Capítulo II
La Expansión
La primera vez que vi a Bruce, me pareció un hombre intimidante pero en el que podías confiar. Me imagino que pensaron lo mismo mis amigos al verle. Cuando ves a alguien como Bruce, tú te imaginas a una persona feliz; te imaginas a una persona que está disfrutando de la vida. Pero conforme lo fui conociendo, todo eso resultó ser una muy inteligente fachada…
Como iba diciendo, Bruce llegó a la cabeza de toda una comitiva de científicos y empresarios de Wayne Entreprises. Después de que recibió los aplausos y saludo a varias personas (entre ellos al Prof. Carslile, y los Ministros de Kanto, Johto, Hoenn y Sinnoh, Bruce subió al podio y dio su discurso…
—Gracias a todos. Primero que nada, quiero compartir con todos ustedes mi emoción por estar aquí en este nuevo mundo en donde estoy seguro que nos espera por muchos años una relación de prospera amistad.
Más aplausos…
—Este portal sin duda marca el inicio de una nueva era de avances científicos en el cuál todos nosotros saldremos beneficiados. Por ello como primera señal de nuestro compromiso con nuestros nuevos amigos de Silph Corporation, quisiera presentarles al primer, de muchos futuros equipos de trabajo, equipo de cooperación y desarrollo de Wayne Entreprises en Kanto.
Después de señalar al grupo de personas que se encontraba de detrás de Bruce Wayne, todos los presentes volvieron a estallar en aplausos. Después de eso, la velada siguió tal cual se había propuesto…
Después de la recepción en Silph Corporation, la fiesta se pasó a uno de los hoteles más lujosos de Saffron: el Hotel Saffron Diamond. Era la primera fiesta que tenía en la que debía de estar vestido formalmente. La verdad no me incomodaba mucho, ya que en esa misma velada me estaban acompañando Gary y Casey, Brock y finalmente Misty. Recuerdo perfectamente cuando vimos a las muchachas (Casey con un vestido de color amarillo, y Misty con uno azul marino con la espalda descubierta)… Gary obviamente no le podía quitar los ojos de encima a su novia, y en cuanto a mí… me pasaba lo mismo con Misty.
A la larga, nuestros pensamientos se vieron interrumpidos cuando el Profesor Oak, junto con el Profesor Carslile, nos presentó a Bruce Wayne y su protegido (o eso creíamos al principio)…
—¡Muchachos! —gritó el Profesor Oak al grupo de jóvenes elegantemente vestidos que se encontraban charlando amenamente cerca de uno de los ventanales de la estancia. Los entrenadores interrumpieron su charla para voltear a ver al Profesor Oak, quien se dirigía hacia ellos junto con Carslile seguidos de cerca por Bruce Wayne y un joven que parecía ser unos 10 años mayor que Ash.
—Chicos… —empezó a decir Carslile—, quiero presentarles a el señor Bruce Wayne.
El aludido se acercó a Ash y sus amigos y les estrechó la mano a cada uno de los muchachos, mientras que besaba gentilmente la mano de las chicas.
—Es un honor conocerlo señor —decía Gary después de haber saludado a Wayne—. Me parece fabuloso el avance que usted ha aportado a la ciencia.
—Gracias Gary. Siempre he pensado que nunca está de más algún nuevo descubrimiento científico —le respondió Bruce con una sonrisa.
—Sobre todo si hay ganancias de por medio ¿No señor Wayne? —bromeó Carslile.
Wayne soltó una leve risa y después le respondió al científico…
—Esa es la parte en la que debo de poner especial detalle Joseph.
—Perdón señor Wayne… —interrumpió algo intimidada Misty.
—No tiene por qué estar nerviosa señorita Waterflower… ¿Qué sucede? —le preguntó amablemente Bruce.
—¿Quién es el muchacho que está con usted? —preguntó señalando al joven que se encontraba detrás de Bruce.
—¡Oh disculpen! Todo mundo… Quiero presentarles a Timothy Drake. Es mi protegido.
—Pueden decirme Tim —decía el aludido mientras se acercaba a saludar a los entrenadores pokémon.
—¿Protegido dijo usted? —preguntó Brock extrañado.
—Bruce amablemente me ha tomado bajo su protección y custodia, después de que mis padres fallecieran.
—¡Oh! —las muchachas ahogaron un gritito—. Lo sentimos…
—Está bien —se disculpó Tim—. Con el tiempo uno aprende a sacar fuerzas de ello.
No obstante, pese a la disculpa de Tim, todos los muchachos se quedaron un poco abochornados por haber sacado ese tema a flote sin intención. Carslile, en un intento por ayudar a los jóvenes entrenadores a sacar la pata de donde la habían metido, mencionó el tema del entrenamiento pokémon…
—Le estaba contando al señor Wayne —dijo con una voz relativamente alta el científico, provocando que todos lo miraran—, que ustedes son entrenadores de pokémon.
—¿Pokémon? —dijo Tim extrañado— ¿Qué son estos Pokémon?
—Digamos que son como los animales nativos de nuestro mundo —le contestó Ash a Tim—. Solo que con la diferencia de que cada uno es único de entre varias especies…
—¿Único en qué sentido? —preguntó Tim con más interés.
—Bueno, hay pokémon que pueden controlar la electricidad, o el agua, o el fuego… —contestó Misty.
—¿De verdad? —preguntó Tim con incredulidad.
—¡No es mentira! —le decía Casey—. Algunos inclusive tienen poder sobre las tormentas u otras fuerzas de la naturaleza.
—¡Vaya! Eso me gustaría verlo —respondió Tim.
—Pues me temo que eso tendrá que esperar —interrumpió el Profesor Oak—. Recuerden que ustedes dejaron sus pokémon en mi rancho para poder venir aquí.
—Además… Me temo que ya debemos de retirarnos, Tim. Quizás en otra oportunidad —dijo Bruce al muchacho que estaba charlando con los entrenadores.
—¿Se van tan pronto? —le preguntó Carslile a Wayne.
—Me temo que sí… Tengo otros asuntos pendientes en mi ciudad. Regresaremos en unos días para poder organizar bien la expansión de Wayne Entreprises a Kanto —contestó Bruce a Carslile.
—Entonces hasta la próxima Tim —dijo Ash mientras volvía a estrechar la mano del joven protegido de Wayne.
—No se olviden que aún queda pendiente esa demostración —respondió Drake al entrenador.
—Regresa pronto y quizás te enseñaremos a nuestros pokémon —coqueteó Misty, provocando ciertos celos en Ketchum.
Tras haberse despedido, Bruce y Tim salieron del hotel y tomaron una limusina de regreso a Silph Corporation, en donde el portal les estaba esperando. En el camino, ni Bruce ni Tim hablaron. Pero el joven no pudo contener su disgusto al abandonar a sus nuevos amigos tan pronto…
—No sé cuál es la prisa Bruce —le decía el muchacho irritado—. ¿Acaso no confías en Dick o en Bárbara? Ellos nos prometieron que lo tendrían todo controlado en Gotham.
—Aún así no quiero correr riesgos. Oráculo y Nightwing puede que lo tendrán todo bajo control pero hasta cierto punto.
Mientras tanto, en algún lugar de Gotham City, un siniestro personaje se encontraba recargado en su sillón reclinable mientras veía las noticias de la tarde en una Pantalla LSD robada. La reportera se encontraba anunciando acerca del reciente avance científico logrado por Wayne Entreprises en Kanto y contaba brevemente a los televidentes acerca de las criaturas llamadas Pokémon. En cuanto aquél hombre vio la foto de un Jolteon en la pantalla, de repente una brillante idea apareció en su diabólica mente.
—¡Oh cariño! ¡Ven un momento! —gritó aquel hombre con una voz llena de dulzura maléfica.
—¡Ya voy corazoncito! —gritaba una muchacha desde el otro lado de la estancia.
Unos segundos después, apareció frente al hombre una muchacha rubia de unos 33 años con un sensual disfraz de arlequín de color negro y rojo.
—¿Me llamaba Señor J?
—¿Ya viste eso que está en la pantalla?
La chica se volteó para observar a la criatura que parecía que tenía rayos en vez de pelaje y dijo con una voz melodiosa:
—¡Qué bonito! ¡Quiero uno! ¿Podemos tener uno Señor J?
—Tengo una idea mejor queridita… Una que nos garantizará tener muuuuchos de esos.
—¿En serio? ¿Y cuál es Señor J? —dijo la mujer mientras se ponía de frente a su "novio".
—Oh… Es una sorpresa amorcito. Pero si quieres que te la diga, entonces ¿porqué no me haces un favor y buscas a tu amiga pelirroja para invitarla a una reunión?
—¿Vamos a tener una reunión ahora?
La mirada del hombre se puso en blanco y le dijo mordazmente:
—No estúpida. La tendremos mañana a mediodía ¡¡POR SUPUESTO QUE AHORA!!—gritó el villano mientras se ponía de pie violentamente derribando a su mujer.
—Oh… Ok Señor J —dijo temerosa la arlequín mientras se ponía de pie—. La llamaré ahora mismo.
—Y mientras… Yo iré a reunir a otros amigos. Porque esta será una GRAN fiesta. Jajajajajajaja…
La muchacha abandonó rápidamente el lugar para ir a localizar a su amiga pelirroja, dejando solo a aquél hombre que reía demencialmente. Un hombre (o al menos eso es lo que aparentaba ser) vestido de pantalón y saco púrpura. Con un chaleco de color verde y corbata de colores verde y morado; un rostro completamente blanco como la nieve y cabellos de verde medio y unos labios de color carmín torcidos en una demencial sonrisa cuál payaso de circo…
El Joker… El Payaso Príncipe del Crimen había ideado un plan que prometía sembrar desgracias a cientos de inocentes.
