Capítulo IV
Una unión maléfica
Al salir del portal, los villanos de Gotham encontraron todo casi igual que los sótanos de Wayne Entreprises. Salvo por unos cuantos guardias que custodiaban el lugar ayudados por Growlithes y Jolteon (los cuáles despacharon limpiamente) no encontraron otro contratiempo.
Era de noche en Saffron City y estaba cayendo una lluvia torrencial. Ninguno de los criminales estaba dispuesto a atravesar la ciudad en medio de semejante clima. Por suerte para ellos, justo a unos cuantos metros de Silph, encontraron una tienda de ropa que apenas estaba por terminar su jornada del día.
Ninguna de las encargadas de ese lugar lo pudo ver venir… Ninguna de ellas sabía que esa era su última noche en el trabajo… y al mismo tiempo de sus vidas.
De repente un hombre que parecía vestido como de payaso entró al lugar seguido de una especie de luchador de unos 2 metros y una especie de hombre-pokémon con apariencia de lagarto. Junto a esas dos personas, entraron un hombre vestido de espantapájaros, otro que parecía que tenía un cráneo negro por cabeza, otro más que parecía un astronauta y finalmente, unas dos mujeres: una vestida como arlequín y otra que se parecía a la novia de Tarzán pero con la piel… ¿verde?
Las tres chicas que estaban cerrando se quedaron observando con una mezcla de extrañeza y temor ante esos individuos, hasta que una de ellas se atrevió a decirle al que parecía el líder de ese grupo: el payaso.
—Emm… ¿Señor? —le preguntó de forma tímida la rubia al Joker.
El Payaso solo se limitó a observar el lugar con desdén…
—Disculpe señor… Ya vamos a cerrar.
Pero el Joker no le hizo caso… Solo estaba concentrado en buscar lo único que le interesaba. Hasta que lo encontró en una esquina de la tienda: Abrigos y sombreros…
En cuanto encontró aquellas prendas de vestir, su rostro se torció a aquella sonrisa demencial que siempre le caracterizó.
—Muchachos… Allí están nuestros disfraces —dijo el Joker señalando los abrigos.
—Perfecto… No me hubiera gustado que mi cabello se arruinara con tanta lluvia — dijo con complacencia Hiedra Venenosa.
—A mí me gusta la lluvia. No veo la necesidad de que use estas cosas… En este mundo deben de ser tan imbéciles que me confundirán con una de esas bestias —decía Killer Kroc mientras buscaba un abrigo lo suficientemente grande y amplio para su figura. Luego los ojos le brillaron con malicia mientras finalizaba la frase— Igual que esos guardias de Silph…
Todos estuvieron hurgando entre la ropa mientras las chicas se quedaban atónitas al ver a aquellos siniestros personajes tomar las cosas como si no hubiera nadie en el lugar. Una vez que los villanos se encontraron abrigos y sombreros de su talla, se los colocaron encima y a continuación enfilaron a la salida.
Una de las chicas entonces tuvo el valor de gritarles…
—¡¡Oigan!! ¡¿Qué acaso no van a pagar eso?!
El Joker se volvió a la chica que cometió el error de gritarles. Él adoptó una expresión como si estuviese adivinando un acertijo:
—Mmmmm…. No. La verdad no.
—¡Pero no pueden hacer eso! ¡Llamaré a la policía!
—¿Llamar a la policía?
El Joker se le quedó viendo a la chica morena del mostrador y después de unos segundos, soltó una carcajada…
—Jajajajajaja… No, no, no, no. ¡No puedo creer que todos en este mundo sean tan inocentes! Jajajajajaja
Las tres chicas no sabían cómo reaccionar ante aquella risa burlona del Joker…
—Parece que no saben quiénes somos… ¿Verdad pichoncito? —dijo Harley al Joker mientras daba un paso adelante.
—Quizás debamos enseñarles que nosotros hablamos enserio —sentenció Black Mask al tiempo que le brillaban los ojos con aquella determinación por matar.
Sin poderles darle oportunidad de siquiera gritar, Black Mask y Harley sacaron sendas ametralladoras del interior de sus abrigos y abrieron fuego contra las pobres mujeres…
En pocos segundos, todo el local estaba agujereado y con manchas de sangre…
—Ah… Eso fue relajante —dijo Black Mask mientras guardaba de nuevo su ametralladora.
—¡Lo sé! ¡Y no hay ningún murciélago que venga a aguadarnos la fiesta! —decía emocionada Harley Quinn mientras daba brinquitos de lo divertida que se encontraba.
Los villanos se desaparecieron del lugar y se internaron de nuevo a la oscuridad lluviosa de Saffron. Conforme iban caminando, poco a poco se iban alejando de los edificios lujosos y comenzaban a adentrarse a las zonas menos cuidadas de la ciudad. En pocos minutos habían llegado a las zonas bajas de Saffron. Un lugar en donde los Meowths se refugiaban entre cubos de basura y callejones pintados de graffitti.
—Si no fuera por aquellos animales —decía el Espantapájaros señalando a los Meowth que se peleaban por la comida de la basura en una esquina contigua a ellos—, este lugar es casi igual a Gotham.
—Y como en Gotham… Siempre hay lugares en donde se reúne la escoria de la sociedad como nosotros —dijo el Joker mientras señalaba una puerta de metal de donde brillaba una sencilla luz de neón que decía "Bar- El Persian Solitario". Dos hombres con chamarra de piel que estaban fumando un cigarrillo y charlando de repente se detuvieron en su conversación y observaron a aquellos seres extraños con gabardina.
El Joker y compañía entraron al bar. Era un lugar que apenas estaba iluminado. Había en el interior varias mesas y sillas de madera viejas y muy descuidadas. En una esquina se encontraba una vieja rocola iluminada de donde dos prostitutas muy jóvenes estaban de pie, escogiendo sus canciones. La barra de licores estaba sucia y había varios hombres siniestros bebiendo cervezas o charlando con un cantinero igual de maloso.
Algunos levantaron la vista para ver a aquellos extraños visitantes. Los villanos no hicieron caso de las miradas (al fin y al cabo ya se habían acostumbrado a ellas) y se sentaron en una mesa en un oscuro rincón.
El cantinero tronó los dedos a un muchacho enclenque para que fuera a atender a los recién llegados. Después de que todos pidieron cerveza (salvo Hiedra, quién pidió agua y Harley que pidió una Margarita), el Joker volvió a llamar al enclenque y le preguntó en el oído…
—Dime amigo… ¿Sabes con quién tenemos que hablar para unos "trabajitos"?
El mesero abrió los ojos con asombro y le contestó al Joker…
—Déjeme preguntar…
El muchacho fue rápidamente donde su jefe y le dijo lo que el Joker había preguntado. El cantinero miró al Joker asombrado y después de eso le dijo a su empleado unas cosas. Nuevamente, el mesero llegó donde los villanos y se puso cerca del Joker y le dijo al oído:
—Preguntan que cuáles son sus intereses aquí en Saffron…
Antes de que el Joker le contestara, oyó que en una mesa detrás de ellos un hombre flaco les decía unas cosas a sus amigos y se reían mientras veían de reojo a los demás villanos de Gotham.
El Joker se levantó de su lugar y fue donde aquellos delincuentes. Mostrando lo que parecía una cordial sonrisa, el Príncipe de la Broma y el Crimen preguntó:
—Buenas noches amigos. ¿Algo gracioso que no sepa?
El flaco no se dejó intimidar y sin dejar de burlarse, le contestó al Joker:
—Nada… Les decía a mis amigos que parece que este año el circo llegó a la ciudad más pronto.
Todos en la mesa, se rieron descaradamente ante el Joker. Al tiempo de que todos en el bar estaban expectantes ante la reacción del payaso.
Quién solamente se rió igual (o más fuerte) que ellos…
—Jajajajaja. Eso fue gracioso. Veo que te gustan los chistes jajajajajaja.
Todos se quedaron extrañados ante la reacción del Joker. Entonces el payaso retomó la palabra…
—Muy bien, muy bien. Te gustan los chistes ¿no? Entonces creo que te gustará este…
Los villanos de Gotham sonrieron con complicidad mientras en todos se podía leer el mismo pensamiento: "Pobre hombre"…
—Muy bien, pongan atención… ¿Qué es grande, flaco y despide grandes chorros de sangre?
Silencio en todo el local…
De repente, de la manga derecha del traje del Joker se asomó una pequeña y filosísima navaja que el payaso tomó y haciendo un rápido movimiento de su brazo, le cortó a aquél flaco su garganta haciendo que salieran grandes chorros de sangre a través de ella.
—¡¡PUÉS TÚ AMIGO!! JAJAJAJAJA —gritó el Joker eufórico ante el terror provocado por su broma.
—¡¡Hijo de puta!! —gritaron los grandulones amigos del hombre asesinado mientras se levantaban de su mesa revelando de entre sus ropas navajas y pistolas.
—¿Quieren jugar también? ¡Oye Bane! —gritó el Joker a la enorme figura sentada con los demás villanos.
—¡Con gusto amigo payaso! —gritó el aludido mientras se levantaba y corría donde los otros maleantes, derribándolos a su paso.
En un abrir y cerrar de ojos, todo el lugar estaba vuelto un caos. Varias personas más se levantaron con sus armas listas para acabar con aquellos fenómenos. Pero al mismo tiempo, Black Mask sacó su propia ametralladora y empezó a abrir fuego contra todo el que se le pusiera a tiro.
Mr. Freeze por su parte, haciendo uso de la fuerza que le producía su propio traje, entró en la refriega; sino por la fuerza de sus puños, con su arma congelante. Al mismo tiempo, el Espantapájaros atacaba a todos valiéndose de una navaja y un guante especial de su traje que esparcía aquél Gas del Miedo tan conocido en él. Finalmente, se encontraba Killer Kroc golpeando y mordiendo en el cuello a todo aquél que se atreviera a desafiarle. Las únicas que no participaron en todo el caos que se armó fueron Harley y Hiedra.
Si acaso, lo más que hizo Hiedra fue envenenar a un borracho que trató de seducirla soplando en su cara esporas venenosas…
En tan solo 20 minutos, no había ningún alma con vida en el lugar. Todos se encontraban muertos. Algunos estaban (gracias a la ferocidad de Killer Kroc) irreconocibles. Luego de que el Joker se guardó su navaja, dio un suspiro de resignación:
—¿Porqué siempre lo tienen que hacer tan difícil?
De repente, Killer Kroc olfateó en el aire y después les dijo a los presentes:
—Oigan… Alguien aquí quedó con vida.
—¿Dónde está? —preguntó Bane expectante.
Killer Kroc señaló detrás de la barra. Después de eso, se acercó y sacó a rastras al mesero enclenque de hace unos momentos. Aquél pobre hombre tenía una mancha oscura en sus pantalones y todos supieron que se había orinado del miedo. El Joker sonrió y se acercó al rehén de Kroc…
—Y bien amigo… ¿Me decías?
—El hombre al que buscan es Giovanni… Giovanni Milenio. Es el principal líder de varias operaciones criminales aquí en Kanto… Su orga-organización principal es el… El…
—¿El qué? —le urgió el Joker impaciente— ¿O es que acaso quieres acabar como todos ellos? —Y señaló a los cadáveres que tenía detrás.
—¡Es el Equipo Rocket! ¡Su nombre es el Equipo Rocket! ¡Es la organización criminal más numerosa del Mundo Pokémon!
—¿Y donde lo encuentro al tal Milenio?
—Tienen varias bases en toda la región…. Es muy difícil encontrarlo…
—¡¡¡EN DONDE ESTÁ EL TAL MILENIO!!!
—¡¡Está aquí en Saffron!! —le contestó al Joker hecho un mar de lágrimas de miedo— ¡¡Yo lo puedo llevar con él!! ¡¡Pero por favor no me maté!!
—Llévame con él y no lo haré — decía el Joker sonriendo triunfalmente.
Penthouse de Giovanni Milenio
Saffron City
1:00 am
Giovanni Milenio ya llevaba 2 horas dormido. Había llegado de Viridian City a Saffron para supervisar una posible operación para secuestrar Silph Corporation y adueñarse del recién creado Portal de la Unión.
No contaba con que dentro de unas horas, conocería a alguien que no solo se le adelantó al plan sino que tenía otro mucho mejor.
En ese momento, sonó un teléfono en una mesita de noche a la izquierda de Giovanni. Milenio trató de ignorarlo pero al cuarto tono, supo que no iban a dejar de insistir.
"Maldita sea. Espero que sea algo bueno" pensó mientras a regañadientes contestaba el teléfono.
—¡¿Qué?! —preguntó ásperamente para hacerle constatar al que le llamó que aquél no era el momento.
—Señor Milenio —contestó la voz de una mujer—. Lamento despertarlo a estas horas…
—¡¡Espero que valga la pena!! ¡¡De lo contrario me encargaré de que no vuelva a conseguir trabajo en ningún lado!!
—De verdad lo lamento mucho Señor. Pero necesitamos que venga a la Base pronto. Hay… —la mujer del teléfono bajo la voz— Hay unas personas extrañas que quieren verlo…
—¿Extrañas? —dijo extrañado Milenio— ¿Cómo que extrañas?
—Un montón de… Bueno… Fenómenos liderados por un payaso muy, muy perturbador…
—¿Un payaso? ¿Es una broma acaso?
—No, Jefe. De verdad… ¡Hey! ¡Oiga!…
—¿Hola? ¿¡Hola!?
—No es ninguna broma, Milenio. Vine aquí con unos amigos a proponerte un trato —respondió una voz maléfica del otro lado de la línea.
—¿Quién es? ¡¿Quién habla?!
—Paciencia amigo Milenio. Paciencia… Ven aquí y lo sabrás todo.
—¡¿Cómo que "Aquí"?! ¡¿Cómo encontraste la base de Saffron?!
—Digamos que un poco de persuasión, cualquiera es un soplón amigo mío. Descuida… Yo ya me encargué de ese soplón. Escucha…
Giovanni oyó un sonido como de que acercaban el teléfono a algo y después…
—¡Por favor no! ¡Me lo prometió! ¡Me dijo que no me mataría!
—Bueno ya sabes el dicho. Nunca confíes en un bromista. Jajajajajajaja
BANG!
—¡¿Qué hiciste?! —le gritó Milenio con una voz que mezclaba preocupación y furia—. ¡¿Qué hiciste?!
—Te hice un favor amigo Gio. ¡¡Ahora ven aquí que no tengo toda la noche!!
Después de eso, el teléfono se cortó…
Milenio no se la pensó dos veces y se vistió rápidamente.
"Estos tipos van en serio" pensó mientras salía rápidamente de su Penthouse.
Base "Saffron" del Equipo Rocket
Saffron City
2:00 am
Aunque había en la estancia varios soldados Rocket perfectamente armados, el tan solo haber sido testigos de lo que aquél "payaso" había hecho a aquél informante al servicio de los Rocket les había dejado con una sensación de incomodidad ante la presencia de esos individuos.
Harley, con su actitud entusiasta de siempre, preguntaba:
—¿Es que aún no llega el vejete a cargo de este lugar?
El Joker no la volteó a ver –estaba demasiado ocupado viendo las miradas de miedo que tenían los soldados Rocket delante de él–. Solo le contestó:
—Vendrá Harley… Claro que vendrá.
Unos minutos después, en la puerta que se encontraba detrás de los villanos se oyeron los pasos apresurados de varias personas. Finalmente, Giovanni Milenio se hizo presente en el salón.
La mirada de Giovanni revisó rápidamente el lugar. Todos sus soldados tenían las armas lista en caso de que se atreviesen a hacer algo sus "invitados", pero estaban muertos de miedo por la presencia misma de aquél payaso y sus amigos. Y Milenio pudo ver porqué, ya que su mirada se posó al informante que estaba amarrado y tirado en el suelo con un solo agujero en la frente y en medio de un pequeño charco de sangre que se encontraba en su cabeza.
El Joker se volteó a ver a su nuevo socio y volvió a torcer su macabra sonrisa…
—¡Ah! ¡Tú debes de ser el mandamás de este lugar! ¡Qué bueno que llegas! ¡Pensábamos que te habrías orinado del miedo igual que todos estos perdedores! —dijo el Joker señalando a los soldados que le apuntaban.
Milenio dio la orden de bajar sus armas. Y ordenó a todos que se fueran para que los dejaran solos. A regañadientes, la chica que habló con Milenio por teléfono obedeció y ordenó a los soldados desalojar el lugar.
Una vez solos, Milenio se dirigió a su escritorio pasando de largo a los demás villanos de Gotham (haciendo grandes esfuerzos por no demostrar miedo ante ellos). Una vez sentado, Giovanni se sirvió un vaso de Bourbon y habló:
—Muy bien —dio un pequeño sorbo a su Bourbon—, ya me tienen aquí. Lo principal sería que me dijeran quienes son ustedes. ¿No les parece?
—¡Oh! ¡Pero qué modales los míos! Casi lo olvido… —el Joker se acercó al escritorio de Milenio y le tendió su mano de piel blanca—. Joker… Un placer conocerlo.
—¿Solo Joker? —le preguntó Milenio mientras le devolvía el saludo— ¿No tiene usted un nombre de pila?
—Oh no… Esas cosas prefiero que queden en secreto. Además, me gusta más Joker. ¿A usted no?
—Bueno… —Milenio no sabía cómo responder.
—¡Bah! ¡No importa! —dijo el Joker sin darle importancia—. Como iba diciendo… Esos de allá son mis socios. Ese grandote con la máscara de luchador es Bane…
—Un placer… —respondió secamente Bane.
—El que parece un lagarto es Killer Kroc.
—Di que me parezco a uno de esos animales que llaman pokémon y lo lamentarás… —amenazó el aludido.
—Es un poco sensible con su apariencia— le dijo el Joker a Milenio—. Aquél tipo cara negra es Black Mask.
—Espero que te gusten los trabajos sucios —le dijo Black Mask a Milenio mientras sacaba una pistola Beretta—. Porque a mí sí.
—El astronauta de allí es Mr. Freeze.
Mr. Freeze solo mostró su pistola de rayos congelantes y dio una cabeceada como saludo.
—Espantapájaros…
—Apestas a miedo Giovanni Milenio. Lo pude saber con solo verte…
—Un agradable sujeto… ¿No te parece? Esa chica verde de allí es Hiedra Venenosa.
—Gusto en conocerlo.
—Y la belleza de negro y rojo, Harley Quinn.
—¡Hola Señor M! —le saludo Harley a Giovanni agitando el brazo.
Giovanni no podía evitar sentirse algo incómodo al ver a todos aquellos perturbadores personajes. Sobre todo el Espantapájaros, quién no pudo evitar darse cuenta de que Milenio si estaba muerto de miedo ante todos esos personajes de pesadilla. Aún así, Giovanni recobró la compostura y le preguntó al Joker:
—¿Y cuál es esta proposición de la qué me estás hablando?
—Ah… Directo al grano. Me gusta, me gusta… —dijo el Joker complacido—. Muy bien entonces… Vine aquí para proponerte una alianza…
—¿Tú a mí? —ahora el sorprendido era Giovanni—. ¿Y qué exactamente tienes en mente?
—Simple… Yo te ayudaré a adueñarte de este basurero al que llaman Mundo Pokémon.
—¿Y a cambio que recibes tú?
—Nada especial… Solo muchos de esos pokémon.
—¿Para qué los quieres? —Giovanni no se tragaba el plan del Joker. Al menos no del todo…
—Para llevármelos a mi mundo.
Hubo unos momentos de silencio. Hasta que el Joker, como sabiendo lo que pensaba Milenio, le dijo:
—Quizás te parezca el plan demasiado increíble como para ser cierto. Pero como te habrás dado cuenta, yo poseo conocimientos de cómo "sembrar el terror" entre las personas. Yo te podría ayudar esparciendo ese miedo entre estos pobres diablos. Lo único que pido, son unas cuantas de esas criaturas a cambio.
Silencio… Giovanni quería confiar. Pero algo le decía que no debía hacerlo…
—Este será el mejor trato que encuentres amigo. Cuando me vaya, me llevaré la oferta conmigo.
Luego el Joker se le acercó a Giovanni hasta que tuvo su cara casi a 5 centímetros de la suya…
—Porqué si no aceptas mi propuesta, yo mismo me abriré paso en este lugar junto con mis socios. Y créeme… No nos quieres tener de enemigos…
A Giovanni le pareció más que suficiente lo que dijo. No se podía dar el lujo de hacerse enemigo de este loco…
—De acuerdo.
—¿De verdad?
—Tenemos un trato —dijo Giovanni mientras se ponía de pie y le extendía la mano.
—¡Excelente! ¡Te prometo que no te arrepentirás! —le contestó el Joker mientras le estrechaba la mano.
Pero para sus adentros, Giovanni Milenio no podía confiar en ese Payaso. Pero no le quedaba otra alternativa.
Por su parte el Joker solo decía para sus adentros:
"Pero que imbécil. Este mundo será muy fácil de apoderarse. JAJAJAJA"
