Bueno oficialmente es el capitulo mas largo que he escrito, tengo que decir que me inspire mucho, se que prometi que apareceria Raoul, pero me inspire de mas y se me olvido, por completo Raoul.
En fin muchas gracias a KarenH, LittleLotte y PhantomPhangirl009 por sus reviews, la verdad no estaba de ánimos para continuar escribiendo y sus reviews me dieron ganas de continuar :)
En fin disfruten este capitulo.
Capitulo VI
El tren partió de la estación, yo me encontraba charlando con al agente Cicero, sobre teorías y técnicas de investigación. Trataba de no tocar el tema sobre lo que me paso la noche anterior en la Ópera de Garnier, aunque algo me diría que seria inevitable.
-Y dígame Madeimoselle Libert ¿Este colega suyo sabe de nuestra llegada?- Me pregunto.
-No, no lo sabe, pero es un muy buen amigo mio, dijo que para mi la puerta de su casa siempre estaría abierta; estudiamos juntos criminología en Londres y si se trata de asesinos y criminales "extravagantes", el es el adecuado para ayudarnos.- Conteste.
-Bueno supongo que si es su colega ha de ser un buen criminólogo, ¿Cómo es que se llama?-
-Adelino, Adelino Louis.-
- ¿Es Alemán?-
-Si así es se mudo a España, puesto que una agencia de detectives le ofreció una muy buena paga.-
-Ya veo.-
Finalmente llegamos a Madrid, la capital de España, a pesar de que Louis vivía ahí, nunca había tenido la oportunidad de visitarlo, estaba muy ocupada resolviendo crímenes en Londres. Llegamos a la estación del tren cerca de las siete de la tarde, sabíamos que La Carlota se presentaría esa noche en el Teatro Real de Madrid, pero aun faltaban un par de horas. Así que decidimos pasar primero a casa de mi colega.
Toque la campana de la entrada y enseguida Louis, ese chico de cabellos castaños claros y ojos color miel que recordaba abrió la puerta.
-¿Rosari?- Exclamo sorprendido- ¡Rosari!- Me abrazo fuertemente.-¿Pero que haces aquí?.-Pregunto hablándome en ingles.
-He venido a resolver un caso, escucha… ¿Podríamos hablar en francés?-La verdad me incomodaba hablar en otro idioma, en Londres, el ingles solo lo usaba en las clases, Louis sabe francés y yo alemán, así que solíamos hablarnos en ciertos momentos en el idioma propio de cada uno.
-¡Claro!, ¿Por que no pasan?- Nos ofreció cordialmente la entrada.- ¿Quieren algo de tomar?-
-No, gracias. Respondí.- Y comencé a ver el pequeño hogar de mi antiguo compañero de clase, repleto de pinturas, algunas fotos, nuestra graduación y el periódico con el primer crimen que resolvimos juntos, entre otras...- Agente Cicero el es Adelino Louis, Louis el es el agente Coel Cicero.
-¿Usted y Madeimoselle Libert fueron compañeros en la universidad? –Pregunto el agente francés.
-Si, así es e inclusive resolvimos varios crímenes juntos en Londres ¿No es así Ro?- Me dijo Louis.
-Si, fueron muy buenos tiempos, en fin agente Cicero ¿Por qué no va a buscar a La Carlota, en lo que yo le explico el caso al detective Adelino?-Sugerí yo.
-De acuerdo Mlle.-Creo que el entendió muy bien que quería hablar en privado con mi colega.- Con su permiso- Se marcho en busca de la cantante.
-¿Y bien de que trata el caso?-Pregunto Louis. Le conté todo lo que había ocurrido en la ópera de Garnier, ha como me lo habían contado. El ya sabia lo que me había pasado hace doce años. También le conté mi encuentro con el mismísimo fantasma de la ópera y como me sorprendió que no me asesinara cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.
-¿Y ya hablaste con Christine Daae? – Pregunto.
-No, pero planeo hacerlo en cuanto regrese.-
-Me imagino, mi estimada amiga, que ya te tomaste la molestia de investigarla bastante bien.- Dijo sonriendo, el sabia muy bien como sacaba información de mis testigos y sospechosos, investigaba cada detalle de ellos, cada acontecimiento de su vida, intentaba saber todo lo que pudiera sobre ellos, claro sin que se enteraran.
-Claro que si, Se casara en cuatro meses con el Vizconde de Chagny.-
-Obviamente no, conoces muy bien mi estricta política de relaciones sociales.-
- Ro, la ópera esta un poco lejos de aquí, Cicero tardara en llegar ¿Por qué no vamos a dar una vuelta?- Me pregunto amablemente.
-Claro, por que no.-
Así, salimos juntos a caminar; revivimos en palabras nuestro grandes recuerdos en Londres, como éramos estudiantes totalmente dedicados y nos esforzábamos para ser los mas destacados de la clase y lo éramos; también recordamos como el fue el único que creyó realmente en mi capacidad para resolver crímenes. En nuestros ojos se reflejaban aquellos jóvenes adolescentes ansiosos por atrapar criminales y hacer marcar la justicia. Esos fueron los mejores días de mi vida, sin duda alguna.
-¿Te puedo pedir un favor Louis?-Pregunte con el ligero rubor que los recuerdos del pasado suelen generar en las mejillas
-Si, claro, el que tú quieras Ro.-Me dijo.
-Bien, ¿Me podrías ayudar en Paris con este caso, ya sabes como en los viejos tiempos, tu y yo resolviendo crímenes?- Le pregunte.
-¡Encantado! Ro ya sabes que yo siempre estoy dispuesto a ayudar.- Así era siempre mi colega, tan servicial y entusiasta. Yo sonreí como símbolo de agradecimiento. Y regresamos a su casa.
Ya en la sala de estar esperábamos a Cicero y a La Carlota. El rubio entro con una mujer quien se veía demasiado, y lo repito, demasiado engreída, su vestimenta y su apariencia me resultaron peculiares. No quiero ser grosera…bien si quiero serlo, ¡Parecía que a la mujer la había vomitado un payaso! La cara demasiado maquillada, la ropa demasiado colorida ¿Y que demonios era esa pluma sobre su cabeza? Pobre el avestruz al que se la arrancaron. Como ya he dicho siempre miro primero los defectos de las personas.
-Mlle. Giudicelli, ella es la agente Libert, quiere hacerle unas preguntas.- Le dijo Cicero
-¡Yo no tengo nada que contestar! ¡Niente!- Replico la cantante.
- Mire, es necesario que conteste estas preguntas, solo será eso y jamás la volveremos a molestar.-Dije yo.
-¡Mai!-La mujer si que era una diva.
- ¿Mai?-Pregunto Cicero un poco confundido.
-Significa "Jamás" en italiano.- Le dijo Louis.
-Así es, aunque, me parece demasiado extraño que usted "La Carlota" Una gran diva española, hable en italiano.-Dije mirándola.
-Es por que mi amado Piangi.-Una lagrima salió de el ojo derecho de la mujer.- ¡Il mio amato Piangi!-Rompió en llanto.
-¿Qué le ocurrió a su amado?-Le pregunto mi colega Alemán a ella.
- ¡Ese estúpido fantasma!- Chillo ella.
- Lo mato.- Respondí secamente.
- ¡Y todo es culpa de esa Christine Daae! ¡Esa niña debió estar detrás de todo eso!-Grito la cantante muy molesta.
- ¿Christine Daae?- Pregunte.
- ¡Si! ¡Esa niña solo quería robarme mi éxito!- Se quejo.
El interrogatorio continuo le hicimos unas cuantas preguntas mas, ella fue victima de las crueles bromas del fantasma, si que le hiciera perder la voz pudo ser gracioso, pero el hombre se había excedido en muchas cosas. Cuando nos conto toda su historia, claro siempre culpando a Daae, Cicero hizo el favor de llevarla a su casa. Mientras tanto Yo me quede hablando con Louis.
-Lastima que su perdida de voz no fue eterna.- Me dijo mi colega.
- ¡Louis! Eso es muy descortés. ¡Y mira quien te lo dice!-
-Lo siento Ro, pero hace una semana fui a escuchar a la mujer cantar, me sorprendió que no me sangraran los oídos.- Dijo con una risa vaga.
Al día siguiente, partimos a Paris por la noche, esperaba el siguiente día poder interrogar al Vizconde de Chagny, ya lo tenía localizado y esperaba encontrarlo en su mansión y ojala se encontrase con su prometida: Christine Daae.
Deje de pensar en el caso e intente relajar mi mente, algo que no hacia desde hace ya mucho tiempo, aunque claro me resultaba casi imposible relajarme ¡Con el sonido de los ronquidos de Louis y Coel! Así que Salí del camarote, quizás el vagón donde se encontraba el bar seguiría abierto.
Ya en el bar me relaje para tomar una copa de vino tinto, estaba muy cansada y estresada por el viaje así que necesitaba algo que me distrajera, mas no fue tan relajante como pensé, nunca me gustaba sentarme en la barra y todas las mesas estaba ocupadas por parejas o grupos de amigos; entonces vi a lo lejos en una mesa muy alejada de las demás a un hombre sentado solo. Pensé, como la mesa era para cuatro, que me permitiría sentarme con el.
Disculpe Monsieur, ¿podría sentarme con usted por favor?-Pregunte amablemente, el no respondió- ¿Me permitirá sentarme aquí?- Pregunte en español, supongo que no sabia hablar francés, el asintió.-Muchas Gracias. Disculpe ¿Habla Francés?-Le pregunte amablemente y el volvió a asentir, no le podía ver bien el rostro puesto que llevaba puesto un sombrero y la mesa estaba en un rincón donde la iluminación era terrible, tome lentamente el vino, por suerte horas antes ya había cenado, y no quería embriagarme. Mire al hombre- ¿Qué lo lleva a Paris?-Pregunte si dejar de mirar el poco vino que me quedaba.
-Vuelvo a mi hogar…-Dijo con una voz vaga que sonaba casi como un susurro.
- ¿Así que es de Paris?-Pregunte sonriendo.
-Si...-Su voz parecía poco interesada
-Valla, yo también soy de Paris.- Enseguida pasamos por un túnel, todo se torno oscuro, no podía ver nada, la desesperación y la claustrofobia me comenzaron a atacar, así que me aferre a mi silla. Después de cruzar el túnel, el hombre ya no estaba. Perpleja, mire a mi alrededor por un momento y no vi nada; fue entonces cuando note que en el asiento donde se encontraba aquel ser misterioso Monsieur había una carta. La tome, mire el sello, era el mismo que tenia el de la carta que el fantasma me había dejado. Mi rostro se torno pálido y nervioso, tome el sobre entre mis manos y saque de el una nota…escrito en tinta roja, esta decía:
"Mlle. Libert:
Le dije que se alejara de este caso en cuanto pudiera. Ya que no me ha hecho caso, prepárese para sufrir las consecuencias de sus actos
Espere lo peor
F.O"
-La guerra ha comenzado amigo mio.-Murmure para mi misma, si el Monsieur Fantasma quería pelear, pelea le iba a dar yo. Leí la ultima frase "Espere lo peor". Por suerte tendría que esperar lo peor hasta llegar a Paris puesto que aquí…un momento ¡Coel y Louis!
Corrí, corrí lo más rápido que podía, esperaba que el Fantasma no les hubiese hecho daño, mi respiración se agitaba, llegue al camarote, abrí la puerta de golpe, totalmente nerviosa ¡Ahí estaba Louis! Gracias a Dios, pero ¿¡Cicero! El no estaba, no lo veía por ningún lado, seguí avanzando por cada vagón por mas peligroso que fuese hasta llegar al final, pero no encontré a nadie, ¡Maldita sea!, mire entonces las escaleras que se encontraban para subir a la parte superior del tren. Tal vez, estaba arriba.
Subí las escaleras, entre más asedia, mas sabía que el riesgo aumentaba, llegue entonces al la parte de arriba del tren, ahí estaba mi rival, aquel hombre con la cara cubierta con una mascarada, con un traje de frac, llevaba puesta una capa, la cual sacudía rápidamente el viento como sacudía mi cabello y mi vestido. No había señales de Coel, pero en sus manos el idiota tenia mi libreta de cuero. Amenazando con dejarla caer. Nos miramos fijamente, sin movernos, la tención, el odio y la amargura se podían sentir intensamente. Apreté mis puños y enseguida me lance sobre el para tratar de alcanzar mi cuaderno. El me detuvo y me lanzo hacia el piso.
-¡Deme mi cuaderno!- Grite en tono de orden. El se burlo con una risa.- ¡Que me lo regrese!-Volví a gritar.
-Es una estupenda recopilación de datos.-Me dijo con serenidad e ironía mientras yo me ponía en pie.- Sobre todo la parte en la que menciona que mi voz la hipnotizo.-Una mueca de sonrisa invadió su rostro.
Lentamente, fui sacando de un bolsillo escondido en mi vestido una pistola, tratando de que el no lo notase. Cuando tuve el arma en mi mano rápidamente apunte hacia el.
Monsieur, no quiero matarlo, así que deme mi libreta ahora.- Se que era demasiada exageración por un cuaderno, pero realmente sorprende cuantas cosas consigue uno apuntando con un arma. El rio
Adelante-Me dijo- Dispare.-
Mi mano se tambaleaba al igual que mi labio inferior.
-¿No se atreve a dispararme?-Se burlo.-Pero claro, usted jamás a tenido el valor de disparar un arma ¿No es así detective?-Seguía burlándose.
-De... ¿De que habla?-Mi voz se cortaba.
- Cuando asesinaron a su padre en frente de usted, si no me equivoco usted también tenia un...-
-¡Cállese, eso no le incumbe!-Grite mientras las lagrimas saltaban de mis ojos.- ¡Lo que le haya pasado a mi padre no le incumbe!-Grite las lagrimas corrían como riachuelos por mis ojos.
- ¿Recuerda cuando su madre se suicido?-Hiso una mueca maligna. Esa frase me partió el corazón. Pero me dio el coraje para lanzar un disparo ciego. Ni siquiera me fije si le di o no. Solo solté el arma y me deje caer sobre mis rodillas, llorando con el corazón en la garganta, lleve mis manos a mi rostro, llorando y llorando. Me limpie las lagrimas de los ojos, lo mire, estaba totalmente furiosa.
-Lo de mi madre, no es asunto suyo.-Le dije y una lagrima cayo lentamente por mi ojo. El tomo mi arma y me apunto. Trague saliva, esperando escuchar el sonido del disparo, cerré los ojos; espere unos segundos, pero no escuche nada. Sentí su ser acercándose hacia mi, lentamente se acerco a mi oído.
-Gracias por dejarme conocer sus debilidades.-Susurro a mi oído, mi piel se había puesto como la de una gallina.- La guerra ha comenzado Mlle.- Enseguida se marcho. Yo me quede tensa un momento, finalmente me puse en pie y regrese al camarote.
Al entrar vi que Cicero había vuelto, quizás había ido a explorar el lugar, trate de recostarme en mi cama, cuando sentí algo en mi almohada ¡Era mi libreta de cuero! La abrí, para asegurarme que todo estuviese ahí, y encontré, escrito en el pequeño perfil que había hecho para el Fantasma de la Ópera. Había una nota: "Vállame a ver en cuanto pueda". ¿Pero por que?.
¿Que les pareció? Enserio me interesa saber. Les prometo que Raoul ya aparecerá en el próximo capitulo (ya trabajo en ello) . En fin la muerte de los padres de Rosari se explicara con el tiempo, les prometo que en menos de 5 dias ya estara listo el capitulo 7 :)
Para este capitulo me inspire mucho en las viejas peliculas de crimenes, donde los asesinatos ocurren en un tren y cosas asi.
Que tengan un feliz año nuevo (si no subo cap para entonces)
Ms Clover Jellicle
