Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XVII

...

Be.-

...

Me volví a remover en el asiento con Liz en mis brazos. Miraba las calles y el avanzar del auto con desesperación ¿Es que acaso no podía ir más lento? Miré de soslayo a mi acompañante no sabía si era mi impresión o no, pero a cada tanto observaba que retorcía sus manos o tamborileaba constantemente sus dedos sobre su muslo. En cuanto su cabeza se giró en mi dirección, volví a poner atención a lo que me entregaba de sus maravillas la ciudad de Florida.

Sí, aquí estábamos mi futuro esposo, mi hija y yo con el objetivo de comunicarle a mi familia que en menos de dos semanas sería Isabella Cullen. Mi madre se había extasiado cuando ayer por la tarde le había informado que viajaría. Lo que no sabía ni ella ni nadie, era que llevaba a un tercero conmigo, y las noticias que le daría ¡Dios mío! Esperaba sinceramente que Phil pudiera controlarla para cuando soltara las noticias próximas.

- Es aquí.- informó el conductor y observé con el ceño fruncido la enorme casa

- No lo creo.- rebatí

- Lo es.- aseguró Edward. Lo observé interrogante ante su seguridad, y él solo indicó la numeración

- Vaya.- murmuré para mí

- Déjame ayudarte.- ofreció cuando bajaba del auto

- El teatro comienza ahí dentro. No gracias.- dije seca declinando su ofrecimiento

Se retiró con unos pasos para darme el espacio a descender con su rostro decepcionado y no entendí el por qué. Las cosas eran claras, tan solo fingiríamos, o al menos él debería hacerlo. Que el amor nos había tocado sin aviso previo y aquí estábamos demostrando que estábamos dispuestos a todo por él. Tomó las maletas y con mis piernas temblando nos acercamos a la entrada.

- ¿Lista?.- cuestionó dejando las maletas sobre el piso

- ¿Listo tú para fingir que soy el amor de tu vida?.- solté ácidamente. Me dolía pretender ironía en esa frase

- No soy el único.- se defendió con voz suave

Estuve a punto de soltar una sarta de palabras contra él, cuando la puerta fue abierta de par en par y mi madre abrió sus ojos al máximo en sorpresa, pero prontamente desencajó su mandíbula al ver que no estaba sola con Elissa. Sonreí lo mejor que pude y me tensé cuando sentí una mano rozar mi espalda suavemente. Si estaba tratando de infundirme ánimos, estaba haciendo el camino incorrecto. Su tacto me desquiciaba.

- Bella…- susurró mamá

- Buenas tardes.- se apresuró Edward

- Yo… ¿Buenas?.- mi madre tomó su pecho y juré que le daría algo, pero solamente apretó su agarre allí

- Mamá, estoy feliz de estar aquí.- me entrometí. Algo me decía que Edward podía ser muy poco sutil y tirar la bomba ahora ya

- Yo igual de tenerte… perdón, de tenerlos.- hizo además con su mano para que ingresáramos.- Bella ¿Qué es esto?.- susurró cuando pasé por su lado

- Ya te lo explicaré.- dije en el mismo tono

Si había quedado maravillada con ver el lugar donde vivía mi madre, hermana y Phil. Por dentro no tenía palabras suficientes para describirlo. Edward, supongo que acostumbrado a tantos lujos, observaba con naturalidad e incluso me pareció ver orgullo en su mirada. Seguramente pensando que después de todo, no era tan descabellado casarse "por interés" con alguien que estaba un poco más arriba de la escala que él debía haberme asignado.

Phil, Rose y Emmett que se encontraba de visita en casa, ya que había obtenido habitación en los departamentos para estudiantes, quedaron con la misma expresión que mi madre al ver Edward me acompañaba. Suponía que sus cabezas intentaban asimilar éste hecho con la herencia, pero así mismo, apostaba que jamás estarían cerca siquiera de adivinar la verdadera razón.

- Quiero todas mis respuestas ahora.- decretó mamá en cuanto cerró la puerta de la habitación donde mudaba a Liz

Habíamos intentado mantener una conversación y reencuentro agradable entre todos, pero no era fácil sopesando los diversos rostros que le ofrecían y me ofrecían cada vez que Edward entraba en el tema que se estuviera tocando. Agradecía que mi hija hubiese tenido la ocurrencia de voltear el jugo que sostenía sobre mis manos para poder retirarme de ahí al menos unos minutos.

- Las tendrás en pocos minutos.- dije despreocupada, aparentemente

- ¿Es Edward Cullen? ¿Y qué hace aquí? Bella, por Dios, termina de una vez de decirme

- Voy a casarme con él y he venido a anunciarlo.- solté y me enderecé a ver su reacción

Ladeó su cabeza y me miró con su ceño fruncido y una pequeña sonrisa, evidentemente no creyendo ni una sola palabra de la que acababa de darle. Sacudió su melena como si estuviera orientándose y se sentó al lado de mi hija que levantaba sus piecitos y los tomaba con sus manos.

- Por lo visto no tendré exclusividad y tendré que esperar.- suspiró

- Ya te lo he dicho.- encogí mis hombros, aunque ella estaba pendiente de su nieta

- Y yo permitiré que Emmett y Rose se vayan a vivir juntos ahora.- bromeó, dándome a entender lo que creí

- Bueno, yo ya lo he dicho

Me obsequió un gesto con su mano, como diciendo que terminara ya con la estupidez y se dedicó a terminar mi trabajo en vestir a la pequeña remolino que no se quedaba quieta ni un solo minuto.

Al volver al salón descubrí a Edward hablando animadamente con Phil, al parecer se estaba tomando en serio su papel de futuro yerno, ganándose a mi familia. Lo observé regalarme una sonrisa encantadora, y debo reconocer que anhelé con más fuerza que nada de esto fuera un maldito circo montado por una ridícula herencia. Me senté frente a mi hermana y esperé a que mi madre también se reuniese con nosotros.

Cuando estuvimos todos, los nervios comenzaron a tomar posesión de mí. Todos volvieron a observarse creyendo que lo hacían en forma disimulada, pero conocía bien esas miradas y esperaban ansiosos que alguna palabra saliera, ya fuese de mí o de él. Un gritito risueño de Liz al ver a Emmett hacerle mimos, me hizo reaccionar. Era tiempo y no había vuelta atrás. Y como si Edward pudiese de una forma asombrosa leer mi mente, se levantó caminando decidido y tomó ubicación a mi lado. Cuatro pares de ojos no perdieron detalle de ello.

- Es tiempo.- murmuró a centímetros de mi mejilla, provocando un escalofrío

- ¿Pasa…algo?.- cuestionó mi madre, alternando la mirada

- La visita de Edward…se debe a…- suspiré largo y profundo.- Necesito, es decir, necesitamos decirles algo

- ¿Otro muerto más?.- soltó Em sin delicadeza y sentí contraerse el cuerpo a mi lado

- ¡Emmett!.- gruñó Phil.- Lo siento.- miró a Edward

- No hay cuidado.- respondió. Pero su voz ya no estaba como antes

¡Dios mío! Esto era realmente una locura de proporciones y quizás él también estaba internalizando ese hecho, ahora que su voz y su postura siempre segura estaban en cierto modo flaqueando. Miré a Liz que jugueteaba con sus deditos y luego observé los míos, estaban blancos como la cal y fríos como témpano. Quizás esto no estaba bien, y era el momento para echarme atrás. James igualmente pagaría no haberle dedicado el tiempo necesario a su hija…

- Le he pedido a Isabella que sea mi esposa. Sé que seguramente ustedes dirán que es una locura y precipitado, luego que mi mujer hubiese fallecido a tan solo pocos meses atrás. Pero Isabella me ha hecho ver que si tengo una nueva oportunidad de ser feliz, no dejaré que pase. Estoy enamorado de ella, y quiero ser lo que ella y Liz merecen

Mi garganta se cerró en un nudo indisoluble. El silencio que prosiguió a esa confesión tan hermosamente falsa, me impidió alzar la mirada para observar los rostros de mi familia. Solo los gorjeos de Liz me indicaban que aun había vida en esa sala. La mano de Edward se aventuró en mi regazo y entrelazó sus dedos con la mía. Reprimí un jadeo, al darme cuenta de todo esto, y de todo lo que anhelaba que fuese tan distinto.

- Dios…- susurré

- ¿Bella?.- la voz de Phil me hizo estremecer de temor

- Santa jodida madre.- jadeó Emmett.- ¿Van a casarse? ¿En serio?

- Es lo que he dicho. Y será dentro de dos semanas

- ¡¿Qué?.- cerré los ojos ante el grito de mi madre

- Bella, reacciona antes que a mamá le dé un ataque y cambiemos un matrimonio por un funeral.- pidió Rose.- Y que me disculpe Edward.- agregó al hacer alusión a la muerte otra vez

- Es verdad.- musité con voz inaudible. Edward apretó mi mano con un poco de fuerza y entendí que no estaba siendo creíble, por lo que inhale y expuse.- Pasó sin premeditarlo y…he tomado la decisión de darnos una oportunidad

No hablé de amor, porque sentía que al hacerlo la emoción verdadera me atraparía en mis palabras sinceras y maquilladas con ficción. Miré a los presentes y nadie decía nada. Emmett sonreía, como algo propio de él. Mi hermana solo nos observaba con tranquilidad y supongo que asimilación. Phil estaba pendiente de Renée, y ella, ella solo parecía no acabar de entender que lo dicho minutos antes en su cuarto, era verdad y ahora se lo confirmaba

- ¿Casarse?.- expulsó al fin contrariada.- Pero…pe…pero ¿Cómo?

- Mamá…- comencé, pero ella me cortó

- Bella ¿Estás consciente de lo que acabas de decir? ¡Estás hablando de casarte en menos de dos semanas con un hombre que acaba de enviudar!.- se puso de pié molesta

- Señora.- llamó Edward con voz calmada.- Si hemos venido acá, es porque estamos seguros de lo que queremos

- ¡No, no y no!.- gritó y Rose rápidamente quitó a Liz de sus brazos que comenzaba a hacer pucheros

- Mamá, lamento que reacciones así, pero es mi vida y quiero a Edward en ella.- dije con valor sacado de algún lugar

- ¿Y James?.- lo sacó a colación y Edward se levantó, dispuesto a rebatir su punto, por lo que me adelanté

- James es el padre de Liz y siempre lo será. No logro entender su relación con mi matrimonio

- Me esperaría esto…este matrimonio con él, pero… ¡Por Dios hija! ¡¿Qué se te ha metido en la cabeza? ¡Eras sensata!

- Está siendo sensata al querer luchar por lo que siente

- ¿Y usted no tiene un poco de remordimiento acaso? Su mujer aun no se enfría y ya piensa meter a…

- Renée.- habló Phil, cortando las que seguramente serían duras palabras por parte de ella

- No lo puedo creer.- pasó su mano por su frente y caminó de lado a lado

- ¿No vas a apoyarme?.- pregunté con un hilo de voz. Me dolía mentirle a mi familia, pero más me dolía visualizarme en un escenario diferente donde todo fuera realidad y ella reaccionara de igual forma

- Yo te felicito.- todos nos giramos a Em, no por sus palabras, sino por su seriedad.- Supongo que no debe ser fácil, pero…mamá siempre dice que los matrimonios solo son por y para felicidad

Asentí, incapaz de decir o agradecer su gesto de confort. Rose se encogió de hombros y se acercó hasta mí para darme un beso y un abrazo, y a Edward un palmoteo muy poco femenino, pero muy característico de ella. Phil observaba a mi madre bastante preocupado, al igual que yo, puesto que no reaccionaba solo me observaba como buscando más respuestas de las que había dado.

- Necesito hablar con Isabella.- rompió el silencio y ese "Isabella" me atemorizó el doble de lo que ya estaba

- No creo…

- Edward.- le corté. Si él creía que me arrepentiría, realmente no me conocía.

No, no me conocía. Quizás si se hubiese dado el tiempo de hacerlo, no estaríamos en esta situación. Quizás, con un poco de suerte, el estaría poniendo un porcentaje de sentimiento en lo que estábamos por hacer. Lo observé intentando decirle con mis ojos que mi palabra no estaba en juego, que me casaría con él y podría recuperar hasta el último peso. Me acerqué a él, me paré en la punta de mis pies y rocé mis labios con los suyos. Quería con ese gesto convencer a mi familia de que mis palabras eran ciertas, y…al mismo tiempo…quería vivir un poco en mi mundo imaginario.

- Bella…- susurró el contra mis labios. Abrí mis ojos y lo miré fijamente.

Ese susurro había sido con tanto… ¡No! El solo estaba siguiendo mi juego. Me aparté con mis mejillas enrojecidas y mi corazón bombeando como un loco, y también con tristeza. Una que dejé en el último rincón cuando seguí a mi madre hasta el patio trasero de la casa. Todo hermoso, todo cálido y yo tan fría por dentro y por fuera.

- Ni siquiera sé cómo empezar.- murmuró con sus brazos cruzados y mirando a la nada.- ¿Es esto así como lo han dicho o hay algo detrás de todo?

Mi madre, siempre perceptiva. Sin embargo, yo había pasado un tiempo con personas que mentir, era como comer y respirar. Y en eso me inspiré para estar a su altura, a la del que sería mi esposo. Por lo menos, algo que tuviésemos en común aparte de lo económico.

- Sé que puedo estar decepcionandote en este momento y que no te imaginabas esto para mí. Que pensarás que mi ética y moral están enterradas en lo más bajo que pueden caer.- tomé aire.- Pero me enamoré, no sé cómo ni cuándo… Pero comencé a sentir todo lo que tú debiste sentir por papá o por Phil.- la miré con ternura, no era un reproche.- Traté de luchar contra esto, pero fue más fuerte mamá. Algo me hizo no poder volver atrás y…me enamoré.

Cada palabra fue cierta, y mis ojos se llenaron de lágrimas por ello. Porque aquí sin él y sin testigos más que la mujer a la que más amaba, estaba reconociendo las razones por las que hubiese dicho que sí, incluso el mundo entero me condenara, si todo esto se hubiese dado en formas distinta. Lo amaba y aunque había tratado de olvidar, no podía…

- ¿Estás segura, hija? Lo digo porque es todo tan apresurado.- dijo con pesar

- Los tiempos no son lo importante, sino los sentimientos.- repetí las palabras que mi padre había dicho poco antes de dejarnos.

- Lo recuerdo.- sonrió con nostalgia y se acercó presurosa a abrazarme.- Espero que estés tomando la mejor decisión Bella. Por ti y por mi nieta…- suspiró contra mi cabello.- Solo dime que no tuvieron nada mientras su mujer aun vivía.- rogó y apretó más mi cuerpo

- No mamá, todo…sucedió después. Nos mantuvimos en contacto y…bueno, pasó.- mentí en algunas partes

- Bien, como sea.- declaró como si estuviera derrotada.- ¿Su familia lo acepta?

Tragué saliva en forma compulsiva. No, lo aceptaba y él tampoco lo había comunicado. Sus padres se encontraban lejos, su cuñada y esposo que había sido un gran amigo para él no querían saber nada de su vida. Tan solo el único amigo que le quedaba había dicho que estaría ahí, aunque pensaba que todo se estaba haciendo mal. Suponía que esas palabras tenían relación a los orígenes de toda esta pantalla y no podía estar más de acuerdo con él.

- Su familia…no lo acepta.- dije al fin

- ¿No?.- se separó y miró mis ojos. Llorosos dieron la imagen de afectarme a su juicio entendí yo, cuando volvió a abrazarme con fuerza.- Oh Dios, esto es tan complicado.- susurró.- Pero todo sea por tu eterna felicidad. Sabes que siempre contarás con nosotros.

"Eterna felicidad" repetí en mi fuero interno. Y las lágrimas no pudieron ser guardadas por más tiempo.

Miré mi vestido frente al espejo y quise ponerme a llorar como una niña pequeña ¿Cuántas veces había soñado con este momento? La diferencia, era que esto no tenía nada de especial, romántico o de ensueño. Mi ropa era una farsa, la fiesta y ceremonia también. Todo era una mentira, y estaba arrastrando a mi familia a ello también. Sonreí y negué con mi cabeza, dejando que unos mechones cayeran por mis mejillas. Después de todo, yo no era mucho mejor que el hombre que esperaba por mí en el piso inferior.

- Todavía no entiendo cómo no dijiste nada antes.- sentí las manos de Phil sobre mis hombros

- Tenía miedo.- susurré, conteniendo las ganas de llorar

- Nadie iba a juzgarte Bella. Es cierto que su mujer murió hace…poco tiempo, pero bueno. El amor aparece cuando menos se espera

- Claro.- murmuré. Me giré y le sonreí, se veía radiante en su esmoquin.- Gracias Phil

- Soy yo el que te agradece esto.- acarició mis mejillas.- Y vamos antes que el novio se arranque de tanta espera

Asentí y suspiré. El novio sería capaz de subir y arrastrarme a decir el sí, esto significaba más para él que para mí. Deslicé mi dedo por la franja rosada que llevaba bajo el busto, una clara señal de que mi hija existía y también estaba allí. Mis piernas temblaban y no entendía por qué, o quería no entender. Después de todo, yo si estaba dando este paso por un sentimiento, aunque no correspondido.

Tomé a Phil por el brazo y caminé sujeta a él por los pasillos que me llevaban donde el juez y mi familia junto a pocas amistades esperaban. Miré a Phil que me devolvió una sonrisa radiante, sintiéndose orgulloso de entregarme como la hija que me consideraba. Añoraba poder sonreír como él en un día que debería ser tan especial para cualquier mujer.

"Edward" susurré en mi cabeza cuando lo vi allí, esperando por mí.

Vestido de forma impecable en un traje oscuro y una corbata con un tono parecido al lazo que llevaba yo recordando la vida que había traído al mundo, esperaba al lado de la mesa donde estaba el juez. Apreté mis labios cuando estos temblaron involuntariamente y enterré mis uñas en el, gracias a Dios, saco y no piel de Phil. Mi estómago parecía haber adquirido vida propia haciendo saltar sus integrantes dentro de ella.

- Solamente diré, cuídalas.- expresó mi padrastro cuando estuvo frente a el

- Siempre.- respondió Edward como si su promesa fuera cierta

Cerré mis ojos cuando el hombre que había suplido la falta de mi padre en estos años besó mi frente. Un sollozo se escuchó en algún lugar y supe que era mi madre. Así mismo los balbuceos de mi pequeña razón de vivir. Miré más allá del hombre frente a mí, a quien temía observar y me maravillé de lo hermosa que se veía mi hija vestida toda de rosa. Estiró sus brazos hacia mí y lloriqueó cuando Rose y Emmett comenzaron a distraerla.

- Estás hermosa.- escuché una murmuración y levanté mi cabeza en forma lenta

Un brillo que estaba segura solamente me estaba tratando de imaginar bailaba en sus ojos. Alzó su mano y con sus nudillos acarició una de mis mejillas. Pestañee rápidamente al observar su actitud demasiado cariñosa para conmigo. Sonrió de tal forma que olvidé darle aire a mi cuerpo y tomó mi mano hasta guiarme frente al juez, que dio inicio a la ceremonia.

Sencilla, tranquila y falsa. Esa era la descripción sólida que podía rescatar de ella en todo momento. Las palabras, firmas y abrazos eran recibidos con mi rostro bañado en lágrimas. El beso que mi esposo me brindó como si a quien estuviera dándoselo fuera la persona más importante del mundo, fue una mentira. Y dolió, mi pecho y corazón dolieron como si una enfermedad estuviera entrando en él de forma abrupta, quemante y desgarradora.

- ¿Cómo se siente Señora Cullen?.- me voltee al oír esa voz ronca

- Jacob.- saludé.- Soy solo Isabella o Bella.- aclaré

- Ahora eres la mujer de mi amigo, por lo que su apellido lo portas quieras o no.- sonreí con falsedad

- Estás al tanto de todo.- rascó su barbilla

- Tú lo has dicho. Soy conocedor de todos los hechos, por lo mismo te puedo decir con voz y voto Isabella Cullen.- lo miré extrañada

- Este matrimonio es tan falso como el discurso de un político.- comparé

- No puedo estar muy de acuerdo contigo.- rebatió.- ¿Tú crees que todo esto es falso?

- Jacob.- pronuncié cansinamente

- Averígualo.- retó.- Date el tiempo necesario para averiguarlo. Edward…

- Jake.- irrumpió aquel personaje del que estábamos a punto de hablar.

Odié su aparición, algo me decía que las palabras que su amigo compartiría conmigo tenían un punto importante. Se observaron con una sonrisa tensa, y Edward carraspeó con fuerza indicándole que se marchara. Jacob hizo un ademán hacia mí y se perdió entre los pocos invitados.

- ¿Qué te decía?.- preguntó observando alrededor

- Felicitándome por la hermosa fiesta.- contesté irónica

- Tengo buen gusto.- se mofó y me miró en forma intensa

- Felicidades por tu montaje entonces.- devolví con molestia y esquivando su mirada

- Bella…

- ¿Cuántos meses tendremos que fingir ser la pareja perfecta?.- corté cualquiera fuera su diálogo.- ¿Un mes te parece razonable o menos?

Me obsequió una mirada gélida y bebió de un solo trago la copa que tenía en su mano donde brillaba la alianza idéntica a la mía, y que cada tanto acariciaba como si quisiera por arte de magia volverla un sentido verdadero. Frunció sus labios y sonrió como recordando algo a la vez que negaba, bajaba y volvía a posar sus ojos en mí.

- No creo que tu familia obtenga la mejor imagen de ti si te casas y te separas como cambiar de ropa

- Mira Edward…

- No Bella, aquí la que debe observar y atentamente eres tú.- sentí un doble significado de ello

- Decreta tu el tiempo que necesitas entonces para rebosar tu cuenta bancaria.- escupí

- Ya veremos.- fue lo único que dijo antes de perderse de mi vista

Pasé el resto del tiempo acompañada de mi hija y mi familia. Edward compartió con toda aquella gente invitada restante, a la que me presentó como si fuera un orgulloso nuevo hombre casado. Varias veces me sentí observada y de soslayo comprobaba que era él quien ni perdía detalle de mis pasos.

Cuando la noche comenzó a caer, comencé a preguntarme qué pasaría de ahora en adelante, en especial esta noche. Mi familia estaba hospedada en un hotel aquí en New York y nosotros obviamente deberíamos pernoctar aquí acompañados de mi hija, lo cual, me brindaba un poco de tranquilidad. No lo creía un hombre capaz de forzarme a nada, aunque tampoco esperaba una noche de bodas común y corriente, pero de igual forma me ponía nerviosa lo que venía.

- Ya tengo el bolso preparado de Liz.- apuntó mi madre y me hizo girarme casi hasta perder la estabilidad

- ¿P-perdón?.- tartamudee

- ¿Perdón, qué?.- mi hermana puso sus ojos en blanco.- Te espera una larga noche hermanita.- golpeó su cadera con la mía coquetamente

- ¡N-no!.- casi grité atrayendo la atención de Edward, que raudo se acercó

- ¿Pasa algo?.- consultó y miró a todos buscando sus respuestas

- Le estaba informando a Bella que me llevaré a Liz.- habló tranquilamente mi madre

- P-pero… pero eso no es necesario.- me apresuré y avancé para arrebatarle a mi hija

- Creo que es tiempo de darte mi sorpresa.- se interpuso Edward y su mirada no me dejó más tranquila

- ¿De qué hablas?.- cuestioné seria y con el corazón alborotado

- Esta noche la pasaremos en el mejor hotel de la ciudad.- contestó sonriendo y yo casi muriéndome en el acto. Se volteó y comenzó a llamar por su móvil

- ¿Q-qué?.- jadee

- Hija, ve tranquila y disfruta de lo nuevo que vivirás de ahora en adelante.- alentó Renée, que aun no estando muy de acuerdo, prefería demostrar felicidad

- En tu maleta encontrarás el regalo de Emmett y mío.- susurró Rose con una risita en mi oído

- Quiero ahora un sobrino.- fue la despedida de Emmett

- Edward…- llamé entre dientes y aferré su brazo antes que estrechara la mano de Phil

- No estés nerviosa mi amor.- cambió el rumbo de todo.- Somos marido y mujer.- murmuró en mi cuello.- Actúa.- terminó solo para que yo oyera

Vi todo en cámara lenta como mi madre se llevaba a mi hija luego de que intentara amarrarla a mí y ella tuviera prácticamente que arrebatarla de mis brazos. Esto no estaba saliendo como yo lo esperaba y creía, y parecía que a cada minuto transcurrido, Edward se divertía más haciendo esto un show más real.

- Es hora.- anunció y mi cuerpo tembló.


Ed.-

Me aseguré nuevamente que el pequeño coctel y el champagne estuvieran tal cual lo había ordenado, mientras mi ahora esposa se encontraba en el tocador.

Masajee mis sienes con fervor. Esto no era una noche de bodas normal, sin embargo, había pedido que la habitación fuera acomodada de forma acogedora…y romántica. Sabía que ella se había sorprendido en cuanto ingresamos, más no lo manifestó en voz alta y simplemente se dirigió en forma rápida hacia donde estaba ahora por más de media hora.

Si no fuera por los ruidos que aun se podían percibir y porque estábamos a más de 15 pisos de altura, habría creído sinceramente que había huido o el en peor de los casos ahogado en la bañera.

Sonreí con algo de tristeza e ironía por mis pensamientos. Cualquier hombre recién casado estaría esperando ver salir a su mujer en una lencería provocativa desde aquella puerta que parecía querer taladrar con mis ojos. Yo sólo esperaba que saliera para cada cual dormir en cada extremo de esa gran cama. Y a pesar de todo, preparaba dos copas para brindar.

No me giré cuando sentí la puerta abrirse, aunque mi cuerpo quemaba por hacerlo, pero me quedé allí observando las burbujas evaporarse… Alcé mi cabeza y a pesar de que el ventanal me mostraba una noche envidiable en su exterior, yo me concentré en el reflejo que me devolvía el espejo de la mujer de pié a unos cuantos pasos de mí.

Vestía de igual manera como cuando había hecho ingreso. Solo su pelo caía lacio por sus hombros y mis manos protestaron por querer enredarse allí… Bajé nuevamente mi cabeza y cuadrando mis hombros tomé las copas y me voltee hacia ella ofreciéndosela.

- No bebo.- se excusó

- Lo sé.- respondí.- Pero he pedido una especial para ti.- y lo había hecho, previendo todo

- No tengo nada por qué celebrar.- volvió a negarse caminando hacia su maleta

- Bien, entonces brindaré sólo por la bella mujer que hoy me acompaña en mi noche de bodas.- ironicé para ella

- Felicidades.- masculló revolviendo entre sus ropas

Tomé de mi copa a sorbos pequeños. Lo cierto era que aun mostrando una seguridad envidiable por cualquiera, me sentía el ser más indefenso de la tierra y me molestaba ese sentimiento. Ella ni siquiera era consciente de lo que provocaba en mí, y aunque me alegraba en parte de ello, la otra se moría por encarárselo y dejar todas las mentiras atrás.

- ¿Pediste otra habitación?.- esa pregunta me descolocó

- ¿Para qué?.- alcé mi ceja desafiante hacia ella cuando comencé a comprender

- Esto es una mentira.- nos indicó ambos.- Y no creo que el suelo sea cómodo para ti

- No voy a dormir en el suelo.- negué sonriendo y sorprendido

- Bien, el baño está calefaccionado. No creo que pesques un resfrío.- encogió sus hombros y caminó hacia la cama

¿Ella estaba insinuando que yo debería dormir en el baño? Estaba loca si lo creía así

- No voy a dormir en el baño.- sisee

- ¿Y donde entonces? ¿Colgado como los murciélagos?.- su humor negro me hubiese provocado risa en otro momento ¡Otro momento!

- Voy a dormir en esa cama.- indiqué con mi cabeza y dejé la copa en forma brusca sobre la mesa de cristal

- Por supuesto que no.- se enderezó y puso sus manos en jarra sobre su diminuta cintura

- Estamos casados.- recalqué como niño pequeño con arrebato

- Para los demas y para la ley. Para mí no.- movió su pié golpeando el piso

- Entonces me quedo con la ley y los demás. Y tú duermo sí o sí en esa cama.- hablé entre dientes

- Bien, entonces tomaré algunas cobijas y almohadas para mí.- avancé rápido cuando la vi decidida

- ¿Qué pretendes hacer?

- Dormir en el baño o allí.- enseñó el sofá

- Tú y yo vamos a dormir en esa cama.- abrió sus ojos desmesuradamente.- Tú a tu lado y yo al mío.- tuve el desagrado de informar

- Jamás compartiría un lugar sagrado como la cama contigo.- espetó desdeñosa

- Mientes.- la provoqué.- Apuesto a que estás más que dispuesta a solo…compartirla para domir.- sonreí ante sus ojos furiosos

- En tus sueños.- gruñó

- Créeme, en mis sueños lo que más me pides es…que no…

- ¡No sigas!.- gritó cortando mis palabras. Y algo en esto me gustó

- ¿Qué pasa? ¿Dije algo perturbador?.- me mofé

- Mira Edward.- suspiró y pasó su mano por sus cabellos sueltos.- No tenemos nada que fingir. Aquí no hay nadie… Y bueno, solo somos Edward y Bella y nada más

- A Edward le agrada demasiado Bella.- su cara se tornó roja y sonreí socarronamente

- Basta de juegos Edward.- rodó sus ojos

- Edward no está jugando.- susurré acercándome a ella.- Edward se…muere por tener una noche de bodas verdadera

- Pero no lo es.- rebatió rápidamente.- Y ya deja de hablar como estúpido

- Bien.- asentí.- No hablaré más en tercera persona o como estúpido, según tu parecer.- su respiración se agitó cuando solo estábamos separados por escasos centímetros.- Quiero hacer el amor contigo.- solté viendo como sus mejillas casi explotaban y su pecho subía y bajaba rápidamente

- D-deja…esto.- pidió con dificultad, cuando mi mano rozaba su cuello

- ¿Qué dejo? ¿Caer tu ropa y la mía?.- mi dedo se paseó por el borde de su vestido

- B-basta.- intentó alejarse, pero mi brazo apresó su cintura

- Me gustas.- susurré pasando mis labios por su mejilla y bajando a su barbilla, mientras su pequeña mano intentaba separarme...muy débilmente- Demasiado.- añadí mordiendo suavemente por donde mi boca recorría.- Y es la más absoluta verdad esta noche

- Ed…

Y me sentí poderoso cuando la fiera que minutos atrás me ordenaba dormir en cualquier lugar, ahora respondía suave y lentamente el beso que le robaba… Lástima que lo suave y lento, solo estaba pronosticado para el principio. Hoy sí íbamos a tener nuestra noche de bodas, era la tradición y no estaba dispuesto a dejarla pasar. Al parecer… ella tampoco…

...

Continuará...


¡No. Me . Maten! Si lo hacen, no tendrán el próximo capítulo y peor para ustedes... muahaha xD

Gracias por sus comentarios chicas/os. Los leo cada uno siempre y he tratado de responderlos, pero no alcanzo a todos =/ El tiempo, es mi enemigo

Ya saben, prev en el Blog. Y agrégenme si así lo desean a msn, twitter, face como me lo han pedido

¡Besitos!

Mis PADU, las quiero mil =)

Pam3