las imágenes de los cuerpos ensangrentados de su mente así como la sensación del cuchillo clavándose en la piel. Se centró en identificar la canción que Brittany estaba tarareando.

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Quinn suspiró. No podía dormir. Su cuerpo estaba exhausto y la ducha la había hecho maravillas a sus músculos, pero no podía quitar sus ojos de la pequeña figura que dormía en la cama individual. Pensó que a Rachel le gustaría tener espacio, y seamos francos, estar apretada en una cama con Santana y Brittany no era exactamente confortable, pero la diva las había mirado meterse en la cama juntas con una expresión parecida a… ¿Celos? ¿Abandonada? No podía saberlo con exactitud, pero tampoco sabía por qué le importaba.

El plan era tan bueno. Mejor que bueno. Pero ahora ya no funcionaba. Rachel iba a volver a una vida normal y…

Gruñó, forzando a mantener su mente callada. No servía de nada en lamentarse por lo que había pasado. Especialmente cuando había mucho más por lo que lamentarse.

Su mente repitió las expresiones de la otra chica en su mente mientras les contaba con detalle lo que había pasado, cómo el hombre olía, y lo que le había dicho a ella.

Santana se había poseído por Finn y chutó una silla en una esquina mientras Rachel hablaba. Quinn se recordó a si misma vacilarla luego con eso y luego mentalmente se dio una bofetada porque ese no era el tema.

Sus ojos resiguieron la silueta del cuerpo en la cama individual.

Quizá el Reverendo Holt tenía razón. Quizá el Demonio estaba por ahí jugando con sus vidas. Hace un año, se habían discutido por un chico y habían estado cantando sobre sus sentimientos cada semana. ¿Y ahora?

Intentó hacer lo correcto y atacaron a Rachel. La hacía enrabiar porque cada cosa que toca, de verdad que se volvía en nada.

Se levantó y tambaleó hacia el baño, cerrando la puerta suavemente y sentándose en el lavabo.

Empezó a llorar, amortiguando los sonidos en sus manos lo mejor que podía.

Era como si pudiera sentir todo dentro de ella, todo lo que había pasado y todas las sensaciones que conllevaba eso, tatuadas en su piel.

La puerta se abrió suavemente y antes de que pudiera disimular, unos brazos la abrazaron.

Devolvió el abrazo lentamente, incapaz de distinguir entre sus sollozos y los de la otra persona.

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"¿San?" susurró Brittany, pasando un brazo por la cadera de la latina y estirándose ya que Quinn se había levantado.

"¿mmm?" Murmuró Santana, fingiendo estar más dormida de lo que realmente estaba.

"¿Podremos alguna vez volver a Lima?" Brittany se mordió el labio.

"No." Replicó Santana, y se giró para encararse con la rubia. "Pero eso es bueno, y ¿sabes por qué?"

"¿Por qué?"

"Porque Lima es una mierda, y la gente de Lima no vale la pena." Se encogió de hombros, abrazando a Brittany.

"¿Pero a dónde vamos?"

"Dónde nosotras queramos ir. A cualquier sitio"

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"Jesús Berry, ¿Cuánta mierda tienes en tu coche?" Santana empujó una bolsa, sacando las pelucas y las tiendas antes de mirar a lo que estaba buscando.

"Tengo solo lo justo y necesario para…"

"Cálmate, cielito"

"¿Qué crees que estás haciendo?"

Rachel miró como Santana se agachaba detrás de su coche, con una sonrisilla en su cara.

"Ser alucinante. ¿Qué haces tú? Espera, déjame adivinar… Ser un troll masivo." Con soltura, Santana tiró la matrícula de Rachel.

"Eso es maravilloso, de verdad, ¡Buen trabajo! Si no nos detienen por homicidio, nos detendrán por conducir un coche sin registrar. Genial, Santana. Tu habilidad para hacer…" Rachel refunfuñó mientras Santana se alejaba de ella. "¿Dónde vas?"

Quinn rebuscó entre la mochila donde tenían todas sus provisiones con el ceño fruncido. No se habían arriesgado en coger comida del motel, durmiendo pocas horas y marchándose antes de que el sol saliese. Habían vuelto al coche de una en una. Santana directa hacia el maletero mientras las otras tres comprobaban sus cosas. Bueno, Quinn y Rachel comprobaban mientras que Brittany se decidía entre los 5 CD's.

"Necesitaremos volver a comprar dentro de poco. De alguna manera." Murmuró Quinn, apuntando desanimadamente apunto a uno de las tres latas de sopa.

"Santana acaba de largarse después de quitar la matrícula del coche" Replicó Rachel, brazos cruzados y aparentando indiferencia.

"Genial" Suspiró Quinn, estirándose en el asiento del coche y evitando hacer contacto visual con la morena, que ahora la miraba expectante desde fuera del coche.

"¿Es que nadie más esta preocupado de que Santana acaba de largarse después de quitar la matrícula de mi coche? Reiteró Rachel, molesta porque las rubias parecían ignorarla.

Quinn simplemente no podía mirarla, no después de haber pasado gran parte de la noche llorando en sus brazos como un bebé. Vale, tenía una buena razón, muchas buenas razones, para ser un desastre emocional, pero ¿Con Rachel? Quería estremecerse. No se mostraba vulnerable ni con sus amigos, menos aún con su antigua enemiga.

Brittany no la estaba ignorando. Simplemente sabía por qué Santana se había largado y como tenía sentido, no había razón para ponerse en plan rabieta como se estaba poniendo la rubia.

"Primero casi me violan y luego, luego mato dos personas lo cual va muy en contra de mis principios morales. Estoy muy tentada a escribir todo lo sucedido como un capítulo a lo Novia a la Fuga – lo que explicaría por qué mis recuerdos se confunden un poco y también mi extrema fuerza y agilidad que he exhibido durante éstos… Y ahora mi coche está desfigurado por alguien que me odia pero con el que también estoy atrapada…"

"San no te odia" Brittany escogió el CD y lo sacó. "Y está siendo impresionante. Ella lo ha dicho"

"Eso no signi…"

"Rachel, entra en el maldito coche ya"

Rachel estaba tenía como principio a estar en contra de las ordenes, pero el tono de voz de Quin le recordó a como la rubía solía hablarle: desesperada, molesta. Como si todo lo que hiciera irritaba a Quinn. Así que obedeció, porque ese era el tono que más le dolía de todos. Incluso el tono de voz enfadado de Quinn era más bienvenido que éste.

Cerró la puerta del coche y se tragó su resoplo.

Se sentaron en la oscuridad, aunque el sol no tardaría en salir, y esperaron a la Latina a que volviera, en silencio.

Después de unos minutos, Santana apareció en la puerta del conductor, metiéndose dentro y con una sonrisa de oreja a oreja.

Bueno, era una buena idea, pensó Rachel cuando después de bajar del coche para montar el camping miró la parte trasera del coche. Su matrícula GLDSTR había sido remplazada con otra de Florida.

Quien fuera quien tuviera el coche no estaría muy contento al ver que sólo tenía una matrícula, pero al menos no le mataron.

Rachel cogió el destornillador de las manos de Santana y quitó la otra matrícula ella misma. La dejó cuidadosamente en el maletero y la besó con sus dedos.

Dejarían la nueva matrícula en la parte trasera por ahora hasta que surgiera otra oportunidad para cambiarlas. Pensaron que nadie notaría la ausencia de la matrícula delantera porque ¿Quién miraba esa de todas formas?

Siguieron conduciendo por la noche, así el color del coche no era un problema tan grande. Y si seguían cambiando las matrículas una vez por semana, nadie podría estar seguro de que las habían visto.

Eso sí que era un plan perfecto, pensó Santana.

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"Y esto, mis queridas socias, es el porqué de que mis planes se salen" Santana se quitó el polvo de las manos en sus pantalones y sonrió triunfantemente. Había nacido para mandar.

"Estoy de acuerdo en que es bueno" Empezó Quinn. "A corto plazo"

Santana apretó los labios

"Es genial para un plazo corto" Brittany acordó, sonriendo a la latina.

Rachel miró al cielo, aún oscureciéndose, y respiró profundamente a través de la nariz.

"Pero necesitamos averiguar qué vamos a hacer luego. A dónde iremos, cómo sobreviviremos. Se nos esta acabando la comida y…" Quinn tragó saliva. "No podemos huir para siempre"

"Pues nos mantenemos fuera del radar con mi alucinante plan y nos dirigimos a Méjico o lo que sea una vez que hayan dejado de buscarnos" Santana se encogió de hombros, como si la cosa no fuera para tanto.

"Claro, S, y van a parar después de lo último…" Quinn hizo una mueca de dolor mientras sus ojos miraban a Rachel, insegura de cómo iba a reaccionar la diva volviendo a sacar el tema.

Pero Rachel estaba callada, manteniendo su mirada en las estrellas. Brittany la imitó, dejando a las otras dos debatir entre ellas.

"Pues huimos un poco más. El tío era un violador, Q. Deberíamos darle una medalla o algo así a Berry."

"¿Y los otros dos? ¿Qué pasa con el cocinero al que atropellaste dos veces, S?"

"Bueno, no lo tendría que haber hecho si le hubieras dado bien con mi bate de baseball"

"Tenía un cuchillo y… ¡Tú eras la que conducía!"

"¡Pues reaccioné! ¿Y qué? Deberías agradecerme por tener los cojones de terminar el trabajo que tu…"

"Ninguna de vosotras dos tendría que haber hecho nada si yo hubiera estado capaz de controlarme" Dijo Rachel calmadamente, sin apartar su mirada del cielo.

Santana se cruzó de brazos, cerrando la boca porque sabía que eso era verdad.

Quinn puso su bol de comida en el césped y se giró hacia la pequeña

"Ninguna de vosotras estaría aquí si yo hubiese sido capaz de controlarme"

Nadie tuvo respuesta para eso. No era completamente verdad. Quinn no había empezado y no es que la estuvieran culpando por lo que estaba pasando. Pero era un poco verdad que si Quinn se hubiera quedado en el instituto en vez de insistir…

"La princesa encadenada" Rachel levantó su brazo para apuntar al cielo. "Andromeda, tan bonita que su madre, la Reina, presumía de hija haciendo que todo el mundo sintiera vergüenza. Incluso los Dioses. Las ninfas del mar, celosas y rencorosas, pidieron venganza por la arrogancia de la mujer a Neptuno, Dios de todos los mares, que mandó un enorme monstruo marino para que cogiera a la chica y a su madre"

Quinn miró al cielo, luchando por ver lo que Rachel estaba mirando.

"El Rey, aprendiendo la lección de porqué sus tierras estaban siendo arrasadas por la bestia marina, no tuvo más opción que ofrecer a su hija para defender sus tierras. La encadenó a una roca, completamente desnuda e indefensa."

Brittany llevaba sus ojos como locos, buscando cualquier cosa que se pareciera a una princesa. Solo cuando Rachel dijo que estaba desnuda, se relajó. "¡Pero entonces!" Rachel sintió la emoción de tener el complete interés de las otras chicas. "Perseo, descansado de su lucha contra Medusa, voló en su Pegasus, un caballo con alas"

La mandíbula de Brittany tocó el suelo.

Santana puso sus ojos en blanco.

"Y usando la cabeza de Medusa que acababa de cortar, convirtió la bestia en piedra, salvando a la princesa y enamorándose irremediablemente de ella"

Rachel suspiró dramáticamente. Su revolucionada imaginación llevándola siempre en la piel de Andromeda, imaginando a Finn volándo en su caballo alado…

Sus ojos se posaron en la cara de Quinn, sentada a su lado y mirando con interés el cielo. La mirada de Quinn paró todo pensamiento y palabras. Su mente convirtió a Andromeda en una rubia de ojos miel y Finn desapareció completamente. Era solo Quinn, encadenada en una roca, aguardando por algo terrible.

Se aclaró la garganta.

"Se casaron y amoldados en las estrellas como recuerdo de los peligros de la arrogancia a todos aquellos que miraban al cielo…"

"Eso son tonterías" Espetó Santana, Rachel se estremeció, preparándose para ser completamente destruida por las palabras de la latina, otra vez. "Esa Reina estúpida debería haberse quedado atada en la roca, por empezar. Su hija estaba buena ¿Y qué? Neptuno debería haber pasado de esas ninfas y quedarse ella con la chica. Hacer que el monstruo se comiera a la Reina y el Rey por ser unos cabrones y hacer que la vida de Andromeda fuera genial. Hacerla a ella Reina de los mares. Eso sí que hubiese sido una historia."

"Cuando tenía cuatro años quería casarme con un caballo" Dijo Brittany en voz baja, sonriendo a Rachel. "Si hubiese tenido alas, hubiera sido increíble"

"¿La moraleja es la arrogancia?" Continuó Santana, metiéndose en su mundo. "¡Vaya que no! La moraleja de la historia es que las chicas guapas deberían ser castigadas y solo salvadas por tíos que luego se casan con ellas. ¿Se enamoró ella de él? Te apuesto a que ella estaba tan aliviada de que un monstruo no la estuviese masticando que estaba del palo, 'si, si, me da igual, casémonos o sino me convertiras en piedra'"

Para entonces, Santana estaba expresándose enfadadamente apuntando al cielo, y Brittany asentía a todo lo que la Latina decía.

Rachel hubiese defendido su historia, una de la que se había enamorado desde que era una niña, pero optó por sonreír. Podía darle la razón en eso a Santana, aunque no tenía por qué admitirlo en voz alta.

Capturó los ojos de Quinn mientras Santana seguía con su discursillo, destrozando más el mito insinuando que las ninfas del mar tenían problemas de autoestima y que si de verdad se sentían amenazadas por alguna tía humana con la cara bonita, no se merecían ser inmortales. No pudo contener una sonrisa divertida cuando Quinn puso sus ojos en blanco, negando con la cabeza. La rubia levanto una mano, haciendo una con ella una forma de boca y moviéndola diciendo 'Blah, Blah,Blah'. Rachel no pudo evitar que la sonrisa se volviera más grande.

Quinn pensó que estaba bien tener a alguien que también entendía su punto de vista. Normalmente Brittany estaría atrapada en lo que fuera que Santana estuviera diciendo, y Quinn podía escoger en seguir poniendo los ojos en blanco o bien, vacilar a la Latina, que siempre terminaba en un partido de gritos.

No le sorprendió tanto como lo hubiera hecho hace una semana, darse cuenta que estaba agradecida de que Rachel aún estaba con ellas.

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Finalmente estuvieron de acuerdo en unas cosas. La primera era que, hasta que encontraran algún sitio que fuera completamente seguro, se seguirían moviendo. Acampar en medio del bosque era divertido por una noche o dos, pero necesitaban reponer las provisiones y por ello no se podían quedar en un sitio durante mucho tiempo.

La segunda era que su destinación aún se había que determinar Quizá se podía colar en Sud América después de dos meses escondiéndose. Quizá podrían encontrar un pequeño pueblo en el que, de alguna manera, podrían construirse una vida.

Santana demandó que si iba a vivir en un pueblo más pequeño que Lima, tendría que tener cowgirls o una comuna lesbiana. También tendría que tener un centro comercial, un Breadstix y sin comisarias.

Cada 1000 km cambiarían de dirección, después de dirigirse al Sud, se dirigirían al Oeste otra vez. Averiguaron que de esta manera, si alguien las veía, su destinación era más difícil de determinar.

Lo que significaba no matar.

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"¡Más despacio, Santana! Cuanto más rápido conduzcas, más posibilidades hay de recalentar el coche, y si se estropea en medio de la nada, tendremos que andar lo que nos llevara al arrest…"

"¡Deja de ser tan paranoica, pequeña saltamontes! ¡Cuanto más rápido vayamos, más temprano llegamos a las Vegas!"

"¿Vegas?"

Quinn se sentó en la parte trasera del coche, escuchando discutir a su amiga más antigua y a su amiga más reciente. Ya era bastante que Rachel se acostumbrase a ver Santana conducir, pero la pequeña seguía intentando conducir desde el asiento del copiloto.

"Sí, Las Vegas. Vosotras habéis estado hablando de conducir por ahí para siempre hasta que finalmente podamos ir a Méjico, y mirad, si voy a pasar el resto de mi vida en la frontera, necesito ver las Vegas primero"

"Simplemente no te entiendo. ¿Te tomas esto en serio? Ha muerto gente, podríamos terminar en prisión por el resto de nuestras vidas si con suerte no nos ponen la pena de muerte. Y tu quieres ir a una ciudad con un montón de gente…"

"¡Exactamente! Mira, llevaremos esas ridículas pelucas, nos arreglamos un poco y desaparecemos en la ciudad durante una noche. ¿Por qué no? ¿Sabes por qué Wally es tan difícil de encontrar? ¡Porque siempre hay un montón de gente a su alrededor!"

"Tenemos diecisiete años, Santana. ¿Qué vamos a hacer exactamente? ¿Ir a un buffe libre y luego quedarnos en la guardería de algún hotel?"

"No, tú estaras en una guardería mientras mi culo aparenta 21 años. Y beberé. Y pondré billetes en las stripers…"

"Si rechazas parar en una ciudad que no tiene Bradstix, entonces tengo el derecho de rechazar ir a Las Vegas.

"¿Chicas?" Preguntó Quinn suavemente, frunciendo mientras se daba la vuelta en su asiento y miraba por la ventana trasera.

"Eres el troll más molesto del plan…"

"Tan solo quiero que no nos cojan"

"¡Chicas!" Dijo Quinn firmemente

"¿Qué?" Santana miró por el espejo retrovisor y Rachel se dio la vuelta.

Una moto de policía las seguía a una distancia de 50 m. Santana apretó el acelerador un poco, su corazón acelerándose y de repente las luces de policía se encendieron y la moto se acercó más a ellas.

"¡Joder!" Santana se preparó para acelerar.

"¡Oh Dios Mío!" Dijo Rachel, escondiéndose en su asiento.

Quinn respiró profundamente y luchó contra la adrenalina corriendo por sus venas e intentó pensar racionalmente.

"Es… Es una moto… Sólo una…" Quinn estaba balbuceando, apretando ligeramente el bate de beisbol que no cabía en el maletero.

"¿Qué coño hacemos? Joder, Joder… vamos a…" Santana apretó un poco más el acelerador. La moto acercándose más.

"No, S, afloja. Ponte en la cuneta"

"¿Qué coñ…?" Empezó Santana, pero Quinn la interrumpió.

"Es solo un tio, ¿Vale? Te largas y el pavo llamara refuerzos y entonces si que estamos jodidas"

Santana agarró el volante, apretó la mandíbula y en contra de su voluntad, aflojó.

Casi no podían respirar cuando el coche paró en la cuneta, escuchando cómo la sirena sonaba más fuerte cada vez. Quinn se deslizó lentamente en su asiento y desbloqueó la puerta.

El policía se tomó su tiempo acercándose a la ventana del conductor y cuando pasó, Quinn abrió la puerta tan silenciosamente como pudo y salió del coche con la mínima apertura posible.

"¿Sabes por qué te he parado?"

Escuchó decir al policía, aunque no parecía que las había detenido por asesinato.

"Oh, hola, Oficial. Lo siento; Debo haber ido un poco rápida…" Santana hablaba en voz alta mientras que Quinn se escondía detrás del coche con el bate en la mano.

"¿Llamas ir a 100 km/h un poco rápido? Carnet de conducir y número de registro"

Rachel intentó mantener su cara escondida cuando el policía se apoyó en el coche. De pronto abrió la boca y miró la cara de Santana.

Antes de que pudiera hablar, Rachel volvió a escuchar ese ruido tan familiar cuando el policía cayó desplomado.

Rachel abrió la puerta rápidamente y corrió hacia el policía. Le comprobo el pulso del cuello y respiró aliviada.

"¡Está vivo!" Dijo, poniendo la mano detrás de la cabeza del poli y estremeciendose al ver la sangre en sus dedos.

"¡Dale otra vez!" Chilló Santana, incapaz de salir del coche ya que el cuerpo del hombre estaba apoyado en la puerta.

"¡Espera!" Rachel alzó sus manos para proteger al hombre y Quinn negó con la cabeza.

"Sólo le ataremos" Bajó el bate. "Eso es todo"

Rachel asintió, manos temblando.

Santana se trasladó hacia el asiento del copilot para salir al igual que lo hizo Brittany.

Las cuatro se quedaron ahí, mirando al hombre.

Lo levantaron y lo dejaron al lado de la carretera. Con la luz del sol era fácil verle desde la carretera. Brittany llevó su motocicleta al lado de él y lo ataron a ella.

Rachel arrancó un trozo de tela de su camiseta y la vendó cuidadosamente en su cabeza.

Antes de entrar en el coche, Santana y Quinn cogieron su arma.

Solo por si acaso.

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"Hit me baby one more time!" Cantó felizmente Brittany.

Rachel conducía considerablemente más despacio que Santana, sus ojos mirando al espejo retrovisor y a la carretera. Las conducía hacia el norte ahora mismo.

Detrás, Quinn y Santana tenían sus ccabezas juntas, con el arma entre ellas dos.

"Propongo usarlas para conseguir provisiones" Dijo Santana lentamente

Quinn asintió.

"Pero no disparamos a nadie. Sólo la usamos para asustar"

Santana cogió la mano de Quinn y la apretó.

"Exacto. Conseguimos gasolina, comida y nos vamos. Sin daños colaterales"

"Rachel no lo aprobará"

Santana apretó la mano de Quinn aún más fuerte, llevándola a su regazo.

"Nos vestimos como cowgirls y dejamos que se quede en el coche. No se dará cuenta."

Quinn miró a la nuca de Rachel. Entonces la rubia asintió, y apretó de vuelta la mano de la Latina.

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"Recordad mantener vuestros acentos lo más convincente posible. Cuando todo falle Santana, empieza a hablar rápidamente Italiano y salid del establecimiento lo más rápido posible. Si os metéis en problemas Quinn, agita tu sombrero y Brittany te recogerá."

Santana agarró el brazo de Quinn y la arrastró lejos de la diva en dirección a la gasolinera.

Quinn mantuvo sus ojos mirando al frente, con el bidón en la mano mientras Santana agarraba el bulto de su espalda donde se encontraba el arma.

"No se dispara a nadie." Quinn murmuró y Santana asintió.

Llenaron el bidón tanto como pudieron. Quinn intentaba que sus manos dejaran de temblar mientras ponía la manguera de gasolina en el depósito.

Asintiendo la una a la otra, se dirigieron a la tienda.

"¡Muy bien hijo de puta! ¡Las manos arriba!" Gritó Santana al dependiente cincuentón que comía Cheetos detrás del mostrador.

Quinn se movió rápidamente, cogiendo comida.

El dependiente levantó sus manos, ojos como platos y mirando a las strippers vestidas de cowboy robar su tienda.

"¡Necesito una bolsa!" Chilló Quinn.

"¡Danos una bolsa!" Espetó Santana, aún con el arma apuntando al chico.

El dependiente empezó a sudar, preguntándose cómo le daría la bolsa con sus manos levantadas. Santana parecía entenderlo y se inclinó en el mostrador para coger un par de bolsas de plástico. Las lanzó a Quinn que volvió corriendo a las estanterías para llenarlas.

"No me hagan daño, por favor" Murmuró el dependiente y Santana lo miró ferozmente.

"¿Dije que podías hablar?" Contestó. "¡No! Ahora abre la caja y danos todo el dinero"

Quinn sentía tanto la adrenalina que ni si quiera sabia lo que estaba cogiendo, pero parecía que no podían correr hacia el coche con todas esas bolsas.

"¡Necesitamos ayuda! ¡voy a agitar el sombrero!" Salió de la tienda corriendo.

"Dios mio, ahí vienen…" Murmuró Santana, desbloqueando el arma y tratando de no parecer sorprendida de que funcionara. Nunca había usado un arma antes.

Brittany saltó del coche y corrió hacia la tienda donde Quinn ya había entrado.

"¡Lleva estas al coche! ¡Llena el depósito!" mando Quinn

"¡Y date prisa!" Chilló Santana cuando el dependiente bajó las manos. Le volvió a apuntar y las volvió a subir.

Brittany abrió el maletero y tiro las bolsas dentro, luego empezó a llenar el depósito.

"¿Qué está pasando?" Preguntó Rachel

"Santana está apuntando a un hombre con un arma y Quinn está robando toda la comida. ¡Y yo estoy robando la gasolina!" Replico Brittany.

"Ah" Rachel sintió una ola de cabreo invadirla. Le podrían haber contado que iban a asaltar la tienda. Había derrochado mucho tiempo pensando en las historias de cada personaje, escogiendo su ropa y pelucas…

Era de mala educación.

Quinn salió corriendo de la tienda con las bolsas, su sombrero volando de su cabeza cuando se metió en el coche y tiró las bolsas. Brittany terminó de llenar el depósito y guardo el bidón en el maletero antes de cerrarlo, sentándose después en el asiento del pasajero.

Santana salió de espaldas, aún con el arma alzada.

"¡Llamas a los polis antes de que nos larguemos y volveré para hacerte un nuevo agujero en el culo!" Oh, que malota era ahora mismo. Se lo estaba pasando genial.

Se sentó en el asiento trasero, sus ojos brillando y queriéndose reír.

Pero el coche no arrancaba.

"¿Os habéis abrochado todas los cinturones?" Preguntó Rachel calmadamente, y Brittany cumplió obedientemente.

"¡Yo sí!" Chilló felizmente la rubia de ojos azules.

"¿Qué coño..? ¡Berry arranca coño!" Replicó Santana, su buen rollito terminándose a medida que el pánico la invadía.

"Arrancaré, Santana, cuando todo el mundo se haya abrochado los cinturones" Rachel estaba decidida y Quinn cumplió sin comentar.

"Serás…" Empezó Santana.

"Hazlo" Murmuró Quinn mientras Rachel miraba al frente. Sí, la seguridad vial era muy importante para ella, pero quizá la latina no le ocultaría las cosas la próxima vez.

"Puta loca" Murmuró Santana, atándose el cinturón. "Voy a hacerte un nuevo agujero a ti…"

Cuando Rachel escuchó el click del cinturón de Santana, arrancó con un chirrido de ruedas.

Ignoró a Santana insultarla y decidió subir el volumen de la canción que sonaba en uno de los CD's de Brittay y cantó con ella dejándose la voz.

"Al compás del chacachá, del chacachá del tren. ¡Qué gusto da viajar cuando se va en exprés! Pues parece que el amor, con su dulzón vaivén…"


Decidme qué tal os parece la historia hasta ahora :)