Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"
Capítulo IX
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Ed.-
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El reloj marcaba las 5 de la mañana y yo ya estaba despierto. Sentía como una especie de impaciencia desmesurada porque llegara la mañana, y sabía a qué se debía aquello, a Elissa… Le había ofrecido mi habitación a Bella para que durmiera con su hija, más ella se había negado, y a pesar de lo entrada la noche se había dedicado a acomodar el cuarto de invitados para pernoctar allí… Desde mi habitación pude ser figura presencial del cariño con que Isabella le conversaba a su hija, y tuve que reírme cuando la amenazaba en forma maternal para que se durmiera, porque la niña parecía estar inquieta en otra cama y otra casa, como si reconociera todo… No sabía si podía ser así, poco sabía de niños, solo esperaba que no ocurriese ello y que Elissa pronto se adecuara
Pero ¿Volverían a pasar otra noche aquí? Me giré inquieto en mi enorme y solitaria cama. No debía importarme tanto esa pequeña extraña, pero lo hacía y de qué manera…
Un llanto proveniente de su habitación me alertó. Había estado absorto en mis cavilaciones y había olvidado completamente que Heidi era ajena a los nuevos acontecimientos. Me levanté y me vestí con lo primero que encontré para salir corriendo a la habitación de mi mujer y escuchar nuevamente las palabras arrulladoras de Isabella, intentando silenciar las protestas de su hija.
- ¿Edward?.- apenas abrí la puerta, Heidi me hizo entender que había oído lo mismo que yo
- Buenos días.- me acerqué a su cama. Sus ojos estaban expectantes
- ¿Qué es ese llanto?
- Es la hija de Isabella.- le comuniqué viendo como sus ojos brillaban.- Ahora que Ángela se ha ido, ella ha pensado que sería bueno estar aquí para darme una mano
- ¿Su hija?.- repitió lo principal que coló en su mente
- Si, su hija
- ¿Puedo verla?.- pidió suplicante e intentando levantarse
- Tranquila Heidi, ella vendrá aquí.- asintió y se acomodó en la cama, dejando que su espalda reposara sobre el cabecero
Antes de salir de su habitación, tuve la intención de conversar sobre lo que viniera, pero luego de analizarlo entendí que debía dejar que todo fluyera y sobre todo poder brindarle un espacio de regocijo a ella, quien de una forma u otra igualmente había sufrido esa perdida que nos había marcado en un antes y un después… Llegué al pasillo y encaminé mis pasos hacia donde podía sentir ahora los gorjeos de la niña y a Isabella conversarle sobre el comienzo de un nuevo día.
Me detuve en el umbral de la puerta y no tuve valor para dar un paso más cuando vi la escena frente a mí. Tantas veces me había imaginado ver a Heidi así, miles de veces pensaba en la dicha que sentiría ver como el cuerpo de mi mujer tenía el privilegio de dar el sustento a nuestra hija… Bella estaba sentada de perfil hacia la puerta, con su rostro inclinado hacia abajo, donde su hija se deleitaba mamando de su madre y sus manitos se agitaban cada tanto… Me vi sonriendo en forma inconciente ante la primera y reconfortante experiencia… Una que no vivía en forma personal, pero que sin duda sería una favorita para rememorar.
- Buenos días.- hice notar mi presencia. Isabella saltó y rápidamente cubrió su pecho con una mantita rosa. Quise decirle que no lo hiciera, pero pronto me di cuenta que era una acción muy intima y yo estaba invadiendo.- Lo...lo siento, yo…
- Está bien.- respondió con un rubor subiendo por sus mejillas.- Buenos días
- ¿Cómo amanecieron?.- miré un momento a la niña que se deleitaba con su comida natural y observaba a todos lados
- Bien, muchas gracias.- sonrió.
Me giré dándoles la espalda cuando la niña hizo un pequeño ruidito y soltó el pezón. Retiré la imagen que por casualidad había visto en forma presurosa, no podía ser un psicópata como para cambiar una escena que me resultaba asombrosa, por una totalmente morbosa… Me volví hacia ellas nuevamente cuando sentí a Isabella removerse por la habitación.
- ¿Heidi habrá despertado? Necesito suministrarle sus medicinas.- preguntó sosteniendo a la niña en su pecho y dando pequeño golpes en su espalda
- Si, lo ha hecho.- asentí.- Ella…quiere conocer a tu hija.- sus ojos se abrieron de par en par
- ¿Estará bien? Es decir, ni siquiera pensé en que esto podría afectarle, yo solo vine y…
- Está bien.- corté su monólogo un tanto histérico
- Bien, entonces le inyectaré su medicina y luego…- de pronto me quedó mirando con la duda pegada en su rostro.- Yo… ¿Le importaría sostener a mi hija unos minutos mientras voy a la habitación de Heidi?
- Por supuesto que no.- contesté demasiado apresurado
- Solo tenga cuidado con no retirar este pañito.- agitó la manta rosa frente a mí.- Acaba de tomar su leche y algunas veces…pues…- hizo un además desde su pecho hacia su boca, explicando que ella podía vomitar
- No hay problema con eso.- la tranquilicé
Mis brazos recibieron más que listo a Liz. La acomodé de la misma manera en que ella la había tenido minutos atrás y torpemente froté su espalda para eliminar sus gases, teniendo en cuenta que aun no lo hacía. Isabella me observó unos minutos como perdida en sus pensamientos e intentando analizarme, por lo que empecé una huida por la recámara mientras mecía suavemente a la niña… La puerta se cerró y me relajé en mi caminar. La cabecita de Liz quedaba casi a la altura de mi barbilla y froté suavemente sobre ella… La alejé un poco de mi cuerpo y me maravillé sin tapujos en observar tan preciosa niña
- Hola Elissa.- susurré solo para ella.- Eres una bebé preciosa.- la elogié y ella me miraba expectante
Sus ojos eran demasiado expresivos, que de haber sido una persona adulta, estaba seguro que como siempre hubiera rehuido a la observación tan detallada que en este mismo momento me hacía, pero era una preciosa criatura que en su inocencia parecía buscar algo en mí… La ubiqué sobre uno de mis brazos y con el otro libre dirigí mi mano para acariciar y delinear su pequeño rostro. Sonreí cuando instintivamente cerró sus ojitos al ver acercarse mi dedo a su nariz, la que arrugó cuando la yema de mis dedos le hizo cosquillas…
- ¿Eres una cosquillosa?.- le pregunté sabiendo que ella no respondería.- O sea, que serás una novia muy celosa cuando seas grande.- sonreí a los dichos que había escuchado contar a mi madre alguna vez
Tomó uno de mis dedos entre su pequeña manito y jaló mi mano hasta su barbilla. De un momento a otro su boca se adueñó de mi dedo y con una arcada devolvió todo lo que había comido. Me levanté preocupado y nervioso al verla toda manchada y más aun por mi negligencia… ¡Era un idiota! Tan solo la dejaban a mi cargo un par de minutos y mi torpeza antinatural cobraba vida.
- Señor Cu…
- Lo siento, lo siento. Fue un descuido.- imploré patéticamente ¿En qué momento había dejado de ser el hombre fuerte para convertirme en un blandengue?
- No se preocupe. Usted disculpe, debí tener en cuenta que esto pasaría.- se acercó a mí y comenzó a limpiar con el paño a la niña y lo que me había llegado a salpicar
- No, claro que no. Es solo que ella tomó mi…- me callé cuando reaccioné a la estupidez que sonaba diciendo aquello
- ¡Dios! Lamento esto.- indicó la alfombra manchada
- Isabella.- comencé, pero ella me cortó
- Tan solo dígame Bella.- pidió.- Isabella no es mi nombre favorito.- sonrió con una mueca
- Bien. Bella…fue mi descuido cuando ella llevó…a su boca mi dedo.- quise patearme mil veces, me sentía como un niño pequeño pillado en una travesura
- ¡Oh!.- musitó ella y miró a la niña intentando parecer severa.- ¿Cuántas veces le he dicho señorita que no debe hacer eso? Ahora mire el resultado
- ¿Te logra entender?.- pregunté cuando Elissa hizo temblar su labio
- No amor, no llores.- la arrulló ella.- El doctor dice que sí, y de hecho creo que esto lo comprueba.- sonrió.- Cambiaré de ropa a Liz y la llevaré donde Heidi
Asentí y luego de obsequiarle una sonrisa a Elissa que observaba en mi dirección salí de allí… Frente al espejo de mi baño miré las marcas indiscutibles de la pequeña y sonreí al recordar lo que había provocado su singular regalo hacia mí… ¿Qué hacía esa niña conmigo? Sin ligar a dudas me trastornaba, y eso que solo había pasado con ella muy poco tiempo…
…
- Isa… Bella vendrá enseguida.- no terminé de informarle a mi mujer, cuando ambos giramos nuestra cabeza hacia la puerta al sentir unos balbuceos
Bella entró algo cohibida con la pequeña totalmente vestida de un amarillo pálido, incluso en el pequeño lazo que le había puesto en forma coqueta en su cabeza. Heidi sonrió al verla y yo la imité, para darle a entender sobre todo a Bella que todo estaba bien… La pequeña balbuceaba cosas y observaba a su alrededor inspeccionando todo, hasta que fijó su vista en nosotros… Miró curiosa varios minutos y sonrió cuando Heidi comenzó a hacerle morisquetas para ganar su confianza.
- Tu hija es hermosa Bella.- alabó mi mujer
- Gracias.- sonrió ella con timidez
- ¿Puedo cargarla?.- pidió con algo de desesperación, lo que atribuí a los nervios
- C-claro.- Bella me miró de soslayo, como esperando mi aprobación, a lo que asentí
- Ven acá bebé.- le habló a la pequeña, que sin rezongar estiró sus brazos.- No es esquiva.- se asombró cuando Liz quedó quieta en sus brazos
- Solo a veces.- respondió y se sentó cerca de ellas
Elissa miraba con intriga a Heidi y a cada tanto intentaba llevar sus manos a la pañoleta que cubría la calvicie que había arrastrado las sesiones de quimioterapia que había recibido hacía poco tiempo… Y Heidi por su parte, jugaba con ella acercando las puntas que caían por sus hombros y luego retirándolas… Estaba absorto mirando aquella situación, que al levantar mi mirada y toparme con la de Bella que estaba incrustada en mí, sentí una sensación pocas veces asimilada en mi vida, y que solo se resumía a ella…a la mujer que estaba recostada delante de mí…
- Debo realizar una llamada.- me excusé y salí con paso rápido de allí.- Esto no puede ser.- murmuré para mí caminando por el pasillo
Me interné en mi despacho y me senté a contemplar desde mi asiento el paisaje despejado que sorpresivamente cubría Forks. Desde que estaba aquí, todos los días parecían estar en concordancia con mi vida, pero desde anoche algo estaba cambiando, lo sentía y me hacía bien… No sabía como explicar la sensación que inundaba mis sentidos, pero era extraño que después de todo lo que había pasado las últimas horas, percibía un nuevo aire, parecía respirar nuevos tiempos…
Me sobresaltó el sonido del teléfono y me incliné para verificar mediante el identificador quien llamada. Resoplé cuando el nombre de Alice parpadeaba como taladrando mis oídos y ojos, sabía a la perfección qué razón tenía su llamado y no me sentía con el ánimo de comenzar una discusión a tan temprana hora, pero conociendo a la mujer de Jasper y mi cuñada como lo hacía, al menos el teléfono sonaría durante todo el día…
- Buenos días Alice.- sonreí al saludarla e imaginarme que su rabia hacia mí se incrementaría con mi jovial saludo
- Guarda tu sarcasmo para quien lo aguante ¿Quién te crees que eres para ordenar y dirigir la vida de todo el mundo?.- su voz aun estaba contenida
- El dueño de esta casa y todo lo que hay en ella
- ¡Menos de mi hermana!.- rompió en menos de 1 minuto su tranquilidad ¡Todo un logro!
- Las decisiones que tomo las hago en base a lo que creo mejor para Heidi.- mi semblante de igual forma cambió a la seriedad
- ¿Lo mejor, de verdad? ¡¿No te haz dado cuenta que desde que estás en su vida, lo único que ha presagiado a mi hermana son malos sucesos?
- Alice, creo y de verdad estoy siendo sincero, que es demasiado temprano para mantener nuestra continua forma de comunicarnos
- Al mismísimo cuerno lo que a ti te importe ¡Sacaste a Ángela de la casa!
- No estaba siendo necesario su servicio.- corté
- ¿Su servicio? ¿A cual te refieres idiota?.- escuché a Jasper de fondo pedirle que se calmara
- Heidi estaba siendo mejor atendida por la otra profesional que por tu primita.- me mofé de esa última palabra.- Esa es la verdad y ella lo sabe.- suspiré cansinamente, preparándome para lo que venía
- ¿Vas a decirme la verdadera razón de su regreso o inventarás otra de tus mentiras?
- No hay nada qué decir
- ¡Eres el demonio en persona! ¡Te odio y voy a odiarte siempre!.- puse el altavoz y afirmé mis manos en mi escritorio esperando seguir a la escucha de todo su desahogo.- ¡¿Como se te pudo pasar semejante aberración por la cabeza? ¡¿Es que acaso no tienes un solo poco de juicio?.-
La escuché sollozar y a pesar de que nuestras relaciones se habían tornado cada vez peor desde aquella vez en que me culpé de una aun inexistente aventura, ella significaba más que la simple hermana de mi mujer. Había querido a Alice desde el primer momento que la había conocido, quizás al verla como la hermana que nunca había tenido...
- Alice...- dejé mi frase a medias. Me había comprometido a no desmentir las razones que daría Ángela y seguiría la misma línea
- ¡Eres un cerdo! ¡La quisiste hacer tu amante...! ¡Dios!...- me quedé en silencio y de pronto la línea se cortó
Mi cuerpo se desplomó en la silla y dejé caer mi cabeza con mis manos apoyadas en mis rodillas ¿En qué momento había cometido semejante estupidez? Negué incapaz de encontrar la respuesta... Me había cegado por el dolor y como sediento en búsqueda de agua, yo buscaba cariño en algunos brazos... Y ella había estado más que dispuesta, pero no la culpaba ¡Debía ser yo el fuerte! ¡Yo el que tuviera conciencia de lo que estaba haciendo!... La pequeña percepción de una respiración y no estar solo me llevó a alzar mi cabeza como si fuera una cámara lenta...
- Le doy 5 minutos para que empiece a hablar o saco ahora mismo a Bella y mi sobrina de esta mierda que usted tiene a su alrededor.- soltó Emmett con una postura que incluso a mi me producía cierto temor
- No tengo…- comencé con expresión dura para no dar a conocer mi cierto resquemor, pero el me cortó levantando su mano hacia mí
- 4 minutos.- señaló mirando el reloj
- No voy a hablar de mi vida privada con alguien que no conozco y a la que le estoy pagando por su trabajo.- me puse de pié y lo desafié
- Entonces puede quedarse con su jodido dinero. Hasta nunca.- hizo un saludo militar y se dio media vuelta a tomar el pomo de la puerta
- ¡Espera!...- tiré de mi pelo con fuerza.- ¡Mierda!.- enterré mi cara en mis manos con desesperación ¡Estaba literalmente entre la espada y la pared!
- En eso estamos de acuerdo, aquí hay pura mierda.- bromeó arrugando su nariz. Y ese mismo gesto suyo me hizo replantear mi coartada
- Lo que escuchaste no fue así… Ángela…- tragué en seco. Estaba rompiendo mi palabra nuevamente. Había prometido culparme de todo, pero no contaba con esto, y ciertamente prefería seguir siendo un imbécil antes que permitir que Bella y sobre todo Elissa salieran de esta casa.- Ella intentó seducirme por todos los medios, por eso la saqué de aquí
- No lo puedo creer.- susurró con sus ojos casi saliendo de sus orbitas.- ¿Y…y por qué no le dijo nada a esa señora que lo llamó?.- preguntó alarmado
- Porque viendo como está Heidi no quiero agregar más desilusión a la familia.- lo miré de soslayo mientras bajaba la mirada dando más dramatismo a mi actuación
- ¡Que mujer más perra!.- exclamó molesto caminando hasta sentarse frente a mi escritorio.- ¿Lo seducía a usted mientras su mujer está con un pié adentro del cajón?.- lo miré enarcando una ceja por su comentario.- Lo que quiero decir, es casi muerta.- soltó como si diera el pronóstico del clima
- Eh claro.- respondí algo incómodo por su soltura al tocar el tema
- Menos mal que la sacó de aquí, no me hubiese gustado que una mujer como ella estuviera cerca de mi cerdita, Liz.- aclaró luego de llamarla por su apodo peculiar
- A mi tampoco.- respondí sin mediar mi tono posesivo. Agradecí que él no lo notara
- Bien debo irme, solo venía a decirle que a pesar de todo esto.- levantó su camisa y en su brazo estaba demasiado calcado un enorme cardenal.- Ella se fue y por lo que veo ya llegó allá.- ensanchó su sonrisa
- Así es.- entregué un amago de sonrisa.- ¿Puedo contar con tus servicios cuando necesite ayuda en, ya sea traslado o algún otro pendiente?
- Por supuesto que sí Edward.- alcé mis cejas atónito por la confianza con la que me trataba, sin embargo, él ni se arrugó
- Te llamaré.- asintió efusivamente y se encaminó hacia mí con una enorme sonrisa para tomarme y apretarme contra el en un abrazo que solo compartía con mis padres, Jasper, Jacob y nadie más
- Nos vemos Edward y me alegra tenerte como amigo.- palmeó con demasiada fuerza mi hombro y salió de allí
Mis cejas parecían haber adoptado su lugar habitual elevadas sobre mis ojos ¿Estaba en alguna realidad paralela donde Edward Cullen era tratado como un terrenal cualquiera? Definitivamente Forks era un pueblo perdido, porque nadie en su sano juicio me hablaría o trataría de esa manera en New York o antes asegurarían su cabeza… Una pequeña risa comenzó a salir de mi boca a pesar de querer reprimirla, estallando en una gran carcajada que llegó a dejarme sin aire… ¡Este hombre era todo un caso! Y lamentaba tener que mentirle como al resto, siendo sincero, me dolía no poder crear un lazo de amistad con él… Porque lo que empezaba con mentiras, siempre terminaba igual…
…
Be.-
…
- Pero… ¿Por qué Bella? ¿Qué necesidad tienes de quedarte allá nuevamente?.- preguntó Renée a través del teléfono con frustración
- Mamá, ya lo hemos hablado.- miré a Liz moverse con mayor agilidad sobre la cama
- Si, lo llevamos conversando dos semanas y sigo sin entender tu necedad de permanecer allí ¿Es que acaso a ese hombre no le sobra el dinero para contratar a alguien más?.- rodé los ojos, causando la risa de mi hija
- No quiere que la casa se convierta en estación de bus mamá, donde pasen y sigan pasando personas. Además, que Heidi ha estado muy bien.- mi voz salió debil
- ¡Por supuesto! Ella está feliz teniendo a mi nieta allá y yo aquí teniendo que conformarme con verla un rato cada día.
- Mamá…- protesté nuevamente, pero dijo un rápido adiós y pasó el fono a otra persona
- ¿Bella?.- era Rose
- Hola hermanita.- sonreí
- Dime toda la verdad.- fruncí el ceño y dejé de sonreír para centrarme en su comentario que no entendí
- ¿Qué cosa debo decir?.- cuestioné
- ¿Te estás liando con don limón o estás intentando quedar como la reemplazante de la mujer que está cerca de ver la luz?.- me enfurecí con sus insinuaciones y su poco tacto
- ¡Ahora se porque dicen que las rubias son taradas!.- le grité y tranqué mi móvil
Elissa logró rodar sobre si misma, y así levantaba su cabecita afirmándose en sus bracitos. Me miraba y sonreía, mostrando su nuevo descubrimiento. Me incliné y comencé a darle miles de besos en su cuello, haciendo que ella riera con sonoras carcajadas y de paso a mí se me olvidara todo mi mal genio…
- Permiso.- la voz inconfundible de Edward me sobresaltó, y temí haber incomodado con las risas que teníamos con mi hija
- ¿Estamos provocando mucho ruido?.- pregunté mientras ordenaba un poco mi cabello
- No, no…- habló rápido y pasó su mano por su pelo.- Solo, quería ver si necesitaban algo.- sus ojos pasaban de mi a Elissa que aun seguía irguiendo su cuerpo
- Estamos bien, muchas gracias.- sonreí. Pensé que él se retiraría, pero miraba embobado a mi hija hacer sus morisquetas.- Es primera vez que hace eso.- expliqué para poner un tema de conversación
- Tendrás que estar pendiente de ella.- balanceó su peso en sus pies, pareciendo un niño pequeño
- Señor Cullen.- alzó una ceja en mi dirección.- ¿Qué?.- pregunté tontamente
- Bella, puedes llamarme Edward.- concedió ante mi asombro
- E-está bien.- alisé mi pantalón al sentirme intimidada por el rumbo del trato que habíamos mantenido hasta este tiempo a uno más personal
- ¿Qué querías decirme?.- habló cuando no dije más
- Oh, si.- golpee mi frente y me acerqué a Liz que cada vez se impulsaba más a la orilla de la cama.- ¿Usted contratará a alguien más?.- cuestioné. Le había mentido a Renée, ese tema jamás lo había tocado con él
- He estado pensando en ello.- se acercó unos pasos y estiró su mano acariciando la cabeza de mi hija.- Voy hacerlo si te sientes agotada para sobrellevar todo
Ofreció de forma amable y considerada. Me quedé observándolo durante un par de minutos, totalmente asombrada de todos los cambios que había visto en él durante los últimos días. Se prestaba como un hombre definitivamente opuesto al ser frío que había conocido, preocupado por Heidi, por mi hija y por mí; lo que ocasionaba un avalancha de escenarios en mí, todos peor que el primero… Porque cada nuevo detalle que iba descubriendo me iba trasladando a una fascinación extrema peligrosa…
Mi vida en estos momentos estaba atravesando uno de los momentos más complejos que me tocara vivir, y todo tenía relación con Edward Cullen, porque sentía en mi interior que cada día estaba más pendiente de encontrar cosas que me agradaran de él, sin tener claro ese propósito o peor aun, sabiendo de antemano por qué y llenándome de terror por cada latido involuntario que se saltaba mi corazón al verlo interactuar con mi hija o viendo una muestra de preocupación hacia mí como ahora.
No sabía como había pasado, tampoco era que estuviese enamorada o algo parecido por él, pero había unas ansias locas por descubrir al hombre que se había escondido en esa máscara de hierro que había conocido en primera instancia… No ayudaba en nada tampoco que James estuviese tan complicado con un nuevo trabajo o que Heidi no quisiera que apartara a Elissa de su lado y por ende a mi…
- ¿Bella?.- parpadee varias veces cuando escuché su llamado
- ¿Decía?.- inquirí acomodando en mis piernas para tener mi atención en otra cosa que no fuera él
- Que si necesitas ayuda extra, estoy dispuesto a cancelar un buen salario a otra profesional que colabore con el cuidado de mi mujer
- Estoy bien, no…no hay necesidad de ello.- respondí aun aturdida por mis pensamientos
- Tan solo hazme saber cuando todo esto te supere.- pidió a lo que asentí.- Creo que es todo. Buenas noches a ambas.- inclinó su mano y palpó la mejilla de mi hija
- Buenas noches.- contesté viendo como se marchaba.- ¡Dios!.- gemí una vez cerró la puerta tras de sí
¡Esto estaba mal! ¡No tenía ni pies, ni cabeza esta tonta locura por querer encontrar más en él! Pero estaba pasando y aunque quería… ¡No! Ni siquiera podía decir que quería, porque lo cierto era que estaba aquí por algo más que mi paciente, estaba aquí por querer saber más de él… ¡Tonta! Me golpee con fuerza mi cabeza, a lo que mi hija sonrió como si estuviese de acuerdo con mis pensamientos…
- Estamos haciendo mal bebé.- le hablé a ella, que también parecía estar fascinada como yo lo estaba comenzando a experimentar...
…
- ¿De verdad esta será su primera comida sólida?.
- Lo es.- sonreí mientras me paseaba por la habitación buscando todo para la comodidad de Heidi y mi hija que se encontraban sentadas en la cama
- ¿Estás segura que es sano?.- rodé mis ojos sin que Heidi me viera, parecía tal que mi madre se encontraba materializada en ella
- El médico ha dicho que puede comenzar a comer de a poco.- me senté al borde de la cama y acomodé nuevamente el babero de Liz que había tironeado por tercera vez
- Bien, pero llama a Edward en caso de que algo ocurra.- rogó con voz y ojos suplicantes.
- No pasará nada. Es solo una comida.- le resté importancia, también debido a que no quería que los continuos pensamientos que traía de unos días acá hicieran su aparición
- Igualmente me sentiría más tranquila con él acá. Si algo ocurriese, yo no sirvo de nada, Bella.- su comentario me entristeció y enfadó al mismo tiempo
- No vuelvas a decir eso.- le pedí enfática
- Lo llamas tú o lo hago yo.- apremió. Decidí hacerle caso cuando Liz volvió a quitarse su babero
- Está bien… ¿Crees poder con ella o me la llevo?.- consulté sin saber si sus fuerzas daban para lidiar con el monstruito hiperactivo en que se estaba convirtiendo mi hija
- Ella se portará bien ¿Verdad?.- le habló a Elissa que mostró sus encías en todo se esplendor.- Estamos de acuerdo ambas, no te necesitamos.- sonrió con arrogancia fingida
Bufé y sonreí caminando hacia la puerta… Busqué a Edward por todos los rincones de la casa y no pude dar con él. Estaba por volver donde Heidi y Liz, cuando el teléfono privado de su despacho comenzó a sonar vivazmente. Me escurrí por la habitación y caminé directo a él sin sopesar que mi intromisión podía traer algún problema… Sin embargo respondí.
- ¿Bueno?
- Buenas tardes ¿Hablo con la secretaria del Señor Cullen?.- preguntó una mujer
- Eh, si.- encogí mis hombros al viento sin saber qué más decir
- Señorita, estoy llamando del Banco porque quisiera corroborar una información.- mordí mi labio con fuerza. Opté por excusarme con ella, pero volvió a hablar.- Tengo un cheque por cobrar a nombre del Señor James Gigandet…
Me quedé sin aire en los pulmones y sentía que hasta mi pelo pesaba sobre mi cuerpo ¿James? ¿Qué tenía que ver James con Edward? Había llamado muy poco estas últimas semanas y siempre comentaba estar atareado con un nuevo trabajo que había conseguido, pero que todo esfuerzo valía por Liz y el dinero que le pagaban ¿Acaso trabajaba para Edward? Pero ¿Cómo?
- El asunto es que como usted sabe, desde la empresa se envía una notificación con los nuevos contratados y la suma de dinero a pagar, pero no ha pasado en este caso y la suma de dinero que éste Señor está cobrando excede en forma alarmante el pago que debería recibir por sus servicios.- tapé mi boca para que no oyera mi exclamación
- ¿C-cuanto dinero?.- cuestioné intrigada a saber todo hasta el final
- ¿Isabella?.- solté el auricular cuando la voz de Edward resonó en mi espalda. Me giré asustada y aun sin comprender nada de lo que estaba pasando.- ¿Quién está al teléfono?.- su voz había vuelto a ser fría y su ceño se fruncía con fuerza
- D-del banco…- tartamudee.- ¿Por…por qué James trabaja para ti?.- pregunté mis dudas y vi como su rostro cambiaba de expresión. Avanzó hasta donde estaba y recogió el mando del teléfono
- ¿Diga?.- rugió sin dejar de acribillarme con la mirada.- ¡¿Cuál es su nombre?.- gritó a la persona que llamaba del otro lado.- ¡Puede considerarse despedida por su incompetencia!.- terminó colgando con brusquedad
- Yo…debo irme.- intenté salir apresurada de allí y sin mis respuestas, pero él tomó mi brazo con fuerza y me hizo chocar contra su pecho
- ¿Qué fue lo que dijo exactamente la estúpida que llamó?.- siseó a escasos centímetros de mi rostro
- Yo…ella…James.- susurré con temor patente. Cerró sus ojos con fuerza y murmuró algo bajo su aliento sin soltarme
- En mi despacho no ingresa nadie sin mi autorización.- me zarandeó a la vez que recalcaba cada palabra. Sentí mis ojos llenarse de lágrimas y mi labio comenzar a temblar
- Lo…lo siento.- gemí con la voz entrecortada
No sé que pasó, pero sus ojos me analizaron la expresión por completo y de pronto toda la rabia que antes había visto en ellos se esfumó para ser reemplazada por una mirada de congoja… Sus ojos fijos en los míos bajaron en dirección a mis labios y mi pulso comenzó a acelerarse de manera peligrosa por el rumbo que todo esto estaba tomando… Intenté soltarme con un movimiento sutil, pero sus manos se ciñeron como tenazas a mis brazos y el poco espacio que quedaba entre nuestros cuerpos se volvió inexistente de un momento a otro.
- Edward…- intenté detener lo que fuera que pasaba por él
- No me temas.- pidió con voz débil y sin perder de vista mis labios
- Suéltame.- protesté, más no lo hizo y aproveché ese momento de aparente debilidad para obtener las respuestas a todas mis interrogantes.- ¿C-como es que James trabaja para ti?.- pregunté suavemente
- No tengo por qué darte explicaciones.- espetó y el momento se terminó al soltarme con decisión. Me quedé de pié allí sin saber muy bien qué hacer, hasta que un sentimiento de pesar me azotó al darme cuenta que todo lo bueno que había visto en el días atrás estaba muerto y enterrado nuevamente
- Lo entiendo.- murmuré abatida y me giré para marcharme ¡No podía lidiar con su bipolaridad!
- Bella…- volví mi vista hacia él, que estaba de espalda a mí.- ¿Vas a irte?
- ¿Cómo?.- cuestioné no sabiendo interpretar su cuestionamiento
- ¿Vas a renunciar?.- arrugué mi frente sin comprender nuevamente
- No ¿Por qué debería hacerlo?.- devolví para intentar saber más de todo esto
- No lo sé.- encogió sus hombros, pero a pesar de estar perdida en todo esto, algo me decía que había más en todo aquello que una simple información
- Se que hay algo más en todo esto. No creo que las casualidades hayan llevado a esto, y quiero que sepa que si llego a descubrir que hay algo extraño, ese día si voy a irme para no volver.- su espalda se encorvó como si mis palabras le llegaran profundo.- Heidi quiere que usted esté presente en la habitación.- terminé para salir de una buena vez
Mientras le daba su primera comida a mi Liz y veía como Heidi disfrutaba de aquello, sentía la mirada de Edward posarse en mí a cada instante. Intentaba mantenerme ensimismada en cada cosa que hacía, pero no lograba desconectarme del todo y menos sabiendo que había algo detrás de todo esto… Tenía rabia con James, incertidumbre con Edward y malestar conmigo misma por no ponerme dura en cuanto había tenido la oportunidad de saber más…
- Creo que la princesa quiere dormir.- miré a Heidi cuando dijo aquello y en efecto mi hija tenía sus ojitos casi cerrados
- La llevaré a la habitación.- me encaminé hacia la cama
- No te la lleves.- pidió ella con sus ojitos de ruego.- La cama es amplia y podremos dormir bien las dos. Yo también creo tener un poco de sueño
- Está bien.- accedí y las acomodé a ambas antes de salir de la habitación para llevar el servicio sucio a la cocina.
Fui conciente de la salida de Edward tras de mí, pero seguí mi camino como si no lo hubiese sentido. Me mantuve ocupada deambulando y ordenando de un lado a otro por la enorme habitación, y de soslayo vi su silueta apostada en el umbral de la puerta. Estaba segura que intentaba y luchaba por decirme algo, pero al mismo tiempo no…
- Contraté a James para hacer que volvieras a esta casa.- soltó, dejándome paralizada en el lugar.- Necesitaba que volvieras por Heidi y… Le ofrecí trabajo a cambio de persuadirte a que volvieras.- la llama de la rabia comenzó a plasmarse en mí
- ¿Me está diciendo que se coludieron para hacerme cambiar de opinión?.- me giré y lo enfrenté
- Fue mi idea y no me arrepiento.- se envaró demostrando su firmeza
- ¡Por supuesto que no!.- escupí y tiré lo que tenía en mis manos.- La gente de dinero como usted está acostumbrada a hacer lo que se le antoja y no retractarse ¡Compró a James y de paso a mí!.- le grité sin importarme si esto me costaba el trabajo
- Escucha…
- No tengo nada que escuchar.- lo corté y caminé a paso rápido para salir de allí
- Vas a escucharme.- rugió y nuevamente me tomó por los brazos para plantarme frente a él.- Mi mujer te necesita, y estaba dispuesto a ser lo que hiciese falta para retenerte aquí
- Pues renuncio.- le expresé a pocos centímetros de su cara
- No, no otra vez.- y como antes hubo esa nueva y extraña sensación entre ambos.- No puedes irte, no…no pueden irse…- susurró como atormentado
- ¿Qué lo impide?.- lo reté
- No lo sé. No logro entenderlo…- habló más para sí y fui testigo de cómo su rostro se inclinaba cada vez más sobre mí…
...
Continuará...
Lo sé, he demorado, pero aquí está mis chicas/ os.. ¿Que me pueden decir? ¿Bien, mal o sin comment? jiji
Espero que sepan identificar todo lo que trae este capitulo, porque el nombre lo dice... ¿Si? ¿Notan cosas? xD
PD 1:- Angie- dracullen- lore- Pato Argentina- Marchu- Mgcb- yudi- Adry- moniita- ioo- Bet- RomiiRK- cyndi y Ebrume ¡Mil gracias por su mensaje, lo recibí con mucho cariño! Y Angie.. no salió tu correo mi niña, si me lo dejas nuevamente separa todo porque sino no aparece ps.. ¿ok?
PD 2:- Chicas, por asuntos de fuerza mayor, deberé actualizar los sábados o domingos... Porque mi trabajo no me permite por medio de semana ¡Lo siento!
...
Prev en mi Blog, el link está en mi perfil =D
Tambien mi Msn y Face jaja ¡Pasando el dato!
Pam3
..
Mis perver ¡Las adoro! Cariños a mis LPADU ¡Muack!
