Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XIII

...

Ed.-

...

- Hombre te vas a enfermar mientras sigas trabajando con ese ritmo

- Jasper.- dejé el bolígrafo sobre el papel y apreté el puente de mi nariz.- Si no tienes nada más que hacer por hoy, sería bueno que te retiraras

- No, hasta que salgas conmigo de aquí

- Tengo trabajo por hacer

- ¿Trabajo por hacer? ¡Por Dios Edward si te pasas 20 horas al día tras el computador, 2 horas tomando café y luego 2 horas entre el viaje a tu casa y el trabajo! ¿En qué momento estás durmiendo? Porque de aquí sales solo para cambiar tu ropa

- ¿Alguien te está pagando por seguirme el rastro?.- pregunté molesto y me dejé caer en mi silla

- Mañana leerán el testamento de tu mujer.- asentí

El abogado me había llamado esta mañana para informarme de dicho acontecimiento. Sabía todas las partes que ese papel albergaba, excepto por la última modificación. Y si mi cabeza no me jugaba una mala pasada, estaba seguro que Heidi había tomado esas decisiones en base a los últimos sucesos ¡Esperaba que fuera así!

- Bien, vamos por una copa.- tomó mi chaqueta y mis llaves

- ¡Hey! ¡Jasper!.- grité, pero fue inútil

Llegamos al lugar que Jasper había elegido demasiado pronto para mi gusto. Muchos de los empresarios que comúnmente coincidían con nosotros en reuniones o cosas por el estilo estaban esta noche aquí. Sus saludos hacia mi eran, aun con el paso del tiempo, lastimeras miradas y sonrisas de una fingida tristeza. Nos ubicamos en una mesa apartada y pedimos algo para comer. No había reparado en que mi cuerpo necesitaba una buena comida desde hacían varias semanas, y hoy me daba por enterado al prácticamente arrasar con mi plato.

- Me alegro de haberte obligado a venir. En un mes más hubieses asaltado hasta mi plato.- bromeó

- No he tenido tiempo.- repliqué avergonzado

- Se nota.- continuó burlándose .- ¿Has oído del nuevo rumor?

- ¿Cuál?.- pregunté sin saber a qué se refería

- Tenemos un lío en la empresa. Un empleado nuestro está teniendo una relación con la mujer de uno de nuestros socios

- ¿Y? ¿Quieres que sirva de mensajero?.- contesté con desgana

- No idiota. Lo que estoy es explicando y buscando es una solución, es por la clausula que hay. Tú sabes, cualquier lío de esa índole u otra y ahí está la puerta de salida

- Entonces despídelo. No quiero problemas con mis clientes. No sé para qué me preguntas eso, si debes tenerlo más que claro.- gruñí

- Bien, entonces mañana mismo lo haré, solo quería corroborarlo contigo. Le pediré a James que pase por mi oficina…- levanté mi cabeza como un rayo al oír ese nombre

- ¿Qué tiene que ver James?

- De ese personaje te estoy hablando. Tiene un lío amoroso con la mujer de uno de los más prestigiosos clientes con el que contamos

Sentí como mis aletas se ensanchaban a cada bocanada de aire más grueso que intentaba tomar ¿Qué mierda estaba escuchando? Jasper sin notar mi cambio de humor tomó su teléfono y seguramente llamó a su mujer. Pedí otro trago y esta vez lo tomé de un sorbo. Ni siquiera sentí si quemaba o no, simplemente era agua pasando por mi garganta.

- Edward, debo irme. Alice no está muy bien…tu sabes.- claro que sabía "el recuerdo de Heidi", el mismo que no me dejaba seguir a mí

- No te preocupes. Me tomo esta copa y me voy

- Sería bueno quizás si te quedaras un tiempo más y disfrutaras.- asentí para dejarlo tranquilo

- Sa… Que Alice esté bien.- rectifiqué cuando los "Saludos", no venían al caso

- Nos vemos mañana.- estrechamos la mano y se fue

Podría haberme tomado otro trago, pero en primera instancia todos los hombres y mujeres con los que alguna vez había intercambiado un par de palabras me miraban como si fuese un pobre imbécil solo y lastimero; y en segundo lugar, tenía algo muy importante que hacer y no podía esperar para un mañana. Miré mi reloj, que marcaba las 12 de la noche en punto… Hice un par de llamadas y me encaminé a mi objetivo

- Buenas noches.- saludé ceremonioso.- ¿Interrumpo algo?

Tanto James como su compañía me miraron como si se les fuesen a salir los ojos de sus cuencas. Alcé mis cejas simultáneamente admirando la ligereza de ropa que traían a cuestas, lo que indicaba claramente, que James no estaba realizando negocios para mi empresa en su tiempo libre; sino más bien, negocios personales.

- Victoria ¿Qué tal está Demetri?.- pregunté con ironía. Sus mejillas se tiñeron rojo

- Es… El es-está bien.- tartamudeó e intentó cerrar su bata

- Señora Victoria.- dijo rápidamente James y visiblemente incómodo.- Creo que mañana seguiremos revisando los acuerdos

- ¿Trayendo trabajo a casa James?.- me burlé.- Vaya, que empleado más eficiente tengo

- V-voy por mi ro… Por mi cartera.- balbuceó ella y corrió dentro de la casa

- Señor Cullen.- James carraspeó fuertemente.- Disculpe mi atrevimiento, pero no creo que sean horas para…

- Esperemos que la señora se marche.- indiqué tranquilo, recalcando el "Señora"

Asintió temeroso y esperamos en forma paciente que Victoria se volviera a vestir y tomara sus cosas para retirarse, no sin antes pedirme audiencia para el día más próximo. Con mi calma aparente concerté de inmediato una reunión, sabiendo de antemano la razón de ella.

Sin ser invitado me colé en el, para mi sorpresa, no tan modesto hogar de mi empleado. Observé el lugar con detenimiento, esclareciendo aun más la estadía de Victoria aquí. Contemplé los muebles, paredes, mesas y demás; y mi expectativa se fue en picada cuando creí poder volver a ver a Liz en algún retrato, y de ese modo recordar a Bella nuevamente. Pero nada, era como si el hijo de puta que tenía en frente y que se revolcaba con una mujer casada y con posición, no fuese el padre de esa hermosa criatura.

- Usted dirá Señor Cullen.- giré sobre mis talones muy lentamente

- ¿Hace cuanto tiempo que no viajas donde tu familia? ¿A Forks?.- frunció el ceño por mi pregunta

- Yo… ¿A qué viene esa cuestionamiento señor?.- resoplé

- Te hice una pregunta y espero tu respuesta.- dije categórico

- Hace un tiempo.- respondió bajo

- ¿Cuánto?.- demandé y mi rostro dejó claro que esperaba una respuesta exacta

- Un mes o más, no lo sé.- agitó su cabeza como esclareciéndose

- Un mes.- repetí.- ¿Eso quiere decir que no sabes nada de tu hija?

- Señor, estoy constantemente sabiendo de ella. Y le envío mensualmente dinero y…

- ¿Con un par de monedas crees que cumples tu rol de padre a la perfección?.- mi rabia estaba al límite

- Estoy trabajando en su empresa solo por ella, para darle algo mejor de lo que puedo hacerlo siendo un simple estudiante y…

- ¿También te revuelcas con Victoria para un mejor futuro de tu hija? ¿O es que esa mujer te paga por tus servicios y ese jodido dinero le envías a esa niña?

- Lo que yo haga con mi vida privada…- comenzó, pero di dos pasos hacia el y me planté frente a su distorsionado rostro

- Desde el momento que bajaste tu cremallera, sacaste a tu amigo y lo metiste entre las piernas de Victoria, te informo que todo ¡Absolutamente todo! Pasa a ser de dominio público

Sonreí socarronamente, mientras veía los esfuerzos de su garganta por tragar lo que le quedara en su seca boca de saliva. Miró en todas direcciones y refregó sus manos con nerviosismo. Quería hablar, lo veía mover su boca, pero ningún sonido salía de ella, hasta que por fin pudo encontrar el habla en algún lugar.

- Yo… Yo cometí un error, lo siento…

- En total acuerdo contigo.- asentí.

- ¿Estoy despedido?.- preguntó con temor

- No.- mi seriedad y respuesta lo hizo abrir sus ojos desmedido.- Pero con el tiempo, todo se paga

No esperé su réplica, si es que había alguna… Todo caía por su propio peso, y el de James, era alto.

- Te estábamos esperando Edward.- agité mi mano en saludo con Jasper

- Tuve que resolver unas cosas.- informé, mirando de soslayo a su mujer, Alice

Vestía de riguroso negro y por primera vez, desde el funeral de Heidi, ella ni siquiera me dedicaba una mirada de reproche, odio o lo que fuera. Estaba sentada allí, con sus ojos clavados en sus manos y su cuerpo visiblemente más delgado. Suponía que yo no era muy diferente a ella ahora, el trabajo consumía todo mi tiempo y la comida, que atestaba mis despensas, no era una visita recurrente en mi mesa.

- Disculpen la demora.- Ángela entró apresurada.- Edward.- saludó solo en mi dirección

- Creo que entre antes terminemos con esto, es mejor.- la ignoré y me voltee hacia el despacho del abogado

- ¿Tan rápido quieres deshacerte de todo lo que pueda recordar a mi hermana?.- fue solo un susurro

- No Alice.- hablé lentamente.- Lo que quiero es volver a corroborar que me casé con la mujer más inteligente que pueda haber

- ¿Alguna vez valoraste eso?.- sus ojos se anegaron en lagrimas. Tragué con pesadez

- Todos y cada uno de los días.- Ángela tosió falsamente.- Cometí errores, pero nunca ninguna mujer estuvo por sobre ella. Nadie lograría superarla en nada.

- Señores y Señoras, pasemos por favor.- habló el abogado

Planté mis manos en mis bolsillos e hice una seña para que los demás ingresaran antes que yo. Alice aun me observaba como intentando saber qué más allá había en mis palabras. Y cuando voltee mi rostro, me regocijé al ver el rostro de Ángela hervir en cólera por mis recientes palabras. Levanté la comisura de mis labios y le guiñé un ojo, caminando dentro del despacho y sin esperar que ella, caballerosamente, hiciera su ingreso antes que yo. Me senté y esperé pacientemente.

El abogado comenzó con el típico discurso. Me senté apoyando mis codos sobre mis rodillas e incliné mi cuerpo hacia adelante. No fui muy consciente de todo el discurso que leyó ese hombre, sino que mi mente recreó una y miles de escenas vividas a lo largo de los años con la que había sido mi mujer.

- ¿Señor Cullen?.- levanté mi cabeza cuando parecía ser que no era primer llamado hacia mí

- Lo siento, dígame.- me enderecé en mi asiento

- ¿Ha oído todo lo que he dicho?.- rasqué mi barbilla nervioso

- La verdad es que estaba un poco distraído.- dije la verdad

- ¿Podemos de una vez terminar con esto? Es obvio que Edward no está interesado en esto

- ¿Y tú sí, verdad?.- contraataqué a Ángela gélidamente

- Por supuesto.- Alice la miró de inmediato y ella lo notó.- Mi prima era muy importante para mí, quiero saber todo lo que ella haya dicho

Estuve a punto de agregar algo más, pero me contuve. Algo me decía que aquello venidero, se encargaría de terminar con su farsa y cerré mis ojos de éxtasis cuando el silencio se apoderó de la pequeña habitación, seguido de un inconfundible jadeo proveniente de ella.

- ¡¿Qué? ¡¿Cómo es eso que en ese papel no hay nada más?.- se puso de pie y corrió donde estaba sentado el abogado.- ¡Deme eso!.

- Pero… No entiendo.- murmuró Alice confundida

- ¡Esto está mal!.- hizo volar el testamento lejos.- ¡Tú hiciste algo!.- apuntó furiosa hacia mí

- Deja tu show ¿Quieres?.- pedí con desgana

- ¿Qué tienes que ver tú con todo esto Edward?.- preguntó Jasper. Él y su mujer no perdían detalle

- ¡El me odia!.- siguió gritando Ángela quien a esta altura lloraba amargamente

- ¿Qué?.- decidí responderle a Alice, se lo debía

- ¿Se lo dices tú o se lo digo yo?.- consulté mirando a la que había sido mi amante

Su rostro crispado de rabia, se transformó en uno totalmente opuesto, expeliendo terror por todos sus poros. El abogado, Jasper y Alice alternaban sus ojos de ella hacia mí, y podía apostar que más de uno estaba haciendo trabajar su cabeza al máximo para saber que traíamos ella y yo.

- Señores, aun no he terminado.- interrumpió incómodo el abogado.- La Señora Heidi, ha dejado algo más

- ¿Qué más?.- Alice se acercó hasta el escritorio

- Esto es para usted.- extendió un sobre a ella.- Señor Cullen.- me acerqué por el mío.- Y este, debo entregarlo personalmente a otra persona

- ¿Qué persona? ¿Qué dice eso?.- aunque cada vez que oía la voz de Ángela me irritaba más, esta vez estaba igual de intrigado que ella

- Lo siento, pero es algo confidencial. Lo único que puedo decirles, es que es una ficha importante en todo esto

- ¡Exijo saber qué es eso, y que dice!.- gruñó la perra esa, acechando al hombre

- ¡Ángela!.- estalló Alice.- ¿Podrías dejar de actuar como si lo único que te importara era la herencia de mi hermana?

- Alice…- trató de defenderse

- Quizás es así.- encogí mis hombros.- Hay mucho por hablar aun

- Entonces hablemos.- declaró mi cuñada seria

- No creo que sea buen momento.- terció Jasper haciéndola por los hombros

- Puede que muchas de sus preguntas tengan su respuesta allí.- fue el turno del abogado, indicando los sobres en nuestras manos

- Estoy seguro que sí.- suspiré pensando en Heidi.

Había cambiado su testamento, y esta vez, Ángela no era partícipe de absolutamente nada, a excepción de aquella casa vieja en donde había vivido su padre muchos años atrás. Yo del mismo modo, tampoco era heredero de nada, pero más que un castigo, lo tomaba como una forma de absolución de culpas y sentir. Su hermana y Jasper, recibían una que otras posesiones… Pero había alguien, una persona que estaba siendo beneficiaria de todo, y una pequeña corazonada me hizo sonreír. Miré la hora y tomé rumbo hacia mi despacho. Había tomado decisiones y era tiempo de empezar a hacer bien las cosas.


Be.-

- Estoy lista.- asentí y tomé a Liz en mis brazos

- Nos vemos mamá.- me despedí luego que lo hiciera mi hermana

- ¿Estás segura de ir? Bella, ni siquiera te dieron más detalles

- Con mayor razón mamá, debe salir de dudas

- Rose tiene razón, además para algo la llevo a ella y a Emmett

Quedó poco convencida, pero lo cierto era que aunque todo esto era extraño, estaba bastante intrigada. No me habían dado mayores detalles, solo que debía presentarme para hacerme saber sobre unos detalles ¿Cuáles detalles? Eso era lo que resolvería hoy.

- Hola pequeña demonio.- ni siquiera intenté apartar a mi hija de la boca de Emmett.- ¿Ya no me regañas?.- me miró con sus ojos ensanchados de sorpresa

- ¿Sacaría algo?.- alcé mis cejas para acentuar mi expresión

- No.- sonrió

- Venga, vamos ya.- apremió mi hermana

Tomé asiento en la parte trasera del auto que conducía Emmett. Le fijé mejor el gorrito que traía puesto Liz para cubrirla un poco del frío que azotaba Forks el día de hoy… Miré el gorrito rosa y no pude dejar de sentir como la rabia volvía a crecer al recordar quien se lo había obsequiado ¡Su ausente padre! Hacía tiempo que no demostraba ni el menor interés en viajar para estar con su hija. Según él, las jornadas laborales y su trabajo en sí eran extenuantes. Habíamos vuelto a discutir porque dejara de una vez ese puesto y buscara otra cosa, o de la misma forma se dedicara solo a sus estudios, pero no había quien lo hiciera cambiar de parecer.

- Llegamos Bella.- levanté mi mirada hacia la pequeña casa donde había sido citada

- ¿Quieres que vaya contigo?.- asentí a Rose

Solo bastó tocar una sola vez el timbre cuando una mujer vestida con traje sastre color negro nos abrió la puerta e indicó que debíamos esperar un momento. Se notaba de inmediato que la casa no estaba habitada y más aun, que parecía estar ocupada solo en este momento. La mujer regresó y nos hizo ingresar a una oficina donde esperaba un hombre detrás del escritorio. Bajó sus lentes y nos observó, frunció el ceño, pero de igual manera nos hizo tomar asiento.

- Soy el abogado Jenks, y estoy aquí por disposición de mi cliente.- enmarcó cuando consulté a qué se debía todo esto

- ¿Y su cliente es?.- volví a preguntar mis dudas

- La Señora Heidi Cullen.- mi boca se abrió inmediatamente

- Heidi.- dije casi sin voz

- ¿Esa no es la mujer de…?.- miré a Rose indicándole que se silenciara

- No veo qué podría tener que ver yo con ella. La cuidé en su último tiempo, pero…

- Se ha dado lectura al testamento tal como ella lo indicó. Y así mismo, estoy aquí para seguir con mi labor de dar a conocer los deseos expresados en vida de la que fuese mi cliente

- ¿Y mi hermana que tiene ver con ella? Está muerta, no creo que haya que seguir cuidándola

- Rose.- regañé por su falta de tino

- Inminentemente las cosas son así como la señorita lo plantea.- sonrió de forma hosca.- Pero ella estipuló sus últimos deseos poco antes de que tuviera lugar su muerte, y usted ha sido nombrada en ellos

- ¿Cómo qué?.- Rose seguía preguntando y yo lo único que quería era salir de acá

- Mi cliente la ha hecho acreedora del 50% de todos sus bienes y acciones que adquiriera en vida. Procedo a detallar y dar lectura al testamento en forma precisa…

¿Era esto una broma del mal gusto? Miré al hombre que seguía leyendo ese documento como si estuviera dando la predicción del clima. Mientras yo retorcía mis manos con mayor fuerza a cada palabra que aumentaba se verborrea. Liz, como si entendiera todo lo que pasaba, estaba igualmente que yo estática sobre mis piernas, moviendo su cabecita hacia la voz de aquel hombre calvo y regordete que parecía tener prisa por terminar con esto de una buena vez. Cuando por fin llegó al final me quedó viendo como si tuviera que decidir algo en este mismo momento. Rose me propinó un codazo y cuando la observé me abrió sus enormes ojos para que terminara de reaccionar.

- Esto no tiene nada que ver conmigo.- señalé poniéndome de pié torpemente. El hombre me miró como si estuviera loca

- Señorita Swan, he leído cada término como se me indicó

- Lo felicito por haber aprendido a leer tan bien en sus años de estudio, pero le vuelvo a repetir que esto no tiene nada que ver conmigo. Vamos Rose.- urgí

- Hay una cláusula.- el hombre elevó su voz para hacerse notar

- ¿Estoy obligada a aceptar…todo esto?.- agité mi mano indicando los papeles esparcidos

- Claramente no Señorita Swan

- Entonces ha sigo un gusto conocerlo, y que disfrute su estadía en Forks.- caminé presurosa a la puerta

- Tengo el deber de leerle la clausula que dispone mi cliente.- se apresuró a decir cuando estaba a punto de abandonar esa improvisada oficina

- No me interesa.- afirmé

- Bella.- pidió Rose, pero seguí mi camino hasta que oí una sola frase

- Si usted declina hacerse acreedora de todos estos bienes heredados, que como le recuerdo, es el 50% de todo lo que ella poseía en vida como casa, empresa, dinero efectivo y otros. Usted le cede automáticamente todos los derechos a su prima directa.

- Ángela…- susurré volteándome a él

- Usted lo ha dicho claramente.- sentenció poniéndose de pie

- Bella.- volvió a repetir Rose estupefacta igual que yo

Esto era claro, una prueba. Una prueba a mi lealtad para con ella, una clara prueba de demostración que yo no era como Ángela y permitiría que alguien como ella siguiera su camino sin tener en cuenta todo el daño que había causado. Mis ojos se humedecieron al instante mismo que lo comprendí, porque yo era como ella… Yo también era débil ante él, yo también me había enamorado de él, y no me sentí merecedora de esto ¿Pero y ella? ¿Sería capaz yo de mirar al frente y olvidar todo? ¿Olvidar que ella, ella también tenía algo que yo quería?...

- Esto es para usted.- caminó hasta mí y alargó su mano hacia mí con algo que parecía ser un sobre

- ¿Q-qué es esto?.- lo tomé y lo dejé contra mi pecho, aferrando a Liz con mi otro brazo

- En ese papel encontrará muchas respuestas a sus preguntas

- Gracias

- No debe darme una respuesta ahora. Está estipulado un tiempo prudente para que usted piense las cosas y decida qué hacer, pero no más allá de una semana

- No vas a aceptar nada de esa familia ¿Por qué darte todo eso a ti y Liz?

- ¿Por gratitud?.- terció Phil ante la enajenación de mi madre

- No, no y no. Esto no me huele bien.- insistió

- Yo no le veo nada de malo.- Rose sopló sus uñas y siguió hojeando una revista

- ¿Una casa, un auto, cuenta millonaria en el banco y la mitad de acciones de una empresa multimillonaria? ¿Nada de malo? No sé que está mal contigo hija.- mi madre la miró con reproche

- Podríamos vivir tranquilamente por toda la vida.- contestó con simpleza

- ¡Yo no viviré de la misericordia de nadie!.- tajó Renée con energía

Yo aun estaba en shock por todo lo que contenía ese testamento, y más aun, por la cláusula que ella había impuesto. No sabía qué hacer, mi conciencia me decía que no, pero mi corazón y algo más allá de él me hacía reconsiderar mi actuar. Miré el sobre que aun no abría sobre el coche de mi Liz, era como si me llamara, pero algo me decía que leyéndolo, mi fuerza de voluntad por mantenerme al margen de todo esto, se vería en picada.

- ¿Bella?.- levanté mi mirada hacia Phil.- Hija, creo que todo esto es tu decisión

- La decisión está tomada. Lo único que debe decir es ¡No!.- respondió mi madre por mí

- Renée, creo que Bella es lo suficientemente madura para decidir por ella

- ¿Bella?.- esta vez fue mi madre quien solicitó mi atención

- No sé que hacer.- repetí lo que pasaba por mi cabeza

- ¿Ya leíste la carta?.- inquirió mi hermana apuntando con su barbilla el sobre

- No.- negué

- Hija, creo que ni siquiera debes tomarla en cuenta

- Renée por favor.- Phil endureció su voz.- Nadie dice que vivirás de la caridad de nadie. La mujer ella, se lo deja a Bella y Liz no a ti, así que deja que ella decida lo que hará

Mi madre molesta abandonó la sala. Phil resopló y fue en busca de ella. Mientras Rose se levantó de su lugar, besó a mi hija y de paso tomó la carta extendiéndola hacia mí. La tomé y la dejé en mi regazo. Me debatí mil veces en si abrirla y leerla o pedirle perdón de todas las formas a Heidi, por hacerla añicos y dejar de darle vueltas a todo.

Pero como mi razón y sentir a final de cuentas decidió unir sus fuerzas, la abrí y me dispuse a saber qué era lo que ella deseaba decirme antes de partir.

"La vida es un Juego de Caretas"

Bella:

Cuando recibas esta carta yo ya no estaré y mi voz ya no podrá ser escuchada. Te escojo a ti, como la persona indicada para que el día de mañana, puedas mirar a esa persona y saber que todo lo que hizo, no fue más que por una mala jugada del destino.

Estuviste allí cuando la historia de Ángela y Edward salió a la luz, pero no estuviste cuando nuestra conversación permitió perdonarnos de corazón por todos los errores cometidos tanto de él, como míos. Porque cuando algo falla, siempre es culpa compartida, y nosotros no fuimos la excepción.

Yo sabía hacía mucho de esa relación. Nunca dije nada, porque era la menos indicada para hacerlo… Bella, Edward solo me devolvió el pago con la misma moneda que yo le di a él… Yo no fui leal con él, yo rompí todos los sueños que alguna vez tuvimos para el futuro. Yo fui la primera, en incluir un tercero en una relación que debía ser de dos.

Cegada por una rabia injustificada, tomé muchas decisiones erradas. Entre ellas, me vi envuelta en una dependencia que me orilló a refugiarme en alguien más que no fue mi esposo. Me involucré con una de las personas más cercanas a él, solo una, pero solo ella bastó para destruir mi vida y la suya.

Perdí a nuestra hija cuando me envolví en el consumo de algo que nunca creí probar. Aunque todo el mundo me haya dicho siempre que no fue mi culpa, lo es. Siento que es así y que si yo hubiese visto todo lo que me rodeaba de la forma que era, la mejor, no hubiese llegado a matar a lo que más había amado en mi vida, después de Edward.

Mate a mi hija, me maté yo y dejé herido de muerte a Edward. Soy culpable no solo de una cosa como verás. Y así mismo, me culpo de haber empujado a Edward hacia alguien que sé nunca pidió más, porque aceptaba todo lo que el pudiese darle, algo que yo nunca comprendí y acepté. Siempre quise más, más de él, más de nuestra relación, más de lo que ya no podía dar.

Así y todo, Ángela no es la mujer que desearía tomara mi lugar. Se conforma con poco, pero sé que las caretas son muchas y ella la lleva mejor que nadie. Edward ya sufrió mucho Bella, y sé que ella sería un nuevo sufrir para él, porque no hay amor, solo deseo y ese, se termina en menos de un suspiro. Y quiero, anhelo, que ese último suspiro de la persona que más he amado, sea con alguien mejor… Alguien como tú…

Vi tus miradas y las de él, vi más allá que tú y que él… Vi algo que estoy segura, ustedes ni siquiera fueron capaces de ver, sentimiento de verdad… No te pido ni obligo a que estés con él, solo te ruego que comprendas esta intrincada trama de eventos que nos llevó a lo que viste antes de partir. Te pido que no cierres las puertas al entendimiento, que no te niegues a conocer la persona detrás de la máscara de frialdad.

Te pido que te des la oportunidad de conocer al verdadero Edward Cullen. Al que me enamoró a mí, y que estoy segura… podría enamorar a cualquiera que lo conociera de verdad, de corazón y en completo.

Te pido que seas el abogado del diablo cuando todo se sepa y sea juzgado por su actuar.

Te pido, que hagas tú, mejor el papel de lo que lo hice yo alguna vez.

Te pido que aceptes lo que te he dejado a ti y Liz, te lo pido por la amistad que te entregué…

Cuidaré de ti y de tu hija desde donde esté.

Heidi.

...

Me quedé en mi lugar con mis lágrimas cayendo por doquier. El no era un santo, pero tampoco era un demonio como muchas veces lo había catalogado. El solo era víctima de un juego de caretas, en el que yo misma había caído…

...

Continuará...

...


Tenía pensado hacer más extenso este capítulo, pero el tiempo me alcanzó y preferí subir lo que tenía listo

Se que esto va lento como me lo han dicho varias/os, pero también se y me conozco, que si me presiono y empiezo a acortar los tiempos

que tengo vistos, la historia se me irá a pique porque no cumpliré con mis perspectivas.. Pero el próximo verán lo que esperan =)

...

Chicas/os, agradezco demasiado sus comentarios el cap pasado. Por primera vez esta historia acumula tantos.

Traté de responderlos, solo quedaron sin resp los últimos porque el tiempo me comió =)

...

Prev en el blog y nos vemos en el proximo cap.

Las quiere, Pam3.. PADU, besitos para ustedes mis chicas lindas.