Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"
Capítulo VI
...
Be.-
...
- Devuélvamela.- pidió James de manera tajante y con autoridad.
Edward le envió su mirada más cargada de odio, pero poco a poco fue soltando a Elissa, que a los pocos minutos se había dormido plácidamente, como si los brazos de él fueran el lugar más cómodo… Mi bebé protesto cuando unos brazos fueron reemplazados por otros, pero James la meció hasta conseguir que su sueño siguiera intacto. Me señaló la casa y se adentró con nuestra hija bajo la atenta supervisión de Edward, como si temiera que James no supiese cuidarle de la mejor manera… Su rostro se veía tenso y sus ojos cautelosos y escrutadores, hasta que se perdieron de su vista y la mía
- Creo que es tiempo de que se vaya.- pedí nuevamente
- No hasta que obtenga lo que he venido a buscar.- su postura se recompuso, volviendo a la frialdad de siempre.- Te ofrezco el doble de lo que te pago hasta ahora
- No es cosa de dinero…
- Pon tú el precio y lo pago.- ordenó. Suspiré exasperada ¿Acaso no entendía?
- Esto no se trata de dinero ¡Por Dios! Cuando va a entender que no todo se arregla así
- La mayoría de las cosas sí.- intervino
- La salud de su mujer no.- contraataqué. Su rostro se descompuso una milésima de segundo
- Estamos hablando de tu trabajo, no de mi mujer y mi vida privada
- Lo siento Señor Cullen, pero no voy a volver. No cuando usted siga siendo el hombre frío que veo cada vez reflejado en sus actos y en su mirada. Heidi necesita más que una persona que la cuide. Ella necesita por sobre todo, un marido que atienda sus peticiones, no que pague para que lo hagan por él.
- No soy médico. En ese caso, jamás contrataría a alguien
- ¿No se ha puesto a pensar que la salud de ella, depende mucho más que de unas pastillas o revisiones médicas? ¿No ha pensado quizás, que su mujer lo que necesita es su cariño?.- sus ojos me miraron con odio
- Mi vida privada no es asunto suyo.- recalcó cada palabra.- Estoy aquí, para llevarla de vuelta a mi casa, al cuidado de mi mujer. No pidiendo su opinión o consejos
- Mi respuesta es no. Hasta… Adiós.- me di media vuelta y entré a casa, dejándolo allí.
Caminé presurosa, y observé por la ventana como él estaba en el mismo lugar en que lo había dejado… Su rostro era inexpresivo hasta que su entrecejo se frunció por algún pensamiento. Miró en dirección donde yo estaba, por lo que me moví rápido para ocultarme, aunque igualmente no podría verme a través de las cortinas. Se dio media vuelta y encendió un cigarrillo antes de subir a su auto y arrancar a toda velocidad…
- Creo que tenemos que hablar.- la voz de James me asustó y me giré veloz.- Sobre lo que ha ocurrido allí afuera
- James…- respiré profundo.- Ni yo tengo una explicación.- admití la realidad
- Bella. Mi hija se comportó con él como si fuera la persona más cercana que tuviera.- señaló impresionado.- ¿Esto ha pasado antes? ¿Ella lo ve con regularidad para que se origine esto?.- negué inmediatamente
- Solo lo ha visto tres veces con esta.- aclaré.- Y las tres veces ha sido igual
- ¡Wow! Parece ser que mi hija quiere más a un desconocido que a su propio padre.- caminé y me senté a su lado
- No digas eso James.- acaricié su hombro.- Liz no sabe lo que hace
- Es tan extraño Bella.- comentó pensativo.- Me produce diversas cosas todo esto
- A mi tampoco me gusta. El es una persona demasiado fría
- No con Liz.- rebatió.
- Con ella igual. El otro día ocurrió un evento no muy grato.- esclarecí.- Rose llevó a Liz a la casa de él, y el reaccionó muy mal
- Sin embargo, hoy la miraba como si…- dejó la frase a medias.- Bella, hay una conexión entre ellos. Algo que no se como describir, pero que es tan fuerte de parte de ella, como de él
- El no siente nada ni por su mujer que cada día se consume más y más.- expresé
- No Bella, Liz causa algo diferente en él. Lo pude percibir en su forma de mirarla y de actuar con ella ¿Sabes o tienes alguna idea del por qué?.- negué.
Sin embargo, algo me decía que tenía directa relación con su hija y no creía estar equivocada. James siguió intentando darse una respuesta a lo acontecido, incluso más cuando nuestra pequeña volvió a despertar y le tomó varios minutos poder darse a sus brazos…
La noche llegó y mientras la amamantaba me pregunté ¿Cuan especial era mi hija? Para mí en su totalidad, pero era acaso de igual forma para él ¿Lo era? Sentí temor y no pude evitar el escalofrío que añadió ese sentimiento a mi cuerpo. Rose que estaba sentada a mi lado con su vista fija en sus libros lo notó y me cuestionó. Terminé por relatarle todos los hechos, a lo que ella igualmente se sorprendió, pero al final tuvo que salir con su usual sentido del humor negro
- Bueno hermanita, creo que mi sobrina solamente tiene mejor gusto que la madre.- soltó con una carcajada
- No seas ridícula.- la regañé
- Bella. James no es feo, pero no puedes negarme que don limón está mil veces mejor que tu ex ¿O no?.- puse mis ojos en blanco
- Todo lo que puede tener de guapo, lo contrarresta con su antipatía.- repetí sus palabras de algunos días
- ¿Estará igualmente bueno en otras partes de su cuerpo ocultas bajo la ropa?.- siguió riendo de sus bromas
- Contigo no se puede hablar.- solté molesta
- Es solo una broma Bella.- me empujó juguetonamente.- Y hablando en serio, dicen que los bebés pueden percibir cosas que nosotros no
- ¿Cómo qué?.- inquirí con una ceja alzada
- Quizás Liz puede ver la parte blanca que aun le queda a su alma, aunque sea diminuta.- enfatizó con sus dedos.- Liz aun es un ángel puro, no sería extraño
…
- ¡Bella, te buscan!.- gritó Rose para aparecer 2 segundos después frente a mi puerta
- No sé para qué tanto grito si estabas aquí mismo. La despertaste.- acusé cuando vi a mi hija removerse
- Yo la cuidaré ¡Hey! Te busca una mujer.- señaló la puerta de mi habitación mientras tomaba a Elissa en sus brazos
- ¿Quién?.- inquirí extrañada
- Una mujer chiquitita con los pelos disparados como si hubiese metido sus pequeños dedos a la corriente eléctrica y que viste como una modelo de pasarla. Claro, si tuviera como 50 centímetros más.- se carcajeó
- Iré a ver ¡Y no la muevas tanto! Su estómago está aun repleto, comió hace menos de dos horas
- No hay problema.- respondió haciendo poco menos cabalgar a mi hija sobre su estómago.
Se la quité de las manos y la dejé recostada a su lado. Mi hermana bufó y mi pequeña sonrió cuando besé su cabecita antes de salir. Apenas toqué con mi pié el primer escalón para decender las escaleras, volví a escuchar las risas de Rose y mi hija, y el típico sonido que emitía cuando la hacía saltar sobre ella como si fuera un caballo ¿Cuál de las dos era la niña y la adulta? Bajé sin siquiera sentarme a responder.
En mi sala estaba una chica exactamente como la había descrito Rose, con sólo la excepción que no había detallado lo hermosa que era… Algo en sus facciones me recordó a alguien que no pude precisar en ese momento, sino hasta que se presentó.
- Hola Bella, soy Alice. La hermana de Heidi
- ¡Oh! Hola Alice.- saludé y le indiqué que tomara asiento. Supe de inmediato el motivo de su visita
- Tienes una casa muy linda.- halagó observando. Linda no creía que fuera la palabra, en comparación con la que debía tener ella
- Gracias.- sonreí.- No quiero sonar grosera, pero… ¿Cuál es el motivo de su visita?
- Verás Bella, llegué esta mañana a casa de Edward. Me encontré con la noticia que ya no estás a cargo de mi hermana, así que he salido en tu búsqueda y he dado con tu casa después de consultarle a algunos transeúntes.- señaló sin respirar un solo instante
- Ok.- fue mi única respuesta
- Bella, Heidi te extraña. Ella no ha estado muy bien desde que te fuiste.- mi pecho se oprimió al saber aquello
- Yo lo siento Alice, pero es una decisión tomada.- quise sonar firme, pero el pensar en Heidi no me ayudó
- ¿Qué ha pasado para que tomes esa resolución? Puedes decirme lo que sea ¿Fue acaso por el ogro de Edward?.- pensé mi respuesta. Era claro que ellos no se llevaban bien, pero yo no quería contribuir a mayor hostilidad
- N-no.- carraspee mi garganta.- Tiene que ver conmigo y con mi hija. No quiero perderme tanto tiempo de su acelerado crecimiento.- sonreí para hacerlo más creíble
- Pero puedes llevarla contigo.- señaló como alternativa. Me envaré en mi puesto.
- No creo que sea lo mejor.- moví mis manos
- ¿Por qué? Sería magnífico Bella. Heidi…siempre quiso ser mamá…- explicó con tristeza
- Por lo mismo Alice… Podría traerle no muy gratos recuerdos
- ¿Lo dices por la pérdida de su bebé?.- asentí. Suspiró pesadamente.- Bella, eso fue un golpe duro para toda la familia… Claro, con excepciones.- terminó con un tono ácido
Las dos quedamos atrapadas en nuestros pensamientos. Podía imaginarme a quién se refería con la última aseveración, pero a pesar de todo, no podía estar de acuerdo con ella en ese sentido. Estaba segura que todos y cada uno habían vivido su dolor de alguna forma. No me cabía en la cabeza, que la frialdad de Edward pudiese llegar incluso a extremos tan inmensos como no sentir la pérdida de su hija…
- Odio a Edward porque él fue el único culpable de todo esto.- dijo de pronto
- ¿Cómo?.- pregunté sin estremecerme
- Su aborto fue espontáneo, pero estoy segura que no fue así… Bella, sé que Edward engañaba a mi hermana
- Yo… No creo…
- Él es el único culpable de la muerte de su hija. Por eso lo odio con toda mi alma Bella. Porque destruyó a mi hermana y sus sueños con la muerte de ese bebé… Sé que el la engañaba en ese tiempo y eso fue lo que gatilló todo…
- No sé que decir.- terminé al fin
- No tienes que decir nada Bella… Siento haberte dicho esto.- se disculpó.- Bella, mi hermana te necesita. Se que Ángela está a su pendiente y que se esfuerza por hacer lo mejor. Pero también sé que debe ser agotador, y por eso necesita alguien para apoyarse
- Me imagino.- solté sin pensarlo. Alice me miró extrañada por mi comentario muy sutilmente irónico
- ¿Por qué dices eso Bella?.- sus ojos captaban todos mis movimientos. Los nervios se apoderaron de mí
- Por nada. Solo he dicho que me imagino lo agotada que debe terminar. Pero lo lamento, yo no voy a volver a trabajar allí. Ya he dado mis razones y no voy a transarlas. Mi hija es lo primero
Alice asintió, aun cuando su semblante mostraba su abatimiento por no lograr su cometido… Me preocupaba Heidi y su estado, pero sentía la necesidad imperiosa de alejarme de esa familia cuanto antes. Mi mayor preocupación era mi hija, pero no con relación a la excusa que había dado; sino más bien referente a Edward y esa extraña cercanía que demostraban…
…
Ed.-
…
- Ella tiene que volver.- apreté mis dientes con fuerzas
- Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero creo que no será posible. Alice ha tratado de convencerla, pero su respuesta ha sido rotunda
- No me importa hacer lo que sea, la quiero aquí.- giré mi rostro hacia él que me miraba tratando de comprender mi insistencia
- ¿Qué está pasando Edward? ¿Por qué esa fijación con ella? Hermano… ¿Acaso tu…?
- No, no es lo que estás imaginándote.- esclarecí. Aunque recordarla con ese hombre, no era mi momento favorito y no entendía por qué- No es por ella
- ¿Entonces…? No entiendo.- movió su cabeza en forma negativa
- Heidi la quiere aquí.- di media vuelta y me serví una copa de whisky
- Lo sé, pero somos amigos Edward. Y a mi no me engañas ¿Qué más hay detrás de todo esto?
Moví mi copa en forma circular, viendo como los hielos en el chocaban… Se alejaban, pero volvían a unirse en el centro. Era como una fuerza de atracción que quizás para unos no tendría sentido averiguar, y para otros sería solamente parte de algo… Era eso lo que yo necesitaba dilucidar ¿Qué era esa fuerza de atracción que existía con esa niña? Porque había algo que nos llamaba a ambos, había algo que me llevaba a quererla conmigo y para mí… Pero jamás lo diría, era algo que sólo yo podía saber y descubrir, y para eso la necesitaba cerca.
- Tu mujer no hizo todo lo que debía hacer para obligarla a volver
- Eso no es lo que te pregunté, pero ya que lo menciones, te aseguro que Alice ha hecho todo lo posible porque vuelva. Ella es la más interesada en la estabilidad de Heidi
- Se me parte la cabeza.- murmuré tirando el vaso sobre la superficie plana, en donde salpicó por todos lados
- ¿No haz pensado en que un cambio de actitud por tu parte sería el principal aliado para dar vuelta las cosas a tu favor?.- preguntó Jasper, mientras yo rebuscaba mis pastillas
- ¿Volverme un sumiso?.- devolví con sorna. Jasper movió su cabeza negativamente y caminó hasta posarse en la ventana.
- Un poco de amabilidad, comprensión, menos hostilidad creo que serían suficientes
Iba a responder cuando la puerta de mi despacho se abrió en forma abrupta. Me voltee y Ángela entraba como un vendaval por allí mismo con su rostro crispado por algo. No me dio tiempo a reaccionar, ni menos a alertarla de la presencia de Jasper…
- ¡Estoy harta! ¡Heidi lo único que repite como estúpida, es que extraña a Bella! ¡Tendrás que hacer algo Edward, porque mi paciencia está agotada!
- Ángela…- advertí, pero ella continuó
- ¡No, no me pidas que me calme. Estoy saturada con las quejas constante de tu mujercita! ¡¿Y ahora Alice? ¡¿Qué…?
- Hola Ángela.- saludó un muy cuidadoso Jasper. Parándose detrás de ella, quien se volteó como estando en cámara lenta.
- Jasper…- susurró ella con terror en su voz
- El mismo.- sonrió mi amigo y comenzó a caminar como un león acechando a su presa.
- Yo… Alice dijo que habías tenido que ausentarte de casa…- quise cerrarle la boca a esta mujer de cualquier forma. Entre más hablaba, más se delataba
- Aproveché para charlar con mi amigo un momento. Y claro, ya veo que creíste estar sola con Edward.- sonrió de una forma que debería dar temor
- Lo siento… Lo que trataba de decirle a Edward era…
- Que estabas totalmente consumida por Heidi, que era una constante molestia y que ya no lo soportabas más ¿Faltó algo? Así como quizás… ¿Alguna solución para deshacerte del problema?.- las palabras de Jasper surtieron el efecto deseado ¡Mi cuerpo tembló!
- ¡No! Jasper…no…esto no es…todo se entendió mal.- balbuceó nerviosa y mirándome con súplica
- Todo y absolutamente todo se entendió perfectamente querida Ángela.- el tono de voz que utilizaba Jasper no se elevaba un solo gramo
- ¡Edward!.- me gritó para que intercediera. Supe que estaba en problemas cuando Jasper enarcó una ceja hacia mí
- Retírate Ángela.- solté entre dientes.- Ahora.- añadí cuando vi que pensaba seguir hablando
Nerviosa y totalmente consumida por un llanto-falso o no-salió de mi despacho. Jasper tomó la silla y la ubicó con tranquilidad frente a mí y se sentó en ella con su postura más relajada posible, esperando que yo comenzara mi relato… Me serví otro whisky y lo tomé de un solo trago. Fruncí mi rostro por el ardor que me embargó, más lo que me esperaba, estaba seguro sería mil veces peor.
- No busques excusas o trates de realizar una coartada. Te conozco Edward, somos amigos hace mucho tiempo y se como trabaja tu cabeza
- No tengo por qué buscar coartadas.- solté sin dejar de lado mi autoridad
- No lo sé…- dijo simplemente.- A menos que quieras a Alice aquí, y siendo partícipe de todo lo que he oído
Resoplé exasperado. Si Jasper abría la boca con su mujer, estaba seguro que sería lo último que haría en esta vida. Masaje el puente de mi nariz con frenesí… Definitivamente era un idiota con mayúscula al mantener aun mí torcida relación con Ángela, cuando perfectamente podría levantar mi mano y miles de otras mujeres mucho mejores que ella estarían fascinadas en mi cama.
- Heidi ha estado irritable el último tiempo…
- No me salgas con eso Edward.- bufó.- Las palabras de Ángela me suenan a mucho más que una situación momentánea
- Entonces no sé que quieres que te explique, si tú ya tienes o crees tener todas tus respuestas.- gruñí
- ¿La cercanía y demasiada familiaridad que hay entre ustedes?.- inquirió suspicaz
- Hemos estado mucho tiempo trabajando juntos al cuidado de Heidi, es lógico que nos comportemos con mayor confianza.- contesté sin titubear
- ¿Cómo para que te hable en ese tono de tu esposa y tu no hagas nada?.- siguió con su interrogatorio
- No me dio tiempo y tú tampoco.- argumenté
- ¿Me crees idiota?.- se levantó de golpe y afirmó con fuerza sus manos en puño sobre mi escritorio
- Sabes mi respuesta a eso.- sonreí burlesco
- No me tomes el pelo Edward. Siempre había sospechado algo, y creo que mis sospechas están aclaradas
- ¿Cuál o cuales?.- consulté sin dejar mi rostro imperturbable, aunque por dentro estaba nervioso como pocas veces
- Ángela es la mujer con la que haz mantenido una relación extramarital todo este tiempo. Por eso es que nadie podía descubrir tu amante, porque la tenías y haz tenido bajo tu mismo techo todo este tiempo.- soltó sin reparos
Mi semblante era similar al de una estatua. Miré fijamente a Jasper, buscando algún indicio de jocosidad, el cual me indicara que estaba haciendo solo una mala broma, pero no había nada. Su rostro estaba absolutamente serio y esperaba impaciente mi respuesta. Sin duda alguna, eran los segundos de mi salvación o mi muerte segura… Una sonora carcajada resonó de mi garganta, y la siguieron muchas más.
- ¿Algo que te haya parecido gracioso?.- cuestionó entrecerrando sus ojos, al tanto que yo seguía con mi juego
- Tú y tus ideas.- solté en un jadeo. Refregué mis ojos para eliminar mis lágrimas de esfuerzo al reír, más no por sincera diversión
- ¿Eso quiere decir que estoy equivocado?
- Por Dios Jasper, creí que me conocías. No soy tan imbécil y tan conformista como para quedarme con la primera presa que se me cruza.- mentí deliberadamente
- Edward, Ángela te habló con mucha intimidad. Cualquiera hubiese creído lo mismo.- se dejó caer en la silla y mi yo interno quiso bailar al sentime victorioso
- Ella se cree con mucha autoridad, al estar al cuidado de Heidi. No lo había tomado en cuenta, pero dados los malos entendidos que eso ha dado, lo hablaré seriamente con ella. Aquí, la única dueña y señora de casa es y seguirá siendo siempre mi mujer.- zanjé
- No seas muy duro. Lamento mi error y haber desconfiado. Pero igualmente sabes que Ángela nunca ha sido de mi entera confianza, así como lo es para Alice o Heidi- sonreí victorioso y me acerqué a él para palmear su hombro
- Disculpas aceptadas.- sellé el tema.- Y por Ángela no te preocupes
…
- Buenos días.- saludé mientras entraba al comedor, donde estaban Jasper, Alice y una muy cohibida Ángela
- ¿Haz pensado alguna solución para la situación de mi hermana?.- apuntó Alice, sin siquiera devolverme el saludo como los demás
- Tengo todo bajo control.- dije mientras bebía mi café amargo
- ¿Se puede saber a qué te refieres con ello?.- volvió a arremeter.
Jasper dejó de comer y puso sus codos sobre la mesa suspirando. Como previendo lo que se venía. Ángela no hablaba y tampoco levantaba su cabeza. Tal cual le había exigido que actuara, pues no estaba dispuesto a que ésta vez fuera Alice quien sospechara algo. Y ciertamente, con ella no sería tan fácil como con Jasper… Terminé de beber un gran sorbo y dejé mi taza sobre el plato, el sonido retumbó en el silencio de la sala.
- ¿Podrías darte prisa? No tengo todo el tiempo para esperar que hables. Quiero aprovechar el poco tiempo que me queda aquí para estar con mi hermana.- apuró Alice
- Puedes ir con Heidi.- indiqué con mi mano la puerta
- Lo haré una vez que tenga claridad de lo que harás. Me importa mi hermana y todas las decisiones que se tomen en torno a ella
- Isabella volverá.- fue lo único que pronuncié, despertando el interés de todos
- ¿Cómo estás tan seguro?.- enarcó una ceja
- Me pediste una solución, ya te la he dado. No me pediste explicaciones, y tampoco te las daré. Con permiso.- me excusé
- Edward.- me voltee a la voz de Jasper.- Te enviaré los detalles en estos días.- asentí con mala cara. No debía decirlo frente a todos
- ¿Qué cosa?.- preguntó en menos de un pestañeo su mujer
- Los detalles de los negocios que tengo a mi cargo.- quise aplaudir a Jasper. Era un buen discípulo al parecer
Subí las escaleras y me adentré en el cuarto de Heidi. Comenzó a despertarse cuando abrí las cortinas de su ventana para que la claridad del día iluminara la oscuridad en la que le gustaba estar… Me giré y ella me sonrió débilmente, lo que me llevó a reafirmar mis decisiones tomadas. Ella necesitaba estar el último tiempo en paz y tranquilidad, y yo era el único que tenía en mis manos el poder de dárselos…
- ¿Cómo amaneciste?.- pregunté y mi vista se fijó en el vaso de leche intacto que descansaba en su mesa de noche
- Bien. Y no me la bebí porque no cabía nada más en mi estómago.- se excusó deprisa
- Tengo que salir, pero espero que cuando regrese tu bandeja del desayuno no contenga ni una sola miga de pan.- advertí
- ¿Dónde irás?.- cambió de tema
- Tengo algunas cosas que hacer.- contesté escuetamente
- Nunca compartes tus cosas conmigo.- susurró mirando sus manos sobre las cobijas
- Porque la mayoría son negocios Heidi, no es algo entretenido de qué hablar.
- Todo…todo lo que tenga que ver contigo…me importa.- pronunció con voz queda. Suspiré y cerré mis ojos solo unos segundos
- Volveré pronto.
Decidí cortar nuestra más larga y pacífica conversación de mucho tiempo. Me acerqué a besar su frente, pero ella elevó su rostro y sus labios quedaron a la altura de los míos. Miré sus ojos y estaban anhelantes… Olvidé por unos momentos todo lo pasado y me acerqué para posar mi boca sobre la suya. Ya no tenía la suavidad que alguna vez había percibido, sin embargo al deslizar mi lengua por la suya, el sabor seguía allí. Ese sabor que me había enloquecido tantas veces y que en este mismo instante estaba haciendo estragos en mí… Hasta que un carraspeo explotó nuestra burbuja…
- Tu desayuno prima.- Ángela estaba de pié con su mirada rabiosa y su boca fruncida
- G-gracias.- señaló Heidi con la voz entrecortada.- Edward…- murmuró
- Debo irme.- señalé y besé sus labios en forma rápida por última vez
Pasé por el lado de Ángela, quien me miró como si quisiera asesinarme y mi única reacción fue elevar mis cejas. Ella nada tenía que decir o reprochar, sabía a la perfección que lugar ocupaba cada quién en esta casa. Y aunque con mi mujer no llevara una vida marital concreta, era mi esposa ante todo… Saboree mis labios mientras bajaba la escalera con prisa, hacía mucho que no degustaba el sabor de mi esposa, y claramente, seguía teniendo algo de efecto en mí, a pesar de todo...
- Edward.- me llamó antes que tomara el pomo de la puerta principal. Me giré y allí estaba, con su rostro furioso.- ¿Puedo saber qué diablos fue lo que vi allí arriba?.- su tono era bajo
- ¿Una despedida entre una pareja que ha estado casada varios años?.- resopló ante mi sarcasmo
- No me trates como una estúpida, porque no lo soy.- amenazó tomando mi brazo entre sus uñas
- Entonces no me des motivos.- corté, intentando soltarme de su agarre
- Ten cuidado Edward…- no le dejé continuar
- La que no ha entendido que debe tener cuidado aquí, eres tú.- escupí.- En un abrir y cerrar de ojos puedes quedarte sin un solo peso Ángela. Recuerda que la parte de la herencia que Heidi te tiene asignada, una vez que ella fallezca, es solo por caridad
- No…- comenzó, pero volví a arremeter
- No, tú no vuelvas a hablarme en esa forma y a pedir explicaciones por mis actos. Porque de todo esto, la que sale más dañada eres tú. Y yo no me dejo llevar por la piedad como lo han hecho Alice y Heidi todos estos años.
- No es piedad. Me corresponde.- siseó con su rostro en llamas de ira.
- No Ángie.- susurré con voz dulce en su oído.- Tú bien sabes que las hijas bastardas nunca reciben nada
Me separé de ella y sin mirarla, salí de casa. Tomé el auto que había podido conseguir para trasladarme en estos lugares y me adentré en el camino… Ángela sabía que la menos favorecida en caso de que se supiera lo nuestro o ella intentara chantajearme de alguna forma, era ella… Su padre, y hermano del padre de Heidi y Alice, había tenido una aventura con otra mujer hacía muchos años. De esa unión, había nacido Ángela, pero el nunca la había reconocido como su hija, y nunca se había hecho cargo de ella.
Pasados los años y poco antes que nos casáramos. El viejo murió, y mis suegros buscaron a la otra mujer para hacerse cargo de su hija económicamente. Pero las cosas igualmente eran distintas en casa de Ángela. Su madre se encontraba bastante enferma, por lo que ellos habían decidido internar a la mujer y llevarse con ellos a la hija, que a esa altura, ya era toda una mujer.
Alice y Heidi la habían recibido de la mejor manera. Sin embargo, había algo en ella, algo que en los primeros meses y quizás par de años, me hizo verla con desconfianza. Y más de una vez compartimos el mismo pensamiento con Jasper y mis padres. Pero todo dio un vuelco cuando mi matrimonio comenzó a irse a pique, siendo ella la única que conocía todo y me apoyaba hasta decir basta.
¿Y ahora? Ahora ya no sabía si esa mujer era un demonio vestido de ángel o simplemente yo solo lo había querido ver así.
Detuve el auto y corroboré la dirección con el papel que llevaba en mi mano, era ésta. Me bajé y activé la alarma, para caminar por el sendero de pequeñas piedras que me llevaba hacia la puerta blanca… Golpee un par de veces y esperé.
- ¿Si?.- una mujer bastante hermosa estaba de pié en la puerta, mirándome evaluativamente.
- Edward Cullen.- extendí mi mano hacia ella, quien por acto reflejo la cogió. Su rostro era un poema de expresiones
- Yo…Tanya…- sonrió nerviosa
- Busco a James.- fui directo al asunto de mi visita
- Es…mi hermano…- siguió balbuceando
- Necesito hablar con él. Ahora.- acentué la última palabra. No tenía tiempo qué perder
- Ehm, si… Si, claro…- tartamudeó y con dificultad se metió a la casa gritando el nombre de James
Esta era la última carta que me estaba jugando para hacer regresar a Isabella a casa. Estaba conciente que no era una jugada limpia, pero tenía que hacer lo que fuera, para que ella y esa niña estuvieran de vuelta. Esa niña que tanto me intrigaba y que tanto-extrañamente-anhelaba volver a ver… Durante la noche había tomado decisiones, y era el momento de comenzar a llevarlas a cabo. Un movimiento detectado se soslayo me hizo voltear y quedar frente al hombre que buscaba
- Buenos días.- saludó sin un ápice de alegría al verme
- Lo mismo digo.- incliné mi cabeza solo unos centímetros a modo de saludo.- Tengo que hablar algo contigo
- No sé de qué tendríamos que conversar nosotros dos
- Creo que lo sabes perfectamente.- zanjé.- Ahora sígueme, que este no es lugar para tener una conversación
Me dirigí a mi auto sin esperar respuesta, y la comisura de mis labios se elevo casi imperceptiblemente cuando sentí sus pasos tras de mí. Apenas se subió, encendí el motor y manejé a toda velocidad hasta mi destino. No podíamos hablar en ese pueblo, donde en menos de dos minutos, hasta la mujer que vivía más alejada estaría enterada de todo.
Un par de horas después, estacioné en un restaurante que había visto a través de Internet, como uno de los mejores que existía por la zona. No era la elegancia a la que estaba acostumbrado, pero igualmente con la persona que me acompaña, era lo suficiente… Sin decir una palabra me bajé e indiqué con un movimiento de cabeza que me siguiera. Pedí una mesa y nos sentamos.
- ¿Ahora si me dirá lo que quiere?.- exclamó cabreado una vez allí
- Por supuesto, a eso hemos venido.- llamé a la camarera.- Un whisky ¿Tu?.- pregunté a él
- Nada. Necesito que esto sea rápido.- despaché a la chica con mi mano
- Tu mujer tiene que volver a trabajar para mí.- expuse mi punto sin vacilaciones
- Primero que todo Bella no es mi mujer.- comenzó y me sorprendió esa información.- Y segundo, es su decisión y creo que ella la tomó
- Ella puede ganar lo que nunca llegará a recibir, así trabaje toda una vida.- solté, viendo su expresión
- Ella no se deja llevar por el dinero.- encogió sus hombros. Esta era mi jugada
- Sin embargo, no piensa con la cabeza. La hija de ustedes necesitará algún día dinero para estudiar y convertirse en alguien.- su mirada cambió
- Yo estoy estudiando y me encargaré de darle todo y que no le haga falta nada.- su orgullo era admirable, pero estaba seguro que todo se compraba
- Soy el dueño de una de las empresas más grandes que tengas conocimiento. Mi apellido es Cullen ¿Te dice algo?.- ¡Bingo! Sus ojos se ensancharon.- Al parecer no atabas cabos aun.- sonreí y tomé el trago que la camarera había puesto recién frente a mí
- No sé que tiene que ver esto conmigo y menos qué trata de decirme.- se removió inquieto en su silla
- Tus estudios necesitarán algún día ser ejercidos. Y yo puedo levantar mi dedo y darte todo o bajarlo y cerrar todas las puertas.- con eso había puesto todas las cartas sobre la mesa
- ¿Me está tratando de chantajear?.- expresó indignado
- No. Solo estoy tratando de buscar una solución en que los dos terminemos beneficiados.- alcé mis hombros despreocupado
- Lo siento, pero creo que se equivocó de persona.- comenzó a levantarse
- Tendrías un trabajo más rentable desde la próxima semana. No necesitarías trabajar en todas esas partes donde lo haces comúnmente y te pagan una miseria.- acoté tomando otro sorbo.- Te dedicarías a tus estudios por la mañana y tendrías un trabajo seguro por las tardes, con un sueldo que muy pocos rechazarían
- Usted…
- Un sueldo equivalente a lo que tu pidieras.- terminé regocijándome de las dudas que comenzaban a aflorar en su rostro
- ¿Q-que gana usted con todo esto?.- cuestionó luego de pensar unos minutos
- Que mi mujer pueda morir en paz. Isabella ha contribuido a que su estado anímico y su salud mejoren considerablemente los pocos días que trabajó para mí. La necesito de vuelta y estoy dispuesto a hacer lo que sea para ello.
- ¿Y quién me dice que esto no es una trampa o que hay algo turbio en todo esto?
- Acostumbro a jugar sucio, pero los resultados son limpios.- aclaré.- Tú decides. Te puedo dar el cielo o el infierno ¿Qué dices?
"Necesito a tu ex mujer y a tu hija" pensé para mí
…
Continuará…
¿Hay alguien ahí? Ups, siento mucho la demora. Pero he estado tan atareada, que llego y me quedo dormida en cuanto toca mi cabeza la almohada =/
Espero que me disculpen, pues trataré de tener un nuevo capitulo luego.
¿Comentarios? ¿Que les parece mi Eddie? jaja
* A las chicas que me han preguntado. Aun no sé cuantos capi tendrá, porque va leeeeeento, muy lento. Y no quiero estropearlo, apurándome tanto *
Pam3
PD: A mis chicas: beakis, Lynn, gaby, Marchu Argentina, dracullen, moniita, Kahah y Lucimell.. Muchas gracias por su saludo. Besitos enormes
...
Aviso de utilidad pública =D
Hay unas nuevas chicas y antiguas xD, con sus historias por este mundillo de FF. Pasen a verlas y no se arrepentirán
saraes o mi Noe:- http : / / www . fanfiction . net / u / 2166632 / saraes
Mi frutillín con cremis xD o Aspasie29:- http : / / www . fanfiction . net / u / 2287314 / Aspasie29
teishi:- http : / / www . fanfiction . net / u / 2231404 / teishi
Y la muy conocida L0kiicita:- http : / / www . fanfiction . net / u / 2017192 / L0kiicita_Cullen
...
Eso es lo que estoy leyendo cuando tengo mi tiempo niñas, para las que me han preguntado. Doy fé que todas son buenísimas ¡Lo sé! =D
Así que tomense su tiempo, pasen a visitarlas y opinen de su trabajo ¡Siempre con respeto!
Y creo que me sonó a Eddie mandón jajajaj. Pero es solo sugerencia =)
