AVISO IMPORTANTE. Primero que nada quiero agradecer a los que hasta ahora siguen leyendo este fan fic, pero bueno mañana comienzo clases y obviamente mis prioridades escolares van primero, NO DEJARE DE ESCRIBIR, pero me tardare un poco mas en actualizar, pero les prometo que en menos de 15 días tendré listo un nuevo capitulo, realmente quiero terminar esta historia. En fin, como he prometido ahora aparece Raoul y ¿Quien creen que aparecerá el siguiente capitulo? Así es Christine :D
Bueno en fin disfruten este capitulo
Capitulo VII
Me encontraba en mi casa, mirando la gran foto de mis padres que se encontraba en la entrada, miraba fijamente la falsa sonrisa dibujada en los labios color carmín de mi madre, después la imagen de su mano sosteniendo un arma y la sangre regada por el piso de mi cuarto invadieron mi mente acompañadas por las palabras que el fantasma: "¿Recuerda cuando su madre se suicido?". Esa frase resonaba una y otra vez en mi mente.
-¡¿Por qué lo hiciste?- Grite al cuadro llorando.- ¿¡No pensaste en mí! ¡¿No pensaste que sufriría?- Anaëlle llego y me intento sostener.
-Cálmese Mlle. Libert. Por favor.- Yo me zafe de ella y subí corriendo la escalera para ir a mi habitación.
-¡Déjame sola!- Grite y corrí a encerrarme en mi habitación. Me lance sobre mi cama, llorando descontroladamente, en menos de un minuto escuchaba como Madame Duppont y Anaëlle tocaban mi puerta pidiendo que las dejara pasar.
-¡Lárguense!-Gritaba yo.
Hubo un momento de silencio. Cuando escuche que alguien toco con delicadeza mi puerta
-Ro soy yo Louis, ¿Puedo pasar?-Pregunto con su voz amable y dulce.
- ¡Váyase no quiero ver a nadie!-Le grite.
-Como gustes…Solo recuerda que en media hora salimos a donde el vizconde.-Me dijo. Y enseguida escuche sus pasos alejándose.
No me sentía en muy buen humor para ir a visitarlo, pero, ¿Acaso iba a impedir que mis asuntos personales interfirieran con mi trabajo? ¡No Señor! ¡Tenia que resolver este caso!
Me aliste para salir, en la puerta de mi casa me esperaba Louis con un carruaje. El me ayudo a subir, el camino fue largo e incomodo, los dos guardábamos silencio, mientras yo tallaba mis ojos, que se habían hinchado de tanto llorar.
-No debería hacer eso.-Dijo con un tono vago mi compañero.
-¿Disculpe?-Pregunte extrañada.
-Tallarse los ojos, empeorara su vista y usted lo sabe.-Me dijo mientras miraba por la ventana.
-Usted si que es sorprendente, Louis.-Dije mientras suspiraba.
-¿Por qué dice eso?-
-¿Por qué?, ¿Qué no se da cuenta? Su forma de ser conmigo.-
-¿Mi forma de ser?-
-Si, el otro día en España usted me hablaba lleno de confianza, y ahora habla como si estuviera frente a una figura importante.-
-Perdóneme, pero yo le hablo a la gente conforme a su humor.-
-Ahora resulta que yo soy solo gente.-
- ¡Por Dios Ro! ¡¿Qué demonios te pasa?-
-¡A mi no me pasa nada!-
- Te encuentras tan extraña desde que bajamos del tren ¿Acaso ocurrió algo ahí?-
-Mira…lo mejor será hablar esto después de interrogar al vizconde.- Entonces dirigí mi mirada a la ventana el resto del camino.
Llegamos a la mansión del vizconde, nos recibieron y enseguida una sirvienta nos paso a la sala de estar.
-El vizconde vendrá en un momento.-Nos dijo
-Gracias.-Dijo Louis y ella se marcho. Minutos más tarde, el vizconde entro. Parecía ser una persona agradable y parecía que había tenido un muy buen día.
-Buenas tardes.- Dijo y nos saludo a ambos.
-Muy buena tarde. Bueno, Monsieur vizconde de Chagny, me imagino que sabe por que estamos aquí.- Le dije yo.
Si, así es.- Respondió.- He de recordarles que yo fui quien le reporto todo a la policía al inicio.
Si...-Hice una ligera risa sarcástica y enseguida torne mi cara seria.- El inicio no nos importa, queremos saber lo ocurrido al final.-
-¿Al… Al final?-Un nudo pareció llegar a su garganta.
-Si así es, según tengo entendido usted reporto todo a la policía después del baile de mascaras, pero ahora justo después del accidente del candelabro quiere retirarlos. Me parece bastante raro vizconde.-Dije
-Como ustedes sabrán, me casare dentro de un par de meses y no quiero tener ningún conflicto legal antes y después de mi boda.-
- Si eso es muy cierto. Pero uno de los reportes era "Acoso a su prometida", creo que retirar los cargos podría hacer que este "Fantasma acosador" al ver que no hay policía alguna…no lo se, seria mas fácil atacar a su futura esposa.- Dije
-De igual manera, el ya no la ha acosado últimamente.-
- Tampoco la acoso durante seis meses y después ¿Qué ocurrió? A si Don Juan Triunfante ¿No es cierto?-
-El no volverá a acosar a mi prometida.-
-¿Cómo esta tan seguro?-
-Solo lo se.-
-¿Vizconde, hay algo que no nos haya dicho?-
-No. Les he dicho todo lo que se.-
-Louis, ¿podrías ir al carruaje por mi cuaderno?- Louis asintió y se marcho.- Mire vizconde, yo ya he visto al fantasma y créame dar de baja la denuncia no es buena idea.-
-¿Por qué? ¿¡Acaso sabe lo que trama!- Se sobre salto un poco al escuchar esto.-
-¡Claro que no!, pero si ese hombre ya hubiese olvidado todo créame, no estaría evitando que yo me marchase de la ópera.-Le dije
-Muy bien, no daré de baja la denuncia.-Dijo finalmente.
-Bien.- Dije yo.
Louis entro a la habitación y me dio mi cuaderno
-No gracias ya no lo necesito.-Le dije y enseguida mire al vizconde.- Volveré a venir después de que interrogue a su prometida.-Sonreí y me marche con Louis.
Esa misma tarde fui junto con Louis y Cicero a la Ópera. Cuando vimos como colocaban el nuevo candelabro, era hermoso sin duda, seria una pena que este se destruyese otra vez, pero claro yo estaba aquí para evitar que eso ocurriese. Mire mi cuaderno, repase la nota que el fantasma me dejo, pero primero necesitaba alejar a mis acompañantes de mi.
-Louis, necesito que vayas a la biblioteca de la ópera por los siguientes libros.- Le di una lista bastante larga-Cicero, necesito que usted consiga un albañil para poder destruir y reparar el palco 5 –Le dije. Con mis colegas ocupados yo tenía suficiente tiempo libre, para visitar a mi "querido" oponente. Pero había un problema ¿Dónde lo iba encontrar?, la ultima vez era de noche y entre por el pasadizo de la escalera, pero hoy que es de día en el vestíbulo (donde se encontraba la escalera) habría montones de personas; así que necesitaba encontrarlo de alguna forma, entonces pensé en una mujer que me podría ayudar a llegar ahí ¡Madame Giry! Fui corriendo al escenario donde practicaban las bailarinas. Le hice una seña a Madame Giry para que se acercara.
-¿Busca algo Mlle. Libert?-Me pregunto.
-En realidad, a alguien.- Le dije.- Digamos que quiero ver a cierto amigo fantasmagórico.-Sonreí.
-Ya le dije que si el quiere que lo vea se mostrara.- Me murmuro al oído.-
-En realidad.- Saque mi cuaderno y le mostré la anotación de el Fantasma.
-Definitivamente es la letra de Erik.-
-¿Erik? Con que ese es su nombre.- Madame Giry se puso un poco tensa.
-Acompáñeme.- Me dijo y me guio hasta la sección de camerinos, parecía apresurada, como si no quisiera que la vieran. –Apúrese.- Me decía, yo caminaba mas rápido hasta que llegamos la camerino que pertenecía a Christine Daae, abrió la puerta y me dijo que entrara.- Mlle. Le pido que por favor no diga nada de lo que vera aquí, ni siquiera le diga a Erik la entrada que le voy a mostrar.- Yo asentí, mis manos estaban frías y la adrenalina recorría mi cuerpo.
Se acerco entonces al gran espejo que se encontraba en una pared del camerino, ella deslizo lentamente el espejo dejando justo en el marco un hueco el cual contenía un pasadizo, yo enseguida llena de miedo y entusiasmo entre, note como el espejo era de una sola vista. ¡Así que así era como nuestro amigo espiaba a Christine!
-Mlle. Yo no puedo ir mas allá, solo baje hasta el lago subterráneo y recuerde mantenga su mano al nivel de sus ojos.- Yo asentí, conforme avanzaba ella cerraba la puerta, hasta que finalmente no pude mirar mas el espejo y solo veía el laberinto, para no perder el camino utilice el mismo método de la ultima vez, hasta que llegue al lago, había una canoa, lo cual podría significar dos cosas; la primera: El fantasma había salido. Y la segunda: Me estaba esperando. Cualquiera que fuese la razón, ninguna me parecía muy favorable, puesto que si regresaba y me encontraba quien sabe que haría, y el hecho de que supiese que estaba en camino…bueno, tampoco sonaba "lindo" por así decirlo.
Finalmente olvide mis nervios, subí a la canoa y comencé a remar, hasta que pude escuchar el sonido de un órgano, y yo sabia cual era ese órgano. Miedo, emoción, nerviosismo, éxtasis, desesperación y demás sentimientos y emociones me invadieron conforme el sonido se hacia mas cercano. Hasta que finalmente pude verlo tocando el órgano con una belleza y una perfección únicas. Cuando llegue a la orilla tarde un poco en recapacitar si bajaría o no, considere varias cosas, el hecho de que nuestros últimos dos encuentros no habían sido muy agradables y que no me gustaría interrumpirlo mientras tocaba aquella gloriosa melodía; finalmente pensé "El es el que quería verme".
Baje de la canoa y espere a que dejara de tocar. Finalmente la melodía termino.
-¿Usted compuso tan maravillosa melodía?-Pregunte, y no mentía puesto que la canción me había fascinado. El dio un giro para mirarme.
-Así que ha decidido venir detective.- Me dijo, se puso en pie y comenzó a caminar hacia mí; esta vez decidí no retroceder.
-Usted me mando a llamar.-Le dije sin mirarlo, mis ojos estaban ocupados contemplando el hermoso lugar.- Aunque me parece extraño pues según entiendo usted y yo estamos en guerra.- continué.
- Es correcto, usted y yo estamos en guerra.-Me dijo.-Una guerra que usted perderá.
- ¿Yo?-Reí ante lo que mi rival había dicho.- Me temo que no Monsieur Fantasma…o debería decir Erik.- Sonreí.
-Veo que ya conoce mi verdadero nombre.-
-Al parecer.-
-Pero yo la conozco mejor detective.- Me dijo acercándoseme más y sonriendo de una forma ligeramente maligna.
-Lamentablemente.-Murmure
-Mi voz.-Dijo mientras acomodaba mi cabello dejando descubiertas mis orejas.-Me sorprende que tenga el mismo efecto sobre usted que sobre mi antigua pupila.-
-A mi no me sorprende.-Dije.- Su voz es maravillosa, aun tengo grabado en mi cabeza cada momento de ese día.- ¡Maldita sinceridad! ¿¡Ahora se te ocurría aparecer!- Inclusive el maravilloso sonido de su voz.- Debí haber callado entonces. Mi enemigo sonrió.
-Permítame entonces.-Se acerco a mi oído.-Cantar algo para usted.- Cuando dijo eso mis pupilas se dilataron, intente decir "No" pero estaba tan nerviosa que ni siquiera podía mover mis labios.
El comenzó a cantar, su voz, ¡Esa voz!, era malditamente maravillosa e hipnotizarte , sentía como si todos mis sentidos se marchasen, mi vista, mi sentido del tacto, del olfato, mas el del oído no, ese seguía presente, escuchando el dulce y atrayente sonido de la voz de mi oponente. Sin duda la voz de Erik seria algo que jamás olvidaría, sin importar el tiempo que pase el eco de su canto resonaría en mis oídos por siempre.
Cuando cantaba un montón de sensaciones invadieron mi cuerpo, era como si estuviese perdida pero a la vez encontrada, hubo un momento en que mis ojos se alzaron para mirarlo, mientras el seguía cantando, el lograba que palabras ten simples y sencillas sonaran como las mas bellas que hubiesen sido inventadas.
De un momento a otro dejo de cantar, yo seguía en un transe del cual no encontraba la manera de salir.
-Ahora escúcheme.- Me susurro al oído, mientras yo seguía mentalmente perdida.- Por su bien y el de sus compañeros, dejara este caso.-En cuanto pronuncio esas palabras yo reaccione y lo lance lejos de mi.
-¡Ni en sueños Monsieur!-Exclame furiosa.- Le recuerdo que es mi trabajo hacer que usted termine en la cárcel y no descansare hasta lograrlo.- Dije.
-Miente, si usted realmente quisiera terminar su trabajo ya hubiese venido con sus dos acompañantes a arrestarme.-
- Pues…pues…-No se me ocurría algo que responderle, lamentablemente la tenia razón.- Resulta que a mis compañeros ya les había asignado un trabajo.
-Entonces debió traer un arma o algo para detenerme.-Maldita sea seguía ganándome.
- ¿Qué le dice que no la traigo?-
-¿La trae?-
-No.-Murmure avergonzada.
-Entonces usted, no tiene intensión alguna de detenerme ¿o si? –Me pregunto.
-Yo…No lo se.-
-Pero si es su trabajo.- Dijo con ironía.
-Si, es mi trabajo, ¡pero no lo mandare a la cárcel hasta tener todas las pruebas de que fue usted quien ocasiono todo!-
Bien, hasta entonces la guerra continuara.-
Así es.-Exclame y me di la vuelta para subir a la canoa.- Hoy Monsieur Erik, me encargare de destruir su pequeño palco, se que si lo destruyo cosas terribles pasaran, pero le aseguro que yo he sufrido cosas peores.- Finalmente me marche.
De regreso a la superficie, Cicero llego conmigo informándome que todo estaba listo para entrar al palco numero cinco.
-Bien hecho Coel.-
Finalmente iba averiguar como su voz se proyectaba en aquel palco. Louis llego corriendo.
-Ro, hable con los administradores.- Me dijo.
-¿Y que te han dicho?-Le pregunte a mi colega
-Mañana interrogaremos a Christine Daae.-
¿Acaso esto podía ser mejor?, Al fin tendría las pruebas que necesitaba para poner a ese maldito asesino en la cárcel, todo pasaría el día de mañana.
Bueno asi termina el capitulo de hoy, espero que les haya gustado, por favor dejen Reviews :D
Un Beso y un abrazo
MsCloverJellicle
