Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo VII

...

Be.-

...

- Bella, acompañaré a Emmett a conseguir un trabajo.- comentó Rose mientras mecía a Liz en sus brazos y yo terminaba mi desayuno

- ¿Está buscando trabajo?.- pregunté, al mismo tiempo que recordaba la petición u orden de Ángela para encontrarle un chofer

- Si, tu sabes que las cosas en su casa no andan muy bien. Así que ha decidido ocupar la mitad de su tiempo en algún trabajo y el otro al instituto.- quise decirle a mi hermana sobre esa oferta, pero decliné en último momento. Y decidí dirigir mi atención a la mueca que realizaban sus labios

- ¿Te molesta eso?.

- Es solo que tendremos menos tiempo para estar juntos.- encogió sus hombros a modo de restarle importancia

- Quizás sería bueno que consiguieras algo tú también. De esa forma estarías ocupada y no lo extrañarías tanto.- sugerí

- Por eso mismo iré con él. Leí una oferta de medio tiempo en una tienda.- asentí

- Mientras no descuides tus estudios, te apoyo.- en ese instante tocaron la puerta

- ¡Hey! Ha llegado la alegría de este hogar.- entró Emmett sin ser invitado como siempre

- No sé para qué tocas, si entrarás de igual forma.- me burlé

- Cualquiera diría que no me quieres cuñadita con lo que haz dicho. Pero sé que tu vida no sería la misma sin mí.- le quitó mi hija de los brazos a Rose y comenzó a zarandearla con su delicadeza habitual.- Hola pequeña ¿Dale un beso a tío Emy?.

- Mi hija tiene mejores gustos.- seguí bromeando.

Tomo a Liz y puso su mejilla contra la boca de mi hija. Y ella como solía hacerlo, creyendo que todo lo que acercaban a su boquita era comida, comenzó a intentar succionar de forma aguerrida… Las poco suaves carcajadas de Emmett se escucharon hasta en el último rincón de la casa. Previendo lo que venía a continuación, me apresuré a quitarla de sus brazos, pero fue más rápido e hizo lo que malditamente había tomado como manía… Pasar su gran boca y lengua por toda la mejilla de mi hija, dejándola ensalivada desde su frente a la barbillita

- ¡Emmett!.- lo regañé, arrancando a mi bebé de sus tentáculos.- ¿Cómo puedes ser tan asqueroso?.- tomé el pañito de mi Liz y procuré limpiarla prolijamente

- A ella le gusta.- se defendió como un niño pequeño. Era cierto, Liz se moría de la risa cuando él repetía su gracia aprendida

- Bien babosito, vamos a buscar un trabajo.- Rose lo tomó de la mano y lo sacó de la casa, mientras le hacía morisquetas a Elissa y ella lo seguía con la mirada hasta que se perdía

- ¿Y tú le sigues el juego?.- regañé juguetonamente a mi pequeña que intentaba acercarse a mi mejilla con su boquita abierta. Tuve que reírme de sus travesuras

- ¿Cómo esta mi Elissa? ¿Ha comido bien? ¿Sus horas de sueño? ¿No se ha resfriado?.- parloteaba mi madre a través del teléfono

- Todo bien mamá.- dije riendo

- No me contestes con evasivas Isabella Swan.- regañó

- Solo resumo en tres palabras mi respuesta. Ha estado todo bien mamá, no tienes que preocuparte por nada.- extendí mi respuesta para dejarla conforme

- La extraño tanto.- comentó con nostalgia.- Phil debe permanecer unos días más acá ¿Seguro no quieres que regrese antes? ¿Y tu trabajo? Hija, no quiero que descuides tus quehaceres, yo puedo…

- Todo está bajo control mamá. Solo aprovecha tu viaje.- no había querido preocupar a mamá con mi renuncia al trabajo. Se lo contaría una vez regresara

- Está bien.- comentó rendida.- Phil quiere saludarte. Dale mil besos a mi nieta y dile que le llevo vestiditos precioso.- señaló emocionada

- Intentaré ampliar la casa para que quepa todo lo que le traes.- bromee, escuché un resoplido desde el otro lado y luego la voz de Phil

- ¿Bella? ¿Todo en orden?.- amaba a mi padrastro por su preocupación y sobre todo por su sencillez. Directo al meollo sin tanto rodeo

- Efectivamente, así que intenta que mi madre se relaje y disfrute estos días.

- Lo haré, aunque muera en el intento.- señaló riendo, y pude escuchar a mi madre refunfuñar de fondo.- Un beso a mis tres chicas

- Igual Phil. Liz les envía besos a los dos.- sonreí al ver a mi pequeña dirigir su mirada a mi en cuanto la nombré.

La puerta fue llamada y cogí a Liz para dirigirme a abrirla. Era James, y agradecí internamente cuando estiró sus brazos en dirección a nuestra hija y ella tras observarlo unos minutos se fue con él sin rechistar. Era su último día aquí en Forks, pues mañana debería estar de regreso en sus labores, así que pasamos casi todo el día juntos… En varias ocasiones lo observé quedarse mirándome fijo, sin embargo, cuando se percataba que lo había descubierto, sonreía y seguía atendiendo a Liz.

- ¿Qué harás ahora Bella?.- fijé mi atención en él

- ¿A qué te refieres?.- cuestioné sin entender hacia donde quería llegar

- El trabajo…- murmuró

- Hablaré con Anne y le explicaré lo sucedido. Espero que pueda devolverme mi puesto en el Hospital, ella me lo ofreció para cuando mi tiempo con los Cullen finalizara. Supongo que haber dado término a todo esto antes no revestirá problema

- Siento decirte esto, pero Tanya me ha comentado que ya han puesto a alguien en tu lugar. Además, creo que Anne te lo dio no solo como una mejor remuneración, sino también con un sentido personal ¿No me dijiste que era un amigo de ella quien le pidió poner a la mejor en ese puesto?

- Si…- contesté con cierto temor al oír sus palabras. No había pensado en el hecho que Anne obviamente ocuparía mí puesto de inmediato.- Pero…quizás puede darme algo, aunque sea más pequeño

- Bella…- habló y se quedó en silencio como intentando buscar las palabras para proseguir con lo que quería decir

- ¿Qué pasa?.- acucié

- Creo que deberías pensarlo mejor…- comenzó sin mirarme y con todo su interés puesto en Liz que agitaba sus manitos y pies sobre la cama.- Digo, lo que te ingresa por tu puesto en el Hospital no es ni la mitad de lo que mencionaste recibías allí, y si ahora regresas por menos, tu sueldo disminuirá considerablemente…

- ¿Te refieres a pensar mejor mi renuncia?.- interrogué desconcertada. Asintió.- James, creí que estábamos de acuerdo en que dejara ese trabajo

- Lo sé, es sólo…- pasó una de sus manos por su rostro.- Con lo que logro ganar con todos los trabajos en los que estoy, no es suficiente.

- Te he dicho en muchas ocasiones que no debes preocuparte por nosotras. Tu responsabilidad es Liz, y con todo lo que envías le alcanza perfectamente. De hecho, sabes que te excedes en tus aprehensiones.- sermonee con una sonrisa bailando en mis labios

- Soy el padre Bella, es mí deber velar porque nada le falte.- respondió sin un solo gramo de humor

- Lo sé, también es mi deber…

- Entonces creo que te precipitaste con tu renuncia.- me quedé sin habla

Se levantó y me dio la espalda. Lo conocía a la perfección y su cuerpo denotaba tensión. Miré a mi hija que estaba con sus ojos clavados en su padre, como esperando que volviera a su lado. Sin embargo él se mantenía allí, y pude darme cuenta que solo estaba intentando reordenar sus palabras, por lo que esperé en silencio.

- Bella, nosotros no venimos de familias con dinero. No podemos llegar y darnos el lujo de desechar trabajos como si fuesen un pañuelo.

- Estoy bastante clara en eso. Por si no lo recuerdas, mi familia no podía pagarme cualquier carrera que hubiese querido.- rememoré con rabia

- ¿Y quieres lo mismo para Elissa?.- su golpe fue bajo y dolió.- ¿Quieres que ella el día de mañana nos haga una petición y nosotros tengamos que darle la misma respuesta que nuestros padres nos dieron a nosotros? Yo no quiero eso Bella, deseo que cuando mi hija me pida algo, yo no tenga que inventar excusas para no decirle abiertamente que el dinero es el que nos falta

- James…- hablé con un nudo en la garganta.- Entiendo lo que me dices, pero no iba a permitir que ese hombre le gritara a Liz o algo peor.

- Ese hombre está…solamente atormentado Bella. No puedes ser tan egoísta.

- ¿Egoísta? ¿Qué estás diciendo James? ¿Cómo esta conversación tomó estos rumbos?.- pregunté acalorada y confundida

- Él está perdiendo a quien escogió para pasar una vida entera. Está perdiendo a su única familia. No te das cuenta que él solamente actuó por dolor ¿No lo entiendes?

- Su dolor, que no sé si siente de verdad, no tiene por qué descargarlo con mi hija. A mi puede decirme lo que quiera, pero a mi hija no voy a dejar que la toquen ni con solo una mala palabra.- exclamé ya sin una gota de paciencia

- Exageras las cosas.- mi rabia incrementó

- ¡Yo no exagero nada, solamente defiendo lo que es mío y lo que quiero!

- ¡Entonces defiende también el futuro de tu hija!.- gritó de vuelta. Liz comenzó a protestar, como si entendiera las cosas.- Bella…- habló más pausado mientras yo tomaba a la niña en brazos.- Entiende que no toda la vida tendremos a tu madre o mis padres o alguien que nos ayude. Es tiempo que comencemos a cimentar un camino seguro para Liz. Ni siquiera podemos saber si nosotros mismos estaremos para ella en un futuro…

- James, habla claro.- le pedí meciendo a Elissa y caminando alrededor de la habitación para intentar evaporar mi rabia

- Debes volver allí. A veces es bueno tragarse el orgullo y volver. El lo hizo, vino hasta aquí y te rogó porque volvieras donde hay alguien que te necesita. Piensa en esa mujer, en tu hija y en todo lo que sacarás bien si piensas bien las cosas…

No respondí absolutamente nada a sus palabras. Sentía que si abría mi boca para replicar, seguramente perdería la compostura y terminaría por armar una batalla descomunal… James estuvo un poco más de tiempo en casa y se despidió de nosotras prometiendo que esta vez no tardaría en regresar para no tener que batallar con el rechazo de nuestra hija nuevamente. Así mismo me pidió que pensara en lo que habíamos hablado. Algo me decía que no era todo, que detrás de todas esas palabras se escondía algo más que no podía descifrar… Pero me guardé…

Mi madre y Phil llegaron a los días siguientes. Tuve que recurrir a un invento para no develar mi estadía en la casa para el primer día, no sabía por qué me costaba tanto decirle a mi familia la verdadera razón, que ya no trabajaba allí. Sin embargo, después de mucho darle vueltas, me di cuenta que el asunto radicaba en que las palabras de James aun resonaban en mi cabeza con demasiada fuerza. El llevaba razón en decir que mi prioridad debía ser nuestra hija y su futuro; pero el solo pensar en la frialdad de ese hombre para con todo lo que rodeaba su persona, me hacía reafirmar mi decisión… Suspiré nuevamente y refregué mi cara y mis ojos con fuerza ¿Por qué estaba cuestionándome esto? Yo ya había tomado una determinación, entonces ¿Por qué comenzaba a flaquear?

- ¿Qué te tiene perturbada?.- di un salto al escuchar la voz de mi madre a mi lado. Ni siquiera había oído la puerta abrirse

- No es nada.- intenté darle mi mejor sonrisa. Sus ojos se hicieron casi una línea recta

- No soy tonta ¿Sabes?.- bromeó y luego su rostro se volvió serio.- ¿Qué está pasando? Y no quiero una nueva mentira, quiero la verdad

- Mamá…- protesté como una niña

- Isabella.- advirtió en el mismo tono que usaba conmigo y mi hermana cuando su paciencia se agotaba

- Renuncié a mi trabajo.- solté y me puse de pié al instante

- ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Qué fue lo que pasó?.- su voz estaba tintada de preocupación

Procedí a relatarle todo con el más mínimo detalle, hasta terminar con la conversación que habíamos tenido hacía pocos días con James. Mi madre me escuchó paciente, de seguro, con su cabeza trabajando a mil por hora para finalmente aconsejarme lo que creyera mejor, luego de escuchar todo. Cuando terminé de parlotear, ella asintió pensativa y comenzó a deambular por la habitación. Se detuvo en un momento dado y se giró hacia mí

- Estoy de acuerdo con James en su planteamiento. Es el de todo padre responsable, sin embargo, creo que el actuar de ese hombre con mi nieta, no tiene derecho a ninguna disculpa.- fue enfática

- Lo mismo pensaba yo mamá.- repuse caminando hasta el borde de la cuna y observando dormir a mi hija.- Es solo que…

- ¿Qué?.- apremió mi madre con urgencia

- Hay algo en todo esto… No son solo las palabras de James como quise convencerme en primera instancia. Es también Heidi…

- ¿Qué hay con ella? Hija, entiendo tu preocupación por tus pacientes. Pero son solo eso, y creo que tu hija debe estar primero

- Lo sé mamá. Amo a mi hija y es mi principal preocupación, pero ella está sola… Ella no tiene a nadie y me inspira un cariño mezclado con lastima.- susurré con pesar

- Ella tiene a su esposo y su familia Bella.- me contradijo

- Aunque esté rodeada de un millón de personas, ella está sola mamá.- gemí y tiré de mi coleta con fuerza.- Tengo una encrucijada del porte del mundo en mi cabeza

- Cuéntame, haber si puedo comprender y aconsejarte mejor. Aunque mi opinión personal, luego de haber oído todo lo que me haz dicho, es tajantemente negativa en que vuelvas allí

- Es todo Renée. Es mi hija y mi preocupación por ella en volver o no volver. Es Heidi y la compasión que me provoca- la frustración se palpaba en cada palabra que emitía

- Entonces toma la decisión que creas más acertada.- miré a mi madre incitándola a proseguir. Necesitaba las palabras de alguien más para por fin determinar qué hacer.- Sabes mi opinión, sin embargo, esto tiene que ser opción personal. Si crees que debes volver, entonces hazlo. Sino es así, no vuelvas

- Es solo un maldito trabajo ¿Por qué entonces me tiene tan perturbada?.- no sabía si estaba preguntándome yo misma o a ella

- Tienes un sentido de la responsabilidad muy arraigado en ti, y ha sido así desde que eras pequeña. Quizás eso también influye.- encogió sus hombros

- Quizás…- estuve de acuerdo con ella


Ed.-

...

- Jasper.- hablé en cuanto respondió mi llamado

- ¿Qué hay Edward?

- Necesito que revises los datos que te he enviado y contactes a esa persona en cuanto yo de la orden.- cerré mi portátil

- ¿A quién? ¿De qué se trata?.- sentí la típica musiquita cuando encendió su ordenador

- Un nuevo trabajador.- respondí escuetamente

- ¿Un nuevo, qué? ¿Y como yo no sabía que necesitábamos uno?

- Es…un favor.- respondí. En cierto modo era cierto

- Estoy revisando…- murmuró.- Edward, sé que tú tienes el poderío en la empresa… ¿Estamos contratando a un estudiante que aun no acaba ni con el tercer año de su carrera?

- Ya te dije, es un favor.- repetí mal humorado. El no tenía que cuestionar mis decisiones, solamente acatarlas

- ¿Para quién?.- bufé. Al parecer mi amigo Jasper había adquirido las malas costumbres de su mujercita

- Te recuerdo que tu sueldo igualmente es cancelado bajo mi mandato.- sugerí para que entendiera quien mandaba y quien obedecía

- Y yo te recuerdo que a pesar de aquello soy casi tu único amigo, y el esposo de la hermana de tu mujer. Así que te recomiendo que hables o juro que envío a Alice con unas largas vacaciones a tu casa.- se burló, sabiendo que con esa advertencia tendría que hablar

- Es la forma en que Heidi estará más tranquila y mejor cuidada.- gruñí

- Aha ¿Cómo es eso?.- pinché el puente de mi nariz. Jasper estaba acabando con mi buen humor

- James, es quien traerá a Isabella de regreso. El es el padre de la hija que ambos tienen.

- Déjame ver si entiendo.- murmuró.- ¿Estás coaccionando al tal James para que Isabella vuelva a tu casa?

- Algo así.- musité

- Bien, quiero que sepas que no estoy de acuerdo con tu métodos, pero como se que no me escucharás, entonces solo me queda preguntar algo ¿Por cuánto se está comprando el hombre?

- Por la misma cantidad de ceros que lleva tu cheque cada mes.- se hizo un silencio en la línea

- ¡Joder, hombre! ¿Qué carajo estás comiendo? ¿Acaso te estás volviendo loco?.- podía visualizarlo tirando su pelo y caminando como un animal enjaulado

- Heidi quiere a Isabella de regreso. Haré todo lo que tenga en manos para hacer que eso pase.- expliqué cortante.- Tan solo espera mi aprobación. Luego ubícalo y llévalo a la empresa.

- ¿También le doy la vicepresidencia?.- ironizó

- Esa es tuya, pero si sigues cuestionando mi actuar me veré en la obligación de remover tu puesto.- sonreí y el gruñó.- Tan solo haz lo que te digo. Después de todo es lo que quería tu mujer y no logró

Mi puerta fue llamada y me despedí en forma rápida de Jasper. Corté la llamada y me dirigí a abrirla. Ángela estaba allí con su mirada llena de furia. Definitivamente a esta mujer le estaban sentando mal los años y yo me hartaba cada día más de ella… Las cosas habían pasado en su tiempo, pero hoy aunque le estaba agradecido por su apoyo en mis momentos más duros, ya no sentía deseos de estar con ella. Sin embargo, no sabía como dar término a todo.

- Creo que tus súplicas han sido escuchadas.- la miré con una ceja enarcada. No me gustaban las adivinanzas

- ¿A qué te refieres?.- masaje mi frente. La cabeza parecía partírseme

- Isabella Swan está esperándote en la sala. No lo estropees por favor, la paciencia se me agota con las constantes quejas de tu…de Heidi.- mi estómago dio un vuelvo al escuchar aquello

- ¿Está aquí?.- pregunté como idiota, era eso lo que había escuchado. Ángela me miró suspicaz

- ¿El cambio en tu rostro es por esa o por que podrás despreocuparte un poco de mi prima?

- Dame permiso.- tomé su brazo y la corrí de mi camino sin responder a su cuestionamiento

Caminé lo más aprisa que mis pies podían por el pasillo. Una sonrisa se instaló en mi rostro, aquella que hacía tiempo no emitía. Si ella venía a reconsiderar su puesto de trabajo estaba dispuesto a triplicar su salario y levantarle un altar a padre de su hija. Llegué a las escaleras y sentí un extraño palpitar en mi cuerpo al verla allí. Me paré en seco donde estaba ¿Qué era esa rara sensación de júbilo? No era ella quien me interesaba; sino su hija. Que claramente no estaba aquí… Refregué mis ojos y me obligué a alejar todo estúpido sentir de mi cabeza y mi cuerpo.

- Buenas.- saludé en cuanto llegué al primer peldaño. Se giró hacia mí y sus ojos estaban dudosos

- Buenos días.- masculló.- He venido a hablar con usted

- Pasemos a mi despacho.- indiqué con mi mano

Caminó delante de mí y su esencia se escurrió con la brisa que dejaba su cuerpo al avanzar. Inspiré con fuerza y una pequeña debilidad me embargó cuando una mezcla de dos fragancias se arremolinó en mis fosas nasales. Una correspondía a ella en efecto, pero la otra tenía una dueña que no era la mujer que se desplazaba delante de mí, y que yo había logrado identificar muy claro aquella vez que había sucumbido a los encantos de esa pequeña criatura que lejos de todo y de todos, lograba ablandar algo en mí.

- Toma asiento.- tomé su silla y la corrí para que se ubicara en ella. Me miró extrañada y yo imité su gesto. Solo con Heidi me había comportado de esta manera

¡Es parte del plan! Me repetí en mi cabeza una y otra vez como un mantra

- Usted dirá, Isabella.- insté una vez sentado frente a ella

- ¿Cómo ha estado Heidi?.- fue su primera consulta.

- Puedes verla tu misma.- sugerí con amabilidad

- Necesito hablar con usted primero que todo.- miró sus manos sobre su regazo

- ¿Pensaste mi ofrecimiento?.- asintió y clavó sus ojos en mí.- Volverás.- afirmé con poderío

- No por el aumento de mi salario, quiero que se mantenga hasta como ahora.- fruncí el ceño. Toda persona podía ser manipulada con dinero ¿Ella no?

- ¿Entonces?

- Es mi trabajo.- encogió sus hombros. Se que había más allí, pero no quise presionarla.- Sin embargo, si usted quiere que yo vuelva al cuidado de su mujer, tengo mis condiciones

- ¿Cuáles?.- solté con voz cruda y me envaré en mi asiento ¿Cuándo se habían dado vuelta los papeles de mandato?

- Yo no voy a volver a una casa que se respira frialdad.- empuñé mis manos y la recogí sobre mis piernas.- Usted debe preocuparse más de su esposa.- sentenció

- Creo que eso no te incumbe.- traté de controlar mi tono, pero no lo logré. Me levanté de mi asiento y me acerqué a mi calmante, whisky

- Se me ha contratado para velar por la salud de mi paciente. Si veo que algo la perturba, es mi obligación intentar aplacar aquello.

- ¿Perturbo a mi mujer?.- me giré hacia ella. Me daba la espalda y su cuello se erguía desafiante. Tragué en seco al ver esa piel tersa ¿Qué carajo estaba mal conmigo?

- Su actitud sí.- soltó si reparo.- Es probable que Heidi jamás se lo haya dicho, a mí tampoco. Pero no se necesita tener poderes para saber que a ella le afecta su frialdad y poco compañerismo.

- Estoy con ella lo que tengo que estar.- arrugué mi frente con fuerza.

- No es mucho. Ella necesita su total interés…- se silenció unos momentos y luego se levantó con sigilo hasta quedar frente a mí.- Ella va a morir Señor Cullen… No sé que pasó en su relación para que usted se comporte así con ella. Pero creo que toda persona tiene derecho a una segunda oportunidad, y más si a esa persona se le tiene el tiempo contado

La miré fijamente unos segundos. Ella tenía una expresión decidida y frontal. Estaba negociando su regreso y me estaba poniendo entre la espada y la pared. Tomé el líquido de mi copa de una sola vez, sintiendo como el ardor se extendía por mi garganta… ¿Estaba dispuesto a dar para recibir? Jamás nadie me había condicionado a mí para hacer algo o conseguir algo ¿Entonces? Volvió a surgir en el espacio de nuestros cuerpos la fragancia de su hija, y volvió a bajar todas mis barreras…

- Haré lo que digas.- expresé incluso sorprendiéndome de mi humildad. Algo que yo había perdido hacia tiempo

- E-está bien.- titubeó. El momento comenzó a tensar el aire, esto era nuevo para mí

- ¿Cuándo volverás?.- volví a llenar mi copa. Necesitaba deshacer el enlace de su mirada y la mía, por lo que me voltee

- Desde mañana.- la sentí removerse.- ¿Puedo ver a Heidi?

- Por supuesto.- ingerí el licor de un impulso nuevamente y me dirigí a la puerta

La abrí para ella y de soslayo la observé. Al parecer ella también había sido conciente del extraño cambio que de un momento a otro se había producido en mí ¿Lo conectaría ella con su hija? ¿O con ella?... Salió de mi despacho sin volver a mirarme y se encaminó a la habitación de mi mujer…

- Permiso.- enunció cuando poco a poco se internó en el cuarto de Heidi

- ¿Bella?.- estaba recostada sobre su costado, dándose vuelta en el acto al oír la voz de ella.- ¡Bella!

- Hola.- Isabella caminó rápidamente hasta ella y se fundieron en un abrazo.- ¿Cómo estás?

¿Hacía cuanto no veía esa radiante y sincera sonrisa en Heidi? No supe calcular el tiempo, pero si pude calcular mi sentir ¡Envidia, añoranza y rabia! Quería ser yo quien pudiese arrancar ese efecto en ella, como antes, pero no podía. Por ella y por mí, porque todo lo mágico que nos había unido un día, se había esfumado con el tiempo, con acciones y con rencores… Sentí como si alguien me observara, enfoqué mi mirada y allí estaba ella. Isabella me escrutaba con esos ojos potentes, como si quisiera traspasar mi mente y leer en ella mi actual estado… Hice un breve asentimiento y salí de allí…

- Me siento tan feliz. Creí que no volvería…- Heidi aun mantenía ese rostro centelleante

- Me alegro.- una pequeña y fugaz sonrisa fue la que le dí

- Gracias Edward.- tomó mi mano que sostenía las cobijas de su cama para arroparla

- No tienes nada que agradecer. Fue ella la que recapacitó.- me sentí incómodo

- Ella me ha dicho que fuiste tú quien fue a hablar con ella

- Solo lo hice…

- Lo hiciste por mí. Y aunque te cueste aceptarlo y a mí reconocerlo, eres mi Edward de siempre…- sus ojos se humedecieron y yo tragué el nudo de mi garganta ¿Qué diablos me pasaba hoy?

- D-debes dormir.- carraspee y besé su frente

- Hoy quiero dormir. Necesito que llegue luego mañana.- mi rostro quedó a pocos centímetros del suyo

Parecía una niña pequeña. Se parecía tanto a la niña de la cual me enamoré… No veía a la mujer que ahora estaba tendida en esa cama bajo mi cuerpo; sino a esa mujer que vi por primera vez en esa fiesta… Una mujer maquillada en forma sencilla, con ese vestido ajustado de color rosa, que sonreía a todo el mundo que pasaba por su lado… A ella, que de un momento a otro cruzó su mirada con la mía y me regaló un gesto que hipnotizó mi ser desde ese instante. Sus ojos expresivos, su cabellera larga y ondulada…

Sin pensarlo la besé. Junté mis labios con los suyos en forma suave… Un suspiro exhaló sus labios y me llevó al pasado, cuando su aliento me corroía por dentro y me transformaba. Abrió sus labios para mí, y no me negué. No hice como muchas veces en que salía despavorido de su lado. Esta vez, me quedé y saboree su sabor, su textura… ¿Por qué la vida nos había golpeado tanto? Con esa pregunta en mi cabeza afiancé mi beso en ella, juntando y haciendo luchar nuestras lenguas por el dominio…

- Quédate…- susurró sobre mis labios

No hubo respuestas de mi parte. Levanté las cobijas, me quité los zapatos y me recosté a su lado… Ella se acurrucó junto a mi pecho y siguió dando pequeños besos en mi boca, mi mandíbula y todo cuanto estaba a su altura… Besé su frente y tomé su cabeza para apoyarla en mi pecho. Cuando no sentí su pelo suave contra mis manos fue cuando la realidad volvió a mí. Ya no era ella, y yo no era el de ayer… Pero igualmente me quedé, después de muchos años, me quedé allí…

- Duerme Princesa…- musité sobre su cabeza, como muchas veces la había llamado en el pasado…

- ¿Sabes cual es el significado de tu nombre?

- No.- rió en forma coqueta

- Es princesa.- comenté, viendo como sus mejillas se coloreaban

- ¿Eso quiere decir que soy una princesa?.- consultó alzando su barbilla

- No.- negué y ella frunció su ceño.- Eso quiere decir, que eres mí princesa

- Solo tuya…- susurró antes de besarme

Unos ruidos comenzaron a despertarme. Me ovillé más al lado de ese cuerpo tibio que sostenía posesivamente a mi costado e intenté conciliar nuevamente el sueño, pero el maldito ruido persistió hasta que me obligó a abrir mis ojos con rabia… Heidi estaba aun dormida sobre mi pecho con su rostro tranquilo. Volví a sentir como caía algo pesado sobre un metal y me giré para ver a Ángela tirar cosas sobre una bandeja con fuerza. Estaba claro que todo lo estaba haciendo premeditadamente

- Heidi está dormida, haz menos ruido.- gruñí. Pero hubo algo que me alertó. No estaba siendo víctima de la jaqueca matutina que siempre me acompañaba y había dormido toda la noche sin despertar por pesadillas

- Así veo. Y tú también estabas muy bien dormido.- siseó tirando otra cosa sobre esa maldita bandeja

- Deje de emitir ruido.- hablé entre dientes y con cuidado me levanté

- ¿Dormiste bien?.- me increpó a pocos centímetros de mi cuerpo

- Excelente.- respondí con sinceridad. Una que a ella casi la hizo escupir en mi rostro

- Me alegro.- sonrió sin una pizca de humor.- La enfermera acaba de llegar

- ¿Qué hora es?.- pregunté desorientado, tratando de ver la luz a través de las oscuras cortinas

- Bastante tarde.- murmuró saliendo del cuarto con su rostro prendido en rabia

Tomé mis zapatos y sentándome en la orilla de la cama, procedí a ponérmelos. La puerta volvió a abrirse y por ella entró Isabella. Solo nos dimos un leve asentimiento de cabeza, pero de soslayo pude observar una tenue sonrisa. Seguramente estaba complacida de verme por primera vez en esta cama, y denotando un claro recién despertar. Me puse de pié y miré por última vez a Heidi, ella seguía con su rostro relajado y concentrado en su sueño… Después de mucho tiempo, me sentí bien conmigo mismo y mi actuar. Quizás, después de todo, podía olvidar…

Me encaminé a la salida de la habitación, cruzando mi paso con el de Isabella. Nuevamente percibí esa dulce y placentera fragancia a un bebé. Quise preguntarle sobre su hija, saber como estaba y con quien estaba… Me golpee mentalmente por esa sarta de estupideces que se desencadenaron en mi cabeza ¿Qué debía importarme aquello?... Pero lo hacía, y de una manera que se estaba volviendo caótica en mi vida…

- Necesito que hablemos.- Ángela me interceptó en el momento que entraba a mi habitación por una ducha

- Yo también.- pasé directo a mi armario para escoger alguna prenda

- ¿Qué fue todo eso que vi?.- soltó sin espera

- Nada que deba explicarte.- la miré solo un par de segundos, antes de seguir hurgando entre mi ropa

- Edward…- suspiró intentando calmarse.- La paciencia no es mi mejor amiga, y tus actitudes me están empezando a hartar

- Que coincidencia.- expresé con alegría en un gesto irónico

- No me tomes el pelo.- amenazó apuntando con su dedo

- Nunca más.- sonreí y pasé por su lado

- ¿Qué quieres decir con eso?.- se interpuso en mi camino con sus manos sobre sus caderas. Era el momento, y sabía lo que se avecinaba

- Van a cambiar algunas cosas.- la miré fijamente

- ¿Qué cosas?.- entrecerró sus ojos acechante

- Lo que sea que tenemos…- agité mi mano restándole importancia.- Se terminó

- ¡¿Q-qué?.- gritó jadeando

- No grites, estoy a menos de 10 centímetros tuyo, no lo veo necesario.- pedí masajeando mi frente

- ¡¿Estás terminando conmigo y me pides que lo tome de forma tranquila? ¡¿Qué mierda se te metió en la cabeza?.- me acerqué a ella en menos de dos segundos y la tomé fuertemente por su antebrazo

- No. Grites.- recalqué cada palabra.- Heidi está unas pocas habitaciones de distancia y te juro que si llega a escuchar una sola palabra de lo que tu boquita ha gritado todo este tiempo, no saldrás de mi vida de forma pacífica.- le advertí

- Edward…- comenzó a llorar.- ¿Por qué me haces esto? Yo te amo, siempre he estado para ti… Estuve contigo cuando Heidi se embarazó de otro hombre, cuando te engañó…- sus palabras me hicieron acrecentar mi agarre en su brazo hasta sentir mis uñas enterrarse en su piel

- No vuelvas a decir eso nunca más.- zarandee su brazo sin importarme dañarla.

- Es la verdad…- hizo un gesto de dolor e intentó retirar su brazo, pero no lo permití.

- ¡Te dije que no volvieras a repetirlo!.- grité sin un mínimo de consideración.

- ¡Suéltame!.- chilló cuando mis fuerzas ya no se midieron en cuanto a su agarre.- ¡Te duele la verdad, te duele que la que intentas dejar como santa se haya revolcado con tu mejor amigo en tus narices!

- ¡Cállate!.- sentí mi bilis subir por mi garganta

No sé en qué momento ella había entrado al cuarto, solamente fui conciente de sus manos sobre las mías intentando hacer ceder mi férreo sujetar del brazo de Ángela… Me voltee y estampé mi puño contra la pared con un gruñido bestial. Sentí lagrimas caer por mi rostro en cuanto esas imágenes comenzaron a azotarme…

- Estás trabajando mucho Edward. Heidi pasa demasiado tiempo sola y ustedes están recién casados

- Es por nosotros. A mi tampoco me gusta pasar tanto tiempo lejos de ella, pero es necesario. No quiero que nada le falte

- ¿No crees que le falta lo más importante? Eres su marido ¿Para qué te casaste entonces? ¿Para dejarla sola?

- Intentaré darme más tiempo para ella… Estoy enamorado…- sonreí como un tonto y mi amigo palmeó mi hombro

- ¿Edward?.- su piel adquirió una tonalidad pálida en cuanto notó que estaba más temprano en casa

- ¡Sorpresa!.- grité y me acerqué a ella. Un perfume que nunca había sentido se coló por mi nariz.- ¿Con quien estuviste?.- pregunté al tiempo que la besaba

- ¿P-por qué?.- titubeó

- Llevas impregnado un perfume que no logro distinguir.- sonrió nerviosa

- ¿Acaso ahora eres un ser mitológico que capta hasta el más mínimo olor?.- se burló y se alejó de mi. Sonreí con ella, en realidad era absurdo

- ¿Me permites bailar con tu bella mujer?.- rodé mis ojos

- Búscate la tuya.- tomé a Heidi por la cintura y la apreté contra mí

- Las que existen o están casadas o son lesbianas.- bufó, sacándonos una carcajada a todos, pero mirando con intensidad a ella

- Teniendo en cuenta lo desdichada que es tu vida. Solo te obsequiaré un baile con mi hermosa mujer.- sonreí engreído

La música cambió justo en el momento que ellos se situaron en el centro de la pista. Un pequeño, pero incómodo cosquilleo se formó en mi vientre al verlo tomar con tanta libertad la cintura de mi esposa… Sacudí mi cabeza, era una estupidez pensar mal de mi mejor amigo y ella, la mujer de mi vida

- ¡Pasas todo el tiempo en esa maldita oficina! ¡Te quiero aquí, conmigo y en nuestra casa!.- gritó llorando amargamente. Me dolió el alma verla así

- Mi amor, esto es…

- ¡¿Por nosotros? ¡Me casé para compartir mi vida contigo, no para hablarle a mi reflejo en el espejo! ¡Me cansé de escuchar siempre lo mismo! ¡Preferiría vivir bajo un puente, si con eso puedo tenerte para mí!

- Heidi, amor… ¿Qué pasa?

- ¿Qué pasa? ¡¿Quieres saber que pasa? ¡Estoy agotada de llevar un matrimonio sola! ¡Puedo estar con otro hombre y tú ni te enteras, porque pasas 20 horas al día en esa empresa!

- Heidi, creí que lo entendías…- murmuré abatido

- ¿Amor? ¿Estás bien?.- golpee la puerta del baño donde llevaba más de una hora encerrada

- Si, ya voy…- Seguro estaba sintiendo los efectos del embarazo

- ¿No te sientes bien?.- tomé su rostro en cuanto salió. Sus ojos estaban rojos

- Me siento perfectamente Edward.- besó mis labios y se fue a la cama

- ¿Dónde está Heidi?.- miré a mi amigo sin inmutarme. Me quedé sentado en el mismo lugar.- ¡¿Dónde está Heidi?.- gritó esta vez

- Lejos.- fue lo único que dije

- ¡¿Lejos? ¡¿Dónde?.- no respondí. Cruzó la habitación y me levantó tomando con fuerza el cuello de mi camisa.- ¡Maldita sea! ¡¿Dónde está?

- ¡¿Cuál es tu problema?.- tomé sus manos y las quité de mí con un movimiento brusco

- ¡Ella está embarazada!.- me reí en forma amarga

- Ya no.- fruncí mis labios e hice una mueca al decir aquello.- Perdió a nuestra hija…

- ¿Q-qué?.- cuestionó con un hilo de voz.- Mi hija…- susurró en un hilo de voz

- ¿Qué mierda dijiste?.- sacudí mi cabeza pensando haber oído mal ¿Qué había dicho?

- Yo…- levantó su rostro y el mismo dolor que había visto en el mío frente al espejo, lo vi en el.- Me acosté con Heidi, Edward… Esa hija pudo ser mía…

Me dejé caer en el piso con la espalda pegada a la pared. Recogí mis rodillas y plante mis codos sobre ellas tapando mi rostro y tirándome el pelo con fuerza… Mi respiración era agitada y sentía mis ojos arder… Tenía sepultados todos esos recuerdos agrios, no quería volver a revivirlos, pero ahora sentía como si estuviera en el mismo lugar y el mismo tiempo que aquella vez…

- Señor Cullen… ¡Edward!...- levanté mi mirada hacia esa voz.

Isabella estaba arrodillada frente a mí con su rostro acongojado. Miré fugazmente alrededor, pero Ángela no estaba y agradecía aquello. No sabía de qué sería capaz si la volvía a ver en este momento

- ¿Está bien?.- volví a enterrar mi rostro en mis rodillas.

No quería que nadie me viera así. No quería la lástima de nadie… Pero eran muchos años viviendo con este dolor en silencio. Era demasiado tiempo, aferrándome a una realidad que quería creer con todas mis fuerzas… Nadie sabía nada, solo Ángela me había visto derrumbado alguna vez…

- No…- respondí la verdad. Mi voz estaba ronca

Sentía vergüenza de verme un ser vulnerable… Pero era mi hija, lloraba y sufría siempre en silencio por mi hija… Porque algo me decía que era mía, mi corazón frío solo seguía latiendo por la esperanza de saber que ella había sido y era mía…

...

Continuará...


La demora a mi actualización es esta vez aceptable. Mi papá estuvo enfermo y no me separé de él ni a sol y sombra

Gracias a Dios está bien y en casa. Así que subí de inmediato el cap que tenia pendiente =)

Un besitos a todas. Las que me extrañaron y las que no. Incluso a aquellas que querían ahorcarme xD


Pam3


PD 1:- mgcb, Marchu, moniita, Lynn, Alex y Angie... Besitos enormes para ustedes y gracias por sus comentarios.

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AliceJoziCollen: Si pasas por aquí, tu mail no salió en el mensaje; así que no tengo como comunicarme contigo.

Mi Face y Msn están en mi perfil. Besines

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