Navidad Total Drama: Celebrando en casa

Sumary: Después de un largo año, nuestros campistas favoritos desean pasar una calmada navidad en compañía de sus seres queridos, ¿lograrán su objetivo o simplemente se llevarán una gran decepción en la noche más importante del año?

Alejandro: Si decides quedarte 2

Disclaimer: Total Drama no me pertenece, nunca me ha pertenecido y jamás me pertenecerá. Le pertenece a otras personas cuyos nombres no me acuerdo en este momento… el punto es que no me pertenece.

El penúltimo episodio… bueno, no tengo mucho que decir ahora, así que pasemos al epi!

Heather se detuvo frente a la puerta de la casa de playa. Miró el timbre, pero no lo tocó. Tenía varios motivos por lo que podía salir corriendo de allí. El principal: Alejandro sabía cómo sacarla de sus casillas con facilidad.

De todas formas, ella tampoco quería regresar a su casa. Había caminado mucho como para volver. Por otro lado, por una extraña razón, no quería que Alejandro estuviese solo en un día tan importante. Sabía que si hubiera optado por quedarse en casa, su conciencia no la hubiera dejado en paz ni un solo segundo.

-¿Por qué tuve que contestar esa llamada?- dijo para sí molesta- Debí tirar el celular por la ventana cuando comenzó a hablar

Se sentó al lado de la puerta pensando si debía tocar el timbre. Observaba a cada persona que pasaba por allí. Todas tenían algún apuro navideño de último momento. De pronto, notó que el resto de casas que estaban ubicadas cerca a la playa no tenían luz.

- ¿Heather? ¡Qué sorpresa!- escuchó repentinamente. Era Alejandro, quien, cansado de esperar, había abierto la puerta - ¿Por qué estás aquí sentada? Hubieras tocado el timbre y yo te hubiera dejado entrar gustosamente

- No pensaba entrar a tu casa

-Sí, claro. Pero, bueno, entra ya que estás aquí

Heather ingresó lentamente mientras observaba la lujosa casa de playa de Alejandro. Podía observar la televisión de 50 pulgadas, la radio llena de CDs, todos los adornos de cristal, una cocina llena de comida… Ambos estuvieron en silencio por unos minutos, estaban algo incómodos. Ninguno sabía qué decir para romper el hielo. Heather se acercó a la ventana y observó la calle.

- ¿Cómo es que las demás casas no tienen electricidad y la tuya sí?- preguntó

- Cuando mi padre mandó a construir esta casa, hizo instalar electricidad con un moderno sistema que funciona con la energía del viento.

- Impresionante…

- Y… bueno, veo que decidiste venir después de todo

-Sigue soñando. Solo paseaba por aquí y como vi tu casa, decidí sentarme un rato a descansar.

- Sí, claro. Voy a fingir que te he creído cada palabra para que no te incomodes

-¡Digo la verdad!- exclamó muy molesta

-Conozco esa mirada tuya, Heather- respondió con aquella sonrisita que ella detestaba- Tus ojos siempre te traicionan cuando mientes.

-Deberías agradecer que estoy aquí. Ni yo misma sé qué hago aquí. Es más… me voy inmediatamente

-¿Vas a irte caminando? Ya es algo tarde. Además, tú vives al otro lado de la ciudad, si mal no recuerdo.

- Le pediré a alguien que me lleve

- Sí, claro. ¿Quién de tus conocidos vive cerca de aquí y sabe conducir

- Pues…

-No tienes ninguno, admítelo. Tendrás que quedarte

- Primero muerta…

Heather sacó su celular y comenzó a buscar un número. Presionó llamar y esperó. No pasó ni un par de segundos para que se escuchara el odiado "Deje su mensaje después de la señal" Estaba tan desesperada que, en su intento de salir de allí, había llamado a una de la chicas con las que había tenido mayor número de dificultades de convivencia en el reality… Courtney, pero había apagado su celular ya que se encontraba en plena cena familiar.

Heather buscó otro número. Esta vez, llamó a Gwen. Era la última persona que desearía ver, pero era única, además de Courtney, que vivía cerca de donde estaba. Para su mala suerte, antes de que la gótica pudiese contestar, Alejandro le quitó el celular y lo guardó en su bolsillo.

- No dejaré que te vayas, señorita

- Dame mi celular si no quieres terminar en el hospital

- Interesante propuesta. Lamentablemente, esos no son los planes navideños que tengo en mente.

-¿Y cuáles son?

- Quedarme aquí contigo…

- No sabes cuánto te odio

Heather se sentó en el sofá y prendió la televisión para no aburrirse. Seguían dando lo clásicos especiales navideños que ya había visto más de un millón de veces. Alejandro de sentó a su costado. Solo miraba cómo ella cambiaba de canal rápidamente. Le daba la sensación de que iba a partir el control remoto en dos en cualquier momento.

Al menos, ya no estaba solo. Tener a Heather allí le cambiaba el humor completamente. Le fascinaba verla molesta, sobre todo cuando él era el causante de su mal humor.

Al verlo sentado tan tranquilo y viéndola, le arrojó el control remoto; sin embargo, el latino lo agarró en el aire. Heather le dio 5 segundos para que le devolviera su telefóno celular antes de que explotara. Él ignoró la advertencia y optó por quedarse allí sentado esperando a ver cómo reaccionaba Heather.

Ella se dirigió a la cocina y tomó una lata de gaseosa. Se la tomó de golpe, cualquiera pensaría que era porque tenía mucha sed, pero su propósito era tirársela a Alejandro. Esta vez, no falló. Riéndose por su victoria en el golpe, subió las escaleras hasta el último piso. Se quedó impactada al percatarse de la hermosa vista que tenía desde allí. Podía contemplar el brillo de la luna sobre el inmenso mar cuyas aguas estaban calmadas. Nunca antes había experimentado aquella sensación de paz por dentro de su ser. Se quedó muda y se limitó a quedarse allí parada.

Alejandro subió detrás de ella con la mano en la cabeza Aún sentía dolor por el golpe. Al ver a Heather tranquila, por primera vez, aprovechó y se paró a su costado.