Lo que todos esperaban , si en este capitulo por fin aparece Erik, la verdad es que tuve un bloqueo horrible, pues no se me ocurría nada sobre como se encontrarían Erik y Rosari y pues como este no es un fan fic Erik/OC pues me era mas difícil decidir que pasaría xD en fin disfrutenlo y denme su opinión.
Este capitulo se lo dedico a Kami Hirotsu, puesto que ella me ayudo con le encuentro de Erik y Rosari.
Capitulo V
Me tomo un par de horas, pero finalmente convencí al agente Cicero de permitirme estar hasta tarde en la Ópera de Garnier, me había prestado su copia de llaves, no debía perderlas y mucho menos dejar que el fantasma las tomara, aunque no dudo que el ya tenga su propio juego. Los últimos en irse fueron el personal de intendencia y los hombres que se llevaron el candelabro, aunque me advirtieron que caminara con cuidado en el área principal de butacas, puesto que aun quedaban trozos de vidrio regados, solo estaba yo, las bailarinas estaban en el teatro, pero del otro lado del edificio, así que dudo que notasen mi presencia. Me dirigí hacia la escalera del vestíbulo, quería volver a ver ese lugar y averiguar como es que había desaparecido, comencé a recrear la escena como los administradores me habían dicho que había aparecido en del lado derecho con su traje de la muerte roja, trate de recrear la escena varias veces, pero seguía sin explicarme como había desaparecido, hasta que note que había una figura circular en el piso y aunque se confundía con mármol negro era metal. Me quite mis zapatillas y pise con fuerza y no ocurrió nada, finalmente me decidí y di un brinco y justo cuando mis dos pies se encontraban en el aire, un pasadizo oculto se abrió, haciéndome caer en un lugar extraño, lleno de espejos la mayoría rotos. Intente ponerme de pie, aunque tenía un poco lastimada la pierna izquierda, pues creo que caí sobre esta, y me salía un poco de sangre; aun podía caminar…casi.
Los espejos me marearon bastante, a veces chocaba con ello, sin mencionar que soy ligeramente claustrofóbica y cuando tardaba mas de dos minutos en encontrar el camino me daban ataques, mi respiración se comenzaba a agitar, logre salir de ahí, pensé que ese era el laberinto que Madame Giry me había dicho, pero no, había unas escaleras, las cuales parecían nunca acabar, tuve que descender por ahí hasta llegar al verdadero laberinto. Estaba totalmente construido de ladrillo, había un olor a humedad, el cual me agradaba y relajo un poco mis ataques de claustrofobia. , en las paredes había varias antorchas colgadas, tome una de ellas y fui apagando cada una por la que pasaba cerca para marcar mi camino y no perderme, el olor a humedad se volvía cercano conforme avanzaba, por alguna razón sabia donde girar, hacia donde ir, era como si…el destino quisiera que encontrara el final. Pero entonces recordé lo que Madame Giry me había dicho "Si el quiero que lo vea, podrá atravesarlo"; ¿Entonces Monsieur Fantasma quería que le encontrase?
Finalmente logre salir del laberinto apague la antorcha y la deje en el suelo, vi de donde provenía el olor a humedad ¡Había un lago subterráneo! , había escuchado de el pero nunca creí que fuese…real, aunque, bueno, un criminólogo debe estar listo para todo y creer que todo es posible. Desgraciadamente no había manera de cruzarlo, no había ningún bote, pero claro yo jamás me doy por vencida tan fácil. El lago no se veía muy profundo, así que intente acercarme a ver que tan hondo era. ¡Vaya que si era suertuda! No era muy profundo, cuando mucho me llegaba a arriba de la cintura, si me vestido se maltrato por completo, mas no era un vestido especial para mi así que no me ocasionaba problema alguno maltratarlo, eso si era bastante incomodo sentir como el agua mojaba toda mi ropa interior, seguí caminando un buen rato hasta que a lo lejos vi luces, parecía que unas velas iluminaban un pequeño pedazo de tierra, comencé a avanzar mas, la profundidad del agua fue bajando , y ese pequeño pedazo de tierra no era tan pequeño, estaba lleno de velas y decoraciones extrañas y hermosas a la vez , había varios espejos rotos, poco a poco la profundidad del agua disminuía, hasta que finalmente estuve pisando tierra. Me percate de que había un bote, me serviría de regreso quizás,
-Acogedor...-Murmure para mi misma, y no mentía el lugar me parecía agradable.
Encontré un órgano y un montón de partituras regadas cerca de este, había un cancionero con el titulo "Don Juan Triunfante" una canción en especial llamo mi atención, se titulaba "Pasando el Punto sin Retorno". En Londres, durante mi tiempo libre, tome lecciones de solfeo, no me podía considerar una experta en solfeo, pero sabía como sonaba cada nota. Uno nunca sabe cuando las partituras son códigos. En fin, comencé a tararear la canción, ¡Era una pieza musical asombrosa! La letra era tan apasionada, con un perfecto toque de lujuria y la melodía igual de perfecta para la canción. Seguí buscando partituras cuando…
-¡No debería entrometerse donde no le llaman!-Grito una voz atemorizante y muy ligeramente familiar. Atemorizada me di la vuelta y…y… ¡Mis ojos no podían creer lo que veía! Un hombre con su rostro cubierto por una mascarada, vestido de frac, se acercaba lentamente a mi, era el mismísimo Fantasma de la Ópera, finalmente, entre mas se acercaba yo retrocedía, mi cuerpo estaba temblando de temor, usualmente yo soy muy indiscreta, pero esa vez ni con toda la fuerza del mundo lograba emitir un sonido, seguí retrocediendo hasta darme cuenta que si daba un paso mas hacia atrás caería en unas piedras cercanas al lago. El siguió avanzando hasta que quedamos frente a frente. Era un cabeza más alto que yo, su mirada igual que hace doce años fría e imponente y yo ahí de pie paralizada como la misma niña de antes - ¡No tiene nada que hacer aquí, ahora .Largo!- Grito. Y se alejo bruscamente de mí.
-¡Oblígueme!- ¡Maldita sea! Solo a mi se me ocurre responder eso. No se de donde salió eso, pero el me miro molesto.
-¿¡Que ha dicho!-Pregunto con un tono de enojo.
-¡Ya…ya me escucho! No pienso irme, ¡Usted ha cometido varios crímenes y tengo el poder para arrestarlo!- Respondí yo ¡¿Por qué Dios? ¡¿Por qué mi hiciste tan malditamente habladora?
El soltó una risa tenebrosa.- ¿Bouquet no lo vio venir cierto?-Continuo riendo.
-¡Maldito criminal y asesino!- Grite yo, siempre he odiado que la gente se burle de algo como la muerte.- ¡¿Cómo puede hablar de la muerte de esa forma?- Usted no es mas que un monstro…es…es… ¡Un adefesio!- Cuando dije esto ultimo sus ojos, se tornaron furiosos, casi pude ver dentro de ellos llamas mas ardientes que las que hay en el infierno.
Se acerco a mí, tomándome del cuello me alzo al aire sin perder el contacto visual hacia mis ojos. Yo, prácticamente llorando de terror, trate de apartar su mano de mi cuello pero no pude, el comenzaba a sofocarme lentamente.
-Su…suel…teme- Pronuncie con mucha dificultad, puesto que no podía respirar. Fue entonces, que no supe como lo logre, o si mi brazo se torno mas largo en ese momento, pero, logre estirarlo lo suficiente para que con un manotazo desprenderle la mascara. Mis ojos se abrieron inmensamente cuando vi el horror que había tras esa mascara, un rostro totalmente deforme, se había quemado completamente, se podía cada pedazo de los músculos que cubrían su cara, no tenia piel alguna, rápidamente me soltó y me dejo caer bruscamente en el piso. Cubrió su rostro de forma que no lo pudiera ver. Se escondió entre las sombras, mientras yo me ponía de pie de forma que no lo pude encontrar. Vi la mascara, tirada en el piso, la tome y la contemple por unos segundos.-Me sorprende que después de doce años aun le quede.- Dije y la coloque sobre el órgano.-Si le hace sentir mejor.- Deje escapar un ligero suspiro.-Le llame adefesio por sus crímenes, no por su rostro. Tampoco se preocupe por que lo delate o no, aun no tengo pruebas de que fue usted; a si y me llevare su canoa para regresar a la orilla.- Finalmente me subí a la canoa.- Por cierto, siempre me gusto su voz, aunque solo le escuche una vez hace tiempo. Comencé a remar de regreso, volví al laberinto, me guie por el rastro que había dejado de oscuridad subí la gran escalera y regrese al laberinto de espejos, maldita sea, como saldría de ahí. No podía salir por donde había entrado puesto que no creo que pudiese brincar, necesitaba encontrar otra salida.
Comencé a avanzar al azar por el lugar, cuando me di cuenta los espejos giraban, no importaba el camino que tomara, todo cambiaria, comencé a ponerme nerviosa, me sentía atrapada, asustada, sentía que morirá asfixiada, comenzaba a perderme de mi ser, mi respiración se cortaba ¡Maldita claustrofobia! Al final mis ojos se cerraron.
Desperté de golpe a la mañana siguiente, me sorprendió ver que estaba en mi habitación, en mi camisón y ya era de día.
-Buenos días Mlle. Libert.- Exclamo Anaëlle, sonriente como siempre, entrando a mi cuarto seguida de Madame Duppont.
-No la escuche llegar anoche.- Me dijo mi ama de llaves.
-Yo si la vi Madame, regreso cuando usted fue a ducharse.- Le dijo Ana.- Se sentía muy cansada y se fue a dormir.
- Me hubiese dicho, en fin anoche vino un tal Coel Cicero y dice que partirán a Madrid hoy a las quince horas ¿Puedo saber por que?- Pregunto Madame Duppont.
-Si… Iremos a ver a una testigo, esta tarde, regresare en la noche.- En lo que contestaba Anaëlle colocaba sonriente, el desayuno en mi cama.
-Bueno, arréglese de una vez Mlle.- Dijo Laurina y salió del cuarto
-¡Me tenias malditamente preocupada!- Me grito Ana, la sonrisa se había borrado de su rostro.
-¿Cómo regrese aquí?-
-Te trajeron.-
-¿Quién?-
- ¿Tu quien crees?
-Me trajo… ¿el?-Mis ojos se abrieron de gran curiosidad.
-La estaba esperando en el vestíbulo y luego vi como un hombre con el rostro cubierto con una mascara la dejaba cerca de la entrada; la llevaba en brazos y usted estaba inconsciente. Corrí a la entrada a recogerla y el me miro extrañado.- Ella saco una carta.- Me dijo que le diera esto.- Me la entrego.- Tengo que mencionarle que el me ayudo a llevarla a su habitación.
-¡Lo dejaste entrar!-Grite.
- Si.- Me respondió un poco apenada.
-¿Qué mas ocurrió?- Pregunte cruzándome de brazos.
-La miro dormir un rato.- Dijo con la mirada clavada en el piso.- Cuando regrese, el se había ido.
- ¡Que!...Un momento… ¿regresar? ¿¡Me dejaste sola con el!- No podía creer la torpeza que Anaëlle había cometido.
-Bueno pero no le hizo nada.-
-¡Aquí no!, pero si hubieses visto Ana, como me comenzó a sofocar.- Trate de calmarme. Tome la carta que el Fantasma me había mandado. ¡Que imprudente, la escribió con tinta roja!
"Madeimoselle Libert:
Así es ya se quien es usted. Usted es la que profana mi Palacio de la Ópera con su presencia. Este lugar es lo último que me queda así que le pido que se marche en cuanto pueda. Le sugiero, si es que hace caso omiso a mi advertencia, que se prepare para lo peor. Fui muy tolerante con usted cuando entro a mi hogar, pero fue la primera y será la ultima vez. Si planea destruir mi palco, con un solo rasguño que le haga al tapiz, dese por muerta.
Váyase ahora que puede
F.O
P: D: Sus llaves y sus zapatillas están en mi palco si gusta recogerlas"
-Así que nuestro amiguito enmascarado cree que puede amenazarme.-Dije yo.
-Rosari, ¿No pensaras en volver o si?-
-Claro que si, una vez que acepto un caso nunca lo dejo ir.-
Jo jo jo jo jo jo. Al fin comenzara una guerra entre nuestro Fantasma Criminal Erik y nuestra Indiscreta Criminóloga Rosari . En fin ya comencé a trabajar en el 6 capitulo donde ya apareceran Carlota, Raoul y el misterioso colega de Rosari, pero por las festividades navideñas no se si lo suba en esta semana.
EN EL NOMBRE DE ERIK DEJEN REVIEWS! SE QUE TENGO MAS DE 32 LECTORES!
Un saludo
Ms Clover Jellicle
