Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo VIII

...

Be.-

...

- ¿A-angela?.- preguntó con voz pequeña. Era como si no fuese él

- Ella…está en su cuarto.- respondí lo primero que pensé. Ni siquiera sabía si estaba allí, así como tampoco qué me había impulsado a meterme aquí…

Estaba caminando distraída hacia el piso inferior cuando unos gritos provenientes del cuarto de Edward me alertaron. Me dirigí a paso rápido hasta allí y sin siquiera darle demasiadas vueltas, entré en la habitación y no medié mi actuar al abalanzarme intentando detener la escena frente a mí… Edward tomaba a Ángela con una rudeza increíble, y ella le decía cosas que no supe entender intentando que aflojara su agarre. Creí en algún momento que todo estallaría y Edward perdería el juicio sobre ella…

Pero no fue así. Y su mano se estampó con fuerza desmedida en la pared… Me quedé sin aliento y en estado de shock al presenciar aquello, fui conciente de la carrera emprendida por Ángela para dejar la habitación y luego algo que nunca creí que presenciaría. La vulnerabilidad y el dolor emanado de las entrañas que Edward reflejaba en sus ojos sin vida y su cuerpo inerte deslizándose hacia el piso… No era el Edward Cullen de siempre, no era ni la sombra del hombre que a pulso se había ganado mi enemistad. Solo era un ser humano dolido y derrotado…

- Heidi...- susurró

- Está dormida.- lo calmé, sabiendo que estaba preocupado porque su mujer no supiera del altercado

Asintió. Miré su mano que comenzaba a hincharse, así que me levanté para buscar un paño húmero. Cuando regresé, me quedé de pié en el umbral de la puerta que daba a su baño observando a Edward hurgar en una maleta con afán… No parecía darse cuenta que yo estaba aquí, hasta que dio con lo que buscaba con tanto ahínco y quise poder desaparecer en ese momento cuando observé que era aquel mismo papel que el doctor me había dado hacía más de un año con la primera imagen de mi Elissa, una ecografía ¡Su hija!

- Sé que eres mía.- susurró colocando la imagen sobre su pecho y recargando su cabeza en la pared

¿A qué se refería con ello? Y entonces mi cabeza comenzó a recordar retazos de lo que Ángela estaba diciendo al momento que había entrado "Se haya revolcado con tu mejor amigo" ¿Hablaba de Heidi? ¿Acaso su hija…? Llevé mi mano a mi boca y sin hacer el menor ruido retrocedí hasta estar completamente dentro del sanitario. Apoyé mis manos sobre el lavado y escondí mi cabeza entre mis hombros caídos ¿Qué era esto?

Escuché un ruido en la habitación y me apresuré hacia allí. Miré donde Edward estaba hacía pocos minutos y no lo vi. Salí corriendo por el pasillo hasta llegar a la habitación de Ángela, donde curiosamente ella no estaba, pero Edward sí y ordenando todas las pertenencias de la chica… En realidad, tirando todo sobre la cama y moviéndose a la velocidad de la luz por la recamara

- Necesito que me consigas a alguien para que se lleve todo esto y lo embarque en el primer avión, bus, barco o lo que sea.- habló mientras seguía en su labor

- Señor Cullen…- intenté hablar

- Se que no eres mi empleada y que estás aquí para cuidar a Heidi, y por lo mismo quiero a esa mujer fuera de esta casa ahora.- paró en seco y se giró a observarme.- Necesito tu ayuda.- asentí sin poder desentenderme de sus ojos suplicantes

- Conozco a alguien.- murmuré pensando en Emmett, pero luego recordé qué el podría haber encontrado algún trabajo.- No, no creo que…

- Le pagaré lo que él estime conveniente.- interrumpió.- ¿Puedes llamarle?.- asentí y salí de allí

Pasé a la habitación de Heidi antes de telefonear a Em, y di gracias al cielo que ella estuviera bajo los efectos de sus medicinas… Bajé corriendo las escaleras, no sabía que estaba pasando aquí, pero lo que fuera parecía que era el fin del mundo. Miré a todos lados buscando a Ángela, pero parecía que la tierra se la había tragado, pensé que quizás por el momento era mejor así. No sabía cual podía ser la reacción de Edward al volver a verla, según lo que haya pasado allá arriba, y tampoco me sentía tan fuerte como para volver a interceder.

Emmett estuvo más que dispuesto para ayudar en lo que fuera que el "Señor Limón" le encomendara. No quise explicarle mucho, pues no sabía hasta qué punto podía comentarle lo que aquí había pasado y de otro modo, tampoco estaba muy clara en ello… Llegó en pocos minutos, admirando lo lujoso que se extendía ante sus ojos. Me vi reflejada en él cuando pisé por primera vez esta casa.

- ¿Y? ¿Qué hago aquí?.- curioseó cuando acabó su inspección.- ¡No me digas!.- jadeó y su rostro palideció.- Bella…jamás he transportado un muerto en mi auto.- gimió con terror y luego chilló con el golpe que le di en su enorme brazo con mi puño cerrado

- No seas idiota ¿Quieres?.- lo regañé mientras el sobaba su brazo

- Ok, no te enojes.- pidió con su cara de niño.- ¿Entonces?

- No sé muy bien. Solo…- no sabía qué decir

- ¿De verdad me pagará lo que yo le pida?.- solo Emmett podía saltar de un tema a otro con tanta simpleza

- Si, eso dijo. Pero no quiero que vayas a aprovecharte…

- El dirá el precio y yo pagaré.- me interrumpió Edward, haciéndonos saltar tanto a Em y a mí por su llegada repentina

- Buenas.- saludó Emmett, extendiendo su mano hacia él. Por un momento creí que Edward lo dejaría ahí, pero vacilante estiró su brazo y estrechó su mano

- Gracias por venir.- expresó para mi sorpresa. El era todo órdenes.- Necesito que lleves todo lo que he dejado al pié de las escaleras a Port Ángeles. Lo enviarás con destino a New York y comprarás un boleto para mañana a nombre de Ángela Weber

- ¿Ok?.- contestó él con tono dudoso.- ¿Y ella donde está?

- Estará mañana cuando vengas por ella para llevarla a su viaje. El boleto es sin retorno.- masculló con acides

- Es decir… ¿Mañana también me necesitará?.- algo en su pregunta no me gustó

- Si.- afirmó Edward. Quise frenar a mi querido y odiado cuñado, pero abrí mi boca tarde

- ¿No estará necesitando usted un chofer de medio tiempo?.- sus dientes centellearon en su amplia sonrisa y sus hoyuelos se marcaron con fuerza.- Estoy asistiendo a la secundaria y buscando un trabajo para poder seguir estudiando el próximo año. Por eso solo puedo ofrecerme como chofer de medio tiempo ¿Hacemos negocios?.- admiré la capacidad de ofrecer un discurso entero sin respirar. Pero mi cara se tornó roja de la vergüenza

- Emmett…- comencé, pero Edward me miró indicando que me silenciara ¡Por supuesto! Era justo lo que estaba buscando

- Cuando cumplas el primer trabajo que te he encomendado, hablaremos tú y yo.- la cabeza de Emmett se movió vigorosamente de arriba abajo

- Entendido.- Emmett sonreía como un crío.- Solo que…- rascó su nuca y frunció su rostro.- Aquí tiene mi número.- sacó un papel arrugado y lo extendió.

La noche estaba llegando más rápido de lo que hubiese querido y Ángela aun no aparecía. Edward se había escusado todo el día con Heidi, argumentando tener que revisar unos papeles de la empresa, sin embargo, había entrado y salido de casa con intervalos de tiempo casi exactos. Estaba buscando a esa mujer, y estaba segura que cuando la encontrara volvería a arder Troya… Sinceramente y aunque sonara frío, una parte de mí se alegraba de que ella ya no estuviese más allí. Había muchas cosas en ella que me resultaban desagradables y más aun, desconfiantes.

- ¿Dónde está Ángela?.- Heidi estaba sentada en la mesita dispuesta en su habitación

- Creo que debía salir.- continué revisando los medicamentos

- ¿Salir? Pero si ella no conoce nada aquí.- mordí mi labio nerviosa ¿Qué podía decirle?

- Quizás…quiso conocer el pueblo. No tiene muchos atractivos, pero es un lugar tranquilo donde puedes pensar sin perturbaciones.- le sonreí. Ciertamente creía que algo así había pasado. Ella había salido intentando despejar su cabeza

- La entiendo…-murmuró con ese aire melancólico.- Yo también quisiera salir de estas cuatro paredes

- Podemos hacerlo.- me miró ilusionada.- Hablaremos con el Señor Cullen y veremos si podemos salir a pasear

- No se si el querrá.- acaricié su mano

- Le gustará la idea.- afirmé. Esa sería la mayor prueba para ver si el realmente había hablado en serio cuando yo se lo había pedido como exigencia, un cambio

- ¿Por qué estás tan segura?.- dejó de lado su pintura y me miró

- Porque…tú haz dicho que…él no es malo.- titubee

- No Bella. Él no lo es…- quedó con la mirada perdida como recordando.- Es un hombre que ha cargado con los errores de los demás en su espalda…- musitó con voz casi inaudible

Mi cabeza estaba en total caos con cada detalle que recibía. Recién volvía a trabajar aquí y parecía que llevaba meses a causa del cansancio que me agobiaba. Mientras Heidi volvía a trazar líneas en su papel, comencé a pensar en todo lo pasado… ¿Heidi le había sido infiel a Edward o hablaban de otra persona? ¿Había escuchado bien o Ángela había hablado de amor? ¿Estaba enamorada de Edward? ¡Dios! ¿Dónde había venido a meterme?

¿Y si Ángela no estaba, quién cuidaría de Heidi? La miré en forma detenida, como buscando algo en ella me que diera las respuestas, pero ¿Qué? Sacudí mi cabeza con fuerza, si eso era así o había algo más…a mi no debía importarte. Pero volví a recordar a Edward y se me estrujó el corazón al recordar su desolación… Llevé mi mano con disimulo a mi vientre, sentía un dolor en el cuerpo al volver a recordar su rostro, su cuerpo cubierto de dolor…

- Bella ¿Te pasa algo?.- miré a Heidi y negué inmediatamente

- No me pasa nada. Creo que es solo cansancio.- mentí. Ella iba a replicar, cuando Edward hizo acto de presencia

- ¿Cómo estás?.- se acercó a ella y se acuclilló a su lado

- Bien.- ella sonrió como una niña y tocó la mejilla de el con suavidad.- ¿Ángela llegó?

- Ella debió viajar a New York.- expuso Edward mirándome de reojo

- ¿A casa? Pero…creí que solo estaba paseando por el pueblo ¿Cuándo se fue? ¿Por qué no se ha despedido?.- las preguntas de Heidi inquietaron a Edward y de paso a mí

- Ha sido de última hora.- decretó el con voz de no réplica

- Que extraño…- susurró Heidi para sí.- ¿Qué era tan importante? Ángela no comentó nada ¿Y cuando volverá?.- Edward se levantó y ubicó su atención en otra cosa

- No lo sé Heidi. No iba a preguntarle. Son asuntos de ella y nadie va a meterse.- zanjó

- Está bien… Ojala vuelva pronto. La voy a extrañar.- murmuró siguiendo con sus dibujos.

Edward la observó con su ceño fruncido y con culpabilidad marcada. No alcancé a desviar mi mirada de él, cuando la fuerza de la suya se posó en mí. Pestañee rápido y me levanté de mi asiento tratando mantenerme ocupada en todo momento, sin embargo, sentía como si él me siguiera con sus ojos, tenía la sensación tatuada en mi espalda de la fuerza que emitían sus verdes hipnotizantes… ¿Hipnotizantes? ¡Dios, estar en esta casa me estaba volviendo loca!

- Quiero recostarme.- pidió Heidi y me voltee hacia ella justo en el momento que él quitó su mirada de mí ¡No eran mis ideas, el me observaba!

- ¿Te encuentras bien?.- me acerqué a ella. Su rostro no era el mismo que hace unos minutos

- Tengo un pequeño dolor, pero no es nada.- sabía que mentía. Y lo corroboré a la hora de intentar levantarse y siseó

- Yo la llevo.- se adelantó Edward cuando fui a sujetarla

Con delicadez la tomó en sus brazos y la cargó hasta la cama. Heidi le sonreía, pero estaba segura que el dolor que la aquejaba no estaba siendo para nada suave. Había aprendido a conocer los pacientes, y ellos intentaban aminorar sus dolencias cuando personas importantes estaban a su alrededor… Miré en forma atenta como él arropaba a su mujer hasta dejarla cómoda sobre su cama.

- Tienes que decirme si no te sientes bien ¿Entiendes?.- demandó Edward

- Es solo una pequeña molestia Edward. Lo de siempre…- no terminó su frase y trató de disimular, pero supe bien que había sido un dolor mayor que la golpeó en ese instante

- Yo me encargo.- me adelanté. Heidi no diría nada estando él allí

- Estoy bien Edward.- lo tranquilizó ella. El asintió no muy convencido

- Mmhmm.- murmuró el y se alejó de la cama.- Isabella. Necesito que vayas a mi despacho en cuanto puedas

- No hay problema.- contesté y esperé a que saliera.- Te duele.- dije con pesar cuando la vi contraer su rostro

- Si.- se quejó y se ovilló en la cama

- Subiremos la dosis.- acaricié su brazo. Verla así, me enviaba inmediatamente a la imagen de mi padre.

- No le digas…a Edward.- asentí

Traté de regular mi respiración. Verla de ese modo, me estaba costando demasiado, y sabía que esto era solo el principio… Lo sabía por experiencia, que un momento dado ni siquiera podría disimular su sufrimiento…

- ¿Ángela…?

- Ella no ha vuelto, pero sé que volverá esta noche. Solo lo he dicho para que Heidi no se angustiara- afirmó con seguridad.- ¿Cómo está ella?

- Se ha dormido.- evité mencionar la dificultad que había tenido para conciliar el sueño debido a sus dolores

- ¿Qué…?.- comenzó, pero se silencio para tomar una amplia respiración.- ¿Qué tanto oíste esta mañana?.- mi cuerpo se tensó

- Yo no…

- No quiero mentiras.- ordenó. Me puse nerviosa ¿Qué pasaba si decía la verdad?

- Tan solo…- pronuncié y el temor se apoderó de mí.- Escúcheme.- pedí con ansiedad.- No me importa haber escuchado algo. Son cosas familiares y yo solo trabajo para usted. No tiene que decirme nada, ni tampoco despedirme. Simplemente haré y hagamos como que no pasó nada.- retorcí mis dedos y me balancee de pie

- Isabella.- apretó el puente de su nariz y se volteó hacia mí.- No voy a despedirte, solo quiero saber lo que haz oído

- Por favor.- pedí, intentando dejar todo ahí. Suspiró nuevamente y asintió

- ¿Qué relación tienes con Emmett? ¿Es tu hermano o…?

- Es el novio de mi hermana.- aclaré. Y di gracias por haber cambiado de tema

- ¿Está en busca de trabajo como el dijo?.- lo pensé unos segundos. No sabía si era buena idea que más personas nos involucráramos en esta casa

- Si, pero…

- Pero no quieres que trabaje para mí y que tenga relación con todo esto.- agitó su mano señalando alrededor

- Emmett tiende a meter la pata muchas veces.- sonreí recordando lo especial que podía llegar a ser.

- Creo que puedo lidiar con eso.- sonrió.

- No sé…- alejé mi mirada de esa sonrisa pocas veces vista.- No sé en que podría ayudar. Usted había dicho necesitar un chofer, pero no creo que sea necesario

- Veremos en qué puede ser útil.- dio como finalizada la conversación.

- Entre más tiempo pasa, menos me gusta que trabajes ahí.- Phil encogió sus hombros, mientras yo observaba a mamá protestar

- Mamá…

- No Bella. Ese hombre es un témpano de hielo con su mujer moribunda, sus mismos familiares lo ven como un demonio y ahora esto.- puso sus manos en sus caderas

- Renée, en todas las familias hay problemas.- acotó Phil revolviendo su té

- Estoy de acuerdo, pero no como esta ¡Por Dios Phil, su mujer está muriendo y él es un perro sin corazón!.- exclamó enfadada

- Si tiene corazón.- objeté, mirando a mi hija en mis brazos jugar con la servilleta

- Bella, que la lástima no te haga ver cosas donde no las hay.- siguió haciendo sus cosas y Phil me hizo un gesto para que no le tomara importancia

Mientras terminaba de cambiar a Liz, un pensamiento cruzó mi cabeza. Él estaría solo esta noche con Heidi y podía ser que ella siguiera con sus dolores. No perturbaría a Edward con ello y se haría la valiente, incluso aunque ellos quisieran arrancarle gritos de desesperación…

- ¿Qué hago bebé?.- pregunté mirando a mi hija verme fijamente y sonreírme…


Ed.-

La casa estaba demasiado silenciosa… Entré al cuarto de Heidi y me aseguré de que estuviese durmiendo en forma tranquila. Estaba seguro que Ángela regresaría esta noche, y no pensaba pestañear siquiera antes de sacarla de aquí. No sabía de lo que era capaz, pero necesitaba estar atento a todo movimiento… Me tenía sin cuidado lo que hubiese hecho durante todo el día, lo único que me preocupaba es que no se acercara a Heidi un solo paso y sabía como mover mis fichas para dejarla fuera de todo.

Me serví un Wishky y me senté en el salón de frente a la puerta principal… En la oscuridad y el silencio; lo primero que cruzó mi mente fue la imagen de Bella frente a mí, en el mismo momento que sentía esa muralla de hierro que era el pasado caer sobre mí. Sentí vergüenza de verme tan débil, ese maldito defecto había quedado enterrado hacía mucho tiempo y no quería que nadie volviera a saber que me podía derrumbar. Que nadie supiera que muy dentro siempre sufría… Un ruido y la puerta abrirse me alertó de su llegada y la esperé sin moverme.

- Edward…- la silueta de Ángela se paró frente a mí.- Yo…lo siento. No sé que me pasó…- levanté mi mano y la hice callar

- Nada… Absolutamente nada de lo que digas me importa.- me levanté y serví otro trago. Necesitaba tener mis manos ocupadas para no utilizarla en ella, y esta vez no de manera gratificante

- Yo…voy a darme un baño.- la miré llegar hasta el primer escalón

- No.- se detuvo un momento y luego volvió a impulsarse para subir.- ¡No!.- grité haciéndola saltar.- Tus pertenencias se encuentran en New York. En esta casa no hay nada que te ate

- ¿Q-qué?.- podía vislumbrar su rostro en la obscuridad de total incertidumbre

- Ya no vives en esta casa y bajo este mismo techo.- encogí mis hombros y agité mi copa para oír los hielos colisionar.

- Tú no puedes.- su voz era contenida

- Oh sí que puedo.- me burlé. Y antes que ella se descargara gritando nuevamente, la corté.- No quiero oír tus gritos, tus súplicas o tus lamentos. Uno solo que escuche y sabes perfectamente que tendrás que pararte en una esquina a mendigar por dinero

- Yo te amo.- apenas pudo pronunciar esas palabras

- Nunca me haz amado Ángela. Sabes que es así…

- Hola Edward.- dejé mis papeles sobre mi escritorio

- Hola.- mi saludo fue cauto

- Se que te sorprende verme aquí, pero Heidi me ha pedido que venga por ti.- fruncí el ceño.- Ella quiere…integrarme más a la familia

- Bien. Termino esto y nos vamos.- asintió y se quedó allí mismo.- Espérame afuera, por favor.- se tornó ligeramente roja y salió

- ¿Te desagrado, verdad?.- su pregunta me dejó absorto, sobre todo teniendo en cuenta que no estaba equivocada

- No es eso…- traté de disfrazar mi mentira

- Se que no soy de tu agrado Edward, pero yo no le he pedido a Heidi todo lo que me ha obsequiado. Es más, yo solamente me conformo con que ella y Alice me vean parte de su familia.- y tenía razón. Sabía de primera mano que era Heidi quien intentaba darle todo lo que su padre le había negado, solo por voluntad propia

- Lamento… Perdona, es solo que recién te conozco y…me cuesta abrirme a las personas de buenas y primeras.- dije al fin

- No te preocupes. Tan solo dame una oportunidad.- asentí

- ¿Qué sucede?.- pregunté cuando quedamos solos en la sala. Ella me miraba en forma constante, como si quisiera decir algo

- Sabes que me preocupo por Heidi. Y sé también que no debería meterme, pero…creo que la estás dejando demasiado de lado con tu trabajo

- Ángela no quiero sonar grosero

- ¿Tienes a otra?.- sentí como mi mandíbula rebotó en el piso y volvió a su lugar

- ¡Por supuesto que no! ¡Amo a mi mujer, y todo lo que hago es por ella!.- contesté molesto por su indiscreción

- Está bien, no te pongas así… Es solo que ella no ha estado muy bien últimamente

- Lo sé, lo sé.- me senté en el sofá y tomé mi cabeza con fuerza.- Pero lo que hago es por ambos. Porque quiero darle lo mejor

- ¿Edward?.- conocía esa voz.- Soy Ángela

- Dime.- firmaba unos papeles mientras hablaba

- Heidi está en mi casa.- mi mano quedó sin movimiento. Miré la hora y eran las 10 pm ¡Mierda!

- ¿Qué está haciendo allí? ¿Por qué no me avisó?

- Te llamó, pero tu móvil está apagado y en la oficina nadie contesta

- Voy para allá.- tomé mi chaqueta e iba a colgar cuando ella me frenó

- Deja que esta noche se quede aquí.- intenté protestar, pero ella continuó.- Se que tuvieron una fuerte discusión

- Fue mi culpa.- susurré y dejé caer mi frente contra la puerta de mi oficina

- Seguro que sí. Heidi explotó a causa de tu abandono

- Yo no…- me callé cuando quise replicar, más no tenía sentido. Era así

- ¿Qué se celebra?.- sonreí como tonto. Escuché de fondo el sonido de las cacerolas chocar con lo que supuse sería la cocina

- Tendrás un sobrino.- miré nuevamente la ecografía en mis manos

- ¿De verdad?.- sin embargo me pareció que había una nota de tristeza en su voz. Recordé presentarle pronto un amigo, de seguro se sentía sola

- Así es ¡Estoy feliz!.- grité extasiado

- Me alegro por ustedes. Espero que el cambio siga siendo bueno.- asentí, aun cuando no podía verme. Estaba tratando de equiparar mis tiempos entre el trabajo y mi casa

- ¿Y Heidi?.- preguntó Alice cuando no me vio llegar con ella

- Pasaría por Ángela.- sonrió y entró en el restaurante

- ¿Ya te ganó Ángela?.- cuestionó Jasper a mi lado mientras caminábamos

- Ha estado pendiente de Heidi. Creo que eso amerita que al menos intentemos llevarnos bien.- encogí mis hombros

- Hola Angie ¿Y mi hermana?.- me voltee cuando Alice saludó. Y también busqué con mi mirada a mi mujer

- No lo sé ¿Por qué? ¿No vino contigo Edward?.- negué y comencé a buscar mi móvil

- Ella me dijo que pasaría por ti y aquí nos encontrábamos

- No… Eh, mi móvil estuvo apagado todo el día. Permiso.- llamé mil veces y las mismas mil veces la maldita grabadora salió a recibirme

La cena que Jasper y Alice habían organizado para celebrar su primer año de matrimonio seguía transcurriendo y Heidi seguía sin aparecer. Mi impaciencia me estaba cobrando factura y estaba por salir a buscarla donde fuera, cuando ella apareció demasiado efusiva y un extraño brillo en la mirada.

- ¿Te sientes bien?.- Alice se inclinó y la miró detenidamente

- Es solo el embarazo.- al parecer todos quedaron conformes con la respuesta.- Ángela, intenta contestar tu móvil. Te llamé todo el día de otro número y todo el rato fue marcar y marcar.- para todos pasó inadvertido ese comentario, excepto para Ángela y para mí.

- ¡Edward!.- apenas fui conciente hasta que estuvo a mi lado.- ¿Qué pasó? ¿Cómo está Heidi?

- Bien.- musité. El dolor estaba impregnado en todo mí ser

- ¿Y el bebé?.- preguntó cautelosa, como si previera lo ocurrido

- Ya no… Lo perdió.- el nudo en mi garganta apenas dejaba pronunciar palabra

- ¡Dios! ¿Cómo está ella? Necesito verla, ella…

- Ella ni siquiera sabe lo que está pasando.- me voltee y observé la noche que caía sobre la ciudad. Una noche oscura, inquietante…

- Edward, se que estás mal. Pero debes ser fuerte, ella va necesitar mucha ayuda

- Mucha más de la que te imaginas.- confesé. Yo no podía solo con esto, y ella era mi única aliada, o lo sería…

- Estoy para lo que necesiten Edward. Heidi me ha dado mucho.

- Por eso mismo.- respiré varias veces para calmarme.- Quiero que me apoyes en todo. Heidi te ha dado todo a cambio de nada. Yo te cobro todo eso…

- Pídeme lo que quieras.- apretó mi brazo en señal de apoyo

- Que mientas. Que cuando todo el mundo pregunte por su pérdida, la respuesta sea de forma natural.- ella frunció el ceño y me miró sin entender

- ¿Y acaso…? ¡Dios mío Edward! ¿Qué, que…?

- Heidi…necesita un tratamiento de desintoxicación.- jadeó ante la sorpresa.- Ella…eso mató a nuestra hija.- aclaré como si quisiera dejar a mi esposa fuera de todo.

- ¿Preguntó por mi?.- estaba ansioso y lo había estado todo este tiempo, desde que ella se había internado en ese lugar

- Si Edward, pero no quiere verte por el momento. Ella…siente vergüenza

- Veo… Yo tampoco se como afrontar todo esto Ángela.- resoplé frustrado.- Y ya han pasado varios meses.

- Todo depende de…lo que creas o crean conveniente.- sus palabras eran suaves, como no sabiendo hasta qué punto ahondar

- ¿A qué te refieres?.- pregunté sin comprender su nota

- Tu…su matrimonio ¿Qué pasa con él?.- una pregunta que venía rondando mi cabeza todos estos días, pero que después de tanto analizar, tenía certeza plena de cual sería

- Nuestro matrimonio sigue intacto.- su rostro fue inexpresivo.- No voy a separarme de Heidi, Ángela. Es la mujer que amo y…todo lo que ha pasado ha sido culpa de ambos.

- ¿Cómo?.- su voz era incrédula.

- Ella se sentía sola. Yo…yo nunca entendí hasta qué punto… Solo buscó un modo de olvidar… Y lo demás, es toda mi responsabilidad

- ¡¿Edward? ¡¿Qué pasa? ¡¿Le paso algo a Heidi?

- No la nombres, por favor…- afirmé mi brazo en el umbral de la puerta y escondí mi cara allí

- No entiendo. Hasta hace unos días atrás dijiste que lucharías por tu matrimonio ¿Qué…que cambió?

- Todo… No puedo pelear por algo que…no existe.- sentí las manos de Ángela tocarme. Quitó el brazo con el que parecía intentar esconderme del mundo y me observó con pesar

- Cuéntame.- sus dedos acariciaron mi barbilla. Fue solo un pequeño gesto, pero significó demasiado para mí en ese momento

- Heidi…me engañó.- y rompí a llorar como si las lágrimas pudieran llevarse todo al olvido.

- ¿Falta mucho?.- levanté mi cabeza cuando oí la voz de Ángela

- Más o menos.- ni siquiera correspondí la sonrisa que ella me brindaba

- No puedes pasar las 24 horas del día en esta oficina. También hay mundo afuera ¿Sabes?.- intentó quitar las hojas de mis manos, pero fui más rápido y me aparté

- No me interesa.- me voltee a buscar unos archivos, dándole a entender que no estaba de ánimos

- Tengo toda la noche para esperar.- bufé exasperado

- ¿Qué quieres?.- me enfrenté a ella con mi peor rostro

- Hacer que dejes de lado esa amargura.- se acercó hasta quedar frente a mí

- ¿Puedes retroceder el tiempo e impedir que…?.- mi mujer se acueste con otro, terminé en mi cabeza

- No, no puedo. Pero te juro que si pudiera…lo haría.- bajó su mirada apenada

- ¿Por qué?.- algo me decía que no debía hacer esa pregunta, pero ya estaba fuera de mí

- Porque…eres…especial para mí…

Nada importó en ese momento. No hubo pensamientos o recriminaciones… Me sentía tan herido, que no fui ni conciente de los pasos que di para acortar la distancia entre ambos. Ella pensaba en mí y yo significaba algo en su vida, y necesitaba eso. Quería ser alguien para ella u otra persona. Quería pertenecer, encajar… Y ella estaba ahí… La primera vez que le fui infiel a mi mujer, solo por soledad, necesidad de afecto y despecho…

- Necesito que hablemos de lo que pasó el otro día.

- Haz estado bebiendo.- intentó tocarme, pero retrocedí como si su tacto fuera la muerte

- Fue un error… Eso, no debió pasar nunca. No quise aprovecharme de ti, fue solo un…mal momento.- balbucee con pesar y vergüenza

- Para mi no Edward. Se que esto está mal, pero yo siento cosas por ti

- ¡Eso no es así!... Ángela, tu y yo solo nos dejamos llevar por el momento, la situación y… Eso no fue por sentimiento

- Para ti no, pero para mí lo fue…

- Lo siento Ángela, pero debes olvidarte de todo eso.- la miré por última vez y salí de allí. No sin antes responder a su última pregunta

- ¿Qué pasará con Heidi?.- seguí dándole la espalda

- Nada.- escondí mis manos en mis bolsillos.- No me voy a separar, mientras ella no esté del todo bien

Y cumplí con no separarme, pero no cumplí con no volver. Porque lo hice una y otra vez, solamente por la necesidad de búsqueda…

- Hijo, sé que tú y Heidi no están bien

- Papá, llevamos 6 meses viviendo separados y casi 2 años de fallido matrimonio. No creo que sea el momento de venir a interceder por algo que está muerto y que quizás nunca debí haber hecho.- solté molesto.- Me voy a divorciar

- No puedes Edward.- lo miré furioso por su mandato.- Heidi va a necesitarte. Tuvo unas molestias y acudió a realizarse unos exámenes

- Termina de una vez.- sentí mis pulsaciones pitar en mis oídos. El rostro de mi padre me presagiaba que nada bueno se avecinaba

- Tu esposa tiene cáncer, Edward. Ella debe hacerse un tratamiento lo antes posible

Mi mundo quedó varado con esa información. Y todas mis decisiones tomadas pasaron al olvido, aun cuando, muy dentro sentía que ella no se merecía ni siquiera mi lástima…

- ¡Pero tú lo dijiste! ¡Ibas a dejarla y vendrías a mí!.- estaba tan cansado que no repliqué las palabras de Ángela. Nunca había prometido tal cosa

- No te estoy pidiendo tu opinión, solo estoy informándote de cómo seguirán siendo las cosas

- ¡¿Vas a quedarte por compasión con ella? ¡Porque se puede morir!.- tomó mi brazo y me volteó hacia ella.- ¡La odio! ¡La odio porque siempre ha tenido todo lo que quiero! ¡Ella jugó contigo! ¡Te engañó!

- Así son las cosas. Algunos siempre nacen para ser perdedores.- dije ácido

- Esta vez no seré yo.- quitó el lazo de su bata y descubrió su desnudez.- Yo no voy a dejarte y sé que tú tampoco lo quieres… Dime que no quieres esto.- tomó mi mano y la ubicó en su seno desnudo

- Siempre serás la otra.- añadí masajeando donde mi mano tocaba

- Ella lo es ahora. Yo soy tu mujer, tu mejor y única amante.- zanjó antes de estampar sus labios en los míos.

Ese día comprendí que ella no me amaba, que su obsesión conmigo radicaba solamente en lo que podría haber tenido, de no haber sido una hija no legítima… Y también entendí el odio que ella profesaba a Heidi y Alice, más nunca me importó hasta ahora… Donde mi conciencia volvía a resurgir y me daba cuenta de todo lo que había hecho a lo largo de todos estos años. Engañaba a mi mujer con su misma sangre, por el rencor de haberla sabido la mujer de uno de mis mejores amigos, casi también mi misma sangre

- ¿Bueno? ¿Quién diablos molesta a esta hora?

- Edward Cullen.- respondí no perdiendo de vista a Ángela que seguía de pié en el primer escalón esperando mis palabras

- ¡Lo siento, lo siento! Santa mierda… Ops, perdón por eso.- me hubiese reído en otra oportunidad. Bella tenía razón, él metía la pata

- Te necesito ahora aquí.- ordené

- Voy volando.- sentí un ruido sordo del otro lado y el corte de la llamada

Dejé el teléfono en su lugar y vacié el líquido de mi vaso en mi boca. Esperé escuchar llantos histéricos y recriminaciones, pero no había un solo ruido en toda la casa. Era como estar solo, y prácticamente así estaría una vez ella saliera por esa puerta. Pero en mucho tiempo, sentía que estaba haciendo bien las cosas… Nunca más podría volver a remediar todo lo que había causado directa o indirectamente, pero era tiempo de descansar y dejar descansar a Heidi…

- Algún día te vas a arrepentir.- rompió el silencio justo cuando las luces de un auto iluminaban la estancia

- Haz lo quieras Ángela. Dí que te seduje o que te obligué, pero hazlo cuando Heidi ya no esté… Aunque bien sabes que eso es lo que te conviene.- la miré en la penumbra.- Destrúyeme una vez que ella no esté. Juro que no desmentiré ninguna de tus palabras

- Te odio.- siseó al pasar por mi lado y se encaminó a la puerta

Siempre pensé que aunque no fuera amor por lo que estaba con ella, sentiría aunque fuese una ligera tristeza cuando fuera el momento de decir adiós, sin embargo, mi cuerpo no expresaba eso; sino más bien una ligera satisfacción. Era como si en ese mismo instante un peso abandonara mi espalda, porque en eso se había convertido toda mi historia con ella, una carga más… Muchas veces había querido terminar toda mi relación con ella, pero lo reconocía, había sido débil y había caído una y otra vez…

Me tensé cuando nuevamente la oscuridad del salón fue invadida por reflectores, lo que quería decir una sola cosa, Ángela estaba de vuelta. Mi rabia comenzó a hacerse presente de una magnitud que yo mismo temería. Era obvio que ella no se iría tan fácilmente ¡Como no lo pensé antes! Empujé la mesa de centro con fuerza y llegué a la puerta con humo saliendo de mi cabeza… Abrí la puerta y me quedé en el mismo lugar, sin saber qué hacer… No era el auto que se había llevado Emmett; sino en el que usualmente Bella hacía su llegada, pero esta vez no era ella al volante.

- Buenas noches.- saludó en forma seca la primera mujer que bajó

- Buenas noches.- respondí extrañado por su hostilidad evidente

Sin embargo, todo pensamiento negativo quedó en el olvido, cuando vi bajar a Isabella desde el asiento trasero, pero no sola; sino con su hija… Mis pies, que parecían haber quedado adheridos al piso se movieron por cuenta propia llegando a su lado y ayudándole. La mujer volvió a mirarme toscamente…

- Hola Señor Cullen.- saludó Isabella intentando decender con su hija en brazos y un bolso

- Hola.- miré a la pequeña en sus brazos que asomaba solo sus ojitos, al estar cubierta por una enorme mantita rosa

- Bella…- comenzó la mujer.

- Mamá.- le advirtió ella. La mujer bufó y luego de besar a cada una se metió al coche y cruzó sus brazos.- Gracias por traerme Phil.- el hombre le sonrió e igualmente se despidió.

- De nada pequeña. Espero que estén bien y no te preocupes por tu madre, yo me las arreglo.

Fruncí mi ceño con notoriedad. Hice un asentimiento hacia el hombre que se despidió de igual forma de mí y subió al auto para ponerlo en marcha y desaparecer… Salí de mis cavilaciones cuando oí a Bella protestar, su pequeño cuerpo no era suficiente para sostener a su hija y las demás cosas que cargaba con ella… Pero actué demasiado precipitado, y mis manos se fueron de forma inmediata a ese pequeño bultito que cobijaba sobre su pecho. Ella me observó entre nerviosa y complicada, y cuando estaba a punto de retroceder y ayudarle con todo lo demás… Con cuidado fue aflojando su agarre y me dejó cargarla…

- Siento no haberle avisado, pero…pensé que no sería fácil si estaba por primera vez solo con Heidi. Ella podía necesitar algo y…bueno, aquí estoy.- explicó su estancia en el lugar

- Gracias.- fue todo lo que pude decir.

La insté a pasar y la seguí de cerca sintiendo ese extraño, pero confortable calor que expelía el cuerpo de la pequeña en mis brazos… Sonreí sin siquiera premeditarlo y la alejé un poco de mi para poder ver su rostro entre tanta envoltura que la traían para que no captara el frío de la noche… Su nariz y sus mejillas estaban sonrosadas, algo que me recordó de inmediato a su madre. Sus ojitos estaban abiertos de par en par, quizás reconociendo en el lugar que estaba ¡Era preciosa, y estaba aquí!

- Necesito acomodar un cuarto de invitados.- la voz de Bella me trajo de nuevo a la tierra

- No es necesario. Dormirán en mi cuarto.- la vi intentando replicar.- Los demás cuartos están húmedos. Tu hija se puede resfriar.- con eso ella solamente asintió

- Intentaré que Liz no se despierte. Sé que a usted le puede incomodar su llanto, pero no podía dejarla sola. Aun es muy pequeña y…

- No hay nada que pueda incomodarme.- dije sinceramente. Volví mi mirada a la pequeña, que tomaba mi dedo y lo llevaba a su boca.- ¿T-tiene hambre?.- pregunté sintiéndome extraño

- No.- sonrió.- Es Emmett que cada vez que la ve, hace que ella succione toda su cara pensando que es comida. Lo hace también con los dedos y con todo lo que esté a su alcance.- terminé sonriendo con ella

No sé si fue el momento antes vivido o qué, pero en el mismo instante que ellas entraron me sentí lleno, como si la soledad no fuera parte de esta casa…

...

Continuará...


Hola a todas: Muchas gracias a todas por sus comentarios. Esta vez no envié Prew, porque me estaba costando sacar este capitulo y fue de un momento

a otro que se me iluminó mi cabecita. Además, que hay una cosa... Hay mucha gente que me lee, y nunca deja comentarios. Es su decisión y la respeto,

por lo mismo no quise enviar y los publicaré en otro lado... Porque no obligo a nadie a leer, como dijo alguna personita que solo por eso me enviaba RR..

Prefiero mil veces que aunque los comentarios sean pocos, correspondan a personas que los dejan por que lo creen así y quieren ¡No obligadas!

...

Bien, ese fue mi lado "B" que también aparece a veces...

Besitos y cariños a Aspacie29, Kprxii (mi Denisse, porque me sale largo jaja), Nicosh (Allie Cullen Withlock) y L0kii

¡Estas mujeres me llevan por el mal camino xD, pero las adoro igual! =D

...

Terminaré Eleven esta noche. Tuve un problema de idiotez en donde cerré el documento y perdí la mitad del cap jeje ¡A veces pasa!

Muack!

...

Una consulta: He tratado de crear un cambio ente Eddie de antes y de ahora ¿Se nota?

¿Cuando leen sus recuerdos? Porque si no es así, diganme por favor ¡Ok!