Hola a todos aqui esta el capitulo nueve de esta historia :D. Muchas gracias a todoslos que han seguido esta historia desde el comienzo. Tambien gracias a la poca gente que me deja reviews y que ha agregado la historia a sus favoritos, eso me motiva mas para escribir :)
En fin este capitulo esta dedicado a mis amigas Samantha y Escarlet que han estado leyendo esta historia. Gracias
En fi disfruten este capitulo
Capitulo IX
Corrí a buscar a Erik dentro de la ópera, entre rápidamente al que era el camerino de Christine, y atravesé el laberinto sin importarme por donde fuese solo quería encontrar a Erik, me tropecé un par de veces pero no me importaba tenia que encontrarlo, llegue al lago, tome el bote rápidamente, reme hasta la casa en el lago, encontré a Erik, tocando el órgano mas furioso que nunca, el sonido era incesante, creí que estaba tan hundido en sus pensamientos que no me notaria, pero apenas puse un pie sobre tierra dejo de tocar.
-Lárguese…-Dijo, poniéndose de pie.
-Erik, escucha, sobre la boda de Christine y el vizconde…-Estaba apunto de hablar cuando el se acerco bruscamente a mi.
-¡He dicho que te largues!- Me grito
-¡Maldita sea Erik! ¡Escúchame!-
-¿¡Qué! ¿¡Que quieres decirme!-
-Hiciste lo correcto.-Le dije en voz baja.
-Lo correcto… lo correcto ¡No existen las acciones correctas!-
- ¡Si las hay!, ¡Usted Monsieur hizo el acto mas desinteresado que escuchado!-
-¿¡Pero qué gane yo!-
-Erik.-Me acerque lentamente a el.-Lo que tu has ganado, es saber que ella será feliz.- Toque lentamente su rostro con mi mano y el la alejo bruscamente
-No vuelva a tocarme.- Exclamo. Y se fue de regreso al órgano.- Márchese en cuanto antes.-Me ordeno.
Bien...,-Suspire, tome los remos del bote, estaba apunto de marcharme cuando algo me distrajo una cortina mas brillante, seguro había algo detrás. Me acerque, levante la cortina mis ojos brillaron como un par de diamantes, nunca en mi vida había visto un vestido tan hermoso y detallado; pero el maniquí, mis ojos se creían engañados al verlo; estaba mirando a la mismísima Christine, era exactamente igual a ella.
-¿Se ve hermosa verdad?-Me pregunto. Cuando me di cuenta el estaba atrás de mi. Yo asentí.- La verdadera se veía mucho mas hermosa.
-¿Le importa si toco el vestido?-
-Solo no lo ensucie.-
Acerque mi mano y toque las hermosas texturas y bordados que este tenia, se veía que era un trabajo muy duro y caro. Mire a Erik, quien estaba ocupado desviando la mirada al suelo entristecido.
-¿Le ocurre algo Monsieur?-Pregunte
-No.-Respondió aparentando un tono seco. Se fue alejando lentamente hasta llegar a su escritorio. Se sentó, subió los codos y llevo sus manos a su cabeza, parecía frustrado.- Christine…-Murmuro
- ¿Usted realmente la ama, verdad?-Pregunte acercándome al escritorio aun manteniendo la distancia.
-En las noches…siento que ella esta aquí, que regresara a mi. Declarándome su amor. Pero cuando estoy a punto de tomarla entre mis brazos, despierto y descubro que estaba soñando.- Nunca creí que, alguien como el tuviera sentimientos tan profundos.- Tengo el alma rota, detective.
¿¡Que clase de detective era yo! , este hombre no había hecho nada más que tratar de amar y que lo amaran y véanme ahora, tratando de hacer que lo arrestaran, me sentía la persona más malvada del mundo.
-Erik…yo no… yo no tenia idea.-Le dije.- Pero tienes que entenderlo, obligarla a quedarse aquí… no era una solución…-
-…Ahora mi Christine, se casara con ese niño bonito del vizconde.-El parecía estar en su mundo.- ¿¡Por que la deje ir!-Azoto molesto el escritorio.
-Por que la amas…-Sabia que la pregunta era retorica pero no pude evitar responder.-No querías que sufriera y por eso la dejaste ir…
-Hubiera deseado verla una vez mas.- El abrió un cajón de su escritorio y saco una sortija de compromiso.- Este…es el ultimo recuerdo que tengo de ella, hubiese visto detective, lo hermoso que este anillo se veía en su dedo, estaba hecho especialmente para ella.
-El amor implica sacrificios…a veces sencillos a veces duros, pero…a fin de cuentas al hacerlo sabrás que estarás en su corazón eternamente.-
El desprendió la mascara de su rostro y se miro en un espejo que estaba ya hecho trizas.
-Ella jamás podría haber amado a un ser tan repulsivo como yo.-
-Ella lo aprecia mucho…-
-Pero no me ama…-
Ya no supe que decir, sabia que fuese lo que fuese el encontraría otro pretexto. Así que callé, solo me limite a desviar mi mirada al lago y suspirar.
-¿Por qué me ha seguido?-Me pregunto mientras se volvía a colocar la mascara.
-Me preocupo…- Respondí
-¿Preocuparse?-
-Que al escuchar lo que dijo Christine sobre su boda usted…hiciera alguna estupidez.-
-Yo Mlle. Soy el fantasma de la Ópera nunca hago estupideces.- Lo admito eso que dijo fue muy narcisista.
-Me refiero a que no quería que matases a nadie, o tiraras otro candelabro.-Le dije
-No sea ridícula. Dígame enserio por que me siguió-
-¡Por que usted me importa!-Grite finalmente, si, ya se que es mi rival, pero igual me importaba, además me sentía mal conmigo misma.
-Miente, yo nunca le he importado a nadie.- Dejo salir un suspiro
-¡Se equivoca!, le importa a Madame Giry, le importa a Christine y valla, inclusive a mi me importa.-Le dije
-Detective, yo creo ser la persona que menos le ha de importar en este mundo.-
-Pues se equivoca.- Replique
-Yo nunca me equivoco.- Ahora me quedaba claro, aunque era deforme, era un narcisista de personalidad
-¿Quiere ver que si?- Aposte yo
-Pruébelo.- Aunque estuviésemos hablando bien, se podía sentir en el aire la ligera tensión y enemistad.
- ¡Bien! El simple hecho de que usted es mi enemigo lo hace una de las personas más importantes en mi vida.-
-No me refería a ese tipo de importancia.-
-Usted no especifico.- El guardo silencio y me miro molesto.
Aproveche entonces para acercarme al órgano y mire con atención unas partituras de una pieza que aparentemente el estaba componiendo. Comencé a leer las partituras.
-¡Deje eso!- Me grito, yo le ignore e hice sonar el primer acorde de la canción y toque un poco de esta.- ¿Sabe usted de música?-Pregunto confundido.
-Solo lo necesario.- Sonreí.-Tome clases de solfeo y de piano en Londres, pero no mas de las necesarias, La verdad es que me gusta escuchar música, pero nunca interpretarla.
-¿Entonces por que estudio solfeo?-
-Por los anagramas, ¿tiene idea de cuantos criminales utilizan las partituras como anagramas?-
-Le apuesto, detective, que si yo le pongo un anagrama, no lo podrá descifrar.-
-¿Quiere apostar?-
-¿Qué ganare yo?-
-Si usted gana, renunciare al caso.-Realmente quería renunciar, me sentía mal pues esto hombre, puede que estuviera loco, pero es por que nunca nadie le ofreció ni amor, ni amistad.- Y mandare a cambiar el tapiz del palco 5 por uno nuevo.
-¿Y si usted gana?-
-Me prestara su Don Juan Triunfante para leerlo.- Sonreí con emoción
-¡Jamás!- Exclamo.
-¿Qué ocurre? ¿Acaso el fantasmita tiene miedo de perder la apuesta?-Intentaba provocarlo.
-¡Yo no perderé esa apuesta!-
-Entonces ¿Es un trato?-
-De lo por hecho detective.- Yo sonreí y estrechamos la mano, Por lo menos había conseguido que olvidara sus problemas con Christine….por ahora.
-Bueno entonces, prepárese para perder Monsieur.- Me puse en pie y me acerque a la canoa. Pero por alguna razón pise mal y caí en el lago, lamentablemente el peso de mi vestido no me permitía moverme, intente nadar, pero no podía, por mas que lo intentaba; la respiración se me agotaba hasta que perdí la conciencia.
Desperté. Me encontraba en mi habitación, ahí se encontraba Anaëlle, quien estaba preocupada mirándome preocupada
-¡Rosari!-Grito y enseguida me abrazo preocupada, casi temblando.
-¿Qué… que ocurrió anoche?- Aun me encontraba un poco dormida
-Fui a buscarte a la Ópera, puesto que eran ya las 12 en punto y usted no regresaba. Fue entonces cuando me encontré con el agente Cicero y él me dijo que usted no había regresado desde que fue a ver a Mlle. Daae…-
-Espera.-Interrumpí yo-¿Qué hacia Coel tan tarde en la Ópera?- Me extraño que el siguiese ahí.
-Me dijo que también la estaba buscando.- Contesto Anaëlle… Que tierno de parte de Coel, creo.
- ¿Bueno y como me encontraste?-Quería llegar al grano.
-Seguía buscándola cuando entre al palco numero cinco y la encontré inconsciente vistiendo ropa que no era suya.- ¿Ropa que no era mía?
-Anaëlle, ¿Acaso no tenia mi saco y no estaba este completamente mojado?- Ella negó con la cabeza, que extraño.- ¿Y bien como me sacaste de ahí?
-Louis me ayudo. Justo cuando estaba saliendo a buscar ayuda me cruce con el, me dijo que había estado buscando un libro, o algo así.- ¡Hay Louis siempre queriendo encontrar todo lo que le piden!- Finalmente los dos la llevamos hasta el carruaje y la trajimos aquí.
-¿Alguien los vio?-
-Claro que no Mlle.-
-Louis ¿Dónde esta el?-
-Se encuentra desayunando.-
-Ana dile por favor a Louis que en un segundo bajo a acompañarlo.- Ella asintió y se marcho. Yo me levante de la cama, me mire en el espejo, note que llevaba un vestido azul que no era mio, nunca lo había visto en ninguna tienda. Esperen un segundo… ¿Acaso el me cambio de ropa? No pude evitar ruborizarme al pensar en ello. Me moleste un poco, pero supuse que lo correcto seria devolverle el vestido. Así que tome una ducha. Cepille mi largo cabello negro y rizado y baje a almorzar.
-Buenos días.-Me dijo Louis
-Buenos días.- Conteste yo mientras me sentaba en el comedor y me servían mi desayuno. Hubo un silencio ligeramente incomodo entre Louis y yo.
-¿Y bien?-Me pregunto el.
¿Y bien que?-Volví a preguntar yo
-¿No explicaras por que estabas en el palco número cinco totalmente inconsciente?-
-No tengo nada que explicar.-
-Si quieres que te ayude a resolver este caso, tienes que decirme que hacías ahí.-
-Tú eres casi tan buen detective como yo Louis, averígualo tú.- Le dije.
- Muy bien ¿Puedo comenzar a deducir ahora?- Yo asentí.-Veamos, tu fuiste a ver a Mlle. Daae después de que descubrimos aquello de palco, quedaron de verse en el parque fuera de la ópera, supongo que después regresaste al lugar, ¿pero por que?-
-Asuntos personales.- Respondí yo.
-Ro, hay algo que no me has dicho, además has estado muy extraña desde que bajamos del tren.-
-Así es hay algo que no te he dicho.-
-¿Y me lo puedes decir?-
-Averígualo tu mismo.-Sonreí, me puse en pie, me levante de la mesa, dirigí mi mirada a uno de los sirvientes.-Dile al chofer que prepare la carroza.- Indiqué y subí a mi habitación.
Ya mas tarde mientras entraba al palacio de la Ópera el agente Cicero llego corriendo, su rostro se veía preocupado. Atrás de él iban los administradores, sus rostros mostraban preocupación, pero más que nada miedo y temor.
-¿Qué ocurre?-Pregunte.
-Nos han robado.-Dijo Andre.
-¿Robado?- Pregunto Louis extrañado.
-Hoy en la mañana, desaparecieron más de la mitad de los instrumentos de la orquesta.- Me informo Firmin.
-¡¿Qué?-Al principio me sorprendí. Pero no tarde en darme cuenta que seguramente este era el anagrama que Erik me tenía preparado.
Espero que les haya gustado.
Saben estuve leyendo "Veronika decide morir" de Paulo Coelho . Se los recomiendo mucho :) usualmente, sin ofender, no me gusta mucho como escribe el Sr. Coelho pero este libro me fascino. Lo recomiendo mucho.
En fin, pronto subiré el capitulo 10 pero no estoy muy segura cuando.
UN SALUDO Y UN BESO
Ms Clover Jellicle
