Parte Tres – Alguien A Quién Maté, Alguien A Quién Dejé Ir.

Un repetitivo pero energético ritmo empieza seguido por teclado y riff de guitarra. Sue Sylvester se apoya en su escritorio vestida en un chándal rojo. Su cabeza se gira a la cámara con una sonrisa. De repente, está en un chándal azul y tiene las manos en sus caderas. Le da a la cámara un guiño; Ahora vuelve a estar de rojo mientras levanta una taza hacia sus labios y ríe de algo fuera de cámara. Después lleva un chándal verde y apunta un dedo a la cámara mientras sus ojos se entrecierran en acusación. Finalmente, lleva un chándal negro y está de pie con los brazos cruzados. La cámara se acerca a su cara, ceño fruncido mientras que su mano es levantada con sus dedos curvados encima de su pulgar, haciendo la forma de C. Las palabras 'El rincón de Sue' son estampadas debajo justo cuando la música para.

"¡Buenas tardes, America! El programa de hoy es muy especial ya que nos visitan hoy los hombres que como héroes estuvieron a punto de perder la vida delante de las cuatro adolescentes corriendo por algún lugar de este país, tres de las cuales una vez tuvieron un lugar en mi corazón. De verdad. Es un tema complicado, y no soy una de esas de 'Triple F' que usa las palabras 'político' y 'revolucionario' y hace ridículas frases complicadas porque no solo son demasiado vagos para contribuir a la sociedad trabajando, sino que encuentras complicadísimo decir ocho palabras de una tirada. Sin embargo, hace mucho tiempo entrené a estas chicas. Les enseñé ciertos valores, como tener fuerza, coraje y tácticas de intimidación que fueron de generación en generación en mi familia. Los mejores cazadores de Nazi que este mundo ha visto. Y luego cayeron en la desorientación de William Shuester, cometiendo una serie de crímenes: seis asesinatos, tres asaltos graves y dos robos armados y que pasarán probablemente el resto de su vida en prisión. Es verdaderamente una historia sobre un corazón roto, y ése es el mío.

Se encoge de hombros, sacudiendo su cabeza.

"Algunos expectadores han expresado sus preocupaciones de que influí en su camino de maldad. Dejádme aclarar las dudas que quizá puedan tener ahora: si las hubiera enseñado a matar, entonces, francamente, ahora estarían en un hospital de Venezuela teniendo trasplantes de cara con nuevos pasaportes e identidades listas para enviarlas al anonimato y escapar de los Estados Unidos para siempre. En cambio, se embarcan en un viajecillo en coche por el país, masacrando y mutilando a aquellos que cruzan su camino, la mayoría de los cuales se capta en vídeo"

Sue suspira.

"¿Pero qué podeis hacer? Santana, Brittany y Quinn eran unas tremendas animadoras, escaparon gracias a ello, y me entristece que el Gobierno siga rechazando el incluir equipos de animadoras en el sistema de seguridad porque esos talentos desaparecerán dentro de poco. En cuento a Rachel Berry, nunca me importó. De hecho, estoy perfectamente satisfecha de condenar su nombre para siempre. Incluso no me sorprendería de que estuviera al mando de esta juerga asesina en busca de un poco de popularidad."

Sue se gira a la cámara 3 y tres policías con vendas alrededor de sus cabezas pueden ser vistos.

"Tres víctimas han accedido venir, quienes han tenido encuentros con el recientemente cuarteto famoso. Señores, bienvenidos"

El hombre que está más cerca de Sue asiente con la cabeza, mirando nerviosamente a la cámara. Los otros dos inclinan la cabeza. Estos dos tienen largos bigotes.

"Con vuestras palabras, contad a la nación qué paso exactamente"

El primer hombre se aclara la garganta.

"Hice que detuvieran el coche por que iban demasiado rápido conduciendo. Era una matrícula diferente, no la que nos dijeron que buscásemos, así que no pensé… creo que estas chicas son realmente astutas."

Sue entrecierra los ojos, apretando los labios y asintiendo.

"Me arcerqué al vehículo y antes de que pudiese coger el arma una de ellas me dio muy fuerte. Apareció de la nada, como… como si fueran asesinas entrenadas o algo así"

Sue chasquea la lengua y dirige su atención a los otros dos.

"Todos hemos visto la grabación de vuestro encuentro con las cuatro… siento la necesidad de repetir esto: adolescentes. ¿Y bien, señores?"

El hombre del medio abre la boca para hablar.

"Ibamos a coger nuestras Coca-Colas de las diez en punto de la tienda de Elsa, una amable y generosa mujer, cuando escuchamos disparos desde dentro de la tienda. Bien, Camp Crook es un pueblo pequeño, lleno de gente buena y honesta. ¿Disparos a esa hora de la noche? Entramos en acción"

El otro hombre asiente con la cabeza.

"Nunca nos había pasado nada parecido. Estábamos avisados de que las chicas estaban a la fuga, pero ni en un millón de años sospechamos que vendrían a nuestro pueblo."

Su compañero asiente.

"Tuvimos la mala suerte de estar en el sitio equivocado en la hora equivocada"

Sue junta sus manos delante de ella, mirando a los hombres sentados en el otro lado del escritorio. Parece que piensa por unos instantes, antes de girarse a la cámara.

"¿O estaban ellos en el momento correcto a la hora correcto pero eran las personas equivocadas? América, ¿Qué he de hacer? ¿Subirme a un caballo y tomar la ley por mi cuenta? Hubo un tiempo en que pensé, hey señor Presidente, Sue Sylvester está para servirla. Dadme un ejército y este mundo será tuyo."

Se encoge de hombros.

"Pero declinaste mi oferta. Y ahora, policías entrenados y empleados para mantener a los ciudadanos de este hermoso país sanos y salvo están derribados por unas niñatas"

Exhala exageradamente por la nariz.

"¿Queréis un héroe, América? Pues no cambien de canal. Si tengo que encontrar a estas chicas por mi cuenta, podéis estar seguros de que lo haré. A estas alturas quizá me uno a ellas y todo. Esto es vergonzoso. ¡Apagad las cámaras! ¡Que alguien me consiga un batido de proteínas antes de que mi cabeza explote de indignación! Y que alguien llame a Figgins; decidle que Sue vuelve al McKinley"

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Sue se encuentra de pié en el centro de la sala de coro del Instituto William McKinley con Finn Hudson y un hombre medio calvo en traje.

"Me encuentro en la sala donde, quien sabe, las chicas han maquinado toda esta excursión de rebeldía. ¿Conmigo? El director Figgins, quién ha evitado comentar sobre el hecho de que cuatro de sus estudiantes están sembrando el pánico en el país. Oh, y Finn Hudson que por alguna razón, no me importa."

Sue se gira hacia Figgins.

"Bien, ¿Qué tiene que decir en su defensa? No solo ha atrofiado a las animadoras a pesar de nuestra clara superioridad justificada sobre todo el mundo en esta farsa a la que llama escuela, sino que ahora niega tener algún tipo de contacto con las cuatro asesinas que se por seguro que frecuentaban su oficina"

"Por favor, Sue, no saques rencores personales delante de la maravillosa nación que nos está viendo"

El director Figgins hace lo posible para sonreír de manera tranquilizadora.

"También voy a recordarte que sigues entrenando a las animadoras y que son muy buenas y con muchísimo talento. Tan solo tenemos problemas con unos temas de financiación que serán resueltos por cualquier generosa donación del público…"

"De nuevo estás evitando el asunto. ¡Habla!"

El director Figgins levanta sus manos.

"No sé qué quieres que diga; Esto es una tragedia nacional y mientras que aquí al William McKinley hacemos lo posible para fomentar que los chicos crezcan conociendo los límites de la ley, los adultos no podemos controlarlos"

Se encoje de hombros.

"Sus actuales vidas llenas de actos criminales no son a causa de que hayan estado educados en esta escuela y le pido a los padres que no cambien a sus estudiantes basándose en el caso de estas cuatro chicas que, incluso antes de esto, mostraban un comportamiento no adecuado para cuatro adolescentes."

Sue entrecierra los ojos.

"Explícate"

"Sue, y América, ¿Qué os puedo contar? Quinn Fabray dio a luz en su segundo año. Santana Lopez anunció su homosexualidad después de años de haber atormentado a otros por lo mismo. Rachel Berry siempre ha estado amenazando para salirse con la suya y Brittany Pierce tuvo una vez un pájaro en su taquilla hasta que murió"

Finn Hudson frunce el ceño profundamente, mientras que Sue sacude su cabeza en incredulidad.

"Éste es el por qué de haber pedido a la junta escolar, una y otra vez, que quitaran a este hombre de su cargo y me pusieran en su sitio. ¡Idiota! ¡Apagad su micrófono!"

El director resopla, su boca moviéndose pero sólo sonidos muy difusos escuchándose. Le empuja, sacándolo de la imagen y se dirige a Finn Hudson.

"Tu turno. Conocías las cuatro, ¡Empieza!"

"Eh… No… Eso no…"

"Vamos a ver, gigante verde, para saber a dónde se dirigen necesito saber en dónde han estado. ¡Dime lo que sabes!"

"No estoy en tu programa para ayudarte, estoy aquí para ayudar a Rachel"

Finn toma un respiro, girándose hacia la cámara mientras Sue suspira.

"Mirad, solo quería decir a todo el mundo que ella no haría esto. Quiero decir, que no formaría parte de esto si no estuviera forzada a hacerlo. No es una asesina, Rachel es la mejor cantante que conozco y ella… su futuro es tan importante para ella que… solo creo que la gente no la culparía tanto si la conocieran como yo lo hacía. ¡Lo hago! Como lo hago."

"Tu mema e inapropiada adoración es encantadora y vomitiva a la vez."

"Tengo un montón de cosas que lo prueban. Tengo, eh, videos de ella cantando y cartas que me escribió, y… y los del Glee Club te contarán que ella… vale, puede ser muy exagerada a veces pero…"

Se pone recto y mira profundamente a la cámara.

"La quiero"

"Señores y señoras, esta reconfortable confesión puede parecer atractiva pero antes de que deje a este zopenco seguir… dejadme decir: No sólo Finn Hudson quiere a Rachel Berry, sino que salió con Quinn Fabray dos veces y tuvo encuentros sexuales con Santana Lopez"

La mandíbula de Finn toca el suelo antes de que entrecierre sus ojos con rabia.

"Nada de eso tiene que ver con…"

"Au contraire, jovencito Frankenstein, creo que salir en defensa de esas a las que les tienes cariño es una admirable azaña, si le puedes llamar a esto defenderla… pero si vas a salir en la televisión nacional y hacer un necio de ti mismo en internet, la gente necesita saber los hechos. Este chico escandalosamente alto reclama estar actuando por amor."

"Vale, hubo un tiempo en que quise a Quinn pero no era…"

Sue se gira hacia la cámara.

"Ya es suficiente. Triple F, voy a por vosotras"

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Sue se sitúa en el escritorio de su estudio, frunciendo a las mujeres que se sientan delante de ella.

"Os dais cuenta de que defendéis a gente que, más que probablemente, se enfrentaran a una vida de encarcelación por asesinato."

La primera lleva gafas y con extrema seriedad niega con la cabeza.

"La nación se está fijando en lo que, nosotras creemos, equivocado. ¿Apoyamos el asesinato? No y no creemos que estas chicas tampoco lo hagan. Lo que me llamó la atención de la revelación inicial fue que uno de los hombres asesinados estaba buscado por violación y que quizá las chicas, no sean fugitivas, son vigilantes. En la cultura popular, a menudo romantizamos a la gente que se toma la gente por sus propias manos. Un cuento parecido al de Robin Hood, o recientemente, al de Dexter Morgan."

La segunda mujer, con mejillas rosas y el pelo rizado, asiente energéticamente.

"Solamente creemos que la perspectiva es la equivocada. No creemos que deberían librarse de todos los cargos, pero es innegable que están teniendo un impacto en la nación. Todo el mundo está hablando de ellas. Incluso he escuchado que ya se está preparando una película sobre ellas… y nosotras, realmente creemos que mientras necesitan enfrentarse al castigo por los crímenes cometidos, no deberían ser condenadas"

"O culpadas por lo que están haciendo. Creo que el trato que les dieron a esos policías dice mucho sobre ellas. No quieren matar a nadie, están simplemente asustadas de las consecuencias a las que tendrán que encararse. Son niñas. Y han sido traídas en un mundo donde deberían sentir vergüenza de ser ellas mismas. La parte de Freedom, libertad, de nuestro título no quiere insinuar que han de ser libres de la ley, simplemente su derecho a expresarse libremente. De vivir libremente de la opresión."

Sue pestañea, girándose a la cámara.

"Bien, ahí lo tenéis familia. No solo estoy más cerca de localizar a estas delincuentes, ahora estoy, francamente, confundida y preocupada."

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"Otro robo armado ha tenido lugar a las afueras de Lander, Wyoming. Mientras que no ha habido fatalidades, Fresi Robertson no solo tiene un ridículo nombre sino que también afirma que las cuatro chicas fueron extremadamente educadas y, cito directamente de un policía '¡pueden robarme siempre que quieran!'"

Sue frunce a la cámara. Profundamente.

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La canción de 'El Rincón de Sue' suena.

"¡Está bien, América! Vamos al lío. Esta noche viene el Sheriff William Brester, el hombre que inicialmente fue el responsable de investigar el caso Fabray. He de decirles, el Sheriff William Brewster es un hombre difícil de encontrar. ¿Le importa compartir con la nación por qué decidió venir hoy?"

Sheriff William Brester parece desanimado.

"Bueno, señora, la cosa es que he sido reemplazado del cargo en este caso debido a ciertos movimientos relacionados con la investigación. El FBI se está encargando de todo a partir de ahora y les deseo la mejor suerte, de verdad lo hago. Continuaré defendiendo la ley y seguiré buscando a estas adolescentes, simplemente no teníamos acceso a los tipos de tecnología necesarios para encontrarlas"

"Claramente"

"Esto es una maldita tragedia nacional, os lo voy a admitir. Hay gente muriendo, siendo asesinada, por todo el país y ¿Cuándo cojamos a estas chicas? Otras cuatro vidas serán perdidas porque no van a ver la libertad mientras sigan con vida, eso está claro."

"Y dinos, Sheriff. ¿Qué les dice a aquellos a favor de 'Triple F'?"

Se pasa la lengua por sus dientes, manteniendo sus labios cerrados antes de sacar un soplido.

"Apoyar lo que hacen no está bien, no les ayuda. Tengo informes de mis compañeros en Nueva York que dicen que la gente lleva camisetas y ondea banderas y… estas chicas tienen fans, señora. Y encuentro eso muy deprimente"

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"Cinco víctimas más pueden ser añadidas a la lista después de ser disparadas en el área de servicio de la I-191, Utah. Los propietarios y tres encargados fueron asesinados brutalmente por Santana Lopez y Brittany Pierce en lo que parece ser un absurdo acto de diversión."

La grabación del pequeño restaurante se muestra. La cámara, centrada hacia la caja registradora, captura a dos adolescentes abrazándose mientras esperan delante del mostrador y una mujer las atiende. Una se acerca más a la otra antes de que ambas se giraran para mirar algo fuera del alcance de la cámara. Las chicas parecen gesticular a algo. Después de unos momentos, una lleva una mano a su espalda y saca un arma.

Se corta la grabación. La siguiente secuencia de imágenes muestra a las chicas besándose. En la esquina superior aparecen los hombros y la cabeza de alguien que parece estar estirado en el suelo. La mujer detrás del mostrador se ha ido.

"No sé qué decir, América. Pero os voy a decir esto: sentándose en este estudio y vagabundear por los pasillos del Instituto William McKinley ya no es suficiente para Sue Sylvester. Así que he dimitido como entrenadora de las animadoras y dedico todo mi tiempo exclusivamente a 'El rincón de Sue'. ¡Pedíais más, y os lo estoy dando! Mañana mi equipo técnico y yo nos despediremos de Lima para salir en búsqueda de estas chicas. Nos pararemos en cada escenario que hayan pisado por todo el camino. Os llevaré, personalmente, en el mismo viaje de Quinn Fabray, Santana Lopez, Brittany Pierce y Rachel Berry. Investigaré personalmente cada prueba que encuentre y os la ofreceré a vosotros, nación, para que lo veáis vosotros mismos. Y a cada giro, a cada paso del camino, os daré la verdad tal y como la veo. Tan sólo habéis de haceros una pregunta, América:"

La cámara se acerca a la cara de Sue.

"¿Podréis soportarlo?"


La mano de Santana se encontraba en el costado de Brittany, agarrando un trozo de material con el puño. Simplemente no podía dejar de besar a la rubia, no podía separar sus labios de ella mientras repetía en su cabeza una y otra vez la imagen de Brittany corriendo hacia ella y Quinn, del miedo que invadió su corazón cuando la animadora desapareció de su vista.

Vale, ella estaba bien y el plan había funcionado y ahora se estaban liando como si no fuera asunto de nadie la distancia a la que estaban de Camp Crook. Pero simplemente eso no abandonaba su mente: Brittany podía haber muerto y nunca la hubiese podido besar otra vez.

"Hey," murmuró la rubia suavemente. "No pasa nada"

Pero sí que pasaba. Todo era un desastre. Santana se separó del beso pero se acomodó a ella, bajando más su mano.

Brittany se estremeció, buscando el contacto y luchando por recordar lo que necesitaba decir. Tenía que decir algo. Algo importante. Pero todos los sentimientos en su cuerpo le distraían totalmente.

Santana se movió a su garganta, recorriendo su lengua desde la clavícula hasta debajo de su mentón.

Estaba contenta de que ahora estaban en la tienda y que Quinn y Rachel no las podían ver. Parecían muy incómodas con todo el asunto de liarse, y Brittany odiaba hacer sentir mal a otras personas.

Especialmente haciendo algo que sentaba tan bien.

No quería pararlo, pero tenía que hacerlo. Tan solo durante un ratito. Santana tenía lágrimas escapándose de sus ojos y se suponía que esto era algo feliz.

"Espera, San." Dijo Brittany y Santana sacudió la cabeza, agarrando más fuerte a la rubia.

"No podemos esperar" Soltó Santana antes de que su voz fuera cortada por algo que se parecía a un sollozo. "No podemos…"

"Hey, hey." Brittany rodeo a la otra chica con sus brazos, metiendo la cabeza de Santana en la unión del cuello y hombro. "No estés triste"

"Tú casi…" Los hombros de Santana temblaron. "Britts, podrías…"

"Pero no lo hice"

Era una respuesta sencilla, pero no confortó a la Latina. De repente, todo se había vuelto real. Russel Fabray, estar a la fuga, disparar a una mujer cuatro veces, la probabilidad de que no sólo perdería el resto de su vida sino que también perdería a Brittany.

Era demasiado.

Así que sollozó en el hombro de la rubia sintiéndose como un completo fallo y una idiota.

"Cariño" Murmuró Brittany. "Por favor, no estés triste"

Le encantaba cuando su mejor amiga era honesta consigo misma. Pero esto dolía demasiado porque Santana era muy fuerte y ahora mismo, sabía que la estaba matando sentirse tan débil.

"No… No hay nada…" Sollozó Santana. "Por lo que estar feliz"

Brittany suspiró, subiendo sus manos por la espalda de Santana y empezando a dibujar círculos en ella.

"Hay un montón de cosas por las que estar triste, San. Ya lo sé. Estoy muy triste por ellas también, pero" Respiró el olor del pelo de la otra chica, revelando que bien sentaba estar cerca de ella. "no tengo por qué estar triste por ellas ahora mismo. Tengo muchos motivos para estar feliz. Estoy contigo, y me estas besando y tenemos todo el día para estar juntas. Eso me hace muy feliz, ¿Lo sabes?"

"¡Pero no tenemos mucho tiempo! Nos van a… van a arrestarnos o…"

"Quizá no tenemos mucho tiempo, y quizá nos cogerán. Pero Santana, ¿Te gusta estar triste?"

Santana frunció el ceño, sacudiendo la cabeza, incapaz de perder la proximidad con la otra chica.

"¿Así que por qué hacerlo cuando no tienes por qué?"

"Britts, nos estamos fugando…"

"Si, y ahora mismo estamos a salvo. En nuestra tienda. También vamos a tener sexo pronto, totalmente. ¡Nada de eso es triste!"

"Pero yo…"

Brittany dejó de dibujar círculos, subiendo sus manos para girar a Santana hasta que se encontraban cara a cara.

"Deja de decir eso. Sabes que tengo razón" Se inclinó, besando a la otra chica gentilmente. "Solamente quédate conmigo ahora ¿Vale? Porque ahora es lo que vale la pena."

Santana respiró profundamente, mirando al azul de los ojos de la otra chica. Realmente miró en ellos, sin reparo y sin temerle a nada, sintiendo la extraña sensación de relajación en su cuerpo mientras sus lagrimas se secaban.

Una vez más, Brittany tenía la razón. Una vez más, Brittany le estaba salvando el culo.

La chica que una vez rompió su corazón y que en retorno, Santana también rompió el suyo.

La chica que se le había acercado en el parque cuando tenían cinco años y le preguntó por qué estaba sentada ahí sola. Quien las había, subconscientemente, declarado mejores amigas porque, a diferencia de lo que su mini-Santana había temido, ella era interesante. Quien había estado a su lado y le había dado la confianza para hablar porque, como resultó, tenía un montón de cosas que necesitaba expresar.

Brittany era su ángel de la guarda. Hubo una vez en que le había temido a ser tan dependiente de una persona, pero ahora estaba agradecida. Muchísimo. Porque, sí, quizá todo podía terminar. Quizá serían arrestadas y separadas en diferentes prisiones y no les permitirían tener contacto con las otras. Quizá incluso morían.

Pero que le den al quizá. ¡Que le den! Brittany tenía razón, ya estaría triste cuando esas cosas pasaran. Si alguna vez llegasen a pasar. ¿Y de momento?

Tenía una maravillosa y preciosa rubia debajo de su cuerpo que sabía los botones que debía apretar para hacerla feliz.

Y tenían todo el día.

"¡Me alegro tanto por ellas!" Dijo Rachel un poco demasiado entusiasta mientras se estiraba al lado de Quinn y no pudo evitar escuchar los crecientes gemidos y suspiros provenientes de la tienda que se encontraba a 10 metros de la suya.

Cuando montaron las tiendas la distancia era suficiente. Pero quizá ahora no era ni remotamente suficiente.

"mmm" zumbó Quinn, estremeciéndose cuando escucho un grito apasionado.

Rachel pestañeó, haciendo lo que podía para ignorar la rojez que estaba invadiendo progresivamente sus mejillas. Los amorosos sonidos de sus compañeras le estaban haciendo cosas a ella que, mientras sabía que eran reacciones perfectamente normales a las expresiones físicas de amor, no la estaban haciendo sentir muy confortable.

"Así que…" Debería intentar distraerse. "Casi nos pillan antes, todavía estoy sorprendida de que pudimos escapar"

Quinn volvió a estar de acuerdo con ella sin mediar palabra, apretando sus dientes. Dios, había pasado mucho tiempo.

"De hecho, me atrevería a decir que fue suerte divina la que nos ayudó a escapar sin accidentes. Con el conjunto de armas que…" Hubo un gemido mutuo de Brittany y Santana y la imaginación de Rachel luchó para identificar qué era lo que causaba tal reacción. "Eh… ¿Qué… Qué estaba diciendo?"

Quinn exhaló continuadamente, cerrando los ojos e intentando imaginar cosas que contrarrestaran las reacciones de su cuerpo. Pensó en el nacimiento del bebé, en cómo su cuerpo había sido destripado… por supuesto, pensar en el nacimiento la llevó a pensar en el acto que lo había causado.

"No sé" Murmuró la rubia, apretando sus manos en el saco de dormir.

Los gemidos y los jadeos se volvieron continuos, haciendo un rítmico sonido.

Rachel se aclaró la garganta.

"¿Quinn?"

"¿Si?"

"¿Cómo es… Cuando tienes…? ¿Cómo fue tener un…?"

Oh Dios. Los ojos de Quinn se abrieron de golpe. Miró a la otra chica, que se estaba enrojeciendo y mirándola como si estuviera suplicando.

"¿En serio? Rachel, no creo que…"

"Es solo que… ¿Dolió?"

Este era el momento más incómodo de su vida. Esta chica con la que compartió dos novios, con la que ahora esta estirada a su lado, quería hablar de sexo cuando dos personas muy escandalosas lo estaban haciendo a pocos metros de ellas.

"Si"

Quizá si reducía sus respuestas a una palabra, la interrogación no duraría.

"¿Dolió todo el tiempo o… Lo que quiero preguntar es que si al final terminas… bueno, así?"

Santana estaba gimiendo ahora en Italiano y Brittany parecía estar en un loop interminable de 'Oh's'.

Quinn tragó saliva.

"No creo que nadie se ponga así como ellas"

Rachel calló durante unos instantes, pensando en las sesiones de besos con Finn que normalmente los dejaban a los dos gimiendo.

"Admito que las cosas se ponían un poco serias con Finn…"

Quinn puso sus ojos en blanco. Bueno, ahí estaba un buen desmotivador por el sex-paseo en el que su cuerpo la estaba llevando.

"¿Pero entonces chillaba 'Cartero' y todo se había terminado?"

Rachel se rió.

"A veces olvido que tu y yo hemos compartido ciertas experiencias"

"Desearía poder olvidarlo" Sonrió Quinn, intentando suavizar el fuerte impacto que sus palabras probablemente causarían. Tan solo estaba frustrada y las chicas de la otra tienda seguían chillando como posesas.

"¿Fue eso… el tema del 'Cartero', el porqué de acostarte con Puck?"

Rachell se giró, apoyándose sobre un codo mientras veía como el ceño de la rubia se fruncía. Quinn estaba estirada sobre su espalda con la cabeza inclinada para mirar a Rachel.

"No"

La morena se limitó a mirarla expectantemente hasta que Quinn suspiró y se giró también encarando a Rachel, imitando su posición.

"¿No?"

"No. Ese día fue muy duro para mí. Me había engordado un par de quilos, que ni siquiera sé cómo, pero la entrenadora me comió la oreja durante toda la tarde y en todo lo que podía pensar era" Sacudió la cabeza mientras los ojos de Rachel se suavizaban. "que volvería a ser Lucy"

Rachel había soñado toda su vida en tener una conversación de chicas con su mejor amiga. Tuvo que reprimir las lágrimas que se asomaban a sus ojos en motivo de la alegría que le dio finalmente experimentarlo. Vale, habían sonidos fuertes y vulgares de fondo que las invadían, pero aún así…

"¿Y él te hizo sentir deseada?"

Quinn se encogió de hombros un poco.

"Sí, supongo. No lo sé, Rachel. Esa es la verdad, no sé por qué dejé que pasara. Tan pronto como vi el alcohol que había llevado, lo supe. Sabía a donde llevaba eso y yo sólo…" Suspiró recordando el nervioso revuelo que causó su estómago cuando dejó entrar al chico en su casa. "Me sentí mal todo el día y eso era algo que me hacía sentir lo contrario"

Rachel asintió comprensivamente.

"¿Y Finn no podía hacer eso por ti?"

Era una pregunta inocente, pero hizo que Quinn se estremeciera.

"¿Te refieres a mi perfecto y dulce novio pero inanimado que siempre se corría antes de que yo pudiera excitarme, porque, como él decía, estaba tan buena que él era incapaz de controlarse?"

Rachel frunció el ceño ligeramente. "No quería decir…"

"Sí, Rachel, disfruto buscar cosas que ya tengo en otro lado"

Fue un momento tenso en la tienda mientras ambas se miraban.

Gemidos orgásmicos las hicieron encogerse y romper el contacto visual, mientras el calor subía a sus caras.

"Lo siento Quinn. No era una pregunta justa" La voz de Rachel era tímida mientras luchaba por controlar su respiración.

"No, lo era" Replicó Quinn, cerrando los ojos por unos momentos para luego volverlos a abrir. "Puck era… atento, por mucho que cueste creer. Finn era dulce pero… seguro. ¿Pero con Puck? No era para nada eso." Movió la cabeza en dirección a la otra tienda.

"Es que yo nunca… Tenía planeado perder mi…" Pero Rachel se calló al sentir que la sensación de excitación cambiaba por la de terror. "Tenía un plan para perder mi virginidad en un punto concreto de mi futuro. Ahora voy a morir virgen parece. Así que perdón por mis preguntas tan invasivas"

La otra chica parecía de repente tan rota que Quinn se relajó completamente.

"¿Quieres saber la verdad? Disfruté más la sensación que del acto, si eso tiene sentido. Quiero decir, no fue difícil volver a ser casta otra vez después de eso, porque ¿El sexo en sí? Dolía y era algo asqueroso y estaba tan ausente que no lo recuerdo todo. Él sí terminó, físicamente. Obviamente porque sino Beth no hubiese pasado nunca, y yo terminé mentalmente. ¿Pero eso?" Volvió a señalar con la cabeza, los jadeos y los gemidos habían empezado otra vez. "No creo que nunca tenga eso. Así que quizá no muera virgen, pero sigo estando en el mismo barco en el que tú estás. Probablemente mueras sin tener sexo, y yo definitivamente voy a morir sin disfrutarlo."

Quinn volvió a estirarse, mirando al techo de la tienda mientras las palabras que acababa de decir la golpeaban con fuerza.

"Quizá…" Empezó Rachel tímidamente, mirando a la otra chica. "Deberíamos… eh…"

La cabeza de la rubia se giró para mirar a la morena tan rápidamente que casi le da un latigazo. ¿Estaba a punto de sugerir lo que se pensaba que iba a sugerir?

"¿…Hacer un esfuerzo para conseguir tapones para las orejas en el próximo robo?"

Quinn pestañeó unas cuantas veces, queriendo pegarse a sí misma o reírse del absurdo pensamiento que casi apareció en su mente. Dios, estaba tan excitada que casi…

Lo omitió rápidamente. Tapones para las orejas era una excelente idea.

Rachel las condujo hacia Wyoming esa noche, luchando por mantener los ojos abiertos contra el deseo de dormirse ya que Brittany y Santana no habían parado hasta el mediodía. Se largaron tan pronto como empezó a oscurecer, ansiosas por salir de Dakota del Sud y aún sin provisiones ya que lo único que habían conseguido robar era un rifle y gasolina.

Brittany y Santana se besaban perezosamente en el asiento trasero, completamente entrelazadas. Era dulce, pensó Rachel, haciendo lo posible para no sentirse celosa de la felicidad que esas dos habían vuelto a avivar.

A su lado, Quinn mantenía la atención en su ventana e ignoraba a todo el mundo.

Tendrían que tener una conversación táctica de manera que pudiesen evitar que volvieran a pasar situaciones como las de Camp Crook. Y no había mejor momento que este, pensó Rachel. A parte, aún sentía un cosquilleo incómodo en ciertas zonas y el silencio en el coche solo aumentaba su atención al hecho.

"Creo que deberíamos formular un nuevo plan para atracar. Asumo que, a pesar de la casi catástrofe de la última, haremos esto dentro de poco con el arsenal del que ahora contamos y con el ritmo en el que consumimos los productos que robamos"

Todas la ignoraron.

Santana acababa de pasar todo el día teniendo el mejor sexo que había tenido nunca. Joder, nunca soñó en que el sexo podía ser así. Vale, tuvieron sexo impresionante en el pasado, ¿Pero ahora? Ni siquiera sabía si era el tiempo en el que estuvieron separadas, la experiencia en la que casi mueren o el miedo de presionar a la otra demasiado lejos, pero ¡Joder! Era una pena que tuvieran que seguir conduciendo, porque podía seguir haciendo eso el resto de su vida.

Brittany mantuvo sus labios en Santana, ya que cada vez que los quitaba empezaba a olvidar la sensación y simplemente tenía que recordarla. Pensó que quizá seguía haciendo a las otras chicas incómodas, pero no podía evitarlo. Santana nunca había estado tan abierta con ella antes y eso hizo que su corazón explotara en un arcoíris. En un doble arcoíris. Por todo el cielo. Suspiró felizmente, tirando del labio inferior de la latina con su boca y pasando ligeramente su lengua por él.

Santana gimió, agarrando más fuerte a la rubia mientras que de repente, Rachel apretó el freno.

"¡Suficiente!" gritó, aparcando el coche en la cuneta. "Que una de las dos se cambie con Quinn ahora mismo o voy a conducir hasta la comisaría más cercana. ¿No entendéis que vuestras muestras de cariño en público, aun que sean reconfortantes, son muy insensibles hacia mí y Quinn?"

El pecho de Rachel estaba subiendo y bajando mientras las otras chicas se separaban en shock y Quinn abría la puerta del coche sin mediar palabra.

Santana quiso decir algo pero Brittany tan solo se encogió de hombros a ella sin poder hacer nada antes de abrir la puerta y salir.

"Perdón" Murmuró a Quinn mientras se cruzaban.

"No pasa nada" Murmuró Quinn, avergonzada del arrebato que tuvo Rachel pero al mismo tiempo agradecida. A estas alturas estaba considerando sugerir parar en la próxima ciudad, encontrar un motel y hacer una cacería humana de ellas mismas.

Rachel encendió otra vez el coche con el corazón retumbando en su pecho.

"Ahora que tengo vuestra atención, ¿Tenéis alguna sugerencia para mejorar nuestra técnica para robar? No es que mover un arma y chillar sea tener mucha técnica…"

"Tenemos más armas, una para cada una. Dos pueden vigilar y dos pueden entrar. Hecho" Quinn se encogió de hombros, mirando a la misma vista oscura, ahora desde el asiento trasero.

Santana cruzó sus brazos desafiantemente.

"No sabía que eras homófoba, Rachel"

Rachel cogió aire sorprendida, con la mano en su pecho mientras miraba al en el espejo retrovisor indignada, casi sin ver la cara de Santana.

"No soy homófoba y no admito que hayas insinuado tal cosa" Rachel estaba profundamente herida. De todas las cosas que Santana le había dicho, esta era de lejos la peor.

"Bueno, a juzgar por tu arrebato antes, o eres homófoba o la imagen de yo y Britts dándonos amor te pone."

Rachel abrió la boca, luego la volvió a cerrar. Quinn mantenía sus ojos en la ventana, agradecida de no haber dicho nada de manera que podía evitar las mismas acusaciones que ahora lanzaban a Rachel. Santana tenía una manera de arrinconar a la gente.

"No pasa nada si te hace eso, estamos tremendas" Ayudó Brittany, echando de menos la sensación de los besos de la chica en el asiento trasero. Quería hacer un puchero.

Santana se inclinó y su cabeza apareció entre el espacio de los dos asientos delanteros.

"Apuesto que escuchar los ruidos que Brittany hace cuando siente mis dedos en su piel deja a la enana muy mal y con calores" Exhaló exageradamente, dirigiéndolo al cuello de Rachel. "Deslizando su cuerpo hacia abajo, presionado contra la humedad que tiene con tan solo besarme"

La boca de Rachel se secó. Inmediatamente, miles de argumentos y protestaciones se posaron en su mente para que Santana dejara de hablar. Y aún así, su voz la desobedeció completamente.

Quinn tragó saliva, capaz de escuchar a Santana claramente y completamente incapaz de decir algo o aislarse de su voz. ¿Qué le había pasado? Se suponía que tenía que estar pensando sobre el próximo sitio donde robarían y donde deberían acampar, y un millón de otras cosas más que las mantendrían vivas y fuera de prisión. En cambio, se volvió un desastre en forma de frustración sexual.

Brittany giró la cara hacia Santana, respirando en su cuello mientras la latina seguía hablando cerca del oído de Rachel.

"Apuesto a que te puso muchísimo, aparte de estar celosa, escucharnos follar tan cerca de ti" Santana estaba seriamente cabreada con Rachel por hacer mover a Brittany. Y juzgando por las reacciones que causaba lo que decía, Rachel ya se estaba arrepintiendo de haberse metido donde no la llamaban. Nadie se interponía entre los dulces besos de Brittany y Santana. "Moviendo nuestros cuerpos juntos, haciendo que nos corramos una y otra vez…"

Rachel hizo un chillido y volvió a apretar el freno, volviendo a detener el coche.

"¡Quinn! ¡Cámbiate con Brittany! ¡Brittany por favor, hazla callar!"

Santana se hubiese reído si su boca no estuviera ocupada con otra haciendo cosas muy disfrutables otra vez.

Quinn se puso al volante cuando Rachel empezó a tener sueño muy seriamente después de medianoche. Las chicas de detrás finalmente habían dejado de besarse y ahora dormían profundamente. La cabeza de Brittany estaba en el pecho de Santana.

La libido de Quinn había parado de crear un corto-circuito en su cerebro. Todo el mundo estaba durmiendo. La luna hacía que todo lo que la rodeaba pareciera incluso más surrealista y finalmente, su mente se puso a recordar lo que había pasado en Camp Crook, lo que podría haber hecho y lo que podía hacer ahora, para asegurarse de que ese tipo de cosas no volvieran a pasar.

¿Había la mujer apretado algún tipo de botón de alarma? ¿Cómo había llegado la policía tan rápidamente? ¿Era algún tipo de coincidencia?

Lo que harían la próxima vez sería más cauteloso. Necesitaban cambiar la matrícula de detrás otra vez. Necesitaban que alguien vigilase y algún tipo de sistema de señales para que las que estuvieran dentro tuviesen una mayor oportunidad de reacción si se presentaba un tiroteo entre ellas y la policía, en lugar de entrar en pánico y que sus mentes estuvieran en blanco.

Gracias a Dios por Brittany.

Estaba segura que Santana lo negaría, pero por un momento había estado convencida de que la latina iba a sugerir dispararse a ellas mismas. Lo que hizo que su pecho se encogiera más, porque de ninguna manera dejaría que las chicas murieran. No después de que la siguieran hasta aquí y que se hubiesen intervenido en su defensa en primer lugar.

Razonó que si eran arrestadas, no sería agradable. Pero sería mejor que la muerte, seguro. Al menos en prisión tendrían camas en las que dormir, comida y atención médica. También tendrían una data final.

¿Ahora mismo? Sí, podían conducir hasta que muriesen. Podían conducir hasta que las cogieran. Podían conducir y conducir y no detenerse nunca. Por un lado, tener tantas opciones la hizo sentir libre y casi ansiosa de descubrir hacia dónde las llevaría. Pero al mismo tiempo, la incertidumbre la tenía al borde del precipicio. Al menos con una condena sabría que la muerte no estaba a la vuelta de la esquina. Al menos sabía que las otras chicas estaban a salvo.

Puso los ojos en blanco. Reflexionó en cómo de bien se había ajustado a todo en las últimas semanas, pero era desconcertante pensar sobre ello.

Luces difuminadas en la distancia hicieron callar a su mente. A medida que se acercaba, vio a un destartalado pero abierto motel al lado de la carretera con un coche aparcado a las afueras.

Sonrió, tachando el asunto de la matrícula de la lista.

Las otras chicas durmieron mientras ella aparcaba el coche y cuando volvió para colocar la placa de Minnesota, las chicas seguían igual de dormidas que cuando las dejó.

Mientras conducía se preguntó a cuánta distancia estarían cuando los propietarios del coche se diesen cuenta de que ahora tenían matrículas de Florida. Eso le hizo reír.

Quinn ya había montado las tiendas cuando Rachel despertó, estirándose mientras el sol brillaba en el parabrisas.

"¿Desayuno?" Preguntó Quinn mientras Rachel se le acercaba lentamente, aún estirándose y petándose el hombro mientras andaba.

"Sí" Contestó Rachel, bostenzando y mirando a su alrededor. "¿Dónde estamos?"

"En el gran bosque nacional cachondo, Wyoming"

La morena pestañeó aturdida, poniéndolos en blanco cuando escuchó las risitas y suspiros provenientes de una de las tiendas.

"¿Así que aún están en ello?"

Quinn asintió, sirviendo sopa vegetal en un bol de plástico y entregándolo a la chica pequeña.

"Nos he colocado por ahí. Muy por ahí" Quinn señaló el otro lado del coche y Rachel sonrió. "Además, sugiero que nos pongamos ciegas. Nos dormiremos y luego no importara los ruidos que hagan"

Durante las palabras de Quinn, las risitas se convirtieron en jadeos.

Rachel comió unas cucharadas de la sopa mientras Quinn buscaba en el coche la botella medio llena de Jack Daniels.

Minutos después, Rachel no podía dejar de reír y apoyarse en Quinn mientras estaban estiradas en su tienda, con la botella de licor completamente vacía.

"Has salido con Finn, Puck y Sam" Empezó Rachel. "Así que cualquiera asumiría que tu tipo es el tío que juega al fútbol"

Quinn se rió, agradecida de que estaba estirada porque todo estaba muy borroso. Ya estaba exhausta, y ahora estaba tan borracha que ni siquiera sabía lo que estaba pasando.

"Mi tipo no es el del fútbol" Dijo luchando para mantener sus ojos abiertos. De repente era tan difícil hacerlo.

"¡Dime tu tipo y yo te diré el mío!" Rachel se giró, poniendo la mitad de su cuerpo encima de Quinn.

"Mmm, varía" Empezó Quinn, pestañeando rápidamente mientras envolvía el cuerpo pegado al suyo con sus brazos. "¿Ahora mismo? Cualquiera que respire"

Hostia puta, pensó. No, no, no.

Rachel se rió otra vez. "Por la presente, os declaro a ti y a Jacob Ben Israel como una pareja felizmente casada"

Quinn casi sintió náuseas. Podía ver la pálida cara del chico inclinándose hacia ella, escuchando su voz en su cabeza. Imaginándose agarrándolo por su estúpido pelo afro mientras caían a la cama…

Se sentó, apartando a Rachel y sacudiendo la cabeza. ¿Por qué estaba su mente de repente tan activa en imaginar sexo todo el puto tiempo?

"Hey, lo siento. ¡Eh tú! ¡Vuelve aquí!" Rachel alzó sus brazos débilmente y Quinn se dejó caer en ellos, con la cabeza girando.

"Gente atractiva que respire" Murmuró, girando su cuerpo de manera que ahora era ella la que abrazaba a la otra chica. Vaya, esto era nuevo.

"El mío es… em… ¡Ah! ¡Ya lo sé! Han de poder cantar. Pero no mejor que yo. Que complimentaniamente con mi voz."

"¿Esa palabra existe?"

"Shh, sígueme el rollo. Ahora bien, también han de ser atractivos. Una no puede hacer el amor con alguien que no sea atractivo porque ha de ser mutuamente explosivo"

"¿Qué? Eso ni ha tenido sentido. No haces sentido. ¡Sal de mi tienda!" Quinn se acercó más a la chica a pesar de las palabras que salían de su boca. Vale, Rachel se estaba enrollando como una idiota, pero olía tan…

Las alarmas se estaban desconectando en algún lugar de la cabeza de Quinn. Molestaba tanto.

"Mutuamente… Algo. Vale. ¡Alto! Pero más alto que yo no es difícil. Así que, cantante y alto y atractivo. También amable y dispuesto a ser vegetariano conmigo porque es complicado cuando la persona con la que estas come de todo y tú no tienes nada. Ah sí, y un vegetariano nunca me tiraría huevos"

Quinn asintió con sueño, sintiendo como si una sábana de algodón estaba siendo puesta en su mente. Ya no podía mantener los ojos abiertos y estaba tan calentita y cómoda.

"Intereses similares también. Eso estaría bien." Rachel bostezó, dibujando círculos en la espalda de la otra sin darse cuenta. "Que fuera listo sería un cambio. Sólo alguien a que admire" Sus ojos se cerraron. "tanto como éste me admire a mí"

Su último pensamiento fue que, después de imaginarse a sus ex: Finn, Puck y Jesse, quizá era tiempo de pasarse a algo rubio.

Brittany suspiró contenta en los brazos de Santana, encantándole la sensación de tanto calor humano apretado en su propia piel.

"Te quiero" Murmuro Santana en su nuca, besándola en el hombro.

"Te quiero" Contestó Brittany, sonriendo perezosamente porque tenía muchísimo sueño.

"Lo siento por todo… lo que pasó el año pasado… estaba…"

Brittany se giró, abrazando a la chica.

"Te perdono" Rozó sus labios con los de Santana. "Yo también lo siento"

Santana asintió ligeramente, incapaz de parar la ola de dolor que la invadió porque aún dolía un poco el ver a Brittany con Artie, esa sonrisa que le dedicó a él y que siempre había estado suya.

"También te perdono. Pero" Se lamió los labios, pulgares acariciando las mejillas de la rubia mientras la miraba. "Tenía que pasar para que yo… Dios, ni siquiera sabía a qué le tenía miedo ¿Sabes? Era estúpido"

Brittany sacudió la cabeza.

"Nunca has sido estúpida. No digas eso. San, eres la persona más lista que jamás he conocido. Pero incluso la gente lista tiene miedo"

Santana tragó.

"Y tú eres la persona más lista que conozco"

"Haces que me sienta lista. Me gusta"

"Me gustas"

"Me encantas"

"Te quiero"

Santana estaba agradecida de que la otra tienda estuviera lejos de la suya y que las otras chicas no las pudieran escuchar. Vomitaría si escuchase a alguien ser tan dulce con otra persona. Era asqueroso y toda esta mierda emocional era nueva.

Bueno, daba igual. Tenía un nuevo punto de vista sobre la vida. Una nueva filosofía, entregada por una preciosa rubia y sin fin de orgasmos. Y se resumía básicamente a esto:

Si la iban a arrestar, o si iba a morir, algún día en un inconfortable futuro próximo, se iba a asegurar de no quedarse con arrepentimientos en lo que concierne a Brittany. Hace un año había estado maldiciendo a un niño en una silla de ruedas, y a sí misma, por no haber dado el paso cuando tuvo la oportunidad. Brittany le rompió el corazón pero la culpa no era toda para la rubia. Ahora podía admitir que también era suya. Brittany le había servido su corazón en primer lugar y Santana lo jodió.

Pues bien, no lo haría otra vez. Esta era posiblemente la última oportunidad que tenían para estar juntas. Así que: Que le den. Que les den a todos. Que le den al miedo, a la duda y a los celos. Que le den a todo.

Ahora estaba con Brittany, y como la chica había dicho, ahora estaba feliz.

Santana condujo la siguiente noche, ya que Quinn y Rachel estaban resacosas y evitaban hablar o hacer cualquier cosa que no fuera roncar en el asiento trasero. Rachel se cayó de lado aterrando en Quinn y despertándola. Aturdidamente modificó su posición, preguntándose si abrazar a la otra chica y acabar con ello. Pero pilló la mirada de Santana en el espejo retrovisor y bruscamente empujó a la pequeña hasta que estaba apoyándose en la puerta.

"¡Es como un milagro!" Dijo Rachel felizmente, moviéndose mientras tenía cogida la botella de vodka en su pecho.

"Algo así" Murmuró Quinn enfadada, intentando ignorar los ruidos sexuales otra vez. Y en serio, ¿Qué coño les pasaba? ¿Eran super amigas del sexo o qué?

"Quiero decir, estaba buscando mi zapato debajo del asiento y ahí estaba, ¡tan solita la pobre!" La morena dio otra vuelta abrazando a la botella antes de beber de ella una vez más. "¡Qué milagro!"

"Se debería caer, eso es todo. ¡No es un milagro!" Chilló Quinn.

"¡Deja de ser una gruñona! ¡No me gusta!" Declaró Rachel, llevándose a sí misma y a la botella dentro de la tienda con un 'hum'.

Quinn apagó el coche, que acababa de ajustar el ángulo de su posición aparcada tantas veces que ahora tan solo quería estamparlo contra un árbol. ¡Simplemente no estaba bien!

Entró dentro de la tienda, quitando la botella de las manos de la diva y haciendo un trago largo.

"Finn tenía razón sobre ti" Dijo Rachel de golpe arrastrando las palabras.

Quinn se sentó al lado de ella, asesinándola con la mirada.

"¿Qué te dijo de mi?" Tomó otro trago, finalmente sintiendo como su cabeza empezaba a girar. Se dormiría en cero coma. Que ganas tenía.

"¡No te lo digo a menos que me lo pidas amablemente!"

Quinn apretó los dientes porque no había asesinado hacía un tiempecillo pero ahora estaba a nada de convertir esta botella de vodka milagrosa en un arma.

"Por favor, dímelo." Ni siquiera separó sus dientes cuando habló, pero Rachel se rindió porque quería la botella de nuevo.

"Me contó las categorías de la gente cuando está borracha. ¡Ni siquiera lo sabía!" Cogió la botella, feliz cuando la rubia dejó que lo hiciera. Hizo un trago largo.

"¿Qué?"

"Bueno, Santana es una borracha llorona. ¿Ves? Y Brittany es una stripper. Y tú eres una gruñona"

"¿Perdón?"

Rachel se encogió de hombros porque el chico tenía razón. No veía el problema.

"Encaja. No lo puedes negar"

"Y una mierda que no puedo. Pero antes que lo haga, ¿Tú qué tipo eres?"

Rachel pestañeó un par de veces antes de devolverle la botella.

"La borracha necesitada" Dijo en voz baja, notando como se había inclinado hacia la chica e intentando averiguar cómo podía abrazarla estando sentadas así. Como no podía ser, decidió estirarse.

"Es un imbécil" Murmuró Quinn, bebiendo una vez más antes de dejar la botella cuidadosamente en el suelo e imitando la posición de Rachel.

Rachel se chocó los cinco mentalmente, abrazando directamente a la rubia.

"¡Pero tiene razón!" Dijo ella, cerrando los ojos porque le daba la sensación de que todo se movía en direcciones diferentes.

"No, él es un imbécil inconsiderado, y no tiene razón. Te diré qué tipos de borrachas somos sin recurrir a las estúpidas y simples etiquetas" Quinn esperó hasta que los ojos de Rachel se abrieron antes de volver a hablar. "Primero, Santana no es una llorona. Sus inseguridades salen a la luz cuando bebe. Es lo que el alcohol hace, ¿Pero qué sabrá Finn?" No estaba segura de donde venía su odio por el chico, pero estaba ahí. "Va de dura, pero en el fondo es como todas nosotras, se ocupa con otras cosas fingiendo que las dudas que tiene no existen. Llora porque se cubre tanto que cuando esta ebria lo saca todo. ¿Y Brittany? Tan sólo es una persona feliz y libre. ¿Qué tiene ella? Puede bailar. El alcohol apaga su cerebro y su cuerpo toma el control. No sé por qué se desnuda, pero quizá es por eso de la libertad. No lo hace para conseguir dinero o ponérsela dura a los chicos. No le importa si nadie está mirando y eso es el porqué no es una stripper"

Rachel abrió los ojos y miró a Quinn sorprendida. Estaba pensando cada palabra. Quinn era muy lista.

"¿Y yo?" Susurró, casi asustada de lo que la otra chica podía decir.

"Rachel, tú no estás necesitada y él es un gilipollas por decírtelo. Tú… Vale, eres muy cariñosa. ¿No? Excepto que como yo, tú no has hecho muchos amigos o has conocido a gente con la que te puedas expresar. Y tú siempre estas… Rachel, tu voz es increíble y aún así siempre buscas la aprobación de las otras personas. Intentas gustar a la gente y en el pasado nunca te ha funcionado. Así que has terminando apartando a la gente. Así que tiene sentido que cuando estás borracha esa parte de ti que quiere acercamiento o lo que sea, tome el control. Y probablemente deseas tener a alguien que muestre el mismo afecto."

Rachel sintió lágrimas en sus ojos, no pudo evitarlo. Todo era verdad y estaba muy borracha.

"Ni siquiera creí que me estaba insultando cuando me dijo eso. Creí que estaba siendo un aguafiestas."

"¿Ves? Imbécil total."

"Vale, ahora yo voy a por ti" Rachel se sentó, entrecerrando los ojos en concentración.

Quinn ignoró los múltiples significados que podía tener esa frase. Cogió el vodka porque aún seguía diciendo cosas con sentido y eso quería decir que no estaba lo suficientemente borracha.

Ignoró la pequeña voz que indico que Santana y Brittany estaban calladas.

"Te cambiaste a ti misma porque, em… no tenías amigos y pensaste que eso si que te ayudaría. Excepto que cambiar lo de fuera no cambia lo de dentro, así que estabas" Rachel se mordió el labio inferior antes de mirar a Quinn suavemente. "sola. Tus padres no se comportaban como tales contigo y tu hermana era rubia natural y preciosa. Siempre os comparaban y tu siempre te sentías inferior"

Quinn seguía bebiendo, entregando la botella a la morena mientras sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas. Luchó contra ellas.

"Sigue"

"Entonces la gente te encontró atractiva, te cambiaste de escuela y finalmente acabaste saliendo con el quarterback. Pero él… bueno, estoy contentilla así que seré un poco cruel. Pero él tenía un orgasmo cada vez que te acercabas a él y muy pronto, toda tu relación se basaba en… él corriéndose por tu imagen pero sin tener idea de quién eras. Así que te acostaste con su mejor amigo porque te habías convertido en un objeto y tenías miedo a perder eso, porque si lo hacías, pensarías que lo habrías perdido todo. Pero eso te llevo a quedarte embarazada y a renunciar a tu bebe para que ella pudiera tener una vida mejor lejos de los adolescentes padres que ni podían estar juntos, y una familia que había abandonado a su madre muchísimas veces," Nunca había pensado la mitad de cosas que ahora salían de su boca. Pobre Quinn, esto era muy trágico. "Entonces volviste a la vida que tenías antes de ella, o lo intentaste, pero no podías. Te quedaste con el primer chico que te dijo que te quería, aunque tú no lo hicieras. Viste como el padre de tu hija se enamoraba de alguien que físicamente se parecía a la persona que solías ser y que pensabas que nunca la podrían querer. Y el dulce chico que una vez no se podía controlar a tu alrededor, sentía cosas por mí."

Quinn gimoteó. "¿Ves? No soy una gruñona. Tan sólo…"

"Tan sólo sientes frustración. Me disculpo, Quinn, de verdad. No sé por qué no le pregunte…"

Pero Quinn tan solo se encogió de hombros. "Porque cuando estás enamorada de alguien, todo lo que dice crees que es verdad"

"¿Has estado enamorada alguna vez?"

"No." Quinn respiró hondamente, girándose hacia Rachel con una compungida sonrisa. "Probablemente nunca lo estaré. No con una vida como ésta"

Rachel se acercó más a la rubia, apoyando su cabeza en el hombro de la otra.

"Si sirve de algo, eres la mejor de las mejores amigas que nunca he tenido, y Quinn… Te quiero"

Quinn no pudo responder. No podia formar palabras. Solamente dejó su cabeza encima de ésta tonta e imposible chica y saboreó la sensación de finalmente, tener una mejor amiga, que de verdad era suya, después de todo este tiempo.


Muchísimas gracias por los comentarios de apoyo :) Sois geniales.

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