Parte Cinco – Róbame mi amanecer.

La banda sonora de El Rincón de Sue empieza, igual de energético que las otras veces. Ahora, sin embargo, se puede apreciar el ritmo de un bajo constante. Sue puede ser vista a las afueras de Joe Shmoe's y luego en el restaurante de Utah. Luego, vuelve a estar detrás de su escritorio mirando seriamente a la cámara. Ahora está de pie, riéndose de algo fuera de cámara. Seguidamente, corre en alguna calle oscura persiguiendo a una figura encapuchada, que de vez en cuando mira hacia atrás, para finalmente atraparla y derribarla al suelo. Se corta con Sue llevando gafas de sol con sus brazos cruzados y sonriendo a la cámara. Un oficial de policía le da la mano agradecido y con una sonrisa en su cara. La imagen final es de Sue, aún con las gafas enfrente de una furgoneta con la escritura El mundo de Sue y haciendo la figura de la C con su mano. Las palabras El Rincón de Sue son estampadas debajo aunque una ralla tacha la palabra Rincón y encima de ella se estampa la palabra Mundo.

Sue está en un plató, aunque este es solo dedicado para ella. Hay un escritorio en medio de él, con las palabras El mundo de Sue detrás de él. Ya no lleva chándal. En cambio, está vestida de pies a cabeza en un traje chaqueta de color azul marino, con una camisa amarilla y una corbata a juego.

"¡Buenas tardes, América! Bienvenidos a una edición especial de El Mundo de Sue, el programa con más audiencia dedicado a atrapar a criminales por todo nuestro país. Desde un humilde inicio en Lima, Ohio, hasta llegar a ser un programa nacional con un plató propio. Estos últimos dieciocho meses han sido un duro camino, y sé que están de acuerdo conmigo, espectadores, cuando digo que todo es gracias a un grupo de cuatro jovencitas que ahora cumplen condena en el Reformatorio para mujeres de Ohio.

Sue se limpia una lágrima falsa.

"Pensando en estas chicas, ya no consideradas delincuentes, me pregunto cómo es celebrar tu aniversario en prisión. Espectadores, Brittany Pierce celebrará su decimonoveno aniversario dentro de pocas semanas. Quizá aparezcan en su fiesta payasos que con globos, hagan formas de cigarrillos en vez de los típicos animales. Quizá el payaso sea una interna que pesa 120 kg llamada Bessie, que cumpla condena por pasar droga en todo el Medio Este. Si ese es el caso señoritas, yo en vuestro lugar no aceptaría ni un globo suyo por mucho que tenga una figura divertida, y no solo porque probablemente estén rellenos de narcóticos de grado A, sino porque estoy segurísima que todas las sustancias han estado en su conducto anal durante mucho tiempo. Bueno, solo pensar en ellas hace que me ponga a llorar. Hubo un día en que yo entrenaba a estas chicas, sin incluir a Rachel Berry, y hubo un día en que tenía esperanzas en su futuro, también sin incluir a Rachel Berry."

Suspira.

"Quizá se estén preguntando: '¿Por qué nos cuentas algo que te duele tanto, Sue? Has manejado cazar tu sola tres de los criminales más buscados por todo el país el año pasado con tu integridad periodística; Olvida a ese horroroso cuarteto.' Pues bien, espectadores, la razón por la que he removido estas cenizas es porque tengo algo que anunciar"

Levanta sus manos.

"Pero, para darles la mejor impresión sobre lo que tengo que decir, vamos a hacer un viaje por la memoria, ¿Les parece? La siguiente hora reflejará los momentos más emocionantes y aterradores de la saga 'Faberritana' desde el principio hasta el fin. Desde mi primera entrevista, el principio de El Rincón de Sue, hasta el juicio que paralizó a todo el país."

Sue Sonríe.

"Así que siéntese, espectador, y preste atención. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero le prometo que vale la pena esperar. Al terminar este programa, les revelaré algo que otros reporteros, periodistas, policías e integrantes de Triple F envidiarán el resto de sus vidas."

La pantalla se vuelve negra.

Un enfoque del Instituto William McKinley es mostrado. Sue va vestida en un traje negro con rallas rojas.

"Aquí es donde todo empezó. Detrás de mí, se encuentra el instituto donde Quinn Fabray, Rachel Berry, Santana Lopez y Brittany Pierce crecieron desde inocentes niñas con prometedores futuros hasta asesinas."

Se muestran imágenes de cada chica cuando eran pequeñas. Santana ríe sin dientes, Brittany saca la lengua, Quinn tiene una pequeña sonrisa en su cara y Rachel sonríe a la cámara con brillantes ojos.

"¿Qué pasó? ¿Qué cambió?"

Ahora se muestran imágenes de cuando las chicas tenían diez años. Santana aparece riéndose, con los ojos cerrados, Brittany conduce una bicicleta, Quinn lleva un bonito vestido y una diadema en su pelo, sonriendo a la cámara y Rachel tiene un micrófono en su mano, boca abierta y una mano en su corazón.

"El día en que asesinaron al matrimonio Fabray empezó como cualquier otro. Todas asistieron a sus respectivas clases hasta el mediodía"

Se muestran fotos de ellas del anuario.

"Durante el juicio, las chicas juraron que el asesinato no fue premeditado. Lo juraron tanto que incluso el juez las creyó. Pero les propongo esta pregunta a ustedes, espectadores:"

Sue entrecierra los ojos a la cámara.

"¿Por qué las tres chicas más populares, sin amistad alguna con la cuarta, se meterían en su coche sin duda alguna? ¿Por qué la cuarta chica condujo hasta la casa de una de ellas, la chica que la atormentó durante años, y la ayudó a matar a sus padres?"

Imágenes de la entrada del instituto en color blanco y negro. Cuatro chicas corren a cámara lenta hacia un coche, cada una mirando por encima de su hombro. La palabra 'Dramatización' aparece en la parte inferior de la pantalla.

Las cuatro chicas se sonríen, fingen susurrar y la más pequeña levanta su falda para revelar un cuchillo atado a su rodilla. Una de las rubias asiente y sonríe, chocando los cinco con la otra rubia. La cuarta lleva una camiseta con un dibujo de dos mujeres besándose.

Aún a cámara lenta, el enfoque se desvía a una ventana del instituto mientras las chicas se meten en el coche. Sue está de pie en esa ventana con sus brazos cruzados y una mirada sospechosa.

Se vuelve al presente. Sue está sentada en su antigua oficina. No hay trofeos, pero el escritorio es el mismo.

"Espectadores, ese día en mi oficina supe en mi interior que esas chicas tramaban algo. Pero no fui tras ellas, porque ¿Quién espera que cuatro jóvenes, atractivas y amables chicas se involucren en una parranda de asesinatos?"

La dramatización en blanco y negro continúa con las chicas conduciendo a gran velocidad y riendo. En el asiento trasero, la latina y una de las rubias se enrollan. La chica en el asiento del copiloto juega con un cuchillo mientras que la conductora ríe y bebe una lata de cerveza.

Ahora Sue se encuentra a las afueras de la residencia Fabray.

"Cuando las chicas llegaron, ni Judy ni Russel esperaban la tragedia que les estaba por llegar. Durante el juicio, los abogados de ambos lados discutieron las declaraciones de las chicas una y otra vez hasta que nadie sabía qué era real y qué era una pobre excusa para justificar un asesinato."

Otra vez con la dramatización. Dentro de un bonito comedor, una pareja de mediana edad está sentada con uno leyendo el periódico y una haciendo costura. Se sonríen antes de saltar asustados al escuchar un chillido desde fuera de la casa. Las chicas irrumpen en la habitación, gritando y riendo. Una lleva un cuchillo y se lanza sobre el hombre para apuñalarlo por la espalda.

"¡¿Quién está castigada ahora, eh papa?"

Las otras siguen riendo mientras que dos de ellas agarran a la mujer. La más morena apunta con el dedo en el pecho de la mujer y ríe, mientras que la chica con el cuchillo sigue apuñalando al hombre.

"¡Yo también quiero!" La chica que antes apuntaba a la mujer toma el cuchillo y empieza a apuñalar al hombre, aún riendo.

"¡No! ¡Por favor!" La mujer lucha para liberarse de la rubia más alta, mientras que la cuarta chica aplaude animadamente.

"¡Cállate vejestorio!" La rubia más alta empieza a estrangular a la mujer.

"¡Deberíamos ir a matar a un montón de gente!" Chilla la pequeña, desapareciendo por las escaleras y volviendo con una bolsa llena de ropa.

Todas las otras están de acuerdo, dejando los cuerpos del hombre y la mujer caer al suelo. Se chocan los cinco cuando salen, aún riendo escandalosamente.

Otra vez Sue, que se encuentra a las afueras de Joe Shmoe's.

"Su no satisfecha ansia de sangre por el asesinato de los Fabras hizo que las chicas recorrieran el país para asesinar a más gente inocente. Compraron un poco de desayuno en Indiana, y luego volvieron a Ohio mientras buscaban más víctimas."

Las chicas conducen imprudentemente, chillando, riendo y lanzando cosas por las ventanas del coche. Llegan al área de servicio.

"¡Apuesto a que ahí dentro hay mucha gente que podremos matar!"

La más pequeña sale del coche, cogiendo otro cuchillo atado a su muslo y corriendo hacia el área de servicio.

Dentro, tres hombres amables se sientan en mesas diferentes. Todos están muy bien vestidos. El cocinero sonríe y saluda a la chica desde la cocina mientras que ella entra.

"¿Qué puedo hacer por usted, Señorita?"

"¡Morirte!"

La chica entra en la cocina pero uno de los hombres se levanta.

"Escucha, no puedes entrar aquí y amenazarnos, jovencita. Somos honestos y no te deseamos…"

"¡Muérete hijo de la gran…" La palabra se corta por un pitido mientras la chica se abalanza a él, apuñalándolo repetidamente.

"¡Oh dios mío! ¡Para!"

Un segundo hombre se levanta, haciéndose la cruz en el pecho mientras avanza hacia la chica. Ella sigue apuñalando al primero mientras que él grita, luego se gira y apuñala al segundo. El tercero sale del establecimiento mientras el cocinero sale de la cocina.

"¡Para de matarnos! ¡Te daré lo que quieras, para!"

Se escucha un ruido muy fuerte y el cocinero cae al suelo. Una de las rubias está detrás de él sosteniendo un bate. Ella se ríe mirando a la pequeña, que aún sigue apuñalando al hombre.

"¡Matar es muy divertido!"

"¡Vamos a por más!"

Abandonan el área de servicio. Cuando ya no están, el cocinero se levanta y se frota la nuca.

"¡Gracias a Dios que me he salvado! ¡Debo llamar a la policía ahora mismo! ¡Tenemos que atrapar a ests chicas! ¡Pongo a Dios por testigo que no las dejare escapar!"

Sale del establecimiento, se escucha un motor.

"¡No tan rápido!"

El cocinero grita mientras las chicas lo atropellan.

Sue aparece sombríamente delante de la tienda de Camp Crook.

"Parece que asesinar no era suficiente para saciar a las chicas. Querían dinero y poder"

Las chicas salen conduciendo otra vez, localizando a un policía en una motocicleta y acelerando hasta alcanzarlo, para luego golpearle. El coche se detiene, y una de ellas corre hacia el policía, toma el arma, ríe y vuelve a entrar en el coche."

"Ahora armadas, se dirigieron hacia Camp Crook, un pequeño pueblo lleno de sacrificados trabajadores. Después de cometer su primer robo, se dirigieron aquí para demostrar una impoluta destreza atlética"

La grabación de Camp Crook se reproduce otra vez.

"¿Hacia dónde irían luego, espectadores? ¿Qué horrores aguardaban a la gente que aún tenían que ser encontradas?"

La dramatización continúa con las chicas conduciendo, riendo y gritando. Disparan por la ventana, se enrollan repetidamente y van tumbando a gente.

Sue se encuentra delante del restaurante de Utah.

"Y aquí es donde la ola de terror alcanzó su punto máximo. Dentro de este edificio murieron cinco personas. Cinco buenas personas, quienes el único crimen que cometieron fue comer en el lugar equivocado en la hora equivocada"

Las chicas aparcan el coche, saliendo de él. Ahora cada una tiene dos armas. Corren hacia el restaurante, disparando a bocajarro y riendo. Una anciana se desploma chillando mientras que el cocinero y la camarera se arriman juntos. Lloran, se besan y son disparados.

"¿Después de eso? Bueno, las chicas declararon, bajo juramento, que habían cambiado de rumbo. Ya no buscaban sangre, tan solo la libertad que les quedaba por vivir."

Las chicas están en un bosque.

"Deberíamos deshacernos de las armas, para que nos podamos librar de esto"

Asienten, tirando las armas.

"Somos demasiado estúpidas para escapar de la justicia para siempre"

"Será mejor que nos portemos bien cuando los polis nos arresten"

"Sí, buen plan"

Todas rieron, chocando las manos y empezando a enrollarse con la que estuviera más cerca.

Sue ahora se encuentra a las afueras del juzgado, vestida en un smoking marrón con una camisa blanca.

"El juicio fue, como lo recordaran, un ridículo circo parecido a su juerga asesina. Triple F permanecía fuera del juzgado día y noche, pidiendo que las chicas fuesen liberadas y clasificadas como héroes, mientras un grupo de religiosos pedía la pena de muerte"

Se muestran grabaciones de una multitud. Algunos muestran unas pancartas a favor de las chicas: 'Triple F – Faberrittana Freedom Forever'; 'Odia el crimen no el criminal'; 'Seguramente lo merecían'; '¡Santana te quiero!' – mientras que otras pancartas salen cubiertas en llamas y caras demoniacas.

Llega un coche de la policía y la multitud chilla y abuchea a la vez.

Enmanillada y llevando gafas de sol, Rachel Berry es escoltada desde el coche hasta la entrada del juzgado por cuatro policías. Esconde su cara mientras anda, aunque sonríe a una chica pequeña que la saluda. La niña lleva una camiseta con una gran estrella dorada en el centro.

Llega un segundo coche de policía una vez que Rachel está adentro. También enmanillada y llevando gafas de sol, Brittany Pierce es la siguiente en ser escoltada a través de la multitud por la policía. Sonríe brillantemente a la multitud, levantando sus manos para saludar. Un oficial le baja las manos. Empieza a lanzar besos. La multitud chilla más.

Un tercer coche aparece, esta vez con Quinn Fabray adentro. Esconde su cara mientras es llevada hacia la entrada, cabizbaja y sin sonreír. La gente de la multitud intenta tocarla, y una adolescente se desmaya cuando los policías y Quinn pasan por su lado.

Finalmente, el cuarto coche llega. Ayudan a salir a Santana Lopez, que lleva una mano enmanillada mientras que el otro brazo está enyesado y en un cabestrillo. Sonríe a la multitud y aunque lleve gafas de sol se puede apreciar como hace un guiño. Hace muecas de dolor cada pocos pasos, asintiendo la cabeza a las chicas que le gritan cosas. Cuando está arriba de las escaleras, se da la vuelta y rápidamente alza el brazo que está enmanillado y saluda. Sonríe gratamente, incluso cuando el policía le fuerza a bajar el brazo. Poniendo los ojos en blanco, se gira y entra en el edificio.

"Espectadores, hice lo que pude para entrar una cámara en ese juzgado. De verdad que lo hice. Desafortunadamente, todo lo que me permitieron entrar fue un bloque de notas y a Finn Hudson. Tendrán que tomar mi palabra sobre lo que pasó ahí dentro, así como los numerosos intentos de mis compañeros reporteros que hicieron lo que pudieron para distorsionar la realidad con ridículas acusaciones. ¿Que Russell Fabray maltrataba físicamente a su hija y que fue en defensa propia? Absurdo. ¿Que Rachel casi es violada en aquella área de servicio? Bueno, admitiré que el hombre tenía acusaciones similares de otra mujer. ¿Pero quien en su sano juicio asaltaría sexualmente esa nariz con voz? Lógica pura y dura, señores. Perdón, Gigante Verde."

Sue gesticula a algo fuera de cámara.

"Como siempre, espectadores, Gigante Verde, Gigantillo para los amigos, estaba en la escena conmigo. Hubo un tiempo en que deseé que hubiesen incluido al chico en el número de asesinatos, pero mostrasteis vuestras preocupaciones sobre la seguridad del muchacho y, ¿Quién soy yo para negar a mi público su amor por el gigante idiota con un corazón de oro?"

Sue se encoge de hombros y sonríe.

"El juicio inicial duró un mes y parecía que la pena de muerte era muy tentadora para el Juez Alfred Thompsom. Pero luego el juicio se detuvo, y la Jueza Mary St John reemplazó a Thompson después de un escándalo incluyendo a un joven tailandés y algunas fotografías que aparecieron en el momento justo para las chicas. Ustedes estaban indignados, espectadores, y sus llamadas al estudio no solo saturaron la línea, sino que demostraron que El Rincón de Sue no había llegado a su fin."

Sue anda unos metros, sonriendo a la cámara.

"La jueza St John dio un giro de 360 grados al caso. Las posibilidades de una pena de muerte desaparecieron cuando las chicas fueron condenadas a cumplir condena en el Reformatorio para mujeres de Ohio, en la pequeña ciudad de Marysville. ¡Triple F estaba eufórica! Hasta que la sentencia final salió a la luz. Las chicas estarían en la misma prisión, pero cumplirían sentencia separadas en diferentes bloques distribuidos por nivel de seguridad. Brittany Pierce y Rachel Berry se encuentran en el bloque de seguridad media, culpadas por sus asesinatos y la participación que tuvieron en los robos. Santana Lopez fue inculpada con tres sentencias diferentes y probablemente nunca volverá a ver la luz del sol fuera del recinto penitenciario. Y finalmente, Quinn Fabray, que cumple un total de cinco sentencias bajo máxima seguridad. No solo no volverá a ver el mundo exterior, sino que probablemente nunca saldrá de su celda.

Sue sacude la cabeza tristemente.

"Y el debate sigue en la mesa, espectadores. ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué fue lo que las cambió?"

Mira a la distancia.

"Quizá nunca lo sabremos. Si tan solo tuviera alguna manera de preguntárselo"

La pantalla se vuelve negra.

Sue vuelve a aparecer con su traje azul marino, sentándose en su escritorio y sonriendo a la cámara.

"Lo que me lleva a mi comunicado. Agárrense fuerte, espectadores, porque querrán escuchar esto. Durante dieciocho meses he luchado por acercarme a esas chicas; por permitir que entraran las cámaras en el juzgado para que pudieran verlo por ustedes mismos; por entrar en sus celdas y hablar con ellas yo misma. Incluso estaba dispuesta a ir de incógnito en la prisión para hacerlo."

La cámara se acerca a ella.

"Pero parece que alguien de ahí arriba ha escuchado mis plegarias, porque en el siguiente programa, señores y señoras, estaré retransmitiendo el programa, en directo, desde el Reformatorio para Mujeres de Ohio. Yo, y solo yo, he tenido el acceso para entrevistar a Quinn Fabray. ¿Cómo, espectadores? ¿No es suficiente?"

Sue planta sus manos en el escritorio y se inclina hacia la cámara.

"Pues entonces, también entrevistaré a Santana Lopez, Brittany Pierce y a la enana. ¿Todavía no es suficiente para ustedes?"

La cámara enfoca solo la cara de Sue.

"Pues entonces les diré que voy a entrevistar a las cuatro al mismo tiempo. ¡Sí señor, han oído bien! ¡En directo por televisión, yo, Sue Sylvester, entrevistaré las criminales más buscadas por todo el país! ¡Y no sólo eso, seré la primera y única persona que las una desde su captura!"

Sue ríe triunfantemente mientras la cámara se aleja.

"Así que conecten sus televisores a este canal la próxima semana, espectadores, para presenciar una de las entrevistas más esperadas. Les voy a someter a preguntas difíciles de evitar, los por qué y los cómo que nadie más ha podido extraerles. ¡Y no descansaré hasta que mis preguntas, y las de ustedes, sean respondidas!"

Sue hace la forma de C con su mano.

"¡Y así es como lo veo!"


La canción de El Mundo de Sue suena.

Sue se sienta en un traje chaqueta blanco y con una camisa roja, mirando orgullosamente a la cámara. Se encuentra delante de una pared de tocho blanca que tiene una ventana tintada en ella. A cada lado de la ventana hay un guardia de la prisión en uniformes con armas.

"Buenas tardes, señores y señoras. Les hablo en directo desde el Reformatorio para mujeres de Ohio donde Quinn Fabray, Santana Lopez, Brittany Pierce y Rachel Berry han sido encarceladas desde hace un año. Cumplen condena por la avalanxha de asesinatos que asustó a la nación hace un año y medio. Haciendo pedazos el país durante un mes, estas chicas sembraron el pánico en vuestros corazones, incluso cuando se preguntaban qué les había pasado para convertirlas en tales bestias sin escrúpulos. ¿Estaba relacionado con la sexualidad? ¿Habían sido habitadas por el demonio? ¿O simplemente habían explotado por la presión de ser perfectas?"

Sue mira profundamente a la cámara, mordiéndose el labio. Su maquillaje y pelo es inmaculado.

"Bueno, ya no habrán más dudas. Delante de mí se sientan estas cuatro señoritas. Hola, chicas"

Las chicas están sentadas en cuatro sillas juntas, con más guardias de seguridad detrás de ellas. No están enmanilladas y cada una de ellas tiene sus manos en su regazo. Delante de ellas hay una mesa grande.

Brittany mira a la cámara que las apunta de vez en cuando, pero no mira a las otras chicas. Santana mira absolutamente hacia adelante. Quinn mantiene sus ojos en sus manos, y Rachel es la única que devuelve la mirada a Sue.

"Decidme, señoritas, ¿Cómo os va la vida en prisión?"

Brittany levanta una mano para rascarse la nariz. Un guardia detrás de ella se mueve ligeramente.

"La comida tipo que apesta, y esta mañana casi me tuerzo el tobillo en yoga. Pero no está mal"

Santana se encoge de hombros sin darle importancia.

"Todo está muy planificado. Eso es una putada, porque no puedo dormir un poco más de la cuenta. Pero pensé que sería peor"

Rachel asiente.

"Esperaba ser molestada por alguien en la ducha, ya sabes, o que me cortasen con algo para asustarme. Pero he de admitir que la única cosa que se acerca a ello fue cuando me coronaron Ídola Americana durante el concurso del último mes. Y lo admitiré, Janice tenía una preciosa voz y una buena entonación, pero no puedes competir con dieciocho años de entrenamiento vocal con simplemente talento."

Quinn no levanta la cabeza ni responde a la pregunta.

Sue pestañea y frunce el ceño como si estuviera pensando.

"¿Y esta es la primera vez que os veis desde que os arrestaron, cierto?"

Brittany sacude la cabeza.

"Nos vimos en el juicio ¿Recuerdas? Estabas ahí entrenadora."

Santana frunce el ceño.

"Ya no es nuestra entrenadora, Britts. No la llames eso"

Sue parece que aprieta los dientes.

"Os sentasteis en mesas diferentes y no podías hablar la una con la otra"

Quinn levanta la cabeza y mira a Sue.

"¿Qué esperas de nosotras exactamente?"

Sue se apoya en la silla.

"Francamente, no lo sé. Las alegaciones de relaciones sexuales entre vosotras y los ruegos incesantes de no ser separadas me llevaron a creer que os echaríais de menos"

Rachel se encoge de hombros.

"De eso hace mucho tiempo. Pasamos muchos años antes de… antes de que nosotras… Da igual, pasamos muchos años sin ser amigas. Luego estuvimos un mes juntas, cierto, pero de eso hace más de un año. La gente cambia"

Quinn apreta la mandíbula ligeramente, y Sue se inclina.

"¡Estáis mintiendo descaradamente! ¿Qué es esto? ¿Un intento para que no os separen más? ¡Pues no funcionara jovencitas!"

Santana pone sus ojos en blanco.

"¿Nos vas a preguntar algo interesante o me estoy perdiendo Anatomía de Grey para nada?"

Sue resopla, ruborizándose.

"¿Por qué matasteis a los Fabrays? ¡Contestad eso!"

Santana vuelve a poner los ojos en blanco.

"Ya lo hicimos. Durante el juicio. Ya sabes, ese lugar en el que tu también estabas"

"¿De qué hablas?"

Quinn niega con la cabeza con una sonrisa.

"¿Te das cuenta de que aquí hay televisiones y que hemos podido ver tu programa? Incluyendo el de la semana pasada. Ese sí que fue un programa interesante."

Los ojos de Sue se entrecierran, luego sonríe.

"¿Qué puedo decir? En ausencia de la verdad, tenemos que llenar los vacíos. Pero ahora mismo tenéis la oportunidad de corregir lo que penséis que no es correcto"

Santana asiente y sonríe.

"De acuerdo. Te vas a enterar. Preguntanos otra vez, Sylvester"

Detrás de ella, uno de los guardias intenta no sonreír.

"¿Planeasteis el asesinato de los Fabrays?"

La cara de Quinn no cambia.

"No"

Sue entrecierra los ojos.

"¿Por qué los matasteis entonces?"

Quinn suspira, mientras que las otras chicas restan en silencio y no se miran.

"Porque me asusté. El me asaltó así que luché. Y ellas me ayudaron porque era su amiga y también estaban asustadas"

Sue parece dubitativa.

"Y si tus reivindicaciones de que era en defensa propia fueran ciertas, ¿Cómo explicas la ola de asesinatos que cometisteis después? ¿No debería una chica cristiana como tu entregarse y afrontar el castigo por el horrible crimen que acababas de cometer?"

Rachel se aclara la garganta.

"Todas teníamos miedo. Es así de simple. Huíamos porque nos estábamos escapando. Los acontecimientos que vinieron después fueron puramente circunstanciales"

Sue sonríe.

"Ah, sí, la poderosa Berry y su frenesí apuñalador. ¿Parece casualidad que la primera persona que matas resulte ser un violador, no crees?"

Rachel sonríe, sin elevar la voz.

"No fue mucha casualidad, en verdad. Estaba ahí para entregarme y un hombre decidió que podía obtener lo que quisiera, si me permites ser un poco dura. Lo que siguió después fue pura defensa propia."

Sue pone sus ojos en blanco.

"¡Oh por favor! ¡Mataste a un hombre porque querías ser parte del grupo! Pudo haber sido un rito de iniciación."

Rachel permanece calmada.

"Déjame preguntarte una cosa, Sue. ¿Crees que una mujer, habiendo sido violada, disfruta fácilmente del resto de su vida?"

"¿Qué tipo de pregunta es esa? ¿Cómo lo sabría?"

"Bueno, habiendo estando durante meses en prisión con otras doscientas criminales, he llegado a conocer varias víctimas de violación. Es más común de lo que crees, Sue. Y esas mujeres, mientras permanecen fuertes y seguras de sí mismas, además de preciosas a pesar de su lucha psicológica constante, llevarán consigo mismas esa experiencia el resto de su vida. De hecho, algunas de ellas perdieron la virginidad en ese despiadado y violento acto. Y por el resto de sus vidas, eso será un gran evento para ellas. Un hecho, Sue, ya que parece que te encantan"

La cara de Sue no muestra expresión alguna.

"¿A dónde quieres llegar?"

"Lo que quiero decir es que pasaré el resto de mi vida sabiendo que he matado a dos personas y he presenciado otras. Esa será mi tormento. Pero mi tormento nunca será que perdí mi virginidad debido a un acto de violencia sexual. No tendré que recordar eso, o superar eso, o encontrar la fuerza que me fue robada por culpa de ello. Tengo suerte, Sue, y prefiero ser acusada de asesinar a alguien en defensa propia que pasar el resto de mi vida deseando haberle matado"

Santana sonríe, girándose ligeramente hacia Rachel, pero sin mirarla.

"Amén"

Sue pausa durante unos instantes, antes de encogerse de hombros.

"Un apasionado discurso, y una noble causa. Pero continuemos. Brittany, mi Brittany, dinos cual fue tu sensación cuando hiciste para realizar aquella prefecta acrobacia en Camp Crook"

Brittany sonríe.

"Tremenda. Sabía que yo nos sacaría de ahí, y tú nos hiciste practicar eso muchas veces. Y en vez de ir hacia arriba, fui hacia adelante, ¡y fue más fácil aún!"

"Fue genial, Britts"

Santana sonríe también, mirando rápidamente a Brittany. Ella se ruboriza ligeramente, mirando a Santana.

"Gracias, San. Me lanzáste prefectamente"

"Hablando de ti, Lopez. ¿Cómo llevas el hombro?"

Santana aprieta los labios.

"Bueno, dolía que te cagas. Me desmayé cuando pasó, y aún quiero demandar a ese imbécil de policía, para que lo sepas. Porque joder, me había rendido y aún así me disparó. Creo que fue un crimen de odio"

"Tuvo suerte de que no fue diez centímetros más abajo y siete hacia la derecha, porque si no le hubiese dado en todo el corazón"

Brittany parece molesta mientras habla.

"Pero no pasó, así que da igual"

Dice apresuradamente Santana.

"Interesante. Espectadores, volveremos en seguida después de los anuncios para seguir hablando con el cuarteto de la muerta y cómo se volvieron unas asesinas sin escrúpulos."


Sue sonríe a la cámara, calmada y relajada.

Las chicas no muestran expresión alguna, excepto Rachel que parece afligida por algo.

"Señoritas, contar a la nación qué sentisteis al matar gente inocente."

Quinn, que miraba a algo fuera de cámara, mueve su mirada hacia Sue.

"Era una sensación muy repugnante, espantosa. No queríamos hacer daño a nadie, tan solo huíamos asustadas"

"Si, Q tiene razón. Al principio era divertido tener un arma y robar a gente. Pero es tan fácil apretar el gatillo que de repente alguien está herido o está muerto."

Sue cruza una pierna encima de la otra.

"¿Y tuvisteis que disparar a Elsa Lafontaine y cinco personas más en Utah para llegar a esa conclusión?"

Santana frunce el ceño, pero es Quinn quien contesta.

"Por desgracia, sí. Y nunca pararemos de pedir disculpas por eso"

Sue se inclina de repente.

"¡Oh, basta ya chicas! ¡Lo disfrutasteis! ¡El poder, el miedo que produce apuntar un arma a alguien y saber que podéis acabar con su vida con la más mínima presión!"

"No."

"No mucho, la verdad"

Quinn y Santana se encogen de hombros mientras que Brittany da un grito ahogado.

"¡Oh Dios mío! ¡He olvidado saludar a mis compañeras en el Bloque Lincoln! ¡Monique, Dominique, Geminique y LaFresia, hola!"

Brittany saluda a la cámara y un guardia detrás de ella ríe.

"Encantador. Está bien, Fabray, siguiente pregunta para ti. ¿Por qué ese cambio en Utah?"

"Ya era suficiente. No queríamos herir a nadie más. Se había acabado"

La atención de Quinn es llevada otra vez fuera de cámara. Rachel mira a la misma cosa, aún molesta.

Sue resopla.

"¡Lopez! ¡Quizá tú hagas que esto valga la pena! Dinos que sentiste al apuñalar a Russel, o disparar a Elsa, o algo por lo que estés en prisión. Y no me vengas con remordimientos."

Santana respira profundamente. Se acomoda en la silla y mira a la cámara.

"¿Cómo fue quitar la vida de otra persona? Bueno, si me hubieses preguntado eso hace un año te hubiese respondido con algo que me hiciera parecer una malota. No te mentiré, es como solía ser. Y luego me inculparon por asesinato y me mandaron a prisión, y me quitaron a Britts. Y también mis a mejores amigas. Y eso debería hacer sentir a una chica débil, pero no fue así. Porque estaba en prisión por asesinato y el Gobierno estaba tan asustado de mí y de mis amigas que nos separaron. Y me di cuenta que nadie sería peor que yo. Que nosotras. No en todo Lima. Íbamos a hacer historia y, hey, a mí eso me mola."

Santana sonríe ligeramente cuando escucha al guardia de detrás de ella reír.

"¿Pero cómo me sentí al matar a alguien? Bueno, Sylvester, antes no me importaba. Pero ahora que he pensado en ello, ya sabes, recrear una y otra vez toda la historia en mi cabeza, tengo que decir, que me siento una mierda. ¿Quién soy yo para quitarle la vida a alguien? ¿Y quién es el Gobierno para quitarme la mía? Simplemente, todo es un puto desastre, y yo y mis amigas vamos a pasarnos el resto de nuestras vidas encerradas para que la gente pueda sentirse mejor consigo misma o lo que sea que les hace dormir por la noche. ¿Pero sabes qué? Pero hubo una vez en que ninguna de nosotras había matado a nadie. Y luego lo hicimos. Así que ¡hey! Sentiros seguros en vuestras casitas sabiendo que nosotras estamos encerradas y no podemos atraparos. Pero aún así, no estáis seguros, y nunca lo estaréis, porque hay gente ahí fuera, andando a su libre albedrío, que podrían destrozaros la vida mucho peor de lo que pueden hacer un grupo de chicas asustadas luchando por su libertad"

"Bueno, eso…"

Santana levanta la mano, mirando a Sue, quien cierra la boca frunciendo el ceño curiosamente.

"No he terminado. Antes de que esta entrevista continúe, solo quiero decir que agradezco la oportunidad que se nos ha brindado para poder expresar nuestras opiniones en televisión. Gracias, ex – entrenadora, por los contactos que puedas tener y hacer que esto sea posible"

Sue parece halagada y confundida a la vez.

"No fue fácil, pero nada se interpone en el camino de Sue Sylvester hacia la verdad."

"Tengo que decir, Sylvester, que tener tu propio programa gracias a cuatro de tus estudiantes es como si… No lo sé…"

Santana mira directamente a cámara, inclinándose y levantando una ceja.

"Como si el destino te ha echado una mano"

Sue frunce el ceño aún más, y sacude la cabeza ligeramente.

"Si bueno, esto es lo que hay. Muy bien, nariz cantante, te toca. ¿Estás involucrada en una relación lesbiana con Quinn Fabray? Dicen por ahí que habéis estado destrozando camas desde hace años, lo que me hace decir, Q, que estoy verdaderamente decepcionada en ti. Es que, vamos a ver, una cosa es probar cosas y la otra es elegir a este mini-Shuester cantante por encima de un gran abanico de posibilidades…"

Se escucha una sirena de fondo. Dos de los guardias parecen escucharla, se miran, y desaparecen de cámara.

"Ese rumor no es cierto"

La voz de Rachel es tranquila y traga visiblemente. Quinn apreta los labios.

"Es ridículo"

La voz de Quinn es suave. Débilmente, se escuchan de fondo gritos.

Sue mira fuera de cámara, preocupada.

"¿Qué? ¿Qué quieres decir con que hay…?"

El programa se corta y aparece Jessalyn Briggs, que se sienta en un escritorio con una expresión de shock en su cara.

"Señoras y señores, interrumpimos la conexión en directo con el Reformatorio para Mujeres de Ohio porque… no me lo puedo creer, se ha producido un motín. Repito, las internas del Reformatorio para Mujeres de Ohio, donde están encarceladas más de doscientas mujeres, han empezado un motín. El director de la prisión, James McDonnell nos ha asegurado, está ahora mismo asegurando a Sue, que se detendrá el motín y… ¡Oh Dios mío!"

Jessalyn apreta su mano en su oído, abriendo la boca.

"No podemos…"

Salta, mientras su mano cubre su boca.

Se vuelve a la prisión, donde Sue Sylvester aparece en pantalla mirando a cámara. Parece agitada. A su lado, Quinn Fabray tiene un arma en sus manos y apunta a la cabeza de Sue.

Finn Hudson también está en la pantalla, con sus brazos alzados y casi llorando. Santana apunta un arma en su dirección.

Una tercera persona se encuentra con ellos, también con los brazos alzados. Lleva traje y parece que esté a punto de morir o de miedo o de vergüenza. Brittany apunta una tercera arma hacia él.

Rachel aparece en el centro de la pantalla, con un arma en sus manos apuntada hacia el suelo.

"¡Buenas tardes, América! Mi nombre es Rachel Berry, y les hablo en directo desde la prisión en Ohio. Ahora mismo, como deben haber escuchado, hay un motín en esta prisión. Más de doscientas mujeres se encuentran ahora mismo luchando contra, bueno, unos trescientos guardias. Y además, hace poco escuche decir al Director, el que está detrás de mí, decir que ya no se puede encontrar buen personal, y especialmente para una prisión."

Rachel se ríe de forma natural.

"En fin, estoy segura de que os preguntáis qué hacemos en vuestras pantallas. Bueno, la cosa es, que hemos decidido que si no aparecemos en directo, vamos a matar más gente. ¿Qué tal os parece eso?" Vuelve a reír. "Por ejemplo, podríamos matar a éstos tres de aquí detrás, el cual uno de ellos es una figura de autoridad en nuestra comunidad y los otros dos son muy queridos por la gente que nos está mirando ahora mismo"

La cara de Sue se oscurece cuando mira a Rachel.

"Así que depende de vosotros, periodistas y reporteros. Si queréis cortarnos por cualquier razón, sencillamente mataremos uno de estas encantadoras personas que tenemos detrás. Por supuesto, no queremos, y nos gustaría que esto fuera lo más ameno posible. Así que si terminan muertos, no será nuestra culpa. Será la vuestra."

Sonríe.

"¿Finn? ¿Te importa coger la cámara y grabar esto por nosotras? Me temo que el cámara está muerto y dentro de poco nos tendremos que mover. Por cierto, ¿Brittany, la puerta?"

Finn está temblando y sale del enfoque. La cámara se tuerce un poco como si fuera levantada, y Brittany busca por los bolsillos del Director para después quitar un grupo de llaves y saliendo de cámara.

La cámara sigue al grupo mientras Rachel sale primera por la puerta, apuntando su arma al Director y a Sue mientras salen por la misma. Quinn los sigue con su arma alzada en sus espaldas. La cámara los sigue, girándose para enfocar a Santana, quien les sigue, y levanta el arma.

"¡Mira hacia adelante, Finncompetente!"

Brittany aparece en el enfoque, apuntando a Sue y al Director mientras que Rachel para y espera que el grupo le adelante.

"Lo siento, Finn, por esto. Pero has de entender que no tengo opción"

Sale del enfoque y Santana trota hasta encabezar el grupo mientras avanzan por el pasillo.

Hay gritos, y suena una sirena, ambos provenientes de la dirección a la que se dirigen. Después de unos instantes, un grupo de mujeres aparecer por la puerta al final del pasillo. Su líder es una chica alta con piel olivada y morena, tiene un pañuelo alrededor de su frente y tiene tatuada una lágrima bajo su ojo derecho.

Santana trota hacia ella, se abrazan ligeramente antes de gesticular hacia otra puerta. Brittany les lanza el set de llaves.

Quinn se gira a la cámara.

"Si alguien nos dispara, nosotros dispararemos a Sue, a Finn, al Director. Morirán todos. Aseguraros de que saben eso."

Se puede escuchar la voz de Finn, aunque la cámara continúa siguiendo al grupo mientras más internas se unen a él, agarrando cualquier arma que pueden.

"Rach, no lo hagas. Te quiero. Por favor, no hagas esto"

La voz de Rachel no se puede escuchar, los gritos de las internas son demasiado altos.

El director gira su cabeza, con la cara afligida.

"¡Parad! ¡Todas! ¡No os atrevais! ¡No saldréis de aquí!"

Sue es trajinada por la multitud de gente a su alrededor.

"¡Vigilad conmido! ¿No sabéis quién soy?"

Brittany sigue apuntando su arma hacia ellos, las internas dejando suficiente espacio para ella, Quinn, Rachel, Santana y la nueva chica, de manera que puedan mantener sus armas alzadas.

Continuaron por otro pasillo, bajaron unas cuantas escaleras para después llegar a una puerta de barras de hierro.

"¡Ábrela!"

El Director se ríe de Santana mientras ella intenta abrirla sin éxito.

"¡Esa puerta requiere apertura desde el otro lado, estúpida zorra! ¡Nunca saldréis de aquí!"

Santana pone los ojos en blanco, andando hacia la cámara hasta que se encuentra frente de ella.

"Escuchad, imbéciles, dejadnos pasar o mataremos a uno de estos. Llegados a este punto, ni siquiera me importa quién es, aunque si el Director me vuelve a llamar estúpida, lo mataré aquí mismo solo por diversión."

El pecho de Sue está agitado mientras mira como las mujeres de su alrededor gritan y ríen. Golpean las barras mientras los guardias en el otro lado elevan sus pistolas, inseguros.

Santana vuelve a las barras.

"¡Abrid la maldita puerta o empezamos a matar!"

Uno de los guardias sacude la cabeza furiosamente.

"¡Ni de coña! ¡No saldréis de aquí!"

"¿En serio, tío? ¿Vas a dejar morir estas personas en directo por televisión en lugar de abrir la puerta?"

El hombre traga saliva mientras la cámara lo enfoca.

"¿En directo? ¿Estáis en directo?"

Santana apunta con el arma a Sue pero mantiene sus ojos en el guardia.

"Contaré hasta cinco. Uno."

El guardia mantiene su arma apuntada a Santana.

"Dos."

La cámara va alternando su enfoque entre Santana y el guardia, mientras se escuchan más gritos detrás del grupo. Más internas han dejado atrás a los guardias que quedaban dentro de la prisión.

"Tres."

El guardia empieza a temblar, mirando al Director, que ahora sacude su cabeza furiosamente.

"Cuatro."

"¡Oh por el amor de Dios!"

Sue agarra el arma de Santana, girándose y apretando el gatillo.

El Director cae hacia atrás, la sangre salpicando a las internas que estaban a su alrededor.

"¡Abre la puta puerta!"

Sue chilla, sus ojos le brillan mientras Santana se queda sorprendida mirándola.

"¡Nunca me he sentido tan viva!"

Quinn mira nerviosamente detrás de ella, más atrás de la cámara.

La puerta se abre mientras Sue apunta a los otros guardias.

Brittany le mira a Quinn sorprendida mientras el grupo empieza a pasar la puerta.

La voz de Finn se escucha muy floja.

"Oh Dios mío. Oh Dios mío. Oh Dios mío."

Sue toma el mando, gesticulando al grupo para que la siga mientras se dirigen a las puertas principales del edificio, salen de él, y avanzan hasta la furgoneta del canal.

La cámara sigue a Santana mientras ella se mete en la furgo, arrebata la pistola de las manos de Sue y la fuerza a entrar dentro. Brittany las sigue, luego Quinn. Algunas internas entran con ellas, antes de que la cámara entre también.

La furgoneta se enciende y Quinn aparece en la pantalla.

"Seguid en directo, o disparamos a Sue y Finn. Y si vemos a alguien seguirnos, o helicópteros, también les dispararemos. Mataremos a todo el mundo. Pararemos y mataremos al primero que veamos andando por la calle. Seguid en directo."

La parte posterior de la furgoneta está oscura. Doce chicas están metidas en un espacio pequeño, sin Rachel y Santana. La cámara enfoca al conductor, Santana mientras Rachel aparece en el asiento del copiloto. Mira a la cámara cuando le enfoca a ella.

"Enfoca a las chicas, Finn"

La cámara cumple.

Se queda con las chicas en la parte posterior de la frugoneta. Quinn está pensativa y Brittany se muerde el labio.

Después de media hora, la furgoneta se detiene.

Quinn abre la puerta corrediza. La mayoría de chicas salen. Las únicas que no son la chica con el pañuelo y el tatto de una lágrima en su ojo, Sue, Brittany y Quinn.

Se escucha el sonido de una puerta cerrándose.

La cámara enfoca a su alrededor cuando la furgoneta arranca otra vez, y continúa cuando la furgoneta avanza por un camino rocoso.

La chica con el pañuelo se mueve hacia el frente, murmurando suavemente en la oreja del conductor. La cámara la sigue, pero Quinn golpea a Finn, así que se queda detrás.

Veinte minutos después, la furgoneta se vuelve a detener.

Quinn vuelve a abrir la puerta corrediza.

"Fuera"

La cámara sale de la furgoneta. Los rodea un bosque.

"Esto es ridículo"

Sue sale de la furgoneta, manos detrás de la cabeza mientras Brittany la sigue con un arma apuntándola en la espalda.

Rachel se úne al grupo, apuntando el arma a la cámara.

"Hora de bajarla, Finn"

Mientras la cámara se está bajando, se escucha un grito proveniente de la furgoneta.

"¡Que te den, Rose!"

Es la voz de Santana, y luego un disparo se escucha, haciendo saltar a todo el mundo.

Santana aparece en el enfoque, con sangre por toda la cara. Apunta el arma a Sue, luego a la cámara con los ojos entrecerrados. Decide cambiar su objetivo por el chico.

"¡Estoy harta de esta puta cámara! ¡El Director está muerto, y también Rose! ¿Y sabéis qué, América? ¡Vosotros también!"

Apreta el gatillo, y la pantalla se vuelve negra.


"Santana Lopez, explique al jurado, en sus propias palabras, qué es lo que causó que usted y sus amigas escaparan de Lima después de asesinar a Russell y Judith Fabray."

Santana respiró profundamente, estremeciéndose cuando notó el dolor en su hombro al respirar. No podía parar de mirar a Brittany, deseando pasar de este jurado y agarrar a la chica. Agarrarla y abrazar para no soltarla nunca más.

Esto era una mierda.

"No sabíamos qué hacer. Estábamos asustadas, horrorizadas, por lo que habíamos hecho" Cerró sus ojos durante unos segundos, intentando expresar toda la culpabilidad que pudo reunir. ¿Quizá podía empezar a llorar? Eso haría relajarse al jurado. "Ese día fue espantoso. Probablemente el peor día de mi vida. Perdí mi inocencia, mi hogar y mi família. Sí, huímos. ¿Pero qué sentido tiene cuando no tienes a dónde ir?"

Su abogado asintió comprensivamente, girándose para mirar al público y asegurarse de que todo el mundo prestaba atención.

Miró a Brittany otra vez, quien le dio la más pequeña de las sonrisas.

Usó esos ojos como antorcha. Diría lo que fuera siempre y cuando pudiese mirar a esos ojos el resto de su vida.

"Hablemos del día de su arresto. Diga al jurado, y a la corte, los eventos que llevaron a su herida, una herida que le pudo haber quitado la vida."

"Sabíamos que nos estaban siguiendo. Es que a ver, no podíamos huir para siempre. Teníamos diecisiete años, y no conocíamos a nadie que nos pudiera ayudar. Estábamos huyendo pero seguíamos asustadas, y éramos ciegas, e hicimos un pacto para parar de matar gente, y rendirnos una vez nos atraparan. Así que por ello nos rendimos. Salimos de la gasolinera sin armas, con los brazos alzados como ellos querían. Era…" Ahí estaban las lágrimas que había buscado. Se limpió una, asegurándose de hacer un gesto de dolor cuando lo hizo. "… Como una sensación de alivio, ¿Saben? Se había acabado, podíamos parar de huir y de estar asustadas. Y antes de que me diese cuenta, hubo esta explosión de… de dolor, muchísimo dolor en mi pecho como… pensé que me iba a morir. Y no podía adivinar el porqué, ¡Me había rendido! Creía que la policía, no sé, creía que respetaban a las personas que se entregaban y yo… Quizá es porque soy homosexual, no lo sé…"


Brittany respiró para tranquilizarse. Podía visualizar a la entrenadora en el público, frunciendo el ceño hacia ellas. ¡Y ahí estaba Finn! Miró alrededor buscando a alguien más que pudiese conocer, pero la mayoría de ellos eran personas con pinta de ser severas en trajes.

Quinn parecía tan triste sentada ahí, robando miradas a Rachel. Rachel la miraba e intentaba sonreír, aunque las lágrimas en sus ojos le daban un toque muy trágico.

Y ahí estaba Santana, mirándola. Quería sonreír, reír, pero no lo hizo. Porque sí, esto no molaba, pero Santana estaba viva. Había mantenido su promesa.

Las primeras semanas en la celda de retención, o como fuera que le llamasen, habían sido lo peor. Estaba convencidísima que Santana había muerto y de repente no le importaba si la encerraban, o la empujaban dentro de un agujero negro o lo que fuera que le fuera a pasar. Por primera vez, ella también quería morir.

Pero entonces, el guardia amable habló con ella una noche y le dijo que la chica que amaba se había despertado y que todo se arreglaría.

Así que ahora había todo este juicio, y se avecinaba una larga vida en prisión, incluso la pena de muerte. Pero aún podía mirar a esos ojos, al otro lado del juzgado, al otro lado de la prisión, al otro lado del mundo si se daba el caso, y sabía que esos ojos la miraban a ella, y solo a ella.

Ah sí, le habían hecho una pregunta.

"Empezamos a robar porque estábamos hambrientas, y era peligroso ir a un motel. Las ciudades también estaban descartadas. Teníamos material para acampar, pero el coche de Rachel es bastante pequeño así que teníamos que robar comida constantemente. Y no queríamos disparar a nadie, simplemente queríamos golosinas y más sopa. Bueno, ellas querían más sopa. Yo odio la sopa. No entiendo muy bien lo qué es. ¿Comida? ¿Una bebida? Parece vómito. Es que, a ver, tu lo bebes, y tu cuerpo no ha de hacer nada para convertirlo en vómito. No entiendo por qué le gusta a la gente."


Rachel no podía creer que Finn Hudson estaba sentado ahí mirando. ¿Qué hacía ahí? ¿Y al lado de Sue Sylvester? Esto era un suplicio. Ni de coña iría ella a un juicio si él… bueno, hubo un tiempo en que ella hubiese atendido por cumplir, vestida en su mejor atuendo de Jacqueline Kennedy y reclamando la inocencia del chico de cara a la galera. ¿Aún se llamaba galera?

No iría al juicio para simplemente tener una oportunidad de… ¿Por qué estaba ahí? No ofreció apoyo alguno, y estaba sentado al lado de una mujer que las había ayudado a reivindicare delante de los ojos del…

Quizá era el poder del amor, o el hecho de que Quinn parecía tan enfadada, pero no podía entender qué había visto en el chico. Sí, tenía una cara bonita y era dulce pero… era tan estúpido…

"…Su vehículo, Señora Berry. ¿Puede contar al jurado por qué ofreció su medio de transporte personal para ayudar a tres chicas que, por lo que hemos entendido de otros testigos y sus propias palabras, no eran sus amigas?"

Rachel se concentró en la cara de la mujer durante un momento, antes de inevitablemente mirar a Quinn otra vez.

Dios, incluso ahora era preciosa.

Tenía que hacer esto correctamente.

"Existía una historia de rencor entre nosotras, cierto. Sin embargo, le reto a que no encuentre un solo grupo de chicas que no le suceda lo mismo. En un momento u otro, peleamos. Nos reñimos, si me permite, sobre los asuntos más ridículos porque seguimos siendo un grupo en crecimiento, y nos enseñan a sobreponernos delante de otros. En el instituto se aprende, es verdad, pero una de las lecciones que he aprendido recientemente es que no se aprende juntos, sino que es una competición para ver quien aprende primero. Sobre sexo, por ejemplo, o amor. Quien entra en la división de honor, o quien aprende a hacer un touchdown primero. Has de pelear para estar en cabeza, bajo la creencia de que si no lo haces, tu vida adulta será un fracaso."

La abogada abrió la boca para hablar, pero Rachel continuó rápidamente.

"Lo que deberíamos aprender es que, si lanzas un cuerpo humano en el medio de un bosque, a pesar de su inteligencia, o fuerza, o popularidad, al final de la semana, tan solo tendrás un cuerpo humano muerto. Sin embargo, si tu lanzas un grupo de humanos en un bosque, al final del mismo margen de tiempo habrán hecho del lugar, su hogar."

Se escucharon risas de fondo y notó como se ruborizaba cuando se dio cuenta que Finn intentaba no reírse. ¿En serio?

"Nos necesitamos. Simplemente nos necesitamos. Sí, en un ambiente competitivo no éramos conocidas por nuestra amistad, pero ¿en un ambiente de supervivencia donde no teníamos a nadie más que nosotras? No sé si alguien en ésta sala lo experimentará nunca, pero esta experiencia te cambia. Cambia la forma en que ves a las otras personas. Nuestra amistad y nuestro amor…" Ahí estaban los ojos de Quinn, mirándola de tal forma que enmudeció durante unos instantes. "…No existía al principio. Pero solo porque no exista al principio, no significa que nunca pueda existir"

"¿Y fue este amor y amistad lo que os llevó a las cuatro a matar?"

"Por supuesto que no. Fue ese amor y esa amistad lo que nos alentó a hacer lo que hiciera falta para sobrevivir. Si puedo ofrecer una frase de María Teresa que creo apropiada para el jurado… dice así: 'Si no hay paz, es porque hemos olvidado que nos necesitamos'. Este es el resumen. Nos necesitamos. No sé como explicarlo de otra forma…"

¿Estaba Quinn llorando? También sonreía, pero al mismo tiempo Rachel quería romper los grilletes en sus pies para poder ir hasta la chica y limpiar sus lágrimas. Decirle que ella era el amor de su vida, que la quería.


Quinn estaba en el estrado. Ahora era su oportunidad para tomar total responsabilidad para el lío que había creado.

Bueno, la mayoría. Las otras tres habían hablado primero y habían aceptado su culpa, y eso no podía ser. La pena de muerte aún era una posibilidad.

Aún así, escuchar a las otras tres hablar le había hecho algo a su corazón. En toda esa oscuridad aún había un rayo de luz. Porque no la culparon, incluso ahora, incluso con el resto de sus vidas completamente arruinadas.

Amigas. Amigas de verdad. Más de lo que esperaba tener.

"Sé que es mi culpa que se involucraran. Lo admito. Debí entregarme al principio, y tomar toda la responsabilidad. No puedo decir por qué no lo hice, pero… entré en pánico. Todas lo hicimos. Hay… no culpo ni a los medios de comunicación, ni a las películas ni nada de eso, pero la mayoría de ellos muestran que se atrapa a todo el mundo y que los mandan a la prisión y que eso es el final, ¿Saben? Esa es la cuestión. Los atrapan y ya no les queda nada. O mueren. Así que… No quería que eso fuera mi final. Tenía diecisiete años, y mi vida acababa de empezar y en cambio sentí como… como si terminase. Aunque, para ser honesta, lo sentía de mucho antes. Pero no… no soy alguien que se estira y deja que las cosas pasen. Así que luché contra ello, me escapé, e intente… Intenté aguantar hasta el final, el mío y el de mis amigas. Estaba mal, lo sé, y por ello lo siento mucho."

Miró al jurado, a la audiencia, al juez. Pero sus palabras eran para las tres chicas sentándose delante de ella, separadas por abogados y sin permiso para que hablaran entre ellas. Las miró a cada una, detenidamente.

Cuando sus ojos encontraron los de Rachel, se quedaron ahí.

"Pero no me arrepiento de lo que sucedió después. Ojalá la gente no hubiese muerto. Pero lo que siento ahora no lo cambiaría por nada del mundo. Por nada."