Capítulo VI

La Guerra en Casa

Es aquí en donde comienza mi historia. Habían pasado casi 6 meses desde que regresé de Sinnoh. Sentía que estaba muy aburrido en Pallet, así que decidí emprender un nuevo viaje…

Pallet Town

12:00 pm

Como siempre es de esperarse, Ash Ketchum se levantó tarde de su cama. A pesar de haber dormido casi 10 horas, su aspecto era el de alguien que apenas durmió 2.

Después de darse un baño y vestirse con sus típicos jeans azules y tenis negros -exceptuando una camisa blanca algo holgada de algodón-, Ash bajó a tomar el desayuno junto con su madre.

—¿Cómo amaneció mi entrenador pokémon favorito? —saludó amorosamente su madre, Delia Ketchum.

—Dormí como un bebé. Ahora me siento listo para viajar otra vez —dijo entusiastamente Ketchum.

—¿A dónde vas esta vez hijo? —preguntó Delia mientras servía jugo de naranja a su hijo.

—Siento que ya pasé demasiado tiempo en Pallet mamá —respondió Ash mientras le daba un sorbo a su jugo—. Voy a empezar otro viaje de entrenamiento. Quiero ver si lo que aprendí aquí en Kanto, en Johto, en Hoenn y en Sinnoh.

—¿En serio? —Delia adoptó una expresión de resignación—. Y de tanta ayuda que me eras en la casa. Me vas a hacer falta…

—Tienes a Mr. Mime, mamá.

—Lo sé. Pero Mr. Mime no puede ir a comprar los víveres ni tampoco pintar lo que queda de la cerca, ni quitar las malas hierbas de mi jardín…

Ash se sentía un poco avergonzado, pero nunca le agradaron esas tareas…

—Yo digo que estarás bien sin mí mamá —bromeó Ash—. Después de todo, tu eres una mujer capaz de hacer cualquier cosa…

Delia le dio un beso en la frente…

—Mi pequeño niño, siempre tan dulce.

Lo miró a los ojos…

—Extrañaré verte aquí.

Después del desayuno, fue a recién construida parada de Autobuses de Pallet para visitar a Misty (con quién ya llevaba un mes saliendo) para despedirse. Después de una larga y amorosa despedida en Cerulean, Ash pasó a Saffron City para comprar todo lo necesario para su viaje. Solo para eso haría la excepción de viajar en autobús. Pero una vez que lo consiguiera todo, iniciaría desde cero. Otro autobús que lo dejara en Viridian City y de ahí seguiría a pie…

"Si voy a viajar solo, al menos tengo que estar preparado para lo que sea" se justificaba el entrenador mientras veía por la ventana y acariciaba a su Pikachu, plácidamente dormido en sus piernas.


El viaje a Saffron transcurrió sin problemas y llegó a las 2 de la tarde. Si se apresuraba, podría regresar a tiempo a Viridian para pasar la noche en su centro pokémon y seguir por la mañana.

Ash y Pikachu se encontraban admirando los nuevos edificios que se estaban construyendo en Saffron. Desde la llegada de Wayne Entreprises a Kanto, la región comenzaba a atravesar un auge económico nunca antes visto. Y dado que Saffron era la capital de Kanto, era el lugar donde más se sentían los beneficios económicos.

En su asombro, ni Ash ni Pikachu pudieron evitar el tropezarse con un joven unos 10 años mayor que Ash. El impacto fue tal, que ambos cayeron sentados al suelo tirándose lo que el muchacho había comprado en el supermercado. Ash se incorporó mientras pedía muchas disculpas…

—Lo siento muchísimo —se disculpaba Ash mientras recogía las cajas de alimentos.

—No descuida la culpa es mía. No te vi venir… —le decía el joven.

Fue entonces cuando Ash levantó la mirada para ver con quién había chocado. No podía creerlo…

—¿Tim? —preguntaba Ash escéptico.

El muchacho levantó la mirada al oír su nombre. Él tampoco podía creerlo…

—¿Ash? ¿Eres tú? —le preguntaba Tim Drake incrédulo.

Los dos sonrieron y en medio de risas, se dieron un cordial abrazo…

—¡¿Qué haces aquí?! —le preguntaba Ash mientras caminaba junto a Tim—. Pensé que estabas en Gotham…

—Bruce se consiguió un Penthouse aquí en Saffron para estar más cerca de las actividades de Wayne Entreprises y Silph Corporation —le explicaba el muchacho al entrenador—. Yo insistí en venir porque quería conocer más de su mundo. ¿Pero tú qué haces aquí? Pensé que vivías en otro pueblo. ¿Cómo se llamaba? ¿Pallet Town?

—Pallet Town, así es —asintió Ash—. Pero me aburrí y vine aquí a comprar unas cosas en la Mega Tienda antes de empezar un nuevo viaje.

—Ah… El famoso viaje de entrenamiento me supongo.

—Aún no me voy. Si quieres, puedo posponerlo por este día para llevarte a visitar a Misty y Brock.

—Eres muy amable Ash —empezó a disculparse Tim—. Pero Bruce no quiere que me aleje de los límites de la ciudad. Es algo sobreprotector…

—Sí, te entiendo… Mi madre a veces es igual conmigo.

"Con la diferencia de que a tus padres no los asesinaron y de noche te conviertes en el hombre más temido del bajo mundo" pensó Tim.

—Al menos déjame llevarte a conocer el Gimnasio de Saffron —le pidió Ash.

—¿Un gimnasio? ¿Qué tiene de especial un gimnasio?

—No es cualquier gimnasio… —le dijo Ash con una mirada y sonrisa de complicidad.

En tan solo unos 15 minutos de caminata, habían llegado a la entrada del Gimnasio Psíquico de Sabrina. El lugar había cambiado mucho desde la última vez que Ash lo vio y tanto él como Tim quedaron asombrados. En vez de tener la forma de una fuente, el edificio ahora era completamente redondo y el frente estaba construido a forma de portales con distintas estatuas de pokémon psíquicos. La puerta de enfrente ahora era una puerta de metal con relieves de cientos de pokémon psíquicos.

El tamaño del recinto, por si fuera poco, había sido considerablemente agrandado. Se veían salir cientos de entrenadores por el lugar. Bien eran miembros del gimnasio, o simples aspirantes a una batalla con Sabrina…

—Impresionante… —se limitó a decir Tim.

—Ya lo creo —decía Ash igualmente anonadado—. Está muy distinto desde la última vez que lo vi.

Al final, los dos salieron de su ensimismamiento en cuanto Ash le preguntó a Tim:

—¿Quieres conocer a la líder?

—¿De verdad?

—La conozco. Le hice un favor una vez hace mucho —dijo Ash recordando el incidente con el padre de Sabrina.

—Me encantaría —dijo Tim con una sonrisa.

Al entrar al lugar, Ash lo vio mucho más cambiado todavía. Ahora las paredes estaban cubiertas por mármol rosado y el piso de mármol color amarillo. Ahora había varios salones en donde había cientos de entrenadores que compartían sus conocimientos sobre pokémon psíquicos. Tanto Ash como Tim se encontraban asombrados por el lugar. Pero no contaban con un pequeño incidente que complicaría las cosas…

De una de las puertas (la que conducía al recinto principal) se oyeron ruidos intensos que se escucharon por todo el lugar. Muchos miraron extrañados hacia el lugar de donde venían esos sonidos.

Hasta que ocurrió algo que nadie pudo ver venir. Varias explosiones se escucharon por todo el lugar. Una de ellas, atrapó a Tim y a Ash y los arrojó varios metros atrás.

Llenos de hollín y con algunas cortadas, los muchachos se trataron de ver que fue lo que provocó aquél accidente. Tim se levantó rápidamente y empezó a ayudar a los heridos; y lo mismo hizo Ash. Pero de repente, otra explosión sacudió la entrada principal al gimnasio y se vieron cientos de soldados Rocket entrar al recinto disparando contra los entrenadores y capturando a todos los pokémon que se les pusieran en su camino.

"No puede ser…" pensaba Ash incrédulo ante semejante cinismo de los Rocket de atacar un lugar así.

—¡¡Adelante muchachos!! Todos los pokémon que encuentren captúrenlos. Y si alguien se quiere poner difícil, mátenlo —gritaba un musculoso agente Rocket rubio y con gafas oscuras.

—¡¡Atila!! —gritó Ash furioso mientras se ponía de pie.

—Vaya, vaya… Pero miren quién está aquí. ¡Qué conveniente!

—¡Maldito seas! ¡Cómo puedes entrar aquí matando a gente inocente por sus pokémon! —le recriminaba Ash.

—Bueno digamos que a nuestro grupo ha llegado sangre nueva. Y te diré… —sacó una pistola y le apuntó a Ash con ella— que son unos muy buenos motivadores.

Ash se quedó helado al ver a aquella arma apuntarle y pensó que Atila lo iba a matar allí mismo. De repente, saliendo de quién sabe dónde, Tim dio un ágil salto hacia delante y le propino una fuerte patada a Atila, derribándolo.

—¡Maldito muchacho! —gritaba Atila furioso mientras se incorporaba para hacerle frente a Tim— ¡Me las pagarás!

—¡Tim ten cuidado! —le gritó Ash.

Atila trató de golpear al muchacho como podía, pero Tim esquivaba todos sus golpes con sorprendente maestría. Durante un momento que Atila se descuidó, Tim aprovechó la oportunidad y le propinó a Atila un fuerte derechazo a las costillas y un golpe con el puño izquierdo en el rostro que le dejo inconsciente, sangrando por la nariz y además, con sus gafas rotas.

Ash estaba asombrado…

—¿Dónde aprendiste a hacer eso? —le preguntó el entrenador a su nuevo amigo.

—Es una larga historia… Ya tendremos tiempo para contártela —le dijo Tim—. Ahora debemos de ayudar a los que están aquí…

Sin perder tiempo, Ash y Tim socorrieron a los heridos y trataron de ayudarlos a escapar. A pesar de ello, cientos de soldados Rocket seguían llegando de todas direcciones. Para poderle dar tiempo a Tim (y a todos los entrenadores que se podían poner de pie) Ash convocó a su Pikachu y le ordenó un fuertísimo Impac-Trueno que hizo grandes estragos en las filas de los Rocket. Los entrenadores que estaban tratando de huír, asombrados por la valentía de Ash y Tim, decidieron ayudar y convocaron a sus propios pokémon para hacer retroceder a los Rockets.

En pocos momentos, todo el gimnasio parecía un campo de batalla de Rockets contra entrenadores…

Ash y Tim, viendo que los demás se estaban haciendo cargo de los Rocket de la entrada, decidieron ir a donde estaban los recintos de Sabrina para saber si a ella no le había pasado nada. Ayudados por el Pikachu de Ash y las artes marciales de Tim, se abrieron paso a la derribada puerta que llevaba al estadio principal y encontraron una de las visiones más bizarras que Ash había visto jamás…

Sabrina y cientos de entrenadores junto con sus pokémon estaban convulsionándose en el piso. Ella gritaba y lloraba al igual que varios de los entrenadores que caían poco a poco ante los Rocket y una persona a la que Ash jamás había visto en su vida… Un hombre disfrazado de espantapájaros.

Los pocos entrenadores que quedaban trataban de reducir a los soldados Rocket pero estaban perdiendo terreno, ya que aquél espantapájaros les arrojaba a los defensores una especie de gas amarillento que los hacía gritar de horror por cosas que solo ellos podían ver.

—¿Qué demonios es eso? —decía Ash incrédulo al ver a aquél hombre.

"Yo sé lo que es… Bruce tenía razón. Están aquí"

—Debe de ser otro de los cabecillas de esos soldados —mintió Tim.

—No puede ser… Yo a ese nunca lo había visto —respondía Ash incrédulo.

—Sea quién sea —empezó a decir Tim—. No podemos enfrentarlo. Está regando una especie de alucinógeno que asusta a quién lo aspira.

—¿Te refieres a eso que hacen los que están allá? —preguntó Ash señalando a los entrenadores que gritaban de horror.

—Exacto —corroboró Tim—. Debe de haber una forma de detenerlo sin que nos enfrentemos directamente a él…

Ash sonrió…

—Sé exactamente qué hacer… —dijo Ash con una gran sonrisa mientras miraba a su Pikachu.

El ratón amarillo entendió lo que Ash pretendía y tras dar un salto, las mejillas del pokémon eléctrico empezaron a brillar y desató un poderoso Trueno sobre los Rockets y el Espantapájaros.

Tim estaba asombrado, pero al mismo tiempo horrorizado…

"¡¡No!! ¡¿Acaso está loco?!"

El ataque pegó de lleno contra los villanos, quienes se desplomaron ante el ataque. El Espantapájaros, quien se volvió a incorporar aún a pesar de la intensidad del poder eléctrico de Pikachu, se volvió donde estaba el pokémon y luego gritó…

—¡¡¿Quién es el responsable?!! ¡¿Quién fue?! ¡¡Si lo averiguo lo haré desear su muerte!!

—¡¡Oye muñeco de trapo!! —le gritó Ash mientras se abría paso entre los escombros— ¡¡Aquí estoy!!

El Espantapájaros miró a Ash y le dijo con furia mientras sacaba una navaja y se acercaba a él…

—Mocoso entrometido… No sabes con quién te metes.

—No sé, es cierto. ¡Pero lo que sí sé es que no regarás más de ese gas a nadie! ¡Pikachu, Impac-Trueno!

El pokémon eléctrico soltó otro ataque directo al Espantapájaros, pero este lo eludió al brincar lejos de donde se impactó la descarga y apuntó su guante derecho al entrenador…

—¡¡A ver si sigues siendo igual de valiente cuando conozcas el verdadero miedo!!

Pero el ataque nunca lo llegó a realizar ya que 3 pequeños bumerán verdes y filosos se incrustaron en el guante del villano, haciéndolo gritar de dolor. Cuando Ash se volteó para ver quién fue su salvador, encontró en la entrada a un muchacho de unos 12 años mayor que Ash. Con un traje rojo y negro, rojo en el pecho, brazos y piernas; negro en guantes, botas y calzoncillos (a falta de una palabra más adecuada) con un cinturón de herramientas amarillo. Capa negra por fuera y amarilla por dentro y una enorme "R" amarilla en el pectoral izquierdo…

—No puede ser… ¿El "Chico Maravilla" aquí? —decía incrédulo el Espantapájaros mientras se sostenía la mano lastimada.

—¡¡Déjalos en paz Espantapájaros!! ¡¡Ya estás viendo que estas en desventaja!!

Aunque odiaba admitirlo, Robin tenía razón. Los entrenadores estaban ganando la batalla a los Rocket. Además estaba ese otro mocoso y su ratón amarillo…

—¡No sé como llegaste aquí tan rápido Robin! ¡Pero te aseguro que esto no será lo último que verás de nosotros!

Luego se volvió donde Ash…

—Y tu mocoso… Más vale que te cuides. No sabes con quién te estás metiendo y si no te cuidas las espaldas, te puede pasar algo a ti o a tus mascotas…

Después de eso, el Espantapájaros sacó una pequeña capsula con un líquido amarillento y la arrojó al suelo provocando una enorme nube de humo amarillo. El humo llegó a Pikachu y estaba a punto de llegarle a Ash pero de repente, Robin llegó donde el entrenador y lo arrojó al suelo…

—¡Oye que estás…

—¡Cállate y ponte esto! —le dijo Robin mientras le daba una mascarilla de oxígeno— ¡No aspires el humo!

Pasados unos 2 minutos, el humo se disipo dejando solos a Ash, Robin y los entrenadores caídos. En cuanto se incorporaron, Ash vio que su Pikachu se encontraba en el suelo llorando y gritando:

—PIKA!! PIKA-PI!! PIKAA!!

—¡Pikachu! —gritó Ash al ver a su mejor amigo gritando de horror en el suelo.

El entrenador corrió donde se encontraba el ratón y trató de tomarlo del suelo pero se movía demasiado que Ash no podía tenerlo quieto.

—¡Pikachu! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Qué tienes?!

—Aspiró del humo —le dijo Robin mientras se ponía al lado de Ash para analizar al pokémon eléctrico—. Es un poderoso alucinógeno que te hace ver y sentir tus peores temores.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?! —decía Ash incrédulo.

—Ponlo quieto…

Entre los dos, lograron poner quieto al pokémon. Ash tomándolo de los bracitos y Robin tomándolo de sus patas. Cuando finalmente estuvo quieto, Robin sacó de su cinturón una especie de pistola de inyección. A continuación sacó un frasquito con líquido color azul claro que colocó a la pistola.

—¿Qué es eso? —dijo Ash preocupado de que se tratara de algo que iba a "dormir" a su pokémon.

—Es el antídoto. Anulará los efectos del Gas del Miedo.

Sin más que decir, Robin inyectó el antídoto cerca de la garganta del pokémon. En pocos segundos, el pokémon fue ganando conciencia hasta que finalmente volvió en sí.

—Ya está —decía Robin mientras suspiraba de alivio—. Tu pokémon está fuera de peligro.

Ash no podía dar crédito a lo que veía. Aquel muchacho con antifaz había salvado a su pokémon y también su vida…

Robin se puso de pie y miró donde se encontraba la puerta…

—Se están retirando… —dijo Robin mientras oía ruidos afuera del recinto—. Veré si puedo detenerles —Acto seguido, Robin empezó a correr a la salida.

—¿Qué hay de los otros que aspiraron el gas? —dijo Ash señalando a Sabrina y al resto de los entrenadores que gritaban y lloraban.

Robin le arrojó la pistola y se sacó de su cinturón otros 6 frascos, dándoselos al entrenador…

—Ya viste como poner el frasco en la pistola. Adminístrales tú el antídoto. El punto más efectivo es en la yugular, llegará al cerebro y a los pulmones más rápido…

Sin más que decir, Robin corrió con rumbo a la salida para tratar de evitar el escape del Espantapájaros (o cuando menos de algunos de los Rocket).

—¡Espera! —le gritó Ash— ¿Quién eres tú?

—Un amigo —le contestó el muchacho disfrazado—. Tienes agallas chico, lo reconozco. Pero debes de aprender a tener más cuidado con tu vida…

Dicho eso, Robin desapareció detrás de la puerta…

"¿Quién demonios era ese?" era la única pregunta que se podía hacer Ash en esos momentos…


Después de todo el caos provocado por los Rocket, el gimnasio quedó hecho un completo desastre. Era como si hubiera ocurrido una guerra en su interior: escombros, gente herida, pokémon heridos, muertos… Aunque la policía llego justo en el momento en que los Rocket huían del lugar, eso no evito que escaparan una inmensa mayoría; dejando rezagados solo a los que estaban heridos o casi muertos…

Ash salió del edificio ayudando a Sabrina a caminar mientras buscaba con la mirada a Tim, sin embargo nunca lo pudo encontrar.

—¡Ash! ¡¿Tú también estabas aquí?! —oyó que alguien le gritaba en la distancia. Era la oficial Jenny de Saffron.

—Estoy bien Jenny —le tranquilizaba Ash—. Pero creo que Sabrina necesita un poco de ayuda —respondió mientras cargaba a una semiconsciente líder del gimnasio.

Una vez que Jenny y el entrenador la llevaron a una ambulancia, Jenny le preguntó que había visto…

—No sé… Era un tipo disfrazado de espantapájaros el que la dejó así. Llegó junto con los demás Rocket.

Fue entonces cuando Ash recordó…

—¿Los atraparon?

—Consiguieron escapar —respondió Jenny con tristeza—. Solo dejaron atrás a los Rocket heridos. Me sorprende que Atila haya conseguido escapar, se ve que alguien le dio una buena paliza…

—Jenny… Sé que te parecerá algo raro. Pero… ¿No viste a nadie más en particular?

—¿Cómo quién?

—Un muchacho… Disfrazado y con antifaz.

Jenny lo miró extrañado como si le hubieran dicho que habían visto a Mew en el parque de Saffron y le respondió con una voz llena de escepticismo…

—No creo haber visto a nadie con esas características Ash…

—¡Oye Ash! —oyó que alguien le gritaba en la distancia.

Ash se volvió y vió a Tim correr en dirección suya…

—¿Dónde estabas? Pensé que habías huido —le preguntó el entrenador con mirada inquisitiva.

—Estuve ayudando a los que estaban heridos. Pero yo debería preguntarte que fue lo que hiciste, por un momento te vi correr en dirección hacia aquellos sujetos —contraatacó Drake.

—Momento… ¿Cuáles sujetos? —interrumpió Jenny con la sensación de que le estaban ocultando algo.

—Unos Rocket liderados por una especie de hombre vestido de espantapájaros —se le adelantó Tim al entrenador moreno.

La mirada de Jenny se abrió ampliamente al recordar más sobre aquél sujeto…

—Ahora que lo recuerdo, había un espantapájaros junto a los Rocket. ¿Quién era por cierto?

—No lo sabemos —conjeturó Ash—. Pero parecía como su líder. Además es el responsable de que Sabrina esté así —Y señaló a la líder del gimnasio, quien se encontraba en la ambulancia con un montón de cables y una máscara de oxígeno.

—¡Capitán! ¡La necesitamos aquí pronto! —le gritó un policía a Jenny desde la distancia.

—Bueno chicos… Debo irme —se disculpó Jenny—. Hay mucho trabajo todavía.

Cuando la oficial los dejó solos, los dos muchachos tuvieron que ser retirados del lugar y les obligaron a regresar a casa. En el camino, Ash le preguntó lo mismo que a Jenny minutos antes…

—Oye Tim… —empezó Ash algo abochornado.

—¿Qué ocurre?

—Mientras estabas ayudando a los otros entrenadores… ¿No viste a un joven disfrazado y con antifaz?

—Mmmm. No —dijo Tim fingiendo naturalidad—. No vi a nadie parecido. Quizás entre toda la confusión no pude ver nada…

Ash decidió que no tenía sentido seguir insistiendo y tras despedirse de Tim, se fue al Centro Pokémon de Saffron con su Pikachu dormido en brazos.


Después de que la enfermera Joy le consiguió una habitación y haberle dejado a cargo a Pikachu, Ash fue donde los videoteléfonos y marcó a casa de su madre para avisarle que estaba bien. La mirada de Delia mostraba una gran angustia y desesperación al saber que su hijo estuvo allá y naturalmente al muchacho le costó tranquilizarla…

—¿Pero seguro qué estás bien? ¿No te lastimaste? ¿No tienes nada?

—No mamá… En verdad estoy bien —le tranquilizaba Ash (por enésima vez)

—Me alegro que estés bien hijo… —Y la mirada de Delia cambió a una furiosa—. ¡¡Porque cuando regreses a casa te voy a matar Ash Ketchum!! ¡¿En qué diablos estabas pensando?!

—¡Pero te digo que no pasó nada mamá! —trataba de justificarse Ash.

—¡Misty estuvo llamando a casa toda la tarde preguntando por ti! ¡¡Qué acaso no te importa tu novia ni tu madre!!

—¿Misty llamó?

—¡Así es jovencito! ¡De hecho está ahora en la otra línea!

"Lo que me faltaba… Las dos mujeres más importantes en mi vida regañándome al mismo tiempo" refunfuño Ash.

—¡¡ASHTON SATOSHI KETCHUM!! ¡¡¿ME QUIERES DECIR QUE CARAJOS ESTABAS PENSANDO?!! —se oyó gritar una voz chillona de mujer de unos 20 años en la bocina.

—¡Si Misty! ¡A mí también me da gusto verte cariño! —bromeó Ash con sorna.

—¡¡No te burles Ketchum!! —gritaba Misty desde un recién aparecido cuadro que se puso justo al lado del de Delia—. ¡¡Hemos estado preocupadas toda la tarde!! ¡¡¿Pero es que estás loco o qué?!!

—¡Pero ya dije que no pasó nada! —trataba de imponerse el entrenador—. ¡Gran cosa! ¡El Equipo Rocket atacó el gimnasio! ¡Pero fue un incidente aislado!

—¿Tú no ves las noticias verdad? —preguntó Misty, entre molesta y sorprendida por la ingenuidad de su novio—. ¡Eso no fue un incidente aislado! ¡Hubo ataques en varias partes de Kanto y Johto por parte de los Rocket!

—¡¿Qué?!

—Es verdad hijo —decía Delia, más calmada—. Atacaron varios centros pokémon y algunos de los gimnasios más importantes en distintos puntos del continente.

—Inclusive, Giovanni transmitió en vivo desde las noticias… — continuó Misty.

Acto seguido, la pelirroja apretó un botón del videoteléfono para mostrar videos en línea y Ash vio la grabación de Giovanni Milenio…

—"Ciudadanos del Mundo Pokémon, como pueden ver mis hombres han decidido de una vez y por todas dejar de lado las formalidades y empezar nuestra cruzada por la dominación total de forma seria.

No pensamos vivir en las sombras un minuto más. A partir de ahora, a menos que los Primeros Ministros de Kanto y Johto no se rindan incondicionalmente y me otorguen el control de dichas regiones, nuestras actividades delictivas seguirán adelante y cobrarán mayor fuerza con el tiempo…

A partir de ahora… Yo, Giovanni Milenio, me encargaré de que la guerra llegué justo a sus propios hogares. Nadie, ni humanos ni pokémon, estará a salvo. Nadie escapará. Todos y cada uno de los habitantes de este mundo sufrirán las consecuencias, a menos que no se rindan ante el Equipo Rocket".

El mensaje era claro… La guerra ahora estaba entre ellos.

Pero lejos de sorprenderse de aquello, la pregunta que aún rondaba en la mente de Ash seguía sin responder: ¿Quién era aquél joven que le salvó del gas del Espantapájaros?