Navidad Total Drama: Celebrando en casa

Sumary: Después de un largo año, nuestros campistas favoritos desean pasar una calmada navidad en compañía de sus seres queridos, ¿lograrán su objetivo o simplemente se llevarán una gran decepción en la noche más importante del año?

Capítulo 4: Encerrados con una guitarra: Navidad en casa de Trent I

Disclaimer: Total Drama no me pertenece, nunca me ha pertenecido y jamás me pertenecerá. Le pertenece a otras personas cuyos nombres no me acuerdo en este momento… el punto es que no me pertenece.

Bueno, aquí vamos con el caso TXG. Espero que les guste.

Vamos con el fic:

Trent estaba sumamente cansado. El día anterior, había asistido a un cumpleaños hasta altas horas de la noche. No era de tomar bebidas alcohólicas, pero bebió solo porque se trataba de su mejor amigo de la infancia. Le dolía la cabeza. Claro de su mamá no se había enterado de su pequeña salida, sino lo hubiera castigado de por vida por haberla desobedecido. Su padre había sido su cómplice número 1, él entendía la situación de su hijo; ya que, de joven, el también tuvo una madre sumamente protectora.

El sueño relajante de Trent fue interrumpido por una llamada de su celular. Era Luis, el cumpelañero del día anterior. También estaba sufriendo las secuelas de la noche anterior.

-¿Aún no despertabas? Vaya, sí que resultaste ser un experto en bebidas

- No estoy tan acostumbrado a tomar cerveza como tú

-Pero tú te tomaste 9 botellas de cerveza demasiado rápido, eso fue una exageración

- Sí, fue genial… pero estaré bien mientras que mi mamá no se entere

-En eso tienes razón, la conozco muy bien. Además, no deberías darle preocupaciones mientras está gestante. Bueno, tengo que ir a visitar a mi abuela. Se lo prometí ayer cuando estaba bebiendo…

-Sí, lo recuerdo. La llamaste a la mitad de la noche llorando y diciendo que la querías mucho…

-Bueno, tengo que ir. Adiós.

Trent tiró el celular a la canasta de ropa sucia. No quería hablar con nadie; sin embargo, recordó que en el botiquín de su mamá había una pastilla para la resaca.

Se cambió y bajó con cuidado las escaleras para no caerse. Cogió la pastilla y la tomó con un poco de agua. Procedió a desayunar cereal con leche como si fuera una mañana común y corriente. DE pronto, escuchó un grito:

-¡Trent!- Era su mamá.

Corrió hacia el segundo piso rápidamente. El grito provenía de su habitación. Al entrar, vio a su madre, una señora embarazada casi de 9 meses, parada a la mitad del cuarto.

-¿Qué ocurre, mamá?

-¿Por qué tu habitación huele a alcohol?

- Pues…

Trent no sabía qué contestar. Había sido atrapado. Se quedó silente, tampoco quería meter a su papá en problemas.

-Responde, Trent… Bien, ya que no hablas…-cogió la guitarra de su hijo y se la llevó

-Espera, mamá

-No, esto te enseñará a no mentirme. Seguramente, ayer te fuiste a esa fiesta y bebiste… y no vayas a tratar de ocultar el hecho de que tu padre te ayudó a ir

-¿Cómo lo sabes?

- Por favor, no soy tonta. Conozco a tu padre desde los 14 años y sé cuando él te ayuda a hacer algo que yo no apruebo… De todas formas, te quedarás sin la guitarra hasta nuevo aviso.

La señora se retiró del dormitorio. Embarazada o no, seguía siendo muy estricta con Trent. A pesar de todo, el buscaría su instrumento musical favorito cuando ella saliera de casa para su chequeo prenatal.

El músico estuvo casi toda la mañana mirando la televisión esperando el momento adecuado para ir en la búsqueda de su preciado tesoro; sin embargo, su mamá no salía. Su esposo se levantó tarde, ya que era su día libre. Bajó de su habitación y saludó a su hijo. No hizo ningún comentario respecto a la fiesta, puesto que la señora ya había saldado cuentas con él respecto a la complicidad que tuvo con la salida de su hijo.

La espera se hacía eterna.

De pronto, escuchó un gemido proveniente de la cocina. Era de su mamá, estaba pidiendo ayuda. Estaba sintiendo unos dolores insoportables. Trent entró rápidamente para ayudarla. Llamó a su padre para que la llevara al hospital. Parecía que iba a dar a luz…

El señor no demoró mucho en llegar, preparar todo lo necesario y llevarla. Trent tenía grandes deseos de ir para conocer a su nuevo hermano, pero no lo dejaron. Alguien tenía que cuidar la casa en la ausencia de los padres.

Ahora Trent se encontraba emocionado. Un nuevo miembro de la familia iba a nacer, después de tanto esperar. Incluso se había olvidado de buscar su guitarra. Se acomodó al lado del teléfono para esperar la llamada de su padre dando la buena noticia. De pronto, alguien tocó el timbre de su casa.

Era Gwen, su gótica novia. Estaba un poco molesta porque Trent no le había contestado el celular en todo el día.

-Perdón, es que en la mañana se cayó en la cesta de ropa y me olvidé de buscarlo.

- Bueno, no importa… ¿y por qué tan ansioso?

- Mi mamá acaba de ir al hospital… parece que va a dar a luz

- ¡Eso es increíble!

Gwen lo abrazó con fuerza. También estaba muy emocionada por la noticia. Decidió quedarse en casa de su novio hasta que recibiera la llamada.

Las horas pasaron y nada ocurría… hasta se volvió un poco aburrido. Trent tenía ganas de ir al hospital en su bicicleta, pero sabía que no podía dejar la casa sola. Tenía que tener paciencia…

- Y, bien… ¿qué has hecho todo el día además de esperar la llamada?- le preguntó Gwen- Es un milagro que no estés con tu guitarra…

- Ayer fui a la fiesta de Luis y llegué tarde… mi mamá se enteró y me quitó mi guitarra

- ¿Cómo se enteró?

- Mi cuarto olía alcohol

- Vaya, no conocía ese lado de ti, Trent.. JAJAJA

-Yo tampoco... y ¿qué hay de ti?

-Estaba hablando con Duncan

- ¿Hablando con Duncan? Y… ¿sobre qué hablaban? No es que desconfíe, ni nada de eso, es simple curiosidad…

-Tranquilo, tenía problemas con Courtney

- ¿Y tú lo consolabas?

- NO! Lo que pasa es que su madre iba a preparar una cena navideña y Courtney no quería que él fuera.

- ¿y qué le recomendaste?

- Que fuera si él quería, de todas formas, algún día tendrá que enfrentarse a la familia de su novia. Espero que le vaya bien.

- No me lo imagino en una cena con la familia de Courtney…

- Yo tampoco….

Ambos comenzaron a reírse. Era demasiado cómico imaginar esa situación; sin embargo, sabían que no debían bromear mucho con ese tema, puesto que podría pasarle de verdad.

La noche llegó y seguían sin recibir la esperada llamada. En el hospital, la señora aún estaba en trabajo de parto. No estaba totalmente lista para dar a luz; no obstante, su esposo ya no podía esperar. Hasta las enfermeras quería que el bebé naciera lo más pronto posible, puesto que tenían prisa por regresar a sus hogares para celebrar la Noche Buena.

Gwen subió al segundo piso para ver la habitación del nuevo miembro de la familia. El dormitorio estaba muy bien decorado. Tenía una cuna para recién nacidos, muchos juguetes y adornos festivos. No era de su gusto en particular, pero estaba bien para el bebé. Trent entró detrás de ella. Al ver la habitación, le entró de nuevo el entusiasmo por su nuevo hermano. Justamente iba a nacer para navidad. De pronto, la puerta se cerró por el aire. Gwen se asustó ya que era claustrofóbica. Corrió hacia la entrada y trató de abrirla

- Trent…- dijo nerviosa

- ¿Qué ocurre?

- No abre la puerta…

- ¿Cómo que no abre?- se acercó y trató de abrirla, pero no pudo- Gwen, tienes razón… estamos atrapados

Bueno, están encerrados. Pobre Gwen…

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Mei