Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XII

(*) Tuve un problem y volví a subir los cap.. Borrar y subir =( Así que por eso las alertas..

...

Ed.-

...

- Edward.- giré mi silla al llamado de Jacob.- Ha quedado todo listo.- asentí

- Gracias

- No te despegues de su lado. Sabes cómo están las cosas

- Lo tengo más que claro.- dije seco

Sin más, se dio la media vuelta y se fue… Estábamos nuevamente en New York, por expreso mandato de Jacob, al ver el deterioro absolutamente visible en el que había entrado Heidi estas últimas tres semanas. Era como si después de dejar todo esclarecido estuviera lista para partir, y yo, por primera vez parecía igualmente preparado para que se separara físicamente de mi lado. El abogado había estado en Forks a los pocos días que nos habíamos confesado ambos, y aunque me costó toneladas, esta vez no husmee en los nuevos acuerdos que había estipulado. No más secretos, pero sentía que le debía esto, su privacidad.

Ya no hablaba, tan solo estaba allí recostada y la mayor parte del tiempo dormía. Me había tomado tiempo ceder ante la petición de Jacob sobre traerla nuevamente a este lugar, pero mis padres habían intercedido apelando a que quizás, y lo más probable era que sus días estuvieran contados y ella siempre había expresado querer quedar sepultada en el mismo lugar que sus padres. Era un hombre egoísta, pero ella muchos años había estado por sobre mis intereses, y esta vez volvería a ser así.

Bella igualmente estaba en esta misma casa. Su reticencia a viajar había costado aun mucho más que la mía, teniendo que esta vez Alice interceder para que acompañara a su hermana hasta que todo esto terminara. Ya no hablábamos, ella me rehuía como la peste. Las únicas palabras que compartíamos era un simple "Buenos días y buenas noches", pues la formalidad volvía a regir nuestro comportamiento… "Asco" eso era lo que yo le provocaba, lo que había sido un duro golpe a mi ego.

No la culpaba, seguramente no sería la única que tendría solo ese sentir por mí al saber todo lo que había hecho. Y más aun con mi comportamiento a solo unos pocos minutos de haber estado rogando perdón por mi mujer que estaba desahuciada… Asco, retumbaba en mí una y otra vez todos estos días. Y tanto asco le provocaba, que desde ese mismo día no dejaba que me acercara un solo centímetro a Liz, ni siquiera cuando la pequeña era quien alzaba sus brazos hacia mí.

Me levanté de mi asiento y tomé mi chaqueta. Estar en esta casa no ayudaba a que mi mente dejara de procesar todo lo malo que rodeaba mi vida. Era como si, literalmente, la muerte me rondara de una u otra forma. Salí a paso rápido y pasé, como muchas otras veces, de largo por la habitación de Heidi, no queriendo ver la imagen que me atormentaba muchísimo más que antes.

- ¿Va saliendo?

Detuve mis pasos al oír la voz de Bella. Estaba de pié en la puerta de la que estaba siendo su habitación con la pequeña en sus brazos. Las manos me picaban por acariciar la mejilla sonrosada de Liz, pero me contuve escondiendo mis manos en mis bolsillos.

- Si.- dije solamente

- Buenas noches entonces.- inclinó su cabeza y se giró para entrar a su cuarto

- Bella.- mi mano se movió sin permiso y tocó su hombro. Se tensó y recordé; asco

- Dígame.- pidió con su tono frío

- Ahm… Cualquier cosa estoy en el móvil

- De acuerdo.- murmuró con voz molesta y cerró la puerta tras de sí

Reanudé mis pasos hacia la salida más de prisa, desactivando la alarma de mi auto y saliendo como un rayo de allí… Deambulé por la ciudad no sé cuantas horas, mirando al mundo ausente de todo lo que pasaba en la vida de las personas que chocaban con ellos. Cada uno en su mundo, cada uno perdido en su misma miseria.

Abrí la guantera de mi auto y lo primero que divisé fue el reflejo de algo plateado, lo saqué y me pregunté si sería bueno ir allí. La llave parecía quemar mi mano, por lo que la dejé en mi bolsillo y salí raudo hacia mi nuevo destino…

Abrí la puerta y entré. El conserje se extrañó de verme, sin embargo, mi saludo fue tan escuálido que no le dio tiempo a preguntar por mi alejamiento o por la compañía que tantas veces había traído y que seguramente de la misma forma ya no venía por aquí. Mi madre tampoco frecuentaba este lugar sin yo estar aquí, por lo que la presencia de cualquiera debía ser llamativa..

No quise recorrer el lugar, y me fui directo al improvisado estudio donde muchas veces había usado de excusa para terminar trabajos pendientes, cuando en realidad era donde iba a exculpar mis pecados por revolcarme una y otra vez con la prima de mi mujer… Abría la gaveta y extraje el licor que allí guardaba, casi terminando al instante con su contenido. Decididamente parecía estarme volviendo un alcohólico como había expresado Jacob al verme beber.

Tomé el último sorbo de licor que quedaba en mi copa y sentí que necesitaba más, pero me quedé allí pensando en todo lo que había pasado tan solo un par de semanas atrás… Sacudí mi cabeza con fuerza, y dejé mi mente en blanco. Ya no tenía nada y estaba solo, como me lo merecía, cual me había dicho Alice… La puerta se abrió tras de mí, y ni siquiera tuve ánimo de voltearme a ver quien entraba. No había nadie en esta casa que me importara y menos que husmeara en mi miseria…

- Hola.- saludó a mis espaldas.- ¿Qué haces aquí?

- Quiero estar solo.- gruñí. La sentí pegada a mi espalda y sus manos tocando mi cuerpo

- Te noto tenso.- sus manos se cerraron en torno a mis hombros y comenzó a masajear

- Suéltame.- pedí, sin embargo, cerré mis ojos cuando sus caricias hicieron algo de efecto

- No lo haré.- su mano descendió por mi pecho y quedó en la cinturilla de mi pantalón.- Tu quieres esto tanto como yo… Lo noto….- su mano se cerró en torno a mi entrepierna

Dejé caer mi cabeza hacia atrás, necesitaba esto… Y aunque sabía que no estaba bien, su mano acariciando mi miembro me estaba derribando todas las barreras. Abrí mis ojos y la vi frente a mí esta vez, trabajando arduamente en la erección descomunal que estaba cargando. Quise decirle que se detuviera, pero cuando desató su blusa y me dejó observar su cuerpo y sus senos, me olvidé de todo, incluso de todo el perdón que había pedido y del momento que estaba viviendo.

Tiré la copa que aun estaba en mi mano, volteándome y tomándole con rudeza contra la pared. Pegué y rocé mi pelvis con la suya, un gemido ronco salió del fondo de mi garganta y lo acompañó uno de ella. No supe si por dolor o placer y tampoco me importó. Mi mano se cerró con fuerza sobre uno de sus pechos y masajee con brutalidad, aquí no había sentimiento y menos delicadeza. Sus dientes mordían mis labios, lo que en cierto modo me hacía enfurecer más y seguir con mis caricias ásperas.

- Edward.- gimió y desabrochó mi pantalón con rapidez

Mi miembro salió disparado desde su esclavitud y ella misma levantó su falda facilitando el trabajo. Sus manos empujaron mi cadera hacia ella, y pude sentir el calor de su entrepierna. Estaba ahí, era solo un leve movimiento y la penetraría saciándome por completo, pero me detuve abrupto, separándome de ella y arreglando mis ropas

- ¿Qué…?.- preguntó ella sin entender nada

- Sal de mi casa.- gruñí. Se acercó a mí y me giró con fuerza para darle cara

- ¡¿Te volviste loco? ¡Estás a punto de hacerme el amor. No puedes dejar las cosas así! Yo te necesito.- se abalanzó nuevamente contra mí, al mismo tiempo que la jalé por sus hombros y la aparté

- Follarte, no hacerte el amor.- corregí.- No sé qué carajo haces aquí, pero si no sales ahora mismo. Te juro Ángela que te sacaré yo mismo y de la peor forma.- hablé entre dientes

- ¡Eres una mierda!.- elevó su mano para golpearme, la detuve en el aire

- Tú me tocas y me olvido que eres mujer.- amenacé con algo que por mucho que quisiera, jamás haría, pero ella no tenía por qué saberlo

- Me las vas a pagar una a una Edward Cullen.- indicó con su mano furiosa

- Lo estoy esperando.- sonreí sarcástico

Gruñó fuertemente y azotó la puerta al salir. Me dejé caer en mi silla y refregué mi rostro con fuerza ¿Qué mierda había estado a punto de hacer? Una estupidez, pensando en primera instancia que no era ella quien me acariciaba, sino alguien muy distinto… Debía dejar de pensar con otra parte del cuerpo, esto me iba a traer más de un mal rato… Y mañana mismo hablaría con algún cerrajero para cambiar la cerradura de la puerta, no sabía cómo había llegado ella aquí justo ahora ¿Sería que el conserje tenía algo que ver? Una nota mental de sacarlo a patadas de aquí.

Me arrellané en el lugar y dejé mi mente reposar. Mañana sería un nuevo día, gris… pero nuevo día igualmente

Sentía un molesto ruido que no me dejaba volver a conciliar en su totalidad el sueño. Me acomodé mejor y gemí por la puntada alojada en mi espalda. Abrí y cerré los ojos repetidas veces para acostumbrarme a la luz cegadora que provenía de la ventana. Un nuevo día estaba comenzando y yo no podía más con el dolor que cargaba en el cuerpo al quedarme dormido, como pude comprobarlo al desperezarme bien, en la no muy reconfortante silla de escritorio. Volví a oír ese ruido molesto cayendo en cuenta que se trataba de mi móvil, por lo que me levanté y caminé siguiendo el sonido.

La pantalla marcaba "Madre", descolgué

- Dime madre.- murmuré con voz ronca.

- Edward.- sollozó, haciendo que abriera los ojos asustado por el tono de su voz

- ¿Qué ocurre Esme?.- mientras preguntaba aquello, me deslicé por la sala en busca de mis pertenencias

- Es…Heidi…- tuvo que solo decir esas palabras para saber lo que acontecía

- En 10 minutos estoy allí.- corté

Los siguientes días no sé muy bien como los viví. No comí, no dormí, no hablé… Solo me la pasé allí, sentado a su lado esperando el momento que me volvía un niño asustado, tratando de encontrar respuestas desesperadas al por qué siempre existía un final. No fui consciente en forma clara de las personas que pasaron por la habitación donde acompañaba a Heidi que poco a poco se despedía de este mundo, ni mucho menos de todo lo que se gestaba a mi alrededor, solo era consciente de ella y de nuestra última despedida.

Lloré como creía no haberlo hecho muchas veces arrodillado al costado de su cama, y aferrado a su mano como si quisiera que me llevara con ella. Lloré por todo el daño que nos habíamos hecho cuando teníamos todo por delante para ser felices por siempre, y lloré por la pérdida, porque no sabía si el día de mañana cuando yo tuviera que morir, podría volverla a ver y volver a rogar el perdón de la persona que estaba seguro más había amado en un pasado no muy lejano. Porque la había amado y siempre la amaría, quizás de otra forma, pero lo seguiría haciendo hasta que fuese yo el que dejara de respirar.

Mis padres, mis amigos y todo el mundo intentó apartarme de ella esos días, y mi respuesta siempre fue la misma, este era mi lugar. El lugar que siempre debía haber ocupado, pero que por orgullo, dolor y terquedad había dejado olvidado… Su piel cada vez estaba más pálida, sus ojos ya no me miraban y su respiración indicaba que estaba llegando hacia una meta de donde no volvería. El pitido de esa máquina era pausado, y su pecho silbaba en cada esfuerzo que hacía por seguir respirando.

- Señor Cullen.- la voz de Bella sonó solo a un murmullo.- Debe salir un momento

- No.- respondí con voz pastosa

- Señ…- no la dejé continuar

- Bella.- pedí con voz contenida.- No saldré

La puerta volvió a cerrarse y yo volví a hundirme en recuerdos y mi miseria…

El día dio paso a la noche y la noche a otro día, y así nuevamente eran otras horas más esperando lo que no quería que llegara, pero que finalmente me aplastó cuando la sentí inspirar con fuerza y quedarse allí, sin volver a mover su pecho, el cese de ese único ruido que cortaba el silencio… El final había llegado, y yo… Yo no estaba ni siquiera preparado ¡Iluso! Eso había sido siempre creyendo que lo aceptaría, porque no… Yo no aceptaba su despedida… No aun… No ahora, no cuando ambos teníamos tanto por recuperar o sanar…


Be.-

- Es el colmo.- siseó Alice molesta.- Los arrepentimientos tardíos no tienen validez

- Alice.- pidió Esme.- Es mi hijo de quien hablas, por favor

- Tu hijo que lo único que ha hecho es hacer infeliz a mi hermana.- le respondió en tono agrio

- Tuvieron problemas como todo matrimonio.- intercedió ella nuevamente

- ¡No Esme! ¡No te ciegues porque sea tu único hijo! ¡Él ha sido un monstruo con ella!

- Amor.- esta vez fue el turno de Jasper.- No es momento para discusiones

- Es mi hermana.- chilló ella y rompió a llorar, saliendo a tranco rápido de allí

- Permiso y…discúlpala Esme.- pidió el yendo tras su mujer

- Todos estamos nerviosos con esto.- habló por primera vez Ángela

- Lo sé cariño, lo sé.- asintió Esme hablándole en tono maternal

Se abrazaron y consolaron mutuamente. Giré mi cuerpo y así mismo como Alice, salí de allí. No lograba dimensionar la magistral actuación de esa mujer, y aunque intentara evitarlo, lograba acabar con la poca paciencia que tenía. Yo no era nadie en esa escena, por lo mismo prefería no pisar el mismo suelo que ella para no dejar que mi temperamento saliera a flote y le soltara un torrente de insultos, que pugnaban con salir de mí.

Había sido una decisión asquerosamente difícil viajar en calidad de la enfermera de Heidi. No por ella, porque a pesar de muchas cosas, había ganado sin esfuerzo mi mayor aprecio por ella. Lo que me dificultaba decir un sí rotundo tenía entera relación con él, con Edward… Desde aquella vez en mi habitación, nuestra relación había vuelto a ser como la primera vez, distante y directa. Solo que esta vez era yo quien necesitaba poner distancia con ese hombre que ocupaba cualquier instante y lugar de mi mente para llevarme a la locura…

- Hola corazón.- saludé a mi hija que comenzaba a abrir sus ojitos

Me miraba expectante y sus gorjeos eran cada vez mayores… No sabía cuánto podían notar los bebés de lo que los rodeaba, pero el día anterior, cuando había entrado con ella hasta la habitación de Heidi, miraba atentamente a la estatua en la que se había convertido Edward acuclillado al costado de su mujer. Estaba segura que ella podía extrañar, si es que podía llamarle así, a la cercanía de Edward, pero también prefería mantenerla alejada de él. Mi sueño aun era recurrente en mi cabeza y aunque podían ser solo estúpidos pensamientos, no podía quitármelos.

- ¡Bella!.- Carlisle entró raudo a la habitación que estaba ocupando

- ¿Qué ocurre?.- tomé a Liz en mis brazos con un sentimiento de temor

- Heidi…ella falleció.- soltó sin anestesia

Mi cuerpo cayó casi inerte sobre la cama aun aferrando a mi pequeña en mis brazos. Nadie estaba preparado para una noticia así y de la misma manera que había recibido esta noticia, lo había hecho aquella vez tantos años atrás, la de mi padre… Liz ubicó su carita frente a mis ojos como volviéndome al presente. Su boquita fue a mi nariz y succionó un par de segundos para luego quedarme viendo atenta a cada movimiento que hiciera. Volví a levantarme y agradecí el gesto de Carlisle al darme un cariñoso apretón en el hombro, quizás recordando aquella conversación en que yo le había expuesto parte de mi vida.

- ¿Qué debo hacer?.- pregunté sin saber cómo actuar

- Jacob te quiere con él.- anunció

- Vamos.- me esforcé por ser valiente

La escena frente a mis ojos en ese largo pasillo era tan familiar que mis nervios comenzaron a aparecer en el peor momento. Sentí mis piernas como hilo y mi boca secarse. Alice se aferraba a Jasper llorando de una manera que abrumaba. Ángela en cambio, lloraba con lágrimas que no podían ser más falsas o que al menos eso me parecía, abrazando a Esme y dándole consuelo por la pérdida de su nuera, un lugar que estaba convencida ella quería ocupar, y que seguramente sería así. Una fuerte punzada rebotó en mi pecho y la ignoré como lo hice cuando di un abrazo reconfortante a cada uno, excepto a Ángela, quien me miró extrañada y a la misma vez altiva, dejando por un segundo su máscara fuera.

- Dame a la niña Bella. Es mejor que ella tan pequeñita no entre.- pidió Carlisle

- Claro.- acepté y se la entregué

El dolor de una persona que estimas, es un dolor propio. Así podía describir lo que había visto estos días y los anteriores cuando Edward pasaba los días y noches al lado de su mujer, como intentando luchar contra la muerte por ella… Quería creer que al igual que Ángela, era solo una careta a representar delante de su familia y de las personas que siempre creyeron en esa unión que estaba cortada desde hacía mucho y ya no había forma de atarla otra vez… Pero no podía, el dolor que reflejaban esos ojos siempre fríos, traspasaba el aire y se colaba en cualquiera que los observara.

Lo vi llorar en silencio, algo que nunca creí ser espectadora… No permitió que nadie estuviera cerca de él, que nadie le brindara su hombro para desahogar esa pena que tan cruelmente lo desarmaba. Simplemente lo quiso vivir solo, quizás como un castigo por todo lo que alguna vez había hecho y que solo pocos eran consientes… Una forma de pagar por el daño que ambos se habían hecho, un modo de redimir sus culpas.

El día de la partida de Heidi el cielo brillaba de una forma tan especial que estaba segura era para ser recibida allá arriba como lo que era, un ángel… Miré a mi alrededor y nuevamente vi como Ángela lloraba desconsolada. Jacob y yo, como si tuviésemos telepatía, nos dimos una mirada que claramente demostraba no ser la única que no podía creer en ni una sola de las lágrimas que derramaba. Cada tanto su mirada se dirigía a Edward y estaba segura que sus piernas cosquilleaban por ir a su lado, no a consolarlo; sino más bien para comenzar a dominar el terreno que ahora albergaba como suyo.

Me removí inquieta en mi lugar. James a mi lado pasó su brazo por sobre mi hombro y me atrajo hacia él. No habíamos tenido mayor tiempo para conversar, pero después que todo esto finalizara, debíamos hablar claramente, aunque algo me decía que no sería una charla amena. Tomando en cuenta la forma en que actualmente vestía y se desenvolvía, como creyendo que el mundo a sus pies era de su propiedad… Suspiré pesadamente volviendo mi atención a ese cajón que llevaba el cuerpo de una mujer que tanto había pasado, y que ahora encontraba la paz en el mismo lugar que se encontraba mi padre.

Silenciosamente le pedí perdón por todo lo que pasaba en mi cabeza y mi cuerpo. Porque aunque todo me llevara a querer odiar al hombre que tanto la había dañado, ahora mismo, mi cuerpo quería ir allí y poder decirle que estaba segura su mujer lo había perdonado, todo por amor, por el mismo que yo sentía crecer en mí, pero que bien sabía nunca podría salir de donde estaba. Porque él no era para mí, ni yo para él. Porque él no era hombre que amara y yo no podía pensar en vivir entregándole mi corazón a alguien que no sabía cuidar de ello…

- Es hora de irnos.- susurró James en mi oído

- ¿Ya?.- mi voz salió tormentosa

- La familia se quedará unos minutos más.- asentí

- Bella.- llamó Alice cuando estaba por retirarme.- Tu tienes todo el derecho de quedarte con nosotros

- Alice, ella no es familia.- terció Ángela mirándome con un sentimiento de resentir

- Áng, Bella cuidó de mi hermana hasta sus últimos días…

- No te preocupes Alice, además debo empacar mis cosas

Cuando pronuncié esas palabras sentí la mirada penetrante de alguien sobre mí, moví ligeramente mi cabeza encontrándome con esos ojos verdes que hacían derretir hasta mis últimas barreras. Quité mis ojos de él, besé a Alice y salí de allí, no queriendo experimentar nada más cuando sus ojos cruzaban con los míos. No era el momento, y tampoco habría momento más allá de este.

- ¿Cuándo renunciarás?.- fui directa una vez no alejamos

- ¿Cómo?.- preguntó James no entendiendo o no queriendo atender mi petición

- James, quedamos en que cuando terminara mi tiempo con Heidi, tu igualmente dejarías este trabajo.- me voltee hacia el con Liz dormida en mis brazos

- Bella, este es un buen trabajo, no creo volver a…- lo corté

- Puedes encontrar otra cosa que igualmente sea rentable. Yo también buscaré un nuevo empleo. No quiero tener nada que ver con esta familia

- ¿Por qué tanta aversión con este trabajo?.- entrecerró sus ojos hacia mí.- Y no me mientas, porque sabes que saldrías descubierta de una forma u otra

- Yo…- busqué algo que decirle, pero nada se me ocurría. No revelaría todo lo pasado con Edward.- James…- gimotee como niña pequeña

- Sientes algo por ese hombre.- soltó directo y sin pausas, dejándome helada.- Es eso.- aseguró cuando me quedé en silencio

- No… Yo…- balbucee sintiendo las lágrimas acumularse en mis ojos

- ¿Tienes miedo?.- consultó acariciando mi mejilla

- Son muchas cosas que no las entenderías

- Cuéntame y veré si comprendo… Bella, él ahora es un hombre libre y…- no lo dejé continuar

- ¡¿Qué carajos va mal contigo?.- grité, arrepintiéndome de inmediato al ver el lugar en el que estábamos.- Hiciste un comentario muy similar en cuanto al afecto que Edward sentía por Liz ¿Qué está pasando contigo?

- Nada, absolutamente nada.- se defendió ofendido.- Bella, solo estoy diciendo lo evidente. Obviamente antes era imposible porque su mujer estaba enferma y aun vivía, pero ahora…

- No quiero seguir escuchando tus explicaciones a una cosa tan aberrante como esa

- Muchas mujeres van a pelear por tener el lugar que ocupaba de mujer de él.- expresó su pensamiento en voz alta

- No eres ni la sombra del hombre que alguna vez me enamoré.- sentencié y tomé el auto que Carlisle había destinado para recogerme

Cada prenda que alistaba en mi maleta parecía pesar una tonelada. No había vuelto a hablar con James desde el día de ayer, sabía que me estaba evitando porque volvería a arremeter con el que renunciara a este trabajo… Edward seguía encerrado en la habitación donde había pasado los últimos días Heidi y nadie había podido hablar con él o sacarlo de allí, y mi tiempo en este lugar y con ellos ya había igualmente llegado a su fin… Esme y Carlisle me habían ofrecido ubicarme en retribución a mis servicios, un lugar mucho mejor para trabajar que volver a el pequeño pueblo de Forks, pero la realidad, era que lo único que deseaba era alejarme de este apellido lo antes posible…

El picaporte de la puerta sonó y me voltee a ver quien entraba… Sentí el aire abandonar mis cuerpo cuando la figura de un Edward muy distinta a lo que estaba acostumbrada entró por ella. Sus barba comenzaba a hacerse más notoria, sus ojos se veían cansados y su pelo más desaliñado que de costumbre. Aun vestía las mismas ropas que el día anterior cuando había sepultado a su mujer y su piel estaba casi translúcida.

- Te vas.- no fue una pregunta, sino una afirmación

- Vuelvo a Forks, ya he concluido mi trabajo aquí

- No…- comenzó, pero se detuvo analizando lo que diría

- ¿Cómo se encuentra?.- pregunté caminando hacia el lugar donde mi hija dormía, era como un modo de protección, de él

- Aquí.- dijo simplemente clavando sus ojos en Liz. Un escalofrío me recorría cuando recordaba mi sueño

- Todo pasa. Yo igual viví momentos así, y con el tiempo uno se acostumbra a vivir con el dolor.- aconsejé

- No cuando la culpa te corroe.- rebatió

- El hombre olvida fácilmente. Y además, estoy segura que la Señora Heidi lo perdonó

Nos quedamos en silencio varios minutos. Me desconcertaba que conmigo fuera la primera persona que había accedido a hablar, incluso sin tener que recurrir a rogar por sus palabras. Metió las manos a sus bolsillos y siguió observando la habitación como buscando algo… Volvió a posar sus ojos en Liz y luego en mí, la situación me estaba poniendo demasiado nerviosa, y opté por tomar a mi hija en mis brazos…

- ¿La puedo cargar?.- pidió de pronto. Mis pasos se detuvieron al segundo

- No.- dije demasiado fuerte. Me miró con un cúmulo de emociones

- ¿Por qué?.- preguntó como dolido.- ¿Tanto asco te doy que no puedo siquiera cargar un momento a tu hija?

- N-no, no se trata de eso.- me excusé patéticamente

- ¿Entonces?.- arremetió

- Edward… Señor Cullen.- me retracté.- Usted es una persona que mi hija nunca más volverá a ver. Los niños se acostumbran fácilmente y no quiero que extrañe nada que no le pertenece.

- Está bien.- aceptó para mi incredulidad

Me dedicó una última mirada y sin decir nada más salió igualmente como había entrado.

- Muchas gracias por todo Bella.- Carlisle me abrazó con fuerza

- No hay nada que agradecer Carlisle. Heidi se ganó mi aprecio y finalmente era como si cuidara de un familiar y no de alguien desconocido

- Tienes tu casa cuando quieras visitarnos.- dijo afectuosamente Esme

- Lo haré cuando vuelva.- mentí. Esperaba y aunque dolía, borrar todo esto de mi mente

Se despidieron de mi hija que observaba a todos lados con sus ojitos curiosos. La aferré a mí y salí de allí. Tras cruzar la puerta, mi corazón dio un salto y mi pecho se apretó corroborando lo que se venía "Nunca más verlo"… Caminé con piernas temblorosas hacia el taxi que esperaba por mí y en un arrebato levanté mi vista quedando petrificada al verlo mirar en mi dirección desde la ventana que daba a la habitación de Heidi…

Tragué saliva compulsivamente y en un estúpido pensamiento me atreví a una especie de reto jugando a quien quitaba primeramente la mirada del otro, siendo la única perdedora cuando vi su firmeza de seguir viendo como me marchaba… El chofer carraspeó cuando me quedé nuevamente quieta mirando el piso, por lo que apresuré mi paso y me acomodé rápidamente en el asiento, dirigiendo mi vista lejos de donde aun sentía su mirada poderosa.

El viaje de regreso no fue mejor. Cerraba los ojos intentando dormir aunque fuese un poco y todos los últimos tiempos volvían a repetirse en mi cabeza como si fuese una película. Envidiaba que mi hija pudiera estar ajena a todas las preocupaciones y pensamientos que abrumaban a su madre… En casa todos atañeron mi silencio y tristeza al vínculo creado con la que había sido mi paciente y más aun, al ver en ella lo que había vivido junto a mi padre. Más mi estado anímico agrupaba eso y mucho más, pero no era ni debía ser de conocimiento público lo que pasaba por mí, así que sola seguí rodando en mi pesar.

Las horas se hicieron días, y los días semanas… Un mes que no sabía nada particularmente atingente a Edward, a excepción de saber por James que había vuelto a estar a la cabeza de su empresa… ¿Estaría con Ángela? Seguramente y para mi mayor desánimo creía en ello, y más aun, a sabiendas que ahora nada impedía que él siguiera con el curso errado que había tomado su vida. La gente seguiría viendo caretas y él, haciéndolas creíbles…

- Bella, hija han llamado preguntando por ti.- informó mi madre cuando entré a casa, después de haber paseado con Liz por los alrededores

- ¿Dejaron algún recado?.- pregunté intrigada

- No, pero era de New York.- mi corazón se disparó

- ¿Quién era? ¿Mujer u hombre?.- dejé a Liz en su coche y me abalancé sobre mi madre

- Una mujer, pero creo que ella solo estaba pasando el recado.- mil conjeturas se arremolinaron en mi cabeza

- ¿Algún número?.- miré sobre la libreta que ella manejaba para anotar datos y nada

- No, dijo que volvería a llamar. Que era algo privado

Miré el teléfono como si el solo pudiese darme la información que necesitaba ¿Sería Edward? Pensé de inmediato y quise golpearme por mi irracionalidad ¿Para qué podría llamar él? ¿Hablar conmigo? ¡Seguro! Bufé y me dejé caer en el sillón contiguo balanceando a Liz que jugueteaba con los adornos que colgaban de su carrito. Phil entró de pronto con una enorme sonrisa pintada en el rostro y tomando a mi madre por la cintura girando con ella, no pude evitar reírme del grito de asombro de mi madre y la locura desatada por él.

- ¡Me han ascendido!.- anunció por fin con un grito ensordecedor

- ¡¿En serio?.- preguntó Renée tapando su boca con asombro

- ¡Si!.- volvió a chillar Phil.- ¡Es lo que he esperado por tanto tiempo!.- añadió emocionado

- Te felicito.- me levanté y lo abracé.- Pero no sabía que estabas esperando aquello o que hubieses tenido ese ofrecimiento

- No lo tuve.- corroboró.- Solo me ha llamado mi superior esta mañana y me lo ha informado de la nada. Lo único de todo esto es…- miró a mi madre de soslayo

- ¿Qué cosa?.- preguntamos al mismo tiempo las dos

- Debo hacerme cargo de la empresa que está en… Florida

- ¡¿Florida?.- otra par de voces se unió a nuestro grito. Rose y Emmett estaban cada uno con sus mandíbulas desencajadas

- Err, si.- murmuró esta vez con voz más baja

- Pero…- mi madre no lograba ahora coordinar sus palabras.- ¿Cómo? ¿Por qué allá?

- Es una disposición Rénne. Yo solo recibo órdenes.- encogió sus hombros. Parecía que ya la noticia no era tan bien recibida.

- No creo que sea bueno.- exclamó mi madre después de unos segundos. Pude ver la decepción de Phil

- Rénee.- nos miró a todos antes de proseguir.- No es cosa de gustos. Es una orden

- ¡Pero no pueden obligarte!.- mi madre se salió de sus casillas

- Mamá.- decidí interceder.- Phil tiene razón. Es su trabajo y si le disponen ello, él no puede llegar y dar un no como respuesta

- Pero…- volvió a insistir. Lo pensó unos segundos y luego determinada habló.- Bien, entonces creo que nuestro nuevo hogar será Florida.- sonrió ante las miradas atónitas de Rose, Em y la mía

- Yo no iré a Florida.- mi hermana estaba casi sin voz

- Así como a Phil lo envían obligado, tu también lo estás. Aun eres menor de edad y estás bajo mis órdenes

- ¡No puedes hacerme esto mamá!.- chilló indignada.- ¡Mi vida está en Forks!

- Tu vida.- repitió ella con una risita.- Rose, tienes apenas 18 años. Tu vida recién comienza y puedes adaptarte en cualquier otra parte.- se giró y toda su atención estuvo en la comida que preparaba

Phil ya no decía nada. Rose echó humos por las orejas y con sus ojos brillosos se dirigió carreras arriba a llorar a su habitación. Mi madre siguió en lo suyo y Emmett, él miraba como si se sintiera ajeno a todo esto. Ni siquiera Liz con sus gorjeos y tirando su manito hacia él lo hizo reaccionar… Hizo una mueca y con una inclinación de cabeza salió de allí. Le indiqué con la mirada a Phil que viera a Liz y me acerqué hasta donde mi madre se movía frenética tratando de volcar su atención a lo que fuera.

- Yo no iré.- dije firme. Se tensó, pero de igual forma siguió en lo suyo

- Eres mayor de edad y no puedo obligarte. Esta casa tu padre la dejó para ustedes, así que puedes quedarte en ella

- Rose podría quedarse también aquí.- solté

- No Bella, ella se irá conmigo. Ya tengo con dejarte aquí, incluso aunque eso me destroce por dentro, pero ella no. Ella seguirá mi camino donde vaya

- Mamá, tu estás obligada a seguir a Phil donde sea, pero Rose no

- Es mi hija aun menor de edad

- No te escudes en eso mamá.- pedí cansada de su modo dictatorial.- Piensa en ella y Emmett. Y piensa igualmente en Phil. Para él es la mejor oportunidad de trabajo que haya tenido, no se lo hagas una condena

- Bella…- dejó caer los servicios sobre la mesa.- Ya es difícil tener que separarme de ti y de mi nieta, déjame siquiera tener a una parte de mi corazón obligada conmigo

- No es lo mejor mamá. Estás haciendo sufrir en vano a más de una persona

Negó fervientemente y siguió picando las verduras sin estar con su mente en ello. Miré a Phil que jugaba con Liz y le di un encogimiento de hombros, dejándole en claro que nada podía hacerse. Subí las escaleras con dirección a la habitación de Rose. Desde fuera se escuchaba como sollozaba con fuerza, respiré hondo y giré el pomo de la puerta. Estaba llorando en forma amarga tendida sobre su cama con el peluche que Emmett le había regalado y la foto de ambos con Liz en sus brazos… Me senté a su lado y acaricié la espalda de mi hermana con ternura.

- Rose…- la llamé, más no se volteó

- No… No es justo.- hipó con más fuerza

- Rose, trata de ver las cosas por el lado positivo. En Florida hay mucha más vida que aquí

- ¡Emmett es mi vida!.- se sentó en forma brusca y me encaró. Sus ojos rojos e hinchados

- Aun eres muy pequeña cariño. Quizás el día de mañana lo sea otra persona.- intenté razonar, aunque algo me decía que no sería así

- Bella.- tomó mis manos entre las suyas.- No podría estar ni siquiera pocas horas lejos de él

- No sé que hacer.- dije al fin cuando vi que su mirada era suplicante

- Puedo quedarme aquí contigo. Te prometo encontrar un trabajo extra y ayudarte con los gastos ¡Por favor!.- rogó

- Mamá no aprueba eso.- terminé de decir eso y ella volvió a desplomarse llorando

- ¡No es justo!.- volvió a gritar enterrando su cara en la almohada.- Quiero estar sola.- pidió luego de unos segundos

Se me apretujaba el corazón verla así. Sabía lo importante que era Em para ella en su vida, y al igual que ella, creía que no podría haber otro hombre que lo reemplazara, incluso aunque no hubiese vivido ni la mitad de su vida… Tenía un enredo de sentimientos y pensamientos en mi cabeza, por un lado feliz de que mi familia comenzara a concretar sueños, pero por otro lado, apenada porque una cosa buena acarreara otra que no beneficiara a todos…

- ¿Cómo se ha levantado Rose hoy?.- cuestioné mientras desayunábamos con mi madre

- No lo sé. Salió sin dirigirme la palabra y sin comer nada.- contestó con su vista clavada en su tazón

- ¿No has cambiado de parecer?.- me aventuré a preguntar

- No Bella. Ella irá conmigo quiera o no

El teléfono interrumpió nuestra no muy grata conversación. Me levanté de mi lugar y atendí la llamada. Nuevamente mi mente se disparó cuando una voz desconocida de una mujer consultó su hablaba efectivamente con Isabella Swan, y presentándose como secretaria de alguien más para poder concretar una cita conmigo lo antes posible en Forks.

- ¿Podría saber quien solicita una junta conmigo?.- inquirí cuando ella no me dio más datos

- El Señor Jenks.- dijo escuetamente.- Entonces para dos días más podrá saber de que trata todo esto. Hasta luego

Colgó sin darme momento para seguir averiguando. Corté la llamada sin entender nada y ahora con mil preguntas más que antes. Definitivamente Edward no era, y aunque eso debía aliviarme, lejos de hacerlo me dejó con una sensación extrañamente molesta y de decepción. Volví a mi lugar en la mesa y cuando estaba por volver a tratar de razonar con mi madre, una Rose seguida por un Emmett con una sonrisa que cubría todo su rostro se plantaron delante nuestro con unos sobres extendidos en nuestra dirección.

- ¿Qué es esto?.- tomé el papel y miré su estampilla. Se trataba de una Universidad

- ¡Fuimos aceptados en la Universidad de Florida!.- chilló mi hermana

- ¿Fuimos? ¿Florida?.- cuestioné perdida, así mismo como estaba Renée

- ¡Emmett y yo!.- gritó nuevamente

- ¿Tu también?.- sacó la voz mi madre.- Pero… ¿Habían postulado para aquel lugar? ¿Tan lejos? ¿Cómo no sabíamos nada?

- Si, o sea, no.- terció balbuceando Emmett.- En realidad.- rascó su cabeza.- No tengo idea como son estas cosas, ni siquiera recuerdo si envié alguna solicitud a Florida

- Yo tampoco.- mi hermana encogió sus hombros.- Pero es genial. Ahora sí te sigo donde quieras mamás.- se sentó en las piernas de Rénne

- Yo también te seguiré lo quieras o no. Mamá postiza.- añadió Emmett sentándose al otro lado de mi madre

¿Podían existir tantas casualidades al mismo tiempo? Fue la única pregunta que me asaltó en ese momento ¿Y por qué a mi me citaban a una reunión con alguien que no conocía ni por asomo aquí en Forks? Agité mi cabeza para tirar mis pensamientos tontos… Esto era un milagro, y sonreí pensando quien me lo obsequiaba…

...

Continuará...


Ahora sí que no hay excusa para quejarse porque no he demorado ¡NADA! =D

Bien, seré breve y precisa... He recibido como muchas otras veces mensajes de que me apresure con la historia.

Chicas tengoun complicado trabajo, así que hago lo que mejor puedo. Sin embargo, hay algo que me molestó y no lo disimularé

Algunas de las personas que me escribieron jamás me han dejado un solo comentario, así que para la próxima vez, déjenme un "Me gusto o no me gustó"

Y con gusto trataré de subir cuanto antes... Muchas personas leen y pocas se dan segundos para decir algo..

No obligo a nada, pero tampoco me gusta que me obliguen cuando no tenemos "moral" para pedir algo..

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A las que siempre pasan, ¡Muchísimas Gracias! En Eleven respondí todos los comments y trataré de hacerlo aquí para que vean que leo todos

y adoro estar en contacto con uds que siempre se dan unos segundos para decirme lo que les pareció el capítulo.. =)

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Besos a mis PADU: Aspi, Lauris, Loki, Denisse, Cris, Any, Virgi, Rosa, Zoa, Nico y mi Sharon =) Para cuando lea esta jaja

A mi Angie- Lau, La Conny Made y Kotessita =)

Un beso lindas

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Pam3